Capitulo XI: "El final de Caos"
—Amy no te estamos entendiendo ¿podrías ser más clara?— pidió impaciente Rei.
—Chicas recuerden que hace unos años atrás la Luna sufrió un extraño fenómeno, la madrugada que coincidentemente todas despertamos porque sentimos el poder del cristal de plata.
—Amy tiene razón… esa madrugada la Luna estaba completamente roja y nosotras nos preocupamos porque eso no era normal y si le sumamos el hecho de que sentimos la energía del cristal de plata la situación era sumamente extraña— recordó Setsuna apoyando las palabras de Amy.
—Todas y sin ponernos de acuerdo llegamos al Templo Hikawua, donde Rei estaba meditando acerca de lo ocurrido frente al fuego sagrado, Michiru hacia lo mismo con su espejo y Setsuna viajo a ver las puertas del tiempo, todo sin arrojarnos ningún tipo de información— se unió a la platica Mina bajo la atenta mirada de Serena que desconocía en su totalidad esa situación.
—Al no obtener respuesta por esos medio comencé a investigar por Internet y a través de imágenes satelitales pude ver muchas explosiones que se desarrollaban en la Luna, pero eso fue todo. La comunidad científica y las agencias espaciales investigaron el fenómeno por años y nada pudieron saber, incluso hasta el día de hoy intentan averiguar que fue exactamente lo que pasó. Lo único que concluyeron fue que por una razón desconocida la Luna había sufrido un daño descomunal en su superficie y dieron por hecho que algún meteorito impacto contra el satélite, sin tener ninguna certeza de que aquello haya sido así, solo lo especularon tratando de darle una explicación lógica al fenómeno que ellos mismos dijeron que por poco destruye completamente al satélite— explico Amy haciendo alarde de lo bien informada que estaba acerca del tema.
—Bien… eso lo desconocía totalmente, nunca imagine que el ataque a Luna lo habían notado en la Tierra, pero al juntar los hechos de que ustedes sintieron la energía del cristal de plata y el tiempo en el que ocurrió ese "fenómeno" se resuelve el misterio. La causa de que la Luna adquiera un tono rojizo y las explosiones que se vieron por los satélites fueron provocadas por Rubeus y Esmeralda— aseguro Serena.
—Mucho tiempo la Luna tuvo ese aspecto, incluso nosotras nos telé transportamos y vimos que había una importante destrucción tanto en la corteza como a nivel más profundo, hasta que una noche la Luna dejo de tener ese aspecto y volvió a la normalidad, una vez más viajamos y nos dimos cuenta que el daño ya no existía y el satélite estaba completamente restaurado— aseguro Rei mirando fijamente a Serena exigiendo respuestas. La aludida entorno los ojos y suspiro para continuar a explicar.
—Antes de volver a la Tierra hice una parada en la Luna donde con un poco del poder del cristal de plata arregle el daño que le habían provocado. La verdad es que ese ataque repercutió profundamente en mi y la única forma en que yo sanara completamente era restaurando la Luna— explico dejando conforme a sus amigas viendo que el extraño fenómeno tenia una explicación "lógica".
—Oye Serena… por lo que nos cuentas eso quiere decir que si alguien ataca a alguno de nuestros planetas también nuestros cuerpos resultarían dañados ¿o me equivoco?
—En teoría, Mina, sí… pero en la practica no.
—Y eso ¿significa?— impaciente Rei ante la escueta respuesta de Serena.
—A ver— hizo una pausa para saber como explicar la situación.
— Serena si me permites yo puedo explicar eso— pidió Setsuna ante la confusión de la rubia quien asintió con la cabeza para que la guerrera de Plutón continuara —nosotras desde la vida pasada renunciamos a nuestros reinos como gobernares para servir a la Luna, eso no quiere decir que dejamos de ser las princesas, solo que nos desconectamos del lazo que nos une a cada planeta, en otras palabras nosotras al ser las guardianas de la Luna renunciamos a ser las gobernantes de cada uno de los reinos con lo que el lazo Planeta-Princesa fue desecho. Si atacan a alguno de nuestros planetas no resultaríamos dañadas.
—Exacto— apoyo Serena cuando las miradas de sus amigas se posaron en ella como preguntando si era verdad lo que decía Setsuna.
—Lo que me sorprende es que a pesar de ese ataque tú pudiste seguir con la batalla. Yo cuando Zirconia ataco la Tierra me demore mucho tiempo en restablecerme y eso que Caos te dijo que lo que yo sentí solo era una centésima parte de lo que tú estabas sintiendo— analizo Darién recordando lo mal que estuvo cuando la Tierra fue cubierta por telas de arañas y sumida a la total oscuridad.
—El cristal de Plata me mantuvo con vida, incluso si Kakyuu y las Sailor Animates no hubieran detenido el ataque a la Luna yo no hubiera podido seguir adelante, fue una suerte que el Maestro Fard se haya adelantado a los hechos.
—Eso es una pequeña muestra del gran trabajo que hicieron planificando la batalla, Serena las estrategias y decisiones que tomaron fueron increíblemente perfectas— alabo Amy.
— ¿Cómo supo él que atacarían a La luna?— pregunto Lita.
—Le pedí a Kakyuu que en conjunto con las Sailor Animates custodiaran la Tierra, sabia que quizás en el combate Caos atacaría estando yo desprevenida, pero jamás pensé que la Luna seria su objetivo, cuando el Maestro Fard se entero de mi decisión de custodiar la Tierra cambio mi orden y dijo que lo mejor era custodiar a la Luna y la Tierra desde la misma Luna, como las ordenes de él eran irrefutables yo acepte inconforme, no sabia cual era la razón de cuidar en ese momento a la Luna si no existe vida ahí, pero él si lo sabia. Yo me fui al asteroide sin comprender en lo absoluto su orden pero después me olvide de eso y me centre en la batalla hasta que Caos me informo de su carta bajo la manga.
—Lo que nos dices es que ese señor sabia que si atacaban a la Luna tu resultarías dañada, por eso prefirió prevenir ¿verdad?— medito Michiru y Serena afirmo con la cabeza —si que era inteligente ese señor.
—Ya nos desviamos de nuevo del tema, será mejor que Serena termine con la historia— apremio Haruka impaciente por saber el desenlace de la batalla.
—Pero a mi ya me dio hambre— se que jo Serena.
—Tú siempre tienes hambre.
—Eso no es verdad Rei.
—Claro que si —Mientras Serena y Rei seguían discutiendo las Chicas optaron por ignorarlas y pedir servicio a la habitación, aunque ninguna de ellas tenia ánimos de comer, no podían hacer nada contra el apetito de la Princesa por lo que decidieron que lo mejor seria pedirle algo de comida.
