No sabía cómo llegar a ella, no tenía ni la más mínima idea y ya había intentado bastante, desde hacer un cúmulo de basura hasta tirarse al agua para ser arrastrado a ella, nada le había funcionado y desde su lugar lejano solo la lograba apreciar, pálida, débil, inerte. Estiró sus manos queriendo alcanzarla, pero era imposible, él no volaba, no había forma posible, no para él...

La llamó, era su única esperanza, que ella lo escuchara, que reaccionara y lograra bajar pero a pesar de sus esfuerzos, ella no despertó. Steven tenía miedo de que fuese demasiado tarde, de no haber llegado a tiempo para ella, pero se obligó a mantener las esperanzas, había llegado muy lejos, no se rendiría.

Quizás dos horas y él buscaba todavía una manera para llegar a ella. La observaba desde abajo, aquella larga falda azul bailaba en el agua moviéndose mientras la franela negra se le había pegado al cuerpo, aun así era distinguible perfectamente el tatuaje en forma de lágrimas y las flores azules a cada lado como alas. Una gota cayó, el agua comenzaba a caer lentamente como si se derramase de las manos de alguien. Steven sintió miedo, el agua colapsó cayendo y con ella, Lapislázuli, que cayó en una zona seca, golpeándose la espalda, no se movió, ella no había reaccionado.

Steven corrió a ella, la encontró con los ojos abiertos en dos grandes espejos opacos y la piel pálida, los labios quebrados y heridas en todo el cuerpo. La revisó, ella parecía muerta. Entró en pánico un segundo mientras veía sus reflejos en aquellos ojos abiertos y vacíos. Sus lágrimas se derramaban en ella, la apretaba con sus manos y pronto apoyó su cabeza a ella, lloraba, la impotencia lo consumía pues ahora había llegado a ella y no podía hacer nada. No había llegado a tiempo.

Sintió un hilo de saliva escurrir por sus comisuras y en su cabeza llegaron los recuerdos, Garnet, Amatista, Perla y Peridot... Era una idea extraña, él no estaba seguro de que realmente funcionara su saliva sanadora pero ahora era su única luz. Tomó distancia y la miró, recordó que Peridot había tomado consciencia al limpiarle el tatuaje en la frente, tal vez con ella fuese igual. La volteó y encontró horrorizado que el tatuaje opaco estaba unido por un pequeño hilo de la tinta azul, más nada. Decidido llenó su mano de saliva y luego pegó la palma empapada en la zona afectada, restregó un poco esperando algo y luego de unos segundos la quitó. No pestañó, esperó y esperó segundos enteros hasta que la lágrima tatuada brilló, pareció unirse al mismo tiempo que el cuerpo de Lapislázuli emitía una luz intensa y se elevaba en el aire, el agua se levantaba de nuevo. Él fue empujado por litros y litros de líquido que a ella la rodeó y él observó con sus ojos brillando como estrellas cuando los pies de Lapislázuli tocaba el suelo con cuidado, el agua cayó, dos grandes alas nacieron en la espalda de ella y... volteó, ella volteó enfocándolo con sus ojos azules.

—Lapis... tú... ¿Sabes quien soy?

—¡Steven!

Él se levantó de un salto y corrió hacia ella, Lapislázuli lo alzó en sus brazos y voló ligeramente mientras lo sostenía. Él le tomó el rostro, ahí estaba ella, tan viva, tan real, ella no era un sueño y él la había sanado.

—Realmente viniste por mi—Los ojos de Lázuli se humedecían mientras ella tocaba de nuevo el suelo—Agghh ¡Steven hueles asqueroso!

Lo soltó mientras él se reía. Lapislázuli levantó agua y lo derramó sobre él, los rulos de Steven cayeron a su rostro, el sucio había sido arrastrado y ahora él estaba empapado de cabeza a pies.

—Claro que vendría por ti, Lapis—Respondió—Pero ¿Qué sucedió? ¿Te capturaron? ¿Escapaste? Escuché que habían daños y Jasper...

Lapislázuli se dejó caer al suelo, sentada ella observó el techo y las gritas que dejaban entra la luz del día, se encontró seria y apretando la tela de su falda con sus dedos, no parecía la misma chica de hacía un minuto. Él se acercó mientras la luz alumbraba los ojos azules de ella.

—¿Has venido solo, no? Fue muy peligroso, tuviste que haber traído compañía.

—... Pero ¿Qué sucede?

