Secuela de un Amor.
Por: Marissa Cervantes. (aka: Meiko Akiyama)
Capítulo 11: Secretos de un Pasado.
-Vaya no lo recuerdas ¿verdad?... pues entonces voy a hacerte recordar, Clow, voy a hacerte recordar... nunca voy a perdonarte que hayas matado a la persona que más quería. He esperado tanto tiempo para poder vengarme, voy a vengarme de ti y de todos tus descendientes...- aquellas habían sido las palabras de aquel hombre, cuya identidad Eriol desconocía. Contemplaba el libro que tenía en sus manos, con aquella sonrisa de satisfacción que le adornaba el rostro. Finalmente, Eriol pudo notar que aquel niño y ese hombre poseían la misma energía, por lo que. debía ser un mismo ser. Se preguntaba una y otra vez de dónde lo conocía, de lo único que estaba seguro ahora es que a quien tenía enfrente era el responsable de que Tomoyo estuviera sumida en esa especie de trance. La rabia le carcomía el alma, quería destruirlo con sus propias manos. Apretó su cetro fuertemente, conteniéndose, no sería imprudente. Atacarlo sin conocer a ciencia cierta sus poderes no era muy seguro.
-Entonces.- Eriol elevó su voz, cansándose de aquella espera-. ¿vas a decirnos qué tienes contra Clow?
Por toda respuesta, Tao Feng lanzó una carcajada, un tanto siniestra. Sakura retrocedió unos pasos al observar que Feng descendía lentamente hacia ellos tres. Nunca había sentido tal temor hacia nadie, nunca. Pero eso era porque ahora no sólo debía cuidar de su persona. Se llevó las manos al vientre, pensando que estuvo a punto de perder a su bebé. Sintió la cálida mano de Shaoran tomando la suya, aquel gesto le transmitió algo de fortaleza y alzó su mirada nuevamente hacia Feng, quien se encontraba ya en el suelo, a pocos metros de ellos.
-Ni siquiera eres capaz de recordarlo.- Feng taladraba con su mirada a Eriol, sus ojos reflejaban odio-. entonces ese suceso significó tan poco para ti. que lo has borrado.
-Tengo todos los recuerdos de Clow.- trató de defenderse Eriol-. pero no puedo recordar quién eres.
-La última vez que nos vimos.- Feng dirige entonces su mirada al libro, como rememorando-. yo era un niño.-
-¿Un niño?- se inquietó Eriol al llegar a ese punto-. eso quiere decir que tú sí eres.
-Imaginaba que ya lo habías notado.- alzó nuevamente la mirada-. no podía esperar menos de ti. Y tus sospechas con ciertas. ese niño y yo somos la misma persona.
-Pero. ¿cómo.?-
-Tienes dudas que te rondan, Clow.- Feng parecía complacido por la confusión de Eriol-. y yo podría responderlas. pero tal vez debería acabar con todos ustedes de una vez. después de todo nadie me obliga a confesarles nada.
-Ese libro.- inquiere Shaoran, contemplando la portada del libro, ante la mirada atenta de Feng, quien sonreía con malicia-. ese símbolo. lo he escuchado mencionar antes. de allí se sacaron las bases para la creación de las cartas.
-Tampoco podía esperar menos de ti, Li Shaoran-. Feng observaba ahora con detenimiento a Shaoran-. y has acertado, no por nada eres el líder del Concilio ¿no?- emitió este comentario en tono de burla, para luego centrar de nuevo su atención en el libro-. este libro representa mucho para mí, pero también para Clow, este libro fue el que lo hizo famoso. gracias a este libro consiguió la hazaña que lo llevó a hacer historia. sin embargo.- sus ojos se posaron en Eriol-. ¿sabes las consecuencias de tu hazaña, Clow? ¿A cuántas vidas te llevaste sólo para lograr tu propósito? ¿Tan sólo para elevar tu orgullo? Porque si no lo recuerdas. yo puedo ayudarte.
Eriol se estremeció, la mirada de ese hombre le infundía desconfianza. Un sudor frío le recorrió la espalda y sacó fuerzas de la flaqueza para no retroceder, para mantenerse firme. Por su parte, Feng seguía observando al trío, mientras acariciaba la cubierta del libro, como si fuera un niño con su juguete favorito. Una malévola y fría sonrisa se dibujó en sus labios, al observar los rostros de confusión de quienes tenía frente a sí. Sentía su venganza consumada.
-Debes recordar cómo era ser Clow, qué se sentía.- empezó el relato, mirando a Eriol fijamente-. eras un poderoso hechicero. uno de los mejores de tu tiempo. cada día querías adquirir más conocimiento, más poder del cual presumir a todos. Tu ego y tu orgullo se elevaron demasiado. Supiste de un libro.- acarició el símbolo de la portada-. de un libro importante, único. un libro que contenía el secreto para una hazaña que te llevaría a la inmortalidad.
Feng hablaba con tal seguridad en sus palabras, que hizo que Sakura confirmara sus sospechas. 'Feng tuvo que haber conocido verdaderamente al Mago Clow.' pensó. Contempló el libro que él traía en sus manos. No podía creer que en ese libro que parecía más una antigüedad para un museo que otra cosa, estuviera el secreto para la creación de las cartas. Que en ese libro estuviera todo lo que la ha convertido en lo que es, la Maestra de Cartas, la sucesora de Clow.
-Pero no fuiste el único hechicero poderoso de tu época. Clow, aunque te costara admitirlo, había muchos otros, muchos otros que podían hacerte competencia. Pero algunos no querían hacerlo, no podían encararte porque infundías respeto y, por qué no, también algo de temor. Nadie quería meterse con el poderoso Li Clow, no querían probar las consecuencias de un error hacia tu persona. Pero hubo alguien. alguien que alzó la voz y te desafió. Alguien que no te tuvo miedo y se puso cara a cara contra ti. Alguien que quería mostrarte que podía tanto o más que tú. Kieng Lang.- susurró aquel nombre con cierta añoranza, con cierto dejo de tristeza-. ustedes siempre estaban probando para ver quién era el mejor de ustedes. sus poderes eran casi iguales. tal vez no se habría encontrado un vencedor de no haber sabido de la existencia de este libro, que fue el objeto que llevó a Clow a la gloria, y a Kieng a un trágico y casi anónimo final.- estas últimas palabras las dijo con un rencor absoluto, mirando fijamente a Eriol.
Los tres sintieron estremecerse ante esa mirada de Feng. Allí había odio, rencor y unos inmensos deseos de venganza. ¿Entonces se trataba de la reencarnación de Kieng Lang? Era lo más lógico, si tenía tantos deseos de venganza. Se observaban fijamente, como esperando a que cualquiera de los dos 'bandos' diera el siguiente paso. Shaoran aferraba fuertemente la funda de su espada, como aguardando el momento preciso. Sakura tenía el mango de cartas en su bolsillo y las acariciaba con algo de tranquilidad, pero sabiendo que podría utilizarlas en cualquier instante. Eriol se mantenía firme y apretaba su cetro fuertemente, conteniendo las ganas de atacar a su adversario. Por su parte, Tao Feng no estaba a la defensiva, más bien les sonreía como si estuviera feliz de haberles narrado aquella historia. Acariciaba como si fuera su mayor tesoro el libro.