—Gatita— llamo Haruka interrumpió la discusión que la rubia mantenía con Rei. En sus manos tenia un sándwich sobre un plato y un vaso de leche. Serena de inmediato dejo de prestarle atención a Rei, quien entorno los ojos cuando la rubia la dejo con las palabras en la boca y se fue directo hacia Haruka —toma te pedí un sándwich y leche para que comas.
—Muchas gracias Haruka, tú si que me entiendes no como la amargada de Rei— desde la distancia le saco la lengua a la pelinegra quien gruño ante la provocación pero no dijo nada, pues sabia que lo que dijera se quedaría en el aire ya que la completa atención de Serena estaba sobre la comida.
La rubia comenzó a degustar su exquisita comida, muy afanada y sin prestarle atención a nada a su alrededor, hasta que miro a sus amigas y se dio cuenta que ninguna comía, frunció el ceño en claro gesto de no entender.
— ¿Por qué no pidieron comida para ustedes?— pregunto extrañada.
—Porque tú eres la única que puede comer en una situación como esta.
— ¿A qué te refieres Rei?
—Serena el tema que estamos tratando es delicado y a nosotras nos has dejado muy nerviosas y con un mar de sentimientos encontrados, nadie tiene el temple ni el animo de comer después de lo que escuchamos, claro nadie menos tú— le explico con tranquilidad Amy.
—El mundo se puede estar acabando, pero yo morir de hambre jamás— expreso despreocupada Serena y tras encogerse de hombros siguió comiendo bajo la mirada entretenida de sus compañeras.
—Ahora que Serena termino de comer podemos continuar— animo Setsuna y Serena asintió.
Recuerdo
Caos con el impacto del segundo sai gruño de dolor, pero ni su energía ni tamaño se vieron afectados, cosa que Serena sabia de antemano y si lo había atacado de esa forma era solo para irritarlo más de lo que estaba, con lo que se regocijaba enormemente y hacia que el enemigo pediera el control de la situación.
—Maldita te arrepentirás, te haré pagar tu humillación— lanzo un poderoso rayo negro contra la Princesa quien lo esquivo con éxito aunque la mueca de dolor en su rostro no pudo reprimirla, el más mínimo movimiento que hacia repercutía en su muy mal herido cuerpo bañado de sangre.
Una fuerte ráfaga de viento hizo que el cabello y la capa de Sailor Moon bailaran con gracia dándole un aspecto aun más imponente y seguro a pesar de la crítica condición física en la que estaba. Sin pensarlo dos veces devolvió el ataque a Caos utilizando una bola de energía en la que centro tres de sus poderes: el fuego, la electricidad y la destrucción, este ultimo no utilizado en lo que iba de la contienda. El impacto fue contenido con mucha dificultad por Caos, retrocediendo varios metros hasta que al final y con la ayuda de unas extensiones que salieron de su cuerpo pudo desviarlos hacia el cielo.
Los enfrentamientos de poder se repetían a cada momento, algunos efectivos y otros sin lograr su propósito. Ambos estaban exhaustos pero las ansias de salir victoriosos eran mayores a cualquier otra cosa. Serena sintió que una inmensa cantidad de energía negativa la rodeaba y en cosa de segundo vio con horror que Caos una vez más aumentaba de tamaño y su poder incrementaba.
—Esto se va a poner feo— susurro para ella y la estridente risa de Caos se lo confirmaba.
—He decidido recuperar la energía que había compartido con el asteroide para hacer lo que quisiera con el— una prolongación de su cuerpo que simulaba ser un brazo se dirigió hacia el cielo y en esa posición comenzó a acumular energía para dar el ultimo golpe— es tu fin Princesa de la Luna.
Mientras la energía que acumulaba Caos crecía y crecía Serena invoco al Cristal de Plata, este era el momento definitivo en la pelea y estaba conciente que con su propio poder no podría hacer nada, este seria el último ataque, el todo o nada. Lo que definiría el futuro del Universo y rogaba a todos sus seres queridos que la ayudaran y le dieran la fuerza necesaria para terminar con la amenaza. El cristal de Plata llego hasta ella y se poso en la empuñadura de su espada, rodeando a Serena con su calida y reconfortable energía. La rubia apretó la espada y con ambas manos apunto hacia el cielo y comenzó con la misma tarea que Caos llevaba a cabo, reunir energía para dar el golpe final.
De la extremidad de Caos y de la punta de la espada de la Princesa dos masas de energía, una positiva y otra negativa, se materializaban conformando un poderoso ataque que pretendía dar fin a su enemigo. Caos fue el primero en atacar, en seguida lo hizo Serena, ambos poderes en cosa de segundos chocaron entre ambos combatientes que con el uso de su energía luchaban para que el poder creado doblegara al otro. Caos apuntaba hacia abajo, mientras que Serena lo hacia arriba en clara señal de la gran diferencia de estaturas que existía entre ellos. El suelo alrededor de la Princesa de la Luna comenzó a agrietarse, los temblores se intensificaron, pero ninguno cedía. Las cosas estaban bastante parejas hasta que con horror Serena sintió como una gran cantidad de energía negativa se aproximaba al asteroide, de un momento a otro esa energía se anexo a la masa amorfa que tenia en frente y el ente maligno aumento aun más de tamaño y poder.
—Ahora si que se puso feo— volvió a susurra la rubia manteniendo con ambas manos su espada de la cual procedía el poder que intentaba doblegar a Caos.
—Las ordenes explicitas que tenias sobre tus aliados parece que no fueron cumplidas. Rubeus y Esmeralda están muertos de nuevo y con ello todo el poder que utilice para revivirlos a regresado a mi— y con vehemencia aumentó el despliegue de poder que con una fuerza exorbitante hacia retroceder el de la Rubia.
El suelo a su alrededor presentaba un enorme cráter, al centro del socavón Serena hacia esfuerzos monumentales para contrarrestar el ataque que Caos había intensificado, utilizando las ultimas gotas de energía de su cuerpo y exprimiendo al máximo el cristal de plata, pero todo sus esfuerzos eran en vano, con impotencia y terror veía como el poder negativo de Caos superaba por mucho el de ella y cada vez se acercaba más a su cuerpo que la atormentaba con los terribles dolores que sus heridas y huesos rotos le provocaban.
No lo podía creer que siquiera el poder del cristal de plata podía en contra del enemigo, al parecer el fin estaba cerca y lamentablemente ya no tenia nada con que seguir luchando, sentía como su cuerpo era comprimido por la presión que el poder de Caos estaba ejerciendo sobre su propio poder y pensaba que en cualquier momento sus órganos internos comenzarían a estallar dándole una muerte segura, pero dos manos posada en cada uno de sus hombros y la posterior sensación de estar recibiendo energía externa la hicieron mirar confundida hacia sus costados donde se encontró con los rostros serenos de Zafiro y Diamante de quienes se había olvidado completamente después de dejarlos a cargo de Healer. ¿Cómo fue que ellos sobrevivieron? No lo sabía pero poco le importaba.
—Gracias princesa por la nueva oportunidad— hablo con admiración Diamante.
