Bueno siento la tardanza pero es que el dia de ayer mis amigos me obligaron a ir con ellos al cine después de la escuela para ver Una película ridícula de vampiros con ellos, y por llegar a las 6 mis padres me regañaron y no me dajaron agarrar el PC para nada y como hoy ya se fueron a trabajar pude actualizar, espero y disfruten este capitulo, y como dije en el capi pasado no todo es miel sobre ojuelas y las cosas se empezaran a poner feas bueno lean.
Capítulo XI: Verdad
Llevaba mirándola ¿Quién sabe cuánto tiempo? ¿Horas? Tal vez, pero no podía dejar de asombrarse de la belleza que tenía por esposa. Como su boca estaba medio abierta y respiraba tranquilamente y su seño se fruncía para luego aflojarse y que ella emitiera una sonrisa. Podría verla dormir por horas y horas, pensar que se ha estado perdiendo de esto por meses y todo por culpa del mendigo gato.
Sonrió con sorna al imaginarse al recogido ese chillando al encontrarse solo. ¿Cómo estarán las cosas por allá?, digo que los anfitriones de una fiesta desaparezcan así como así sin unas palabras siquiera. Dios quiera y su hermano lo hubiera sacado de esta pero es que de veras necesitaba un poco de tiempo a solas con su mujer y valla que lo disfruto.
"Te amo" aquellas palabras que calaron en su corazón y que jamás pensó oiría de ella, ¿Serían ciertas? Digo, estaba a punto de dormir; pero ella no sería capaz de mentirle en algo tan importante como eso. Jura que se sintió completo al escuchar esas dos insignificantes palabras que hoy en día todo el mundo las dice, adolescentes que apenas tienen una semana con sus novios y novias ya dicen "te amo" sin saber el importante significado de esas palabras.
Pero ellos ya eran adultos y por el amor de Dios estaban casados y con un bebé en camino. ¿Qué siente él por ella? La quiere, de eso no cabe duda pero ¿La ama?, no quiere hacerle daño pero en estos momentos todo es tan confuso…
Observó como Serena empezaba a moverse entre sus brazos ¿Cómo reaccionara? ¿Qué le dirá? ¿Recordara las palabras que le dijo antes de caer dormida? ¿Qué le dirá él? Estaba muy nervioso al respecto más aún cuando la joven empezó a abrir sus bellos ojos azules, olvido totalmente su gran dilema y solo podía concentrarse en la hermosa mujer que descansaba en sus brazos y sin poder evitarlo sonrió como un tonto.
Lo primero que observo al abrir sus ojos del cómodo sueño que tenía fueron unos ojos azules que brillaban intensamente reconociendo a su marido y su perfecto cuerpo que estaba junto a ella. Su cabello despeinado y su sonrisa traviesa la hicieron sonrojarse abruptamente. Recuerdos de la noche anterior cruzaron por su mente lo que provoco que su pálido rostro se tornara de un color carmesí intenso. El saberse desnuda bajo las cobijas la cohibía y peor aún saber que su marido se hallaba en iguales condiciones.
Para ella la noche anterior fue su primera vez, claro que ya lo había hecho pero bajo los efectos del alcohol así que prácticamente no cuenta. En cambio ahora lo recuerda todo claramente los besos, las caricias, la entrega… definitivamente no se arrepentía de nada pero no dejaba de ser vergonzoso.
-Buenos días.-Murmuro el azabache con voz ronca.
-Buenos días.-Contestó la joven tímidamente queriendo cubrir más su desnudez.
-¿Por qué te tapas?-Le pregunto recordando que la primera vez que estuvieron juntos ella se había tapado hasta la coronilla y se había alejado de él, sin embargo en estos momentos parecía muy cómoda de estar en esa posición.
-Me da pena.-Dijo sinceramente.
-No debes tener pena conmigo.-Le aseguro el azabache sobando delicadamente su mejilla.-O es que ¿Acaso te arrepientes de lo que pasó anoche?-Temió preguntar eso puesto que no estaba seguro de cómo reaccionaría si es que su esposa le decía que si se arrepiente.
-No, yo no…-Su frase fue interrumpida por los labios de su esposo que se posaron abruptamente sobre los suyos y le reclamaban atención.
-Entonces no hay nada de qué avergonzarse.-Le explico Darien acariciando su rostro suavemente para luego besar la punta de su nariz-¿Tienes hambre?
Ella no contesto pero Darien alcanzo a sentir una patada desde el abultado vientre de su esposa mientras que ella se ruborizaba avergonzada. La estampa se le hacía tan tierna y cómica que no resistió las ganas de reír que tenía empezando por una tímida risa y terminando en una fuerte carcajada que resonaba en las paredes de la casa vacía. No podía ocultarlo ni negarlo aunque quisiera, estaba feliz. Feliz como no lo había estado en muchísimo tiempo. Y digo ¿Cómo no estarlo? Platicar con tu esposa después de despertarse y más aún luego de haber hecho el amor y ahora que pregunta si es que tiene hambre es su hijo no nato el que le contesta desde el vientre de su madre.
Serena abrió los ojos desmesuradamente, nunca en los meses que se conocían había escuchado reír a su esposo. Su risa era tan fresca y ligera y se lo veía tan… feliz. El Darien que ella conocía era frío y distante. Aunque ha de admitir que con ella tenía detalles lindos pero a pesar de eso jamás lo había escuchado reír. Así que ella simplemente sonrió de alegría al ver como ríe el joven.
El azabache se percato de la mirada de la rubia lo miraba de manera curiosa y no entendía ¿Por qué? Las risas pararon en ese instante y el joven quedo viendo como su esposa sonreía alegremente.
-¿Qué ocurre?-Pregunto el joven de ojos azules intrigado.
-Nada, sonrío de lo alegre que reíste.-Explico la joven enterneciendo al azabache-¿Qué es lo gracioso?
-Nada.-Contestó él simplemente.-Solamente estoy feliz, soy feliz.-Le dijo depositando un tierno beso en los labios de su esposa.-Ahora vamos a alimentar al pequeño.-Propuso incorporándose de la cuna.
Por favor que Dios lo ayude y si su hijo es varón nunca le pregunte como fueron sus experiencias sexuales porque sino ¿Qué le diría? ¿Qué la mejor de sus experiencias fue en su cuna? Eso sería suficiente para traumar a un joven. Esperemos que Dios lo escuche.
-Darien…
-Dime.-Exclamo el azabache colocándose sus bóxers.
-Yo, esto… mi ropa.-Dijo Serena tímidamente tapándose de nuevo.
