CAPÍTULO 11: DE VUELTA A LA VIDA NORMAL
POV FINN
Me he quedado sin palabras. Rachel me acaba de decir que está lista y la verdad es que no me lo esperaba. Sabiendo cómo es Rachel y con el trauma que ha tenido, no creía que me pediría volver a hacer el amor tan sólo dos semanas después de lo ocurrido.
- ¿Estás totalmente segura? Ya sabes que no te voy a presionar. Esperaré el tiempo que sea. Estuvimos casi dos años saliendo sin hacer nada. Puedo aguantar y…- pone un dedo sobre mi boca para que me calle.
- Estoy lista, Finn. Estoy al cien por cien segura de que quiero hacer el amor contigo.
- ¿Pero por qué ahora?- pregunto confusa.
- Hoy, cuando has hecho aquel discurso sobre la primera vez, me he dado cuenta de que quiero estar contigo de todas las maneras posibles. Sé que me vas a tratar con dulzura y con respeto como lo hiciste la primera vez. Confío en ti, Finn.- me he quedado sin palabras.
Nos miramos durante unos segundos hasta que Rachel se abalanza hacia mí y me besa. Al principio es un beso tierno y suave, pero después se convierte en un beso apasionado y con deseo. Nos separamos un segundo y pregunto:
- ¿Sigues tomando las pastillas, Rachel?
- Sí. No te preocupes.
- Bien
Volvemos a besarnos de la misma manera durante unos minutos. Luego, bajo mis labios por su cuello y oigo un gemido de su boca. Me separo un segundo para coger un poco de aire. Tengo que ser cuidadoso con ella. Tengo que controlarme.
Ataco sus labios de nuevo y bajo mis manos hacia su camiseta. Se la quito y hago lo mismo con la mía. Me quedo mirándola unos segundos. ¡Dios es tan preciosa! Está aquí, conmigo, con los ojos cerrados, con la boca entreabierta y desnuda de cintura para arriba. Soy definitivamente el hombre más afortunado del mundo.
Bajo mi cuerpo y ataco su cuello otra vez. Poco a poco voy bajando mis labios hacia sus pechos. Beso cada uno de ellos. ¡Me encanta hacerlo! La primera vez que hicimos el amor, Rachel me dijo que estaba asustada de que no me gustaran porque según ella son demasiado pequeños; pero la realidad es que me gustan mucho. Oigo como gime mi nombre y siento como me agarra el pelo. Es la mejor sensación del mundo. Subo de nuevo a sus labios y la miro a los ojos.
- Te quiero, Finn.
- Yo también, Rachel.
Baja sus manos y me quita los pantalones de pijama. Hago lo mismo con ella, de manera que quedamos los dos con una sola pieza. Así que con cuidado le quito las bragas, antes de acabar de desnudarme yo.
Ahora estamos los desnudos, preparados para amarnos otra vez.
- ¿Estás segura?- le pregunto por última vez.
- Sí, Finn. Hazme el amor, por favor.
No me hace falta oír nada más para pasar a la acción, por esto entro en ella suavemente y al hacerlo oigo un gemido por su parte. Sigo haciéndolo, lentamente durante unos minutos.
- Más rápido, Finn.
- ¿Seguro?
- Sí
Le hago caso y la penetro de una manera más profunda esta vez. Sigo haciéndolo, cada vez más rápido. Siento como sus uñas se clavan en mi espalda y como sus piernas rodean mi cintura para profundizar la penetración. La miro y veo que está con los ojos cerrados y con la cabeza hacia atrás gimiendo mi nombre.
- ¡Finn! Más. Así.
Empieza a dar pequeños grititos y yo la beso para ahogarlos y evitar que Kurt y Blaine se den cuenta de lo que está pasando.
Veo que Rachel está muy acerca, y para qué engañarme yo también; por esto la embisto con más fuerza hasta que los dos caemos rendidos en la cama por un maravilloso orgasmo. Me separo de ella y me pongo a su lado. Inmediatamente, pone su cabeza en mi pecho. Nos quedamos en silencio unos minutos recuperando nuestras respiraciones.
