Aaaaaaay, yo debiendo estudiar y aquí me ven publicando v':
Hoy no hablo mucho porque le estoy siendo enemiga al tiempo, jajaja Sólo basta decir que mil gracias por sus hermosos y divinos reviews, saben que son alimento para el alma de un escritor c: Espero que este cap les guste tanto como a mí, y recuerden, "El poder del Cambio" está en sus últimas, por lo que las cosas están en su punto más polémico ;)
Y alguien regresa vivita y coleando...
Disclaimer: La serie y sus personajes no son de mi propiedad. Todo pertenece exclusivamente a sus respectivos creadores y/o colaboradores. Yo solo utilizo una parte de esta maravillosa obra para entretener. Y para sembrar la semilla del Elixie en sus corazones (?)
Nota: En este fic, Burpy es de género femenino.
Tomó al Shane del mentón, alzando su rostro para que la viera.—Si esta es tu decisión, la respeto. Pero, antes de que me vaya, tienes que saber que eres un buen hombre, Eli. El mejor que he conocido. Tu padre estaría orgulloso de ti y de lo que te has convertido.—Le sonrió con sinceridad.—Yo estoy orgullosa de ti. Todos lo estamos. Así que si crees que vas a morir aquí, esta noche, quiero que sepas que no estás solo. No dejaré que nos abandones tan fácilmente, Shane. Recuerda que soy bastante terca.
—Trixie...—Susurró conmovido, y ligeramente sonrojado, el protector de Bajoterra.
—Y también,—Hizo una pausa, acercándose con firmeza a su rostro.—...recuerda que te amo.—Exclamó el pelirrojo, sorprendiendo con totalidad a la "chica" frente a él. Tras esa revelación que fue tanto un descubrimiento para su oyente como para ella misma, plantó un ligero pero tierno beso en sus labios.—Adiós, Eli.
Tracy, o mejor dicho Beatrice Sting, se alejó corriendo entonces. Dejando con cierto grado de confusión al Shane, quien tras unos segundos, sonrió con alivio. Trixie tenía razón, él no estaba solo.
Capítulo 10
Final parte 1
—Ah...como en los viejos tiempos, ¿no, Danny? Tú y yo peleando hombro a hombro contra el mundo.—Dijo El Caballero mientras disparaba una demoledora hacia un grupo de flagelos.—A veces me arrepiento de haberte abandonado...
Un gruñido se oyó de la chica, para luego disparar también a su ya conocida arácnida para detener a otros cuantos.—Cierra la boca Trevor. Este es el colmo, me dejas y encima te burlas. Sé que te lo había dicho antes, pero te lo repito: eres un bastardo.—Comentó con desdén.
—Oh, Danna.—En medio de la lucha, se las arregló para poner una pose dramática al estilo shakesperiano.—Lastimas mi pobre corazón.
La ex-ladrona rodó los ojos.—Como si tuvieras uno...—Y continuó la batalla.
No muy lejos de ahí, Tracy se encontraba preocupada, no sabía ni como, ni de donde, había sacado el valor para confesar sus sentimientos a Eli, y encima, besarlo. Estaba tan aturdida, que esquivaba a duras penas los lanzamientos de los flagelos, recibiendo ocasionales regaños de Danna y el azabache de ojo robótico. Pero no podía evirtarlo.
"No sé que es más difícil, si enfrentarme a lo más cercano al fin de Bajoterra o hacerle frente al chico que me declaré para darle un beso a los dos segundos dejándolo sin habla. Sí, definitivamente los problemas de Beatrice Sting son únicos." Pensó la chica suspirando.
Pronto y Kord corrieron a toda velocidad hacia la máquina, solo para encontrarse frente a sus ojos con una terrible verdad: Blakk había conseguido la última babosa, y la había colocado en la jaula junto con las otras. Comenzó a teclear y a mover una serie de palancas, que hicieron que las Change comenzaran a iluminarse. Dieron enseguida unos cuantos pasos hacia él, dispuesto a detenerlo, aunque cierto Shane se les adelantó.
—¡Alto ahí, Thaddeus!—Exclamó "Ellie" con el ceño fruncido y una seguridad propia de su padre.—No permitiré que continúe con todo esto...
El doctor sonrió de lado, retirando sus manos del aparato que aparentemente controlaba la máquina de las Change. Lo cual Pronto y Kord aprovecharon para de manera discreta acercarse a la prisión de las babosas, y sacarlas de ahí.
Una leve risa por parte del mayor se oyó.—Tenía la teoría, pero me lo has confirmado.—Miró fijamente a la muchacha.—Te has topado con una de ellas con anterioridad, ¿no es así...Eli Shane?—Escupió su nombre, aludiendo a que sabía la verdad sobre su infortunio con la babosa del cambio.