-Espera unos minutos.-Exclamo el azabache recordando algo y salió de la habitación solamente con ropa interior. Pasaron tres minutos y el joven apareció con unos pantalones de chándal puestos y un calentador y una camiseta de él en la mano.-Toma.-Dijo entregándole las prendas de vestir.
-¿Y esto?-Pregunto la joven observando extrañada las prendas.
-Ropa mía.-Dijo el azaabche.-No puedes ponerte el mismo vestido de anoche.-Porque de hacerlo más demorarías en ponértelo que yo en volvértelo a quitar, pensó. Sacudió su cabeza desechando aquellos pensamientos tan pervertidos.-Empecé a traer ropa de a poco, pero solo mía. Espero que te sirva.
-Si, creo que esta bien aunque estoy enorme.-Dijo Serena apenada.
-Estas perfecta.-Le aseguro su marido besándole la frente con ternura para luego incorporarse y dirigirse a la salida de la recamara.-Estaré abajo.-Dijo sonriéndole y saliendo del cuarto.
Serena sostuvo las prendas en sus manos e instintivamente las llevo a su rostro capturando el olor que tenía, aquel olor tan propio de él y sonrió como una tonta. Estaba tan feliz de lo ocurrido la noche anterior, de cómo se portaba Darien con ella. Pero tal vez solo se esta comportando así caballerosamente, es lo más seguro después de todo nunca había dicho que la quería o algo así. Su rostro se ensombreció al recordarlo, ¿Cómo iba a decirle que la quería si no lo sentía?
Empezó a vestirse afortunadamente la ropa de Darien era lo suficientemente ancha para cubrir su abultado vientre y los pantalones lo suficientemente elásticos para ceder a su actual figura. Aunque dudaba que pudiera volver a ponérselos. Salió descalza y recordó que prácticamente no tenía idea de donde quedaba la cocina. Darien le dijo "Estaré abajo" así que por lógica tenía que bajar las escaleras, lo hizo cuidadosamente. Una vez ahí se dejo guiar por su olfato que la dirigió a un inmenso y hermoso jardín, con una alberca y flores por todo el lugar; cerca de la alberca había una mesa con cuatro sillas alrededor ahí alcanzo a divisar a su querido esposo que estaba poniendo la mesa tranquilamente. Se veía tan condenadamente atractivo sin camisa y con el cabello desordenado. Aunque sinceramente no concebía una imagen de Darien en la que no se viera condenadamente atractivo.
Camino hacía la mesa donde la esperaba una silla que su marido abrió especialmente para ella. Todo parecía tan condenadamente irreal que temía estar dormida y que en el rato menos pensado alguien la despertara de su ensueño.
-¿Qué te parece?-Pregunto el azabache tomando asiento en frente de ella.
-Irreal.-Susurro la joven maravillada.
Darien sonrió complacido, esa era exactamente la reacción que esperaba que tuviera, observo a su esposa nuevamente como sus bellos ojos almendrados le brillaban con fervor, como su camiseta apenas y le quedaba apegándose a su cuerpo haciéndola lucir hermosa. Podría acostumbrarse perfectamente a esto. Despertarse con su mujer entre sus brazos, bajar al jardín a desayunar por el momento solos, más después con la llegada de su pequeño.
-Buen provecho.-Dijo el azabache empezando a cortar los panqueques que había preparado.
-¿Cocinas?-Preguntó Serena dudosa y divertida.
-Si.-Respondió el joven-¿Cómo crees que me alimentaba antes de casarme contigo?
-No sé, pensé que dependías del servicio a domicilio y de los enlatados para microondas.-Exclamo divertida.
-Pues para que se entere señora Chiba, el señor Chiba sabe cocinar y muy bien.-Dijo orgulloso.
-A ver.-Dijo Serena cortando un pedazo de sus panqueques y llevándoselo a la boca, lo mastico por unos momentos hasta que finalmente lo trago. Se quedo pensativa unos momentos y…-Delicioso.-Admitió la joven a lo que el azabache sonrió con sorna y se dispuso a tomar un poco de zumo.-Bueno saber que a partir de ahora alguien me ayudara en la cocina.-Dijo suspicaz y empezó a reír por que su esposo casi se atragantaba con el jugo, mejor le salía quedarse callado.
Darien rió nervioso, Serena hablaba en serio aunque por alguna extraña razón no le molestaba el hecho de ambos levantarse a la par a preparar el desayuno. Solo de imaginarse esa mesa completa con él y Serena de cabeceras y a sus costados un rubio y una castaña en miniatura un calor desconocido se apoderaba de él. Pronto tendría una familia nuevamente, su familia y no estaba dispuesto a perderlos.
Observo a su esposa sonreírle feliz ¿Qué pensaría de él si se entera de la verdad? ¿Lo abandonaría?, es lo más seguro después de todo el se comporto como un canalla. Debió haberle dicho sobre la herencia desde un principio, hubiera sido más fácil en ese entonces cuando no había sentimientos de por medio en cambio ahora si se lo dice la perderá para siempre y no está dispuesto a eso. Lo mejor será callar ese secreto, afortunadamente solo lo saben él, Yaten y Seiya. Tenía que silenciar a su primo cueste lo que cueste.
-¿Qué pasa?-Pregunto Serena al notar el semblante tan cambiante de su marido.
Darien volvió a la realidad y sonrió a su esposa, ciertamente de lo único de lo que tenía que preocuparse era que su primo no abriera la boca.
-Nada amor.-Soltó sin percatarse, lo había dicho tan natural. Como si de verdad lo sintiera y provoco un sonrojo en su esposa. Quería a Serena…
De verdad la quería…
Yaten no podía quitar esa sonrisa pícara que tenía desde hace una semana atrás. Esa noche él había tenido que despedir a los invitados y excusar a la parejita de tortolos en plena luna de miel. Se divirtió tanto con los comentarios indecorosos de los socios de la empresa. Esa noche fue la mejor y no solo para su hermano mayor, él también la disfruto mucho en compañía de la brujita y lo mejor fue que estaban delante del niveo ese que le pego el otro día.
Fue una buena noche, antes de irse dejo alimentando al pequeño Darien que no paraba de maullar viendo a la puerta esperando que su dueña volviera a por él. Ni modo le dio pena y se lo llevo a casa. Ahora se encontraba en su trabajo haciéndole compañía a su cuñada mientras jugaba con el pequeño gato.
Observo a la joven rubia que lo miraba intrigada y le sonrió pícaramente ocasionando un sonrojo en ella. No aguanto la risa y estallo pronto en una fuerte carcajada.