—Nosotros te otorgaremos nuestras energías para que derrotes a Caos, por favor no te rindas— suplico Zafiro y de inmediato Serena sintió como su cuerpo era fortificado con nuevas energías.
—No lo haré— aseguro con firmeza, aun conteniendo el embiste de Caos —gracias por su ayuda chicos, mi deseo era que ustedes tuvieran una nueva vida, pero…
—Eso no importa, nosotros nos conformamos al saber que hicimos lo correcto en ayudarte— interrumpió Diamante —eres un ser formidable… y te admiramos mucho— hablo con la voz entrecortada ya llegando al limite de sus energías.
—Tienes todo nuestro respeto y lealtad, donde quiera que estemos te consideraremos como nuestra líder y princesa, tú eres la luz del universo y la persona más valiosa que existe— Zafiro cayo desplomado al suelo, justo al lado derecho de Serena que veía con impotencia el sacrificio que ambos príncipes estaban haciendo.
—Sigue adelante… siempre te amare— declaro Diamante y antes de caer al suelo Serena le sonrió con cariño y agradecimiento.
Diamante y Zafiro se habían sacrificado entregándole todas sus energías a Serena para que siguiera combatiendo, entregaron su vida por la paz y la justicia en un acto de extrema bondad y compromiso con la causa.
—No los defraudare, no dejare que las muertes de ustedes y de todos los guerreros que hoy vinimos a luchar por la paz sea en vano— juro con convicción y devoción Serena y utilizando sus nuevas energías arremetió contra Caos.
De inmediato el poder de Serena se intensifico, ahora era el poder oscuro el que retrocedía y se dirigía hacia el ente amorfo. El poder de energía positiva avanzaba consumiendo poco a poco el otro poder y Caos trataba de revertir la situación sin ningún existo, Serena aumento por ultima vez su poder y con ello elimino por completo el poder oscuro, ahora nada se interponía entre su poder y Caos, quien sin tiempo de reacción se vio rodeado por el calido y fuerte poder de la Luna. Con rapidez el cuerpo amorfo fue perdiendo tamaño, Serena con la mandíbula apretaba y todo su cuerpo temblando estaba esperando el momento justo para terminar con la batalla.
Los alaridos de Caos eran ensordecedores, gritaba de dolor, impotencia, rencor, odio y frustración. Gritaba porque el poder de Serena lo estaba destruyendo y porque sabía que este era su fin. Maldecía a su contrincante y maldecía a su suerte que por segunda vez era doblegada por la guerrera de la Luna. Este era su fin y por más que lo deseara no podía hacer nada, estaba perdido y solo le quedaba esperar su eliminación.
Caos ya media cerca de un metro de altura, muy contrastante con el tamaño que tenia al inicio de la batalla y esa fue la señal que Serena esperaba para terminar el enfrentamiento. Con su espada y utilizando las pocos fuerzas que le quedaban guío su poder con todo y Caos hacia el cielo y de un movimiento rápido de sus brazos apunto la espada hacia el suelo, Caos y el poder de Serena hicieron el mismo recorrido que la espada impactándose contra el suelo. Sailor Moon enterró la espada a sus pies, en la arenosa superficie y con ello su poder y Caos quedaron atrapados en el interior del asteroide, un nuevo poder que salía desde sus manos y se propagaba por la espada sello el asteroide con una capa de energía imperceptible a la vista y que se mantendría para siempre en ese lugar, con otro movimiento desenterró la espada y con ello termino con la amenaza. Caos estaba muy debilitado dentro del asteroide, de donde jamás podría salir, donde estaría cautivo por toda la eternidad y no volvería a dañar al Universo.
Agotada la vencedora cayo de rodillas al suelo, extrajo el cristal de palta de la espada y lo mantuvo entremedio de sus palmas a la altura de su pecho. Con la respiración entrecortada y el cuerpo en extremo herido procedió a cumplir su último deseo.
—Por favor Cristal de Plata, concédeme tu máximo poder y realiza mi deseo— suplico con sus ultimas energías, el cristal brillo con intensidad iluminando de nuevo el asteroide y la Princesa de la Luna con una sonrisa en el rostro y un gesto de paz y felicidad se impacto en contra del arenoso suelo de asteroide —Gracias a todos, ahora tendrán una vida en paz— susurro hacia sus compañeros de batalla mientras sentía la frialdad del suelo en su cara y cerraba los ojos para terminar sin vida.
Fin del recuerdo.
El termino del relato trajo consigo una mayor angustia en los presentes, el saber que su querida amiga había perdido la vida en esa batalla los dejo consternados, los llantos se hicieron presentes una vez más y en silencio todos sentían que la admiración, lealtad y amor hacia Serena crecían enormemente. Ellos que todos esos años vivieron totalmente tranquilos y con cierta felicidad se lamentaban no haber podido acompañar a la rubia en esa etapa tan complicada de su vida, pero el saber que ella siempre los tuvo presente los alegraba.
—Tú… perdiste la… vida— balbuceo Darien también llorando silenciosamente.
—Sí, pero la recupere… vamos no pongan esas caras que estoy viva ¿Qué no lo ven?— bromeo para aligerar la angustia de sus compañeros como si de lo que estaban hablando fuera lo más normal del mundo.
—Serena tonta no es momento para tus bromas— la regaño Rei en medio de un mar de lagrimas.
— ¿Qué tiene de broma el hecho de que este viva?— frunció el ceño y se cruzo de brazos.
—El que estés viva no es broma, pero el que… olvídalo. Nunca entiendes nada— se resigno la pelinegra y con el dorso de la mano se seco las lagrimas que seguían cayendo de sus ojos.
— ¿Qué le pediste al cristal de plata?— pregunto Mina intuyendo la respuesta y un poco más recompuesta después del relato.
—Que reviviera a mis compañeros de batalla y los enviara al lugar donde todo ese tiempo permanecimos, los mande al hogar del Maestro Fard.
—Lo sabia, te sacrificaste por ello, pero ¿Por qué no pediste por tu vida? No debiste morir por ellos— la reprendió Haruka.
—Yo les había dicho que si salíamos victoriosos ellos podrían volver a su hogar con la frente en alto a encontrarse con sus seres queridos… solo cumplí con mi palabra.
—Pero sacrificarte por eso fue mucho. Tu vida es más valiosa que cualquier otra, no debiste— ahora la reprendió Darién.
—Mi vida no es más valiosa que ninguna otra, si lo analizan era una vida, la mía, por la de miles. Considere que era algo justo reflexionando que todos ellos se habían sacrificado anteriormente en la batalla, ellos que en vez de morir pudieron perfectamente haber estado en sus casas tenían todo el derecho a una segunda oportunidad. Ellos que siempre fueron leales y que con un valor admirable aceptaron participar en la contienda merecían regresar a sus hogares.
—No sé porque no me sorprende tu actuar y manera de pensar— hablo sarcástica Haruka.
