ORALES!...5030 palabras…. 11 pág.…. Letra 11… ya tienen suficiente para leer...

Bueno les dije que tendría una sorpresa… espero que no se molesten por esta pausa en la continuidad de la historia, pero creo que era necesario dejar en claro esto.

¿Qué más?... a si… disfrútenlo… y recuerden: no quiero un simple CONTI… pongas dudas sugerencias y aclaraciones… críticas constructivas sean buenas o malas… se aceptan.

… o.O … O.O … O.o …

CAP 11: COIN. Aprendemos a vivir.

En la ciudad hace algunos años atrás, quizá cuando tenía yo unos ocho años, las mafias comenzaron una guerra para tomar territorios. Los jóvenes eran reclutados para el contrabando de narcóticos. Algunas familias fueron separadas y otras tantas asesinadas.

No se podía dejar de lado la gente que llevaba una vida normal aparentemente. Ella era una pequeña niña de pelo azulado y ojos celestes, que tenía su hogar en una de estas familias. Yo era su mejor amigo, un chico de pelo grisáceo y ojos de color azul pálido, vivía frente a su casa. Siempre juntos, siempre protegiéndonos.

Nuestra historia comenzó un día que regresábamos del nuestro paseo rutinario al parque.

¿Crees que algún día tú y yo nos casemos? – me dijo ella con una voz alegre y dulce. Siempre sonriendo.

Mire al cielo, buscando la primera estrella, buscando la respuesta mas adecuada y a encontré - supongo que si ¿Qué malo podría pasarnos?

Creo que nada – dijo algo intrigada.

Lo vez – volteo a verla – solo ten confianza.

Sabes Kakashi… nunca me quiero separar de ti – el color de sus mejillas me agrado, era tan rosas, la sangre había hecho su trabajo.

No te apures, yo siempre te protegeré Konan – era lo mejor que le podía decir.

La acompañe a la puerta y un intento de parecer seguro le di un pequeño beso en la mejilla y ruborizándola por completo. Se que ella sintió como una energía brotaba desde su corazón yo igual lo sentí. Le sonreí mientras entraba, no quería que se fuera. Me quede fuera viendo como la puerta poco a poco se cerraba. Di media vuelta resignado a no verla hasta el siguiente día. De pronto unos gritos se dejaron escuchar, mi corazón se detuvo, eran gritos que provenían desde dentro de la casa de Konan. Regrese tratando de abrir la puerta como pude. Me quede perplejo al lograr entrar y quedar al lado de ella, viendo ambos lo mismo.

Los padres de Konan se encontraban a la mesa, cada uno con un tiro en la cabeza. Parecía que recién se había sentado a cenar. Ambos palidecimos. Comenzamos a temblar. Ella cedió primero y cayó al suelo de rodillas. Sus manos cubrían un llanto que deseaba emanar fuertemente de su rostro. La tome de los hombros y la puse de pie.

Afuera mas disparos retumbaron. Tal vez por inercia y tal vez por que ya sabia lo que era, deje a Konan y corrió fuera, solo para toparme con aquellas personas que salían de mi hogar con armas en manos, burlándose de algo que parecía ser gracioso. No quería correr, ni siquiera ir a mi casa. Temía en lo más profundo encontrarme con la misma escena.

Konan salió y se paro junto a mí. Me tomo la mano temblorosa. Las lagrimas corrían al por mayor.

Quiero irme – dijo ella sollozando.

Igual yo – respondí, secándome las lágrimas.

Caminamos rumbo al parque, donde nos sentamos en los columpios.

Esto es un sueño ¿verdad?

Eso quisiera yo Konan, pero… creo que no.

Si lo es, yo lo se.

En un sueño… - no quería decirle la verdad, pero tampoco quería mentirle – el corazón no te duele de esta manera – mi mano apretó fuertemente mi pecho, tenia un gran dolor.

Kakashi – ella no me miraba, solo veía el suelo con sus ojos cubiertos de lagrimas.

Dime – tenía un nudo en mi garganta.

Tengo mucho miedo – trague saliva al escucharla.

No te preocupes – hice una pausa mientras le sonreía – te prometí que siempre te protegería y así será – quería llorar, correr a los brazos de alguien. Llorar hasta quedar seco, pero la fuerza para protegerla era mayor a cualquier dolor interno.

