Conjunto de viñetas o drabbles inspiradas en videos musicales. Un proyecto que mi musa está encantada de escribir para ustedes.
Disclaimer: Digimon no me pertenece.
Pairing: Jun Motomiya
Canción: Dalilah - Florence + The Machine.
Summary: Ella había congregado su vicio como su diosa mientras aguardaba por una llamada que nunca llegaría.
Cantidad de palabras: 494
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Su Dalilah
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Sus ojos recorrían con atención las figuras en el cuadro de lienzo, apreciando cada detalle posible en los cuerpos semidesnudos que enseñaba. Cuánta belleza, pensó y quiso sentirla con sus dedos pero recordó que llevaba su botella de vino bien apretada entre sus dedos, por lo que desechó tal antojo. En su lugar, se llevó a los labios la boca de la botella e ingirió otro largo sorbo tinto, endulzando y adormeciendo su garganta.
Sus pasos recorrieron su pasillo de ida y vuelta para regresar frente a la seductora pintura de su sala, intercambiando miradas entre ésta y su teléfono celular, descansando en el suelo.
"Él llamará... Lo sé", se dijo y siguió observando su teléfono celular a la espera de una llamada que no tenía definido nada y sin embargo ella estaba segura que recibiría.
Sus piernas dejaron de soportarla y no sintió mucho dolor cuando cayó sobre su trasero al suelo. Dio otro sorbo a su botella de vino, diciéndose que todo pasaría, que aquella sensación de abandono y soledad la dejaría y ella estaría bien cuando recupere la consciencia, pero mientras, regresaba sus ojos café a la mujer sentada entre sedas, cobijando el peso dormido de un hombre que sucumbió a sus encantos, entregándose a ella y perdiendo la noción de la realidad gracias al vino.
─Es otra clase de peligro, ¿eh? ─Formuló mirando al hombre de corta cabellera durmiendo en el regazo de la mujer que lo traicionó. Ella olía a peligro pero era distinto al que cualquiera esperaría, pues podría jurar que Sansón se entregó a Dalila casi a sabiendas que ella lo ataría a esos pilares, escuchando el repique de los campanarios y lo haría chillar el nombre de su madre, mirar el cielo y drenar su vista a una falsa promesa de amor.
A una falsa espera. Sonrió con ironía volviendo a mirar su teléfono. "Llamará... Lo sé", siguió insistiendo y ésta vez, su boca sintió el amargo sabor de sus pastillas favoritas, las que la hacían pasar el rato, pues ella no podía negarse esos gustos, no sabía decir que no.
No sabía negarse a su Dalilah. Porque cuando ella se introducía en su interior, Jun Motomiya veía de otra manera las cosas, una mejor perspectiva. Entonces todo le era posible, como bailar a su ritmo, un ritmo que sólo su Dalilah le permitía.
El alba había llegado, su luz se colaba a sus paredes y ella trataba de alcanzarlas sin mucho éxito. No quería que la noche acabe, no quería admitir que la llamada del chico de siempre no llegaría. Ella no quería sentir dolor, no quería saberse abandonada, es por eso que se entregaba a Dalilah cuando sabía que ya no quedaba de otra; que así como ella era destrucción, también era lo único que la hacía sentirse a salvo.
─Es un diferente tipo de peligro... ─Susurró antes de caer en la inconsciencia, recostada sobre su alfombra, observando por última vez, la imagen de Dalilah.
Notas finales:
La pintura mencionada existe bajo el nombre de "Sansón y Dalila". Es un cuadro representando a Dalila y Sansón dormido sobre su regazo. Fue hecho por el artista Peter Paul Rubens en el año 1610.
¡Amo con mi vida ésta canción! Es una de mis favoritas de Florence + the machine, así que gracias Dicker por proponerlo! :D
¡Gracias por leer!
