CAPITULO 11
NO ES UN CUENTO DE HADAS
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Vaya que estaba furioso cuando la dimensión a la cual Ulquiorra lo había mandado finalmente colapsó por su poder y cayó de vuelta al cuarto del trono. Esa rata miserable no sólo lo había mandado a perderse y morir en esa dimensión por horas y horas que parecieron como días y meses y años enteros, ahora tenía la osadía de ir tras su presa. Aquello era inaceptable y Ulquiorra pagaría el precio por ello.
¿Quién carajos se cree Ulquiorra que es para interferir en mis asuntos con Kurosaki? Los mataré a ambos. Pero primero, tengo que arreglar a ese Shinigami.
Sintió a Ulquiorra en sus propias habitaciones, pero tendría tiempo luego para patearle el trasero. La única razón por la cual aun no lo había hecho era porque ese imbécil en un acto deshonro y tránsfugo había usado su caja negación en él. Era un movimiento miserable y lleno de bajeza usado por un cobarde que temía morir. Pero lo primero era lo primero. Kurosaki tenía que estar vivo para poder pelear contra él y luego matarlo, él era el destinado a matarlo, no un pedazo de mierda como Ulquiorra.
Sus pies lo llevaron rápidamente a la habitación donde sus problemas encontraban solución, el lugar donde habitaba esa mujer. Si ella había sido capaz de hacer reaparecer su brazo del limbo, también podría arreglar a su amiguito o morir intentándolo. Grimmjow no iba a tomar un no por respuesta ni un fracaso de parte de ella. Pero a medida que se acercaba al cuarto de la mujer, sintió que dentro había dos presencias con ella. Eran reiatsus débiles y mierdosos, aun así, se estaban agrupando contra ella.
¿Dónde está esa basura cuando tiene que hacer su trabajo?
Sonrió ante la idea de Aizen matando a Ulquiorra por perder de vista a Inoue Orihime. De cualquier forma no le interesaba mucho aquello por el momento, podían golpear a esa mujer todo lo que se les diera la gana luego, primero tenía que sanar a Kurosaki.
Se paró justo fuera de sus habitaciones mirando la puerta. No tenía tiempo que perder averiguando la forma en que Ulquiorra la había cerrado, por lo cual en vez de ser calmado y abrirla con presión, simplemente la pateó con fuerza haciéndola estallar en pequeños pedazos. Caminó entre los escombros flotando en el aire, marcando su presencia dentro de esa habitación.
Se acabo la fiesta, perras.
Menoly estaba parada a unos pocos metros de la entrada, Loly estaba al otro lado de la habitación sosteniendo con fuerza a Inoue Orihime. De seguro la estaban golpeando. La primera cosa que pudo notar fue el rostro de la mujer cubierto en sangre mientras que uno de sus ojos se había hinchado tanto que podría habérsele salido. Se veía como un completo desastre, le habían deformado el rostro a golpes.
- Grimm…jow… - Menoly susurró, obviamente asustada. Temerle era la actitud correcta.
- Que tal. – Se sentía bastante indiferente en ese momento, caminando dentro de aquella habitación con las manos dentro de los bolsillos, despreocupado. Sabía que podía matar a golpes a aquellas dos antes de que pudieran si quiera preguntar qué había pasado. – Dos lombrices se arrastraron a esta habitación mientras que Ulquiorra no estaba. – Su sonrisa se amplió. – Y para colmo, se divierten como nunca, ¿eh? – Loly mantenía la cabeza de Inoue alzada tirando de su cabello. La cara de la mujer era casi irreconocible mientras que apenas podía abrir uno de sus ojos para mirar a Grimmjow llena de angustia. Había perdido por completo ese brillo único en ella, era como si esperara a morir.
- Maldición… - Menoly murmuró mientras Grimmjow pasaba justo por su lado caminando lentamente hacia la dirección en que Loly e Inoue se encontraban.