Anduvimos por la ciudad de un lado hacia otro. Buscamos un hogar en cualquier lugar baldío. Paso tal vez un año hasta que nos asentamos en una casa junto a otros chicos. Konan ya no sonreía tan seguido y yo entendía por que.

Por alguna extraña razón nos unimos a unos chicos de nuestra edad. Yo me rehusaba a robar o a conseguir cosas ilegales. Tratando de que Konan siguiera mis pasos.

Paso quizá un año cuando el líder del grupo al que pertenecíamos nos trato de obligar a utilizar armas. Nos estrego una a cada uno, pero sabia que nunca la usaría o al menos, al menos eso era lo que yo pensaba. Quizás su no hubiera tentado al destino aquel día, ella aun estaría aquí.

Era una noche común, la luna brillaba como nunca. Ese día me habían dado una paliza tremenda por no haber participado en un robo y no haber permitido a Konan que lo hiciera. Esa noche trate de huir con ella. Corrimos tanto como pudimos hasta vernos atrapados en un callejón. Mi sangre circulaba como nunca. Mi corazón latía al por mayor. Puse tras de mi a Konan, tratando de protegerla. Ellos estaban frente a nosotros, su líder Nagato, junto a ellos imponente.

Quiero que lo mates – dijo él a unos de los otros chicos.

Si señor – contesto el chico que estaba frente a nosotros apuntándome con su arma.

No quiero que dejes ningún rastro de los dos – su voz me dio escalofríos.

No te permitiré que la toques – no supe más que decir.

Crees que te pediremos permiso – una sonrisa tenebrosa se dibujo en su rostro – aun eres un niño Kakashi, parece que no haz madurado ni un poco.

Él chico que estaba frente a mi alzo su arma y yo tuve que hacer lo mismo. Ambos nos apuntábamos, pero yo temblaba. Se notaba mi temor. Sujete la pistola con ambas manos, pensando que así pararía, pero no, mi miedo fue más evidente. No sabía ni siquiera si estaba cargada y si apuntaba al blanco, solo la sostenía frente a mí. Empezó a gritarme algunos insultos y amenazas. Yo solo le gritaba que se callara. Detrás de mi Konan lloraba y me pedía que me detuviera, pero era la única manera de seguir sobreviviendo.

Accione el gatillo sin pensar. Mi conciencia me traiciono. Nada se escucho, solo un "clic" sordo y seco. Las risas siguieron después, mientras yo observaba anonadado. Mi arma estaba descargada. De alguna manera la presentía, pero no quería creerlo. El disparo y al mismo tiempo escuche un sonido fuerte, casi ensordecedor detrás de mi. Mis ojos no se cerraron, no querían perderse la escena. El chico cayó al suelo con un disparo en la cabeza. Detrás de mi el llanto había cesado.

Konan… - no dije más.

Tenia que hacerlo Kakashi – no quería verla con esa arma en sus manos – el nos iba a matar.

¿Por qué lo hiciste?

Tal vez por que ella es mas valiente que tú – era Nagato nuevamente, que caminaba hacia nosotros – no puedo creer que ella lo hubiera hecho.

Yo me derrumbe en el suelo, quede de rodillas ante ellos. Había fallado en mi objetivo.

Lo lamento Kakashi – aun era una voz dulce.

Tenías que hacerlo – respondí sin opción.

Así es – dijo él, un chico que si acaso solo era 3 años mayor que yo – Kakashi, tu vida será perdonada gracias a ella. Konan, acompáñame te llevare a ver a alguien realmente importante.

Está bien – respondió mi Konan. Yo no quería que fuera, no quería que estuviera junto a ellos – después te veré Kakashi.

Ellos se fueron dejando a su amigo, si se lo podía decir así, frente de mí. Era una escena tétrica, repugnante. Mis fuerzas se desvanecieron, me tire al suelo llorando. Sentía un enorme hueco dentro de mí. Todos los otros sentimientos habían desaparecido. Era como si hubiera muerto. Como si mi existencia se hubiera evaporado en aquella noche.

Me puse de pie con las pocas fuerzas que aun tenia. Camine hasta el departamento donde vivía junto a Konan. Mi cuerpo estaba lastimado, no solo físicamente, sino espiritual y mentalmente. Varios días vi como ella entraba y salía de la habitación. Yo no quería salir ni un momento, no tenía el valor. Me encerré por un largo tiempo, hasta que ella decidió hablar conmigo.

