La noche en tus Ojos.

Autor: Sumi Chan

Fandom: Pokeshipper 4va!

Pareja: Ash/Misty.

Tema: 23- Wish/Deseo

Disclaimer: Pokémon es © de un montón de personas que solo tienen caca en su cerebro y que aún no traen de regreso a mi amada Misty :(

Spoilers: What?

Advertencia: Sorry no entiendo xD

Rating: Creo que faltan como 2 capitulos para que lo pase a M, o quizás solo suavizaré las 'escenas fuertes'

Música que escuché para escribir este capítulo: La discografía de Glee (L) temas como 'The time of my Life' 'Dancing Queen' 'Somebody to love' 'Somewhere over the rainbow' Y en las últimas 10 hojas ¡Corre! De Jessie y Joy

Días que me llevó escribir este capítulo: Aún no comienzo u.u (y una vez que comencé más de 1 semana y media O.o)

Nota de autor: 1 año y más sin actualizar! ¡Perdón! (si es que alguien sigue leyendo esto, claro u.u)

- Rie Uzumaki Haruno gracias por tu colaboración, tu ayuda y todo lo que hiciste por mí en este fic! Gracias!

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Capitulo 10: Deseo

- Wish...-

El vehículo marchaba alegremente bajo el tibio sol de otoño, casi invierno. La carretera que otrora cruzaba cientos de kilómetros de territorio virgen, se encontraba ahora levemente poblada, no al extremo por supuesto. Después de todo Pallet aún conservaba ese aire tranquilo y reposado propio de un pueblo familiar. Pero sí había prosperado desde la última vez que el joven de cabello negro lo hubiera visitado por última vez.

Ahora el joven bajó un poco la ventanilla de su lado, y dejó que el aire fresco le refrescara un poco las ideas. Por centésima vez se preguntaba porqué estaba realizando ese viaje. La leve respiración que se oyó a su lado le recordó el porqué: Misty. Misty de alguna manera tan suya, lo había convencido para que hicieran esa pequeña travesía que bien podía costarle todo. Y todo se refería a todo

La muchacha lo había convencido sin que se diera cuenta, y ahora se encontraba atrapado en un callejón sin salida. Tenía el horrible presentimiento que nada bueno saldría de ese paseo, y lo más probable fuera que se quedara sin novia, y sin madre. Pues no había forma de salir airoso de esa situación sin perder a alguna de las dos, o a ambas si la situación empeoraba. Y tenía la horrible sensación de que eso sería lo que pasaría.

- ¿Estas ahí?- preguntó en voz baja, su celular pegado al oído, tras cerciorarse que su acompañante continuara profundamente dormida.

- Por supuesto que estoy aquí, Romeo- contestó una voz masculina con acento irónico del otro lado de la línea - ¿Qué harías si no estuviera aquí, verdad?. Soy el único que puede salvarte de esta…

- Si, gracias por recordármelo Gary- respondió el joven entre dientes -Solo llamaba para decirte que en media hora estaremos llegando…

- Aquí los espero, no iré a ninguna parte.

Ash cortó la comunicación con un gruñido. El sentido del humor del joven investigador le resultaba chocante y odioso. Sobretodo si persistía en sobresalir en momentos pocos oportunos, como aquel. Se concentró en el camino que seguía, su mente profundamente nublada de pensamientos oscuros y funestos.

- ¿Falta mucho?- preguntó una voz levemente adormecida que casi lo hizo saltar del asiento.

Con cautela giró la cabeza para observarla. Misty estaba sentada en el asiento del copiloto, estaba refregándose los ojos, antes de que estos parpadearan en su dirección.

- Aún faltan unos kilómetros- respondió con rapidez.

Ella asintió tras oírlo, se acomodó en el lugar -¿Con quien hablabas?

- ¿Me has oído?- prosiguió él con alarma, volviendo un segundo la vista hacia ella, para luego centrarla en la carretera que tenía al frente.

- Por supuesto que pude oírte, estoy aquí a tu costado- rió con evidente gracia.

- Es cierto, lo olvidé. Hablaba con el nieto del profesor Oak.

- Si lo sé, solo estaba cerciorándome- sonrió con un brillo peculiar en los ojos.

- ¿Estabas probándome si mentía?

Ella rió con suavidad -Quizás…

Ash seguía mirándola de costado con obvio espanto -¿Quién te está metiendo ideas extrañas en la cabeza?

- Nadie. Solo actúo gracias a mi naturaleza. Y sabes que odio la mentira…

Él tragó lentamente, su rostro pálido -No quiero imaginar que harás si descubres que estoy mintiéndote en algo…- murmuró con tono lúgubre- Es decir, si de verdad estoy haciéndolo…

- Ni siquiera lo imagines, sobrepasará todo lo que pienses- le respondió con acento juguetón pese a que el joven seguía igual de pálido y temeroso.

Ash decidió no responder a eso. Guardó silencio y se dedicó a seguir conduciendo el trayecto que le quedaba hasta el laboratorio del profesor Oak. Los carteles al costado de la ruta indicaban que faltaba poco para llegar, y de algún modo necesitaba terminar rápido con todo esa absurda situación. Tuviera un buen final o no.

- ¿Pikachu aún sigue dormido?- prosiguió la muchacha con voz suave notando que su novio persistía en alargar la pausa entre ambos, y sin razón aparente.

- Creo que…- comenzó Ash espiando por su espejo retrovisor.

- ¡Pika!- sonó la alegre vocecilla del roedor, para luego trepar por el asiento de la chica y aterrizar confiadamente en sus rodillas.

Ella lo cobijó junto a su pecho como si fuera un muñeco de felpa.

- No estaba dormido, pero guardaba silencio al notar que tú si lo estabas- explicó él con un suspiro, algo más aliviado al notar que la carretera se desviaba en un camino corto y familiar que desembocaría en un edificio rodeado de varias hectáreas verdes. Edificio que conocía muy bien.

Solo que la tranquilidad le duró poco. Desde el laboratorio bien sabía que se podía ver el jardín de su casa…

- ¿Ya llegamos?

Él asintió con un gesto de cabeza, luego recordando que ella no podía verlo contestó con voz brusca y carente de emoción. El terror que sentía pudo más con su aparente calma.

- Llegamos.

- Genial, estoy deseosa de ver a mi Growlithe. Hace meses que no lo veo, debe estar inmenso- continuaba la muchacha platicando alegremente, ajena al estado de su novio.

- Espero que tanta travesía valga la pena…- comentó entre dientes el susodicho mientras conducía el último trayecto y entraba a la propiedad que a pesar de los años se mantenía intacta. Encontró donde estacionar justo debajo de los árboles que rodeaban la entrada. Detuvo el vehiculo tras soltar un tenue suspiro de resignación, y se dispuso a descender sin mayor preámbulo. Rodeó el auto y abrió la puerta del lado del acompañante para que Misty descendiera.

- Con cuidado- susurró mientras la tomaba del brazo con suavidad. Ella seguía aferrada a Pikachu quien miraba a su maestro con una mueca seria.

- Hace frío aquí- murmuró la muchacha palpando que la bufanda le cubriera el cuello con la mano libre. Una correntada de viento, el cual soplaba bastante a campo abierto, le despeinó el cabello suelto.

- Por eso te dije que te abrigaras bien para venir- le respondió Ash subiéndole el cierre y las solapas de la chaqueta con gesto serio. Pikachu aprovechó el momento para descender de los brazos de Misty y recorrer el lugar que por años conocía.

- Así que finalmente llegaron- comentó tras ellos una conocida voz masculina con acento altanero.

Ash se volvió a tiempo de ver a su viejo rival y amigo. No lo veía en persona desde aquella última reunión que tuvo con Brock. Y pese a todo pronóstico había aceptado ayudarle en lo que le hiciera falta.

- ¡Gary!- Misty exclamó con jovialidad, deshaciéndose del agarre posesivo de su novio para saludar al joven profesor.