-¿Qué te pasa? ¡Deja de hacerte el listo conmigo! ¡Esto no te incumbe! ¡Piérdete de mí vista Grimmjow! – Loly le gritó, pero mientras Grimmjow se acercaba, era visible que la arrancar se encontraba petrificada. - ¿Qué piensas que estás ha…?
Ni si quiera pudo terminar su oración. Grimmjow la pateó justo en el estómago bajo sus costillas mandándola volando a través de la habitación.
- Nunca lo viste venir, ¿eh? – Le preguntó a Loly parándose justo al lado de Inoue. Miró a la arrancar con repugnancia. La pobre golpeó el suelo tan fuerte que se lastimó instantáneamente quedándose en esa posición tosiendo y retorciéndose.
-¡Grimmjow! – Justo en ese segundo Menoly vino corriendo hacia él desde su espalda lista para lanzarle un cero. Pero era demasiado lenta y débil. Grimmjow sostuvo su mano y lanzó un cero propio antes de que ella pudiera concretarlo. Sonrió mientras lo hacía, sin creer lo estúpida que esas dos eran.
-¡MENOLY! -Gritó Loly impactada al contemplar la escena desde su posición.
La mitad del cuerpo de Menoly simplemente se desintegró por la explosión mientras que lo que quedó de ella caía pesadamente al piso. Inoue se veía asustada pero sobre todo triste por lo que estaba ocurriendo, como si estuviese realmente herida por todo ello. Loly aun estaba en el suelo, sangrando, mirando a Grimmjow con odio.
- Lord Aizen… no va a quedarse…callado… sobre lo que…nos has hecho. – Aparentemente le era difícil hablar, considerando que la patada había sido sobre su estómago. La expresión de Grimmjow se volvió aun más severa. No era la primera vez que Inoue veía esos ojos en él, los había visto en Ulquiorra también, pero a diferencia de éste último Grimmjow no era el tipo que se quedaba quieto mientras alguien lo desafiaba. – Estas muerto…Grimmjow… estás…¿Qué haces? – Grimmjow se agachó y le tomó una de las piernas. - ¡Espera! ¿Qué vas a ha…? – Luego le llegó de golpe la respuesta. - ¡No! ¡Detente! ¡Detente Grimmjow! – Le gritó horrorizada. – Mira… si tú paras… - Le sonrió nerviosamente. – Mantendré esto como un secreto, nadie tiene que saberlo.
Indiferente a sus suplicas, Grimmjow le rompió la pierna en dos y luego la removió de su cuerpo. El grito que se escuchó fue insoportable. Loly le gritó todo tipo de insultos y maldiciones, mientras que él sólo podía sonreír a la vista de lo que había hecho.
-¡Te mataré! ¡Estás muerto Grimmjow! ¡Lord Aizen tendrá tu cabeza por esto! – Cuando no cerró la boca, Grimmjow la miró con apatía aburriéndose de su chachareo y le estampó su pie contra la cara. Fue el final de sus gritos.
- Perra estúpida. Como si Lord Aizen fuese a levantar si quiera un dedo por mierdas como tú.
Permaneció callado, visiblemente irritado. Luego recordó la razón por la cual estaba ahí. Movió su mirada en dirección a la mujer y vio que tan jodida tenía la cara. Inoue estaba temblando aún, probablemente pensando que ella sería la siguiente en morir en esa habitación.
-¿Por…Por qué? – Le preguntó Inoue aun de rodillas, mientras sangre le escurría sobre el ropaje blanco que Grimmjow le había forzado ponerse.
- Para pagarte por mí brazo. – Grimmjow respondió indiferentemente.
-¿Ah? – Grimmjow ya no iba a perder más tiempo. Sólo la agarró del pecho y la tiró hacia él, levantándola completamente del piso. La examinó en un segundo, mirándole el cuerpo y asegurándole que aun estaba en condiciones para moverse. Su rostro estaba completamente demacrado y sangrando, pero sus manos estaban (que era lo que le importaba) ilesas. - ¿Qué…qué haces?