No deberías estar aquí encerrado – me dijo, con ese tono dulce que yo amaba – no es bueno para tu salud.

Aun somos unos niños y ya tenemos que matar para sobrevivir

Lamento haberlo hecho…

No – la interrumpí – no tienes por que pedir perdón. Te prometí que te protegería y te falle, tenias que defenderte.

¿Kakashi?

¿si?

Yo aun te amo – no debió decir eso – y espero que tú también me ames.

[i]Más que nunca[/i] - pensé – [i]nunca dejare de hacerlo[/i]

Si es necesario, yo también te protegeré.

Me hubiera gustado que esas últimas palabras perduraran hasta el día de hoy. Pero todo acabo desde el momento en que ella acciono el gatillo.

Tiempo después decidí salir. Ella salía para atender asuntos, misiones asignadas. Yo, yo solo me encargaba de vigilar. Sabía que podía hacer más que eso, sabia que podía dispara un arma. No dudaba en irme a practicar en mi tiempo libre. Huía de aquella presión y me desfogaba descargando todas las municiones contra un blanco en un lugar secreto donde me gustaba estar solo. En aquel pensaba en mi pasado, en lo que era, lo que fui y en lo que seria en el futuro. Regresaba y ahí estaba ella. Siempre me recibía con un beso. Los años ya habían pasado. Teníamos a lo mucho diecisiete años. Yo la miraba cada vez más bella, cada vez más distante.

Y aquel destino que temía llego por fin.

¿Ya te enteraste de la nueva misión? – no sabia de que hablaba.

No, no he sabido nada – respondí intrigado.

Una misión para subir de rango. Pueden entrar los que deseen – me dijo aquel chico emocionado.

¿Haz visto a Konan?

Ella fue la primera en apuntarse.

¿En que consiste esa misión? – estaba intrigado, quería saber todo.

Tienen que traer la cabeza de uno de los jefes de la banda contraria.

¿Qué?

Aquella misión era un suicidio. Era quizá lo que ella buscaba, la salida más fácil. Cuando llegue al departamento estaba junto a la ventana viendo el amanecer.

Kakashi, que bueno que estas aquí – ella no era la misma, su manera de vestir incluso había cambiado.

Me dijeron que te apuntaste para la misión.

Así es – giro hacia mi y me miro con una sonrisa – te prometo que todo saldrá bien. Me ascenderán de puesto y podre cuidarte.

No necesito que cuides – estaba molesta por aquellas palabras – yo puedo cuidarme solo.

Te equivocas Kakashi, si no fuera por mí ahora estuvieras muerto.

Ella tenia razón, me di media vuelta – no vayas… por favor… no hagas esa misión.

No tengo otra opción.

Tus manos ya tienen suficiente sangre.

Mis manos no tienen la necesaria. Ellos mataron a nuestros padres.

Eso no nos da el derecho de vengarnos.

Parece que no terminas de entender – ella se escuchaba tan segura que me hizo sentir como un niño. ¿desde cuando ella había crecido de esa manera? – yo estoy muerta, desde que entre a mi casa y vi a mis padres aquel día, desde ese estoy muerta.

No… aun estas aquí, solo tienes que darte cuenta.

Eres un tonto Kakashi, yo… - su mirada, tan fría, tan distante – yo ya no soy la misma de la que te enamoraste, ella murió hace mucho tiempo.

No dijo más. Tomo algunas cosas de su cama y salió. Ese fue el último día que la escuche, el último día que mire sus ojos melancólicos. Reaccione por un chispazo repentino y corrí tras de ella. La busque por todo el vecindario. Fui al super que estaba por donde vivíamos. Fui a la base donde nos reuníamos. Busque por todos lados y no encontré un mínimo rastro de ella. Los nervios me carcomían, quería verla, saber que estaba bien y que no cometería ninguna locura.

La noche llego. Yo seguía en el mismo lugar donde siempre vigilo. La esperaba, tenía fe de que ella llegaría con su sonrisa, que me abrazaría y me diría que ya todo pasó. Pero las horas pasaron y no había seña de ella. Salí nuevamente sin importarme el castigo por dejar mi lugar. En el camino recorrido me tope con uno de los chicos que me suplían en turno. Le pregunte por Konan.

No sabes si Konan ya regreso de la misión.

No lo se, pero si así fuera seguro estará con Nagato. Ellos tienen algo desde hace tiempo.

Si, eso lo suponía.

Bien gracias.