-Imagino que se han de estar preguntando. ¿cómo es que yo sé toda esta historia? Sobre todo tú, Clow, quien has llegado a la inteligente y lógica conclusión que ese niño y yo somos la misma persona. pues no, te diré que no soy Kieng Lang.- la cara de sorpresa del trío no se hizo esperar-.pero estoy bien enterado de cómo ocurrieron los acontecimientos. Sí, Clow, fuerza tu memoria. recuerda aquel fatal día en donde ambos destinos se marcaron. Uno enfiló hacia la gloria, y el otro hacia la desgracia.
Eriol no sabía si era por aquellas palabras de Feng, que parecían tan seguras. O porque en verdad estaba forzando su memoria, pero unas frases sueltas vinieron a su mente.
-¿Estás seguro que quieres hacer esto?-
-¿No será que quien se está arrepintiendo eres tú?-
-Debes medir las consecuencias. en tu caso no solamente te estás arriesgando tú, sino a quienes están a tu alrededor.-
-¿Estás recordando, no es así?- le sonríe Feng, prácticamente satisfecho-. sí, puedo ver tu rostro confuso. Como te dije. Kiang y Clow se 'retaron' por llamarlo de alguna manera. El que pudiera realizar ese conjuro tan poderoso, como era la creación de las cartas y los guardianes para ellas, sería quien tendría más poder que ningún otro. Ambos tomaron las bases de este libro. investigaron a fondo para finalmente realizar aquel poderoso conjuro. Al parecer todo estaba bien. los dos conjuros habían salido exitosamente y estaban a punto de declararse empate y pasar ambos a la historia. pero. el destino no lo quiso así. El hechizo de Kieng Lang no salió perfecto, como el de Clow. y se volvió contra él. No pudo terminar bien el hechizo, no pudo dotar de la energía necesaria a las cartas ni a los guardianes, y éstos la buscaron en todas partes. hasta en el mismo Kieng Lang. sí, devoraron su energía y Kieng no tuvo un agradable final.- Feng se detuvo, por un momento dio la impresión de que ese relato le causaba ¿dolor?. Pero luego ladeó un poco la cabeza y volvió a su actitud fría-. ahora es tu turno, Clow. recuerda.
-¿Qué pasó Lai?-
-El hechizo.-
-¿Hechizo?-
-De Kiang. no salió como esperábamos. algo salió mal.-
-¿Él. él está.?-
-Está muerto, Li, muerto.-
Aquellas voces lejanas, pero tan reales. Aquellas figuras, sombras que se dibujaban en su memoria. las sentía tan cercanas, tan familiares. Alzó la mirada hasta encontrarse con aquellos ojos fríos de Tao Feng, aquellos ojos que por vez primera pudo reconocer, pudo hallar en sus recuerdos.
-¡¡Le juro que lo va a pagar, Clow Li, su crimen no se va a quedar así!!- aquella vocecita retumbaba en sus oídos, atando recuerdos. Era la voz de aquel pequeño niño, sus ojos fríos y rencorosos le reclamaban. Eran los mismos ojos con los cuales Tao Feng le mirada. Los mismos ojos.
-Entonces.- Tao Feng dio unos pasos hacia Eriol, pero se mantuvo a una distancia prudente-. ¿ya has podido recordarme, Clow?
Sakura y Shaoran, quienes habían notado la confusión que se había apoderado de su amigo, se voltearon hacia él. Sakura colocó suavemente su mano sobre el hombro de Eriol, y trató de que sus miradas se encontraran, pero los ojos de éste permanecían impasibles sobre Tao Feng.
-¿Piensas en él, verdad?- preguntó Destino una vez más a una preocupada Ruby, quien asintió en silencio-. todo va a estar bien, confiamos en Eriol ¿no es así?
-Es sólo que. es la primera vez. que de verdad tengo miedo.- confesó con voz temblorosa-. cuando era un pequeño niño y luchaba contra Sakura. yo tenía la confianza de que todo estaría bien. Pero ahora. es diferente. es que quien fue capaz de hacer esto.- miró a Tomoyo con terror-. realmente temo por Eriol.-
-Descuida.- sonríe Destino de forma tranquilizadora-. yo también comparto tu temor Ruby, y estoy segura que Spinel también.- dice mientras observa de reojo al último guardián-.ahora lo que podemos hacer nosotras. es ayudar a Tomoyo.
-¿Qué quieres que haga?- enseguida preguntó Ruby, alegre por la idea de sentirse útil.
-No podemos romper el hechizo. es demasiado poderoso, de eso se tiene que encargar Eriol- suspiró hondo- lo único que podemos hacer es mantener estable su energía vital, que no disminuya. ¿puedes hacerlo, verdad?
-Seguro que sí.- sonrió Ruby levemente. La tranquilidad de Destino se le empezaba a contagiar. Agradecía su presencia, seguramente sin sus palabras ya estaría en otra situación.
Ellas se arrodillaron una frente a la otra, y Spinel colocó a Tomoyo entre ambas. Con movimientos suaves, Destino extendió sus dos manos, entrelazándolas con las de Ruby, que también las extendió hacia ella. Ambas cerraron los ojos, mientras que lentamente un aura blanca salía se aquellas manos entrelazadas y llegaba hasta el cuerpo de Tomoyo, quien se encontraba justo bajo ellas. El aura pareció envolver en una capa protectora a Tomoyo por un par de minutos, para finalmente desaparecer.
-Bien.- dijo Destino, acariciando los cabellos de Tomoyo-. ya hemos aportado nuestro granito de arena en esta lucha.-
-Deberíamos haber acompañado a Eriol.- resopló Spinel-. a lo mejor Kerberos y puede ayudar a su Ama. mientras que yo tengo que quedarme aquí.-
-Estoy segura que Keroberos tampoco participará mucho en esta batalla.- le aseguró Destino, entre ella y Ruby alzaban el cuerpo de Tomoyo y lo colocaban en un sillón. Destino dio un profundo suspiro, se sentía cansada, pero tenía que mantenerse fuerte, no quería que Ruby Moon o Spinel decayeran por su culpa, se sentía responsable por ellos. Se tiró de bruces en otro amplio sillón de la sala, transformándose en Kogane. Ruby se acercó con timidez hacia donde se encontraba Kogane recostada, con los ojos cerrados. Tenía que admitir que Kogane le producía sentimientos encontrados dentro de sí. Sentía cosas extrañas cuando la veía.
-¿Quieres venir?- sonrió Kogane, aún con los ojos cerrados y le abrió los brazos de una forma casi infantil. Ruby se estremeció con este gesto. Pero se sentía necesitaba de cariño, de un fuerte abrazo. Se aproximó con lentitud y, luego de volver a ser Nakuru, se unió al abrazo que su compañera le ofrecía. Kogane, sin abrir los ojos aún, acarició los largos cabellos de Nakuru y sonrió.
