Hola tomodachis!
En primer lugar quiero agradeceros a todos la gran ayuda que me brindasteis en el capitulo anterior. ¡Fueron más de veinticinco reviews! Os lo agradezco en el alma. Y también te lo agradezco a ti, que estás leyendo esto. Entre todos construimos la historia, yo sola no podría hacerlo.
Agradecer especialmente a Namine1993, XxXyuleXuchihaXxX, alichaSxS, NEHEZ-UCHIHA, LucyRedfield, alexia1928, anita-asakura, Trinity17, Cereziita, o.Oharu-chanO.o, Black Cronos, Queen pain alone, Akai Karura, conty (un nick muy practico xD), paosan, deidara77, isaku-93, isaku-93, Ilovi Namikaze, Yuki118, karoru01, PolinSeneka, ciansea, Fenrir034, angeldark2805. ¡Muchísimas gracias!
Días...
Semanas...
Meses...
Años...
El tiempo transcurrió lentamente a partir de aquel día.
Las sonrisas desaparecieron, y volvieron a aparecer con el tiempo.
Yo deje la academia y me hice cargo de Sasuke. Comencé a trabajar en el hospital pocas semanas después de la "masacre", y aunque me costo bastante convencer al hokage de que en realidad yo era otro tipo de "prodigio Uchiha" en el ámbito sanitario, mereció la pena, dado que ejercer medicina era una de las pocas cosas que lograban distraerme, lo cual necesitaba para continuar con mi vida. Después de todo, aun tenía un promesa por cumplir.
Con el tiempo, una vez superado el dolor de la perdida, llegue a convertirme en una especie de hermana mayor / madre sustituta para Sasuke. Nadie en la aldea me trataba como se trataría a una chica de ocho o nueve años y yo misma trate de reafirmar esa imagen tanto con mi comportamiento como con mi modo de vestir.
Superé hábilmente y de vez los exámenes de Genin, Chuunin, y Jounin, al fin y al cabo, ya era la segunda vez que los hacía, y cuando no me encontraba ejerciendo en el hospital, me hallaba atendiendo la casa o entrenando con Sasuke, momento que también aprovechaba para hablar con él sobre aquellos temas que consideraba oportuno tratar.
Realmente, esta no es la vida que siquiera alguna vez imagine tener – madre/hermana sustituta del chico que me volvía loca en primaria, a cargo de un hogar con apenas dieciocho años cumplidos, y un cuerpo que aparenta ser diez años más pequeño – sin embargo, una vez superado el dolor de la perdida, me sorprendió descubrir que mi nueva vida no era tan mala, e incluso pude disfrutarla.
Mi relación con Sasuke se desarrollo hasta limites insospechados, aunque comprensibles, debido a las circunstancias. De algún modo él ve en mi a su única familia superviviente.
Sorpresivamente, el día que regreso de la academia – a la que yo no había acudido porque estaba enferma en el hospital, o al menos eso fue lo que me dijeron los médicos cuando desperté, varias horas más tarde, en una de esas camas adoseladas – y encontró a todos sus familiares muertos, no se derrumbo ni una sola vez, es más, cuando los AMBU le explicaron lo ocurrido – ahí yo ya me encontraba presente – sonrió con orgullo al rememorar la heroicidad de su padre y su hermano.
No fue sino hasta lo noche, en la soledad de su cuarto, que se derrumbo a las lagrimas y, con gritos ahogados, trato de liberar todo el dolor que sentía por haber perdido a su familia.
Yo lo escuche desde mi cuarto, y al contrario de lo que creía, fue un alivio comprobar que no estaba sola con mi dolor, que este era compartido. Fui a su dormitorio y lo estreche entre mis brazos, tratando de trasmitirle consuelo, de demostrarle que no estaba solo. Juntos, pasamos la noche llorando.
Desde ese día nuestras relación vario, no solo se hizo más fuerte, sino que, al mismo tiempo, dejamos de estar es alturas similares, convirtiéndome yo en la adulta que se haría cargo de él, tanto física, como emocionalmente.
Realmente espero haber cumplido mi papel satisfactoriamente y, de todos modos, contaba con ayuda, ya que conocía el futuro.
