EL HEAVY METAL MI VIDA XI

UNA SEPARACION INESPERADA

¡Feliz y dichosa! Así me sentía en los brazos de Terry. Regrese a los bungalós de madrugada, aunque el cuerpo lo sentía diferente, mi alma estaba feliz. No pensaba en nada, solo en mi dicha pasada en los brazos de Terry, sus caricias, sus besos y su piel.

Pero sabía que alguna escusa tenía que dar por mi ausencia de la celebración. Disidí que sería mejor dormir un poco y después con calma tramar una buena escusa. Entre a mi baño y me mire fijamente en el espejo. ¿Quería ver algún cambio externo o solo ver la felicidad que mi cara reflejaba? Pero si. El brillo de mis ojos era diferente. ¡Veía como mujer plena! Saciada por el hombre que ama.

De solo recordar los momentos vividos, ¡me sonrojaba! Con este pensamiento caí en un profundo sueño reparador. Hasta que unos fuertes golpes en la puerta me hicieron despertar. Fije la vista. ¡Dios eran las once de la mañana! ¡Candy ,Candy! Era la voz de Viki la que me llamaba.

¡Pareces una piedra! Tengo rato golpeando a tu puerta. Lo siento Viki, ¡estaba rendida! Candy tienes una llamada ¡urgente! Parece que es de larga distancia, ¿América? No creo que de Escocia.

¡Hello! ¿Señorita Candice Withe? Si ella habla. Si. Señorita habla la enfermera del hospital San Thomas. El paciente Anthony Brower, esta grave e internado en nuestro hospital y pidió de manera prioritaria que usted viniera. ¡Dios! ¿Está muy grave? Si, está en fase terminal.

¡Anthony! Ha empeorado. Me sentía traidora e inconsciente. Mientras yo vivía mi amor en plenitud, la vida de un hombre bueno descendía a la muerte. No lo pensé. Regrese a mi habitación y comencé a empacar. De cualquier forma mi compromiso con Viki estaba terminado. Nada me ataba ya en España.

Viki, tengo que hablar contigo. Se lo dije un poco seria mientras comíamos junto con las otras modelos en el comedor de los bungalós. Comprenderás que mi compromiso contigo ha terminado y yo necesito regresar a Escocia. ¡Candy! Pero no puedes…..estamos en el principio de la campaña. Pero Viki pensé ¿que, solo era el desfile? No, no Candy es la temporada primavera/verano, es el comienzo, falta la publicidad, los comerciales y los viajes internacionales. Creo que van a tener que buscar a otra modelo, tengo una emergencia que cumplir con una persona que está muy enferma y me necesita. Pues creo que no, no se va a poder Candy y menos ahora que el jefe Ben tiene muchos planes para ti como imagen. Si, entiendo bueno tendré que hablar con el entonces.

Ese iba a ser mi mayor obstáculo, que le diría yo a Ben después de mi desaparición del desfile. Viki no lo menciono pero sé que el si me lo va a preguntar. Se suponía que yo iba a ser su acompañante de la noche. ¡Y me hice la desaparecida! Bueno al mal paso darle prisa. Me dirigí a City Moda con un vestido color violeta de falda amplia y un cinturón negro.

El cabello suelto y una escusa en mi mente. No podía formularme una mentira, así que decidí que decir parte de la verdad, era lo mejor. (Mi mente era consciente de que solo habían transcurrido unas horas y extrañaba mucho a Terry. ¿Dónde estará ahora? ¿Me ira a llamar? Una sonrisa de complicidad cruzo por mi cara al pensar en qué pasaría si nos viéramos de nuevo. Haríamos el amor de nuevo. ¡De eso ni duda! Solo de pensarlo mi cuerpo responde a los recuerdos vividos, sus besos en mi boca y sus caricias que me estremecían de placer. ¡Dios, que pensamientos tan lujuriosos! Me sonroje, creo que tendré que hacer algo de penitencia por pecadora. ¿Qué diría miss Pony, si lo supiera?) Deje mis cavilaciones para otro momento, el amor no se cuestiona, ¡se vive! Entre en City Moda y pedí ser anunciada para ver al jefe Ben Neal Adhi. Señorita Candy, el Señor está ocupado, tiene una visita. En cuanto se desocupe le indico si puede recibirla.