— ¿Te sorprende? Pues, a mi no… si siempre lo ha hecho, el sacrificarse por otros— dijo inocentemente Mina.
—Eso ya lo sé, hablaba en sentido figurado— explico con resignación la guerrera del viento.
— ¿Cómo es que reviviste?— pregunto Lita y todas miraron expectantes a Serena.
— ¿Cómo? no lo sé, solo desperté en una confortable cama en la misma habitación de unos de los palacios del lugar donde me refugie antes de la batalla. Estaba muy herida, mi cuerpo estaba lleno de vendajes parecía una momia y no podía moverme, porque el dolor me tenia paralizada. Todas mis heridas habían sido tratadas pero seguían. Tenía diez costillas, el cráneo, el brazo izquierdo y fémur derecho fracturados, en varias partes. Tuve hemorragias internas y externas de consideración que en ese momento ya habían cesado gracias al tratamiento medico que recibí, a parte tenia golpes por todo el cuerpo, hematomas y rasguños. Lo primero que vi cuando abrí los ojos y pude adaptarme a luz fue al Maestro Fard que me miraba con preocupación y los ojos inundados en lágrimas. ¿Pueden creerlo el hombre más fuerte, sabio y poderoso del universo estaba llorando?— la rubia sonrió con nostalgia y cariño al recordar ese hecho.
—Pues tú eres la mujer más fuerte y poderosa del Universo y hace unos años atrás llorabas por todo, así que no es muy difícil creerlo— se mofo Rei sacando sonrisas de los presentes menos de Serena que le envío una mirada envenenada a su amiga.
—Bueno ignorando el comentario tan "simpático" de Rei continuare— hablo con ironía y las sonrisas se agrandaron al ver que Serena podía haberse convertido en una mujer madura y fuerte pero que seguía teniendo ese aire infantil que tanto la caracterizaba cuando vivía en Japón —el maestro Fard me dijo que el personalmente me había ido a buscar al asteroide, que por primera vez había abandonado su hogar para regresarme a la vida, nunca me dijo como lo hizo, pero me hizo recordar en el lugar donde estábamos cuando menciono que su hogar "era el lugar donde la vida empieza y termina". Un poco confundida y sabiendo que no me diría nada más opte por no seguir preguntando la manera en que me trajo de vuelta a la vida.
—Ese señor debía haberte apreciado mucho para alterar su rutina y salir de donde nunca había salido— expreso Michiru. Ella y cada uno de los presentes experimentaron un sentimiento de agradecimiento, respeto y simpatía por la persona que había salvado a su Princesa.
—Supongo, a pesar de que era un poco frío, siempre con su preocupación, consejos y lecciones me dio a entender que yo era una persona importante no solo por la batalla que debía librar sino por el cariño que me tenía.
—Si alguna vez lo vemos tendremos que agradecerle— con convicción hablo Haruka y sus compañeras la apoyaron afirmando con la cabeza.
—No creo que lo vean, pero en fin. Pase mucho tiempo en recuperación, hasta que todo volvió a la normalidad, o casi todo, debía restaurar la Luna para estar completamente sanada, pero al menos mis heridas y fracturas ya estaban bien.
—Después volviste a la Tierra ¿verdad?
—No, Setsuna, fui a cada uno de los planetas de mis aliados. Ellos permanecieron a mi lado durante toda mi recuperación, por más que les insistí en que regresaran a sus hogares siempre se negaron argumentado que querían que yo fuera con ellos para que presenciara como con la frente en alto se reunían con sus seres queridos y les informaban de que podrían vivir en paz— ante estas palabras Serena se emociono, el cariño y lealtad que se formo entre sus aliados fue uno de sus mejores logros
—Fue un acto muy lindo el de tus compañeros y muy bien merecido. Tu luchaste por darles paz y ellos querían que por ti misma vieras lo que habías conseguido— apunto Michiru.
—Y créanme que el ver como mis aliados se reunían con su gente amada en cada uno de sus planetas fue el mejor premio que recibí— una radiante sonrisa se desprendió del rostro de la rubia —aunque los viajes fueron agotadores agradecí el poder presenciar esos reencuentros.
—Y ellos te aseguro que lo sabían. Era su única manera de agradecerte lo que hiciste por todo el Universo y ese "premio" como tú lo llamas es lo mínimo que te mereces— aseguro Hotaru y las demás estuvieron de acuerdo.
—Después de eso me fui a la Luna donde me costo un par de semanas revertir el daño. Ahí Kakyuu y las Animates me explicaron lo que había sucedido. Efectivamente sorprendieron a Rubeus y Esmeralda atacando la Luna, los contuvieron por unos momentos pero no pudieron hacerlo por mucho tiempo por lo que se vieron obligadas a matarlos, confirmando lo que Caos me había dicho. Yo les agradecí su ayuda y regrese donde el Maestro Fard en compañía de ellas. Ahí estuve unos días decidiendo donde ir a vivir, Galaxia me insistía que me quedara con ella y el Maestro Fard en ese lugar, Kakyuu y las Star Light que me fuera a su planeta, pero yo decidí cumplir el sueño de Diamante y Zafiro de vivir en la Tierra, por lo que mi decisión fue regresar a este planeta.
—Si Diamante y Zafiro no hubieran intercedido tú ¿hubieras regresado?— pregunto temeroso Darien.
—No— contundente y sincera fue la respuesta que el pelinegro obtuvo —No quería volver porque no quería encontrarme con ustedes y tener que relatar todo lo que había sucedido, sabia que tenia que arreglar el asunto con Michiru y vendría a eso y después me iría. Sé que pensaran que era un pensamiento cobarde, pero para mí en ese momento era imposible hablar de lo que había pasado sin ponerme mal. Además el dolor y sufrimiento que rodeaban mi desaparición todavía no era capaz de enfrentarlo, incluso en todos estos años pensé que jamás podría hacer lo que hoy hice… pero…
—Te equivocaste— interrumpió Rei —Si ahora pudiste enfrentarnos lo hubieras podido hacer en cualquier otro momento.
—Yo… lo siento… mucho. Jamás pensé que ustedes también la pasaron mal en mi ausencia, jamás quise provocarles daño alguno, pero creía firmemente que el mantenerme alejada ero lo mejor, sin la sombra de las batallas y con una completa vida normar.
—No te disculpes, te entendemos— hablo por todas Haruka con una mirada de advertencia que anunciaba un terrible castigo para quien se atreviera a contradecirla, cosa que Serena capto muy bien y sonrió ante la sobreprotección de su más leal guardiana —ahora que las cosas están claras entre nosotras veo que no hay razón para que no vuelvas a Tokio.
