Capítulo X
Las últimas semanas dentro de la compañía habían sido un verdadero desastre, por decir lo menos, por alguna razón el universo se había esforzado en que todos los inconvenientes posibles se hicieran realidad mientras las horas se acortaban y las expectativas eran más palpables tras sus espaldas. Todos, absolutamente todos, ya fuesen accionistas, inversionistas hasta la compañía de festejo que se encargaba de la decoración e incluso, el mismo protocolo de recepción dentro del lujoso hotel que había sido elegido como locación ese año, todos esperaban ansiosos a maravillarse con la pulcritud y perfección que caracterizaba a la familia Choi junto el prestigio y la elegancia de la compañía en conjunto con la familia Kim.
Por suerte él no tenía demasiado de lo que preocuparse, o eso le gustaba decirse a sí mismo mientras suspira desganado contra el cristal de alguna tienda departamental, contempla sin mucha emoción los colores festivos que habían llegado junto a las conocidas y atontadas canciones dedicadas a la mejor estación del año. Navidad estaba a tan solo unos pocos días.
El conocido vibrar de su teléfono le distrae y sin fijarse demasiado contesta la llamada.
—Taeminnie.
—Oppa —le siente estresado aun al otro lado de la línea. —¿Podrías ayudarme? —Revisa la hora gracias a su reloj pulsera y ríe para sus adentros.
—Por supuesto que sí. ¿Qué necesitas de mí?
—Ven al piso cuatro por el ascensor, en el pasillo izquierdo, local número seis. —Suelta una risita imposible de esconder y Taemin se queja casi sin aire. —¡Solo ven! —El pelirrojo corta la comunicación y él da rienda suelta a la carcajada contenida en su garganta. Él conocía aquella tienda aunque solo se hubiese dedicado a contemplarle meros segundos por encima de la vitrina. Taemin era un verdadero pillín, lo único que podía pedir era que Minho se comportase como el hombre que era, aunque le sorprendía en demasía el auto-control que su dongsaeng mostraba frente a Taemin.
Despeina su cabello y agiliza el paso hasta la susodicha tienda, siendo atendido por una bonita rubia de sonrisa coqueta, Gibwoon leía su etiqueta.
—Buenas tardes, ¿en qué puedo ayudarle? —La chica se le acerca con cuidado mientras le examina de arriba-abajo en un acto nada sutil. Jonghyun pasea la mirada y al no ver señal del pequeño, ruega por algo de suerte y que la chica supiera donde Taemin se encontraba.
—Estoy buscando a una chica. —Alza las manos marcando su estatura y comienza a describirle. —Ojos castaños, cabello largo y rojo.
—¡Oh! El pequeño cordero perdido. —Jonghyun se abstiene de contestar más su rostro debe ser espejo de su perplejidad ya que Gibwoon ríe con ganas y le hace señas que le siga el paso, quedando frente a los probadores. —Lleva allí dentro unos diez minutos pero se reúsa a mi ayuda, quizás tu si puedas. —La mirada confundida del hombre le hace reír una vez más y por momentos cree que le ha escuchado hablar entre susurros a su espalda. —Suertudo.
Con golpes cuidadosos llama a la puerta y espera nerviosos a respuesta de Taemin, su cerebro comenzaba a crear teorías de conspiración sobre qué podría causarle problemas al pequeño y lo más seguro es que le causase problemas respiratorios a Minho en un futuro cercano. ¡Taemin, pillín!
—¡Hyung, auxilio! —La voz lastimera de Taemin le espabila y con prisa se adentra en el reducido cubículo que era aquel vestidor. Choca de lleno con una falda vaporosa rellena de suave tul blanco y le cuesta distinguir la figura del pelirrojo que se perdía entre lo que creía era un corcel con demasiadas tiras en la espalda y mechones de cabello dolorosamente atrapados en dichas tiras, las manos del más pequeño luchaban por liberar algo de tensión a su cuello pero la presión del corcel le dificultaba respirar y no lograba siquiera alcanzar los listones tras su espalda; mucho menos lograba zafar el apretado nudo que se había convertido su cabello. A Jonghyun le cuesta entender la cómica y extrañamente sensual imagen frente a sus ojos.