-Yaten.-Reprocho la rubia.-No te burles.
-¿Y según tú de qué me estoy riendo?-Dijo volviendo a reírse al notar que su cuñada enrojecía más de ser eso posible.-Tranquila, lo que hicieron tú y Darien es algo muy normal.-Le dijo crudamente.
-¿Qué crees que hicimos?-Soltó Serena tratando de confundirlo.
-Sé que no estuvieron discutiendo los detalles de la deuda nacional.-Dijo y volvió a reírse.
-No molestes.-Dijo ruborizada logrando intensificar las burlas de su cuñado-¿Alguien más lo noto?
-¿Bromeas? Toda la fiesta noto su ausencia.-Le informo el platinado.
Serena trago en seco definitivamente no llamaría a Sakura Li ni a Amy Starligth en un buen tiempo, por lo menos hasta que esto se olvide. Tal vez si llame a Tomoyo, Esmeralda y Layla ellas son más conservadoras. Ya hasta podía escuchar los comentarios indecorosos de Sakura.
-¿Recordando lo de la noche anterior?-Pregunto pícaramente.
-¡Yaten!
-¿Qué paso la noche anterior?-Interrumpió una tercera voz que salía del ascensor.
Ambos jóvenes dirigieron la vista a la persona que salía del ascensor, un joven con el cabello rubio, piel blanca y ojos azules; con un paquete en sus manos.
-¡Andrew!-Exclamo la joven queriendo levantarse de su silla pero no podía debido al peso extra que cargaba.
-No te esfuerces pequeña, ya voy yo.-Dijo Andrew acercándose al encuentro con ambos jóvenes. Reconoció al platinado que acompañaba a Serena, era el mismo que había bailado con Minako por toda la noche y lo quedo viendo de manera dura.
Yaten trago en seco al notar la aterrorizadora mirada del rubio sobre él, debe recordar claramente que él paso bailando toda la fiesta con su pequeña hermana. Teme a Andrew, teme que lo golpee, teme que lo mate y sobretodo teme que le prohíba volver a ver a la brujita. ¿Qué demonios estás pensando Yaten Kou? Eso a ti no debería importarte. Trago en seco ante la mirada escudriñadora que le dirigía el joven.
-Bueno creo que me retiro.-Anuncio el platinado menor bajándose del escritorio de la rubia.-Te dejo en buenas manos, nos vemos luego. Hasta luego Andrew.
-Adiós Yaten.-Exclamo Serena algo extrañada por la repentina huida de su cuñado.
-Adiós.-Simplemente susurro Andrew.
La rubia se quedo observando a ambos jóvenes curiosa no entendía ¿Por qué actuaban así?
-¿Todo va bien Andrew?-Preguntó tratando de recuperar la atención del joven.
-Si.-Respondió el rubio cambiando de repente su semblante de calculador a alegre y animado.-Toma Zafiro te manda.-Dijo extendiéndole la cajita que llevaba.
-Gracias.-Exclamo Serena emocionada abriendo la cajita para que le llegara el delicioso olor del famoso sushi recién hecho de Zafiro.-Que rico, ya me estaba entrando hambre.-Dijo probando el platillo-¡Delicioso!-Exclamo la rubia-¿Quieres?
-No gracias.-Respondió el rubio a la que consideraba su hermana menor-¿Cómo estas?, ¿Te trata bien eso que escogiste por esposo?
-¡Andrew!-Le reprendió la joven y ante la reprimenda el joven solo rió.-Estamos bien, gracias por preguntar.
-Me alegro.-Dijo el joven-¿Y el pequeño cómo esta?
-Bien, creciendo fuerte y sano.-Dijo acariciando su abultado vientre.
-No puedo creer que pronto serás mamá.-Dijo Andrew acariciando el vientre de su amiga.-Y yo seré tío.
-Si.-Dijo Serena entusiasmada por las palabras del joven-¿Y tú cómo estas?
-Bien, pasándola.-Anuncio algo decaído el joven.
-Minako me dijo que estuviste con gripe y que andabas de mal genio.
-¿Minako te dijo que se la paso bailando anoche con tu cuñado?
-¿¡En serio! ¡Genial!-Exclamo Serena eufórica.
-¿Qué tiene de genial?-Pregunto el rubio sintiéndose traicionado por su amiga.
-Hacen una monada de pareja.-Explico Serena.
-¿Y?, es hermano del que te embarazo.-Saltó Andrew a la defensa,
-Es un buen chico, te lo aseguro.
-Ninguno es lo suficientemente bueno para Minako.-Dijo el joven.-No quiero perder a otra hermana, no quiero perder a más personas.
Serena se enterneció ante las palabras de su amigo y le acaricio la mejilla.
-No perderás a una hermana, ganaras un hermano.-Explico Serena.-Deberías verlo de ese modo.
Andrew sonrió de medio lado, con Serena era imposible ganar aún así está seguro que no sería capaz de sobrellevar otra perdida. Primero se va Serena luego Lita, lo único que le queda el Minako.
-Como sea.-Dijo el castaño-¿No es contraindicado que trabajes en tu estado?
-No, estoy perfectamente bien. Trabajare hasta que ya no pueda.-Dijo sonriente.
-Nada más cuídate.-Pidió Andrew.-Bueno hermanita ha sido un placer visitarte, vendré cada que pueda.-Dijo besando la mejilla de la joven.-Pórtate bien, cuídense.
-Yo siempre me porto bien.-Dijo Serena inflando los cachetes.-Gracias, tú igual y dile a Zafiro que le agradecemos.
Andrew se dirigió al ascensor le fue bien luego de asegurarse que Serena estaba en buen estado de salud. Cuando la puerta del ascensor estaba a punto de cerrarse un zapato de tacón alto se interpuso en la unión de las puertas. El joven caballerosamente hizo parar al ascensor para que la mujer entrara arrepintiéndose al notar de quien se trataba.
Una castaña de cabello corto envuelta en un elegante vestido verde limón era la persona a la que había esperado. Rogo internamente porque alguien se subiera con ella pero nada. La mujer lo quedo viendo ensimismada para luego volver a la tierra y entraba al ascensor, disimuladamente iba a presionar planta baja pero ya estaba puesto.
Sería un largo camino de regreso…
Maldijo mentalmente encontrarse en un doceavo piso y tener que compartir el espacio y el aire con la última persona con la que querría hacerlo.