- Hey pelirroja, tanto tiempo- contestó el aludido rodeando con un abrazo cerrado la cintura de la muchacha disfrutando la mirada severa de Ash.

- Deja de llamarme así, tengo nombre lo sabes- protestó infantilmente la chica dándole un golpe de advertencia para que la soltara.

- Pues yo creo que el nombre te va muy bien, red- le tiró un mechón de cabello antes de enfrentar al serio muchacho que la precedía -¿Así que este es tu famoso noviecito?

- ¿Famoso?

- Si, no hables red. Es un placer A-as…

- ¡Alan!- exclamó el nombrado resistiendo el impulso de borrar la estupida sonrisita del rostro del profesor con un golpe.

- Pero si ya se conocen -rió Misty -Los oí hablar durante el viaje…

- La verdad eres muy inteligente pelirroja, pero en ocasiones parece que te olvidas de pensar ¿cierto?- volvió a darle otro tirón de cabello, pese a que ella no entendió lo que quiso decirle, y le devolvió el gesto con una sonrisa burlona.

- ¿Dónde esta mi Growlithe?-preguntó en cambio, dando unos pasos sobre la alfombra de césped verde que los rodeaba.

- Ahh, ese cachorro pokémon nos ha traído más de un dolor de cabeza… Pero por ahí debe andar, ¿Por qué no vas a buscarlo?

- ¿Puedo?

- Claro, ve. Cuanto antes lo encuentres, más rápido podrás llevártelo y la paz regresará a la reserva pokémon del abuelo.

Misty volvió a reír dándole otra serie de golpes a modo de advertencia y prosiguió con su caminata inicial, completamente segura de si misma, pese a su novio que se adelantó alarmado de que se moviera en un lugar abierto y desconocido para ella.

- Déjala- sentenció Gary deteniéndolo con un gesto -Conoce este lugar mejor que tú o yo.

Ash se detuvo muy serio considerando sus palabras, antes de darle un golpe a puño cerrado en el hombro derecho, que desestabilizó al joven profesor -Eso es por hacerte el gracioso.

- No tienes sentido del humor- contestó Gary sobándose el hombro con una sonrisa sarcástica. Misty se encontraba lejos de ellos así que podía hablar con toda claridad -Acepté ayudarte en esto, descuida. Pero debes saber que en algún momento algo o alguien va a decirle la verdad, y eso será inevitable.

- Lo tengo bien presente, descuida- afirmó agriamente -Pero ese momento no será hoy.

- Si tú lo dices…

Gary caminó de él y se acercó al costado del campo donde varios pokémon corrían y pastaban en el césped. Misty se encontraba más allá de ellos, sentada en el suelo a la sombra de un árbol enorme, rodeada de Pikachu y de su cachorro quien había ido a su encuentro tras reconocerla al instante.

- ¿Que sabes de mi madre?- prosiguió Ash uniéndose a él, observando el amplio paraje.

- No la he visto. Dudo que venga, el abuelo no está así que no tiene razón para aparecerse por aquí.

- ¿Qué quieres decir?- preguntó Ash poniéndose algo incómodo. Como siempre le pasaba cuando alguien mencionaba que era muy extraña la relación que mantenían su madre y el profesor Oak. Aunque a él no le concernía.

Gary revoleó los ojos y suspiró con impaciencia -Nada.

Ash lo miró de mala gana y se adelantó varios pasos acercándose a donde estaba su novia - Ya que tienes a Growlithe, ¿Por qué no vamos volviendo?. Si salimos ahora con suerte llegaremos antes de que caiga la noche…- anunció alzando la voz, haciendo bocina con las manos.

El cachorro al oírlo dejó a su dueña y se acercó a grandes zancadas a saludar al otro ser que también consideraba como su amo. Poco le faltó para derribar al joven; el pequeño animalejo había aumentado considerablemente de tamaño y era algo bruto. Aunque con la muchacha era en extremo suave y tranquilo, como si supiera de antemano con quien podía jugar por igual.

- ¿Volver? ¿Ya?- protestó Misty -Pero si acabamos de llegar, y aún no he visto al profesor Oak, además Gary ha dicho que podemos quedarnos a almorzar…

El aludido sonrió con inocencia al maestro quien seguía con cara de pocos amigos el infantil reclamo de su novia. ¿Por qué persistía en arruinar su plan de un día tranquilo y sin mayores sobresaltos?

- Si, Alan. Pueden quedarse el tiempo que quieran. Hace mucho que no veía a red no pretenderás llevártela así como así, ¿verdad?.

- ¿Por favor?

Y Misty lo secundaba.

- Está bien- finalizó con aire vencido -Pero solo un par de horas, no quiero que volvamos muy tarde.

Pero ellos ya no lo oían, se encontraban metros allá caminando bajo el frío sol de invierno, recorriendo el campo en compañía de los pequeños pokémon, y del brazo como los grandes amigos que todavía eran.

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Gary había insistido en cocinar. Se le daba muy bien de hecho. No tanto como Brock, obviamente, pero se defendía. Al menos no había quemado la comida, y esta había sido deliciosa.

Habían disfrutado de un buen momento de esparcimiento tras el almuerzo, bueno todos menos Ash quien obviamente se encontraba con un semblante serio, casi como de tragedia, mirando como los otros dos conversaban alegremente excluyéndolo de la charla. Hasta Pikachu se había alejado de él tras intentar cambiarle el humor, pero de un momento a otro había desaparecido de la sala junto con el cachorro. El joven se acomodó en su asiento prestando atención a lo que los otros dos decían, para buscar una forma de interrumpir amigablemente y exponer su idea de irse. Con su novia. A un lugar seguro que no era ese.

- ¿Así que aún estás soltero?- comentaba Misty con una risita malévola -¿O es que todavía sigues pensando que no hay una mujer lo suficientemente buena para ti?

Ash arqueó una ceja ante ese cuestionamiento extraño.

- La había, bien lo sabes red, pero resulta que ella se enroló con un sujeto aburrido… Y no creas que no he intentado acercarme a ella, pero no sé, por momentos me parece que esta ciega o algo…

- ¡Oye!- Misty le reclamó sacándole la lengua.

- Si es verdad, nunca tomaste en serio mis intentos de conquistarte, pero resulta que viene un fulano como este -señaló al joven de cabello negro que no le quitaba la vista de encima- Y aceptas salir con él como si nada… ¿Cómo crees que ha quedado mi corazón desde entonces?

Las cejas de Ash se habían arqueado de tal modo que ahora estaban juntas en el medio de su frente.

Ella seguía riendo -Deja de jugar esos juegos conmigo, nunca pertenecería al harén ese que tienes.

- Serías la reina de ese harén tan solo si quisieras.

- Pues no lo quiero- la muchacha agarró la mano de Ash que reposaba solemnemente sobre la mesa y la sujetó entre las suyas -Ya tengo quien vele por mí.

- Le doy mi más sentido pésame- rió palmeándole el hombro al silencioso joven cuyo rostro estaba serio e inescrutable como piedra.

- ¿Qué fue todo eso?- preguntó a propósito mientras se negaba a soltar la pequeña mano de su novia.

- Es un pequeño juego entre nosotros- explicó Misty corriendo su silla hasta la del muchacho, reposando su cabeza en el hombro de este.

- No me causa mucha gracia…

- Me doy cuenta, y tu actitud ceñuda me recuerda a alguien ¿sabes Alan?. A un niñato tonto, denso y malhumorado cuyo único objetivo en la vida era ser el mejor en todo, tal vez tú… ¿lo conozcas?

- ¡Claro que lo conoce, es su jefe!.

- En serio- Gary se volvió, mirándolo con una mueca irónica -¿El famoso Maestro pokémon Ash Ketchum es tu superior? ¡Vaya!

- No veo que tenga de extraño- habló el joven moreno finalmente, conteniéndose.