-Tengo miedo.- susurró Nakuru.
-Todo va a estar bien.- le dijo Kogane mientras abría los ojos y la miraba directamente-. sólo nos queda confiar en Eriol.
-¿Y qué se supone que vamos a hacer con él?- Tsi no se veía muy convencida por la presencia de Tao en el ya muy reducido cuarto del hospital. Había ya cinco personas allí, sin contar a la 'paciente' y la presencia de Tao le incomodaba. Samantha y Lai Ming observaban al recién llegado minuciosamente. Ahora así, inconsciente, se podía apreciar el físico de Tao, quien era un joven apuesto, por no decir más. Samantha no podía disimular la sonrisa de adolescente que se dibujaba en su rostro. Sin embargo, Lai Ming le miraba un poco más recelosa. Estaba consciente que aquel joven, por más apuesto que fuera, estaba involucrado de alguna manera en la muerte de su padre.
-No debe tardar en despertar..- dijo Pai en un susurro a Tsi, Pai estaba algo divertida por la actitud de las adolescentes ante la presencia de Tao- . puede que se confunda en un principio, pero ya no representa ningún peligro para nosotras.
-Si no estuviera embarazada, tus palabras me tranquilizarían- admitió Tsi llevándose la mano al vientre-. pero ahora también tengo que velar por él. y me preocupo al doble.-
-Te entiendo.- sonríe Pai, mientras se acerca a la ventana. El cielo empieza a nublarse lentamente, un mal presagio. "Por favor. que estén bien." rogó en silencio. Apretaba fuertemente su collar, era lo único que le transmitía algo de seguridad en ese momento crítico. Pensaba en aquel hechizo de protección, rogaba que resistiera, que lograra su cometido. "Protégelos." pensó, suplicándole a la Carta Escudo que resistiera.
-¿En qué tanto piensas.?- preguntó Lai Ming, incómoda por la actitud de su amiga.
-He looks sweet.- comentó la inglesa en su idioma natal.
-He's a killer.- le respondió de igual forma Lai Ming, había resentimiento en cada palabra.
-He's not the real one. and you know it.- concluyó la inglesa con seriedad, mirando a su amiga. Le sonrió con dulzura, sabía por lo que Lai Ming pasaba en estos momentos. Pasó una mano por su hombro, en gesto de apoyo-. quien mató a tu padre lo pagará. no te preocupes.
-Está despertando.- comentó Lai Ming. Ante este comentario Pai volteó de nuevo su atención hacia Tao, quien empezaba a moverse lentamente. Tsi les ordenó a las chicas que retrocedieran. Ambas mujeres quedaron frente a Tao, un tanto temerosas de su reacción. "El hechizo funcionó." pensó Tsi, un tanto alarmada "aún así. puede que al principio actúe violentamente.".
-Quédate detrás de mí.- exigió Pai, volteándose para sonreírle-. que no quiero le pase nada a mi sobrino. ¿entiendes?
Tao con movimientos lentos se incorporó en la silla. Abrió los ojos, los cuales habían recuperado su brillo de vida. Ladeó su cabeza de lado a lado, confundido. Alzó la cabeza y su mirada se encontró con la de Pai. Para satisfacción de todas, el chico no hizo además de atacarla, al contrario, parecía con ganas que alguien le explicara qué ocurría. Pai relajó su cuerpo, y le sonrió, para tranquilizarle. Tao pareció sentirse más seguro luego de este gesto, y se animó a hablar.
-¿Dónde. dónde estoy.?-
-En un hospital. logramos liberarte del hechizo de Feng.- le explicó Pai con calma.
-Lo último que recuerdo es que estaba hablando con mi padre. luego.- llevó sus manos a la cabeza-. no sé.-
-Te aplicó un fuerte hechizo. es lógico que tengas lagunas mentales, no intentes pararte, necesitas recuperar fuerzas- sonríe Pai- lo único que tiene que importarte ahora es en recuperarte.
-Pero mi padre. ¿qué pasó con él?- insiste Tao.
-Shaoran lo detendrá.- alzó Tsi su voz, con mucha seguridad en cada palabra, para luego sonreírle- como dice Pai, ahora sólo debes preocuparte por ti.-
-Lo siento.- bajó la mirada avergonzado-. imagino que les he causado muchos problemas.- entonces sus ojos se encontraron con los de Lai Ming, sintió un golpe en su estómago-. lo siento.-
Lai Ming bajó la mirada. Sentía arrepentimiento sincero por parte de Tao, y en el fondo sabía que no era su culpa. Pero ahora se sentía incapaz de hablar con él, puesto que cada vez que lo veía, inevitablemente venía a su mente el cadáver se su padre, la forma en que lo habían asesinado. Por lo que optó sentarse alejada de él, con la compañía de su amiga, quien la abrazó fuertemente.
-¡¡Lin!!- exclamó Tao al notar por primera vez quién era la chica que yacía en la cama. Trató de levantarse, pero cayó de bruces en el suelo. Entre Pai y Tsi le ayudaron a levantarse, ambas le incitaron a que se recostara de nuevo, pero él sacó fuerzas de la nada y caminó hacia donde se encontraba Lin. Se veía pálida, y sus ojos, aquellos ojos que tanto amaba permanecían cerrados. Aquella escena era aterradora, sentía que la vida de Lin se le estaba escapando de las manos, por su culpa.
-Ella. ella intentó detener a Feng, pero no lo consiguió.- le dijo Pai, como sabiendo que él necesitaba algún tipo de explicación.
-Oh, Lin, lo siento tanto.- susurró mientras besaba los fríos labios de ella-. perdóname Lin, por favor.- suplicó mientras tenues lágrimas se escurrían por sus mejillas y llegaban hasta las de ella, la rodeó con sus brazos. Su cuerpo estaba frío. quería transmitirle calor. Sus ojos estaban cerrados y sus labios ya no dibujaban aquella hermosa sonrisa, aquellos gestos que él tanto añoraba y amaba. Sintió una mano amiga deslizarse por su hombro, y lentamente volteó su mirada, para encontrarse con una cálida sonrisa de comprensión y apoyo. Se trataba de Tsi.
-No te preocupes. te la devolveremos.- le aseguró.
-¿Tsi? Pero. tu estado y..-
-Pai, vamos a hacerlo, nos toca contribuir a nosotras.- dijo mientras le sonreía a su amiga decidida. Pai se estremeció, entendía las razones de Tsi y quería ayudar tanto como ella. Pero no sabía si era seguro. No quería arriesgar a Tsi, sentía que debía protegerla. Además, Xiao seguramente esperaba que ella protegiera a su esposa y su hijo, no podía cometer una actuar imprudente. Pero en la mirada de su amiga había decisión, y ya conocía muy bien a Tsi. Respiró profundamente y apretó con fuerza el dije de su collar.
-Bien, Tsi, la traeremos de vuelta.-
-¡Usted!- gritó con rabia- ¡Usted mató a mi papá!