Lita estaba muy nerviosa, bien podría haber esperado que el rubio se vaya primero pero al verlo hablando con Serena se quedo observando en las sombras la conversación. Si en algun momento pensó en decirle a la joven la verdad de su matrimonio. El ver a Andrew con ella y lo mucho que la quiere hizo que se olvidara de eso, no quería volver a dañar al joven. No quería volver a dañar a nadie más.
-Hola.-Dijo tímidamente la mujer.
-Hola.-Respondió al saludo el rubio que estaba recargado en las paredes del ascensor.
-¿Cómo estas?
No recibió respuesta por largo rato poniendo nerviosa a la joven mientras que el ascensor descendía, ocho, siete, seis, cinco.
-Bien.-Fue la seca respuesta del castaño.
Nunca en su vida ellos habían tenido un silencio incomodo, hasta ahora… quería decirle algo, que lo sentía que por favor volvieran a ser los mismo de antes pero las palabras no salían de su boca, se quedaban estancadas en su garganta.
Cuatro, tres, dos, uno, PB.
Las puertas se abrieron por fin liberando a los incómodos jóvenes que agradecían internamente por esto. El primero en salir fue el chico seguido por la joven.
-Recuerda lo que te dije, no te atrevas a lastimarla.-Advirtió antes de colocarse su casco y se dirigiera a su motocicleta a seguir trabajando.
Mientras que la joven solo alcanza a verle la espalda, observar como se aleja perdiéndose entre la gente que entra y sale del importante edificio.
Sintiéndolo cada vez más lejos…
Yaten manejaba su Jaguar rojo a la velocidad establecida, bueno puede que un poco más de la velocidad permitida pero eso era lo que menos le importaba. Estaba furioso consigo mismo ¿Por qué había comprado eso? Por idiota, le contesto su subconsciente acusándolo. Pero es que cuando vio al peluche en el escaparate lo único que se le vino a la mente fue ella y lo compro como si fuera un idiota.
Ahora se encontraba manejando en dirección al distrito de Hikari Gaoka, alcanzo a observar que en un popular merendero se hallaba sentada la mayor de sus locuras. Con un uniforme aparentemente de camarera, falda corta, blusa blanca y delantal. Llevaba su lacio cabello cogido en una malhecha rosca. Genial, estaba ahí ahora a lo que vino.
Estaciono el Jaguar delante del establecimiento, pitó un par de veces y bajo los vidrios tintados para que la joven lo alcanzara a ver. Al principio parece que no caía en cuenta de quien se trataba pero luego que se quito las Raivan que traía su rostro fue cambiando de sorpresa a enfado. No podía evitar reírse, la joven era tan molestable que le hizo un ademan con el dedo incide diciéndole que se acercara.
La joven no le tomaba en cuenta hasta que volvió a pitar y se rindió ante las miradas de los curiosos que no dejaban de verla. Se acerco a la ventana de copiloto para ver que quería el joven.
-¿Qué?-Preguntó molesta.
-Sube.-Dijo el joven platinado.
-¿Qué te hace pensar que te obedeceré?-Preguntó nuevamente la joven con una ceja alzada.
-Porque soy irresistiblemente atractivo.
-Arrogante.-Le espeto la joven ruborizándose y mirando para otro lado.
-Tú también eres adorable, especialmente cuando estas sonrojada y mejor si es por mi culpa.-Le dijo de manera insinuante.
-Piérdete.-Le dijo Minako volteándose para dirigirse de vuelta al restaurante.
-Tranquila.-Dijo Yaten extendiendo su brazo lo más que pudo para rozar sus manos y detenerla.-Tengo algo importante que discutir contigo.
-¿Qué tendrías que hablar tú conmigo?-Le pregunto la chica de cabellos dorados.
-Algo sobre tú amiga Rei.-Le dijo tratando de restarle importancia.
Minako se detuvo y volteo a verlo intrigada ¿Qué podría saber él de Rei? ¿Y si era una trampa? Pero entonces ¿Por qué estaba ahí?
-Habla.-Le dijo la muchacha.
-Estoy seguro que debes preguntarte ¿Dónde esta Rei? O ¿Por qué actúa de manera rara últimamente? Creo saber la respuesta. Acompáñame.-Pidió el joven.-Prometo que no te llevare a ningún hotel ni tratare de propasarme contigo.
Minako lo pensó unos momentos hasta que por fin decidió hacerle caso al joven y subirse al coche, total ya había acabado su turno hace rato y le intrigaba mucho ¿Por qué Rei salía tan rápido de sus turnos?
-Me voy Zafiro.-Grito al cocinero una vez que estuvo dentro del coche.-Arranca.-Le dijo a Yaten mientras que a medida que se alejaba se escuchaba la voz de Zafiro gritando.
-¡Minako!
-Tú amigo es muy celoso.-Dijo el platinado sonriendo.
-Si, y sin razón alguna.-Se defendió la rubia.-Ahora dime.
-Que impaciente eres.-Observo que la joven se volteaba molesta.-Vale, te digo. ¿Has notado que tú amiga últimamente está actuando de manera extraña?
-Si, por eso vine.-Contestó ella.
-El caso es que mi amigo también está actuando de modo extraño.-Le dijo el platinado.
-¿Y eso qué tiene que ver con Rei?-Pregunto molesta.
-¿De verdad no te das cuenta?-Observó como la joven negaba con la cabeza.-Ellos dos últimamente andan muy juntos recuerda la fiesta nada más y he llegado a pensar que nuestro encuentro en la cafetería aquel día no ha sido solo coincidencia.-Observo que la joven lo miraba asombrado.-O me dirás que no es extraño que a mí me haya invitado Nicholas y a ti Rei casualmente a la misma mesa.
-Pues ahora que lo mencionas si…
-Entonces no me queda más que pensar que algo llevan entre manos ese par.-Explico al terminar su teoría.
-¿Y si no? Si solo estamos haciendo el ridículo.-Dijo Minako.
-No te preocupes no lo haremos tú solo sígueme la corriente.-Dijo Yaten doblando a la esquina.
-¿Dónde vamos?-Pregunto Minako sin poder reconocer el lugar en el que se hallaban, parecía una calle de restaurantes demasiado elegantes. De esos que aparecen en las revistas.
-Se donde se encuentra Kumada en estos momentos y vamos a comprobar si esta con tú amiga.-Le explico el platinado.
-¿Cómo es eso que sabes dónde está?-Preguntó Minako incrédula-¡Lo has estado siguiendo! ¿¡Acaso contrataste un detective para seguir a tú amigo!-Cuestionó alterada la joven.
