Color Cardo: Tendencia.
● Levi Ackerman.
A estas horas tanto Mikasa como mi madre deben estar llegando a Francia, o están a punto de hacerlo si se encontraron con algún inconveniente en el camino a aeropuerto o al país incluso.
Miro el boleto entre mis dedos, este pedazo de papel que me daría una entrada al instituto solo para ser un invitado más a la titulación de un montón de universitarios vestidos en largas togas y con caras sonrientes, a un lado de la lámpara de noche esta la nota que amablemente ha dejado Mikasa, escrita de forma rápida y descuidada.
"He pedido por internet un boleto más, pero no te sientas especial, en realidad era para tío Kenny, se cuanto extraña al pequeño moja cama, por desgracia para él, no puede viajar en avión gracias a los problemas cardiacos que el médico le ha regalado tan amablemente la semana pasada, una semana después de que yo comprara este boleto. Pensé que tal vez querrías ir de último momento, hacer una escena dramática al estilo película de Hollywood, no lo sé, últimamente divago demasiado. Pero si al final no decides ir, rompe el boleto, no quiero que él sepa que tuviste el pase para verlo antes de la fecha y simplemente lo ignoraste, como últimamente lo has hecho.
Por cierto, ¿Por qué no haces un lindo detalle y preparas algo delicioso para nuestra llegada? No estarían de más globos y serpentina, ya sabes cómo me emocionan tanto las sorpresas. Y a él también.
Ocupa esta semana para relajarte, el boleto solo es por si cambias de opinión, ya sabes. El último momento y eso.
Te quiere: M.A.
PD: Cuida de Annie, se que puede hacer todo sola y no necesita de mi ni de nadie pero estoy preocupada."
Me pregunto qué clase de nota es esta.
De nuevo miro el reloj que está en lo alto de la pared, de seguro ya han arribado al aeropuerto, no son demasiadas horas de viaje, tal vez solo las suficientes.
Meto el boleto dentro de la agenda y vuelvo a prestar mi atención a la computadora, aun tengo trabajo que terminar y cosas que atender.
Historia cruza la puerta a trotecillos graciosos, da un largo respiro antes de poder hablar.
§El señor… Ludwing le espera en la sala de conferencias 2, la señora Ackerman me ha pedido que le entregue esta presentación para esta ocasión. —me tiende una memoria con una etiqueta que marca el día de hoy.
—Gracias en un segundo voy.
Arrugo la nota de Mikasa y la tiro al bote de basura, ya me ha distraído más de la cuenta.
—Cualquier llamada pásala a espera y cualquier visita que espere, no me interrumpas, así sea el mismo presidente el que este acá.
—Por supuesto señor. —Historia da otro largo suspiro y sale del despacho de la misma manera a como ha entrado.
§
La junta se alarga más de lo debido, hablando de negocios que en realidad a mi no me interesan y que considero inútiles, pero que a la persona del otro lado de la mesa parecían gustarle demasiado, así que simplemente me dedico a llevarle la corriente la mayor parte de la reunión y hacerle creer que me agrada todo lo que ha dicho, aunque no le haya puesto la atención necesaria.
Al final salgo del edificio más allá de las doce de la noche, después de la reunión a mister Alemania le ha dado por llevar la junta a un lugar más animado, como el bar que hay a varias calles de nuestro punto de encuentro. Cerveza y carne a la parrilla. Suena y es asqueroso, teniendo en cuenta que no me considero un amante de la carne.
Annie está dormida en la sala con la televisión prendida, al parecer le ha dado por ver películas durante el día para no aburrirse, estar encerrada dentro de esta casa las veinticuatro horas debe ser un martirio.
—Hey, deberías subir a tu habitación, aquí no es muy cómodo para pasar la noche.
Al principio cuesta despertarla, tiene cara de asesina serial cuando duerme, lo que da escalofríos y hace ruidos extraños nacidos desde la garganta, parece como algún tipo de morsa o orca marina, pero al final logra despertar, saludar de forma más normal y obedecer a la orden de irse a su propia habitación.
Por mi parte me quedo un rato en la cocina, tomando un poco de jugo y comiendo una manzana para quitar el sabor de la cerveza de mi paladar. Me quito el saco y lo dejo sobre una de las sillas altas de desayunador, una hojita cae al piso. La invitación a la graduación.
Suspiro, es como volver a escuchar la voz de Mikasa redactando aquella ridícula nota sobre lo que debería hacer.
Mañana es la ceremonia, de seguro mi madre debe estar emocionada, no había hablado de otra cosa que sobre esta fecha, yendo a tiendas de ropa, midiéndose mil vestidos para estar de acuerdo a la ocasión y sin saber que hacer o que decir una vez que estuviese reunida con aquel niño. Parecía más una adolescente enamoradiza. Por otro lado Mikasa solo hacía de las suyas y avivando la emoción a cada momento.
Vuelvo a pensar que han pasado demasiados años, es toda una vida que se ha ido demasiado rápido y no ha pedido permiso para correr a esa velocidad. Es un poco dramático.