—¿Minnie?— Pregunta despacio.
—¡Ayuda! —La voz desesperada del chico se hace presente y él le roza la espalda para hacerle saber que estaba allí.
—¿Qué quieres que haga? —Se siente atontado. Había tantas cosas fuera de lugar que no sabía por dónde empezar.
—¡Mi cabello! —Taemin se remueve en su sitio y sus manos hacen amago de alcanzar los mechones de cabello enredados en la prenda.
—¡Ya lo veo! —Con sus manos rodea las del pequeño y poco a poco comienza a tirar de los mechones del cabello tratando de liberar presión. Taemin jadeaba o gimoteaba de tanto en vez mientras Jonghyun tironeaba de su cabello de manera brusca aun sin lograr deshacer los nudos.
—¡Hyung! —Llama entrecortado y llena sus manos a su cabeza una vez que logra moverse con libertad. —¡Oh, hyung! —Se deshace por completo del desastre entre sus manos. —¡Oh, sí! —Suspira y endereza la espalda. —Gracias, hyung. —A falta de respuesta del mayor, Taemin gira sobre sí mismo con cuidado y un acalorado sonrojo llega a su rostro, hombros y hasta su cuello al encontrarse con la mirada del hombre y lo único que se le ocurre es alzar las manos para llevarlas a su pecho; que si bien estaba cubierto gracias al vestido que intentaba probarse, este se deslizaba con poca estabilidad y claro, Jonghyun solo vuelve a reír con tal fuerza que casi llora. —¡Hyung!
—¿Por qué me sigues llamando así? Creí que habíamos pasado ese punto. —Limpia su rostro. —Además, ¿qué tanto te escondes ahora? Ya estoy aquí adentro.
—¡No lo sé! ¡Solo me da vergüenza! —Con el bochorno hasta la raíz intenta cubrirse lo más posible pero con un toque sutil Jonghyun le hace saber que no tiene nada de qué preocuparse.
—Hey, todo está bien —y así de fácil la vaporosa falda que no tenía ningún tipo de soporte cae al suelo por completo logrando que Taemin desee morir en ese mismo instante.
—¡Fuera, fuera! —El chico le saca a golpes del vestidor y Jong se recuesta de la puerta paciente y divertido. —Pero no te vayas, quiero saber qué opinas. —A lo que el mayor internamente responde que Minho es un verdadero afortunado.
Minutos más tarde, Jonghyun ojeaba una revista desinteresado mientras intentaba escapar de la minuciosa mirada de la dependienta, Taemin se acerca con pasos inseguros al no estar acostumbrado al calzado que llevaba.
—Oppa —llama su atención y por momentos el rubio cree que ha perdido la capacidad del habla.
—Minnie… Estás… —Ni siquiera sabía que palabra podía explicar la visión frente suyo, como un ángel que baja a la tierra para llenar el espacio de puro brillo; Taemin irradiaba belleza y dulzura aun con el cabello amontonado en un moño desarreglado en su mano, su figura se acoplaba al corcel que resaltaba su cintura y daba paso a la amplia falta, con la espalda descubierta a medias y los incontables lazos que cruzaban hasta llegar a sus caderas, el color perla del vestido jugaba con el aterciopelado tono de piel del pequeño.
—¿Tu qué crees? —El pelirrojo mordisqueaba su labio inferior en señal de inseguridad. —¿Está bien para la fiesta? —Parpadeando varias veces seguidas se siente tentado a decirle que por él podía usar hasta un saco de papas a la condenada fiesta y aun así Minho le adoraría pero como Jonghyun se había decidido a ser mejor persona por las festividades solo puede asentir, si, solo puede asentir mientras una atrayente sonrisa se cruza en sus facciones.
—Es perfecto.
Removía intranquilo su bebida sin darle el primer sorbo, andaba de un lado al otro sin poder estar quieto; sus padres aun no hacían acto de aparición al igual que Taeyeon aunque le habían asegurado que ya se encontraban en el recinto. El salón estaba preciosamente decorado con globos y guirnaldas, algunos candelabros y velas blancas encendidas; meseros prolijos nadaban en el mar de gente ofreciendo bebidas y entremeses, cada año decía que nada podía sorprenderlo y aun así la vicepresidenta lograba lucirse a una mayor escala.
