Paper Love
Summary: Edward es un chico tímido que sufre de tartamudez, su gemela Rosalie le defiende ante los matones del Instituto. Él es sorprendido ante la llegada de una chica que rompe las expectativas del resto y decide hablarle, superando el miedo al exilio social.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, ellos son creación de Stephenie Meyer. La trama es mía por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.
Capitulo XI
Revelación.
Carlisle entró en su despacho aquella mañana con el ánimo decidido, pero aún así con un gran peso sobre sus hombros. Tenía claro que todo lo que había hecho en el pasado era para proteger a Edward, todo, sin dudas, había sido por el bien de su hijo. Tanto estudio médico a un pequeño de siete años con un evidente trauma, sin dudas no ayudaba. El caso de Edward era bastante corriente, pero el simple hecho de ser hijo de un médico de la ciudad hizo que toda la comitiva medica se interesara más en el caso, creían que era su deber curar al hijo de un camarada, aunque realmente no sabían que le causaban aún más daño.
Carlisle salió del mar de recuerdos que le envolvían como si todo fuese ayer, abrió el cajón derecho de su escritorio, que siempre se encontraba con llave y de allí sacó el expediente de Edward, observó el papel amarillento por el paso del tiempo y la humedad y hojeó sus páginas.
Hacía ya bastante que esto había ocurrido, diez años que habían pasado sin lograr encontrar una solución a la creciente tartamudez de Edward, aunque en el círculo más íntimo, su hijo lograba encajar muy bien y su tartamudez disminuía notoriamente, mientras que en otras áreas de su vida no había logrado superar aquel conflicto interno. Aquellos recuerdos reprimidos en el interior de Edward más algunos sucesos que escasamente lograba recordar con nitidez, eran los que le impedían continuar avanzando y aquello Carlisle lo sabía muy bien.
Se levantó de su asiento y caminó en busca de su esposa que a estas horas de la mañana de seguro estaba en su estudio. Intentó no producir demasiado ruido al subir ya que Rose y Edward, estaban en sus habitaciones, de seguro aún durmiendo.
Carlisle tocó la puerta de manera suave y escuchó del otro lado un suave "pasa".
Allí estaba Esme, pintando uno de sus tantos cuadros que tenía en proceso, justo aquella mañana se había decido por el retrato de la madre de Carlisle a quien le había tenido mucho aprecio. Su esposo se sintió incomodo al ver aquel cuadro tan bien pintando y recordó aquellos momentos con su fallecida madre.
—Amor —le susurró a Esme que continuaba deslizando el pincel por la tela.
La joven mujer sintió el rose de los labios de su esposo en la mejilla y de inmediato dejó la pintura para voltearse y posar sus labios en los de su marido.
—Cariño —dijo Carlisle separando suavemente a su esposa —. ¿Puedes dejar lo que haces por unos minutos?
Esme comprendió a que se debía el asunto, sabía perfectamente que lo de ayer tendría consecuencias en el actuar de su esposo y así fue, podía notarlo en sus ojos.
—Claro —respondió con una sonrisa.
Dejó de lado su paleta de pintura y limpió sus manos en el ya sucio delantal.
Ambos se sentaron en el sofá que disponía la habitación y ella le prestó toda la atención que era necesaria.
—¿De qué trata? —sonrió para hacerle el tema más fácil a su esposo.
—Edward —respondió nervioso.
Ella asintió para que continuase.
—Creo que lo mejor es que Jasper avance más rápido, realmente creo que él es el único médico capaz de tratar a Edward de la manera correcta, todos sus estudios indican que es una persona capaz y creo que nuestro hijo necesita volver a recordar todo lo que ocurrió y sé que Jasper tendrá el tacto suficiente para evitar que Edward salga dañado —exhaló expectante a lo que respondería su esposa.
Esme siempre le había entregado todo el amor necesario a Edward y a Rosalie, desde que eran bebes, los amaba más que a su vida y con el paso del tiempo siempre tuvo las esperanzas de que Edward recobrase aquel brillo en sus ojos característicos de cuando era niño, pero no… pasaba el tiempo y su pequeño hijo se encerraba en una habitación a tocar piano, sin siquiera salir de ella o dejar entrar a alguien por horas, pero en aquella cena en la que estuvo invitada Isabella, se pudo dar cuenta que su hijo volvía a tener aquel brillo y la esperanza de una recuperación fue lo que vio cuando se enteró que Isabella era la novia de su hijo.