- Por supuesto que no tiene nada de extraño… yo solo decía que…

- ¿Porqué mejor no vamos volviendo?- interrumpió, incómodo Ash poniéndose de pie y haciendo que su novia hiciera lo mismo -Tengo múltiples obligaciones que cumplir en el día de mañana.

- ¡Pero aún no he visto al profesor Oak! Y…

- Otro día podemos volver, quizás en primavera, o en el verano…

- ¿Cuándo todo se solucione, verdad?- le siseó Gary con una risita ganándose un codazo por parte de su invitado. Gracias a Dios Misty ni siquiera lo había oído.

- Pero…

- Es oficial, nos vamos. Ya. En este instante- Ash dijo con un tono de voz firme, moviéndose de su lugar y arrastrando a su novia con él.

- Está bien- Misty proclamó ofendida. Se soltó con gesto caprichoso -Iré a buscar a Growlithe.

- Bien, te esperaré afuera. Junto al auto.

Pero la muchacha ni lo oyó, se había perdido por el pasillo rumbo a la puerta trasera que conducía al patio. Y estaba molesta.

- No deberías ser tan cruel con ella-murmuró Gary en voz baja -Ni tan sobreprotector, Misty debe aprender a cuidarse sola.

Ash le miró con una ceja arqueada. Mentalmente contó hasta diez para no dar rienda suelta a la furia que sentía -¿Cruel?. No es mi problema que tú consideres crueldad el hecho de que quiera llevármela de aquí y preservarla lo más que pueda de una catástrofe inminente.

- Es tu catástrofe si mal no recuerdas, ese es tu problema, no el de ella. ¿Y sabes que es lo peor de todo esto? Estás escudándote en Misty para no enfrentar el desastre, porque bien sabes que al venir aquí todo, todo, podría escurrirse de tus manos…

Ash abrió la boca para responder pero se quedó mudo. Debía reconocer que Gary llevaba razón, aunque no quisiera admitirlo.

- No tengo porque discutir este tipo de cosas contigo- dijo en cambio en tono inerte -Y algo que deberías recordar para la próxima ocasión; mantén tus razonamientos para ti mismo, el resto no tiene porque escucharte.

- ¡Ash no puedes seguir evadiéndote de la realidad!. ¿Cuánto tiempo más crees que aguantará todo esto?. No se va a dilatar para siempre como quisieras, deberías aprovechar el tiempo para decirle la verdad. Habla ahora, mañana puede ser tarde…

El joven se dio la vuelta y se alejó murmurando entre dientes -Mejor cállate Gary.

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La muchacha se encontraba caminando bajo el sol de media tarde. El viento frío revoleaba el follaje de los pocos árboles que aún se encontraban cubiertos, junto a su cabello. Su cabello largo que ese día llevaba suelto danzaba alegremente con la pequeña corriente de aire, azotándole la cara y las mejillas. Se lo sujetó con las manos, mientras seguía caminando en línea recta por ese camino que apenas conocía. Si, lo cierto era que se había extraviado del sendero correcto, no supo cuando o como; bueno quizás se debía al extraño comportamiento de su novio y que había hecho que se encontrara tan metida en sus propios pensamientos intentando desentrañar el raro proceder del muchacho, que olvidó de poner atención de a donde se dirigía.

Soltó una pequeña exclamación entre dientes al notar que su bota se había chocado con una piedra ¡Maldito y sinuoso camino!. Era obvio que esa no era la ruta que conocía de memoria… dio otro paso, y casi se fue de bruces al darse cuenta que esta vez había tropezado con una raíz. La raíz sobresalía arrugando el sendero, o finalizándolo, no supo bien, pero sus manos encontraron la áspera superficie de un árbol alto y robusto. Fin del camino, o algo como eso.

Se dejó caer contra la corteza de este mientras recobraba el aliento. Esperaba que alguno de los dos hombres reparara en su ausencia y saliera a buscarla. Porque si bien los pokémon que mantenía a resguardo el profesor Oak eran pacíficos, ignoraba que podrían llegar a hacerle al verla tan cerca de sus territorios, o de sus crías si es que alguno de ellos se encontraba cerca.

Suspiró intentando calmarse y subió las rodillas para rodearlas con sus brazos. Apoyó la barbilla en ellas y se dedicó a escuchar. Lo único que se oía era el silbido del viento y el silencio característico del lugar.

Se armó de coraje y resolvió ponerse de pie otra vez, pero al no reconocer el lugar que pisaba volvió a tropezarse con la inoportuna raíz del árbol. Soltó un colorido improperio mientras se apoyaba en la corteza y se giraba, oyendo al mismo tiempo unos pasos que sonaban próximos.

- ¿Misty?. ¿Eres tú, cariño?-

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- Me parece que ella ya debería de estar aquí- murmuró Gary a su compañero que estaba despreocupadamente apoyado en un costado de su lujoso automóvil, la cabeza vuelta hacia arriba mirando como las nubes cruzaban el firmamento. Se quitó los anteojos de sol y lo miró.

- Fue tu idea dejar que ella fuera sola a buscar a su cachorro.

- Lo sé, solo creo que se está tardando demasiado.

Ash se enderezó, su gesto varió repentinamente -¿Le habrá pasado algo malo?

Gary intentó restarle importancia sonriendo con confianza -No, supongo que es su forma de descargarse contigo, después de todo no quería irse y debe estar tardando a propósito solo para molestarte.

Se oyeron unos ladridos del otro lado, y ambos se giraron para ver a Growlithe corriendo hacia ellos, solo. Rápidamente se acercó a Ash y le saltó, lamiéndole la cara y meneándose de un lado a otro.

-¿Dónde está Misty?- preguntó el joven tras aceptar de mala gana el cariño del cachorro. Este le contestó ladrándole en un tono que casi sonaba recriminatorio. Ash se volvió a Gary, pero el joven ya se había lanzado a correr hacia el fondo, donde el sendero desembocaba en el camino principal al bosque Verde.

- ¡Dijiste que era seguro que fuera ella sola!- le reclamó tras alcanzarlo, con el animal corriendo a su lado.

- ¿Desde cuando lo que digo es ley para ti?- le contestó Gary frunciendo los labios y se adelantó -No puedes cuidar de ti mismo, es lógico que no pudieras cuidar de ella.

- ¡Eso no es cierto!. Yo…

- Solo sé que si Misty estuviera conmigo, esto nunca hubiera pasado…- finalizó el joven profesor con voz amarga.

Ash lo miró con sorpresa, intentando no darle un doble sentido a su último dicho. Pero Gary se alejaba tomando mayor velocidad, y él se detuvo en pleno camino dándose cuenta de que si hubiera hecho todo como debía ser, eso nunca hubiera pasado, y Misty estaría con él en ese momento, y posiblemente podrían estar disfrutando de una deliciosa merienda en casa de su madre. Y…

La perspectiva podría ser tan diferente a lo que era ahora.

Suspiró sonoramente con cierto pesar, y entonces se hizo la promesa a si mismo: en cuanto la encontrara lo primero que haría sería decirle la verdad. Sí, esta vez no había marcha atrás.

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- Oh cariño déjame verte ¡estas preciosa!

La muchacha sonrió ante el cumplido maternal y se dejó abrazar y besar con una sonrisa melancólica.

- Gracias señora Ketchum- murmuró palpando la mano de la dama que en ese momento le rozaba las mejillas.

Delia miró cuidadosamente el rostro triste de la muchacha, le acomodó el cabello con ternura -¿Ocurre algo Misty?

Ella no supo si reír o llorar. Había imaginado muchas veces el reencuentro con esa mujer que era lo más parecido a una madre que tuvo en su vida. Le guardaba un profundo apego, y un cariño sincero, que en nada había variado desde su distanciamiento con Ash. Asintió levemente antes de rodearla instintivamente con sus brazos, sintiendo que ella la mecía con los suyos, como cuando era pequeña, y solía consolarla ante los desplantes conscientes o inconscientes que su hijo le provocaba.