- Ha sido increíble.- dice Rachel y yo sonrío.
- Sí. La verdad es que ha estado bastante bien.
- Ha sido perfecto.- dice con una sonrisa.
- Con esta respuesta deduzco que estás bien y que no estás arrepentida, ni…- me interrumpe dándome un beso.
- Estoy perfectamente. No te preocupes Finn.
- Menos mal. Ya sabes que nunca te haría daño, pero tenía un poco miedo de tú reacción.
- Lo sé. Pero ya está. Lo malo ya ha pasado. Ahora vamos a disfrutar de nosotros y a ser felices. ¿Vale?- acaricia mi mejilla.
- Vale. Te quiero Rachel.
- Y yo a ti Finn.- me da un beso muy salvaje y se pone encima de mí a horcajas.- Y ahora debemos recuperar el tiempo perdido ¿no?
- Pues la verdad es que es si.- digo mirándola con deseo.
Baja la cabeza y me besa. Intento cambiar de posición para ponerme encima, pero Rachel me lo impide.
- No. Esta vez quiero ser yo quien lleve el control.
- Como quieras.- digo rindiéndome con una sonrisa.
- Bien. Porque si no me hubieras dejado lo habría hecho igualmente.- se muerde el labio. ¡Dios como quiero a esta mujer!
- Bueno. La vedad es que estar bajo tu merced, es muy pero que muy excitante.
- ¿Así?- dice haciéndose la inocente.- Pues vamos a probarlo.
Se acomoda encima de mí y sin previo aviso entra en mí. Entra y sale una y otra vez, montándome. Pongo mis manos alrededor de su cintura para acomodarla mejor. Los dos gemimos y gemimos. Cierro los ojos durante unos segundos, y cuando los vuelvo abrir la veo encima de mí con la cabeza hacia atrás y con los ojos cerrados. Las embestidas son cada vez son más profundas y más fuertes. Quito una de sus manos de su cintura y la pongo en uno de sus pechos, acariciándolo. Los dos estamos muy cerca, así que aumentamos el ritmo hasta que llegamos los dos a la vez.
- Vale. Tengo que admitir que esto ha sido una pasada.- digo recuperando la respiración.
- Sí. Ha sido muy excitante.
- Eres la mejor.- digo mirándola.- Tú siempre me dices que soy un dios del sexo, pero tú eres una leona.
- ¡Finn!.- me da un golpe en el hombro y se ríe
- ¿Qué? Es verdad.
- Eres un idiota.- me dice de broma.
- Y tú eres perfecta.- le doy un beso en la frente.
- Te quiero muchísimo, Hudson.- me dice mirándome a los ojos.
- Y yo a ti Berry.
Nos dormimos pocos minutos después.
POV RACHEL
El despertador me levanta y me extraño que suene, ya que siempre lo desconecto los fines de semana, aun así, es bastante tarde para mí: las once de la mañana. Bostezo y miro a Finn. Está completamente dormido, como un niño pequeño. Es tan guapo que duele y cada vez que lo veo dormir sufro la tentación de besar cada parte de su cuerpo hasta que se despierte. Sin embargo, nunca he tenido el valor para hacerlo por miedo a que se levante con mal humor. ¿Pero a quién no le gustaría despertarse recibiendo besos por todo el cuerpo? Así que me armo de valor y empiezo a besarle la nuca. Sigo mis besos hacia su musculosa espalda. Me entretengo mucho allí, no sólo por su gran tamaño, sino porque me encanta esta parte de su cuerpo. Vuelvo a subir, pero esta vez le beso una de las mejillas y la nariz. Luego le doy un beso corto en los labios y vuelvo hacia su espalda. Voy bajando y bajando hasta que oigo un ruido que proviene de la boca de Finn. Se despierta y me levanto mirándolo.
- Mmm. Qué manera más divertida de despertar. Mi novia desnuda encima de mí, dándome besitos por toda mi espalda.- dice aún con los ojos somnolientos.