—Creo que podría ser beneficioso así como no lo podría ser. Amor hemos intentado de todo con Edward y tú mismo has visto todo el daño por el que ha tenido que pasar, daños innecesarios. No quiero volver a oír nuevamente a un médico decir que no tiene idea que es o que simplemente él no se quiere curar —el nudo en la garganta se apoderaba de ella —. Creo que la mejor solución de Edward radica en Bella.
—¿Bella? —intentó comprender Carlisle —. ¿Por qué lo dices?
—Edward mira a Bella de una manera muy especial y no olvides que por ella fue tras el ladrón y recupero la cartera, pero lo más importante: por defenderla habló sin tartamudear —le recordó con cariño su esposa.
Carlisle comprendía, su esposa tenía razón esta chica tenía una importante influencia en Edward, pero no podían hacerle recaer toda la responsabilidad a una jovencita, se necesitaba de alguien con conocimiento. No podía descartar, o mejor dicho obviar, que Edward sentía algo especial por Isabella, y ese sentimiento sería muy útil para Jasper si deseaba avanzar en todo esto.
—Quizá entre Jasper y Bella puedan hacer algo —señaló Carlisle a modo de conclusión.
—¿Se lo entregarás? —dijo Esme apuntando al expediente que sostenía Carlisle.
—Ahora mismo —respondió.
—Pero, ¡Carlisle, es domingo! —le recordó sorprendida.
—Lo sé, pero esto no puede esperar, Edward debe ir a terapia cuanto antes —le explicó —. En realidad es Jasper el que tiene que ver que hará con la información, pero mientras más tiempo tenga para procesarla mejor.
—Sólo espero que estés haciendo lo correcto —dijo Esme antes de besar suavemente los labios de su esposo.
¿Haría bien su marido al hacer todo esto? Realmente no lo sabía, pero dentro de su corazón la esperanza radicaba en Bella, sabía que aquella chica de tono decidido lograría un cambio radical en su hijo, sólo esperaba que ninguno de los dos saliese dañado en el camino.
Carlisle salió con prisa de su casa, tomó su auto y dio marcha a su corto viaje hasta el departamento de su camarada, no sin antes marcar el teléfono y no ser tan inoportuno.
—¿Jasper? —dijo al oír la voz tras el teléfono.
—Hola ¿Qué tal? —respondió su camarada.
—Bien, ¿Estás en casa? Quiero pasar a dejarte un archivo —dijo mientras se detenía ante el semaforo en rojo a tan sólo dos cuadras de la casa de su amigo.
—Si, estoy acá, estaba revisando unos mails antes de salir, tuviste suerte de encontrarme —rió.
—En dos minutos estoy allá —le respondió.
—De acuerdo.
Estacionó su auto y se dirigió hacía la recepción. La joven que estaba allí ya le conocía por lo que le dejo pasar sin mayor problema.
Las ansias le recorrían deseaba cuanto antes entregarle esto a su amigo y que pudiese darle solución o quizá un análisis más profundo, después de todo el joven médico era el más brillante de su generación, de seguro algún estudio realizado por él y su equipo tendría alguna alternativa para solucionar el problema de Edward.
Tocó el timbre y no tardaron en abrir.
—Hola, Carlisle —dijo su amigo que tenía una apariencia cansada.
—¿Te desperté? —inquirió mientras aceptaba la invitación a pasar.
—No, de hecho estaba leyendo algunas cosas —sonrió —. ¿Algo para beber?
—¿Tan temprano? —respondió Carlisle mirando su celular.
—Me refería a un té o un café —rió Jasper mientras se acercaba a su cocina —¿Qué era lo que me tenías que entregar?
Carlisle miró el expediente en sus manos temblorosas y alzó la vista.
—Es el expediente de Edward —dijo acercándose a su colega y tendiéndole el archivo.
—Pero si el expediente está en el hospital ¿Para qué lo sacaste y me lo trajiste? Si querías que lo revisara era cosa que me lo dijeses y lo vería mañana —dijo confuso.
—Este expediente no es el de los estudios del Dr. King, este expediente contiene las declaraciones de Edward en el momento clave que comenzó su tartamudez —señaló con un nudo en la garganta —. Comprenderás que no iba a dejarlo en manos de un médico poco competente, pues no tardé en darme cuenta que el Dr. King no tenía el suficiente conocimiento para tratar a Edward y le atormentaba más que ayudarlo a avanzar, es por eso que decidí terminar su tratamiento tres años después de lo ocurrido —explicó tenso.
