Capítulo 11: Excusas
Nos quedamos mirándonos un rato en un cómodo silencio hasta que éste fue interrumpido por el sonido de mi móvil. Lo saqué de mi bolsillo para ver quién me llamaba y no me sorprendí mucho al ver que era Alice. No lo cogí.
-¿No vas a responder?
-No me apetece. – soné un poco seco, por lo que le sonreí para que viera que no estaba enfadado con ella.
-¿Quién era? – lo dijo como pidiendo permiso.
-¿Quién nos interrumpía siempre que estábamos jugando o algo?
-¿Alice? – no tardó ni dos segundos en responder.
-Exacto.
-Pero ella solo quería saber qué hacíamos. – la defendió.
-No ha cambiado mucho en eso…
-¿A qué te refieres? – se interesó.
-Quiere controlarlo todo. A veces es insoportable. Sobretodo esta semana, no sé qué le ha pasado que no para de preguntarme cosas… sobre ti, ahora qué lo pienso…
-¿Puede que Alice lo sepa?
-Probablemente, no sé cómo lo hace pero siempre se entera de todo… Espera – me acababa de acordar de algo – ¿Angela lo sabe?
-Sí. Solo se lo he dicho a ella. ¿Por qué lo preguntas?
-¿Recuerdas cómo estaban hablando ayer en biología?
-Definitivamente Alice lo sabe.- afirmó.
-Por cierto, ¿por qué estabas tan preocupada entonces? – recordé el miedo que me pareció ver en sus ojos el día anterior.
-Bueno, en ese momento tú todavía no lo sabías, y desde el lunes que nos sentaron juntos Angela me estaba presionando para que te lo dijese, a lo que yo insistía que no. Pensé que al final ella haría lo que fuese para que te enteraras y que quizás se lo habría dicho a Alice para que la ayudara. En verdad me gustaría saber lo que habría pasado si no hubieras venido hoy…
-Podemos fingir que no ha ocurrido nada nuevo enfrente de ellas y hacer que sigan con su plan. Puedo asegurarte que si se lo ha dicho a Alice, la va a ayudar sea como sea – estaba seguro de ello.
-Pues si es así ya puedes estar buscando una buena excusa para darle, porque si es verdad lo que dices y es tan cotilla, te va a interrogar por no haberle respondido la llamada – dijo riéndose.
-Muy graciosa, como no te preguntan a ti…
-¿Cómo que no me preguntan a mí? ¿Acaso ya no te acuerdas de ayer en el estacionamiento cuando Angela vino?
-Ok, retiro lo que he dicho, pero con lo de la excusa tú me ayudas. – de esa forma me aseguraba algún minuto más junto a ella.
-Vale. – vi en su expresión que estaba pensando, ya que achicó los ojos y se mordió el labio. – Dile que estabas paseando.
-¡¿Paseando? Entonces va a preguntarme por qué estaba paseando.
-¿Por qué te apetecía?
-Alice no se conforma con esas cosas. – Recordé que le había preguntado a Angela dónde vivía Bella - Además yo le pregunté a Angela adónde vivías…
-¡¿Qué hiciste qué?
-¿Qué querías que hiciera? No sabía que…
-Ok, ok. Entonces tendremos que decirles la verdad.
-No voy a decirles la verdad. Por una vez me gustaría restregarle a Alice que puedo vivir sin necesitarla por cada cosa que hago… - me quejé.
-No vamos a decirles que sabes que soy "Isa". Simplemente que viniste a traerme la tarea de biología y nos la repartimos para poder hacer la mitad cada uno sin necesidad de juntarnos…
-¡Perfecto! Seguro que eso las hará enrabiar un poco. Tengo que reconocer que has mejorado tus excusas, Bella.
-Realmente aunque las haya mejorado, mi forma de mentir es la misma así que…
-Van a descubrirnos igualmente por tú culpa – declaré, sabiendo que con eso la haría enfadar.
-¡No van a descubrirnos!
-Tu misma has dicho que…
-Que soy mala mintiendo, por ese motivo exactamente esta "no-excusa" es la perfecta. No voy a mentir, simplemente ocultaré parte de verdad. – dijo totalmente convencida.
-¿Cuándo te volviste tan lista?
-¡Edward! – gritó mientras me pegaba en el hombro.
-Auch. Lo siento.
-Lo que tú digas. Ahora ya podemos empezar a repartirnos la tarea.
-¿Enserio vamos a hacer el trabajo separados?
-¿Te molesta? ¿O no te crees lo suficientemente listo para eso? – me presionó.
-Simplemente era el único motivo con el que podíamos estar juntos sin que Angela y Alice nos molestaran.
-Es solo una prueba más por si nos piden. Ya sabes, existe la excusa típica de decir que no entendías algo y presentarte a casa del otro. Entonces… - dijo cogiendo la carpeta que llevaba y mirando de qué trataba el trabajo - ¿te parece bien que yo haga la primera parte y tú la final?
-Claro. ¿Te encuentras bien? – le pregunté recordando que estaba enferma.
-¿A qué viene eso?
-¿No estabas enferma?
-Ah, muchas gracias por recordármelo. Tengo fiebre. Ahora estoy un poco mejor porque me acababa de tomar una pastilla cuando llegaste.
-¿Mañana vas a estar bien? – tenía la esperanza de que pudiera venir mañana al instituto.
-No creo, seguramente el viernes, ¿por? – iba a contestar cuando sonó el timbre de la casa. - ¿Quién es? – preguntó Bella gritando mientras se dirigía hacia la puerta.
-¡Tu mejor amiga! – sonó la voz de Angela al otro lado de la puerta. Bella me miró con horror, preguntando qué debíamos hacer con la mirada.
¡Hola! Aquí actualizando de nuevo.
¿Qué creeis que van a decirle a Angela?
¿Review?
Besos
Judy
