Desclaimer: Los personajes y escenarios de Naruto, pertenecen únicamente a Masashi Kishimoto. La historia es mía y no doy autorización alguna para ser publicada fuera de

Advertencia: Escenas y lenguaje de tipo argot y soez.

Aclaración: Antes que nada quiero dejarles bien en claro que no terminé de ver la serie y no sé cómo fueron los sucesos de la historia. Sé algunas cosas porque mis amigas me han hecho el favor de spoilearme un poco y por eso me doy una idea de cómo pasaron las cosas, así que si notan que no concuerdan los sucesos en el fic, es por lo mismo porque desconozco que pasó después de que Naruto regresará a Konoha después de 3 años de entrenar con Jiraiya.


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El Pecado de Amarte

=Capítulo VIII. Alejándonos =

Toda clase de sensaciones eran una mierda, los sentimientos hacían débiles a las personas, patéticas y tontas. Tenía muchas palabras para describir a todos los inútiles que estaban presos de algún tipo de sentimiento que los arraigaba a otra persona. El se sentía un pendejo con todo el significado de la palabra de por medio, aquellas malditas sensaciones lo tenían en ese lugar de porquería. Había tenido la oportunidad de largarse de esa maldita aldea traidora desde que pudo, cuando se sabía que había recuperado su buen estado… ¡Pero no! Ahí estaba como un idiota esperando recibir algo que ni él sabía que era con exactitud.

¡Todo era una mierda! Su frustración lo había llevado al antiguo distrito donde alguna vez había estado su clan.

—¡Carajo!—exclamó molesto, estampando su puño contra uno de los muros de las deterioradas casas de su antiguo hogar.

La fuerza aplicada sobre aquella pared, la llevó a colapsarse completamente. Uno, dos, tres, varios golpes que destruyeron varias casas no lo hacían sentir mejor. Su mano estaba sangrando pues al estrellarse con el concreto la epidermis de su mano se había dañado.

El dolor al menos menguaba la furia insignificante que sentía crecer en su pecho.

¿Por qué le había molestado tanto que la Hyuuga le hubiera dicho que eran amigos? ¿Qué esperaba realmente de aquella chica? No debería esperar algo de ella ni de nadie.

Karin había llegado a estropear todo.

"—¿Te gusta, cierto Sasuke-kun?—"

En esos momentos tan patéticos, realmente quisiera poder torcer el cuello de la pelirroja y ver como la vida se escapaba de sus ojos por idiota. Por abrir su bocaza impertinente y sembrar algo que desconocía. Esa sensación lo molestaba constantemente.

Lo mejor para él sería largarse de ese lugar de manera inmediata, tenía que aclarar sus sentires con respecto a la peli azul. Se sentía realmente patético por unas simples palabras.

"—G-gracias p-por ser mi a-amigo, S-Sasuke-san—" La voz de Hinata resonaba en su cabeza con molestia y eso solamente avivaba más el fuego que sentía en su interior.

Fue en ese momento de la noche, cuando se dio cuenta de algo. Aún con el resonar de los fuegos artificiales a varios metros del abandonado distrito, Hinata Hyuuga había herido su ego masculino.

Un sentimiento nuevo se instaló en su interior; una molestia que realmente lo ponía de malas. Gruñó al confirmar que efectivamente la heredera del Clan Hyuuga ni siquiera lo miraba como un hombre. ¿Qué tenía el bruto de Naruto que él no? El interés nació en el demonio… el demonio que era él. Estaba seguro que una vez consiguiendo que la muchacha lo mirara a él, su interés se esfumaría por completo. Pero por esos momentos él no podría estar cerca de ella.

—Me largaré—expresó para sí mismo, viendo con molestia aún, la mano que sangraba por los puñetazos al destruir varias casas de su antiguo clan.

Ignorando las punzadas en sus nudillos abandonó el distrito, esperando regresar a su departamento y no encontrarse con la mujer de cabellos color fuego. Arrastró los pies con ese sentimiento… tenía que alejarse de la muchacha.

Pues en su lastimado ego se había instalado el capricho de conseguir que Hinata Hyuuga se enamorará de él y cuando eso sucediera dejarla de lado. Pues estaba seguro que ese interés tan repentino por la ojiperla era porque ella simplemente no lo consideraba un hombre del cuál interesarse.

Mañana mismo pediría a la anciana Hokage una misión para alejarse de ella.

•.•.•

Cuando abrió sus ojos con suavidad, sintió una sensación estrujarle el pecho. Sintiendo una especie de angustia que desde la noche anterior no se alejó desde que vio al Uchiha desaparecer en una nube de humo. ¿Qué fue lo que había pasado? Sabía que él estaba molesto con ella por haberle arruinado la noche del festival. No había podido compartir con el joven una noche agradable pues sus sentimientos por Naruto aún estaban muy recientes, había sido como echarle sal a una herida recién hecha… sintiendo ese pesar en su pecho tragó fuerte para darse el valor de salir de la cama.

Podía escuchar el siempre tan usual sonido de la mansión, seguro ya todos estaban en sus tareas diarias y ella tendría que cumplir con las suyas…

¿Sasuke estaría enojado con ella todavía? Su dedo índice llegó a su labio inferior como en antaño cuando algo le daba miedo e impotencia… ¿por qué él era así? ¿Por qué de repente sentía angustia? Su ser pacifico estaba atormentado por el evento de la noche; algo en su interior le pedía que no se alejará del moreno… algo que no sabía cómo describir le decía que fuera a buscarle.

En su mente parecía que una ráfaga de recuerdos vagos quería apoderarse de ella, pero solamente eran imágenes borrosas que no lograba entender. Eran como fragmentos de un rompecabezas sin un inicio y un fin, había piezas que embonaban pero no eran suficientes para mostrar algo más… pero siempre aquellos intentos de recuerdos la asociaban con el Uchiha sin entender por qué.