—No Haruka, yo tengo cosas por hacer en este lugar que por nada del mundo las interrumpiría y cuando termine mi misión acá lo más seguro es que siga participando en "Médicos sin fronteras" hasta que mi cuerpo sea capaz de soportar las condiciones que un hospital de campaña requiere y cuando eso suceda regresare a Francia, allá establecí mi hogar cuando volví a la Tierra y allá están dos personas muy importantes para mi que me esperan y a quienes les prometí regresar a su lado.
— ¿Y nosotras qué?— reprocho dolida Mina.
—Todas hemos tomado rumbos diferentes y es hora de que comprendan que nada será como antes. Nos visitaremos si quieren pero jamás regresare a Tokio.
—Después de tantos años aun sigues huyendo— la replica de Rei fue dura —No quieres regresar a Tokio porque te da pavor enfrentarte a los lugares donde viviste, lugares que te recuerden lo que fuiste antes de ese día en que descubrirte el engaño de Darien. Lugares donde compartiste con Rinny y en especial el lugar donde tuviste el accidente— Serena palideció antes las palabras de Rei que habían sido completamente acertadas.
—No es eso… yo no estoy huyendo…
—Sí lo haces— contradijo levantando la voz y muy molesta —puedes tratar de engañarnos a nosotras pero no a ti misma. Serena toda tu vida has tenido miedo pero siempre lo enfrentaste y saliste airosa no veo porque en esta oportunidad es distinto. Siempre le temiste a muchas cosas y al final siempre le hacías frente a tus temores y superabas terribles pruebas. Incluso en esta oportunidad lo has hecho, tenias pánico de volver a recordar lo que viviste en la batalla y aun así lo hiciste ¿Por qué el regresar a Tokio seria distinto?— a medida que Rei hablaba fue suavizando su tono de voz a uno menos molesto pero cargado de reproche, entendía a la perfección lo que sentía Serena pero sabia que la rubia necesitaría de su ayuda y un remezón fuerte para que de verdad dejara todo atrás y comenzara a ser totalmente feliz y eso solo lo conseguiría si se enfrentaba a su máximo temor.
—No es fácil para mi Rei, ¿tú crees que es muy sencillo llegar al lugar donde tu hija murió?, ¿a la ciudad donde toda la pesadilla que viví empezó?... no, no es fácil, menos para mi. Siempre me lo dijiste, siempre me llamaste cobarde… bueno estas de día de suerte porque lo acabas de comprobar una vez más. Sí tengo miedo de volver, temo regresar y enfrentarme con el lugar físico donde sufrí lo que ninguna de ustedes es capaz de siquiera imaginar— acepto ofuscada y se puso de pie para regresar al lado de la ventana.
—Si no lo enfrentas jamás podrás superarlo. Lo tienes que hacer— apremio la pelinegra sin dar su brazo a torcer.
—si eso llegar a pasar seré yo quien lo decida no ustedes, no me voy a ir del Congo… al menos no por ahora— sentencio con firmeza sin mirar a nadie.
—Eso lo discutiremos en otro momento— dicto Amy y con un gesto le indico a Rei que no continua, la pelinegra molesta acepto —Serena, sé que quizás esto te dañe pero tengo que preguntarlo ¿Cómo sabes que efectivamente el bebe que perdiste era Rinny?— nadie se había atrevido a formular ese cuestionamiento y expectante esperaron la respuesta de la Rubia quien cerro con fuerza los ojos tratando de mitigar el dolor que esa pregunta le propinaba.
—El Maestro Fard me lo dijo confirmando mis sospechas incluso Setsuna lo puede confirmar, todo coincide mi edad y el tiempo de gestación que llevaba cuando ocurrió el accidente, si hubiera terminado el embarazo a los nueve meses el parto hubiera sido a fines de Junio o principios de Julio, como sabemos más específicamente el treinta de Junio— todas miraron a Setsuna y esta afirmo con la cabeza.
—La princesa dio a luz a su primogénita el mismo día que cumplía los diecinueve años, tenia dos meses de embarazo cuando sufrió el accidente fue en noviembre, si sacan cuantas comprenderán que los nueve meses se cumplían en Junio— afirmo Setsuna.
— ¿Podemos hacer algo para hacer que Rinny vuelva a la vida? quizás si utilizamos el cristal de plata y el dorado podamos hacer algo— sugirió Darien con un nudo en la garganta. Serena sonrió con amargura y se giro para enfrentarlo.
—Si el Maestro Fard no pudo hacer nada nosotros tampoco. El me dijo que la existencia de Rinny estaba escrito en las estrellas, ella desde el Milenio de Plata estaba destinada a nacer, pero con nuestra muerte su nacimiento se aplazo para nuestra próxima vida. Rinny es la hereda del poder de la Luna y tiene que nacer, pero de nosotros depende cuando y donde, en esta vida perdimos la oportunidad de traerla a la vida por lo que yo tendré que renacer una y otra vez hasta que ella nazca. Lo único que conseguí con el maestro Fard es que su nacimiento no dependiera de ti— le dijo fríamente a Darien y todos quedaron en shock —Rinny murió en esta vida antes de nacer, pero en mi próxima existencia ella debería de nacer, de su coronación como Princesa de la Luna dependen mi próximas reencarnaciones, hasta que yo no de a luz a mi sucesora, que es única y exclusivamente Rinny yo seguiré renaciendo. Además me dijo que Tokio de Cristal también estaba escrito en las estrellas que en esta existencia gozaría de una vida normal pero que en las siguientes, si es el caso, tendría que subir al trono con mi heredera en los brazos. Me dijo que cuando eso pasara seria porque Caos había logrado salir de la prisión en la que esta y nada podíamos hacer en contra de eso.
—Nos estas diciendo que Caos volverá a atacar— cuestionó alterada Haruka.
—Sí— rotundamente contesto —en esta vida no, en las próximas reencarnaciones si, todo depende de cuanto se demore en reunir la energía necesaria para escarpar del asteroide y poder atacar de nuevo.
— ¿De donde sacaría esa energía?— pregunto Amy consternada.
—De los malos sentimientos, el odio, rencor, envidia y todas esas cosas que las personas que viven tienen es sus corazones. Mientras el Universo y sus habitantes alberguen esos sentimientos Caos tendrá fuentes de engrías para recuperarse, es nuestro deber como seres vivos mantener nuestros planetas en paz y eso solo se consigue en base al amor y buenos sentimiento. Cada persona debería ser capaz de contribuir en la lucha por la paz a base de buenas acciones y evitando que los malos sentimientos fortalezcan a Caos. Es nuestro deber como seres vivos hacer de nuestro alrededor un lugar mejor.
—Entonces las luchas jamás se terminaran, nunca se podrá eliminar los malos sentimientos de los corazones de las personas— desanimada opino Mina.
—Pero si podemos contribuir a que Caos se demore más en reunir la energía que necesita. No debemos odiar ni intentar vengarnos— una significativa mirada de Serena que dirigió a las chicas y después a Darien les dio a entender que les estaba pidiendo que no odiaran al pelinegro y que se olvidaran del asunto por la paz del Universo contribuyendo con un granito de arena.