Su mirada nerviosa recorre la estancia por enésima vez, reconoce un montón de rostros pero aun no lograba encontrar la figura que ansiaba ver más que nada. Le había telefoneado a Jonghyun una vez que el sol se había ocultado preocupado por la carente presencia de Taemin en el departamento a lo que su hyung solo le hace saber que el menor se encontraba con él y que no tenía nada por lo que alarmarse, lo importante era que Taemin le tenía una sorpresa. Y por eso Minho se encontraba esperando.
Las puertas principales de cuenta nueva se abren dando paso a la conocida figura de Jong que lucía un impecable traje de tres piezas azul marino con una corbata rosa pálido y a su lado, Taemin le tomaba de la mano.
Con el cabello sutilmente sujetado, unas cuidadosas ondas caían a cada lado de su rostro el cual resaltaba sus largas pestañas, sus sonrosadas mejillas que hacían juego con sus carnosos labios. Su cuello adornado con una ajustada gargantilla que daba paso a sus desnudos hombros y el inicio del apretado vestido que enmarcaba su figura, definiendo su cintura y resaltando sus caderas con la vaporosa falda que caía con suavidad rozando el suelo.
Por momentos Minho siente las piernas temblar, le había robado el aliento por completo.
Sujetando fuertemente la mano de Jonghyun caminan juntos hasta donde el mayor sabía Minho se encontraba, era consciente de las miradas curiosas que el resto de los invitados le dedicaban pero sería otro momento en el que se preocuparía por ello. Cruza las pequeñas escaleras del escenario y ocupado de no caerse estaba que no se fija en el hecho de que Minho se encontraba a tan solo metros de distancia, para cuando logra alzar el rostro, sus ojos chocan con la mirada amorosa del castaño y su respiración queda atrapada en su garganta. El mayor siempre masculino y prolijo con un perfecto traje a la medida y su cabello cuidadosamente peinado resaltando las facciones de rostro, como por ejemplo ese par de achocolatados ojos que le penetraban el alma y le volvían gelatina las piernas.
Entrelazan sus manos y unas sonrisas cómplices se pintan en sus rostros, por suerte Jonghyun se había hecho a un lado en lo que los pequeños enamorados volvían a encontrarse, luego de lo que fueron unas semanas desastrosas de verdad.
—Love birds —les llama divertido en lo que Minho atrae al pequeño a su cuerpo por la cintura, palpando consciente los detalles del vestido, sus labios se rozan con temor, como si fuera un sueño del que tuviesen miedo despertar.
Y las luces se apagan por momentos para luego atraer la atención sobre el centro del escenario sobre el que, ahora se encontraban los señores Choi en compañía del señor Kim.
—Buenas noches a todos —su madre inicia la noche con una sutil sonrisa danzante en sus labios. —Es un honor que estén presentes esta noche y que compartan con nosotros un año más de arduo trabajo, está demás decir que sin ustedes esta celebración no podría ser posible. —Los presentes vitorean contentos y Jonghyun afianza el agarre a su copa de cristal al tiempo que Minho posaba un beso en la sien de Taemin y esperaba atento el resto del discurso de su madre. —Pero más que una simple celebración en conjunto a las aclamadas festividades, estoy ansiosa de hacerles saber una importante decisión dentro de la compañía. —Ante aquel aviso, las voces emocionadas y curiosas comenzaban a levantarse, pero Song ah era hábil en evitar el caos.
Dando cortos pasos al filo del escenario, alza su copa en señal de brindis.
—Estamos aquí no solo para celebrar el trabajo arduo y sueños construidos. —Una amplia sonrisa se extiende por completo sobre su rostro. —Por favor reciban con afecto a la que será la nueva integrante de la familia Choi, por favor reciban a Kim Taeyeon.
Las amplias puertas detrás de los señores Choi se abren con estruendo dando entrada a la adorable Taeyeon, quien era el centro de todas las miradas. La chica desfilaba un ajustado vestido negro, corte de sirena que delineaba su esbelta figura, el cabello acentuado en un hermoso recogido de quejaba a luz su largo cuello y sensuales hombros mientras su brazos decorados con suaves guantes de satín hasta el codo y como único adorno un collar de perla mejor conocido como una reliquia familiar.