¡Odiaba sentirse así! Muchos sentimientos encontrados estaban de por medio, primero el dolor que le causaba recordar a Naruto y luego esa extraña sensación al haber visto al Uchiha afectado por sus actuares.

—¡Hinata!—brincó asustada al escuchar un grito agudo a sus espaldas. Al girarse sobre sus descalzos pies se encontró con su pequeña hermana Hanabi, la castaña le miraba con el ceño fruncido y los labios apretados—¡Cielos! ¡Llevo llamándote mínimo diez minutos! ¿Qué es lo que te pasa?

—H-Hanabi nee-chan—muchas veces la peli azul desesperaba a la castaña—G-Gomen n-no te escuche.

—¡Lo noté!—se quejó ella, poniendo sus brazos en forma de jarra. Chocando sus perlados ojos con los de su hermana—¿En qué estabas pensando? Estabas toda ida… además… ese gesto—refiriéndose al dedo en los labios de su hermana mayor—Tenía tiempo que no hacías eso.

Hinata se avergonzó y bajó la mirada apenada por ser tan distraída.

—G-Gomen.

—¡Kami! ¡Deja de disculparte!—se frunció más su ceño al ver a su hermana—No te vi el resto de la noche en el festival. ¿No sé supone que estarías con todos tus amigos en el otro extremo del río Nakago viendo los fuegos artificiales?

—Etto… y-yo no me s-sentí m-muy bien…

—¿Fue por Naruto, cierto?—la menor de las Hyuuga, suavizó su tono de voz al ver que su hermana se encogía ante ella… la miró con pena pues parecía un pobre perrito abandonado en medio de la lluvia. Se acercó y sin saber exactamente qué hacer, puso una mano sobre el hombro de la peli azul para infundirle un poco de valor—Él se lo pierde—dijo reconfortante—Aunque me moleste tu personalidad pacifica, Naruto no sabe a la extraordinaria mujer que está dejando ir.

La Hyuuga mayor levantó su mirada con suavidad, viendo con agradecimiento a su hermana. No avisando sobre su acto, la enredó entre sus brazos para expresar qué le agradecía sus palabras de aliento—A-arigatou nee-san.

La castaña abrió sus ojos con sorpresa ya que no estaba del todo acostumbrada a recibir muestras de afecto por parte de su hermana mayor; pero sintiéndose contenta por el contacto se permitió regresar el abrazo. En esos momentos la angustia que Hinata sentía en su interior disminuyeron al sentir el calor fraternal de Hanabi.

—¿No tienes cosas que hacer?—de repente el encanto entre hermanas desapareció gracias a la menor.

Hinata se soltó de golpe—H-Hai.

Aunque ella sabía que no podía hacer esfuerzo por el esguince de su mano, se despidió de su hermana e ingresó a su habitación para intentar arreglarse un poco. Pues recordó que en ningún momento la Hokage le había mencionado que su misión de restaurar el cuerpo de Sasuke Uchiha había terminado.

Nuevamente el sentimiento de culpa llegó hasta ella, apagando su ánimo. No sabía por qué pero le daba miedo enfrentar al moreno. ¿Sería buena idea acudir a su tratamiento? Su deber ninja la hizo comenzar a prepararse para ir directo a donde el moreno se encontraba.

Cuando terminó de cepillar su larga cabellera, y se colocó el protector que la representaba como ninja de Konoha decidió partir. Ese malestar en el pecho no la dejaba ser… tragar saliva se le complicaba y estaba segura que en cualquier momento empezaría a hiperventilar.

No queriendo que nadie de su familia la viese, decidió salir por la ventana de su habitación rumbo a la villa. No había desayunado absolutamente nada, pero siendo sincera consigo misma estaba segura que no le entraría ningún tipo de alimento en esos momentos gracias al extraño sentimiento culposo que se instalaba en su interior… sus pies tocaron la grava del suelo y empezó a andar metida en sus propios pensamientos ignorando a las pocas personas que le saludaron al pasar a su lado.

Por inercia sus pies ya conocían el camino rumbo al departamento que el ex vengador ocupaba… su dedo índice en ningún momento se despegó de sus labios… era como regresar al pasado cuando Neji intentó matarla en los exámenes chunnin. Ese miedo e impotencia de saber qué reacción tendría el Uchiha con ella, realmente la angustiaba. Sin percatarse de que había llegado chocó con una superficie dura, cerró sus ojos pues esperaba caer directamente al piso y meterse un buen golpe…

Pero éste nunca llegó…

Al abrir sus ojos con suavidad, sus perlas se toparon con unas totalmente opuestas a las suyas. De un color negro profundo y con un toque frío que los mismos polos se quedaban cortos… una faceta totalmente indiferente la miraba con algo de molestia por la interrupción.

—Hyuuga—la profunda voz que la sostenía por las caderas llamó.

Sin poder evitarlo su rostro se coloreó de un rojo escarlata por la invasión de espacio personal…

—S-Sasuke-san—sintió como cosquilleó su garganta al pronunciar el nombre del moreno. En ningún momento él la había soltado y eso la estaba incomodando en demasía… nadie, ni siquiera Naruto la había sostenido jamás de esa forma—¿P-podría soltarme?

—Al menos deberías agradecer que no dejé que te fueras de culo—habló él de forma ácida, viéndola con indiferencia y aunque no supo exactamente por qué… sintió un dolor en el pecho por sus palabras frías y groseras… genial… su amistad con el Uchiha en vez de avanzar estaba retrocediendo a como cuando él despertó en la aldea.

—G-gomen—no podía evitarlo, bajó su mirada al encontrarse con esos ojos color ónix mirarla con profundidad. La mirada de Sasuke era pesada y ella no podía sostenerla por más de unos cuantos segundos, su flequillo cubrió sus ojos pues la vergüenza de ser descortés con él seguía muy presente.