—Dalo por hecho— apoyo Lita, el resto guardo silencio. Habían entendido a la perfección lo que Serena les pidió, pero de la noche a la mañana no podían perdonar a Darien así como así, las cosas se tendrían que dar con tiempo y trabajarían en ello.
—Bien te lo agradezco Lita— enfatizo el nombre de su amiga —No tengo nada más que decir ¿tiene alguna pregunta o volvemos al hospital?
—Yo si— dijo Rei y Serena entrecerró los ojos tratando de descubrir lo que la pelinegra estaba pensando —No me mires así, que no te preguntare nada que te incomode, o eso creo.
—Lánzala— acepto sin muchos ánimos y Rei sonrió.
—Cuando desapareciste de Tokio, tanto el viento, el espejo de Neptuno, las puertas del tiempo y mi fuego sagrado se negaron a darnos información acerca de tu paradero, ¿Qué tuviste que ver con eso?
—Nada— respondió y las miradas escépticas no se hicieron esperar —nada… en un principio yo no hice nada. Galaxia cerro las puertas del Tiempo y bloqueo sus poderes, pero me dijo que había intercedido solo a lo que refería a lo relacionado conmigo, me dijo que si Rei quería hacer una lectura del fuego para saber acerca de cualquier cosa que no se relacionara conmigo lo podría hacer, lo mismo con el viento y el espejo de Neptuno ¿eso es verdad?
—Si al menos yo cuando consultaba al espejo por cualquier asunto que no te relacionara no tenía ningún problema.
—Igual el viento.
—El fuego también— sentencio Rei —dijiste en un principio ¿y ahora?
—Ahora si, cuando llegue a la Tierra me hice cargo de ese detalle yo— respondió tratando de no darle tanta importancia al asunto, sabia que sus amigas eran un poco "delicadas" con sus dones.
—Entonces no hay problema para que tú dejes de bloquear sus poderes— intervino Amy al ver la furia en sus cuatro amigas, más en Rei y Haruka, mientras que Michiru se trataba de contener y Setsuna se había puesto más seria de lo normal.
—Las puertas del tiempo permanecerán cerradas y eso no lo discutiré, lo siento Setsuna pero siempre me pareció innecesario saber lo que iba a pasar y no poder hacer nada, por lo demás si las abro tú tendrás que volver a tu puesto de guardiana y eso no lo deseo, quiero que tengas una vida normal y no esa existencia tan solitaria que has llevado toda tu vida, es tiempo de que te enamores y construyas una familia y no lo digo porque considere que el tren te esta dejando… no todo lo contario creo que eres muy joven aun, pero que de igual manera no deberías dejar pasar más tiempo mira que la vida es corta uno tiene que disfrutarla y considerando que tú ya has perdido la mitad de tu vida es tiem…
—Ya… ya Serena, entendí— la corto Setsuna antes de que la siguiera llamando vieja y las chicas negaron con la cabeza en señal de resignación, estaba claro que Serena y Mina jamás dejarían de ser tan impertinentes y despreocupadas —no me agrada la idea, pero si es tu deseo yo obedeceré— confirmo convencida y aunque nunca lo reconociera muy alegre de tener una oportunidad para realizarse como persona y mujer.
—Y el fuego, el viento y mi espejo— impaciente consulto Michiru.
—Tampoco— sonrió maliciosa —no me gusta que me estén vigilando.
—Óyeme, nosotras no te vigilamos, nos preocupamos por ti— reclamo exaltada Rei —Serena Tsukino, tú en este mismo momento dejaras de interferir en nuestros poderes o lo lamentaras— Serena pensó que una amenaza de ese tipo viniendo de Rei era muy probable que se cumpliera por lo que sonrió y una idea se le cruzo por la cabeza, si iba a tener que ceder tenia que ganar algo.
—Esta bien— acepto y Haruka, Michiru y Rei sonrieron encantadas —pero yo quiero algo a cambio— inmediatamente las sonrisas desaparecieron. El resto de los acompañantes solo escuchaban atentos la conversación un poco confusos antes las palabras de Serena.
— ¿Qué quieres Gatita?
—Nada, no tiene derecho a pedirnos nada— exploto Rei y ahora Serena sonrió —Deja de jugar y devuélvenos nuestros poderes. Yo no te daré nada a cambio de algo que es mío.
—Si están en ese plan no les devolveré nada y bloqueare por completo sus poderes, por lo demás, Rei, no estoy jugando.
—Dinos que es lo que quieres y veremos que pasa— sugirió tranquilamente Michiru.
—Bien… quiero que por ningún motivo, y cuando digo ningún motivo… es ningún motivo, absolutamente ninguno— apremio mirando fijamente a las tres aludidas —vengan al Congo sin consultármelo, sí yo no les permito viajar ustedes se quedaran en Japón.
— ¿Por qué nos pides eso?— Haruka cuestiono extrañada —podrías simplemente dar la orden y ya, por algo eres la Princesa.
—No tengo porque darles mis razones, esta es mi propuesta ustedes son las que deciden si aceptan o no. No venir al Congo sin mi autorización a cambio de sus dones completos.
Las chicas guardaron silencio por unos momentos, analizando la situación sin saber el motivo que tenia Serena para proponer eso. Serena sabia que aceptarían y con ello se aseguraría de que frente a algún `problema ellas no viajarían y se arriesgaran a sufrir algún atentado en este país.
—Acepto— hablo Michiru.
—Decisión muy inteligente— declaro Serena, cerró los ojos y de forma imperceptible devolvió el poder a Michiru quien sintió la energía de la Princesa por primera vez, desde que llego. Hizo aparecer su espejo y le pidió que le mostrara la imagen de Serena y de inmediato el espejo obedeció.
—Cumpliste, ya te puedo ver a través de mi espejo— sonrió feliz.
— ¿Y ustedes qué deciden?— pregunto la rubia a sus otras dos amigas, quienes se miraron y no muy convencidas aceptaron.
—Esta bien, solo espero que esta no sea una forma de mantenernos lejos de ti— apunto Haruka.
—No lo es, te lo aseguro. No tengo problemas con que nos sigamos visitando todo lo contrario, pero este país es muy peligroso y en una situación de extremo critica no es conveniente que vengan, solo me aseguro de que no dejen sus asuntos en Tokio por algo que probablemente se solucione de manera simple y rápida— le bajo el perfil al asunto al darse cuenta que estaba hablando demás. Miro insistentemente a Rei.
— ¿Qué más da? hazlo devuélveme mi poder— acepto Rei.
Serena repitió el acto que hizo con Michiru y de inmediato los poderes de Haruka y Rei quedaron completos.
—Listo, solo espero que cumplan su palabra y no vengan sin mi autorización— hablo la rubia y las tres aludidas afirmaron con la cabeza.