- Buenos días, dormilón.- le digo.
- Buenos días, amor.- nos damos un beso.- ¿Y cómo se te ha ocurrido despertarme de esta forma?
- Es una idea que tenía planeada hace tiempo.
- ¿Y cómo es que nunca la has puesto en práctica?- pregunta de manera juguetona.
- Porque tenía miedo de que te levantaras con mal humor. Sé que madrugar no es lo tuyo.
- Ya…- dice mirándome con deseo.- ¿Y qué quieres hacer hoy? Porque después de esto se me ocurren muchas cosas que podría hacerte durante todo el día.
- Mmm. La verdad es que es un buen plan. Desgraciadamente, debo recordarte que hoy se va Blaine y debemos pasar todo el tiempo que tenemos con él.- sonríe de una manera un poco extraña.- ¿Qué sucede?- pregunto sin comprender.
- Pues. Sucede que Blaine no está aquí.
- ¿Y dónde está, sino?
- Está con Kurt.- frunzo el ceño.- Ayer mi hermanito, me contó que si mejoraba el tiempo, se iría con Blaine a enseñarle Nueva York porque quería estar a solas con él.
- ¿Enserio?
- Te lo juro. Lo que significa que estamos tú y yo solos en esta magnífica y enrome cama para hacer lo que queramos.
- ¿Porque según tus planes no vamos a salir de esta habitación en todo el día, no?- pregunto haciéndome la inocente.
- Exacto.
Sin darme cuenta, Finn me pone debajo de él y volvemos hacer el amor. Y no sólo esta vez, sino lo hacemos una y otra vez de todas las maneras posibles, sin casi descansar. Nos pasamos todo el día en la cama, haciéndolo, hasta que Kurt y Blaine llegan de pasar el día juntos.
- ¡Finn, Rachel! ¡Ya estamos en casa!- oímos a Kurt llamándonos y rápidamente, Finn y yo nos vestimos para hacer creer a Kurt y a Blaine que no estábamos haciendo nada.- ¿Dónde estáis?- pregunta Kurt. Salimos de mi habitación.
- Estamos aquí.- digo. Nos ponemos delante de ellos y los vemos cogidos de la mano. Blaine lleva unas maletas en la mano.
- Sí, ya pensaba que estabais en la habitación de Rachel, haciendo cosas.- lo miro mal.- Pero cómo estebáis solos no puedo deciros nada. Las normas son las normas. Os dije que no me hacía gracia que mantuvieseis relaciones sexuales en mi presencia y de momento no lo habéis hecho.- Finn y yo nos miramos y suspiramos aliviados ahora que sabemos que ni Kurt, ni Blaine nos oyeron anoche.
- ¿Y a qué viene ese cambio de actitud tan repentino, Kurt?
- No lo sé. Puede que la visita de Blaine.- lo mira y lo coge de la mano.- Me haya hecho madurar.
- Entonces. Muchas gracias Blaine por hacerlo entrar en razón.- digo en broma.
- Gracias.- dice Blaine riéndose.
- ¡Rachel!.- grita Kurt.
- Es una broma. Me alegro de que estéis bien.- digo.
- Lo sabemos.- dice Blaine.- Y nosotros nos alegramos de lo vuestro.
- Anda venga un abrazo colectivo.- dice Kurt y nos abrazamos.
- Sin embargo, debo de irme ya. Mi avión sale de aquí una hora. Así que…
- ¡Oh qué pena! – digo.- Bueno, supongo que nos darás más visitas. ¿No?
- Por supuesto.- dice.
- Espero que te vaya bien.- le digo y le doy un abrazo.
- Adiós, tío.- le dice Finn y lo abraza.
- Adiós, Kurt.- le dice Blaine a Kurt y se besan. Finn y yo nos abrazamos conmovidos.
- Adiós, Blaine.- dice cuando se separan.- Te echaré de menos.
- Y yo a ti.- dice Blaine, saliendo por la puerta.- ¡Adiós chicos!