—¿Qué quieres aquí?—directo, él siempre era muy directo.

La joven tardó algunos minutos en responder, impacientando al molesto chico. Los labios de Sasuke se fruncían al no tener una respuesta por parte de esa chiquilla rara. La vio mover la punta de su pie en círculos, seguro estaba pensando en qué contestar… si seguro era eso, pero que fuera rápido.

—Si no tienes nada qué decir, me voy—comentó el Uchiha cansado de esperar a que ella dijera algo.

Dio media vuelta y sus pasos fueron más lentos de lo normal, esperando a que ella aún decidiera decirle algo… tras cinco pasos, sintió el suave agarre de Hinata sobre su muñeca. Nunca lo había notado hasta ahora, el tacto de la chica era muy suave… ¡Un momento! ¿A él desde cuando le importaba si la piel de Hinata era tersa? Se reclamó mentalmente aquel interés tonto… Definitivamente tenía que largarse de esa villa inmediatamente y alejarse de aquella chiquilla que lo estaba descolocando.

—Etto… S-Sasuke-san… y-yo… g-gomen—era como el silbido del viento, pero Sasuke la escuchó perfectamente, se giró sobre sus pies y soltó el agarre de la chica. Poniendo toda su atención sobre el cuerpo pequeño que le hablaba—Y-Yo… lamento la s-situación de a-anoche, t-te arruine la v-velada.

—No seas estúpida—él no estaba molesto por algo tan insignificante como el festival. Ni él estaba completamente seguro de porque su molestia.

—G-Gomen…

—Eres patética—soltó sin sentirse culpable, pues el cuerpo femenino se encogió más sobre sus hombros, parecía como una tortuga intentando ocultarse dentro de su caparazón—Si no tienes nada más que decirme, me largo. Tengo cosas qué hacer.

—¡Sasuke-san!—gritó, cuando él la observó su rostro se coloreó nuevamente por haber levantado la voz de esa forma. Jugó irremediablemente con sus dedos pues los nervios se habían apoderado de ella por completo… ¿Y ahora qué le iba a decir? ¿Para qué le había gritado de esa manera? Tragó duro pues podía sentir la molestia de Sasuke porque no le daba motivos para atrasar su camino.

—Habla.

—Y-yo b-bueno… q-quería s-seguir con el t-tratamiento… y…

—No necesito más de tus cuidados Hyuuga—terminó él—Estoy curado.

Los ojos de la chica nunca despegaron su atención del piso, pues la mirada del Uchiha definitivamente era algo que no podía soportar. Él… de alguna forma le causaba miedo.

Pues Sasuke era todo lo contrario a Naruto… ¡Y ahí estaba nuevamente el problema! Ambos eran muy diferentes pero se complementaban, maravilloso momento para hacer comparaciones, sintiendo una tristeza enorme levantó su mirada confundida, observando la tez del moreno, quién nunca cambió la expresión de su rostro. No sabiendo por qué… sus pies la llevaron a correr lejos de él.

Sasuke se quedó ahí… sin saber exactamente qué había pasado.

¿Hinata había salido corriendo porqué él rechazó sus cuidados?

Gruñó y haciendo una seña grosera con su mano se fue en dirección a la Torre Hokage. Realmente necesitaba despejarse de todos sentires.

•.•

El pecho le quemaba por la carrera que emprendía, pero no quería estar con el Uchiha en esos momentos. Pues estaba segura que sus pensamientos en dirección a Naruto la afectaban y de paso a él lo hacían molestar por tener que soportarla.

¡Pero no quería alejarse del moreno! Lo consideraba una persona diferente a la que todos pensaban; tenían una rara convivencia, no era amistad de eso estaba segura pero ambos disfrutaban de pasar el tiempo juntos en silencio pues no eran de muchas palabras… quizás la molestia de Sasuke-kun era porque ella lo había llamado amigo.

"—¿Qué tal si él no te considera así? ¿Qué tal si solo eres una molestia para él?—"

Si posiblemente era eso… detuvo su larga carrera rumbo al río Nakago. Respirando de manera profunda llenaba sus pulmones de oxígeno, estos quemaban por el esfuerzo y tuvo que apoyarse en sus rodillas para serenarse un poco.

—Q-Quizás… para S-Sasuke-san s-solo s-soy una molestia—bajó su mirada con tristeza y angustia.

Cuando se sintió un poco estabilizada miró el correr tranquilo del agua, la brisa era cálida y se escuchaba el trinar de los pajarillos. Sin saber exactamente por qué se dejó caer de rodillas junto al río. ¿Qué era eso? Nunca antes nadie la había considerado una molestia… claro está a excepción de su clan. Pero todos los que conocía le apreciaban genuinamente.

De todas las personas que Sasuke considera una molestia, tú no lo eres para él—

Saltó asustada cuando una voz tranquila llegó a sus oídos, levantándose de su lugar dirigió su atención a donde le habían hablado, topándose con Kakashi Hatake, quién estaba cómodamente sentado en las raíces de un gran roble, entre sus manos tenía un volumen de su novela erótica favorita. Detrás de su máscara sonrió al ver a la joven de perlados ojos.

—K-Kakashi-sensei—tartamudeó por saberse descubierta en sus cavilaciones.

El jounin se levantó de su lugar, cerrando con pereza su libro favorito—Tranquila Hinata, Sasuke sigue siendo un niño tonto en cuanto a sentimientos se trata. Lo conozco mucho mejor que nadie, aunque se fue cuando tenía solo 12 años para seguir a Orochimaru pude conocerlo lo suficiente, y sé que Sasuke no te considera una persona molesta…

—¿Y c-como s-sabe eso?

—Pude observarlo durante el festival—el hombre de cabello plateado suspiro haciendo memoria al ver que el joven que alguna vez tomó como pupilo, ponía especial atención en todos los movimientos de la peli azul—Te tiene un aprecio, aunque él aún no lo asimile del todo. Así que dale tiempo.