Las tres chicas ahora sentían nítidamente la energía de Serena, si bien antes la habían captado, ahora se les revelaba la fortaleza de su Princesa y la verdadera aura que poseía quedando sorprendidas con el poder y magnificencia que esta desprendía, la calidez y pureza que ahora eran mucho más embriagadora. La energía era tan fuerte y poderosa que las aturdía y esa madurez mezclada con determinación y coraje la hacían verse más imponente de lo que ya se veía a simple vista. Al notar el aura completa de Serena se daban cuanta de los cambios que había sufrido y eso que ella estaba en estado de reposo y tranquilidad, no querían ni imaginarse como seria su aura cuando estuviera enojada. La belleza y el encanto de la energía también las tenía sorprendidas.
—Vaya que has cambiado— comento impactada Rei.
—Todos cambiamos— despreocupada contesto —ahora si no hay más que decir podemos regresar tengo trabajo por hacer.
—Bien vámonos— sentencio Hotaru y todos se prepararon para partir.
—Mientras ustedes suben el equipaje a las camionetas y arreglan los asuntos con el hotel yo iré a la farmacia por un pedido en media hora nos juntamos en el estacionamiento— informo Serena y los demás estuvieron de acuerdo —Mina ¿me acompañas?
—Claro que sí, así no tengo que ayudar a subir las maletas a los autos— sonrió con alegría.
—Ustedes dos son iguales de perezosas— las regaño la pelinegra.
—Vamos Serena, ignora las malas vibras que hay en esta habitación —dijo Mina burlándose de Rei. Ella y Serena caminaron a la salida del cuarto y se perdieron tras la puerta.
Las dos rubias iban caminando por las calles, la farmacia estaba a solo dos cuadras del hotel así que caminar hasta allá no era ningún problema. A medio camino Serena se detuvo e hizo que Mina la imitara, la princesa miro fijamente a su guerrera y le hablo.
—Mina te pedí que me acompañaras porque quiero que me prometas algo. Quiero pedirte un gran favor y que me des tu palabra de que lo cumplirás.
—Dime. Sabes que yo te ayudare en lo que me pidas— con la seriedad muy pocas veces vista en ella, Mina respondió dando la señal a Serena para que comenzara a explicar su petición.
Hospital de Campaña, Kivu.
El medico de apellido Morgan caminada por las inmediaciones del recinto en busca de una persona a quien necesitaba cobrarle un favor. Él sabia que recurrir a esa persona era su única opción y como esta persona estaba endeudada con él ahora saldaría las cuentas.
A lo lejos vio que el objeto de su búsqueda estaba parado custodiando la entrada al recinto, apuró el paso y llego a su lado.
—Buenas tardes— saludo a ambos militares que estaban en la entrada.
—Doctor Morgan ¿en qué podemos ayudarlo?— hablo con respeto uno de los hombres.
—Necesito hablar con el Soldado Nkunda— el aludido palideció y un nerviosismo lo acometió ante la mención de su apellido.
—Dígame— le dijo intranquilo.
—Necesito hablar con usted a solas— puntualizo el medico.
—En este momento no puedo estoy de guardia y no puedo abandonar mi puesto— declaro tratando de evitar la situación.
—Lo sé, pero serán solo unos minutos. Sé que su compañero no tendrá problema alguno en reemplazarlo ¿verdad?— el doctor miro al otro militar.
—Ve Nkunda, yo me quedo. Solo no te tardes— acepto y al soldado no le quedo de otra que seguir a Sean. Cuando estaban bastante alejados y sin la posibilidad de ser escuchados por alguien el medico paro de caminar y encaro al militar.
—Seré breve e iré al grano. Necesito que me hagas un favor y con esto quedaremos saldados— hablo con firmeza.
—Te escucho.
—Quiero que me averigües todo lo que puedas acerca de un hombre y necesito que lo hagas rápido y con total discreción.
— ¿Un hombre?— pregunto extrañado Nkunda.
—Sí, un hombre— respondió entre dientes — su nombre es Kiefer Derek Eisenberg Ritter, es alemán y vive aquí en el Congo. Quiero saberlo todo acerca de su vida, lo que hace en este país y lo que hacia en Alemania. Quiero todo y que sea rápido, para mañana quiero un informe completo y que nadie se entere de lo que te pedí— el militar apunto el nombre y los datos que Sean le entrego.
—Mañana a primera hora los tendrás— aseguro — ¿Por qué te interesa tanto ese hombre?
—No es de tu incumbencia. Tu solo tráeme lo que te pedí.
—Bien pero ¿me aseguras que ya no me molestaras más?
—Te doy mi palabra, aunque se que el precio por lo que hice por ti es muy bajo, lo dejare así como esta a cambio de la información, pero si llegaras a fallarme te arrepentirás.
—no me amenace Doctor, que si yo caigo tú también lo haces— este ultimo comentario irrito a Sean.
—Ya estas advertido y no intentes jugar conmigo que no sabes de que soy capaz.
—Lo sé muy bien, olvidas que he sido testigo privilegiado de lo que haces— el medico no contesto. Dio media vuelta y se alejo del lugar para retomar sus actividades.
Hotel, Kivu del Norte, Goma.
Las chicas y Darien se encontraban alrededor de las camionetas en espera a que Serena y Mina regresaran. Ya se habían retrazado en cinco minutos de lo establecido y la impaciencia de las guerreras de Marte y Urano se hacia presente. Diez minutos más y por fin vieron aparecer a sus rubias amigas, quienes venían cargadas por un par de cajas que seguramente contenían medicamentos. Raudos, Haruka y Darien se acercaron a ellas y las ayudaron con las cajas que si bien no pesaban eran varias y muy incomodas de llevar.
— ¡Vaya!, por fin regresan ¿hasta qué hora pensaban hacernos esperar?— las reprendió Rei y las dos rubias sonrieron con resignación.
—Calma ferocidad andante, que solo nos retrazamos quince minutos— se defendió Serena.
— ¿Por qué tardaron tanto?— volvió a cuestionar la pelinegra y las rubias se miraron para expresarse una sonrisa de complicidad.
—Bueno, ya sabes, Rei, como es Serena— la Princesa miro recriminatoria a su amiga —quiso comparar unas golosinas y nos tuvimos que desviar del camino.
—Mina tú también querías golosinas así que no me culpes a mi de todo
— ¡Uy! Ustedes no tienen remedio— se quejo Rei y las dos rubias la ignoraron olímpicamente para seguir con su pequeña plática.
—Bien Gatita, ya acomodamos las cajas en las camionetas es hora de partir.
—OK. Nos distribuimos de la misma manera que en la mañana. Y no quiero reclamos— advirtió mirando a Haruka antecediendo a los reclamos que esta le daría al saber que de nuevo tendría que viajar con Darién.
—Sí no tengo otra opción— acepto con fastidio y Serena sonrió victoriosa.