—Anoche... Jasper logró liberarse, en el caos logré escapar.

—Pero es bueno ¿No?—Preguntó Steven con algo de inocencia—Son amigas y...

—Steven—Ella se levantó—Jasper demolerá todo y a todos. Es peligroso, debemos escapar, ella...

—Pero Lapis, ustedes eran amigas.

—Éramos—Repitió ella, cabizbaja—Piensa que Peridot y yo la traicionamos. Ha sufrido capturada por los aliens desde hace meses. Steven, Jasper es peligrosa, debemos escapar ¡Vámonos! Nos encontraremos con tus amigas y nos iremos lejos antes que ella nos atrape—Ordenó, tomándolo de un brazo y expandiendo sus alas.

—¡Lapis!—Exclamó Steven—¡Ella es tu amiga!

—¡Ya no lo es más!—Respondió Lapislázuli en el mismo tono—¡¿Qué no entiendes que arriesgaremos demasiado?! ¡Es muy peligroso! ¡¿Acaso no te das cuenta que...?!

—Yo arriesgué mucho por ti ¡Tú no te conviertas en lo que ella cree que eres!

Hubo un segundo de silencio, mantenían una guerra de miradas, Lapislázuli estaba tensa pero muy pronto, luego de varios minutos relajó su rostro, suspiró y dijo resignada.

—Móntate en mi espalda, ayúdame a encontrarla.


Corría hacia la entrada de la demolida ciudad imperio, el seco viento peinaba sus mechones amarillos hacia atrás mientras Garnet y Perla la sobrepasaban en velocidad, con sus ojos verdes divisó los escombros y lo que era una calle en mal estado llena de marcas como si hubiesen quemado cauchos en ella. El repugnante olor a muerte más un curioso olor que se le hizo extrañamente conocido (pero que realmente no recordaba) la invadió y le hizo temblar, no veía a Amatista y su piel se erizó al darse cuenta de una energía que rodeaba la entrada y se volvía más fuerte al acercarse a ésta. Supo entonces de qué se trataba, ya lo recordaba, se detuvo en seco y antes de que Garnet y Perla cruzaran, gritó con fuerza.

—¡ALTO! ¡ES UNA TRAMPA!

Su corazón estaba latiendo con tanta fuerza que creyó que explotaría. Sus dos compañeras quedaron inertes a unos metros del lugar y voltearon confundidas. Peridot vio a Garnet tomar a Perla por el brazo y halarla hacia atrás mientras que ésta última preguntaba.

—¿Por qué dices eso?

—Esos son...—La rubia tembló con miedo—Desestabilizadores...

—¿Desestabilizador? ¿Qué es...?

No terminó de hablar. Peridot observó a la muchacha de cabello melocotón siendo envuelta por un látigo celeste que brillaba en electricidad y que en cuestión de segundos comenzó a electrocutarla y quemarle la piel pálida. Perla gritó al mismo tiempo que era llevada hacia adentro, Garnet la sostuvo con más fuerza evitando que la hiciesen entrar, pero la fuerza con la cual era jalada fue brutal y las dos chicas cayeron dentro. Cuando su cuerpo pasó la entrada un brillo amarillo las abatió, sus cuerpos brillaron y por un segundos parecieron desaparecer antes de caer al otro lado sin poder moverse. Una bota blanca pisó la espalda de Garnet. Peridot retrocedió temblando de miedo.

—Ágata.

Pronunció al verla, con Amatista en un brazo y pisando a sus dos amigas. El sonido del látigo le hizo estremecer y corrió alejándose al ver que el látigo se dirigía a ella, pero a tres pasos dados a toda velocidad su cuerpo fue enrollado, la fuerza de atracción hacia atrás fue oculta por la horrible sensación aguda de la electricidad quemando sus cuerpos. Pasó entonces por la entrada, aquello se sintió como si rompiesen todos sus huesos, estallaran todos su órganos y explotaran sus ojos, creyó que su cuerpo desaparecería pero no fue así, en cambio chocó contra el suelo a los pies de Ágata, quien la tomó de la cabeza y la alzó.

—Peridot ¡Intenta escapar ahora!

La escuchó al mismo tiempo que era lanzada hacia la entrada, esta vez no atravesó, fue como chocar contra una pared eléctrica para entonces caer al suelo, inmóvil, sin poder respirar y con la sensación que su frente explotaría en cualquier momento.