Clow sólo le miró con un rostro comprensivo. Intentó tomar su mano, pero el niño le rechazó bruscamente.
-¡No! ¡Es un asesino! ¡Mató a mi papá! ¡Se va a arrepentir!- le grita el pequeño, muy seguro de sus palabras. A pesar del tono infantil, puede vislumbrar determinación en sus palabras.
Los recuerdos finalmente habían concordado. Todo estaba 'claro' ahora. Feng. ese niño. el hijo de Kiang Lang. El pequeño que había jurado venganza estaba justo frente a él. Ahora podía recordar esos ojos infantiles manchados con la marca del odio, con rencor y con deseos de vengarse. No podía creer que todo ese odio haya traspasado el tiempo de tal manera. Que haya conseguido reencarnar en la misma época que él, sólo para. sólo para cobrar venganza.
-Pero.- Sakura alzó su voz, dudosa-. si realmente quisieran venganza. habría sido el mismo Kiang Lang quien estaría aquí ahora mismo. ¿por qué vienes tú a 'vengarte' en su nombre?
-Mi padre quiso aceptar tu destino. dejó que Clow pasara a la historia con gloria. mientras que a él se le dejara en el anonimato, a pesar de su sacrificio. Pero yo no. ¿creíste que dejaría que me arrebataras a la única persona que me importaba? ¿Qué iba a dejarte sin que pagaras tu crimen? Jamás, Clow Li, jamás. tú y toda tu descendencia ha de morir.- se les quedó mirando a los tres, con igual odio. Sakura no podía creer que tanto odio se hubiera acumulado a través de los años. En verdad Tao Feng se veía decidido a terminar con ellos, los miraba como si fueran más un 'estorbo' que otra cosa. Pero ella ya no se iba a amedrentar. Dio un paso al frente, ante la mirada sorprendida, y a la vez preocupada, de Shaoran y Eriol.
-Es ilógico. si tu padre no viene a vengarse por sí mismo. tendrías que olvidar todo este asunto.- exigió con valor y muy segura- ¿qué caso tiene cobrar venganza por alguien que no desea ser vengado? Tendrías que olvidar todo esto. además, tú tienes un hijo propio. ¿No te interesa siquiera saber cómo está? En este tiempo ya no eres el hijo de Kiang Lang, eres Tao Feng, tienes otra vida. ¿no te das cuenta?
Las palabras de Sakura habían sido reales, seguras y claras. Para sus adentros, Shaoran se sintió orgulloso de su esposa, ella mostraba valentía aún en estos momentos críticos. No sabía si moverse y protegerla, no quería hacer ningún movimiento en falso. Esperaba, al igual que Eriol, la reacción de Tao Feng ante aquel 'discurso' pronunciado por Sakura, quien podía sentir cómo la mirada de Tao Feng la penetraba. Sus ojos permanecían fríos, pero algo dentro de sí le decía que Feng había escuchado atentamente estas palabras. No era tan ingenua como para pensar que Feng cedería sólo por aquello que acababa de decir, pero esperaba que ayudara en algo. Que por lo menos lo hicieran dudar de su propósito. Que le hicieran indagarse si estaba correcto, para así encontrar alguna debilidad en él.
-¿Sabes lo que es perder a alguien importante para ti? ¿Y si conoces al asesino no te darían ganas de hacer justicia?- ahora preguntó Feng a Sakura, con su misma actitud fría de antes.
-¿Qué?- inmediatamente Sakura evocó el incidente con Destino, cuando ésta la reveló que había matado a su padre.
-¿No sientes unos deseos incontrolables de hacerle pagar? ¿De verlo muerto por tu propia mano? Dime, Li Sakura, cuando conoces la identidad de ese ser despreciable que te arrebató a tu ser querido. ¿no quieres destruirlo? ¿Un odio descontrolado se apodera de ti y te ciega? En lo único que puedes pensar es en una cosa. matar, vengar.- extendió su mano, y lentamente una energía fue formándose allí.
Sakura retrocedió. En cierta forma, Feng tenía razón. Ella había hecho lo mismo aquella vez, unos inmensos deseos de vengar la muerte de su padre se apoderaron de ella. En lo único que podía pensar era en destruir a Destino, no le importaba más. Hizo ademán de decir algo, pero no encontró las palabras. No había respuesta a esa gran verdad que Tao le revelaba.
-Sé que de alguna manera me entiendes, Li Sakura, tu silencio te delata. Ahora que nos estamos comprendiendo, debo decirte que me has sorprendido, eres una mujer fuerte. Estoy entendiendo por qué Li te escogió por esposa. en otra situación, diría que te has ganado mi respeto. sin embargo, es por esa fortaleza. que. serás la primera.- dijo en un susurro, mientras una macabra sonrisa se dibujaba en su rostro. Sakura apenas tuvo tiempo de aterrarse, cuando vio venir hacia ella esa inmensa energía acumulada.
-¡¡Sakura!!!!- escuchó a sus espaldas. pero ella no podía moverse, aterrada.
[ CONTINUARÁ ]
Notitas de Autora:
Bueno, este capítulo no tiene mucha acción y eso que prometí mucha para éste XD. Sin embargo, creo que era mejor que se 'soltara todo el rollo' de una vez. Por lo que en este capítulo fue más de explicaciones y cosas de medio relleno. Aún así espero que les haya gustado.
Ya entonces sabemos por qué Tao Feng odia tanto a los Li. ¿Son buenas sus razones? No sé, pero él piensa que sí. ¿qué tal la relación Kogane/Nakuru? No había detallado mucho la relación en esta historia, la había casi dejado de lado. Pero pues ya verán en qué terminan esas dos. Aparte el pobre de Tao ya se dio cuenta del estado de su amada Lin T.T y es lógico que el pobrecillo se culpe. T.T pero confiaremos en que Pai y Tsi puedan ayudar a reunir a esos dos.
Ok, ahora sí les prometo que se viene la batalla en el capítulo 12, por cierto, por como van las cosas se darán cuenta que este fanfic va a ser más largo que "Destino y Esperanza". Pero no creo que se quejen ¿o sí? XD. Ya veremos cuántos capítulos me toma desenredar todo este lío.
Ahora, como siempre quiero agradecer a los que están allí dando apoyo todos los días, mi Macro, Misao (que aunque no lea el fanfic muchas gracias por el nombre!!), Adry, Yueccs, Kaysa, Asuka Sakura y el resto que me los encuentro en el msn, son un amor todos ^^. Eso sí, este capítulo va dedicado muy especialmente a mi niña consentida Ann ^^, ya sabes niña, este capítulo es todo para ti, de modo que espero que te guste muchísimo, como te dije hasta de lejos me inspiras jeje!. También muchas gracias a todos los que me han dejado reviews!! Me gustaría mencionarlos a todos, pero jamás terminaría. Muchas gracias por sus ánimos y gestos de apoyo!. Y ya saben, más reviews ^^ hoe, soy exigente, ne?.