Kakashi sonrió a la Hyuuga y tras despedirse desapareció en una nube de humo dejándola desconcertada. ¿A qué se quiso referir el ninja? ¿A caso él pensó… que…? ¡No, no! ¡Eso no podía ser posible! Una pequeña risa salió de sus labios por los extravagantes pensares del sensei.

•.•

—¡Te estoy exigiendo una misión, mujer!—exclamó el Uchiha molesto, estrellando sus puños contra el escritorio de Tsunade. Sus nudillos lastimados volvieron a sangrar, llamando la atención de la rubia qué le miraba de manera severa, pero no comentó nada al respecto. Frunció el ceño por la manera grosera en que éste le hablaba, no tenía respeto alguno.

—¡Te he dicho que no mocoso!—gritó ella exasperada, levantándose de su silla tras la mirada preocupada de Shizune qué abrazaba a Tonton.

—Maldita…

—¡Mucho cuidado Uchiha, te recuerdo que estás bajo libertad condicional!—gruñó con molestia al ver que la Hokage lo tenía amarrado de manos. Era cierto… había aceptado la segunda oportunidad de reivindicarse en esa apestosa villa y todo gracias a aquella kunoichi que lo estaba haciendo molestarse por todo al pensarla.

—Tsunade-sama—Shizune llamó la atención de ambos—Tenemos una misión que posiblemente Sasuke-san puede cumplir. Hay que llevar unos magatamas de poder al país del rayo. Considero adecuado poner a Sasuke-san, por su experiencia y…

—¡Tú no te metas Shizune!—gritó la rubia molesta, cerrando los ojos pues su asistente en vez de ayudarle le estaba dando el lado a aquel caprichoso chiquillo.

—La acepto.

Los ojos almendrados de Tsunade se abrieron, viendo con molestia a su aprendiz y al Uchiha.

—Ya te dije que no.

—Voy a requerir de mi antiguo equipo Taka—

Shizune miró preocupada la situación, quiso cortarse la lengua por bocazas. No había considerado que Sasuke posiblemente podía escapar en aquella misión junto a los otros tres individuos que estaba solicitando que lo acompañaran en la misión. Era peligroso el camino al País del Rayo, pero aquellos cuatro criminales no tendrían problema alguno en deshacerse de todos los problemas… ahora entendía por qué la negación de su maestra al no enviar al Uchiha a misiones fuera de Konoha.

—Gracias Shizune—suspiró molesta la rubia, mientras la azabache se encogía por haber metido la pata—Bien Uchiha, ya que tanto insistes te voy a dar esa misión. Es Clasificación A, se ve sencilla pero no lo es ya que las piedras que llevas al País del Rayo son extremadamente poderosas… y por el simple hecho de llevarlas te seguirán muchos criminales para apoderarse de ellas. Tendrás que entregarlas en tiempo y forma.

—Los detalles.

—Conoces el sistema, se te entregará un pergamino para permitirte la salida de la villa. El viaje al País del Rayo es casi de un mes si todo sale sin problema alguno, sin embargo; tengo una condición para mandarte.

La ceja de Sasuke se levantó mientras sus labios permanecieron sin movimiento—¿Qué es?

—Tendrá que acompañarte Hinata—sintió que su estómago dejó escapar más ácidos gástricos de los que ya tenía desde muy temprano. ¡Había pedido esa puta misión para alejarse de ella! vio de manera asesina a la rubia.

—No.

—Es eso o nada—sentenció la rubia—Podrán ir contigo aquel trío de idiotas si así lo deseas pero es importante que Hinata vaya con ustedes. Si no recuerdas, por ella es que estás en libertad condicional y además la mandó a ella en esa misión porque si intentas escapar ella podrá retenerte.

—No me conoces vieja.

La venita en la frente de la rubia se exaltó al escuchar aquel apelativo, ¡Ella no estaba vieja! Iba a estampar un puño sobre la cara del moreno, pero fue detenida por Shizune que miraba a Sasuke con advertencia si no quería salir estrellado contra la pared y de paso destruir la construcción por el impacto que seguro recibiría.

—Es mi única condición. Si no igual un ninja cazador especial ANBU puede acompañarlos bajo la estricta orden de matarlos si es una artimaña para volver a traicionar a Konoha.

¡Vieja cabrona! ¡Era una hija de…! Tenía muchísimos insultos para la voluptuosa mujer, sin embargo; su orgullo estaba de por medio y por nada del mundo se vería rebajado. ¡Prefería mil veces declinar la misión! Un sonoro gruñido salió de su garganta cuando sus oscuros ojos se encontraron con la mirada triunfante de Tsunade.

—Tú decides.

—Púdrase—terminó Sasuke, no necesitaba dar más explicaciones para hacer entender a la Hokage que estaba desistiendo de aquella misión. Y aunque él no pudo ver al darse la vuelta para salir de la oficina, los labios de la gobernante se curvaron en una sonrisa victoriosa al mismo tiempo que sus manos se juntaban de manera seria.

—Sin embargo—el moreno se detuvo—Tengo una misión de clasificación B que podrás realizar en conjunto de tu antiguo equipo. Ahora es llamado el Equipo Kakashi, incluso Yamato se unirá en ésta misión junto a Sai.

—¿Y qué le hace pensar que yo aceptaré trabajar con aquella bola de idiotas?

La Hokage sonrió, al ver lo antipático que se encontraba el joven con respecto a su antiguo equipo.

—Ya qué igual si no quieres, incluso podría darte una misión de clasificación D—el hombre frente a ella estaba a punto de soltar su lengua majadera; a punto de mentarle su madre a la rubia, pero se mordió tan fuerte que sintió la sangre correr por dicha mordida—La esposa del señor feudal ha perdido a su gato nuevamente en un árbol y necesita que la ayuden, sería inmediata…

—¿Dónde está Kakashi?