La azabache le miró con los ojos entrecerrados.—Que sepa quien soy ahora no cambiará las cosas, doctor. Lo detendré, cueste lo que cueste.
—¿En serio? Ah, es una lástima.—Comenzó a acercarse de nuevo a la chica, mientras cargaba una electroshock malvada en su lanzadora.—Porque por lo que veo, la infierno no está contigo...—Aguijoneó, Eli abrió los ojos en una mezcla entre sorpresa y melancolía.—Pero no te preocupes...¡muy pronto vas a unirte a ella!—Y sin más, disparó.
—¡Eli!—Exclamó el topoide asustado, al ver que el doctor Blakk le había disparado. Afortunadamente para la "chica", había sido lo suficientemente ágil para esquivarlo. Lanzándole una demoledora de regreso.—Al parecer lo tiene bajo control...—Dijo ya más calmado.
—Por supuesto, es un Shane, ¿recuerdas? Si alguien puede mano a mano con Thaddeus, es él.—Le recordó el troll, sonriéndole.—Ahora, concéntrate en detener esta cosa.
Ambos estaban frente al teclado y las palancas que Blakk había movido minutos antes, intentaban detener o desactivar lo que el doctor había hecho pero no tenían la menor idea de como hacerlo.—¡Por todas las cavernas! ¿Sabes qué? Esto no está funcionando, hay que cambiar de planes.—Le dijo Kord al más bajo, dirigiéndose de nuevo a la jaula.
—¡Espera, espera, espera! ¿Qué es lo que tienes en mente?—Preguntó alzando una ceja, al ver como Zane colocaba ambas manos a cada lado de la jaula.—¿Piensas alzarla, así sin más?
El hombre azul asintió.—No veo otra solución, es o detener la máquina, o sacarlas, y es más que obvio que no vamos a parar esa cosa.—No dándole más tiempo de opinar a su compañero, comenzó a tirar con todas sus fuerzas de la pequeña prisión metálica.—¡Arg, e-esto es más p-pesado de lo que p-parece!—Comentó sin dejar de jalar.
El topoide miraba perplejo la escena, nunca imaginó que su amigo fuera tan fuerte, pudo comprobar que decía en serio que la iba a levantar cuando varios de los tornillos que unían la jaula a la base metálica que tenía en el suelo comenzaban a separarse con pesar.—¡Eso Kord, eso! ¡Estás siendo tan magnífico como yo!
—¡N-no es m-momento para bromear!—Exclamó enojado.
—Lo siento.—Rió nerviosamente.
Sin que ninguno de los dos se diera cuenta, las babosas comenzaron a brillar como cuando utilizaban su poder, probablemente al sentirse amenazadas o por el brusco movimiento que el trol les estaba proporcionando. Tras unos segundos, ondas de energía fueron liberadas de la jaula, haciendo retroceder a Kord y Pronto, y levantando algunas cajas y equipo que había cerca, por lo fuerte que había sido el impacto.
Kord cayó al suelo con fuerza.—Ouch...—Exclamó adolorido.—No me esperé eso...
La onda de energía había sido tan grande, que varias piedras del techo de la cueva comenzaron a caer.—Eh...Kord...—Comenzó a hablar el topoide con nervios.—No es por molestarte amigo, pero apúrate a liberar esas babosas. Porque si no morimos incendiados, lo haremos aplastados, ¡mira!—Señaló un gran pedazo de roca a lo lejos, que caía de forma impactante al piso, anunciando que muy pronto el resto del material les caería encima.
—Oh, babosas...—Musitó Kord.—Controlen ese miedo amiguitas, o les aseguro que no la contamos...—Advirtió, mientras proseguía a intentar de nueva cuenta zafar la jaula.
—¡Y más les vale no regresar!—Exclamó Tracy, apuntando su lanzadora hacia unos cuantos flagelos que salían huyendo por varios pasadizos en la cueva.
Danna dio una sonrisa triunfal.—Muy bien, los hemos vencido a todos.
—No quiero interrumpirlas, señoritas, pero ese es el menor de nuestros problemas.—Comentó casual el caballero.—Ahora mismo, deberíamos concentrarnos en deshacernos del fuego que nos rodea.
—De eso me encargo yo.—Señaló el pelirrojo, cargando una congeladora dispuesto a acabar con las llamaradas.—Es sólo cuestión de tiem-
—¡Cuidado!—Exclamaron la ex-ladrona y el Caballero al unísono, viendo como un pedazo de roca se había desprendido del techo, provocado por otra de las liberaciones de energía de las Change, listo para caer sobre Sting.