-Que anticuada eres, los detectives privados son del siglo pasado.-Se burlo el platinado.-Ahora solo con tener un dispositivo GPS te basta.
Minako lo miro como si dijera algo irreal y él se limito a sonreírle. Aparcando el coche en un elegante restaurante.
-¿Qué hacemos aquí?-Preguntó Minako confusa.
-¿No me escuchaste en todo el camino?-Pregunto el joven incrédulo.-Aquí están nuestros amigos.-Le explico indicando el lujoso establecimiento
¿Qué diablos hacía Rei en un lugar tan lujoso como ese?
-Anda entremos.-Dijo el Platinado jalándola a la puerta.
-¡Estás loco! Mira como voy, no puedo entrar así.-Le explico la rubia molesta.
El platinado se le quedo viendo largo rato examinándola de arriba abajo, por un momento se sintió incomoda hasta que el encogió los hombros.-Nada mas suéltate el pelo y deja ese delantal de lado.-Le explico.
La joven lo hizo y parecía una trabajadora de oficina muy guapa. El platinado la quedo viendo fijamente antes delicadamente poner un mechón de cabello tras de su oreja.
-Perfecta.-Dijo sonriendo complacido y tomando su mano.-Vamos.
Minako se sentía alucinada ¿La estaba tomando de la mano? ¿Sin bromas o payasadas? Entraron al local y no pudo hacer más que maravillarse por la elegancia del lugar. Todo tan fino y exquisito Dios, jamás pensó en que llegaría a ver esto más allá de las revistas y ahora estaba ahí junto a un apuesto joven. Esperen un momento dijo: "apuesto joven" no, quiso decir "molesto joven"
-Reservación a nombre de Yaten Kou.-Dijo al encargado que asintió y procedió a llevarlos a la mesa.
-En cinco minutos vendré a tomar su orden.-Explico el mozo.
La rubia veía anonadada a todas las personas que iban envueltas en sus mejores prendas solamente para ir a almorzar a ese lugar. Una pareja en especia llamo su atención, reconocería ese cabello tan negro dónde sea e iba acompañada por un moreno de pelo corto.
-Yaten mira.-Susurro señalándole a la pareja antes descrita. El platinado volteo a verlos y sonrió con suficiencia.
-Bingo.-Dijo a su acompañante con una sonrisa victoriosa.
Se levantaron de su mesa y se dirigieron a la que ocupaban sus amigos sin preguntar se sentaron cada quien al costado del otro. Los jóvenes se sorprendieron por la intromisión de sus amigos, estaban disfrutando del postre cuando los sorprendieron.
-Hola Rei que grata coincidencia.-Dijo Minako insinuantemente.
-Ho-hola Mina.-Dijo la joven de lentes.
-Kumada ¿Cómo estás?-Pregunto el platinado haciéndose el desentendido.
-Bien Yaten.-Respondió el joven.-Acabando de almorzar, de salida.
-¿En serio?-Pregunto el menor suspicaz.
-Si, y ustedes ¿Qué hacen aquí?-Pregunto bebiendo un poco de agua.
-Sinceramente queríamos ver porque tanto misterio con ustedes dos, pero creo que la respuesta es obvia ¿verdad?-Explico el joven platinado encogiéndose los hombros.
-Rei ¿Por qué no me lo dijiste?-Exigió saber Minako.
-Porque si lo hacía de seguro me salías con cosas como que estoy fraternizando con el enemigo o algo así, te conozco Minako Aino.-Se defendió la joven.-Si te decía que estaba saliendo con Nicholas hubieras pegado el grito al cielo y a acusarme por alta traición.
-Yo… bueno.-Dudó Minako queriendo restar importancia a las palabras dichas por la joven a pesar de saber que era absolutamente ciertas.-Que más da ¿Eres feliz?
-Mucho.-Respondió la joven sonriendo alegre de que su amiga no esté molesta con ella.
Los hombres de la mesa observaban la escena ensimismados para luego voltear a verse a ellos mismo.
-¿Tú también me reclamaras que no te haya dicho nada?-Preguntó Nocholas en son de burla.
-Eso es tan gay Kumada.-Le reprendió el menor-¿Desde cuándo?-Quiso saber.
-Desde el matrimonio de Darien.-Respondió sencillamente el joven moreno.
Yaten le quedo viendo mal, Dios ¿Cómo pudo ser tan ciego? Y se hace llamar su mejor amigo. Ni modo ¿Qué se le va a hacer?
-Eres un canalla condenado.-Le dijo con burla a lo que el moreno solamente le sonrió.
-Bueno creo que aquí sobramos.-Le dijo a Rei.-Nos vemos luego y disfruten de la cena.-Dijo levantándose junto con la joven de cabellos morados.
-Kumada.-Llamo el platinado.
-Dime.
-Dejen de hacer de Cupido por favor.-Pidió el joven.
La pareja que se hallaba de pié se quedo quieta al notar que el platinado lo había notado, voltearon a verlos un poco nervioso mientras que el joven los observaba con esa mirada acusadora tan suya.
-Dejaremos de intervenir el día que ustedes maduren.-Explico Nicholas.-Ya lo logramos con tu hermano.
-Ya lárgate.-Le pidió el platinado a su amigo que se limito a reírse, tomar por los hombros a su novia y salir del establecimiento.
La joven de azabache y el chico castaño hicieron un ademan con la mano despidiéndose del platinado y la rubia que los miraban de manera extraña y salieron del lugar. El platinado y la joven rubia solo se quedaron viendo a lo lejos.
-Tanto alboroto para esto.-Suspiro resignado Yaten.
-Si…-Suspiro Minako en iguales condiciones-¿Nos vamos?
Yaten lo medito un momento, ¿Le haría caso a Nicholas? A la mierda era todo o nada.
-Ya estamos aquí.-Empezó tratando de sonar indiferente.-No hay que desperdiciar la oportunidad ¿Quieres comer algo?
Minako lo observo como quien mira a un fantasma, ¿Era otra de sus bromas? Si lo era, era de muy mal gusto.
-¿Cuál es el truco?-Preguntó desconfiada sin creer del todo al joven, el mismo que empezó a reír nuevamente.
-No hay truco, simplemente que te estoy invitando a almorzar algo.-Explico de manera sencilla- ¿Quieres o no?
La rubia lo medito por un momento, tenía un vaso de agua a la mano. Si es que el platinado le salía con que era una broma por lo menos seco no saldría de esto. ¿La estaba invitando a cenar?
-¿Qué dices?-Pregunto estando entre impaciente y ansioso.