Seguí caminando hasta toparme con algunos indicios de ella. Los rumores corrían, ella no había regresado, había fallado. Quería sentirme mal, pero no podía y no sabía por que. Quizá mis sentimientos habían desaparecido, quizá si ella había muerto, ellos también.

Fui hasta donde Nagato estaba. No se como llegue hasta él, pero detrás de mi deje una marca de muerte. Mis manos por fin se habían llenado de sangre.

¿Dónde demonios esta? – le pregunte.

Veo que por fin te decidiste.

¿Decidirme?

Sabía que si algo le pasaba a Konan, tú serias capaz de muchas cosas.

Solo responde ¿Dónde demonios esta?

Es una lastima que ella haya fallado.

Por que la mandaste a ella, si era tu pareja.

Si, tienes razón. Yo era su pareja pero ella seguía pensando en ti.

¿Solo por eso la mataste?

Te equivocas

No entendía aquellas palabras - ¿equivocarme?

Ella aun esta viva, pero no pienso arriesgar todo por ella. Fue una tonta al dejarse atrapar.

Tú la enviaste, tú la expusiste.

Pero no la obligue. Era una misión para él que quisiera tomarla y ella se arriesgo.

Mi cólera aumento y mi mente enmudeció. La rabia detrás de aquellas palabras se hizo presente. Me lance sobre él, tratando de callar aquella voz y recuperar a mi Konan. Comencé a golpearlo sin control. Me sentía satisfecho con cada golpe, sentía que la felicidad brotaba. Una sonrisa oculta se dibujo en mi rostro, disfrutaba de aquella escena frente a mi. Pero, la razón regreso. Intente detenerme, me lleve mis manos al rostro.

Deberías de matarme – dijo Nagato en mormullo.

Que ganaría yo con eso – respondí.

Ella aun esta viva, pero quería morir al igual que yo.

Solo dime donde esta – comencé a llorar como un niño.

Tomo aire como pudo – en el gran casino. Será fácil para ti.

¿Qué quieres decir con eso?

Si lograste llegar hasta mi, será fácil llegar hasta Fugaku – me mostro una sonrisa.

¿ella aun esta viva? – le mire incrédulo.

Si…

Me levante rápidamente y me dirigí hacia la salida. Pero el nuevamente se entrometió.

Pero ella quiere morir – el estaba de pie tras de mi con su arma en mano – aun no entiendes – su rostro estaba cubierto de sangre que emanaba de su boca, de su nariz, y de algunas cortadas que yo había provocado – la ciudad volverá a la calma cuando todos los lideres mueran.

Nagato… lamento que tu vida haya sido así.

Yo soy quien lo lamenta – vi como levantaba su arma con gran esfuerzo.

Detente.

¡Te matare aquí mismo!

¡DETENTE!

Dispare tres veces contra él. Su cuerpo callo lentamente ante mis ojos. Una sonrisa, la muerte era lo que el buscaba. La sangre dejo una estela en la caída. Yo solo observaba. Trague saliva mientras bajaba mi mano. El olor a pólvora era para mí cada vez más habitual.

El Gran Casino. Iré por ella y… que suceda lo que tenga que suceder.

Subí a mi motocicleta que había comprando hace unos días con las ganancias de unos trabajos sencillos. Tenia que recorrer la ciudad completa hasta ese lugar. Era de noche. Desde ese día comencé una manía extraña, escuchar música al manejar. Detestaba el sonido del motor al cambiar las velocidades. Esa noche la música que sonaba en mi mente era esa canción de Coolio que un día me dejo marcado, la canción de Gangsta's Paradise. Un camino largo pero seguro.

El Gran Casino, por fin llegaba. Me baje con armas en manos. Esa Magnum que nunca me abandonaría en mi camino. Todos se dejaron venir contra mí. Uno a uno callo ente mis pies. No era del todo yo quien accionaba mi arma, pero cada segundo me apoderaba más de esa actitud. La música seguía sonando dentro de mí, aunque por un momento desapareció. Mi música eran los sonidos de los disparos. Algunos de ellos me rozaban la piel, pero yo era de mejor puntería. Entre al casino. Cada paso eran mas muertos. Cada paso estaba lleno de placer, era mi mayor temor haciéndose realidad. Uno tras de otro, a cada disparo mi alma moría. Llegue hasta el salón principal de aquel lugar. Mi sangre fluía por las heridas, pero eso ya no era obstáculo para mí.