- Estoy… estoy ciega…- murmuró en un sollozo débil, sintiendo como el abrazo se intensificaba y la dama se quedaba inmóvil ante la sorpresa -Por eso es que… que… ¡Lo siento!

- Misty, Misty…- susurraba Delia sintiendo que los ojos se le llenaban paulatinamente de lágrimas. Despegó a la muchacha unos segundos y la miró de cerca. Sí, sus hermosas pupilas verdes estaban fijas en la nada y parpadeaban algo asustadas por el largo silencio que de pronto se había formado.

- Lamento no habérselo dicho antes…- explicó sintiéndose culpable de haberle ocultado esa verdad -Sufrí un accidente en la piscina a principio del año pasado, me golpeé la cabeza y… solo un reducido grupo lo sabe, por eso es que no había vuelto a visitarla. Pero usted entenderá que…

- No querías que Ash lo supiera…- completó por ella tomándole de las manos, sin poder quitarle la vista de encima, sintiendo un dolor enorme por esa criatura a quien consideraba una hija. Se limpió las propias lágrimas e intentó sonreír- Tranquila.

Misty asintió, algo avergonzada porque ahora la decisión que había tomado le parecía en extremo infantil.

- Lo entiendo, cariño. No tienes que preocuparte, tu secreto está a salvo conmigo…- le palmeó la mano en tanto observaba el lugar en el que se encontraban -Dime que haces aquí, estamos un poco lejos…

- Si lo sé, me extravié. Vine con mi novio a la casa del profesor Oak a buscar a mi Growlithe, salí un momento por él pero equivoqué el camino y me perdí…- rió abochornada -Estaba esperando que alguien se diera cuenta y viniera a buscarme…

- Es peligroso para ti andar sola por estos lugares, y no me refiero solo a los pokémon salvajes. Vamos, te acompañaré de vuelta hasta la reserva- Delia enlazó el brazo de Misty al suyo y se puso en marcha, sonrió de lado -Así que tienes novio, ¿es formal?.

- Para mí lo es…- le confesó con pena -Es un buen hombre, siempre me cuida. A veces se excede.

- Hasta hoy, es imperdonable que en tu condición te haya dejado salir sola en un lugar tan grande y peligroso.

Misty sonrió quitándole importancia al tema -Yo le pedí que me dejara hacerlo, conozco los caminos de la reserva Oak como la palma de mi mano. O quizás, creí conocerlos- rió, contagiando a su compañera -¿Y usted que hace por aquí señora Ketchum?- aventuró.

Delia mantuvo la vista al frente, su sonrisa se ensanchó al decir -Pikachu vino a buscarme, vi el auto de Ash desde el jardín de nuestra casa. Creo que está haciéndole una visita a Gary. Ese muchacho hace mucho tiempo que no viene a verme, parece ser que olvidó que tiene una madre…

-Un momento ¿Ash está aquí?.

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Ash se había separado de Gary y Growlithe para seguir su propio camino. La reserva pokémon del profesor era en extremo grande, ocupaba varias hectáreas de tierra, y una parte se fundía con el comienzo del bosque Verde.

Siguió caminando varios pasos más por ese camino polvoriento mirando en ambas direcciones, buscando algún vestigio de cabello rojo que le resultara familiar, pero todo lo que se veía eran praderas doradas, iluminadas a pleno por un sol que comenzaba a morir.

- ¡Pikapiii!

Ash se giró al tiempo en que el pequeño roedor le saltaba encima y se subía en su hombro.

- ¿Dónde demonios estabas Pikachu?

El ratoncillo ignoró el tono severo con que le hablaba, sonrió de ese modo malicioso que hace mucho no usaba, y contestó sacudiendo su pequeña cabeza -Pika, pika pikapi.

- ¿Así que no es un asunto de mi incumbencia?- explotó el pobre muchacho, tomando al pequeño roedor y depositándolo en el suelo con enfado -Porque mientras te decides a pasear por ahí, Misty se ha perdido y no sabemos donde está ¿te parece correcto contestarme así cuando tú debieras de haber estado con ella?

Pikachu infló las mejillas unos segundos, pero luego decidió detenerse. Soltó un suspiro resignado y añadió, otra vez en su lengua e intentando sonar calmo.

-Pikachu pikachupi pika, pikapi.

- ¿Sabes dónde esta Misty?

- Pika… Pikachu…- finalizó resignado el pokémon mientras señalaba hacia el costado, donde curiosamente se encontraba su hogar.

- ¿Por ahí?

- Pi.

Ash se masajeó la nuca y rompió a caminar para ese lado, con el pequeño roedor pisándole los talones. Su mente iba más adelante de él, y la pregunta obvia retumbaba en su cabeza ¿Qué estaba haciendo Misty por ahí? ¿Y que tanto pudo haber descubierto…?. Eso último decidió no pensarlo demasiado, y se concentró en el camino que estaba frente a sus ojos. Pikachu escogió ese momento para adelantarse y corretear dejándole atrás. Obviamente su olfato ya la había encontrado. La preocupación descendió de su semblante al cabo de varios pasos más, y visualizar la silueta de una persona. Pero sus ojos le traicionaban. No era una sola persona, sino que eran dos. Se puso pálido.

Y el corazón se le fue a los pies.

- ¡Pikachupii!- exclamaba gustoso el pequeño ratón frotando su mejilla roja contra la de la muchacha que bien él sabía era su adoración -¡Pi Pikachu pika pikachupi!- seguía comunicándole en su idioma, pese a que Misty no le entendiera ni una palabra. Pero lo intuía sin necesidad de más. Abrazó con cariño genuino al roedor amarillo y apoyó la barbilla en la pequeña cabeza, riendo con obvio afecto.

- ¡También te extrañé harto Pikachu! Pese a que sentí que por momentos seguías acompañándome…- le confesó riendo no dándole mayor atención a sus propias palabras, para luego abrazarlo con ternura.

Delia se volvió con una sonrisa al recién llegado que se había quedado atrás, a casi tres metros de distancia de donde el reencuentro se sucedía. Su rostro sombrío y desencajado hablaba por si solo.

- ¿Ash?- aventuró con una ceja arqueada al notar que los segundos corrían y el joven seguía ahí plantado, inmóvil como si fuera una estatua de hierro.

Misty se tensó horriblemente al oír ese nombre. Se irguió lo mejor que pudo, y corrió el cabello que le tapaba las mejillas, adoptó ese gesto frío y altivo que le sentaba a la perfección, y se mantuvo digna e imperturbable como si fuera consciente de todo lo que ocurría. Obviamente no iba a permitir que su gran secreto fuera develado de esa forma, pese a que sabía que su comportamiento era en algún punto caprichoso. Pero primero estaba su dignidad.

- Hola mamá- murmuró finalmente el joven, con aire vencido. Su voz libre del casanova al que daba vida a diario, intentando sonar como él mismo. Su mente en blanco. No sabía que pensar, ni como actuar. Se encontraba a la deriva, siguiendo el curso de lo que fuera que su destino le trazara.

- ¿No pensabas venir a saludarme, jovencito?- prosiguió Delia con maternal reproche -Si no hubiera sido por Pikachu que vino a buscarme ni me hubiera enterado de tu presencia- Ash le dirigió una mirada ceñuda al causante de todo eso que lo miraba tranquilamente desde los brazos de Misty -Además vi tu auto estacionado frente al laboratorio… ¿cuándo llegaste?

- Hace un rato, estaba visitando a Gary, pero él también tenía visitas así que…- se cortó no sabiendo que más decir.

Delia se corrió hacia un lado como señalándole lo obvio -¿No vas a saludar a Misty?

Ash dio un paso hacia el frente, su rostro decayó, al igual que su voz.