Evidentemente, con mi llegada provoqué algunos cambios, pero la mayoría de ellos tuvieron lugar después de los exámenes Gennin. El único cambio que pude apreciar antes de ellos, fue el carácter de Sasuke, el cual conserva su habitual frialdad e indiferencia, pero estás son algo más livianas y ya no parece cargar con el peso del mundo sobre sus hombros, al contrario, su mayor ilusión es convertirse en un gran ninja, para que su padre y su hermano puedan sentirse orgullosos de él, aunque esto, obviamente, no lo sabe nadie aparte de él y yo.
Cuando se formo el equipo siete, no sabría decir quien estaba más entusiasmado, él o yo, debido a las ganas que tenía de que entablará amistad con Naruto y conmigo misma.
Aunque al principio para él fue toda una decepción compartir equipo con el payaso de la clase y con una de las muchas plastas que lo perseguían a todo sitios con el molesto "Sasuke kun" en sus labios, con el tiempo, al igual que ocurrió en mi época, llego a entablar una profunda amistad con Naruto y con mi yo rosa, y al no estar la venganza de por medio, sus lazos se fortalecieron mucho más, especialmente con Naruto, quien actualmente es como su hermano.
Dejando eso de lado, los primeros cambios comenzaron a producirse en el examen genin, ya que una misteriosa misiva – que yo envié muy discretamente – advirtió a el hokage de la probable presencia de Orochimaru en los bosques, los cuales fueron rastreados, y la serpiente eliminada – debo decir que me desquite totalmente con él por lo que le hizo al Sasuke de mi tiempo. Pobrecillo... Tal vez me sobre pase un poco...
¿Pero que dices debilucha? ¡Le dimos su merecido a esa serpiente cabrona! Jajaja, ya lo creo que si...
Bien, como iba diciendo, una vez eliminado Orochimaru tan solo quedaban los ninjas de la arena, a los que yo deje pasar por alto para que se realizara la famosa conversión de Gaara a manos de Naruto. Su kazekage, por el contrario, fue eliminado por nuestro propio hokage cuando trato de asaltar la villa con sus soldados – ¡el pobre se llevo un buen susto al ver que los del sonido no aparecían!
Ahora ya tenemos dos cambios: Orochimaru muerto, hokage vivo.
La batalla entre Naruto, Sasuke y Sakura contra Gaara, Kanguro y Temari, fue algo más sangrienta - de echo cuando yo llegue estaban todos medio desangrados, pero con algo de esfuerzo logré colocarlos fuera de peligro –, no obstante, tuvo el mismo resultado.
Un Gaara pacifico, un Kanguro sorprendido, y una Temari en "proceso de enamoramiento" con Sikamaru. La villa de la arena transformada en la nueva aliada de Konoha, Gaara en su hokage, y Temari en la embajadora oficial.
Sin embargo, fue más notable el resultado de la batalla dentro del grupo siete. Sakura quedo profundamente impactada por las heridas de sus amigos y se sintió tan impotente al no poder ayudarlos – hasta el punto que creyó que iban a morir -, que se juro a si misma no volver a fracasar otra vez en la misma situación.
Después, cuando contemplo como yo los sanaba con los jutsus apropiados, comprendió que, realmente, era eso lo que ella quería hacer con su vida, dedicarse a salvar vidas. Aquella misma tarde se acerco a mi en el hospital y, a pesar de que nunca habíamos mantenido muy buenas relaciones, – creo que me tenía algo de envidia por mi relación con Sasuke – me suplico que la convirtiera en mi alumna.
Sorprendida, le pedí que me explicará sus motivos y, cuando ella me dijo que no deseaba volver a sentirse impotente, incapaz de hacer nada cuando la vida de sus amigos, o de cualquier otra persona, se extinguía en sus manos, yo acepte su propuesta y le permití convertirse en mi alumna.
No obstante, también le dije que, si realmente no quería ser una más del montón, y estaba dispuesta a darlo todo por convertirse en la mejor, no era a mi a quien debía acudir, sino a la princesa Tsunade. Impactada por mis palabras ella me prometió que meditaría mi propuesta y me contestaría al día siguiente.