Ya saben, para comentarios escribir a kendappa_o@kaitou.org
Por: Marissa Cervantes. (aka: Meiko Akiyama)
Capítulo 11: Secretos de un Pasado.
-Vaya no lo recuerdas ¿verdad?... pues entonces voy a hacerte recordar, Clow, voy a hacerte recordar... nunca voy a perdonarte que hayas matado a la persona que más quería. He esperado tanto tiempo para poder vengarme, voy a vengarme de ti y de todos tus descendientes...- aquellas habían sido las palabras de aquel hombre, cuya identidad Eriol desconocía. Contemplaba el libro que tenía en sus manos, con aquella sonrisa de satisfacción que le adornaba el rostro. Finalmente, Eriol pudo notar que aquel niño y ese hombre poseían la misma energía, por lo que. debía ser un mismo ser. Se preguntaba una y otra vez de dónde lo conocía, de lo único que estaba seguro ahora es que a quien tenía enfrente era el responsable de que Tomoyo estuviera sumida en esa especie de trance. La rabia le carcomía el alma, quería destruirlo con sus propias manos. Apretó su cetro fuertemente, conteniéndose, no sería imprudente. Atacarlo sin conocer a ciencia cierta sus poderes no era muy seguro.
-Entonces.- Eriol elevó su voz, cansándose de aquella espera-. ¿vas a decirnos qué tienes contra Clow?
Por toda respuesta, Tao Feng lanzó una carcajada, un tanto siniestra. Sakura retrocedió unos pasos al observar que Feng descendía lentamente hacia ellos tres. Nunca había sentido tal temor hacia nadie, nunca. Pero eso era porque ahora no sólo debía cuidar de su persona. Se llevó las manos al vientre, pensando que estuvo a punto de perder a su bebé. Sintió la cálida mano de Shaoran tomando la suya, aquel gesto le transmitió algo de fortaleza y alzó su mirada nuevamente hacia Feng, quien se encontraba ya en el suelo, a pocos metros de ellos.
-Ni siquiera eres capaz de recordarlo.- Feng taladraba con su mirada a Eriol, sus ojos reflejaban odio-. entonces ese suceso significó tan poco para ti. que lo has borrado.
-Tengo todos los recuerdos de Clow.- trató de defenderse Eriol-. pero no puedo recordar quién eres.
-La última vez que nos vimos.- Feng dirige entonces su mirada al libro, como rememorando-. yo era un niño.-
-¿Un niño?- se inquietó Eriol al llegar a ese punto-. eso quiere decir que tú sí eres.
-Imaginaba que ya lo habías notado.- alzó nuevamente la mirada-. no podía esperar menos de ti. Y tus sospechas con ciertas. ese niño y yo somos la misma persona.
-Pero. ¿cómo.?-
-Tienes dudas que te rondan, Clow.- Feng parecía complacido por la confusión de Eriol-. y yo podría responderlas. pero tal vez debería acabar con todos ustedes de una vez. después de todo nadie me obliga a confesarles nada.
-Ese libro.- inquiere Shaoran, contemplando la portada del libro, ante la mirada atenta de Feng, quien sonreía con malicia-. ese símbolo. lo he escuchado mencionar antes. de allí se sacaron las bases para la creación de las cartas.
-Tampoco podía esperar menos de ti, Li Shaoran-. Feng observaba ahora con detenimiento a Shaoran-. y has acertado, no por nada eres el líder del Concilio ¿no?- emitió este comentario en tono de burla, para luego centrar de nuevo su atención en el libro-. este libro representa mucho para mí, pero también para Clow, este libro fue el que lo hizo famoso. gracias a este libro consiguió la hazaña que lo llevó a hacer historia. sin embargo.- sus ojos se posaron en Eriol-. ¿sabes las consecuencias de tu hazaña, Clow? ¿A cuántas vidas te llevaste sólo para lograr tu propósito? ¿Tan sólo para elevar tu orgullo? Porque si no lo recuerdas. yo puedo ayudarte.
Eriol se estremeció, la mirada de ese hombre le infundía desconfianza. Un sudor frío le recorrió la espalda y sacó fuerzas de la flaqueza para no retroceder, para mantenerse firme. Por su parte, Feng seguía observando al trío, mientras acariciaba la cubierta del libro, como si fuera un niño con su juguete favorito. Una malévola y fría sonrisa se dibujó en sus labios, al observar los rostros de confusión de quienes tenía frente a sí. Sentía su venganza consumada.
-Debes recordar cómo era ser Clow, qué se sentía.- empezó el relato, mirando a Eriol fijamente-. eras un poderoso hechicero. uno de los mejores de tu tiempo. cada día querías adquirir más conocimiento, más poder del cual presumir a todos. Tu ego y tu orgullo se elevaron demasiado. Supiste de un libro.- acarició el símbolo de la portada-. de un libro importante, único. un libro que contenía el secreto para una hazaña que te llevaría a la inmortalidad.
Feng hablaba con tal seguridad en sus palabras, que hizo que Sakura confirmara sus sospechas. 'Feng tuvo que haber conocido verdaderamente al Mago Clow.' pensó. Contempló el libro que él traía en sus manos. No podía creer que en ese libro que parecía más una antigüedad para un museo que otra cosa, estuviera el secreto para la creación de las cartas. Que en ese libro estuviera todo lo que la ha convertido en lo que es, la Maestra de Cartas, la sucesora de Clow.
-Pero no fuiste el único hechicero poderoso de tu época. Clow, aunque te costara admitirlo, había muchos otros, muchos otros que podían hacerte competencia. Pero algunos no querían hacerlo, no podían encararte porque infundías respeto y, por qué no, también algo de temor. Nadie quería meterse con el poderoso Li Clow, no querían probar las consecuencias de un error hacia tu persona. Pero hubo alguien. alguien que alzó la voz y te desafió. Alguien que no te tuvo miedo y se puso cara a cara contra ti. Alguien que quería mostrarte que podía tanto o más que tú. Kieng Lang.- susurró aquel nombre con cierta añoranza, con cierto dejo de tristeza-. ustedes siempre estaban probando para ver quién era el mejor de ustedes. sus poderes eran casi iguales. tal vez no se habría encontrado un vencedor de no haber sabido de la existencia de este libro, que fue el objeto que llevó a Clow a la gloria, y a Kieng a un trágico y casi anónimo final.- estas últimas palabras las dijo con un rencor absoluto, mirando fijamente a Eriol.
Los tres sintieron estremecerse ante esa mirada de Feng. Allí había odio, rencor y unos inmensos deseos de venganza. ¿Entonces se trataba de la reencarnación de Kieng Lang? Era lo más lógico, si tenía tantos deseos de venganza. Se observaban fijamente, como esperando a que cualquiera de los dos 'bandos' diera el siguiente paso. Shaoran aferraba fuertemente la funda de su espada, como aguardando el momento preciso. Sakura tenía el mango de cartas en su bolsillo y las acariciaba con algo de tranquilidad, pero sabiendo que podría utilizarlas en cualquier instante. Eriol se mantenía firme y apretaba su cetro fuertemente, conteniendo las ganas de atacar a su adversario. Por su parte, Tao Feng no estaba a la defensiva, más bien les sonreía como si estuviera feliz de haberles narrado aquella historia. Acariciaba como si fuera su mayor tesoro el libro.