- Hola Mist, ha sido mucho tiempo…

Ella casi se sobresaltó al oírle hablar. Ni siquiera parecía él, había sonado extraño, como si se tratara de otra persona. Y aunque quisiera negarlo tenía bien presente el recuerdo de su voz.

- Ash- replicó con un movimiento de cabeza tratando de sonar cortés -Un largo tiempo de hecho. Por cierto felicitaciones por tu nombramiento.

- Gracias, no ha sido fácil- asintió y se aclaró la garganta para que su voz saliera clara y libre de nervios -¿Tú como has estado?. No tuvimos oportunidad de hablar mucho aquella vez…

- Muy bien- contestó con rapidez -Estoy actualmente paseando con mi... amigo, y recogiendo a mi cachorro.

- ¿Verdad que se ve muy bonita?- interrumpió Delia abrazando a la muchacha de la cintura, ansiosa de sembrar un poco de paz entre esos dos.

Ash solo asintió sin decir palabra. Metió las manos en los bolsillos y se acercó otro paso, completamente entregado.

- Ya que estamos todos aquí…- comenzó la señora Ketchum, pero fue interrumpida rápidamente por unos ladridos, y luego por una inmensa bola marrón que se lanzó hacia la muchacha pelirroja ocasionando que perdiera el equilibrio y cayera sentada en el suelo, con Pikachu riendo a su lado.

El joven se adelantó preocupado, olvidando quien se suponía que era en ese momento. Tomó a Misty de los hombros y la levantó, sosteniéndola con firmeza. Ella seguía riendo, manteniendo al impulsivo cachorro pokémon contra su lado.

-¿Estas bien?- preguntó examinándola de pies a cabeza, tocándole la mejilla.

- ¡Por supuesto que estoy bien! ¡Suéltame! ¿Quién te crees que eres?- le gritó librándose de sus brazos con un gesto seco y retrocediendo varios pasos.

- Perdona…- Él se quedó ahí, pasmado, con las manos en el aire, sus ojos abiertos desmesuradamente. La señora Delia lo miraba con ambas cejas arqueadas, su rostro de pronto pálido. Como si no quisiera entender lo que pasaba allí.

Growlithe aprovechó ese momento para acercarse a Ash y ladrarle amistosamente, mientras le tironeaba de la manga del jean como si quisiera enseñarle algo.

- Déjame en paz- le siseó entre dientes, pero este comenzó a ladrarle y a lloriquearle -Sal de aquí.

Pero el cachorro no se amedrentó, dio varios saltos ante él de forma juguetona.

Misty parpadeaba sorprendida ante aquel cambio de escenario, intuía lo que ocurría aunque no se animaba a preguntarlo. Por dentro la respuesta no habría de gustarle, y las dudas que estaban dormidas en algún lado de su cabeza acabarían por trastornarla.

- Parece que le agradas, Ash…- murmuró Delia con una sonrisa en alusión a lo que pasaba, pero entonces el animal reparó en ella y al hallar a un ser humano que desconocía empezó a ladrarle como si la vida se le fuera en ello. Se obligó a apaciguarlo -Calma pequeño…

- Growlithe ya basta - la voz de Misty sonó firme y autoritaria y se hizo oír por sobretodo el ruido aquel. Se disculpó apenada -Señora Ketchum lo siento. Será mejor que regrese ahora, antes que ocasione un problema mayor…

- Pero cariño- intentó retenerla la dama.

- Deben estar todos preocupados por mí- rió ella levemente -Growlithe conoce el camino a la perfección…- apretó su mano con una sonrisa húmeda- Además es mejor así.

- Pero…- intentó una vez más.

- Adiós Delia, prometo mantenerme en contacto con usted. Y de verdad es mejor que todo finalice así. Pikachu adiós, ojalá podamos vernos pronto algún otro día…

- Pikachupi…

- Lo siento, en verdad debo irme…- y así diciendo se alejó por el camino. Ni siquiera pudo pensar algo más, su mente se encontraba saturada de emociones encontradas y preguntas. Sus pies se movían solos en línea recta rumbo al laboratorio, y ni siquiera se despidió de Ash.

…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-

Delia miraba a su hijo con semblante triste. Notaba los cambios que se reflejaban en sus facciones. Ese hombre joven que descubría y que se parecía tanto a su difunto esposo. Era atractivo y seductor, más sin embargo lo seguía viendo como ese pequeño niño que a los diez años decidió recorrer el mundo en busca de convertirse en un maestro pokémon. Seguía sorprendiéndose de lo diferente, y a la vez tan familiar le era. En esos meses realmente había crecido mucho.

- Te eché de menos, hijo- murmuró Delia.

- Si, lo sé…- Ash se masajeó la frente con aire cansado -Lo siento mamá, todo esto me mantiene ocupado. Es mi sueño lo sé, pero es agotador…- la miró con pena -También te extraño. Añoro mucho tus consejos, pero…

- Hubiera bastado una simple visita, o un llamado telefónico que durara más de cinco minutos. Últimamente parece que no tienes tiempo para mí.

Ash rió liberando un poco de la tensión acumulada -No es cierto, y sabes que no es así. Mi vida es un completo caos…

Delia entrecerró los ojos -¿Sin embargo planeaste una visita a Pallet y no pensabas venir a verme?

Él volvió a reír, esta vez nerviosamente -Ya te dije que no, ahora mismo iba para allá ¿Verdad Pikachu?- murmuró incorporando al roedor que se había quedado con la mirada perdida, siguiendo el camino por donde Misty se había ido. Este ni siquiera contestó.

Delia suspiró cerrando los ojos, se cruzó de brazos -¿Vienes a cenar, verdad?

Miró el cielo que se teñía lentamente de violeta, poco faltaría para que salieran las primeras estrellas de la noche -Claro- respondió intentando no verla a los ojos -Solo debo ir a despedirme de Gary y mover el auto…

El silencio se extendió. Delia no le quitaba la vista de encima al joven, como si aún esperara que dijera algo más, pero los segundos pasaban y la quietud se dilataba sin que él se dignara a romperla. Ella sacudió la cabeza con suavidad como negando para si, miró por última vez al alto muchacho grabando su expresión incierta en su memoria.

- Bien cariño, te estaré esperando. Haré tu comida favorita.

- Si mamá, gracias- respondió, y la mujer se puso en marcha, tomando el camino contrario al que había elegido Misty.

- Te estaré esperando- repitió luego de girarse a verlo. Ash seguía inmóvil en el lugar donde había quedado -Siempre te espero hijo, lo sabes.

Él asintió no queriendo demorar más ese momento. Resopló y se rascó la nuca con nerviosismo antes de tomar el camino inverso. Rápidamente, mientras se mordía el labio inferior.

Lo siento…

…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-

Finalmente las emociones confusas pudieron con ella, y antes de que pudiera hacer algo se derrumbó a un costado del sendero a pocos metros del laboratorio. Sus ojos derramando lágrimas dolorosamente contenidas, lágrimas de rabia, frustración, dolor…

Growlithe le ladró preocupado, deteniéndose a su lado.

- Lo siento pequeño…- palpó la cabeza suave del cachorro, mientras con la mano restante se secaba las mejillas -Fueron demasiados sentimientos para un solo día…

Rió forzadamente pese a que las lágrimas volvieron a formarse en sus ojos al recordar el cálido abrazo de Delia, y su contención siempre tan desinteresada. El cariño obvio que le tenía, y que aún se conservaba intacto pese a la egoísta decisión que había tomado. Y el llanto escapó de su garganta.

Se cubrió la cara con las manos, sintiendo como el pequeño cachorro pokémon se desesperaba al no poder ayudarla.

Hacia tiempo que no se sentía tan vulnerable. Luego del accidente había caído en una especie de pozo depresivo y no había día en el que no acabara llorando. Ahora se sentía como transportada a esos momentos. Llena de frustración, rabia, hacia sí misma, por darse cuenta de las personas maravillosas que había perdido por sus decisiones.