Alzo la vista, en la puerta del refrigerador está pegado, con un imán desgastado, un viejo dibujo a crayones, ¿Por qué esta allí? Sobre el mismo dibujo esta una pequeña nota, conozco esa letra, la misma que ha dejado aquella ridícula nota.
"Para que no olvides."
Dicta de manera descarada, arranco el dibujo del refrigerador y lo observo durante un minuto, es aquel que Eren dibujo a los ocho o nueve, cuando su manera de dibujar era mejor y mucho más entendible, cuando confeso que le gustaría ser pintor o dibujante, justo como Van Gogh o alguno de esos pintores a los que les prestó atención durante la secundaria y el año de preparatoria que paso de este lado. Un dibujo solo para nosotros y una vida futura a la cual yo no le veía cabida en nosotros.
En aquella época pensaba que él solo era un mocoso sin demasiada materia blanca para pensar con claridad, él cambiaria de opinión y luego de algunos años yo me presentaría a su boda o al bautizo de alguno de sus hijos, entonces yo tendría oportunidad de burlarme de él y su infantil amorío.
Las cosas cambian de manera brusca si uno se pone a pensar de manera crítica todo este asunto.
En una semana estará de vuelta a casa.
Llevo todo este tiempo teniendo ese pensamiento, dentro de un par de años, dentro de unos meses, dentro de unos días… estará de vuelta.
Es algo egoísta si se ve de esa manera. Supongo que me acostumbre a él por todos esos años que vivimos juntos.
Costumbre.
Tal vez simplemente nos acostumbramos el uno al otro, que trágico.
Dejo de nuevo el dibujo en el refrigerador, si está aquí para dentro de un par de días, tal vez… de una mejor impresión.
§
Mikasa: No quiero hacerte sentir culpable pero él ha esperado verte luego de que llegáramos, es gracioso que tenga esa esperanza, conociéndote de tanto tiempo.
§
—Señor.
—¿Qué pasa?
—Está distraído, estos días lo ha estado, ¿Pasa algo? —Historia se inclina hacia el frente parpadeando rápidamente.
—Nada realmente, ¿Me decías? —me acomodo en el sillón de nuevo.
—¿Esta seguro que no pasa nada? Jamás lo había visto de esa manera, es extraño, ¿Se siente mal? Podría prepararle un té.
—No, estoy bien así, sigue con el reporte.
—Está bien…
La chica sigue dictando muchos otros de mis deberes que están próximos a terminar, da algún tipo de buena notica en cuanto a la compañía y sobre los acuerdos cerrados, luego de eso vuelvo a perderme entre la línea de lo imaginario y lo real.
—Señor.
Mikasa ha marcado esta mañana lo suficientemente aliviada como para desinflarse sobre la llamada, al parecer todo a actuado de manera más rápida de lo que cabria esperar, ellos vuelven mañana mismo, la escuela se ha comprometido a mandar los documentos a la casa para finales de mes. Así que no es necesario que estén fuera por más tiempo. Eren puede volver a casa en menos tiempo.
—¿Señor?
—Te escucho.
—No, no lo hace, me ha ignorado desde hace media hora, esto es importante, por favor ponga atención.
La chiquilla hace un gesto de molestia infantil, como si inflara las mejillas y arrugara la nariz igual a una ardilla.
—Lo siento, prosigue.
—Ya le he dicho todo, pero me ha estado ignorando.
—En verdad lo siento, Historia, puedes dejar los documentos en el escritorio, yo los revisare más tarde, también puedes retirarte por ahora, ¿Si? Lamento molestarte.
—No importa, pero… ¿En serio no pasa nada? Usted no es de los que anda en las nubes de repente. Al menos así me parece a mí.
—Nada de qué preocuparse.
—Está bien, aunque… —ella se detiene un segundo, dudando en decir lo que tiene en mente o simplemente callárselo. —Puede contarme lo que le pasa o si necesita algo, no dude en pedírmelo, puedo escucharlo y ayudarle.
Luego sonríe y se alisa la falda incomoda.
—Gracias, Historia.
—Perdone el atrevimiento, pero… ¿No le gustaría ir a comer conmigo? Uno de mis hermanastros me ha dado de cumpleaños un pase a un restaurante cerca de aquí, me gustaría que me acompañara, últimamente está más estresado y ahora más distraído. —tiene el rostro sonrojado pero parece segura de sus palabras.
Admito mi sorpresa, en realidad no es algo que esperara ni en algún sueño, es extraño.
—No lo malinterprete, solo pensé que necesitaría relajarse durante un rato. —suelta un poco más nerviosa.
—Gracias. —contesto al final. —Tomare tu invitación solo por esta ocasión, necesito pensar en unas cosas y después volveremos a casa, ¿Te parece?
—Claro, gracias.
Nota:
¿Les gusta el RivaKuri? A mí se me hace una linda pareja. x'D
No me odien solo es broma. Pero si se me hacen lindos.
Ya, este es el ultimo capitulo en el que pongo cosas sin sentido o "relleno" para el siguiente Eren ya estará trepado en el avión y todo será… bueno, será lo que tenga que ser.
No espero que este cap les guste, solo no cuestionen la razón por la que lo termine subiendo.
Gracias por leer.
Parlev.