Me senté en un cómodo sillón y decidí esperar. Veinte minutos después se oían pasos que salían de la oficina y cuando vi al visitante del Jeque me quede ¡de piedra! ¡La voz fuerte y varonil!, que me susurraba al oído palabras de amor y de deseo estaba con el Jefe Ben. ¿Será que Terry vino a excusarme? Pero. Justificando ¿Qué? Me levante como resorte del sofá, sin saber si acercarme a ellos o salir corriendo. ¡Hay no! La cara me ardía, pero decidí que lo mejor era enfrentarme de lo más natural ante cualquier complicación. Camine de forma decidida hacia ellos, con mis altas zapatillas de aguja negras y una sonrisa en mi boca de cordial saludo.

Los dos arrogantes de mundos completamente distintos, me miraban, como si fuera la visión de un desierto. Sus ojos se mantenían duros y sin expresión aunque sus rostros parecían relajados y hasta mínimamente contentos de verme.

¡Hola! Terry, buenas tardes Señor. El jefe Ben Neal Adhi fruncía levemente el ceño. Y Terry me miraba con cierta complacencia en la mirada aunque no sonrió ¡ni una solo vez! ¡Candy!

Fue todo su saludo unísono para mí. (Me quería reír, vaya hombres no pueden pensar más de dos palabras cuando están juntos. Ja,ja,ja,ja)

¡Vaya señorita hasta que se deja ver! ¿Se puede saber donde estuvo durante la celebración de anoche? (El jeque me miraba con rigidez en el rostro y la voz con mucho sarcasmo) Instintivamente mire a Terry, quien sin ningún atisbo de complicación dijo; A Ben, la señorita Candy y yo nos mantuvimos juntos durante la celebración, necesitábamos hablar de su regreso como mi asistente y de su "novio" que ahora se encuentra hospitalizado. ¿Verdad Candy? (Aunque sus palabras sonaron impersonales, yo sentí el sarcasmo que le implanto a la mención de Anthony, implícitamente).

Ah sí Ben de eso necesito hablar con usted. ¿De lo que hablaste con Terry, Candy? (por el tono en que me lo dijo, supe que no se creyó ni media palabra. Bueno pues tendrá que quedarse con esa versión, porque no pienso justificarla) Ben, si me disculpan me retiro. Tengo que volar a Londres esta noche. ¡Candy, nos veremos! y espero que puedas tomar una decisión pronto (con esa fría despedida y sin más palabras expresadas Terry se fue y a mí el corazón me dio un vuelco de tristeza. Sabía muy bien de qué decisión hablaba y no era precisamente de trabajo).

LA DIFICIL DESICION

Ben me hizo pasar a su oficina, tocando ligeramente mi espalda, sabía que mis ojos se anegaban de lágrimas, por la fría despedida de Terry. Pero entendía que enfrente de Ben no podía ser diferente. ¡Me dolía el alma! Tal vez este era el principio del final en nuestra corta relación.

Siéntate Candy. ¿Qué es lo que te ha traído hoy a mi oficina? Trate de componer un poco mi ánimo, lo que me llevaba ahí era muy importante para la vida de Anthony y no podía posponerlo, por mis sentimientos y frustraciones. Ben me miraba sin ninguna expresión en sus oscuros ojos, pero con la tensa y rígida postura de un cazador. Me intimidaba cuando parecía un asechador sin escrúpulos.