-Imagino que se han de estar preguntando. ¿cómo es que yo sé toda esta historia? Sobre todo tú, Clow, quien has llegado a la inteligente y lógica conclusión que ese niño y yo somos la misma persona. pues no, te diré que no soy Kieng Lang.- la cara de sorpresa del trío no se hizo esperar-.pero estoy bien enterado de cómo ocurrieron los acontecimientos. Sí, Clow, fuerza tu memoria. recuerda aquel fatal día en donde ambos destinos se marcaron. Uno enfiló hacia la gloria, y el otro hacia la desgracia.
Eriol no sabía si era por aquellas palabras de Feng, que parecían tan seguras. O porque en verdad estaba forzando su memoria, pero unas frases sueltas vinieron a su mente.
-¿Estás seguro que quieres hacer esto?-
-¿No será que quien se está arrepintiendo eres tú?-
-Debes medir las consecuencias. en tu caso no solamente te estás arriesgando tú, sino a quienes están a tu alrededor.-
-¿Estás recordando, no es así?- le sonríe Feng, prácticamente satisfecho-. sí, puedo ver tu rostro confuso. Como te dije. Kiang y Clow se 'retaron' por llamarlo de alguna manera. El que pudiera realizar ese conjuro tan poderoso, como era la creación de las cartas y los guardianes para ellas, sería quien tendría más poder que ningún otro. Ambos tomaron las bases de este libro. investigaron a fondo para finalmente realizar aquel poderoso conjuro. Al parecer todo estaba bien. los dos conjuros habían salido exitosamente y estaban a punto de declararse empate y pasar ambos a la historia. pero. el destino no lo quiso así. El hechizo de Kieng Lang no salió perfecto, como el de Clow. y se volvió contra él. No pudo terminar bien el hechizo, no pudo dotar de la energía necesaria a las cartas ni a los guardianes, y éstos la buscaron en todas partes. hasta en el mismo Kieng Lang. sí, devoraron su energía y Kieng no tuvo un agradable final.- Feng se detuvo, por un momento dio la impresión de que ese relato le causaba ¿dolor?. Pero luego ladeó un poco la cabeza y volvió a su actitud fría-. ahora es tu turno, Clow. recuerda.
-¿Qué pasó Lai?-
-El hechizo.-
-¿Hechizo?-
-De Kiang. no salió como esperábamos. algo salió mal.-
-¿Él. él está.?-
-Está muerto, Li, muerto.-
Aquellas voces lejanas, pero tan reales. Aquellas figuras, sombras que se dibujaban en su memoria. las sentía tan cercanas, tan familiares. Alzó la mirada hasta encontrarse con aquellos ojos fríos de Tao Feng, aquellos ojos que por vez primera pudo reconocer, pudo hallar en sus recuerdos.
-¡¡Le juro que lo va a pagar, Clow Li, su crimen no se va a quedar así!!- aquella vocecita retumbaba en sus oídos, atando recuerdos. Era la voz de aquel pequeño niño, sus ojos fríos y rencorosos le reclamaban. Eran los mismos ojos con los cuales Tao Feng le mirada. Los mismos ojos.
-Entonces.- Tao Feng dio unos pasos hacia Eriol, pero se mantuvo a una distancia prudente-. ¿ya has podido recordarme, Clow?
Sakura y Shaoran, quienes habían notado la confusión que se había apoderado de su amigo, se voltearon hacia él. Sakura colocó suavemente su mano sobre el hombro de Eriol, y trató de que sus miradas se encontraran, pero los ojos de éste permanecían impasibles sobre Tao Feng.
-¿Piensas en él, verdad?- preguntó Destino una vez más a una preocupada Ruby, quien asintió en silencio-. todo va a estar bien, confiamos en Eriol ¿no es así?
-Es sólo que. es la primera vez. que de verdad tengo miedo.- confesó con voz temblorosa-. cuando era un pequeño niño y luchaba contra Sakura. yo tenía la confianza de que todo estaría bien. Pero ahora. es diferente. es que quien fue capaz de hacer esto.- miró a Tomoyo con terror-. realmente temo por Eriol.-
-Descuida.- sonríe Destino de forma tranquilizadora-. yo también comparto tu temor Ruby, y estoy segura que Spinel también.- dice mientras observa de reojo al último guardián-.ahora lo que podemos hacer nosotras. es ayudar a Tomoyo.
-¿Qué quieres que haga?- enseguida preguntó Ruby, alegre por la idea de sentirse útil.
-No podemos romper el hechizo. es demasiado poderoso, de eso se tiene que encargar Eriol- suspiró hondo- lo único que podemos hacer es mantener estable su energía vital, que no disminuya. ¿puedes hacerlo, verdad?
-Seguro que sí.- sonrió Ruby levemente. La tranquilidad de Destino se le empezaba a contagiar. Agradecía su presencia, seguramente sin sus palabras ya estaría en otra situación.
Ellas se arrodillaron una frente a la otra, y Spinel colocó a Tomoyo entre ambas. Con movimientos suaves, Destino extendió sus dos manos, entrelazándolas con las de Ruby, que también las extendió hacia ella. Ambas cerraron los ojos, mientras que lentamente un aura blanca salía se aquellas manos entrelazadas y llegaba hasta el cuerpo de Tomoyo, quien se encontraba justo bajo ellas. El aura pareció envolver en una capa protectora a Tomoyo por un par de minutos, para finalmente desaparecer.
-Bien.- dijo Destino, acariciando los cabellos de Tomoyo-. ya hemos aportado nuestro granito de arena en esta lucha.-
-Deberíamos haber acompañado a Eriol.- resopló Spinel-. a lo mejor Kerberos y puede ayudar a su Ama. mientras que yo tengo que quedarme aquí.-
-Estoy segura que Keroberos tampoco participará mucho en esta batalla.- le aseguró Destino, entre ella y Ruby alzaban el cuerpo de Tomoyo y lo colocaban en un sillón. Destino dio un profundo suspiro, se sentía cansada, pero tenía que mantenerse fuerte, no quería que Ruby Moon o Spinel decayeran por su culpa, se sentía responsable por ellos. Se tiró de bruces en otro amplio sillón de la sala, transformándose en Kogane. Ruby se acercó con timidez hacia donde se encontraba Kogane recostada, con los ojos cerrados. Tenía que admitir que Kogane le producía sentimientos encontrados dentro de sí. Sentía cosas extrañas cuando la veía.
-¿Quieres venir?- sonrió Kogane, aún con los ojos cerrados y le abrió los brazos de una forma casi infantil. Ruby se estremeció con este gesto. Pero se sentía necesitaba de cariño, de un fuerte abrazo. Se aproximó con lentitud y, luego de volver a ser Nakuru, se unió al abrazo que su compañera le ofrecía. Kogane, sin abrir los ojos aún, acarició los largos cabellos de Nakuru y sonrió.