Y lo peor es que ese pensamiento no se reducía solo a Delia. Dios era testigo de cuanto había echado de menos Ash, y cuan frecuente era su memoria en sus pensamientos. Y tenerlo, y sentirlo tan cerca…

La había desmoronado. Como un castillo de naipes que se viene abajo por una mínima corriente. Un simple abrazo, una sola palabra había tenido el mismo efecto en ella y sus emociones.

Soltó un gruñido al no poder contenerse, y con decisión se secó las mejillas. Suspiró sonoramente una y otra vez en un intento de calmarse. Se incorporó apaciguando el ánimo de su pokémon.

- Ya paso Growlithe, ya estoy mejor. Volvamos rápido ¿si?-

Y mientras caminaba los pocos metros que la separaban del edificio ya iluminado, se hizo la silenciosa promesa de que no importaba cuanto le costara, pero que pondría todo su empeño en recuperar todo lo que había perdido, y no se refería solo a la visión, sino a las amistades que había descuidado por causa de su enfermedad.

…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-

- ¡Por fin!. ¿Dónde diablos estabas?. ¡Estábamos preocupados de muerte por ti!- Gary se acercó a la recién llegada, tenía el teléfono pegado al oído el cual dejó a un lado nomás verla.

- Lo sé, lo siento- rió ante el apretado abrazo que el joven doctor le dedicó, se separó de él -¿Dónde está Alan?.

- ¿Y dónde puede estar?. ¡Buscándote obviamente!

- Dios, armé un pequeño revuelo- rió con mucho humor -No era mi intensión provocar todo esto, ocurre que me extravié…

- La próxima vez dile a tu novio que te obsequie un celular, y nos ahorramos este mal trago, red ¿está bien?

- Gary no exageres, no me ha ocurrido nada.

Él la miró fijamente, reparando por fin en su rostro sonrojado y en las mejillas aún húmedas -¿Estuviste llorando?

Ella le rechazó las manos y se alejó riendo -No pasó nada, he dicho que estoy bien- declaró con énfasis.

Él la miró con el ceño fruncido -¿Sabes que eres muy mala mintiendo?

- Y tú eres un metido.

Gary despegó los labios para agregar algo más cuando la puerta se abrió dejando entrar la silueta del alto joven moreno. Este soltó un suspiro de alivio al ver a su novia y en largos trancos se acercó a ella.

- ¿Dónde estabas?

La joven riendo se lanzó hacia él rodeándolo con sus brazos. Apoyó la cabeza en su pecho y se tranquilizó al sentirlo tan cerca.

Ash también le devolvió el gesto, manteniéndose varios segundos así con los ojos entornados, advirtiendo el suave respirar de la chica. No quería admitirlo, pero para él suponía un alivio que ella ahora no lo estuviera rechazando. Aumentó levemente la presión con que la aprisionaba y descansó la barbilla en su cabello, hasta que escuchó la risa de Misty.

- Me estas ahogando- despegó la cara de él todavía riendo, e impulsándose lo besó en la boca -Lamento hacer que te preocuparas, y lamento haber sido tan caprichosa…

Ash le retribuyó otro beso intenso -Disculpa aceptada, pero nunca vuelvas a hacer lo mismo…- luego suspiró como no lo había hecho en ese día. El alivio que experimentaba al volver a sentir a su novia entre sus brazos pudo más que cualquier sentimiento de arrepentimiento o de mentira.

También advirtió el brillo inusual en sus pupilas, y la punta de su nariz que se había vuelto roja, le tocó la mejilla con los nudillos -¿Estuviste llorando?

Misty rió sonrojándose apenas, negó con la cabeza con energía- ¿Nos vamos ya?- prosiguió en cambio besando la mejilla de su novio y rodeándolo de la cintura, ignorando olímpicamente a Gary que incómodo jugueteaba con Growlithe.

- Pero…

- ¿No tienes obligaciones mañana?. Siempre dices que estás asfixiado de trabajo.

Él asintió con un gesto brusco -Ya, mañana me espera un día largo y tedioso.

- Sin embargo cuentas con la suerte de poder pedirle a tu jefe que te deje faltar- Gary se acercó a ambos sonriendo con ironía.

Pero Ash lo ignoró, atrajo a Misty hacia él y juntos se dirigieron a la puerta. Ya era noche cerrada cuando salieron afuera.

- Gracias por cuidar a mi cachorro- la muchacha abrazó a su amigo con cariño -Sabes que eres bienvenido por el gimnasio cuando quieras.

- No creo que a tu novio le agrade la idea, red, a juzgar por la cara que tiene- rió el joven profesor tirándole un mechón de cabello a la chica.

- Deja de ser así, acabarás espantando a todos mis amigos- protestó dirigiéndose a Ash quien en respuesta soltó un gruñido. Luego la muchacha caminó hacia el automóvil y abrió la puerta del lado del acompañante -Adiós Gary.

- Adiós red- el aludido esperó que ella se pusiera el cinturón de seguridad antes de cerrarle la puerta y acercarse a Ash que todavía estaba parado junto a la vivienda -¿Qué pasó?-preguntó en voz baja, pese a que estaban algo alejados del vehiculo conservaba el tono bajo para que ella no oyera.

Ash miró en dirección al auto y suspiró con recelo. Bajó el tono -No puedo decirte ahora. Te lo contaré luego.

- Está bien- palmeó el hombro de su amigo -Buen viaje.

…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-

Llevaban una hora viajando por la oscura carretera que separaba Pallet Town de Cerulean city. Y la culpa lo carcomía de un modo horrible. Le había mentido a su madre. Le había dicho que cenaría con ella, cuando ni siquiera pensaba hacerlo. Nunca le había mentido a Delia. En realidad él no era una persona que se valiera de engaños…odiaba la mentira y a las personas que la practicaban. De pronto rió sin mucho humor ¡Justamente él decía eso, cuando se había convertido en una de esas personas que detestaba…!

De pronto se tragó la risa. Realmente no era divertido en absoluto. Suspiró.

- ¿Qué ocurre?. Ríes y ahora suspiras…- Misty que estaba a su lado le tocó el brazo con suavidad

- Solo pienso que hicimos tremenda travesía por ese bicho- replicó sin gracia observando por el espejo retrovisor al cachorro que dormía en el asiento trasero junto a su roedor -Y que llegaremos cerca del amanecer a Cerulean…

- Oh, lo siento. Fue mi culpa.

Él titubeó -Si el viaje sirvió para hacerte feliz, entonces no hay nada por lo cual lamentarse…

Misty volvió la cabeza al frente, Ash notó por el rabillo del ojo que se encogía débilmente y se mordía el labio como solía hacer cuando estaba nerviosa.

Y se moría por interrogarla pero no podía hacerlo si ella no le daba el pie. Él era un caballero ante todo, aunque su otro yo muriera lentamente ante el rechazo, aunque le doliera aceptar que ella estaba enamorada de otro que no era Ash, tenía que atenerse a sus propias decisiones.

- ¿Porqué tan callada?- le preguntó con calma fingida, apretando los dedos sobre el volante.

Misty se sobresaltó, su cabeza había volado lejos de ahí; al abrazo tibio de Delia, a esa tierra añorada, al cariño familiar de Pikachu… ¿Y también a su sorpresivo encuentro con Ash?. No podía precisar que era lo que había sentido en ese momento. Ansiedad, rabia, y otra emoción que no quería, ni podía analizar…

- Fue un paseo muy especial- susurró finalmente, entrelazando las manos y ubicándolas sobre la falda.

- Genial…- agregó el joven entre dientes, molesto en algún punto de que ella no le compartiera el porqué lo consideraba especial. Misty guardó silencio y jugueteaba con los dedos. Estaba pensativa. Y eso lo volvía loco. Quería saber que pensaba, que sentimientos la recorrieron al encontrarse con él. Con su otro yo cara a cara. Pero ella se había cerrado excluyéndolo.