El desfile fue un éxito, me alegro por Usted Ben. Por los dos Candy, tengo planes para ti. Si lo se Viki algo me comento, pero creo que tendrán que elegir a otra modelo. Sus ojos cambiaron a fiero enojo, así que enfoque la mirada en mis manos, como si de eso dependiera mi determinación. ¡TIENE UN CONTRATO SENORITA! Alce la vista. ¡Lo sé Ben! Pero este es un caso de vida o muerte, mi novio Anthony Brower está muy grave en un hospital de Escocia y me necesita a su lado. ¿Tu novio es Anthony, el baterista de The rocks Night? Si, El mismo. Incomodo silencio. ¿Como si mi jefe estuviera reconsiderando? Empecé lentamente a hablar. ¿Entenderá que no puedo quedarme? Sí, creo que ante esa situación no puedo mostrarme injusto. Por lo que me dijo Terry Anthony se está muriendo. ¿Terry le dijo lo de su enfermedad terminal? Con cierta tristeza en el tono de mi voz. Ben tenía mas frías las facciones en su cara, aunque en su mirada había mucho desconcierto e incredulidad. Si. Pero lo que más me asombra Candy es que, se supone que cuando amas tanto a alguien y sabes que le queda poco tiempo de vida, tú has estado como si él estuviera de lo mas bien. ¿Qué clase de mujer eres, que no sientes dolor por el hombre que amas? ¿Por qué imagino, que lo amas, o no Candy? La forma en que me espetaba en la cara mi fría forma de actuar me desarmo por completo. (Mis ojos comenzaron a derramar lágrimas. Ahora no solo podía perder al hombre que amaba, sino que también me acusaban de ¿fría e insensible?) ¿Por qué lloras, Candy? Su mirada se suavizo aunque su voz mantenía la frialdad primera.

NO PUEDO MAS BEN y ¡menos con esta acusación sin fundamentos! ¡Si es cierto no amo a Anthony! Pero no es como tú crees. ¡No tuve elección Ben! ser su novia fue más que por decisión , por compasión. El no lo sabe. ¡Ni lo de su enfermedad, ni que no lo amo! ¡Me duele! ¡Me duele mucho que muera! Juro que si con amarlo lo salvara, entonces lo amaría gustosa Ben, ¡pero no es así! (Me estremecía por el llanto y la frustración de lo que ocurría. Y de pronto unos brazos fuertes y muy cálidos me rodearon paternalmente. Levantándome de la silla me sostuvieron mientras cesaba mi dolor) Lo siento Candy, perdóname por favor. No sé que me hizo juzgarte tan cruelmente. Me separo un poco de sí mismo para verme a los ojos, que ahora eran cálidos y tiernos. Toma el tiempo necesario Candy. Aunque no puedas seguir con la campaña, tendrás lugar en otra, cuando estés lista.

Gracias Ben. ¿Te puedo hacer una pregunta Candy? Si… ¿Hay alguien más, en tu corazón?

(¿Me lo preguntaba o lo reafirmaba?) Lo mire directamente a los ojos y con voz segura le dije; Si Ben, mi corazón tiene dueño. Pero él sabe que lo nuestro no puede ser. Es Terry, ¿verdad Candy? (No pasó para mi desapercibido el atisbo de tristeza que ensombreció su cara, y fui consciente de que Ben, el tigre cazador del desierto estaba enamorado de mi).

INCERTIDUMBRE

El viaje fue más complicado de lo que fue en un principio, mi estado de ánimo era un completo caos. No solo me enfrentaría a la terrible enfermedad de Anthony si no también a la frialdad de Terry y la terrible decisión que he tomado. ¿Por qué? ¿Por qué mi vida de la completa felicidad tiende a ser infeliz y complicada? Si tan solo pudiera ser más egoísta y pensar más en lo que yo siento por Terry. ¡No, no! No puedo, Anthony no se lo merece y menos morir sin la dicha de sentir el amor y ser amado. Aunque tenga que fingir así será.

¡Anthony en sus últimos días será feliz! Yo Candy, me comprometo a darte toda la felicidad que necesitas para morir tranquilo. ¡Lo juro!

Después de seis horas de vuelo. Llegue a Escocia. Muy cansada y con un sentir de completa resignación y resolución. El hotel que me reservo Ben era muy hermoso y de un lujo muy al estilo gaélico. En otro momento un sitio como este me hubiera fascinado. Fotos de Highlanders antiguos, con sus gaitas en el hombro y su vestuario tan particular.

Lo que más me asombro de la gentileza de Ben fue que prometió venir a verme pronto. No me negué, pero sé que no es una muy buena idea que digamos.

Me puse en contacto con Albert, y me dirigí hacia el hospital donde se encontraba Anthony. Me sentía muy triste de saber en esta situación a un joven con todo un futuro por delante, triunfador y bella persona. Con la vida contada.

