Capitulo once
"Una ilusión es una visión de lo que queremos percibir o un anhelo de nuestros corazones vacíos"
Oliver contempla a Megan _nombre que aún debía obligarse a usar por petición de ella_ dormir plácidamente luego de que toda la sobrecarga emocional hiciera mella sobre ella. La pobre había terminado exhausta con tantas revelaciones y se había tomado un calmante para dormir. Oliver era consciente del caos que acababa de dejar caer en su vida, pero no le preocupaba mucho si como recompensa la recuperaba, si ese era precio que debía pagar, mil veces lo haría, una y otra vez.
Repasando cada parte de sí mismo que compartió con ella a raíz de su discusión fue con la idea de que le permitiera demostrarle que él tenía razón, y que ella era Felicity. Su rostro, sus gestos aunque algo variados eran los mismos excepto por sus balbuceos, esta nueva persona en la que se había convertido era más centrada, menos vivaz y no balbuceaba entre cada oración. Lo que si le alegro ver fue como su rostro resplandecía, justo igual a su antiguo yo, cada vez que mencionaba a Connor, lo cual fue la mayor parte de su charla porque simplemente Megan quería saberlo todo sobre su hijo.
Si bien estaba feliz de que mostrara interés en algo de su vida como Felicity, no podía negar que se sintió algo desilusionado porque no tratara de saber más sobre su vida con él, como marido y mujer. Cuando él intentaba decir algo tan simple como el hecho de sus sentimientos o cosas que solían hacer, ella lo evadía o de plano cambiaba radicalmente de tema.
De cualquier modo, tenía muchas esperanzas y la voluntad para continuar, por eso intentaría otra vez, total, estaban varados en aquella villa hasta que él quisiera, y si fuera por Oliver no se irían pronto. Sonriendo genuinamente por lo infantil de su idea, piensa en que tan fácil sería desaparecer con Felicity y Connor, pero tenía una vida a la que volver y una venganza que continuar, aunque ahora por una razón muy diferente.
Con ese objetivo en mente, Oliver sale de la habitación para dirigirse al estudio donde tiene instalada su laptop y algunas cosas de trabajo para la hermandad. La reunión que se llevaría a cabo este fin de semana prometía bastante y debía estar preparado para cualquier cosa, con La Triada nunca se sabe que esperar y si quería respuestas por lo que acababa de descubrir debía estar doblemente preparado.
Lo primero era llamar a Anatoly para ponerlo al tanto de las noticias, sabía que él podría darle un poco de perspectiva a toda esta confusión en la que se encontraba sobre los motivos que tendría La Triada para haber mantenido a Felicity con vida y alejada de él.
Oliver toma el teléfono encriptado de la casa y marca al número de Anatoly. Después de esperar escuchar los dos timbres característicos, la voz autoritaria del Parkhan anuncia su presencia del otro lado de la línea –Oliver, mi americano favorito, parece que se te está haciendo costumbre escuchar mi voz, apenas hablamos hace menos de 24 horas ¿A qué se debe el placer?
-Encontré a Felicity. Oliver suelta de golpe la noticia sin formalismos y sin demora, no puede perder tiempo y necesita ayuda ¡YA!
Anatoly por su parte, guarda silencio por temor a que sea otro de sus arranques, con la última vez tuvieron suficiente. Pero también era consciente de que Oliver había estado frustrado últimamente por la falta de respuestas a estas alturas de la muerte de su esposa, pero esto, esto ya podría ser demasiado.
-OLIVER…Anatoly deja escapar un suspiro entre escéptico y resignado.
-Antes de que digas cualquier cosa, se lo que estás pensando, pero puedo comprobarlo. Ella está conmigo y necesito tu ayuda para entender algunas cosas, como por ejemplo ¿Qué podría motivar a La Triada a secuestrar a mi esposa y hacerla pasar por muerta? Me he devanado la cabeza buscando un ¿por qué? Yo nunca hubiera sabido de ellos si no es por todo lo que paso después de su supuesta muerte, y estoy tratando de entender, en serio, pero no encuentro razón lógica para esto. Explica Oliver.
-Oliver, ¿Cómo sabes que es ella? ¿Estás seguro que no es una falsa? Sigue dudando Anatoly.
-SI. Afirma irrefutablemente.
A partir de entonces, Oliver se limita a contarle todo lo que ha pasado desde el momento en que Megan Wilson entró a su oficina ejecutiva en QC. Cada detalle de la investigación que encontró tanto legal como con los medios de la Bratva y las que descubrió por sí mismo estando con ella. Sabía que podía confiar en Anatoly, por eso no tuvo reparos en hacerlo participe de sus dudas.