- ¡Adiós!- decimos Finn y yo al mismo tiempo. Sale del apartamento y cierra la puerta.
POV FINN
Cuando Blaine se va volvemos a estar los tres solos como siempre. Aunque parezca una locura, la presencia de Blaine parecía aliviar la tensión que había entre nosotros. Cuando estamos los tres solos, somos una pareja feliz y Kurt que está solo. Con la presencia de Blaine, todo esto cambiaba y provocaba que Kurt estuviera de buen humor. Ahora todo volverá a ser como antes: discusiones constantes sobre quién debe limpiar y broncas hacia Rachel y a mí para hacerlo cuando en teoría "no debemos".
En fin, este es el precio que debemos pagar para ser felices. No somos perfectos ni el camino hacia la felicidad lo es, pero debemos acostumbrarnos a este camino y a superar los obstáculos que aparezcan en él. Esto es la vida.
- ¿Quién tiene hambre?- pregunta Rachel para romper el hielo.
- Yo no tengo. Me voy a dormir.- dice Kurt cabizbajo, cerrando la cortina de su habitación. Al cabo de unos segundos, Rachel y yo oímos como empieza a llorar desesperadamente. Llora durante mucho rato y Rachel y yo nos preocupamos.
- Pobre. Lo está pasando fatal. El hecho de que Blaine se haya ido lo ha afectado más de lo que creía.- le digo a Rachel.
- Sí. Lo sé. Tenemos que animarlo sea como sea. Es mi mejor amigo y también es tu hermano no podemos consentir que esté tan deprimido. Estoy muy preocupada por él.
- Yo también. Además que nos ayudó cuando más lo necesitábamos, a mí con mis pesadillas y a ti con tu recuperación.
- Exacto. Debemos ayudarle.
- Sí.
Nos quedamos en silencio durante unos segundos.
- ¿Quieres cenar?- me pregunta con una sonrisa.
- Por supuesto.
- Entonces vamos a comer.
- Te quiero.- le digo sin dejarla de mirar.
- Yo también te quiero Finn.- nos damos un beso y cenamos.
Tras la cena nos vamos a dormir ya que mañana, Rachel debe ir a clase y yo debo ir a trabajar. Nos acostamos en la cama y nos abrazamos. Des de nuestra habitación oímos como Kurt empieza a llorar de nuevo. Me levanto para ir a verlo, pero Rachel me detiene y me mira queriendo decir que necesita estar solo y la verdad es que tiene razón. Me vuelvo a meter en la cama y cerramos los ojos. Rachel no tarda mucho en dormirse. Sin embargo, yo no puedo. No puedo dejar de pensar en Kurt y en lo que ha significado para él volverle decir adiós a Blaine, el amor de su vida. Si eso me pasara a mí, si tuviera que mantener una relación a distancia con Rachel no tengo ni idea de cómo lo haría. Ya estuve tres meses separado de ella, si ahora me la arrebatasen no podría vivir y más aun con lo que hemos pasado. Por este motivo voy a animar a Kurt,. Como hermano mayor es mi obligación.
Me paso toda la noche pensando en cómo ayudar a mi hermano. Lo único que hago es pensar en esto y observar a Rachel como duerme. Es tan preciosa. Se la ve tan pacífica y tan relajada. A veces le cuesta un poco dormir ya que a veces le cuesta encontrar la posición idónea. Pero hoy no es uno de estos días. Hoy ha encontrado la posición perfecta ya que no se ha movido ni un solo centímetro. Debe de estar cansada por lo que hicimos ayer. Es normal, después de tanto tiempo. Me fijo en su rostro y veo que sonríe. Me pregunto en qué estará soñando. ¿Estará soñando conmigo? Ojalá fuera así. Yo a veces sueño con ella, pero no en plan erótico sino en plan romántico. Sueño cómo será el día de nuestra boda y posteriormente nuestra luna de miel, el día que nazcan nuestros hijos y los nombres que les vamos a poner, el día de su graduación y de su baile del instituto… Sueño cosas así, cosas que un día ya no serán un sueño sino que se harán realidad. Porque no hay nada más que desee en este mundo que formar una familia con Rachel. Me muero por llegar un día de trabajar y encontrarme a una mini Rachel y a un mini Finn corriendo por nuestra casa.