Un extraño sonido musical que rompió el silencio ajeno a ellos, hizo que ambos se sobresaltaran.

- ¿Qué es eso?

- Mi móvil creo…- soltó un suspiro, posiblemente era alguien de la Liga. Quizás ya no podría seguir escapando de Lance. Había logrado evadirlo con éxito en las últimas semanas, pero sus constantes ausencias seguramente habían llegado a oídos del Presidente, y le llamaba para amonestarle en persona -Está allí junto al estereo- añadió al ver que la muchacha lo buscaba a tientas sobre el gabinete hasta que lo encontró y se lo tendió. Seguía reproduciendo la melodía cuando lo miró rápidamente; un ojo atento a la carretera que transitaban, el otro en la pantalla táctil. Era un mensaje de texto. Leyó en silencio.

'La mentira también es desgastante hijo. Hubiera esperado cualquier cosa de ti, menos esto. Me has decepcionado completamente… y no solo a mí, sino también a Misty…'

En su mente podía oír la voz de su madre escupiendo cada palabra con voz fría, apretada, sin entonación. Normalmente ella era una mujer muy elocuente y vivaz, pero cuando la situación así lo ameritaba toda su elocuencia desaparecía, la seriedad tomaba lugar y hablaba con dureza, en un tono estricto y sin rodeos. Era directa, concisa. Y parecía que cuando más enojada estaba, más breve se volvía.

Ash ahora lo comprendía. A juzgar por el mensaje duro, casi cruel, podía asegurar que Delia no exageraba. Realmente la había decepcionado…

Se quedó pasmado, con el celular titilando en la mano. Mirando las palabras, e imaginando cuan molesta estaría para ni siquiera hacerle una llamada, solo conformándose con enviarle ese mensaje de texto tan impersonal.

- ¿Ocurre algo?- aventuró Misty preocupada por el silencio mortal que mantenía su novio.

Él la miro, y volvió a oír en su mente la voz de su madre. ¡Delia lo sabía! ¡Lo había sabido desde el principio!. Solo estaba probándolo para ver si a ella también le mentía… y lo había hecho. Se había prometido no entremezclar a la dama en su teatro, y sin embargo indirectamente eso había sucedido. Había sumado otra actriz a esa charada gratuita.

- ¿Alan?

Misty le había apretado el brazo volviéndolo a la realidad.

- No era nada importante- respondió al fin, dejando caer el aparato en el suelo, ni siquiera molestándose en recogerlo.

- Te quedaste callado como si hubieras recibido malas noticias.

- Son asuntos de trabajo…- murmuró con voz grave mirando el camino al frente, ignorando el escozor impropio que le cosquilleaba los ojos. No quería mostrarse vulnerable frente a su novia, sin embargo la culpa era demasiado intensa para soportarla. Sabía que debía darle explicaciones a Delia, pero no podía hacerlo en ese instante. Giró la cabeza y observó a Misty, ella seguía tocándole el brazo, su rostro dirigido hacia él esperando su reacción. No, no podía llamar a su madre en ese momento.

- Tranquila- la consoló rozándole la mejilla -¿Por qué mejor no intentar descansar un poco?, aún falta para que lleguemos- le sugirió intentando sonar normal.

Ella sacudió la cabeza -No estoy cansada…

- Pero han sido muchas emociones en un solo día…- tras decirlo casi se arrepintió de las palabras que había elegido. Misty se había quedado absorta, sus grandes ojos abiertos desmesuradamente, se había puesto ¿pálida? Quizás y sí había acertado y ella tenía mucho porqué pensar.

- Tienes razón- murmuró a media voz, girándose en el asiento, en dirección a la ventana. El cabello le tapaba el costado de la cara, como si de verdad intentara escudriñar el paisaje de allá afuera, pero tenía los ojos cerrados, y una sutil arruga marcada en su entrecejo -Necesito descansar...

Misty luchaba consigo tal vez, con las emociones que sabía ya no debía sentir.

Ash se arrepintió toda la noche de lo que le había sugerido. Los celos que sentía hacia si mismo tomaron nuevas proporciones, y pudieron más que cualquier pensamiento racional.

…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-…-

El cielo aún estaba oscuro cuando el vehiculo entró por la avenida principal de Cerulean. Considerando la hora tan temprana, la ciudad entera se encontraba profundamente dormida. Al igual que los pasajeros que viajaban con él. Pikachu y Growlithe habían sucumbido apenas salieron de Pallet, Misty se había dormido en el transcurso entre Pewter y la ciudad costera. El viaje había sido largo y tranquilo, demasiado silencio y tiempo para pensar, para arrepentirse, para sentirse decepcionado y culposo consigo mismo. Tiempo de sobra para replantear situaciones, quizás enmendar decisiones…

Y por milésima vez llegaba a la misma conclusión: decir la verdad. El deseo que ardía por sus venas de hacer las cosas bien, por una vez era demasiado latente como para no ser tomado en cuenta.

Suspiró, sintiendo la adrenalina correr por su cuerpo. Esta vez sabía que ya no había marcha atrás.

- Ya llegamos…- murmuró la voz adormilada de su acompañante.

- Estamos a punto ¿dormiste a gusto?

- ¿Puedes desviarte un momento?- prosiguió la mucha reacomodándose en el asiento, quitando el cabello que le cubría la cara, e ignorando su pregunta. Al parecer ella también había tenido el tiempo suficiente para meditar muchas cosas…

- ¿A dónde quieres ir?

- A la playa.

- ¡¿A esta hora!?- protestó el joven mirándola de reojo -Estas loca, hace un frío terrible.

- Por favor- Misty se aproximó a él al decir aquello. Sus ojos verdes lucían oscuros, y turbios como un estanque. Quizás se debía a las sombras de la noche que aún no se habían disipado.

Ash asintió a regañadientes, recordando su nueva resolución y el arduo deseo de ser absuelto -Esta bien… además tengo que decirte algo. Algo importante…

Misty no respondió, volvió a acomodarse mientras él seguía conduciendo, y buscaba un cruce de calles para dar la vuelta en dirección al balneario.

- Espero que seas bien consciente de que esta es una tremenda locura, estamos en invierno y tú no dispones de ropa de abrigo adecuada y…

- Lo sé, solo será un momento- lo interrumpió.

El viaje siguió así por varios minutos, hasta que del costado derecho del camino fue fácilmente visible la extensa masa de agua. El cielo aún estaba violeta en algunos lados, pero se notaba la claridad del alba que no tardaría en llegar. Finalmente estacionó el auto en uno de los miradores que rodeaban la playa, y salió afuera. El día nacía gris, y cubierto. Ese día no habría sol.

Estiró las piernas y los brazos algunos segundos, ignorando el frío crudo de esa hora, y se dirigió a abrirle la puerta a su novia, quien descendió con agilidad. Como hizo apenas llegaron a Pallet, volvió a acomodarle la chaqueta y a abrazarla con fuerza a su cuerpo para que no sintiera frío. Ella no se negó, suspiró contra su cuello retribuyéndole el gesto.

- ¿Te convences de que es una mala idea?. Además parece que en cualquier momento va a llover- intentó disuadirla.

- Quiero bajar a la playa.

- ¿Porqué?

Se incorporó de él -Realmente necesito hacerlo.

Ash suspiró entre dientes. Tomó la mano de su novia y juntos descendieron por la escalera en el mismo momento en que el día terminaba de nacer. Como lo había supuesto amaneció gris y lleno de nubes encapotadas.

El viento salino era violento. Era muy frío y parecía traspasar sus ropas para aguijonearles los huesos. El olor a sal se confundía con la humedad reinante, y el chocar de las olas producía un ruido impresionante. El mar rugía con furia, completamente opuesto a la última visita que le habían dado.

Pero la muchacha no se asustó. Soltó la mano del joven apenas hubieran llegado a la arena y una vez que la humedad le lamía la cara, corrió hacia el borde del inmenso océano picado y se detuvo puntual a sus pies, sin mojarse.