Me detuve ante una enorme puerta blanca. Olvide mencionar que aquel lugar era extremadamente lujoso, después de todo los Uchiha eran dueños de todos los casinos de la ciudad. Entre solo pendiendo de mi alma o lo poco que quedaba de ella. Alce la mirada para encontrar una tétrica escena. Allí estaba ella, colgada de sus muñecas en lo más alto de la cúpula. Su cuerpo estaba cubierto de sangre seca, su ropa desgarrada cubría solo algunas partes de su cuerpo. Sentí lastima y repugnancia. Fije mi mirada frente a mí. Fugaku estaba ahí, sentado en una gran silla como rey, con un puro en la boca y una copa de vino en la otra. A su lado dos guardias le custodiaban con armas automáticas apuntándome. Trague un poco de saliva y podría haber sentido miedo, pero para ese momento el temor había sido superado.

Te felicito – me dijo en un tono que me fue desquiciante.

Fugaku Uchiha, si no me equivoco – dije.

Eres muy joven, si acaso tendrás la edad de mi hijo.

No vine a platicar de nuestras vidas, vine a matarlo.

No haz venido a eso.

Solo hice un gesto de rechazo y mordí mi labio inferior.

Vienes por ella.

¡Ella esta muerta! – respondí molesto.

Ella aun esta vivía, solo es cuestión de que la bajemos con cuidado de ese lugar. Todo depende de ti

¿De mi?

Kakashi Hatake. El arma dormida de Jiraiya – su sonrisa me preocupaba.

Parece que a todos los líderes les gusta platicar y yo no vine a eso.

Si escuche el rumor de que mataste a Nagato. Un buen partido, si no hubiera muerto ya hace años.

Me estoy cansando de esto.

Igual yo… - me miro fijamente para después decir la palabra que marcaria mi futuro - Mátenlo…

Ellos comenzaron a disparar. Siempre había escuchado entre los chicos que uno debía de cubrirse con lo que estuviera cerca y moverse en zigzag, pero yo no tenia con que cubrirme y no pensaba correr de un lado a otro como una rata asustada. Corrí hacia ellos, saque mi Magnum y de dos disparos, uno para cada uno los derribe. Fugaku se levanto y solo me miro incrédulo y tan rápido como su mano se movió tomo su arma de entre sus ropas y apunto a Konan, tres ráfagas seguidas. Su cuerpo inerte solo se estremeció un poco. Tres disparos a su corazón. La sangre comenzó a brotar. Por fin habían terminado con el último rasgo de vida de ella. Su muerte había llegado después de tanto esperar. Esta aliviado, pero triste a la vez. Ya no vería más su sonrisa ni sus ojos melancólicos. No sentiría más su calor al entrar a la habitación.

No habían pasado ni cinco segundos después de que la mato. Lo mire le dispare dos de mis balas, dándole en le pecho. Yo quería dispararle directamente a la cabeza, pero mis fuerzas no me lo permitieron. Quedo sentado en su lugar, parecía que estaba dormido.

Mi cuerpo estaba resintiendo por fin las heridas. Me estaba debilitando y mi vista comenzaba a fallar. Me di media vuelta para salir del lugar.

¡Kakashi! – era la voz de él.

Me gire completamente y un sonido retumbo en mi mente. Caí de espaldas en el suelo. No se en que momento mis manos llegaron a mi rostros. Un dolor comenzó a brotar en mi cara y la sangra salía a presión. Comencé a gritar, era terrible aquel dolor. Mi cuerpo estaba paralizado, sentía un estupor recorrerme completamente. De pronto todo comenzó a tranquilizarse y el dolor a desaparecer. Me relaja cada segundo que transcurría y mi respiración se hacia cada vez mas profunda y serena, estaba muriendo.

Y la música comenzó a sonar nuevamente, por que ahora. Escuchar pasar mi vida con la canción de Hallowed by the name de Iron Maiden no era lo que tenia en mente al momento de morir. Quizá no estaba meriendo. Esto me indicaba que aun estaba vivo. Demonios, había fallado.

Mi vida regreso cuando nuevamente sentí mi cuerpo, cada parte de él. Antes de abrir mis ojos explore un poco mi rostro con mi mano, tenia vendada la mitad de la cara. Abrí mi ojo y solo logre ver un techo. Un hospital. Estaba vivo y alguien se había encargado de que así fuera. Me levante como pude de mi lugar, el cuerpo ya no me dolía era signo de que tenia bastante tiempo internado. Al levantar la vista me encontré con una sorpresa, una sorpresa que no esperaba encontrar.