Recuerdo que cuando estábamos en tercero, Rachel me dijo que quería que nuestros hijos fueran judíos. A mí me da igual, yo los voy a amar con todo mi corazón como a Rachel. Bueno, no de la misma manera ya me entendéis.
Sin embargo, para poder llevar todo esto a cabo debo concentrarme en mi hermano. Bueno. En realidad, ahora mismo debería concentrarme en dormir un poco, pero esta batalla ya está perdida porque veo que el sol ya empieza a salir sobre la ciudad de Nueva York. Ya no vale la pena.
Decido levantarme con cuidado de no despertar a Rachel. Me visto, desayuno y me voy a trabajar. Durante el trayecto pienso en Kurt. ¿Cómo demonios puedo animarlo? Pienso y pienso hasta que… ¡Eureka! He encontrado la manera perfecta de que se alegre un poco.
Ahora sí que puedo ir a trabajar tranquilamente.
POV RACHEL
Me levanto y como siempre, Finn no está a mi lado. Suspiro y me preparo para ir a NYADA. No puedo dejar de pensar en Kurt. Pobrecito. Tengo que hacer algo por él. Desayuno y me voy. Cojo el metro hacia mi destino. Allí pienso y pienso en lo que lo puede animar. Busco en mis pensamientos hasta que… ¡Eureka! Acabo de encontrar la manera perfecta para levantarle el ánimo.
Soy la mejor buscando soluciones, ya que soy Rachel Barbra Berry, la chica con más talento y carisma de todo Nueva York. ¿Siendo así, cómo no iba a encontrar solución a este problema?
En fin, entro en la escuela para ir a mi clase de baile. Las miradas de mis compañeros no desaparecen y siguen observándome como un bicho raro, pero tal y como hice la primera vez, los ignoro. Lo que les pasa es que me tienen envidia. No sobre lo que me ha pasado, sino de mi rápida recuperación. Creían que un maldito psicópata podría parar a Rachel Berry. Pero lo que no sabían es que nadie puede parar a Rachel Berry. Soy una estrella. Soy única.
Entro en clase de baile. Me toca con la Srta. July. La última clase que tuve con ella fue el jueves pasado, ya que el lunes no se presentó porque estaba "enferma". Seguro que el fin de semana se emborrachó y el lunes no pudo levantarse de la cama. La cuestión es que no fue nada despiadada conmigo, incluso fue un poco amable. Supongo que le di un poco de pena por lo que me pasó. Pero sé que hoy no a va ser así. Hoy me va a machacar el doble. Aunque, puede hacerme lo que quiera porque yo lo soportaré. Preparaos todos porque Rachel Berry ha vuelto mejor que nunca.
POV FINN
Este trabajo me gusta incluso más que el anterior. No tengo que hacer ningún esfuerzo. Sólo tengo que decirle al comandante si los soldados que veo son aptos o no. Y lo mejor de todo: cobrando el doble que antes. ¡Es el mejor trabajo del mundo!
- Creo que este es bueno.- le digo al comandante.
- Vamos a ver. Tú.- lo llama.- ¿Cómo te llamas soldado?
- ¡Señor¡ ¡ Sí! ¡Señor! Me llamo Adam Smith y vengo de Houston.- dice
- ¿Houston?- pregunta el comandante.- ¿Qué haces en Nueva York? Georgia está más cerca.
- Quería ver si valía para servir para nuestro país. ¡Señor¡ ¡ Sí! ¡Señor!- responde.
- Buena respuesta.- dice el comandante.- Mire. Este es el general Hudson. No sé si has oído hablar de él, pero es sin duda uno de los mejores soldados de nuestro país.- pone una mano encima de mi hombre derecho.
- Sí. He oído hablar de usted general Hudson. Es más, es usted mi ídolo. Ojalá fuera como usted.