A Jasper, cuya mente era bastante aguda, no le extrañaba en absoluto lo que su amigo le declaraba, pues tenía más que claro que habían demasiadas cosas inconclusas dentro del proceso de recuperación de Edward. Recibió el archivo que a simple vista constaba de unas cuantas páginas.
—¿Por qué quieres que lo lea?
—Porque confío en tus capacidades más que en las de otro médico y a pesar de ser joven no es menor tus especialidades y sé que podrás con esto —dijo seguro Carlisle.
—Gracias por el voto de confianza, espero poder hacer algo —le respondió mientras le tendía una taza de café.
—No, gracias. Prefiero que leas esto mientras me devuelvo a casa y una vez que lo hayas leído me avisas —le tendió la mano a su amigo y se marchó rápidamente de allí.
Jasper se quedó allí sorprendido, tomó su tazón de café u se dejó caer en el sofá. Observó las hojas amarillentas del expediente que emitían un suave olor a humedad y se dispuso a leerlas tranquilamente.
Lo primero que vio en ellas fue la foto de Edward de pequeño, allí aparecían sus datos más básicos de los que ya conocía.
En el papel se leía lo siguiente.
17 de enero de 2000.
Enfermera: Victoria Smith
Nombre del paciente: Edward Anthony Cullen.
Edad: 7 años.
Entrevista del paciente.
¿Qué estabas haciendo ese día?
El niño tiene los ojos llorosos y aún tiembla, está pálido y evidentemente desconfiado ante mi presencia.
Debí formular varias veces la pregunta para que respondiese.
"Estaba acostado junto a Rose, estaba dormida. Papá y mamá habían salido, así que nos quedamos con nuestra Nona, pero yo no podía dormir, el ruido del viento me daba miedo y Rose dormía tan tranquila que no quise despertarla. Fui a la cocina a ver si estaba la Nona viendo tele para pedirle que me acompañase a dormir o que me dejase ver tele con ella.
Su voz es entrecortada y apenas audible, cada vez que habla de "su nona" como él la llama, su voz se quiebra y tartamudea en exceso. Según datos familiares el niño no tartamudeaba desde antes del suceso.
¿Dónde estaba tu Nona, Edward?
Mi Nona estaba sentada en el sillón viendo un canal de animales y sonrió al verme. Me pregunto que por que andaba descalzo y le dije que no podía dormir. Ella se levantó y me acompañó a la cocina. Me sentó en la silla y me hizo esperar mientras me preparaba una leche, según mi nona me servía para dormir tranquilito y no soñar nada malo.
El niño vuelve a tartamudear de manera excesiva, revuelve las manos con nerviosismo, en ningún momento me mira a los ojos, todo lo contrario parece esquivarlos.
¿Qué más pasó?
Cuando sonó la campanita del microondas mi abuelita se levantó y sacó la taza de allí, cuando se dio vuelta y me miró, me dedicó una linda sonrisa. Después no sé cómo, pero… se le cayó la taza de las manos y sus ojos se pusieron raros, entonces se cayó al suelo.
En el momento en que Edward me cuenta que se cayó la taza al suelo se estremece y no continúa hablándome. Cada vez empeora aún más su fluidez para hablar. Se debe detener la entrevista para que el niño se vuelva a calmar.
¿Por qué crees que se cayó?
"Tenía miedo, mucho miedo de que le pasara algo a mi abuelita, corrí hasta donde estaba, mi Nona no hacía nada y temblaba en el suelo. Me dio mucho miedo y grite muy alto para que viniera alguien, pero nadie me escuchó, llamé a Rose y tampoco despertó y me dolía la garganta de tanto gritar y me puse a llorar porque no sabia que le pasaba a mi Nona"
Cada vez que se le pregunta a Edward con respecto a los detalles de su abuela, evade la conversación respondiendo que tenía miedo.
¿Tú llamaste por teléfono?
Se cambia el tema para evitar que el niño vuelva al estado de shock que se mantuvo por horas antes de conseguir que hablase.
