La noche les había atrapado a pocos metros del otro extremo del Marvelous Bridge. Apenas y podían notar bajo ellos la corriente pasar, sin embargo, el lugar era demasiado tranquilo y callado como para escuchar el agua y su suave sonido, al igual que el fresco viento de aquella noche.
-Qué lugar más bonito, ¿no lo crees? –preguntó Leaf a su pokémon, apoyada en el barandal del puente y mirando hacia la oscuridad de abajo que apenas era iluminada por la luna
Hasta ese momento, el lucario miraba hacia arriba, viendo las estrellas titilar. Pronto se asomó también hacia el mar que apenas podía ver.
-La iluminación en este puente sólo abarca el camino, no hay faros como en otros puentes, como el del camino ciclista de Kanto, ¿recuerdas?
Su pokémon asintió, y se asomó un poco más, pero seguía sin ver algo. Alargó sus patas delanteras, las cuales se iluminaron tenuemente con el brillo de una aura esfera, y lanzó el ataque con mínimo poder. La bola azulada de energía descendía lentamente, iluminando la estructura, y al chocar contra el agua, se dispersaba y desaparecía. Leaf sonrió al ver eso. Neil volteó a verla, y se encontró complacido por haberla hecho sonreír.
Puso nuevamente su atención hacia el agua en el fondo, y lanzó otra aura esfera, esta vez un poco más grande para que el efecto se notara más. El ataque se dispersó en un rango más grande que la vez anterior. La siguiente la lanzó en otra dirección, y pronto siguió otra y otra más. El brillo azulado hacía parecer como si el agua resplandeciera por sí sola.
-Parecen fuegos artificiales –le dijo, acariciándole la cabeza
Después de varios minutos sin decirle nada, Leaf caminó para seguir su viaje. Neil le siguió de cerca, animándose a alcanzar la mano de su entrenadora. Recíprocamente, Leaf apretó la suave patita de su pokémon, y caminaron juntos de esa forma hasta llegar a la Ruta 15.