-Oliver, debe de haber algún motivo por el cual tu esposa haya sido un objetivo de La Triada, o bien ellos fueron unos simples mercenarios a disposición de ese tal Slade Wilson, lo que me lleva a la cuestión de que ellos no hacen este tipo de favor a cualquiera, así que suponiendo que el señor Wilson sea un miembro, que no lo creo, debe ser uno de los silenciosos o un benefactor muy dedicado…lo que nos sigue llevando al punto de partida ¿Quién es Slade Wilson? Y ¿Por qué te haría esto a ti? Razona Anatoly.
Ante los planteamientos de su Parkhan, Oliver piensa detenidamente alguna razón y no la puede encontrar, aunque…-Mierda. Lanzando el improperio en voz alta Oliver se recrimina su estupidez, como no lo recordó antes si todas las pistas estaban justo frente a sus narices.
-¿Qué pasa Oliver? Pregunta Anatoly alertado por su maldición ahogada.
-Pasa que soy un idiota, pasa que sé quién es Slade Wilson…
Flashback
Oliver iba entrando a la mansión de los Queen, hogar desde hace décadas de la familia en Starling City. Estaba tan enfocado en llegar a su habitación que paso por alto las voces que se escuchaban desde el salón de invitados de la casa. Pero como siempre su madre tan oportuna fue a su encuentro cuando empezaba a recorrer los peldaños de la escalera.
-Oliver cariño, ¿por qué no vienes y te unes a nosotros?... Hay algunas personas que quiero que conozcas. Demanda tan sutil como siempre la matriarca de la familia Queen, sin permitirle excusarse de la diplomática cortesía que envuelve cada acto social asociado a su familia.
-Claro mamá. Con su habitual sonrisa falsa acostumbrada para estos eventos, sigue a su madre hasta donde continúan conversando los invitados que acompañan a su padre, Robert Queen CEO de Queen Consolidated.
Desde pequeño Oliver se veía envuelto en cada visita o fiesta en el hogar de los Queen, conociendo que todas y cada una eran otras reuniones de negocios que continuaban fuera de las puertas del edificio de la empresa familiar. Y a pesar de que debería estar acostumbrado, su fastidio por estas reuniones sociales solo seguía en aumento. Así que para prepararse a sí mismo para la próxima hora de tortura, se repite mentalmente algunos chistes de su mejor amigo Tommy Merlyn, reservados para esas ocasiones.
Pero vaya sorpresa que se lleva cuando entre los invitados ve a una bella joven, como de su edad, de apariencia asiática cuyos cabellos negros brillaban con la luz de las lámparas del salón y junto a ella había un hombre algo mayor que ella, sin dudas entre la treintena sosteniendo su mano con aspecto demasiado posesivo para el gusto de Oliver. Asumiendo su lado travieso la actitud de ese hombre le influyo más ganas de hacer lo que tenía en mente con aquella chica, y así tal vez pasar el rato, de todos modos Laurel lo mantenía alejado después de lo que pasó con su hermanita Sara.
Oliver aún tenía fija la expresión de Laurel cuando lo encontró tratando de tener sexo con su hermana pequeña. Lo cual no analizaba demasiado, tal vez repita alguna otra ocasión con la adorable Sara cuando Laurel lo perdone, como siempre lo hacía, pero esta vez cubriría mejor sus pistas. Pero por ahora, esta señorita bien podría ser una muy buena distracción.
-Oliver querido, te presento al señor Slade Wilson y a su prometida Shado Fei, ellos estarán de visita durante esta semana por un posible acuerdo de negocios con nuestra compañía.
Oliver extiende la mano para saludar primero a Shado, reteniéndola un poco más de lo políticamente adecuado y luego al señor Wilson. –Encantado de conocerlos y felicidades por su compromiso.
-Te lo agradecemos chico. Responde Slade aferrando un poco más apretado la mano de Shado. Ella por su parte aparta la mirada y se dedica a mirar por la ventana. Así pasan la noche luego de que Raisa los hace pasar al comedor, Oliver buscando conectar con su mirada y ella rehuyéndole.
Cuando llego el momento de las despedidas a las puertas de la mansión por fin ella lo miro y aprovechando que Slade no la veía, ella le regalo una sonrisa. Dejando a Oliver más resuelto a conquistar a la pequeña señorita Shado Fei.
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Al día siguiente la familia Queen estaba tomando tranquilamente el desayuno hasta que…
-¡SPEEDY! Grita Oliver desde su lugar por la nueva travesura que le ha hecho su pequeña hermana.
Mirándolo con expresión de "yo no hice nada" Thea Queen sale corriendo del comedor antes de que su hermano le haga pagar haberle cambiando el azúcar por la sal.
Moira con cara de desaprobación le amenaza a no intentar ir a la carrera de su hermana. Mientras que Robert ocultaba su risa con una tos mal disimulada e intenta beber su taza de café.
