So…me siento un poco cansada últimamente. Tuvieron que ajustarme medicamentos…y no me hallo. Pero bueno. Lo importante es que lo logré, con unos días de retraso, pero aquí está el siguiente capítulo del fic.

Quería darles un poco de tranquilidad cotidiana a estos dos. Espero que les guste.

Sin advertencias por hoy.

Disclaimer: RotG y The Guardians no me pertenecen.

La canción de hoy es Everything, de Lifehouse.

Los invito a leer.

Stay with you

Capítulo 11: Todo (Everything)

Cuando Jack despertó, era bien entrada la mañana. Por lo que pudo ver en el reloj, eran más de las diez y media; un horario en el que normalmente ya estaba despierto y moviéndose. Sin embargo, poco a poco sus sentidos volvieron a él, y reconoció el perfecto abrazo que rodeaba ahora su cintura, y por supuesto, esos cálidos labios presionándose contra uno de sus hombros.

Se movió un poco, experimentalmente, contra el cuerpo de Bunny. Él hizo un sonido como de protesta, pero simplemente se presionó un poco más contra él. Jack se dio la vuelta procurando no despertarlo, lentamente y sin hacer ningún movimiento demasiado brusco. Finalmente se encontró de frente a él. No tardó mucho en recordar que ambos seguían desnudos, pero realmente no le importó.

Volvió a mirar su mano, ahora apoyada sobre el pecho de Bunny. En su dedo, el anillo brillaba suavemente bajo la luz de la mañana. Luego de pensar un poco en ello, recordó lo que había ocurrido por la madrugada, cuando Bunny lo despertó. Sonrió al recordar la genuina preocupación que su amado había sentido por él; pero más importante que nada, recordó cómo había intentado hacer que recobrara su temperatura normal, y que la conservara. Por un momento, Jack se preguntó si realmente se merecía que alguien hiciera todo este esfuerzo por él.

Una vez más, como en días anteriores, tuvo la posibilidad de observar su rostro relajado en pacífico sueño. Bunny parecía totalmente, profundamente dormido, y como siempre, despedía una sensación de vulnerabilidad que para Jack era fascinante observar. Porque estaba vulnerable solamente estando allí con él. Porque Jack estaba seguro de que en ningún otro lugar o momento Bunny se permitía a sí mismo demostrar este lado de su persona.

Se incorporó lentamente, solo un poco, sujetando la cabeza de Bunny, y con cuidado terminó por acomodarlo de manera que descansara sobre la parte baja de su pecho y en su estómago. Tuvo que reír un poco por las cosquillas que le provocaba el cabello suave contra su piel desnuda, pero lo valía. Ese calor, ese peso sobre él, lo valía. Con una mano le acarició el cabello, y la otra la dejó recargada sobre su pecho, cerca de su corazón.

-Te amo-, susurró, cerca de sus orejas, como si quisiera que en su sueño las palabras llegaran a su inconsciencia y se quedaran simplemente grabadas allí, como si no importara que al despertar fuera completamente ajeno a esto-, te amo como no tienes una idea. Eres mucho más de lo que esperaba, y también eres más de lo que merezco.

-¿De verdad piensas eso, Snowflake?

La voz salió de los labios de Bunny, casi sin moverlos. Sonaba profunda y adormilada. Jack sonrió y se inclinó lo suficiente para besar una de sus sienes.

Qué bien se sentía estar así. Bunny se movió lo suficiente para abrazar la cintura de Jack, y luego hundió un poco más el costado de su cabeza contra su estómago. Jack siguió acariciándole el cabello.

Bajo la suave luz de la mañana, Jack pudo observar a detalle la espalda de Bunny, donde las heridas habían terminado casi por desvanecerse por completo. Aunque esto lo alivió, la mirada de Jack vagó, casi sin desearlo, hasta su hombro izquierdo, donde estaba el tatuaje que se había tenido que hacer por él.

Jack suspiró pesadamente mientras comenzaba a pasar los dedos por la piel. Con el paso de las semanas el tatuaje había terminado por cicatrizar, y ahí estaba, presente y claro, sobre la piel morena de su esposo. Quizás Jack nunca podría perdonarse esto.

Había leído, cuando recién comenzaba a conocer a Bunny, la importancia que tenían los tatuajes entre los Pookas. Sabía que un tatuaje era un símbolo de pertenencia, de lealtad y de amor por sus familias. Haber manchado todos esos significados por una estupidez… Jack se preguntaba si había hecho lo correcto. Quizás con tal de mantenerlo intacto, Bunny habría preferido que le pusieran un hierro caliente en la espalda. Quizás.