-De acuerdo, te acepto la invitación.-Aceptó con una sonrisa la joven
El platinado sonrió complacido por el hecho de que la joven aceptara su invitación e hizo una señal para que el mesero se acercara a tomar su pedido. La invitación a cenar había sido un impulso pero estaba muy feliz de haberlo hecho. Tal vez Kumada tenía razón y ya era tiempo de madurar…
De madurar y de olvidar…
La noche caía y con ella una pequeña llovizna se hacía presente. Una pareja de esposos se hallaban reposando en la cama viendo una película en DVD. Habían hecho esto desde que llegaron. A la futura madre se le antojó ver película tras película. Una más sentimental que la otra, así que quien hubiera imaginado al frío Darien Chiba con su esposa envuelta en uno de sus brazos y una caja de pañuelos en la otra. Viendo todas esas películas, consolando a su mujer recordándole que era una película.
Primero habían iniciado viendo "Inteligencia Artificial" con la cual empezó a llorar alrededor de los últimos veinte minutos de película, siguieron con "Marley y yo" y se repitió la historia solo que esta vez le había hecho llevar al animalejo ese que vivía con ellas y al final de la película abrazaba tan fuerte al gato que llego a pensar que explotaría en cualquier momento. Ahora se encontraban viendo "El guardián de mi hermana" para variar Serena empezaba a sollozar lo cual era la alarma para él de empezar a sacar los pañuelos y extendérselos, por si fuera poco luego de eso seguía la infaltable "Titanic"
¿Por qué no podían ver terror o comedia? Aunque debe admitir que cuando muere Marley en la película un nudo se coloco en su garganta y estuvo a punto de… sacudió su cabeza con enfado ¿No iba a llorar por una película? Aunque el libro sea basado en una historia real y… al diablo. Habían llegado a las seis de la tarde, ya eran cerca de las once de la noche y seguían acostados viendo las películas. No se quejaba del hecho de tenerla entre sus brazos y consolarla cuando lloraba pero estaba a punto de dormirse.
Desde lo ocurrido la noche de su cumpleaños había empezado a dormir de nuevo en su cama, siendo justos su espalda se lo agradece de verdad. Lo único malo era que el gato ese seguía durmiendo ahí también, justamente en medio de ambos por lo que impedía cualquier acercamiento de su parte para con su esposa, maldito gato.
De pronto alcanzo a ver los créditos de la película, muy buena ha de admitir. Un escalofrío recorrió su cuerpo al darse cuenta de que un hijo puede nacer enfermo y lo hizo temer por el pequeñín que esperaban. De pronto cuando iba a levantarse para colocar el otro DVD Serena se volteo y podía asegurar que seguía llorando.
Nota mental: Nunca dejar que una embarazada vea película que hagan llorar, recordar el alboroto de hormonas.
-Serena ¿Qué sucede?-Pregunto tiernamente acercándose a la espalda de su esposa y acariciarle el cabello-¿Te sientes mal?-Trato de voltearla.
-¡No me mires que he de estar horrible!-Chillo la joven.
-Tonterías.-Dijo el azabache haciendo caso omiso a la advertencia de la joven y volteándola para verle de frente.-Ves, estas hermosa.
-No, tengo los ojos hinchados y el cabello revuelto además que estoy gorda.-Dijo Serena rompiendo a llorar nuevamente aferrándose a la camisa que llevaba puesta su esposo empapándola con sus lágrimas.
-Nada de eso, estás hermosa.-Le aseguro el joven, Serena se sorprendió y alzo la mirada para observar los hermosos zafiros de su esposo.
-Mientes.-Lo acuso la joven.
-Para nada, para mí siempre estás hermosa.-Le aseguro besando sus labios con ternura, retirando delicadamente las lágrimas de sus ojos y abrasándola con ternura.
-Gracias.-Susurro la joven.
-No hay nada que agradecer.-Le dijo el azabache.-Solo digo la verdad, ¿quieres que ponga la otra película?
-No, quiero quedarme así.-Le dijo ruborizada.-Si no te molesta claro.
-No me molesta para nada.-Le aseguro el azabache.
Estuvieron por largo rato en silencio, un silencio confortante en el que simplemente disfrutaban la compañía del otro a plenitud, el joven abrazando a su esposa y posando las manos sobre el abultado vientre de ella, mientras que ella simplemente tenía sus pequeñas manos sobre las grandes de su marido sintiendo cada tanto una patada de aquel bebé que pronto vendría a hacerles compañía.
-Ya quiero que nazca.-Susurro Serena rompiendo el silencio.-Ya quiero ver como será.
-Yo también.-Dijo Darien sinceramente.-Estoy seguro que será hermoso con la madre que tiene.
-Tonto, algo me dice que se parecerá a ti.-Dijo la futura madre segura.
-No lo creo.-Dijo Darien-¿Por qué dices eso?
-Intuición maternal.-Respondió ella.-Y eso si existe.
-Lo sé.
-Darien.-Llamó la joven a su esposo-¿Qué quieres que sea? ¿Niño o niña?
El azabache lo pensó por un momento no le importaba, lo único que le importaba era que estuviera sano y salvo. Si era un niño pues le resultaría conveniente ya que si tuviera una hermanita el primero le ayudaría a cuidarla y si tiene una niña será su princesa.
-Lo que sea.-Dijo sinceramente.-Con tal que venga sano, depende de lo que tengamos ahora para después ir por la pareja.
Serena se ruborizo instantáneamente ¿Ahora y después? Eso quiere decir que quiere tener más hijos con ella. A ella no le molestaría claro está, si por ella fuera tuvieran muchísimos hijos más pero jamás pensó que Darien también los quisiera y lo más importante: quisiera tenerlos con ella. Quisiera que Darien la quiera como ella lo quiere a él, pero eso no es posible. Recuerda que la noche que volvieron a estar juntos entre sueños cree haberle dicho sus sentimientos, recuerda haberle dicho "te amo" pero al parecer él no la escucho.
-Te quiero Serena.-Dijo abrasándola más fuerte contra si.
Serena sonrió tristemente un "te quiero" no es igual a un "te amo" pero con eso se conformaba, empezó a darle sueño y poco a poco fue llevaba al mundo de los sueños.
-Serena yo te…-Darien corto lo que iba a decir al notar la respiración regular de su esposa contra su pecho, cuando la alejo la encontró perfectamente dormida; le sonrió con ternura y la arropo mejor dejándose llevar el también por el cansancio y la comodidad de dormir con la persona más importante e su vida.