¡Punto para la Hokage! Estaba tentada a burlarse del morocho, pues su rostro molesto realmente le causaba gracia. Había ganado aquel combate de palabras, pues Sasuke estaría más custodiado que nada al abandonar la aldea.

—Llegará en un momento. Mientras puedo comentarte de qué se trata la misión, es muy sencilla a decir verdad para ninjas de rango elevado… Tendrán que escoltar a uno de mis grandes amigos, el Damyio del País del Té… seguro lo recordarás ¿cierto?

Como olvidarlo… si se iba algunos años atrás. Fue cuando se sentía rebasado por Naruto pues aquel jinchuuriky había dominado técnicas bastante avanzadas, como lo era el Rasengan y de un solo golpe había acabado con aquel maldito y su espada que les consumía el chakra… y luego la tonta carrera que hacían aquellos habitantes para competir por el gobierno del lugar. ¿Habría algo semejante en esos momentos para escoltar al Damyio?

—Es una misión bastante patética.

—Ya te he dicho Uchiha—Tsunade seguía sonriendo—Puedes aceptarla o bajar al gato de la esposa del señor feudal.

Y antes de que el moreno abriera la boca, apareció Kakashi quién entre sus manos traía aquel inseparable libro de sus manos. Levantó su vista adusta y la posó sobre aquel que tenía afecto y bajo su máscara sonrió levemente.

—Tsunade-sama, ¿En qué puedo servirle?—preguntó con tranquilidad el jounnin, ignorando la mirada molesta de su ex alumno.

—Qué bueno que llegas Kakashi, hace un momento he encomendado al Equipo Kakashi a una misión de tipo B.

—A la orden—asintió el ninja.

—Requiero que partan dentro de dos días, mi amigo Damyio llegará en ese lapso de tiempo. Por cierto se unirá Sasuke a tu equipo durante ésta misión, sé que no es tan complicada por su clasificación y podrán llevarla a cabo sin ningún problema.

—Entonces informare a los demás para que estén preparados.

Ante las palabras de Kakashi, llegó Shizune, extendiéndole el pergamino que daba todos los detalles de la misión encomendada. De reojo miró al moreno que se impacientaba, parecía querer reclamar algo pero se estaba guardando bastante bien sus palabras.

—Es todo, pueden retirarse—comentó Tsunade despachando a ambos con un movimiento de mano y girándose sobre su silla.

Kakashi asintió y miró a Sasuke indicándole con la mirada que lo siguiera. Ambos tenían muchísimo de que hablar pues… desde su llegada no habían tenido tiempo para cruzar palabra alguna más que un saludo seco en la noche del festival.

•.•

Parecía que Kakashi estaba disfrutando mucho de hacerlo enojar, pues desde que habían abandonado la oficina de la Hokage, éste no le había dicho nada. De hecho durante aquella corta caminata se había dedicado a leer en silencio aquel pervertido libro que de vez en vez sacaba risas del peli plata y casualmente su mano libre iba directamente a sus labios cubiertos por la máscara de una manera perversa que al Uchiha realmente llegaban a molestar. ¡Carajo! Kakashi ya era un adulto y seguía leyendo novelas eróticas de un hombre que ya estaba muerto. ¿Es que acaso nunca se aburriría de leer lo mismo siempre? Giró los ojos con molestia y sin notarlo su ex sensei había guardado el pequeño Icha Icha Paradise en su bolsillo.

—¿Cómo has estado?—de repente fue sacado de sus pensamientos al ir caminando al lado del jounnin.

—No es de tu importancia.

—Sigues siendo el mismo chico maleducado—sonrió aquel hombre, qué consideraba a Sasuke como un hijo.

—Y tú sigues siendo el sensei metido en la vida de sus estudiantes.

—Oye, oye… eres cruel—sonrió bajo su máscara, viendo como el ceño fruncido de Sasuke se suavizaba un poco mostrándole una sonrisa sarcástica en sus labios—¿Qué te hizo quedarte en la aldea? ¿No se supone que nunca más regresarías?

¡Buena pregunta! Él también se había preguntado lo mismo durante los casi dos meses que llevaba en ese lugar… uno en cama convaleciente y el otro en una misión con la Hyuuga… ¡La Hyuuga! Si antes estaba enojado por pensarla ahora recriminaba a Kakashi haberle recordado la tonta razón por la que estaba en ese lugar.

—Tampoco es de tu importancia, Kakashi—sentenció el hombre de cabellos azabache.

—Está bien, está bien no me meteré en tu vida—quiso molestarlo un poco. Definitivamente estaba tratando con el Sasuke de doce años, el mismo que tuvo que suavizar al molestarle un poco. Jugar con las palabras se le daba bastante bien, así pudiendo sacar palabras del chico—¿Y cómo está Hinata?

Viendo con su ojo descubierto, vio que el semblante del muchacho cambio. Así que eso era… ¿Podría ser que Sasuke estuviera interesado en la heredera Hyuuga? ¿También Hinata estaba interesada en él? Tendría que averiguarlo.

—No es mi asunto—comentó él, molesto, ¿por qué tenían que recordarle a la muchacha? Cada que la mencionaban él sentía una extraña sensación recorrerle el cuerpo, no le desagradaba del todo pero le frustraba no saber que era ese sentir en su estómago. Era como si muchas lombrices se estuvieran moviendo en su estómago.

—Bueno, preguntaba porque supe que ella había sido quién se había encargado de restaurar tu red de chakra después de la batalla contra Pain.

—Solo hizo su trabajo.

Muy bien… estaba seguro que el Uchiha sentía algo con respecto a la joven. Él quería saber más… pero algo lo estaba molestando, ¿No era qué Hinata y Naruto salían? Además la joven de perlados ojos desde la elemental se encontraba enamorada del tonto de la aldea. ¿Cómo era posible que Sasuke se encontrará interesado en la muchacha? Cuando su lado cotilla salía a flote, él debía enterarse de todo.