Hatake… Kakashi – dijo el chico que estaba frente a mi.

¿Quién demonios eres tu? – dije y mi voz se escucho lastimada.

Me llamo Itachi… Uchiha

No pude disimular mi mirada de asombro y solo respondí esquivando la vista.

¿Me tienes odio o es acaso que te sientes avergonzado?

No entiendo por que estas aquí.

Mi pequeño hermano te hirió en el ojo, tenia que repara el daño.

Supongo que tengo que agradecerte y pedirte perdón

Nada de eso.

Yo mate a tu padre.

Era necesario que eso pasara.

¿Qué quieres decir con eso?

Si tú no lo hacías lo haría la esposa de Jiraiya, Tsunade.

Y ¿Por qué ella?

Por que mi padre recién había matado a tu líder.

Yo no tenía ningún líder, yo solo…

Estabas por esa chica.

Trague saliva. Un nudo en mi garganta se creo. Mis puños se apretaron entre las sabanas.

Tranquilízate. Yo solo te puedo decir una cosa

¿Qué estoy vivo y que debo de dar gracias por eso?

No. Solo que… - me miro, sentía su mirada llena de compasión, no de lastima, el sentía compasión de mi y había algo mas – ya todo termino, aparentemente.

Quisiera estar solo.

Está bien.

Se puso de pie y salió de la habitación. Yo tenía ganas de llorar, pero no lograba hacerlo. Parece que al igual que Konan yo había muerto en aquel casino.

Itachi seguía viniendo a visitarme, parecía querer asegurarse de que yo estuviera bien, a mí en lo personal me fastidiaba. Hasta que el día que retiraron el vendaje de mi rostro, ese día explote contra él al verme al espejo.

Eres un imbécil – lo arroje contra la pared, sosteniéndolo de las ropas.

El tenia su mirada esquiva – sabia que te molestarías.

¡Y ¿Por qué demonios lo hiciste?

No podía permitir que quedaras ciego.

¡Tu no sabias lo que yo necesitaba! ¡nadie pidió tu ayuda! – le estaba gritando en el rostro. Estaba encolerizado - ¡no necesito de ti! ¡no necesito de nadie!

Lo… lo lamento.

Esas palabras me calaron realmente – eres un imbécil.

Lo se.

Perdón – sentí la vergüenza llenarme – yo soy imbécil. Yo mate a tu padre y aun así me estas ayudando.

Te dije que no tienes que disculparte por eso.

Quisiera pagarlo de alguna manera

Si es así, entonces… - lo solté y me aleje de él un poco – tengo un trabajo para ti.

Un trabajo.

Tienes una deuda conmigo.

Supongo que si.

Debes la hospitalización y la operación. Tendrás que trabajar como mi guardaespaldas hasta pagar tu deuda.

Ese era tu plan desde un inicio ¿no?

Con el tiempo lo sabrás. Me voy, tengo que ir por mi hermano a la escuela. Tan pronto salgas de aquí esa será una de tus actividades.

Eres realmente extraño.

Y tú… eres demasiado frio.

Recupere la vista gracias. Implantaron en mí el ojo de su padre. Su pequeño hermano Sasuke, fue quien me disparo desde, era solo un niño, un adulto me hubiera matado por la trayectoria del disparo. Ahora doy gracias de que fuera él.

Al salir del hospital conocí al pequeño Sasuke que aun me veía con odio. Yo había matado a su padre y era lógico que sintiera eso por mí. Desde ese entonces fui un hombre callado. Detestaba hablar de más.

Itachi se acercaba más a mí, trataba de ser mi amigo. Yo no era un empleado más. Pedía mi consejo y yo solo me limitaba a decir que hiciera lo que le pareciera correcto.

Le empecé a estimar. Por primera vez me sentía tranquilo.

Kakashi – era Sasuke.

¿Que desea?

Gracias.

¿Por qué?

Por hacer feliz a mí hermano.

No entiendo.

Desde que mataste a nuestro padre – odiaba ese recuerdo – mi hermano sonríe.

Pensé que me odiabas por lo que hice.

Odiaba que tú lo hubieras hecho antes que yo.

Tus manos aun no están llenas de sangre pequeño Sasuke.

Me harías una promesa.