Estaciono su Jaguar a la entrada del distrito de Hikari Gaoka, el lugar en el que residía su acompañante de esta noche. Tenía que admitir que se la paso muy bien a su lado, conociéndola mejor. Era una persona excepcional, dulce, tierna y linda. Dejando de lado lo molestable que era se había divertido mucho esa noche. La había molestado un par de veces y ella seguía inflando los mofletes al enojarse. Una parte de él no quería que la joven se vaya, tenía miedo de dejarla ir pero sabía que no tenía opción.
-Bueno, aquí estamos.-Dijo el platinado.-Sana y salva.-Dijo abriéndole la puerta para sonreírle.
-Gracias.-Dijo la joven ruborizada ante la vista que tenía del joven, con la luz de la luna su cabello plata adquiría una tonalidad dorada y sus ojos verdes brillaban intensamente, debe admitir que hoy se la paso muy bien. Quien diría que debajo de la fachada de duro que quiere aparentar ser hay una persona amable y divertida. Si que se la paso bien esta noche.
-Me la he pasado bien.-Dijo Yaten tratando de ganar tiempo y que la joven no se vaya.
-Yo también.-Respondió sinceramente la joven que parecía que tenía los pies clavados en el suelo.
-Si no tienes inconveniente podríamos…-¿Yaten estaba nervioso?-Repetirlo alguna vez.-Dijo torpemente con una mano tras su cabeza.
-Claro, con gusto. Me llamas.-Dijo Minako sonriendo y notando el rubor en el rostro del rubio.
-Si, ¿Quién se imaginaria que las brujitas no son mala compañía?-Dijo riéndose.
Idiota, pensó Minako empezando a caminar dejando al platinado atrás. ¿Cómo se le ocurre decirle eso? Es un tonto. Se detuvo ya que sintió una mano detener su trayectoria.
-Oye, solo bromeaba.-Le aseguró.-No te enfades.
Minako suspiro resignada y se volteo con una sonrisa, acercándose al platinado para depositar suavemente un beso en la mejilla del joven. Sintió como el platinado se tensaba y se ruborizaba totalmente, era tan gracioso verlo así.
-Vale, te perdono porque la cena ha estado rica.-Dijo dándose la vuelta para ahora sí marcharse.
El platinado se quedo quieto con una mano sobre la mejilla que recibió el cálido beso de la joven, se sintió tan bien que no pudo evitar sonreír como un tonto y de un par de zancadas corto el camino de la rubia, la volteo para quedar frente a frente y beso sus labios con posesividad y ternura. Para su sorpresa el beso fue correspondido por la joven al poco tiempo y ahora ambos se hallaban perdidos disfrutando de la compañía de otros. Luego de unos momentos debido a la falta de aire se separaron, la rubia muy ruborizada y el platinado sonreía satisfecho de haber sido él el que la puso en esa condición.
-Te dije que era irresistiblemente atractivo.-Le dijo con sorna.
-Tonto.-Dijo Minako con una sonrisa y caminando de nuevo hacia su departamento.-Adiós.
-Hasta luego.-Respondió el joven.
Se quedo observando arrimado a su coche como ella llegaba a su departamento. Sin poder evitarlo sonrió y alzo la mano haciendo un gesto de despedida al notar que la rubia antes de entrar volteo a ver si aún se encontraba ahí. Por alguna razón la paso muy bien hoy aunque le moleste admitirlo Kumada tenía razón. Tal vez se ha estado equivocando por todos estos años y no todas son iguales lo comprobó con Serena y ahora con Minako también, tal vez ella es lo que él necesita. A lo mejor aún le queda algo de la esperanza que lo caracterizaba de niño.
Esperanza en las personas…
-Ayúdame a volver a creer, mi brujita…
Últimamente las semanas se le hacían tan cortas, ya estaba en el séptimo mes de embarazo. Era solo cuestión de pocos meses para tener a su bebe con ella y poder mimarlo y consentirlo. Todo era bonito últimamente, Darien era un amor con ella, Yaten pasaba ido cada cuando y según le habían contado Rei y Nicholas es debido a Minako. Se entero que Rei y Nicholas eran pareja algo que la sorprendió y alegro al mismo tiempo. Todos eran felices pero nadie como ella pronto sería mamá y tenía un atento marido al cual amaba y aunque él no sintiera lo mismo por ella la quería y con eso le bastaba.
Ahora estaba sola en su puesto ya que Darien, Yaten, Nicholas y Seiya estaban en reunión. Estaba aburrida esperando que llegue Andrew con su pedido de sushi.
-Serena ¿Están todos ahí?-Preguntó una castaña apurada señalando la oficina de Darien. Lita Kino, cambio drásticamente de un día para el otro ahora la trataba mejor y era respetuosa. Incluso una que otra vez le sonreía en agradecimiento.
-Si.-Dijo la joven señalando a la oficina de su marido.
-Gracias.-Dijo la joven diseñadora dirigiéndose a la sala de juntas.
Lita no era una mala persona, a pesar de su actuar en el pasado estaba segura que no era tan mala si no que estaba resentida y humillada.
¿Qué podría hacer para matar el tiempo? Observo en dirección en la que desapareció la joven pelirroja, llevaban largo rato ahí, un café no les sentaría mal y de paso mataba tiempo hasta que llegue Andrew.
Se levanto con cuidado y con su abultado vientre se dirigió a prepararles el café que les llevaría.
-Disculpad la tardanza.-Se excusó la joven castaña a los cuatro hombres que la acompañaban.
-Ya era hora.-Refunfuño el platinado que estaba tratando de no dormirse en esa aburrida reunión.
-Cállate enano.-Contestó Lita.
-No empiecen los dos.-Amenazo el mayor de todos conociendo a la perfección como eran ese par.
-¿Por qué tiene que ella estar presente?-Se quejó fastidiado el platinado menor.
-Porque es socia.-Explico Darien cansado.
-Entonces ¿Por qué tengo que estar yo aquí?-Preguntó nuevamente.
-Porque no tienes nada mejor que hacer.-Se burlo Lita del menor de los hermanos.
Y ahí empezaban, siempre las pláticas de negocio se veían interrumpidos por las tontas disputas entre su hermano y la castaña.
-¡Por lo menos a mí no me plantaron en el altar!-Se defendió la joven.
-Por lo menos yo no hice gran alboroto y me humille a mi mismo con eso.-Grito Yaten-¡Novia frustrada!
Y siempre tenían que sacar a relucir el tema de ambas bodas ¿Dios cuando crecerán?