-Así que…hoy quiero acompañarte a Queen Consolidated. Le dice Oliver a su padre con tono despreocupado.
-En serio, no es que me queje por tu repentino interés por visitar la compañía pero no tienes ninguno de esos tantos compromisos que siempre alegas para no ir, como tu novia por ejemplo. Le responde Robert.
-Laurel…que va, nos estamos dando un tiempo, con eso de que queremos ver que nos deparara el futuro y toda la cosa, creo que ya va siendo hora de que vea lo que quiero para mi mismo, estoy seguro de que ella sería la primera en obligarme a…digo aconsejarme a que explore mis opciones y que mejor que la compañía familiar para empezar. Explica con su característica sonrisa despreocupada.
-De acuerdo. Accede Robert. –Ya que estas tan disponible, vámonos. Y sin más se levanta, besa a Moira en despedida quien lo acompaña hasta la puerta para ayudarlo con su saco y portafolios.
-Adiós cariño. Se despide Moira de Oliver besándolo en la mejilla.
Una vez en la oficina, entre ver a su padre firmar papeles cada dos por tres, tomar llamadas, una videoconferencia y escuchar a su asistente recitarle su agenda, Oliver no puede estar más aburrido. Hasta que escucha lo más interesante del día.
-Señor Queen, el señor Wilson está esperándolo en la sala de juntas. Dice la Asistente ejecutiva de su padre entregándole un folder con unos papeles.
-Gracias Martha, ya voy para allá. Su padre se levanta para irse a su reunión con el señor Wilson y al último momento parece recordar que Oliver sigue en la oficina y entonces le dice –Estaré ocupado una hora o más, si quieres puedes irte porque en realidad no se cuanto más tardare. Gracias por haber venido. Y brindándole una sonrisa de padre orgulloso termina de irse.
Oliver sin perder tiempo se dirige al escritorio de Martha –Querida Martha ¿cómo estás?, ya sé que grandiosa como siempre pero me preguntaba si pudieras ser aún más divina y ayudarme con un problemita.
-Si joven Queen. Le responde sabiendo que lo que el niño mimado quisiera debía concedérselo.
-Veras, mi madre quiere enviarle un pequeño presente a la prometida del señor Wilson por su compromiso, pero perdió la dirección de su hotel y la necesita para hoy mismo ¿Crees que nos puedes ayudar? Le pregunta Oliver guiñándole un ojo en complicidad.
Sabiendo que Moira Queen no sería tan despistada, Martha se limita a buscar la dirección sin mucho razonamiento a la obvia mentira del joven Queen. Cuando le entrega el papel con los datos se ve envuelta en un apretón y dos besos uno en cada mejilla.
-¡Gracias hermosa! Le grita Oliver y sale corriendo del edificio.
Martha se limita a sacudir la cabeza con una sonrisa por las ocurrencias de Oliver Queen.
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Oliver asechaba desde una esquina de los jardines de Gran Starling Hotel, a la hermosa chica objeto de su interés. Ella paseaba con una sombrilla para protegerse del sol y de vez en cuando tocaba las flores del camino. No muy lejos de ella había un guardaespaldas vigilando cada uno de sus movimientos. Cuando Shado llega a uno de los tantos bancos distribuidos por la zona comienza a buscar en su bolso y deja escapar un suspiro de derrota y ve como habla con el hombre que la custodia, al parecer le estaba pidiendo algo porque ni dos segundos pasan y ve cómo el hombre se encamina hacia las instalaciones del hotel. Aprovechando la oportunidad, Oliver arranca dos rosas del jardín y se acerca cautelosamente a Shado.
-Hola. Susurra Oliver en su oído sosteniendo las rosas frente a su rostro.
Shado al escucharlo lanza un grito ahogado por el susto pero cuando lo reconoce guía su mano hasta su corazón para tratar de calmar sus acelerados latidos.
-Oliver… Exclama algo sorprendida pero también entusiasmada por volver a verlo.
Consciente de la reacción que despertaba en ella, Oliver le regala esa sonrisa de playboy conocida por tantas féminas y que nunca falla. Lo cual comprueba cuando ve las mejillas sonrojadas de Shado.
-¿Qué hace aquí? Le pregunta Shado ahora que ha pasado la sorpresa.
-Bueno, quería volver a verte. Le dice sugestivamente Oliver muy cerca de sus labios.
-Oh…yo…umm…no puedes estar aquí, por favor debes irte ahora mismo. Le pide Shado recuperando cierta lucidez de donde se encontraba y lo que parecía que estaban haciendo.
-¿Qué? ¿Por qué? Le pregunta Oliver. –Solo estamos hablando para conocernos mejor. Y toma una de sus manos para depositar un ligero beso.