Ash la dejó hacer conservando cierta distancia, cruzándose de brazos, reprimiendo la ansiedad, el terror, que sentía.

'Quiero despedirme de él!' pensó ella cerrando los ojos, sintiendo que lágrimas tibias bajaban sin control por sus mejillas 'No quiero seguir atormentándome más… Realmente necesito proseguir mi vida…'

Ash la observaba inseguro, Misty tenía la cara volteada hacia el cielo, el cabello que revoleteaba en todas las direcciones no le permitía verle bien el rostro. Y el ruido de las olas era ensordecedor así que no podría oírla por más que intentara.

Misty sabía que el duelo había llegado a su fin. Tenía que librarse de él de una vez por todas. Dejarlo ser… Así que se limpió las mejillas con las manos y exhaló un sonoro suspiro

- Adiós Ash…- dijo, y la liberación que sintió fue tan grande que por poco y cayó de rodillas sobre la arena, pero se sobrepuso como pudo y siguió repitiendo, advirtiendo como se iba redimiendo poco a poco, sus pulmones se abrían y el alivio anhelado la tomaba por entero -Adiós, adiós, adiós Ash…

Guardó silencio unos minutos sintiendo que no podía haber tomado una decisión mejor. Con eso se había desahogado, liberando su odio, su resentimiento, su… ¿amor…?

Sintió una mano sobre su hombro y sonrió con alivio. Tomó la mano y la sostuvo entre las suyas antes de incorporarse y envolver con un abrazo apretado a su novio. Se quedó así, tranquila y feliz contra él sabiendo que había hecho lo correcto.

Pese a que Alan temblaba de un modo imperceptible y se había quedado algo tieso.

- Tengo que decirte algo…- comenzó, susurrándole al oído -Es algo delicado y…

- Yo también tengo que decirte algo- le interrumpió separando su rostro y enfrentándolo con una sonrisa.

- Mist…- susurró bajando la voz, saliendo del personaje y usando el apodo que cariñosamente él había compuesto para ella.

La sonrisa de Misty levemente murió al oír como la llamaba, sacudió la cabeza en negación y de un impulso lo besó en la boca. Pero no lo hizo del modo suave y tímido que la caracterizaba, apegó los brazos tras el cuello del muchacho y se arqueó junto a él cuando profundizó la caricia con su lengua.

Pese a la sorpresa, Ash le retribuyó con ahínco propio, aún con la verdad latente en alguna parte de su mente, pero que lentamente comenzaba a disiparse conforme los besos de Misty tomaban mayor arrojo y pasión, haciéndolo suspirar y gemir sin remedio.

Finalmente se separaron, ambos sin aliento, respirando con dificultad. Ella fue la primera en hablar. Depositó en la mejilla de su novio un sendero de besos húmedos que se dirigían a su oído, y ahí susurró.

- No quiero ir a casa aún…

Ash miró esos ojos parpadeantes de deseo, un deseo muy diferente al que sentía él en ese instante. Esos labios sensualmente teñidos de rojo, húmedos y turgentes que volvieron a unirse a los suyos con violenta necesidad y que lo incitaban a probar, morder, haciéndole olvidar cualquier sentimiento razonable, o cualquier idea de confesar una verdad que no iba al caso, supliendo otra clase de necesidad. Una necesidad carnal y humana.

Así que le devolvió el beso de un modo brusco, haciéndola suspirar, gemir, suplicar contra su cuerpo. El deseo que sentía fue fervorosamente opacado por el otro deseo

- ¿Estas segura…?- preguntó mordiéndole el labio con suavidad, una mano en su nuca, la otra en su cintura pegándola aún más contra si.

Pero la respuesta a la pregunta la dio el cielo, quien en ese momento decidió abrirse soltando un aguacero sobre ambos. Y pese a que la lluvia se derramaba sin clemencia sobre la playa, ellos continuaban ahí; frente a frente. Bebiéndose como si recién acababan de encontrarse.

El primer paso lo dio él. Tomó a la muchacha de la mano y ambos volvieron sobre sus pasos, completamente empapados, hasta el vehiculo. Riendo, como si lo anteriormente ocurrido hubiera sucedido en otro momento, otra circunstancia, pero apenas se encontraron a resguardo dentro del auto, volvieron a besarse, reencendiendo esa ardorosa sensación que juntos habían encontrado en la playa la primera vez.

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Mover a los pequeños les puso nuevamente los pies sobre la tierra. Ambos estaban tan dormidos, que tuvieron que cargarlos en brazos. Misty a Pikachu que apenas se movió, y Ash al cachorro que se despertó a mitad de camino, haciendo el resto por si mismo.

La lluvia arreciaba cuando entraron en la casa de Ash en Viridian city, y ya era mañana avanzada. Los pokémon se acomodaron en el sillón de la sala principal y volvieron a dormirse uno junto al otro. Dispuestos a pasar el resto del día en completo letargo.

Misty se palpó la ropa húmeda y tiritó nerviosa al sentir el calor del split que él acababa de encender. Se abrazó a si misma sintiendo que el corazón le latía agitadamente.

- ¿Tienes problemas con esto?- le ronroneó Ash junto al oído, apresándola con sus brazos. Su ropa tan mojada como la de ella.

Las mejillas de Misty se encendieron cuando se giró y lo besó ansiosamente a modo de respuesta.

Lo que siguió fue una caminata desesperada hacia la habitación principal. Y luego el sonido suave de una puerta al cerrarse ocultando a dos amantes del mundo.

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Nota!

Vaya! no puedo creer que después de año y medio de ausencia, hoy vengo a colgar un nuevo capitulo de este fic! Estoy taaan contenta por eso ^^. Hoy encima!, que para muchos será una fecha común y corriente pero que para mí es un día muy especial porque… ¡Es mi cumple! Si hoy 21/09 es mi cumpleaños! ^^ Y pues quería obsequiarles un pequeño regalo de mi parte por tanto cariño recibido en estos 10 años en los que formo parte de este fandom (En noviembre es mi aniversario como escritora aquí, así que planeo hacer algo bonito) Pero volviendo, espero me dejen muchos saludos de cumples via Review, quizás no lo crean pero me ha dado cuenta que siempre suelo actualizar el día de mi cumpleaños, creo que es una forma de festejar con ustedes jajaja.

Respecto a este capitulo en especial... Huh! No sé que decir! solo que Ash es débil, y obviamente elige su felicidad por encima de los demás. Puede que esté mal pero todos sabemos que no la va a pasar muy bien en el futuro u.u. Respecto a Gary y el apodo 'Red' que usa para con Misty; en los fics en inlges siempe la llama así (Colorada, pelirroja) y me gustó! así que decidí respetar eso, ya que traducirlo sonaba -para mí- un poco chocante. En cuanto a Misty, ya hizo el duelo por su amor perdido ¿que pasará?

Bueno! Próximos temas a desarrollar… (roguemos antes de navidad! Haré el esfuerzo lo prometo) los pondré en Ingles porque me da pena/vergüenza traducirlos, y como sé que la mayoría sabe ingles no habrá problemas por eso (Y aparte porque cuando los lean se darán cuenta inmediatamente de lo que pasará a continuación xDD) Desire between the sheets (63 y 66 respectivamente). Por cierto luego del próximo capitulo el fic será pasado a M

Siguen ahí? Me morí de la vergüenza! Pero es lo que tiene que pasar u.u

Bueno me voy a dormir gente! Gracias por tanto cariño, sé que debo sonar pesada diciendo siempre eso, pero es la verdad. Gracias!

Cuidense!

Feliz cumpleaños a mí, feliz cumpleaños a mí…

Sumi Chan

Pd-Por cierto revisen Juego de Poder! Sumi está tan feliz con su aniversario que el día de su cumple decidió hacer actualización doble :)