-Pues prefiero eso.-Dijo Lita para sorpresa de todos que la quedaron viendo estupefactos ¿Qué quería decir?-Sé que solo querías casarte conmigo para tener un hijo y heredar las empresas de tus padres ¿verdad Darien?
El azabache estaba callado ante la revelación de la joven ¿Cómo se enteró?
-Ves, no puedes decir nada para excusarte.-Sonrió con suficiencia.-Debo agradecer que encontraste a alguien que pasara por esto en vez de mí, una pobre alma ilusa. ¿Me pregunto si lo sabrá?-Los cuatro hombres de la sala se tensaron ¿No sería capaz?-Pero mírense se han puesto pálidos, ¿Todos sabían de esto verdad? Tranquilos, no le diré nada.
Aunque Lita diga eso no es muy confiable aunque en estos casos era lo único que le quedaba de creer.
De pronto un estridente sonido llamo la atención de las cinco personas en la sala, se escucho demasiado cerca, parecía que provenía de afuera de la sala…
Seguido de eso se escucho un grito de dolor de una mujer, no podría ser…
¡SERENA!
Iba caminando alegremente a la reunión con los socios a dejarles el café que había hecho para ellos. Desde el inicio del pasillo ya se escuchaban los gritos de Yaten y Lita, sonrió ese era el pan nuestro de cada vez que se topaban. Estaba a punto de tocar a la puerta para pedir permiso cuando las palabras detrás de ella se escucharon.
-Sé que solo querías casarte conmigo para tener un hijo y heredar las empresas de tus padres ¿verdad Darien?-Reconoció la voz de Lita tras la puerta.
¿Era verdad eso? Todo esto fue planeado para hacerse de una herencia, ¡todo! Los buenos tratos, las palabras dulces, la casa, ¡la boda! ¿Todo era una mentira? Por favor Darien desmiéntela. ¿Por qué no dices nada? ¿Acaso es verdad lo que dice?
-Ves, no puedes decir nada para excusarte.-Esas palabras le golpearon, era verdad.-Debo agradecer que encontraste a alguien que pasara por esto en vez de mí, una pobre alma ilusa. ¿Me pregunto si lo sabrá?-No, no sabía nada.-Pero mírense se han puesto pálidos, ¿Todos sabían de esto verdad? Tranquilos, no le diré nada.-Todos lo sabían, todos. Darien, Yaten, Nicholas y Seiya. Todos se aliaron para esto, todos le mintieron, todos la traicionaron.
Y ella como una gran tonta les había tomado cariño, les había ayudado en lo que podía. A Yaten, Nicholas y Seiya.
A Darien… había llegado a amarlo, se entrego a él, estaba dispuesta a vivir con él aún a sabiendas que no sentía nada por ella y le había mentido, traicionado y herido. Su cabeza empezó a dolerle sus piernas empezaron a temblar y un punzante dolor le atravesó el vientre. La bandeja con los bocadillos se le cayó al piso y ella de rodillas también.
El dolor en su vientre era cada vez más agudo, le dolía demasiado.
-¡Ah!-Grito desesperada por favor que no le pase nada a su bebé, es lo único por lo que sigue en pie, es lo único real y verdadero que tiene. Otra vez volvió a gritar porque el dolor era insoportable.
-¡Serena!-Gritaron sorprendidas la cinco personas en la sala.
Serena observo a los cinco farsantes que tenía en frente, les diría lo que se merecen cada uno pero el dolor era insoportable. Su bebé, en su bebé era en lo único que pensaba en estos momentos. Apenas sintió que unos brazos la rodeaban y abrazaban preguntándole cosas acerca del porque de su estado pero ella no tenía tiempo que perder en dar esas explicaciones absurdas.
-Mi bebé…-Fue lo único que susurro desesperada a su esposo que era el que la tenía en brazos.-Por favor que no le pase nada a mi bebé.-Otra punzada de dolor se hizo presente haciéndole apretar la camisa de su esposo para no gritar.
Abrió los ojos sobresaltada aquel liquido que sentía empezaba a caer por sus piernas era… no podría ser aun le quedaban dos meses, no era posible. ¡No era tiempo!
-Vamos a un hospital hermano.-Sugirió Yaten preocupado.
El mayor no contesto simplemente alzo en brazos a su esposa para llevarla, estaba consciente que pesaba más de lo normal pero en estos momentos la preocupación era más grande que la sentía ligera como una pluma.
Estaba demasiado preocupado ¿Qué había puesto a Serena así? Si hoy en la mañana estaba bien ¿Habrá escuchado algo? No, por favor que no haya escuchado nada. Él tiene que explicarle como se dieron las cosas, que lo que dijo Lita fue al inicio ahora es diferente. Ahora el la quiere en su vida para siempre, no puede perderla.
Porque la ama…
Abrió los ojos ante el descubrimiento ama a Serena, y sería capaz de dar la vida por ella y por su hijo. Dios ese dolor no es normal tendrían que llevarla al médico. De repente sintió algo húmedo en sus pantalones y cayendo al piso. Eso no podía ser lo que estaba pensando, ¡aún quedaban dos meses!
-Ha roto la fuente.-Anuncio en un susurro en el ascensor poniendo más nerviosos a sus amigos-¡Maldita sea no puede ir más rápido esto!-Grito desesperado e impotente, si algo le pasaba a su bebé o a Serena él…
-Que no le pase nada Darien por favor.-Pidió la joven rubia en brazos a su marido.-Si algo le pasa me muero…
Y él moriría con ellos…
¿Continuará…?
Y que les pareció, espero que alla sido de su agrado.
Ya se que diran, POBRE SERENA, pero son cosas que tienen que pasar para que las cosas se aclaren entre los protagonistas, no odien a Lita ella no lo hizo apropósito, y a todos les consta.
Ahora en rewies anteriores muchos me preguntaban que quien era Zafiro en esta historia y por que sus celos, bueno ps como saben este fic es una reeditacion de un fic de Digimon (Mimato), bueno en aquella historia Minako era Hikari (Kari) y lógicamente Yaten era Takeru (Tk) y como ya habran deducido todas Zafiro era Daisuke (Davis) y como recordaran Davis estaba enamorado de Kari asi que por eso sus celos y bueno eh ahí los celos de Zafiro jaja solo es amor bien.
Bueno ahora si me despido agradeciendo a todos aquellos que me dejaron sus rewies :
Carmen; JulsChiba ; eclipselunar2804; Usagi13chiba ; luzdeluna19; Angel Negro 29 ; Alex de Andrew ; isabel20 ; sailors eternals; amy249; Annie; Malua ; ethel
Gracias a todas por leer esta historia.