—Está bien, no preguntaré nada más al respecto. Ésta mañana me topé con Hinata-chan—y los ojos oscuros del moreno viajaron como rayo a los de Kakashi—La vi un poco triste, estaba en el río Nakago hablando sola… a veces es rara, pero una buena chica. Intuí que estaba triste por Naruto, seguro pelearon—observó cómo los labios del moreno se hicieron una línea al mencionar la relación que aquellos dos tenían—Pero hubo algo que llamó mi atención… ¿Por qué se preguntaba si la considerabas una molestia?

¡Bingo! Todo el interés de Sasuke estaba ahora en su persona, más no contestó a su pregunta y se mantuvo en silencio, levantando sus hombros con indiferencia y siguió caminando.

—Le dije que no era una molestia para ti, disculpa si decidí por ti.

—Como sea. ¿Hablarás con aquellos idiotas para planear el camino al País del Té?

—Está bien, entonces nos vemos más tarde en el campo de entrenamiento. En punto de las cuatro de la tarde.

Sasuke asintió y dejando a Kakashi con una gran sonrisa bajo su máscara desapareció en una nube de humo.

•.•

—¡Qué genial, de veras!—exclamó el rubio, pues tenía muchísimo tiempo que su antiguo compañero de equipo no viajaba con ellos en una misión. ¡Era como en antaño! Recordaba con gran entusiasmo las misiones que llevaron a cabo junto a Sasuke. Ésta vez también se unía Sakura y también se le veía contenta.

A la kunoichi médico le habían revocado sus horas extras en el hospital de Konoha para ir en aquella misión, e incluso le entusiasmaba muchísimo la idea de que posiblemente podría compartir tiempo con el moreno, aunque no estaba arrepentida por los acontecimientos contra Hinata, realmente estaba contenta de poder estar nuevamente en el equipo 7 junto a su adorado shinobi.

—¿Cuándo partiremos Kakashi-sensei?—preguntó Sakura tranquila, estaba serena en esos momentos.

—Dentro de dos días, así que estén preparados. Tsunade-sama me ha entregado el pergamino para escoltar al Damyio al País del Té.

•.•

Dos días habían pasado muy rápido, toda la villa se había enterado que el antiguo equipo 7 se había reunido para salir de misión en conjunto de Yamato y Sai, el miembro de Raíz. A los oídos de Hinata había llegado el chisme como pan caliente a la mesa; sonrió tenuemente cuando escuchó a una señora en el mercado mientras escogía las naranjas que iba a llevar a su hogar… hubo una mezcla de sentimientos que no lograba comprender. Inmediatamente a su mente vino Naruto y solo mencionar su nombre mentalmente la ponía mal, pero incluso saber que Sasuke estaba por irse de misión aquel sentimiento de culpa la invadía. Desde hacía dos días que no se habían visto las caras y tampoco había buscado encontrarse con él desde aquella patética conversación fuera del departamento.

También supo que el equipo Taka se había ido de misión rumbo a Sunagakure, ¿Para qué? Quien sabe, todos en ese lugar eran demasiado comunicativos.

Aquella mañana se había decidido por fin en emprender su propio camino ninja.

—¿Estás segura de eso Hinata?—preguntó su perruno amigo. Mientras a su lado el gigante can blanco ladraba en afirmación a la pregunta de su amo.

—Ya lo he decidido Kiba-kun—con sus amigos era muy fácil olvidar aquel tartamudeo.

—Bueno… ¡Entonces yo te apoyo!—sonrió aquel con una enorme sonrisa mientras le mostraba el pulgar a su amiga, seguido de un ladrido de Akamaru.

La joven sonrió, mirando al Inuzuka y al Aburame que hasta ese momento no había opinado nada al respecto, pero asentía ante el entusiasmo de Kiba.

—¿A qué horas tienes la cita con Iruka-sensei?—preguntó el de anteojos.

—A las dos de la tarde—sonrió ésta.

—¿No crees que tu padre se moleste por ésta decisión?

—Aun no lo sé… no sé si se moleste.

Shino suspiró y comenzó a caminar, indicando con un gesto para que lo siguieran. Los otros tres entendieron y emprendieron el camino rumbo a la Academia. El día pintaba soleado y entre los civiles de Konoha ver al equipo de rastreo era tan normal, en algún tiempo se corrió el rumor de que la heredera Hyuuga estaba con alguno de sus compañeros amorosamente. Pero entre aquel equipo solamente había un lazo enorme de amistad casi hermandad que los unía.

Cuando llegaron al edificio rojo se detuvieron, pues los aspirantes a gennin se encontraban en su recreo jugando a ser ninjas.

—Éste año entraron algunos miembros de tu clan, ¿Cierto Hinata?—preguntó Kiba, viendo a un par de chicos jugar.

—Así parece.

—Bueno entonces no esperemos más, vayamos a ver qué dice Iruka-sensei al respecto.

Los tres se adentraron al edificio y los corredores se escuchaban con bastante sonido gracias a todos los chicos que salían rumbo al jardín de la Academia, al llegar a la puerta del aula tocaron sin recibir respuesta. Se miraron y decidieron entrar.

—¡Oh, Hinata, lo siento es que estaba calificando unos exámenes!—sonrió el castaño ampliamente—Veo que te acompaña Kiba-kun y Shino-kun, que gusto verlos muchachos. ¿Cuándo regresaron de su misión?

—Hace dos días—sonrió Kiba, y Akamaru ladró en negación porque el sensei no lo había considerado.

—Qué bueno chicos, me da gusto verlos. Y regresando al tema Hinata, ¿te parece si comenzamos a llenar la solicitud?