Al ver el porqué de su advertencia, Trixie no pudo hacer más que cerrar los ojos con fuerza, estaba a escasos centímetros de su cabeza y ni ella, ni sus acompañantes, podrían hacer nada para detenerla. Sólo tuvo una fugaz imagen de Eli Shane en su cabeza, ni siquiera tuvo un segundo para pensar en cuánto le dolería ya no volver a verlo. Simplemente, esperó su fin resignada...
Hasta que un veloz pero certero empujón la quitó del camino de la piedra enorme para dejarla tirada a medio metro del lugar que aseguraba su perdición.
Abrió los ojos, con el cuerpo un tanto adolorido, para encontrarse cara a cara con el rostro de su salvador...o salvadora.
—¿B-Burpy...?
Eli Shane, en el cuerpo de su versión femenina, retrocedió un par de pasos, sujetándose el hombro adolorido causado por su fiera batalla contra el doctor Blakk.—Se ha vuelto más fuerte de lo que pensé, doctor.—Dijo la chica, tratando de sonar valiente a pesar de su precaria condición.
Su enemigo no podía estar más que contento, con la babosa infierno eliminada, una máquina que aseguraba la destrucción de Bajoterra y la vida del hijo de William Shane a punto de concluir a causa de él mismo, le daban una victoria fascinante. Al fin se las cobraría a su entrometido rival, al fin podría decir que sus más obscuros deseos estaban por volverse realidad.
Se oyó una risa de por bajo por parte del mayor.—Es muy amable de tu parte reconocer lo evidente.—Cargó una carnero malvada, dispuesto a dar el golpe final contra la azabache.—Lástima que la sinceridad no hará que tu destino camb-¡Ah!—Thaddeus se fue de frente al piso a causa de una onda que lo prensó desde atrás.
A Ellie tampoco le fue mejor, pues la onda hizo que cayese de espaldas. Se aturdió unos momentos, sintiéndose mareado, tosió unas cuantas veces y se talló los ojos con las manos. Sólo para darse cuenta que sus manos se sentían extrañamente familiares. Más grandes, más gruesas, más...
...masculinas.
Se llevó las manos a la cara, al cabello, y se miró lo mejor que pudo de pies a pecho.
Había vuelto a la normalidad.
Beatrice no pudo agradecerle a la babosa humanizada, porque en cuestión de segundos, una gran onda de energía las había alcanzado a ambas. Haciendo que rodaran por el suelo. Las chicas se sintieron de manera muy parecida a como se habían sentido el día de su conversión en género/especie diferente respectivamente. Y no estaban nada erradas de la realidad.
Trixie fue la primera en abrir los ojos y comprobar que, efectivamente, de nuevo era la chica linda y un tanto femenina que era antes.—¡Sí!—Exclamó contenta tras recuperarse, sólo para ver a la pequeña babosa a un lado de ella.—¡Burpy!—Le llamó tomándola entre sus manos, la infierno también alzó su vista, descubriendo que también había regresado a la normalidad.—Me alegra tanto que estés bien...—Sting la acercó a su rostro, a lo que la criatura correspondió de forma tierna con un abrazo.
—Conmovedor, bello, único, espectacular.—Trevor aplaudió sarcástico, pues los momentos "cursis" y "melosos" no eran su especialidad.—¿Podría alguien detener el fuego, por favor?
Beatrice, Danna y la recién vuelta a la normalidad Burpy lo fulminaron con la mirada. Sólo para que la primera ahora sí usara su congeladora sin ninguna interrupción.—¿Contento?—Le preguntó la pelirroja, en su pose habitual de firmeza y seguridad.
—Sí, mucho, gracias querida.
Danna Por rodó los ojos. Ése era el hombre con el que había trabajado, definitivamente nunca cambiaría.—Me alegra que ambas estén bien.—Dijo comprensiva, mostrando ser bastante más sensible que el cazarrecompenzas.—Flagelos listo, incendio listo, pero, al parecer por cada problema que arreglamos siempre surge algo más. Y con algo más me refiero a que esta parte de la cueva parece que va a colapsar en cualquier momento...
Y no mentía, aunque las ondas habían vuelto todo a la normalidad, también habían descompensado la estructura de la caverna. En cualquier momento el techo colapsaría, debían encontrar una solución, y rápido.
Aunque estarían dispuestos a hacerlo, no querían que el precio de salvar a Bajoterra fuera el costo de sus propias vidas...
Pronto estará publicada la segunda parte, promesa de las buenas xD
Vitalka~