-Tengo miedo.- susurró Nakuru.
-Todo va a estar bien.- le dijo Kogane mientras abría los ojos y la miraba directamente-. sólo nos queda confiar en Eriol.
-¿Y qué se supone que vamos a hacer con él?- Tsi no se veía muy convencida por la presencia de Tao en el ya muy reducido cuarto del hospital. Había ya cinco personas allí, sin contar a la 'paciente' y la presencia de Tao le incomodaba. Samantha y Lai Ming observaban al recién llegado minuciosamente. Ahora así, inconsciente, se podía apreciar el físico de Tao, quien era un joven apuesto, por no decir más. Samantha no podía disimular la sonrisa de adolescente que se dibujaba en su rostro. Sin embargo, Lai Ming le miraba un poco más recelosa. Estaba consciente que aquel joven, por más apuesto que fuera, estaba involucrado de alguna manera en la muerte de su padre.
-No debe tardar en despertar..- dijo Pai en un susurro a Tsi, Pai estaba algo divertida por la actitud de las adolescentes ante la presencia de Tao- . puede que se confunda en un principio, pero ya no representa ningún peligro para nosotras.
-Si no estuviera embarazada, tus palabras me tranquilizarían- admitió Tsi llevándose la mano al vientre-. pero ahora también tengo que velar por él. y me preocupo al doble.-
-Te entiendo.- sonríe Pai, mientras se acerca a la ventana. El cielo empieza a nublarse lentamente, un mal presagio. "Por favor. que estén bien." rogó en silencio. Apretaba fuertemente su collar, era lo único que le transmitía algo de seguridad en ese momento crítico. Pensaba en aquel hechizo de protección, rogaba que resistiera, que lograra su cometido. "Protégelos." pensó, suplicándole a la Carta Escudo que resistiera.
-¿En qué tanto piensas.?- preguntó Lai Ming, incómoda por la actitud de su amiga.
-He looks sweet.- comentó la inglesa en su idioma natal.
-He's a killer.- le respondió de igual forma Lai Ming, había resentimiento en cada palabra.
-He's not the real one. and you know it.- concluyó la inglesa con seriedad, mirando a su amiga. Le sonrió con dulzura, sabía por lo que Lai Ming pasaba en estos momentos. Pasó una mano por su hombro, en gesto de apoyo-. quien mató a tu padre lo pagará. no te preocupes.
-Está despertando.- comentó Lai Ming. Ante este comentario Pai volteó de nuevo su atención hacia Tao, quien empezaba a moverse lentamente. Tsi les ordenó a las chicas que retrocedieran. Ambas mujeres quedaron frente a Tao, un tanto temerosas de su reacción. "El hechizo funcionó." pensó Tsi, un tanto alarmada "aún así. puede que al principio actúe violentamente.".
-Quédate detrás de mí.- exigió Pai, volteándose para sonreírle-. que no quiero le pase nada a mi sobrino. ¿entiendes?
Tao con movimientos lentos se incorporó en la silla. Abrió los ojos, los cuales habían recuperado su brillo de vida. Ladeó su cabeza de lado a lado, confundido. Alzó la cabeza y su mirada se encontró con la de Pai. Para satisfacción de todas, el chico no hizo además de atacarla, al contrario, parecía con ganas que alguien le explicara qué ocurría. Pai relajó su cuerpo, y le sonrió, para tranquilizarle. Tao pareció sentirse más seguro luego de este gesto, y se animó a hablar.
-¿Dónde. dónde estoy.?-
-En un hospital. logramos liberarte del hechizo de Feng.- le explicó Pai con calma.
-Lo último que recuerdo es que estaba hablando con mi padre. luego.- llevó sus manos a la cabeza-. no sé.-
-Te aplicó un fuerte hechizo. es lógico que tengas lagunas mentales, no intentes pararte, necesitas recuperar fuerzas- sonríe Pai- lo único que tiene que importarte ahora es en recuperarte.
-Pero mi padre. ¿qué pasó con él?- insiste Tao.
-Shaoran lo detendrá.- alzó Tsi su voz, con mucha seguridad en cada palabra, para luego sonreírle- como dice Pai, ahora sólo debes preocuparte por ti.-
-Lo siento.- bajó la mirada avergonzado-. imagino que les he causado muchos problemas.- entonces sus ojos se encontraron con los de Lai Ming, sintió un golpe en su estómago-. lo siento.-
Lai Ming bajó la mirada. Sentía arrepentimiento sincero por parte de Tao, y en el fondo sabía que no era su culpa. Pero ahora se sentía incapaz de hablar con él, puesto que cada vez que lo veía, inevitablemente venía a su mente el cadáver se su padre, la forma en que lo habían asesinado. Por lo que optó sentarse alejada de él, con la compañía de su amiga, quien la abrazó fuertemente.
-¡¡Lin!!- exclamó Tao al notar por primera vez quién era la chica que yacía en la cama. Trató de levantarse, pero cayó de bruces en el suelo. Entre Pai y Tsi le ayudaron a levantarse, ambas le incitaron a que se recostara de nuevo, pero él sacó fuerzas de la nada y caminó hacia donde se encontraba Lin. Se veía pálida, y sus ojos, aquellos ojos que tanto amaba permanecían cerrados. Aquella escena era aterradora, sentía que la vida de Lin se le estaba escapando de las manos, por su culpa.
-Ella. ella intentó detener a Feng, pero no lo consiguió.- le dijo Pai, como sabiendo que él necesitaba algún tipo de explicación.
-Oh, Lin, lo siento tanto.- susurró mientras besaba los fríos labios de ella-. perdóname Lin, por favor.- suplicó mientras tenues lágrimas se escurrían por sus mejillas y llegaban hasta las de ella, la rodeó con sus brazos. Su cuerpo estaba frío. quería transmitirle calor. Sus ojos estaban cerrados y sus labios ya no dibujaban aquella hermosa sonrisa, aquellos gestos que él tanto añoraba y amaba. Sintió una mano amiga deslizarse por su hombro, y lentamente volteó su mirada, para encontrarse con una cálida sonrisa de comprensión y apoyo. Se trataba de Tsi.
-No te preocupes. te la devolveremos.- le aseguró.
-¿Tsi? Pero. tu estado y..-
-Pai, vamos a hacerlo, nos toca contribuir a nosotras.- dijo mientras le sonreía a su amiga decidida. Pai se estremeció, entendía las razones de Tsi y quería ayudar tanto como ella. Pero no sabía si era seguro. No quería arriesgar a Tsi, sentía que debía protegerla. Además, Xiao seguramente esperaba que ella protegiera a su esposa y su hijo, no podía cometer una actuar imprudente. Pero en la mirada de su amiga había decisión, y ya conocía muy bien a Tsi. Respiró profundamente y apretó con fuerza el dije de su collar.
-Bien, Tsi, la traeremos de vuelta.-
-¡Usted!- gritó con rabia- ¡Usted mató a mi papá!