Al llegar al hospital San Thomas me encontré con un caos de admiradoras, preocupadas por la salud de Anthony. ¡Parecía imposible que pudiera entrar! Para mi suerte Albert había dejado instrucciones para que yo ingresara sin problemas.

¡Albert! ¿Cómo esta? Muy mal Candy. Parece estable por momentos. Pero la agonía es dolorosa. Entre lapsos de somnolencia te menciona Candy. ¡Anthony Te ama! Lo sé Albert, por eso estoy aquí. ¿Te quedaras hasta el fin, verdad Candy? Si. Pero no hablemos de eso aun. Quiero pensar que hay alguna esperanza, por muy remota que esta sea. Yo solo tengo resignación Candy, no hay más que hacer.

Abrí la puerta del blanco e inmaculado hospital. (Para mí la antesala de la muerte) El olor a morfina era muy fuerte. Pobre Anthony, tienen que ser muy fuertes sus dolores para una droga tan fuerte. Las lágrimas corrieron instantáneamente por mis mejillas. ¡Dios! Era la visón mas triste que jamás he visto. ¿Por qué Dios, tan joven, lleno de sueños? Su cara parecía haber envejecido veinte años de golpe, sus ojos muy hundidos y con los surcos más negros, provocados por el dolor. Anthony dormía, pero aun entre sueños se retorcía por la toz. Me acerque lentamente y le di un beso en su frente. Anthony, ya estoy aquí, a tu lado. Como tú querías. No podía dejar de estremecerme por el llanto, era la escena más desgarradora que jamás he vivido. De pronto Anthony abrió los ojos y me miro con desconcierto.

Candy, Can….dy ¿eres tú? Anthony, soy yo Candy. ¡Mírame! Estoy contigo y me quedare mientras te recuperas. Sus ojos estaban vidriosos y sin la luz con la que solían brillar, me miraban con tristeza. ¿Sabrá lo de su enfermedad? Mi vida, mi dulce Candy. S..ien..to que la enfermedad se ha complicado más de lo es..pera..do. No hables ahora, si. Descansa cariño. Yo velare tu sueño. Candy, ¿Te casarías conmigo? (No sé si Anthony estaba consciente de sus palabras, o serian los efectos de las drogas) fue lo último que dijo y se quedo profundamente dormido. Yo tome su mano entre las mías y le di un apretón, aquí me tendrás mientras me necesites querido Anthony.

Inesperadamente oí pasos en la habitación. Alguien nos hacia compañía. ¡Bravo Candy muy conmovedora escena! ¡La novia abnegada y solicita! ¡Terry! (Los ojos de Terry estaban tan cargados de coraje y frialdad, que me daba miedo sostenerle la mirada. Temía encontrar más reproche y desaprobación que en sus palabras. ¡Terry mi amor, mi único amor! Me duele el alma cuando me miras de ese modo) La garganta se me seco y al abrir la boca en protesta, por su intromisión. Con un solo gesto de su delineada boca, me ahogo las palabras.

No te justifiques. Sabes que escuche todo. Lo que me sorprende es que puedas continuar con esta farsa, después de ….. ¡Calla, Terry! La cara me ardía de vergüenza. Terry quería proclamar nuestra entrega de amor, en el lecho de Anthony, que aunque se encontrara en profundó sueño era incomodo hablar de nosotros con el presente.

Salgamos Terry, no es el lugar para hablar. Pero que es lo que necesitamos hablar Candy, esta todo demasiado claro. Al menos para mí. Ahora lo que no sé es ¿si te casas con él y te acuestas conmigo? sea una buena combinación (El sarcasmo de sus palabras y en si las mismas. Me dejaron atónita) ¡Terry por favor! No digas sandeces. Anthony no se merece este sucio juego de palabras. ¿Y, yo Candy? Merezco este juego sucio de la vida o más bien de la muerte.

Afuera de la habitación Terry se acercaba a mí como un felino, lentamente, pero de manera certera. Sin dejar de mirarme fijamente a los ojos, como si quisiera encontrar en ellos alguna verdad absoluta, o tal vez la terrible decisión que yo había tomado y que nos haría sufrir a los dos.