—Hai—la joven sonrió y se acercó al escritorio donde Iruka tenía los exámenes apilados en dos columnas, unos revisados y otros en proceso. De su cajón éste sacó una hoja y se la tendió a la muchacha junto a un bolígrafo—Siéntense chicos, tomate tu tiempo Hina-chan, el recreo apenas comenzó así que sin apuros.

La joven asintió y se fue a uno de los pupitres que utilizó en sus años de academia, los otros dos se enfrascaron en una conversación con el profesor. Dándole tiempo suficiente a la Hyuuga para rellenar los campos requeridos; sonrió al ver que esa sin duda alguna era una de sus vocaciones. Le gustaba salir de misión con su equipo y otros shinobis, pero enseñar era una de las cosas que más le gustaba.

Cuando finalizó de escribir, estampó su firma personal en el documento. Así entregándoselo al castaño.

—Bueno Hina-chan—Iruka le echó un ojo al escrito—Entonces vayamos inmediatamente con la Hokage para saber su opinión. ¿Te parece bien?

La chica asintió, despidiéndose de sus amigos desapareció en una nube de humo junto al chunnin.

•.•

Al llegar, se pararon frente a la oficina de la Hokage. Tocaron un par de veces y fueron recibidos por Shizune.

—Oh, ¿Hinata-san, Iruka-sensei, qué los trae por aquí?

—Venimos a hablar con Tsunade-sama, ¿está disponible?

—Sí, justamente ahorita tiene diez minutos para cualquier asunto. Pasen.

Al entrar a la oficina, Tsunade se encontraba disfrutando de un humeante té. Al ver entrar a los ninjas dejó la taza de un lado para centrar su atención en ambos.

—¿Sucedió algo?—preguntó un poco alarmada.

—No para nada—sonrió Iruka—De hecho, venimos a hacerle una solicitud.

La rubia levantó una ceja esperando a que el shinobi continuara.

—Bueno, Hinata-chan me ha pedido ser parte de los sensores en la Academia. Aquí está el formulario completo, no creo que haya problema alguno para que ella pueda formar parte de los sensores.

—Supongo que no—la rubia extendió la mano para recibir el documento, mirando con curiosidad a Hinata. Sus almendrados ojos vieron los campos llenados con la caligrafía de la muchacha y vio que no había ningún inconveniente, de hecho ella al ser un ninja médico no oficial de la villa podía enseñar lo básico de sanación a los nuevos aspirantes.

Aunque… ¿Por qué de repente la Hyuuga quería entrar en la Academia? Inmediatamente a su mente vino el nombre de Sasuke Uchiha, seguro ese mocoso cabrón tenía que ver con la petición de Hinata, si seguro era eso.

—No tengo inconvenientes—finalizó la rubia—Hinata es muy buena en conocimiento shinobi. Pero igual enseñará lo elemental, ¿Cuándo planeas comenzar Hinata?

—Etto… yo… b-bueno quería empezar lo más p-pronto posible.

—Está bien—la rubia suspiró y sacó de uno de sus cajones el sello que le daba validez oficial al documento—Iruka, necesito que le abras un expediente a Hinata para que comience con las clases en cuanto lo veas conveniente. Solo tengo una condición, deberás seguir siendo un ninja activo, tendrás la responsabilidad de acudir a los llamados para las misiones que se te sean asignadas, ¿entendido?

La peli azul sonrió agradecida y asintió con suavidad, viendo la acción Tsunade estampó su sello en la solicitud de la kunoichi.

—¿Algo más que pueda hacer por ustedes?

—De momento sería todo, muchas gracias Hokage-sama.

Antes de irse de la oficina de la rubia, un plop sonó a sus espaldas, indicando que había más invitados en el lugar. De la nube de humo salieron el equipo siete… y se presentaron ante la mujer para informar que partirían inmediatamente al País del Té. Al mismo tiempo Shizune llegaba acompañada del Damyio.

—¡Abuela!—gritó entusiasmado el rubio cabeza hueca.

Ante aquel estruendoso grito, el corazón de Hinata se estrujó sintiendo ese usual dolor en el pecho al ver al Uzumaki tan fresco como siempre.

—¡Naruto, cuántas veces te he dicho que no me digas así!—gritó Tsunade molesta, estampando su puño en el escritorio haciendo volar algunos documentos al piso.

—Siempre tan irrespetuoso, Naruto-san—habló Sai, esbozando aquella sonrisa falsa.

—¡Tú cállate Sai!—gritó el rubio haciendo un puchero y cruzándose de brazos.

La mirada perlada de la Hyuuga se posó sobre los radiantes cabellos del jinchuuriky. Y fue como la vez pasada, Naruto la estaba ignorando completamente y eso realmente la lastimaba… su boca se frunció un poco al ver que éste ni siquiera le había dirigido la mirada.

—Naruto, por favor compórtate—pidió Kakashi con tranquilidad, entre sus manos estaba su fiel libro.

—Eres un animal—mencionó Sakura molesta, dirigiendo ahora su mirada hacía Hinata que inmediatamente se encogió al sentir aquella mirada verde sobre su persona llena de acidez y molestia.

—¡Iruka-sensei!—volvió a gritar el rubio ignorando los regaños de sus compañeros—¿Qué hace aquí?

—Hola Naruto, me da gusto verte—regresó la especie de saludo hacía el chico—Vine aquí a solicitar una plaza para Hinata-chan en la Academia.

Los ojos de Sasuke se posaron inmediatamente en la muchacha que por instinto bajó la mirada al sentir su pesada mirada sobre ella. Escondiéndose un poco tras el castaño.

—¡Genial, de veras!

—Bueno al menos así, tendrás en algo que ocuparte, ¿no Hinata?—preguntó Sakura de forma grosera a la chica.