—Es un verdadero honor para mí ser parte de esta familia y aún más tomar la oportunidad para hacerle saber al mundo no solo la unión de las compañías, sino la unión de dos familias ante el matrimonio. —Los presentes estallan en aplausos una vez que el shock inicial ha pasado y es una vez que escucha su nombre, sus pies reaccionan por si solos. Como si una fuerza mayor le manejara, se despereza del cálido cuerpo que intentaba aferrarse a sus ropas, sus pasos se hacen pesados y su corazón acelerado retumba contra sus oídos; posa junto a la chica que le sonreía y le ofrecía una nueva copa de champagne.
El brindis sigue su curso y Minho es incapaz de pronunciar palabra, su cerebro trabaja a mil por hora, buscaba una manera de escapar de aquel espectáculo pero cualquier idea que intentaba llegar a su subconsciente era remplazada con el escándalo que ocasionaría, sabía que debía ser discreto.
Taeyeon llega a su lado una vez más pero él le rehúye quedando junto a su madre.
—¿Qué crees que estás haciendo? —Susurra contra su oído mientras la familia es bombardeada de flashes; los periódicos matutinos serían una sensación.
—Solo hago lo que es mejor para ti —con eso la mujer se aleja y poco a poco se ven rodeados de amigos, colegas, accionistas y demás personas que les llenan de buenos deseos, de nuevo Taeyeon busca la manera de quedar a su lado.
—¡Minho! —La chica le sonríe radiante.
—Ahora no Taeyeon —Minho solo puede pensar en encontrar a su madre y aclarar toda esa desastrosa situación. Esquiva ágil a las personas y una vez que tiene a su madre cerca le toma del brazo y le lleva a uno de los salones contiguos del hotel donde se celebraba la fiesta.
—Minho, ¿qué estás haciendo? —La mujer se suelta del agarre y acerca la copa a sus labios.
—¿Qué estoy haciendo? —El sarcasmo brota por sus poros sin siquiera medirse. —¿Qué estás haciendo tú? ¿Qué es toda esta farsa de Taeyeon y nuestra familia?
—No es una farsa. Tú debes casarse con Taeyeon por el bien de esta familia.
—¿Qué?
Taemin corría sin rumbo por los amplios pasillos del hotel, atrás había quedado la voz de Jonghyun que le llamaba con desespero y le pedía que al menos esperase por él.
¿Qué estaba sucediendo? ¿Qué quería decir la señora Choi con aquel discurso y Taeyeon? ¿Qué iba a suceder de ahora en adelante?
Preguntas como esas y otras más cruzaban por su mente mientras corría sin rumbo, le costaba respirar y lo único lógico que no carecía de sentido para él era la necesidad de encontrar a Minho; Minho era el único que podía explicarle lo que estaba sucediendo, pero tal parece que la suerte no estaba de su lado, al menos no esa noche.
Abre apresurado las puertas para regresar al salón con el solo pensamiento de encontrar a Minho mas en su lugar es a la misma Taeyeon con cruza camino.
La joven camina en su dirección con tal fuerza que cree se ha tropezado a causa de su calzado y no por la furia del agarre que la castaña intentaba ejercer sobre su persona.
—¡Aléjate de Minho! —Su espalda choca contra la pared y la gargantilla que le adornada le ocasionaba peso y le restringía el poder respirar. —¡Aléjate de Minho! —La bofetada que Taeyeon le proporciona le deja atontado y su cabello comienza a despeinarse. —Minho no te quiere, así que vete y aléjate de él. Aléjate y no vuelvas nunca. —Taeyeon tironea de su vestido y siente como la tela comienza a ceder debido a los lazos en su espalda no se mantenían firmes. —¡Minho va a casarse conmigo, él ya no te necesita así que aléjate! —Su cabeza de cuenta nueva choca contra la pared y gimotea de dolor, mas es el sonido de tela rasgada lo que llama su atención. Taeyeon queda en silencio por unos momentos hasta que la tela se resbala de sus dedos.