—Deben venir por el intruso ¿No?—Ágata tiró a Amatista—Un grupo de pseudogemas escuálidas como ustedes, pero no, no lo encontrarán, él ya será nuestro.

—Steven...—Gimió Garnet—No te dejaré... tocarlo.

Logró moverse, miró hacia adelante y observó a Garnet intentando levantarse, sus brazos le temblaban y la sangre escurría por su piel, algunos hilos de saliva y sudor se mezclaban. Fue entonces que Ágata con ira la golpeó con su látigo, una y otra vez, el sonido de la piel de la muchacha lastimándose era opacado por la electricidad que estallaba en cada golpe. Uno tras otro, Peridot sentía dolor con solo escucharlo, deseó poder hacer algo pero su cuerpo estaba entumecido.

Aquél último latigazo estalló en electricidad, pero ésta fue extrañamente absorbida por Garnet y antes que el látigo dejara de tocar el cuerpo de la chica, la electricidad salió potente y llegó a Ágata, electrocutándola y haciéndola retroceder. Peridot abrió bien sus ojos ante eso y observó impresionada cuando Garnet se incorporaba débilmente, con las manos empuñadas y brillando ligeramente, pareció que de su cuerpo emanaba energía electrica. Dos guantes aparecieron.

—Ya despertaron sus pseudogemas—La expresión de Ágata se volvió oscura—Bien, pero no pasarán de aquí.

Otro látigo apareció, Garnet golpeó sus puños y se acomodó en posición como una guerrera preparándose para el peor de los ataques. Un primer látigo se dirigió hacia Garnet, ésta lo atrapó con una mano enguantada y nada más pasó, no hubo sonido de la electricidad y aquello pareció desconcertar a Ágata, quien con el otro látigo buscó golpearla de nuevo pero Garnet volvió a sostenerlo con la otra mano.

—¿Qué significa esto?

La muchacha apretó la punta de los látigos y las batió hacia abajo liberando una gran cantidad de energía que viajó hacia Ágata, quien rápido soltó sus armas y se alejó en un salto mientras de su nuca sacaba dos más. Garnet liberó sus manos y saltó hacia Ágata, esquivó los dos ataques que se dirigían hacia ella y cuando fue a golpearla, ésta esquivó rápido y le dio con el látigo, haciéndola caer al suelo.

—Garnet—Exclamó Perla, quien había logrado levantarse y ahora estaba con ella buscando ayudarla—Resiste ¡Hay que encontrar a Steven!

El sonido del látigo contra el suelo, Perla se estremeció y dirigió su mirada hacia Ágata. Llena de valor se puso frente a Garnet, inhaló profundo y exhaló. Llevó sus manos a su frente recordando que hacía un par de semanas atrás había descubierto que al igual que sus otras dos hermanas, podía hacer más de lo que un ser humano normal podría. En su frente la suave marca ovalada se distinguió al brillar al mismo tiempo que Ágata había lanzado un golpe. Una lanzase materializó de la luz en su mano y ella la movió tan veloz que la punta afilada golpeó la punta del látigo y éste se desvió. Apretó la lanza, sabía que no tenía oportunidad contra Ágata, por lo menos no uno contra uno, estando ella herida y con el ardor de la quemadura en su cuerpo.

—No dejaré que sigas haciendo daño.

Ágata volvió a atacar, esta vez Perla aguantó el ataque bloqueando con su arma y desestabilizándose, así hizo un par de veces más mientras buscaba un plan con cual ganar pero sus pensamientos se vieron perturbados cuando su lanza salió volando por uno golpe y el látigo la golpeó tumbándola. Tragó tierra y volteó a su adversario sintiendo que no podría ganar.

Ágata fue envuelta por un látigo purpura y apretada, ésta se vio confundida un segundo antes que fuese jalada hacia unos escombros donde se golpeó con fuerza. Amatista había logrado levantarse, sus labios sangraban y tenía un ojo ligeramente inflamado, además de moretones en todo el cuerpo, aunque tantos golpes no le había evitado ponerse en guardia. Apareció otro látigo en su mano y golpeó a Ágata con fuerza, golpe tras golpe con todo lo que sus músculos lastimados y ardiendo le permitían. Finalmente Ágata contraatacó, un golpe casi mortal hirió a la chica, quemándola más que electrocutándola, lanzándola a unos escombros y dejándole marcas que nunca se le quitarían.