- Mira, Hudson. Ya tiene un admirador.
- Ya lo veo comandante.- miro al soldado- Gracias soldado Smith. Has dicho que has venido a Nueva York para saber si eres apto no. Después del tiempo aquí, ¿has tomado ya la decisión?
- Si, general Hudson. Y la verdad es que creo que puedo servir a nuestro país como soldado.
- Bien. Entonces bienvenido.- dice el comandante.
- Muchas gracias, comandante.- contesta el soldado.
- Perfecto, y ahora a correr.
- ¡Sí! ¡Señor!- se va a correr.
- Bien hecho, Hudson. Tiene ojo para esto
- Gracias comandante.
Cuando acabo mi turno voy a casa y veo a Rachel sentada en el sofá inquieta.
- Hola, amor.
- Hola.- me dice nerviosa.
- ¿Qué te pasa? ¿Ha pasado algo malo?
- No. Al contrario.- frunzo el ceño.- He encontrado la manera de animar a Kurt
- ¿Enserio? Porque yo también.
- ¿De veras?- asiento- ¡ Qué bien! Vale. Se me ocurre una idea.
- ¿Cuál?
- Lo vamos a decir a la vez.
- De acuerdo- digo.
- Vale. 1, 2,3. Ya.- dice
- Que vaya al concierto de Barbra.- decimos a la vez.
- ¿Enserio? ¿A ti también se te había ocurrido? ¡Qué fuerte!- dice poniéndose las manos a la cabeza.
- Es el hilo invisible, Rachel.- la acerco y nos besamos durante unos minutos hasta que oímos a Kurt entrar en el apartamento. Nos mira mal y se va a su habitación sin decir nada.
- ¡Kurt!- le digo.- Ven aquí.
- ¿Por qué?- pregunta sin ánimo.
- Rachel y yo tenemos que darte una noticia.
- ¿No me digáis que os casáis?- pregunta asustado.
- No.- dice Rachel.- Solo ven aquí.- se acerca.
- Sabemos que estás un poco mal después de que Blaine se haya ido. Por esto Rachel y yo te vamos a dar una sorpresa.
- Gracias chicos pero no estoy de humor.- se intenta ir pero Rachel lo coge por la muñeca.- Quédate aquí un segundo.- le dice.
- Está bien.- contesta pesadamente.
- Cierra los ojos.- le digo y lo hace. Voy a buscar las entradas que me dio el comandante Collins y vuelvo al lugar dónde está Kurt.- Bien. Ahora ábrelos.- Los abre y cuando ve las entradas empieza a dar saltos y a bailar. Vuelve a ser el Kurt que conocíamos.
- ¿Cómo las has conseguido?- pregunta.
- El comandante me las regaló para que fuese con Rachel. Pero debido a tu estado de ánimo, te ofrezco la mía para que vayas con ella. ¿Qué te parece?
- Me parece que eres el mejor hermano del mundo Te quiero.- me abraza.
- Y si por algún caso, no quieres ir conmigo. Yo también podría darte la mía para que vayas con Blaine o con quien quieras.- dice Rachel de repente. Me quedo mirándola sorprendido. ¿Rachel acaba de rechazar una entrada de un concierto de Barbra para complacer a su amigo? Estoy impresionado.
- ¿Estás loca?- le dice Kurt.- Un concierto de Barbra no sería lo mismo sin su gran admiradora. Ven aquí.- le da un abrazo a Rachel.- Bueno. Sólo puedo deciros que os amo y que os agradezco mucho que me hayáis levantado el ánimo. Os quiero sois los mejores amigos del mundo. Y ahora si me disculpáis voy a contarle esto a Blaine.- se va a su habitación más feliz que nunca.
- Ha salido muy bien. ¿No?- le digo a Rachel.
- Ha sido mejor de lo que esperaba.- nos damos un beso y nos abrazamos durante un rato.
El camino para llegar a la felicidad absoluta está siendo cada vez menos complicado y la verdad es que es un alivio.