Clow sólo le miró con un rostro comprensivo. Intentó tomar su mano, pero el niño le rechazó bruscamente.
-¡No! ¡Es un asesino! ¡Mató a mi papá! ¡Se va a arrepentir!- le grita el pequeño, muy seguro de sus palabras. A pesar del tono infantil, puede vislumbrar determinación en sus palabras.
Los recuerdos finalmente habían concordado. Todo estaba 'claro' ahora. Feng. ese niño. el hijo de Kiang Lang. El pequeño que había jurado venganza estaba justo frente a él. Ahora podía recordar esos ojos infantiles manchados con la marca del odio, con rencor y con deseos de vengarse. No podía creer que todo ese odio haya traspasado el tiempo de tal manera. Que haya conseguido reencarnar en la misma época que él, sólo para. sólo para cobrar venganza.
-Pero.- Sakura alzó su voz, dudosa-. si realmente quisieran venganza. habría sido el mismo Kiang Lang quien estaría aquí ahora mismo. ¿por qué vienes tú a 'vengarte' en su nombre?
-Mi padre quiso aceptar tu destino. dejó que Clow pasara a la historia con gloria. mientras que a él se le dejara en el anonimato, a pesar de su sacrificio. Pero yo no. ¿creíste que dejaría que me arrebataras a la única persona que me importaba? ¿Qué iba a dejarte sin que pagaras tu crimen? Jamás, Clow Li, jamás. tú y toda tu descendencia ha de morir.- se les quedó mirando a los tres, con igual odio. Sakura no podía creer que tanto odio se hubiera acumulado a través de los años. En verdad Tao Feng se veía decidido a terminar con ellos, los miraba como si fueran más un 'estorbo' que otra cosa. Pero ella ya no se iba a amedrentar. Dio un paso al frente, ante la mirada sorprendida, y a la vez preocupada, de Shaoran y Eriol.
-Es ilógico. si tu padre no viene a vengarse por sí mismo. tendrías que olvidar todo este asunto.- exigió con valor y muy segura- ¿qué caso tiene cobrar venganza por alguien que no desea ser vengado? Tendrías que olvidar todo esto. además, tú tienes un hijo propio. ¿No te interesa siquiera saber cómo está? En este tiempo ya no eres el hijo de Kiang Lang, eres Tao Feng, tienes otra vida. ¿no te das cuenta?
Las palabras de Sakura habían sido reales, seguras y claras. Para sus adentros, Shaoran se sintió orgulloso de su esposa, ella mostraba valentía aún en estos momentos críticos. No sabía si moverse y protegerla, no quería hacer ningún movimiento en falso. Esperaba, al igual que Eriol, la reacción de Tao Feng ante aquel 'discurso' pronunciado por Sakura, quien podía sentir cómo la mirada de Tao Feng la penetraba. Sus ojos permanecían fríos, pero algo dentro de sí le decía que Feng había escuchado atentamente estas palabras. No era tan ingenua como para pensar que Feng cedería sólo por aquello que acababa de decir, pero esperaba que ayudara en algo. Que por lo menos lo hicieran dudar de su propósito. Que le hicieran indagarse si estaba correcto, para así encontrar alguna debilidad en él.
-¿Sabes lo que es perder a alguien importante para ti? ¿Y si conoces al asesino no te darían ganas de hacer justicia?- ahora preguntó Feng a Sakura, con su misma actitud fría de antes.
-¿Qué?- inmediatamente Sakura evocó el incidente con Destino, cuando ésta la reveló que había matado a su padre.
-¿No sientes unos deseos incontrolables de hacerle pagar? ¿De verlo muerto por tu propia mano? Dime, Li Sakura, cuando conoces la identidad de ese ser despreciable que te arrebató a tu ser querido. ¿no quieres destruirlo? ¿Un odio descontrolado se apodera de ti y te ciega? En lo único que puedes pensar es en una cosa. matar, vengar.- extendió su mano, y lentamente una energía fue formándose allí.
Sakura retrocedió. En cierta forma, Feng tenía razón. Ella había hecho lo mismo aquella vez, unos inmensos deseos de vengar la muerte de su padre se apoderaron de ella. En lo único que podía pensar era en destruir a Destino, no le importaba más. Hizo ademán de decir algo, pero no encontró las palabras. No había respuesta a esa gran verdad que Tao le revelaba.
-Sé que de alguna manera me entiendes, Li Sakura, tu silencio te delata. Ahora que nos estamos comprendiendo, debo decirte que me has sorprendido, eres una mujer fuerte. Estoy entendiendo por qué Li te escogió por esposa. en otra situación, diría que te has ganado mi respeto. sin embargo, es por esa fortaleza. que. serás la primera.- dijo en un susurro, mientras una macabra sonrisa se dibujaba en su rostro. Sakura apenas tuvo tiempo de aterrarse, cuando vio venir hacia ella esa inmensa energía acumulada.
-¡¡Sakura!!!!- escuchó a sus espaldas. pero ella no podía moverse, aterrada.
[ CONTINUARÁ ]
Notitas de Autora:
Bueno, este capítulo no tiene mucha acción y eso que prometí mucha para éste XD. Sin embargo, creo que era mejor que se 'soltara todo el rollo' de una vez. Por lo que en este capítulo fue más de explicaciones y cosas de medio relleno. Aún así espero que les haya gustado.
Ya entonces sabemos por qué Tao Feng odia tanto a los Li. ¿Son buenas sus razones? No sé, pero él piensa que sí. ¿qué tal la relación Kogane/Nakuru? No había detallado mucho la relación en esta historia, la había casi dejado de lado. Pero pues ya verán en qué terminan esas dos. Aparte el pobre de Tao ya se dio cuenta del estado de su amada Lin T.T y es lógico que el pobrecillo se culpe. T.T pero confiaremos en que Pai y Tsi puedan ayudar a reunir a esos dos.
Ok, ahora sí les prometo que se viene la batalla en el capítulo 12, por cierto, por como van las cosas se darán cuenta que este fanfic va a ser más largo que "Destino y Esperanza". Pero no creo que se quejen ¿o sí? XD. Ya veremos cuántos capítulos me toma desenredar todo este lío.
Ahora, como siempre quiero agradecer a los que están allí dando apoyo todos los días, mi Macro, Misao (que aunque no lea el fanfic muchas gracias por el nombre!!), Adry, Yueccs, Kaysa, Asuka Sakura y el resto que me los encuentro en el msn, son un amor todos ^^. Eso sí, este capítulo va dedicado muy especialmente a mi niña consentida Ann ^^, ya sabes niña, este capítulo es todo para ti, de modo que espero que te guste muchísimo, como te dije hasta de lejos me inspiras jeje!. También muchas gracias a todos los que me han dejado reviews!! Me gustaría mencionarlos a todos, pero jamás terminaría. Muchas gracias por sus ánimos y gestos de apoyo!. Y ya saben, más reviews ^^ hoe, soy exigente, ne?.
Ya saben, para comentarios escribir a kendappa_o@kaitou.org