-Anthony mi guardaespaldas regresara en cualquier momento y no puede verte aquí. Le explica ella afanada para que se fuera de allí cuanto antes.
-Bueno, solo con una condición. Le pide Oliver.
-Lo que sea, solo vete. Accede Shado.
-Dame tu número de habitación. Solicita Oliver.
Shado no puede creer su atrevimiento, pero también siente cierto placer porque él quiera verla de nuevo. Echando un vistazo sobre su hombro cree divisar la figura de Anthony así que apresuradamente le dice empujándolo para que se termine de ir -456B.
Algo nerviosa por lo que acababa de pasar Shado trata de aparentar estar tranquila y acepta el libro que le trae Anthony –Gracias. Y comienza a simular leer pero la verdad era que no se podía sacar de la cabeza a cierto joven rubio de sonrisa provocadora y mirada sensual.
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Desde aquel día Oliver visito secretamente a Shado, la fue conquistando y enamorando hasta que la última tarde de su semana de visita en Starling City por fin la hizo caer en sus brazos mientras su prometido, Slade Wilson, estaba en una de sus interminables reuniones de negocio con el padre de Oliver.
Esa noche volvieron a cenar todos juntos en la mansión Queen pero Oliver había llevado a su querida Laurel presentándola a los invitados como su novia, quien ya lo había perdonado para ese entonces.
Presente
Oliver y Anatoly se pusieron de acuerdo en conectar las nuevas piezas que se adherían a lo que ya sabían. Ahora el asunto sería profundizar sobre ¿qué había sido de la vida tanto de Shado Fei como de Slade Wilson? sobre todo este último.
¿Qué había pasado con su compromiso? ¿Era o no un empresario o un simple mercenario? ¿Por qué apoyaba a Sebastián Blood y su hermandad? ¿La Triada? O lo más importante ¿Por qué mantuvo a Felicity como su esposa?
Sacudiendo su cabeza para despejarla un poco deja todo y sale del despacho con una sola idea en mente, estar al lado de Felicity.
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Slade Wilson recorrían el puerto de Staring Bay para comprobar que los contenedores de su compañía hubieran hecho el traslado de la maquinaria que necesitaban presentar para la reunión del fin de semana con sus asociados de La Triada. Junto a él, caminaba Isabel Rochev y Martin Sommers quien es el Director ejecutivo de Starling Port, compañía que maneja la mayoría de los envíos dentro y fuera de Starling City. Estos estaban conversando sobre las medidas de seguridad del lugar y las áreas a reforzar.
Hasta ahora todo iba saliendo de acuerdo a sus planes pero las ansias por pasar a la siguiente etapa de lo tenían sobre el borden. Por eso necesitaba mantenerse detrás de la línea y su solución sería ir a verla, simple y llanamente necesitaba verla.
Llamando la atención de Isabel le indica que es hora de retirarse.
Ya en la limosina se dirigen hacia el hotel para dejar a Isabel y luego él le indica al chofer su siguiente parada. Una vez en el lugar indicado, le ordena retirarse por una hora.
La brisa, fue lo primero que se permitió sentir puesto que hace años se convirtió un hombre que no siente, no desde que ella lo dejo, o más bien no desde que él se la arrebató. Pero cuando estaba en su presencia se permitía a si mismo volver recuperar un poco de lo que la gente común llamaba sentimientos.
Después se permitió a preciar las vistas de las afueras Orchid Bay de Starling City, lugar donde su preciosa Shado dejó de existir. Solo porque ese maldito chico Queen se interpuso entre ellos, jugo con ella y con su felicidad. No respeto que ella ya tuviese dueño, él.
Cuan poético era que su amada tuviese un nombre tan similar a la felicidad. Pero tuvo el placer de arrebatársela, de verlo arrastrarse en sufrimiento y tener que vivir con el mismo dolor que él pero duplicado. Pensando en que pronto le podrá restregar al chico Queen a la cara lo que ahora es suyo percibe el momento en el que ella se hace presente.
-Hola Slade. "Por fin llegas mi amada" piensa Slade, su rostro siempre estoico acostumbrado a no reflejar nada de emociones deja caer la máscara y le transmitirle todo lo que aun siente por ella, la dueña de su corazón, a la que aún sigue amando igual que siempre.
-Shado…Susurra el con tanta devoción. La que siempre ha sentido y la que siempre sentirá por ella.
Con una sonrisa la visión de Shado extiende su mano en invitación para que se acerque a ella.
Para todo espectador que pasara por su lado vería a un señor de traje gris con una sonrisa de pura felicidad. Pero para Slade Wilson, él estaba acompañado de la mujer más maravillosa del mundo, la mujer que una vez estuvo destinada a ser su esposa.