—¡¿En serio creen que pseudogemas como ustedes me podrán ganar?! ¡Aunque estén despertadas no tienen oportunidad contra mi!

Perla lanzó una lanza, Ágata la rompió con su látigo y ella volvió a lanzar otra intentado que retrocediera, Ágata hacía lo mismo mientras se acercaba sin inmutarse ni ensuciarse, como si fuese un juego de niños. Garnet se levantó, respiró profundo y se fue encima de su adversario, logró sostener los dos látigos eléctricos pero ésta giró repentinamente y Garnet fue lanzada al suelo. Otra vez el látigo de Amatista la envolvió, Ágata entrecerró los ojos.

—Ustedes son patéticas.

—Auxilio, Auxilio—Las voces rasposas se escucharon a través de un aparatito que tenía Ágata en su cádera, ésta se distrajo de inmediato—¡Encontramos a Jasper! ¡Necesitamos refuerzos! ¡Refuerzos! ¡No podemos detenerla!

—¡Resistan, inútiles! ¡Resistan!

—Es demasiado poderosa ¡Refuerzos! ¡En el centro de la ciudad! ¡Refuerzos!

Ágata gruñó de ira y de preocupación al mismo tiempo como si se hubiese olvidado de la situación en la que se encontraba. Los sonidos explosivos de una batalla ahora rompían con su concentración en la batalla. Se dio cuenta a tiempo que una lanza afilada se dirigía a ella, esquivó en un salto y al mismo tiempo Amatista la haló con el látigo, Ágata iba a caer al suelo pero una caída como esa no la lastimaría a menos que... Se vio en frente a Garnet quien la golpeó con un puño con tanta fuerza que el látigo de Amatista fue arrancado de las manos de ésta.

Las dos cayeron, Garnet tambaleante, Ágata retorciéndose de dolor pero buscando mantenerse parada. No iba a dejarse vencer. Fue cuando intentó sacar otro látigo que un proyectil metálico y pesado la golpeó a gran velocidad y la hizo dar con la entrada de la ciudad, a unos metros detrás de ella. Igualmente que antes una pared amarilla se formó y el cuerpo de Ágata brilló en lineas, los ojos se le desorbitaron y en un segundo el cuerpo se esfumó, evaporado y cayendo una gema al suelo.

Ninguna supo dónde provino el proyectil o si quiera quién lo había lanzado pero debían dar agradecer ese suceso.

—Debemos escondernos—Dijo pronto Peridot—Si Jasper está suelta... entonces...

—Peridot ¿Conoces a Jasper?—Preguntó Amatista—¿También conocías a Ágata? ¿Qué significa esto?

—Ah... pues...

—No hay tiempo—Garnet interrumpió—Debemos llegar con Steven.

Las explosiones a lo lejos y el humo les hizo temblar un segundo, en el centro de la ciudad parecía haber una guerra feroz a la cual nadie quisiese acercarse pero luego de varios segundos supieron que lo más probable era que tuviesen que pasar por allí.

Reanudaron la búsqueda. La ciudad estaba extrañamente vacía y supusieron que todos los aliens se encontraban batallando con aquella 'Jasper'. No encontraron a Steven en ningún lado y cada vez se acercaban más al centro. Se preparaban para pelear aunque el cuerpo les sangraba y el pensamiento de que a Steven le hubiese pasado algo era cada vez más fuerte.

Al llegar al centro había una tensa tranquilidad, todo estaba destrozado y un polvillo brillante bañaba el lugar, el polvo se despejaba y ante sus ojos vieron una gran melena beige que se movía con el viento, esa persona le daba la espalda y sostenía en una mano unas gemas cuales apretó hasta que el sonido del quebrado fue tan fuerte como un rayo, prontamente abrió la mano y el viento movió el polvillo. Peridot temblaba, sin pestañar y con gran dificultad, balbuceó.

—...Jasper...

Ésta volteó como si la hubiese oído, aquellos ojos dorados brillaban en malicia y los labios gruesos se curvaron en una sonrisa maligna.

Solo con verla era notorio el grave peligro en el que ahora se encontraban.


Y después de tanto ¡Aparecí! Sí, sí, debí actualizar la semana pasada pero me entretuve en otras cosas. Ahora ya comencé clases y bueh, xD Este cap me ha costado un poco pero me ha parecido genial en cierto punto, poco a poco se irán poniendo las piezas para entender mejor la situación en las que se encuentran.

Espero que les haya gustado capítulo :D Gracias por leer.