Todos ahí estaban al tanto de la situación que la Haruno tenía con la Hyuuga con respecto al moreno que las miraba con indiferencia o eso parecía ser puesto que toda su atención estaba en la chica. Kakashi observó las reacciones de aquel raro trío pues al ver a su ex alumno notó que su mirada estaba posada en la chica con un toque de molestia de por medio.

Yamato y Sai se mantenían a raya, ellos no estaban del todo interesados en profundizar en el tema.

—¡Por favor, muestren algo de respeto!—exclamó Tsunade al ver que la situación podría complicarse gracias a su alumna de cabellos rosados—El Damiyo está presente.

Su amigo sonrió pues el carácter de la Perdedora Legendaria nunca iba a cambiar, él ya estaba acostumbrado, desde la primera vez que lo escoltaron el equipo siete pudo saber las reacciones de todos los integrantes del mismo.

—Lo siento—se disculpó la rosada de mala gana, desviando su mirada a Sasuke esperando que éste le diera alguna clase de apoyo, pero su enojo volvió a crecer cuando le vio mirando a la de ojos perlados.

—Chicos, les deseo que les vaya muy bien en la misión—expresó Iruka abiertamente—Ahora tenemos que irnos. Tsunade-sama gracias nuevamente.

—No hay de qué Iruka.

El castaño hizo una leve reverencia junto a Hinata y pasaron al lado del equipo siete. La peli azul pasó al lado de Sasuke y éste nunca despegó su oscura mirada de ella, incluso rozando ambos sus hombros provocando en ellos un escalofrío nunca antes sentido… ¿Qué era eso? Ninguno quiso pensar exactamente porque la sensación.

De alguna manera, ambos se estaban alejando por razones diferentes.

Hinata lo hacía para no tener que toparse tan seguido a Naruto y de paso a Sasuke, aún se sentía culpable por el enojo que él tenía contra ella.

Y Sasuke… no quería sentir sensaciones raras cuando ella estaba cerca o la recordaba. No quería ponerle nombre a nada de lo que se formaba dentro de su pecho al incluso sentir el perfume del cabello de Hinata cuando había pasado a su lado.

Cuando Iruka y Hinata salieron de la oficina se centraron en los últimos detalles para el viaje antes de dejar Konoha durante un mes completo.

•.•

Una tarde de verano, se les veía jugar a ambos. Siendo vigilados desde las raíces de un gran roble por dos mujeres muy parecidas a excepción por el color de sus ojos. Una era más blanca que la otra pero sus peinados muy parecidos… se les veía sonreír al ver a sus hijos jugar a orillas del río Nakago.

El pequeño niño le mostraba a la chiquilla de corta edad a lanzar shurikens hacía los árboles, alegando que él podía hacerlo muy bien gracias a las enseñanzas de su hermano mayor. Mientras los perlados ojos de la niña lo miraban con admiración al ver que la estrella ninja se clavaba en la madera de ese árbol.

¡Sasuke-kun es genial!—exclamó la niña, levantando sus manitas al aire.

El rostro del nombrado se había coloreado tenuemente por el alago desviando de manera inmediata su mirada hacía otro punto en el césped.

Te toca—comentó él, intentando disimular la vergüenza que había sentido.

Hai—la niña tomó una de las shurikens e intentó lanzarla, pero no resultó pues ni siquiera había tenido fuerza de lanzamiento cayendo al piso.

Debes ponerle más fuerza—comentó el niño intentando ser severo.

Ella asintió, alejándose un poco sin darse cuenta que retrocedía unos pasos de más.

¡Hinata!—gritó el chiquillo asustado al ver que la pequeña Hyuuga caía al río. Provocando también que ambas mujeres adultas se levantaran rápidamente para ir en rescate de la niña que era arrastrada por el río.

El Uchiha no dudó ni dos segundos en lanzarse por Hinata, quién pedía ayuda desesperadamente y de vez en vez el agua la hundía un poco. Sasuke sabía nadar y nadaba lo más rápido que le daban sus piernas para alcanzarla.

¡Sasuke, Hinata!—gritaban Youko y Mikoto mientras corrían para darle alcance a sus hijos.

Minutos después… ambos chicos eran abrazados por sus respectivas madres, aliviadas por haberlos salvado. Y ellos se miraban aún asustados mutuamente por la situación vivida, pero por instinto sus manos se tomaron fuertemente.

A la mente de ambos involucrados en el pasado, llegó aquel fragmento. Pero el rostro de ellos mismos y el de sus madres seguía borroso en sus mentes… cada vez aquellos raros recuerdos los embestían con más frecuencia, sin saber que alguna vez fueron muy unidos.

Y ahora… se estaban alejando.


¡No me maten! Enserio lamento la tardanza, yo sé que había dicho que iba a publicar un capítulo por semana pero no había podido sentarme a escribir como a mí me gusta.

Sucede que conseguí trabajo en un banco de índole internacional y había estado en capacitación éstas tres semanas, la verdad llegaba muy cansada y lo único que quería era dormir pues fueron tres semanas muy pesadas para mí. Pero sin duda alguna no hubo momento en el que no estuviera pensando en la continuación del fic.

Enserio lamento haber tardado casi un mes en actualizar. Pero estoy muy satisfecha con lo que conseguí, un empleo estable, y así mis deudas y pagos familiares se irán manteniendo a raya como debe de ser.

Y aquí otro recuerdo de la infancia borrada de Hinata y Sasuke. Naruto sigue de idiota ¬.¬ Pero ya aprenderá por cabrón, de eso se encargará mi Uchiha amargado.

Quiero agradecer sus comentarios a:

Melania Uzumaki Uchiha •wolf-enzeru •fran. Sánchez •Patohf •Mangetsu Hyuga •Avis •Hammi Yang •Clarity-chan •Hanakohime96 •Nana

Prometo contestar reviews el próximo capítulo chicas, enserio y espero poder comenzar mañana mismo a trabajar en el siguiente capítulo.

Las quiero.