Esa misma noche acudió a mi casa, dispuesta a comunicarme que había aceptado mi oferta. Antes de que partiera, me vi obligada a advertirle del fuerte carácter de su futura sensey, de lo duro de sus entrenamientos, y de que, probablemente, si viajaba en su busca y ella la aceptaba como alumna, pasarían años antes de que pudiera regresar a Konoha. A pesar de todo, Sakura me dijo que, costará lo que le costase, Tsunade sama se convertiría en su nueva maestra, y que no tenía intención de regresar a la villa hasta el momento en ya nadie pudiera acusarla de ser "débil." Debo reconocer que en ese instante me sentí orgullosa de mi misma.
De eso han pasado ya tres años; así pues, repasemos los cambios significativos que se han producido entre este tiempo y el mío:
1º Sasuke es algo más... humano. Sin esa obsesión por la venganza, se da a si mismo la oportunidad de ser feliz.
2º Yo me cargué a la serpiente.
3º El kage sigue vivo.
4º Sakura partió en busca de Tsunade para convertirse en su alumna y, puesto que aun no ha regresado, imagino que tuvo éxito en su empeño.
En fin, están eran las cuatro características que se cumplen desde hace tres años hasta hace apenas un par de días, cuando una de ellas dejo de tener sentido.
Específicamente, la tercera. El hokage sobrevivió a la invasión de la arena – el sonido, gracias a mi, no pudo intervenir -, pero ahora está muerto. Fallecido por causas naturales o, si me preguntan a mi como medico, por los numerosos disgustos que le producía su nieto.
Y ese es exactamente el motivo porque el que me encuentro yo aquí ahora, caminando por una ciudad desconocida en busca de mi antigua maestra y de el yo que la acompaña.
Todos los miembros del estado de Konoha coinciden en que Tsunade debía ser la sucesora del hokage, y no se les ocurrió otra cosa mejor que mandarme a mi para convencerla de que acepte el puesto ¡y tan solo porque mi fama como médico prodigio es mundialmente reconocida! Como si a Tsunade le agradará la competencia o se dejará amilanar por ella...
Aunque, realmente, tengo un par de ases en la manga, entre los cuales destacan un buen surtido de botellas de sake, y la colaboración de mi yo rosa, quien de seguro esta deseando regresar a la aldea.
Sin embargo, os preguntaréis porque Tsunade y no Hiraya, o como mínimo, porque no es el quien va a en su busca. Pues bien, lo cierto es que nadie sabe nada de ese viejo pervertido, como lo llamaba Naruto. Algunos dicen que ha muerto, otros que ha perdido la cabeza, pero lo único que se sabe con seguridad acerca de él, es que hace más de una década que no es visto por nadie.
Lo cual nos lleva a otro cambio que prefiero no tocar, porque es muy doloroso, y no me puedo permitir distracciones poco antes de tratar con Tsunade sama. Lo resumiré brevemente: Akatsuki no ha hecho acto de presencia en Konoha y, aunque por otros lugares corren rumores de hombres vestidos de capas azules y nubes rojas que se dedican a perseguir y ¿eliminar? a los portadores de los kyubi, lo cierto es que ninguno de ellos ha tratado de hacer lo mismo con Naruto, quien, me parece, ni siquiera sabe de su existencia.
Si tiene o no que ver con este hecho cierta persona que porta el sharingan en sus ojos, es algo que me he preguntado varias veces, pero como he dicho antes, este no es momento para pensarlo.
Ahora me espera un nuevo reto, y es que, ciertamente, prefiero enfrentarme a un buen puñado de Akatsukis antes que a la ira de Tsunade.
¡Que el sake me ayude y Sakura-rosa me asista!
Bueno, ya avise que sería un capitulo mas bien corto, pero no negaran que sucedieron muchas cosas, o si? Fue más bien una especie de intermedio, un enlace, ya que a partir de ahora la trama se va a volver... como decirlo, algo más adulta. Así que solo esperen, ¡les prometo que el siguiente capitulo no les defraudara!
Y como prueba uno pequeños avances...
¿Fue real? ¿Sucedió de verdad? ¿Estoy yo, acaso, completamente loca?
- Itachi – susurro, mientras abrazo con fuerza su fotografía. – Itachi...
- Itachi... – el susurro que se lleva el viento, pero nunca podrá arrastrar también a mis recuerdos.
- Sakura...
Y ahora me despedido, trataré de actualizar el jueves, es el día que mejor me va xk tengo una hora libre. ¡Besos a todos!
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