Me acordé que mi papá decía que cuando estuviese solo y si pasaba algo llamara al 911, dijo que allí me ayudarían, se demoraron en contestar y una señorita me dijo que enviarían rápido a alguien, que no me moviese al lado de mi abuelita. Pero ella se veía muy mal en el suelo y tenía miedo de que le pasara algo.
¿Quieres mucho a tu abuelita, Edward?
Si, yo la quiero mucho, ella siempre dice que va a estar conmigo y que juntos solucionaremos todos los problemas, ella me va a cuidar hasta cuando fuese viejita y aun no está viejita para que me deje solo, por eso me cuida.
El niño habla en presente sobre su abuelita a pesar que el suceso ocurrió hace ya dos semanas, exactamente el 4 de enero de 2000.
¿Sigues viendo a tu abuelita?
Si, ella me viene a ver y me cuida de todos los hombres malos que hay aquí.
Edward mira asustado a sus alrededores a pesar que en la sala no hay nadie más que nosotros dos y su madre que esta sentada tras de mí, lo suficientemente lejos para que no interrumpa la conversación a menos que sea urgente.
¿Qué pasó después que llamaste por teléfono?
Como dijo la señorita del teléfono, llegaron a mi casa gente que venía de blanco y en una ambulancia y un hombre me dijo que era Doctor y que él iba a cuidar a mi abuelita, una de las mujeres que venía con él me dijo que fuésemos a buscar a mi hermana, entonces la acompañe y la despertamos, pero yo no quería dejar sola a mi abuelita, no con los doctores, yo quería saber que le iban a hacer, quería avisarle a mi papi para que curara a mi Nona.
Edward comienza a tensarse aún más, no se comprende lo que dice pues su tartamudeo es constante, deben sacar a su madre de aquí para que no interrumpa la declaración, el niño se muestra molesto cada vez que nombra a los doctores.
Se tranquiliza al pequeño y se continúa en otra sesión.
¿Rose bajó contigo?
No, ella se quedó con la enfermera arriba.
¿Qué viste cuando bajaste?
Cuando baje las escaleras me encontré con el doctor que decía que no se podía hacer nada y mandaba a la mujer que estaba al lado y le decía que la dejara así no más, que mejor le ponían una inyección. Y la mujer le decía que no, que mejor que no, entonces le grité al doctor que dejara a mi abuelita tranquila y me iba a abrazar a mi Nona cuando sentí que estaba tibia, casi fría y el doctor me sacó de allí.
¿Qué más hizo el doctor? ¿Pudiste verlo?
Él le puso a mi abuelita algo con una aguja y la enfermera que estaba a su lado se vino conmigo y lo dejo solo con mi Nona. La mujer parece que estaba enojada, dijo cosas feas mientras me obligaba a irme dejando sola a mi Nona.
Edward se estremece en su silla cada vez que habla de aquel doctor, aparentemente considera que el culpable de todo es él. El niño posee una extraña confusión asume a su abuela como muerta, aunque no lo expresa con palabras y a la vez habla de un futuro con ella. Bajo ninguna circunstancia el niño lloró al realizar la declaración.
Jasper quedó sorprendido ante la lectura de aquella declaración. ¿Podría ser que Edward presenció un asesinato? ¿El médico a cargo habría matado a su abuela frente a los ojos de aquel niño? ¿Tendría Edward trastorno de la realidad luego de todo lo acontecido?
Aquella declaración era de un niño de siete años, un pequeño que poco puede describir algo tan fuerte como aquello. Con esta información se veía obligado a preguntarle a Edward, de ahora diecisiete años, que había ocurrido esa noche.
Hola Chicas.
Capitulo breve, pero esclarecedor a medias...
Quiero darle las gracias a Miss_Kathy90 por revisar el cap para hacerlo más adecuado :) Gracias amiga.
En el siguiente capitulo tendrán más sobre la verdad.
La universidad me tiene agotada, tengo mil cosas que estudiar y me falta tiempo para escribir, no las ganas.
Así que tardaré más o menos en actualizar, lo intentaré todos los fin de semanas.
Quiero dejarles en claro que no abandonaré el fic :)
Y gracias por sus reviews :D Muchas gracias.
¿Merezco rr ahora?
Las chicas que me dejan RR anonimos y no tienen cuenta dejenme sus mails (separados por espacios porque si no no se visualiza y se borra)
de esta manera: dejesumsn (arroba) gmail . com
Cariños y las Quiero
Manne