-¿Qué qué hago? – preguntó sonriendo una vez más. – ¿Realmente pensaste que vine a este lugar sólo a salvarte? Que ingenua. ¿Dónde crees que estas, niña? Esto no es un cuento de hadas y yo no soy el puto príncipe azul. – Además, ella tampoco se veía como una princesa, su cara estaba magullada, sangrando, uno de sus ojos hinchados, su labio cortado. Ya no era esa hermosa pequeña dama que Aizen había llevado a Hueco Mundo para que le calentara la cama a Ulquiorra. – Mi deuda contigo ha sido pagada así que no voy a aceptar ninguno tipo de estupideces de tu parte. Habiendo aclarado eso, necesito tu ayuda con algo.
Grimmjow la miró un poco más en esa posición. Había algo en esa mujer que le llamaba la atención, incluso pensó que si no hubiese sido la mascota de Ulquiorra la habría pedido para él mismo. La dejó caer gentilmente al piso y le tomó el rostro con algo de brusquedad para examinárselo más de cerca. Pudo sentir como Inoue temblaba por su tacto.
- No te voy a lastimar mujer retardada. Te necesito viva. – Suspiró, en una forma esa mujer no se merecía toda la mierda que le estaba sucediendo. – Sana esas heridas en tu cara. – Le ordenó, pero sonó más bien como si se lo estuviese pidiendo. Lo estaba mirando directamente a los ojos, no podía dejar que se desangrara hasta morir. – No tengo interés en caminar con una mujer con el rostro jodido de esa forma, así que arréglalo, ahora.
Pero justo cuando le estaba permitiendo que lo hiciera, la mujer corrió hacia Loly que estaba temblando en el piso, sangrando por su pierna a un punto ridículo. Movió sus manos en dirección a ella y cayó de rodilla intentando sanarla.
-¡Ey! – Grimmjow gritó, pero eso no ayudó en nada. Por ello, se paró ahí con las manos dentro de los bolsillos mirando desde la distancia, sin poder creer lo que sus ojos veían. Iba a sanar a Loly.
¿Qué le pasa? ¿Es estúpida o algo así? La estaban golpeando a muerte y aun así, ahí está sanándola…
-¿Qué…qué estás haciendo? – Loly preguntó aun temblando de miedo y dolor.
- Ayame…Shun'ou. – Susurró mientras que las joyas en su cabello brillaban. – Souten Kisshun.
-¡Te pregunté qué diablos estás haciendo!
Loly cerró el puño y golpeó con fuerza contra el rostro de Inoue. No fue algo agradable de ver. No solo el rostro de la chica estaba completamente demacrado, sino que ahora, su labio estaba dejando caer una fina línea de sangre hasta el suelo. Sin embargo, eso no la detuvo. La pierna de Loly volvió a su lugar sanándose por completo el tajo que la había separado de su cuerpo.
Luego llegó el turno de Menoly. La mitad de su cuerpo había desapareció, parte de su torso, carecía de un brazo completo y la mitad del otro, desde la mitad de su cintura hacia abajo no había nada, su cuerpo había desaparecido en ese lugar. Inoue se quedó parada ahí mientras Grimmjow y Loly la miraban en silencio y en algunos segundos, el cuerpo de Loly fue reconstruido completamente. Inoue comenzó a llorar mientras miraba a Menoly, sus lágrimas dejaron un fino camino limpio en rostro ensangrentado. La escena era desgarradora.
- Bien. Esta lista. Arréglate el maldito rostro ahora. – Grimmjow se estaba impacientando.
Inoue lo obedeció y Ayame le cubrió el cuerpo limpiando y cerrando sus heridas, haciendo que sus ojos volvieran a su estado normal y sanando el corte que tenía en el labio. En sólo segundos su rostro volvió a lo habitual, pero la luz que hasta entonces había desprendido su cara había desaparecido, realmente no había esa chispa de vida en sus hermosos ojos grises.
- Mujer… es fácil sorprenderse cuando tus dos parpados están cosidos y no te dejan ver.
-¿Perdón?
Grimmjow no respondió sino que dejó caer lo que sostenía bajo su brazo izquierdo…cadenas.