—Tú… Tú eres… —Taeyeon lanza lejos el trozo de tela que caía a sus pies y le dedica una mirada llena de desprecio. —Eres un enfermo. —Allí es cuando la chica decide dejarle en paz. Solo, vestido a medias, con espesas lágrimas bajando sus mejillas y el mundo destrozado.
No está del todo segura de lo que está sucediendo, puede escuchar algunos murmullos acalorados pero tienen poco sentido para sus oídos además aún no puede sacar la espantosa impresión de su cabeza, decide abrir la puerta con sumo cuidado y adentrarse en la habitación; por segunda vez en la noche no estaba preparada para lo que iba a descubrir.
—¿Es que acaso no te lo he dado todo? —Atrás quedaba su traje inmaculado y su cabello en orden. —¿Acaso no he hecho todo lo que me han pedido? ¿O es que acaso les he fallado de alguna manera? —Con cada palabra su voz iba perdiendo tranquilidad. —¿Si quiera piensas en mi como tu hijo?
—No digas tonterías Minho —La mujer le refuta. —Eres mi único hijo.
—¿Entonces por qué me haces esto? —Se pasea por la estancia como león enjaulado tratando de mantener la calma. —Les he dado todo, me he esforzado y he trabajado como nadie para poder llegar justo donde estoy. He sacrificado mucho desde joven por esta compañía y jamás he dado quejas por ello, pero esto no madre, esto es demasiado.
—¿De qué estás hablando? ¿Cómo esto es demasiado?
—¡Es mi vida de la que estás hablando! ¡No voy a casarme ahora! —La mujer siente ganas de reír y relaja los hombros.
—Oh, Minho, me has dado un buen susto. —Se encamina hasta él y posa una mano en su hombro. —No tienes que preocuparte por ello, no tienes que casarte pronto. Simplemente tómalo como un compromiso a largo plazo.
—No estás entendiendo madre —se hace a un lado y le mira fijo a los ojos. —No me voy a casar con Taeyeon, simplemente no lo haré. Prefiero seguir con mi vida.
—¿Seguir con tu vida? ¿Con que fin? —Un gesto exasperado se dibuja en su rostro y le crispan las manos, sabe que no le va a gustar lo que su madre tiene para decir. —Estás entrando en tus treinta y no has tenido ni una sola relación seria desde que terminaste la universidad.
—¿Y eso por qué será? —Despeina su cabello con desespero. —Debía trabajar para cumplir tus expectativas, no podía darme el lujo de salir como los otros chicos de mi clase y conocer a alguien.
—¡Porque no lo necesitas! Tienes a Taeyeon a tu disposición, qué más puedes buscar.
—¡¿Es que no te estás escuchando!? —El cinismo de su madre era increíble. —Ella no es una cosa de la que dispongo o no y no madre, simplemente no lo haré. No me casaré con Taeyeon.
—¿Y qué harás entonces? ¿Volver a tu departamento con esa desaliñada jovencita que has estado ocultando?
—¡Pues si! —Le hace frente a su madre, le hará saber que no hay vuelta atrás. —Prefiero vivir mi vida junto a Taemin.
—¡Eso no lo permitiré!
—No puedes obligarme a casarme y si es necesario dejar Corporaciones Choi para que lo entiendas, entonces lo haré.
—¡No me amenaces jovencito!
—No son amenazas madre. Son las acciones más claras que puedo tomar para que por primera vez en tu vida consideres lo que yo quiero para mi vida, en lugar de tomar las decisiones por mí y creer que está bien así.
—¡OPPA! —Se escucha a su espalda, y tanto él como la vicepresidenta se dan vuelta para encontrarse con una llorosa e impresionada Taeyeon. —¡Oppa, por favor! —Se le acerca con pasos tambaleantes. —Este siempre ha sido mi sueño. —Le abraza por la cintura. —El poder estar a tu lado, ¿acaso es impensable un futuro conmigo? ¡Por favor, oppa! —Le escucha con atención y le corresponde el abrazo antes de relajarse y tratar de recuperar la compostura, le acaricia el cabello para comenzar a alejarse.
—Eso no sucederá.