Dime Candy ¿Aceptaras casarte con Anthony? ¿Lo harás? Terry, Anthony no me lo ha pedido en verdad, el no estaba lucido hace un momento.

Tal vez, pero todos sabemos que ese es su deseo. Me di la vuelta, dándole la espalda, no quería que viera la tristeza que sentía. Si, si lo haría Terry, sería su última voluntad y yo no podría no cumplirla.

Terry golpeo la pared con el puño, me asuste y me di la vuelta para mirar si no se había hecho algún daño. Y entonces pude ser consciente de su tristeza, totalmente reflejada en sus ojos, aunque esta no alcanzaba a llegar a su arrogante boca apretada por el dolor. ¡BIEN! ¡Por mi los dos váyanse al diablo! Se dio media vuelta y se fue.

Los siguientes dos días transcurrieron con horas de agonía. Anthony sufría demasiado, los dolores eran muy intensos. La mayor parte del tiempo se la pasaba sedado, para controlar su agonía. Terry no había vuelto a presentarse, al menos en los momentos que yo pasaba al lado de Anthony. El doctor no hacia un pronóstico definido, pues no quería que su familia esperara con tristeza el desenlace que sabíamos que podía llegar en cualquier momento. El padre de Anthony, el señor Brower, sufría en silencio, su cara parecía envejecer diez años por día de golpe. Albert me presento ante él como la novia de Anthony. Que lastima señorita conocernos en un momento así, pero me da gusto saber que mi Anthony es amado.

Albert me invito un café, no había comido muy bien desde mi llegada. Candy, necesitas alimentarte niña, si no te vas a enfermar. Lo sé Albert es solo que, ¡Dios Anthony esta tan mal! Que siento que separarme de él un momento puede ser perderlo y no sé, quiero estar ahí para no permitirlo, ayudarlo. ¡Me duele tanto ver que su vida se está extinguiendo! Entiendo tu impotencia Candy, así nos sentimos todos los que lo amamos.

Amarlo, difícil sentimiento cuando el corazón se niega a hacerlo y a sentirlo por obligación.

Este pensamiento martillaba mi mente. Era muy frustrante amar a un arrogante artista de rock, con el carácter de fuego, que a un hombre sensible y tierno que me ofrece todo en bandeja de plata, sin exigir nada más que ser correspondido.

Candy ¿Sabes que Anthony nos comento, que quiere casarse contigo, antes de que muera? Per..o ¿Ya lo sabe? Si. Creo que siempre lo supo, Candy. ¿Y que más les ha dicho? A parte de que eres la mujer de su vida. (Me sonroje un poco) Anthony exagera. Realmente no merezco su amor Albert. No Candy, Anthony es afortunado por tenerte. Albert me miro con una profundidad que me estremeció. El confiaba en mi, asi que no podía defraudar, ni Anthony, ni Albert. (Aunque te ame con todo mi corazón Terry, las cosas no podrán ser de otra manera. ¡Lo siento, de verdad que lo siento, amor! ) ¿Y entonces que decidirías Candy?

Ah. Estaba tan metida en mis pensamientos que lo único que dije por respuesta fue: Claro Albert. ¿Te casarías, con el si mañana mismo fuera la boda, Candy? ¿Mañana? Si, Candy no podemos posponerlo, no sabemos cuando sea el desenlace final. Si, Albert como lo crean conveniente. (La resolución y firme respuesta en mi voz le dio una leve alegría al rostro demacrado de Albert. Cuanto debe amar a su primo) Gracias Candy, Anthony morirá muy feliz, por ti. No me des las gracias Albert, el merece la felicidad y si yo soy su felicidad, honrada estoy de ser su esposa.

Comentarios; Gracias Elysha, eres mi motivadora fan para seguir con el fic. Sé que les parece complicado, pero ya verán que se van a llevar una gran sorpresa con lo que viene.

Anthony no puede ser la felicidad de Candy, eso es un hecho. No cuando Terry es el dueño de ella en cuerpo y alma. ¿Pero y el Jeque? Ja,ja,ja. (Solo les puedo decir que amo a Terry)

P.D Gracias chicas!!! Las quiero.

Arely Reyna