Si esta en mi manos.

Protege a mi hermano.

Odiaba las promesas, ya en el pasado había roto una.

Es una promesa difícil de cumplir.

Se que lo querrás tanto como el te quiere a ti.

¿Qué quieres decir con eso?

No lo se, pero Itachi suele decir que es afortunado por que apareciste en su vida.

Eso no lo sabía.

¿entonces?

Hare lo que este en mis manos. ¿Te parece?

Está bien.

También tratare de cuidar de ti.

Tu ojo se bien. Es igual al de nosotros. Eres como un hermano para mi de ahora en adelante.

Que suerte que aun eres un mocoso.

Ese era yo teniendo una conversación normal, algo que pensé que nunca tendría.

Itachi.

¿Qué sucede?

Gracias.

¿Por que?

Por darme una segunda oportunidad de vivir y no de sobrevivir.

Hicimos lo correcto.

De que hablas.

Desde que Jiraiya y mi padre murieron, la ciudad volvió a la normalidad. Hay una paz momentánea.

Comencé a temblar un poco – hay ocasiones en que el miedo me invade – Itachi puso su mano sobre la mía, su calor, su seguridad, me calmaron.

Ya no haya nada a que temer – me vio directamente a los ojos.

Itachi – ese día estábamos solos en aquel departamento, platicando en el balcón.

Creo que llegaste en el momento indicado

Algo dentro de mí se encendió. Tomo a Itachi por los hombros y le bese, no se por que o quizás si, pero temía aceptarlo. Aun recuerdo la primera vez que sentí sus labios, tan suaves, un calor cerca de mi cuerpo. Algo dentro de mí comenzaba a crecer. Seguí besándolo mientras él se dejaba llevar. Fuimos a su habitación, realmente no se como paramos ahí. Me detuve por u momento y lo vi a los ojos.

Itachi…

Solo hazlo.

Asentí con la mirada.

Comencé a quitarle a ropa mientras besaba con desesperación su cuerpo, un cuerpo frágil y a la vez perfecto. Su piel blanca me excitaba, pero no mas que su aroma. Su cuello era perfecto, comencé a besarlo sin parar, sin sentirme cohibido. Muy en cambio sentía un deje de poder sobre él. Lo tenia contra la pared, mientras el me permitía hacerle lo que yo deseara. Me quite la playera para sentir su piel junto a la mía. Al poco tiempo estábamos desnudos los dos. Yo sobre él, sintiendo su espalda y el de frente a la cama. Continúe besándolo, deteniéndome un poco antes de poseerlo por completo. Sentía el éxtasis en mi sexo, pero me frenaba.

Kakashi, hazlo.

Era el momento. Le di un beso en la espalda, mientras de alguna manera pedía perdón. Trate de hacerlo todo con suavidad. Entre en el tan lento como pude. El ritmo de mi cadera se acentuaba con sus gemidos. Sentía la excitación recorrer mi cuerpo. Deseaba mas a cada segundo, y a cada segundo lo hacia mas mío. Ese aroma me encantaba, era perfecto. Nuestros cuerpos unidos. El ritmo aumento, era el momento…

La mañana siguiente a ese día, me puse de pie y me dirigí hacia el balcón fumando un cigarrillo, un vicio que comencé después de aquello. Lo miraba desde mi lugar. Itachi aun dormía en la cama, parecía feliz y yo esperaba que así fuera. Me puse a mirar la ciudad desde lo alto de aquel penthouse. Meditaba sobre lo afortunado que era mientras mi cigarrillo destilaba un agradable aroma y su humo volaba hacia el cielo desvaneciéndose.

De vez en cuando deberías de dejar de pensar tanto – Itachi tras de mi, sentí como sus brazos me cubrieron desde atrás.

Pensé que nunca volvería a sentir nada relacionado con el cariño o el amor, pensé que ya había muerto.

Y ¿que te ha hecho cambiar de opinión?

Tú – dije y me gire hasta quedar de frente a él – creo que te amo y ahora eres mío.

Cerré mis ojos esperando una respuesta – entonces soy tuyo.

Itachi – sonreí y lo mire a los ojos – Te amo.

Esta es parte de mi historia, parte de la razón por la que estoy junto a Itachi. Parte de mi pasado y la razón por lo que soy así. Esta es la historia de Kakashi y soy afortunado por que haya sido de esta manera.

O.O

TERMINADO EL CAP 11….