El viaje desde Goma hasta el hospital de campaña se realizo en completo silencio, en las dos camionetas los ocupantes iban sumidos en sus pensamientos meditando y asimilando todos los hechos que se habían generado a partir de la desaparición de Serena.
Cuando llegaron Serena les pidió que ayudaran a Mel a organizar las cosas que habían comprado en Goma y que después podrían hacer lo que quisieran debido a que ya era muy tarde para ponerse a trabajar en la instalación de la nueva tienda de campaña.
La rubia fue hasta la tienda de campaña donde estaban sus paciente, ataviada con su bata y estetoscopio hizo la ronda que cada tarde realizaba siguiendo con la rutina. Los niños estaban despiertos y se dio el tiempo de hablar unos momentos con ellos, contarles algunas historias o cosas por el estilo mientras que los pequeños la escuchaban atentamente. Finalmente les indico que se portaran bien, se comieran todos sus alimentos y siguieran al pie de la letra sus indicaciones y las de las enfermeras.
Terminado su trabajo con los niños sonrío y se encamino hacia su último paciente. Le encantaba su trabajo, el compartir y ayudar a que los pequeños sanaran era una de sus más grandes pasiones y no lo cambiaria por nada del mundo. Todos estos años siempre se refugio en su trabajo para sobrellevar la carga que significaba haber pasado por todo lo que paso durante los últimos años de su vida, y si bien al sincerarse con sus amigas se había liberado de un peso de encima seguía teniendo la necesidad de refugiarse en su trabajo.
A paso lento se encamino hasta el lugar donde Kiefer debía estar, la sonrisa que su rostro mostraba se desvaneció en cosa de segundo cuando recordó lo que había ocurrido en la mañana. Este si que iba a ser un momento difícil. Después de que casi se habían besado ella dejo de lado por completo ese asunto, pero ahora la realidad la golpea de lleno. Por escasos milímetros había estado de probar esos labios tan tentadores y si no hubiera sido por Rei lo más seguro es que ella hubiera aceptado gustosa ese beso, cosa que si bien la emocionaba, también la asustaba. No sabia nada de ese hombre más que su nombre, edad y nacionalidad por lo que no se podía dar el lujo de involucrar sentimientos, aunque quizás ya era demasiado tarde para pensar en eso, sí… definitivamente era tarde porque ya había involucrado sentimientos, que si bien aun no definía o no quería definir, eran bastante intensos.
Por otro lado, él era su paciente y ella nunca había mezclado el trabajo con su vida privada, sin duda las cosas se hubieran complicado mucho más si Rei no hubiera interrumpido, a pesar de que la frustro esa intervención ahora se sentía agradecida. Tenia un lío de pensamientos y sentimientos en ese momento que no se percato que ya estaba al lado de la cama de Kiefer quien la miraba divertido ante la clara expresión de contrariedad que Serena traía.
— ¿Qué pasa muñeca? Te noto preocupada— un sobresalto de la doctora hizo que la sonrisa del hombre cambiara a una carcajada.
—Lo siento, solo venia pensando y me asustaste cuando me hablaste— respondió tras un largo suspiro.
—Pensé que vendrías más tarde.
—Quede libre antes de tiempo y pretendo terminar con el trabajo lo antes posible… estoy agotada y mañana tengo una reunión muy importante.
—Ya veo… ¿Serena?— la rubia se sorprendió de que Kiefer la llamara por su nombre y más aun la seriedad que adquirió de un momento a otro.
—Di-dime.
—Bueno… yo quería… es decir… lo que— tartamudeo nervioso y Serena quedo encantada ante esta insipiente timidez —Quería hablarte de lo que paso esta mañana — tuvo que tomar muchas veces grandes cantidades de aire para que por fin su voz no sonara entrecortada.
— ¿Es necesario?... la verdad creo que fue solo un impulso— respondió la rubia y su voz se convirtió en un susurro cuando termino de hablar. Le había dolido decir esas palabras, el pensar que lo de mañana fue solo un impulso extrañamente la atormento.
—Para mi no fue un impulso… bueno si lo fue, porque lo hice sin pensarlo, pero eso no quiere decir que no lo haya deseado. Solo quería pedirte disculpas si te incomode y ver si algún día, antes de que me des el alta, podemos conversar. Yo tome una decisión y quiero compartirla contigo porque de ti depende lo que yo haga de mi vida, pero este no es momento ni el lugar.
—Yo no sé que decirte… no me explico que tengo que ver yo en una de tus decisiones— comento contrariada.
—Mucho, cuando hablemos sabrás el por qué, bueno, siempre y cuando tú quieras hablar no te obligare a nada y tampoco quiero que te sientas presionada.
—Esta bien, antes que te marches hablaremos. Solo me gustaría que supieras que lo de esta mañana no me incomodo, pero sí me confundió. No sé que es lo que pasa, de un momento a otro has cambiado tu actitud hacia mí y lo más desconcertante de todo es que me agrada… pero es difícil, no te conozco, y si no fuera porque curioseé entre tus pertenencias estoy segura que siquiera sabría tu nombre. Es difícil para mi la situación, más considerando que eres mi paciente y no soy de las personas que mezcle su vida privada con el deber. Me asusta lo que pueda llegar a pasar y a la vez también me da miedo lo que no llegue a suceder… tengo un lío mental que me esta atormentando.
—Cuando hablemos espero que esta situación se revierta, lo que menos quiero es causarte problemas, solo te pido que me des la oportunidad de ser sincero. Yo en un comienzo también me sentía como tú, pero solo me basto con poner en orden mi cabeza y todo se aclaro, pero la situación es compleja, hay cosas que no conoces de mi vida y son esos aspectos los que me detienen a dar el siguiente paso— le sonrío de manera encantadora y le acaricio la mejilla con extrema ternura. Serena cerro los ojos para disfrutar de la caricia y un suspiro involuntario asomo desde lo más profundo de su ser.
Minutos que parecieron horas se quedaron observando fijamente a los ojos, ninguno de los era consiente de lo que pasaba a su alrededor, en esos momentos lo único que importaba era la mirada del otro. Pero el momento no podía ser eterno y con una fuerza de voluntad que ella no sabía que tenía retomo su pose profesional y se dedico a trabajar, rompiendo ese maravilloso momento. Es que estar en compañía de ese hombre mirando sus profundos ojos verdes y admirando su viril y atractivo rostro le provocaba una sensación de tanta paz y felicidad que estaba segura querer mirarlo por el resto de su vida. Pero por ahora lo importante era su bienestar y eso dependía en gran medida de ella, quien debía examinarlo y ver la evolución de su herida.
N.A: continúo con las publicaciones dominicales, agradeciendo a las personas que siguen la historia y que me dejan algún comentario.
Termine con el pasado, de ahora en adelante desarrollare los acontecimientos que tengo pensados en base a la crisis que existe en el Congo y también pondré de todo mi esfuerzo para profundizar en la vida amorosa de la protagonista.
Saludos
