Estaba tan enojada que las lágrimas se agolpaban en sus ojos mientras caminaba de prisa hacia el baño de mujeres. Se sentía humillada. Como se atrevía ese bruto a usarla así? Es que no le importaban sus sentimientos?

Por el rabillo del ojo vio que alguien se dirigía a ella, pero no quería hablar con nadie, así que sin detenerse, entró en el baño, revisó rápidamente que no hubiera nadie y entró en un cubículo a desahogarse.

Stear vio venir a Candy, vio su agitación y sus lágrimas y no dudó en acercarse, pero ella pasó de largo sin siquiera verlo. Así que sin dudarlo se metió tras ella en el baño de mujeres sin importarle un pimiento si había alguien más o no. Para algo era el jefe.

El coraje de Candy fue transformándose en tristeza mientras más lloraba. Ella no tenía ningún valor a los ojos de Albert. Era un simple juguete para coquetear, masticar y escupir. Y dolía…

Olvídate de él Candice, no vale la pena. Termina el trabajo rápidamente y sé una profesional.

Candy salió del cubículo limpiándose la cara y se paró en secó al ver a Stear apoyado en el lavamanos esperándola, podía ver en su cara y sus ojos la tristeza y la preocupación.

-Que… que haces aquí?

Stear no contestó, sólo se acercó a ella y la rodeó con sus brazos.

-Que sucede cariño? – Se le estaba rompiendo el corazón y solo quería meterla dentro de su piel para protegerla y mantenerla segura y feliz, pero se conformó con sostenerla fuerte y acariciar su cabello.

-Estoy tan enojada… - quería desahogarse, pero por alguna razón no quería hacerlo con el. No por falta de confianza, sino porque algo le decía que podría lastimarlo, y aunque no tenía sentido, decidió callar. – No quiero hablar de ello.

-Esta bien, pero quiero que sepas que puedes decirme lo que sea y estaré aquí para escucharte, para ayudarte o para defenderte de quien sea – estaba seguro que había sido la hiena de Eliza, la había visto llegar con la tía. Esa mujer era el mismo demonio y no permitiría que se acercara a Candy para lastimarla otra vez.

Candy no pudo reprimir el sollozo, y no le importó. Se aferró fuertemente a Stear y enterró la cara en su pecho.

Este hombre era extraordinario, y ella era una estúpida, llorando por un imbécil sin corazón cuando había alguien tan dulce a su lado.

-Estoy aquí… estoy aquí cariño… - repetía Stear entre beso y beso en su cabello.

Y fue ahí cuando Candy lo decidió. Si Paty tenía razón en sus sospechas, entonces no permitiría que nada se interpusiera entre ella y Stear. Ni siquiera ese estúpido enamoramiento por el simio tonto.

Ella ya sentía algo por Stear, y no sería difícil enamorarse perdidamente de el.

Ahora esperaba con todo su corazón que el estuviera enamorado de ella y no de alguien más, porque si era completamente honesta, no estaba segura de que se hiciera a un lado si esa mujer no lo aceptaba rápido.

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Albert quería ir a buscar a Candy y aclarar las cosas, pero había asuntos que de momento lo preocupaban más.

Eliza estaba loca, ahora lo comprendía, estaba obsesionada con el y no se detendría por que él se lo dijera.

Necesitaba proteger a Candy.

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-A ver querida, explícate mejor… dices que Eliza tiene pruebas de que Albert y ella han estado en una relación desde antes que se fuera a París?

-Sí Geordie, yo al principio no le creí cuando me lo dijo, pero después me las enseñó y no me quedó más remedio que creerle.

-Pero que puede ser más importante que la palabra de tu sobrino? Porque el siempre ha dicho que no tiene nada que ver con ella. Lo ha dicho hasta el cansancio y todos le creemos. – esto no pintaba nada bien, Elroy nunca había sido así de necia en algo si no tenía antes la certeza de que llevaba razón. Pero no podía entenderla ni ayudar a nadie si su amiga no confiaba en él plenamente.

-Eso también tiene una explicación. Albert está mintiendo y ocultando su relación con Eliza, y aunque no estoy de acuerdo y he tratado de forzarlo a que lo acepte públicamente de una vez, él sigue portándose como un chiquillo inmaduro. Es tan frustrante que a veces quiero cachetearlo! – Elroy estaba frustrada más allá de las palabras. Honestamente no entendía las razones tontas que le había dado a Eliza para ocultar todo, pero había intentado respetarlo, por lo menos al principio, pensando que ya vería lo infantil de su actuar. Pero sólo había empeorado, y ahora ponía toda su felicidad en riesgo.

-Discúlpame que te lo diga Ellie, pero lo que dices no tiene ni pizca de sentido.

-George! Estas diciendo que miento? – eso dolía, George la conocía mejor que nadie y debería saber que nunca inventaría algo así.

- No Ellie, jamás creería que mientes, sólo digo que nada de lo que Eliza te ha dicho, o mostrado, calza con lo que todos conocemos de Albert. – ahora que Elroy se había calmado con sus palabras, George tomó sus manos para pedirle silenciosamente toda su atención y su confianza. – Piensa por un momento querida. Alguna vez Albert ha tenido motivos para ocultar algo de su vida?

-No, pero…

-Shhh, tranquila. No, tienes razón. Albert siempre ha sido brutalmente honesto. Es una de las razones de que haya estudiado una ingeniería y no negocios, como toda la familia y el Consejo trataban de presionarlo a hacer. – Elroy se quedó callada. Era verdad que Albert siempre había luchado con uñas y dientes por lo que quería y por lo que creía que era correcto. George tenía razón, las pruebas que Eliza le había dado, físicamente parecían auténticas, pero no sé ajustaban a la personalidad de Albert. – Ahora dime Ellie, entre todas esas pruebas, hay algo que sea total y absolutamente irrefutable?

Ahora la expresión de la tía cambió a una total seguridad.

-Sí, la hay!

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NOTA: Hola otra vez… tan pronto! Pero es que no podía dejar de pensar, anoche tenía más que escribir, pero ya era de madrugada y mi cerebro se hizo de gomita. Pero hoy no lo podía dejar así… Candy seguía llorando en mi cabeza y tenía que escribir. Y bueno, la verdad es que también sus reviews me ayudan a veces a aclarar como plantear cosas que hay en mi cabeza desordenadamente, pero de repente alguna de ustedes lo dice, que ni mandado a hacer! Y entonces todo fluye otra vez.

Gabriela: siii, totalmente loca, no tienes ni idea, pero Albert lo pudo ver y no piensa dejar que lastime a Candy.

MJ: aún no sabrás lo que tiene a la tía tan segura, pero si te digo que Eliza está más tocada de lo que parece. Y lleva años manipulando a Elroy a espaldas de Albert, así que este no tenía ni idea del problema en el que estaba hasta que ya era muy tarde y sus palabras y negativas no bastaban. Pero ya iremos viendo. Y tienes razón, nadie puede culpar a Candy por buscar lo mejor para su corazón, o lo que ella cree que es mejor en este momento.

Sandra Carreo: me vas a matar… Albert está muy decidido, pero Candy no lo sabe, no la juzgues tan duro por favor.