Jack no se había percatado de que, mientras pensaba en esto, su mano había seguido acariciando el hombro de Bunny, y él sin duda se dio cuenta de lo que pasaba desde unos minutos antes, cuando suspiró de una manera tan escandalosa. De modo que Bunny atrapó la mano de Jack, y lo detuvo.

-Hey, Snowflake, sé lo que estás pensando, detente.

Jack se quedó quieto mientras Bunny se movía hasta quedar cara arriba, aún recargado en el estómago de Jack, pero ahora en una posición donde lo podía ver de frente- aunque desde el ángulo donde estaba, solo podía verlo al revés.

Tomó la mano de Jack y la llevó hasta sus labios, besando sus dedos.

-Ya pasó, ¿bien?, olvídalo.

-Pero tú…

-Yo- le interrumpió- soy todo tuyo ahora. Igual que tú eres mío, ¿no es cierto?- Jack asintió de manera un tanto dudosa, y Bunny volvió a sonreír-. Es como si el tatuaje estuviera en tu propio cuerpo. No te preocupes por nada. No me molesta tener en mí algo que me recuerde a ti.

Jack asintió vivamente, una y otra vez, a lo que Bunny simplemente sonrió. La mano de Jack acarició su rostro mientras la otra se aventuraba a su pecho.

El dije redondo del collar que le había regalado descansaba allí, justo en el centro. Jack jugó con él un momento antes de que Bunny volviera a tomar su mano.

-Me dijiste que dentro de esto se puede guardar algo, ¿no es así?- preguntó, y Jack asintió. Bunny tomó el dije con los dedos y tomó la parte que parecía ser la tapa, jalándola con fuerza-, intenté abrirla pero no pude.

Jack rio de manera suave, tomando la mano de Bunny entre las suyas, y quitándole el dije un momento para mostrarle.

-Si lo fuerzas no lograrás abrirlo. Lo que tienes que hacer es presionar solo un poco-, esto fue lo que hizo, presionando hacia adentro la cara que tenía la piedra azul incrustada-, y luego empujar hacia la derecha. Así se libera la tapa.

Y efectivamente, mientras Jack hablaba, hacía lo que iba diciendo, y la tapa se abrió. La pequeña caja que era ese dije tendría unos cinco milímetros de profundidad, cuando mucho. Bunny lo miró y luego volteó un poco hacia Jack. Se le quedó mirando un momento y luego sonrió.

-Entonces tendremos que cortar un pequeño mechón de tu cabello, ¿no es así?

Jack sonrió.

-¡Claro que no!- dijo aparentemente divertido por esta idea-, eso es demasiado común. Debemos pensar en otra cosa.

-¿Cómo qué?

-No lo sé, pero ya se me ocurrirá algo.

Después de decir esto, Jack se quedó mirando el techo. El peso de Bunny sobre él era bastante placentero, y la paz que sentía en este momento estaba salpicada de algo que quizás nunca antes habían sentido, ninguno de los dos. Familiaridad. La sensación de estar con alguien que conocía su cuerpo y mente mejor que nadie más, y sentirse cómodo al respecto. A Jack no le molestaba que Bunny fuera tan posesivo al dormir, es más, le encantaba que lo abrazara del modo en que lo hacía. En cambio, Bunny no se quejaba de lo caótico que podía ser Jack, sus brazos y piernas moviéndose, de vez en cuando dándole por accidente un golpe en el estómago o en la cara.

Y hablando de estómagos…

-Jackie, creo que tienes hambre…

Jack se sonrojó por el ruido que había hecho el suyo mientras Bunny descansaba su cabeza en él. Luego de esto, él solo comenzó a reír vivamente mientras se deslizaba fuera de la cama, para decepción de Jack. Comenzó a ponerse los pantalones.

-Iré a ver qué hay en la cocina. ¿Se te antoja algo en específico?

Jack se sonrojó un poco. Ver a su esposo en la noche desnudo y verlo así a plena luz del día no era lo mismo. Así que levantó la sábana hasta su rostro, cubriendo su nariz y sus mejillas, y cerró los ojos. Cuando Bunny terminó de acomodarse los pantalones y levantó la mirada para repetir su pregunta, el comportamiento de Jack le pareció de lo más extraño, así que se acercó un poco.

-¿Jack…?

-Lo…lo que sea está bien-, repuso el joven-, no te preocupes.

Bunny levantó las cejas un poco, intrigado por su comportamiento, pero finalmente se encogió de hombros y tomó su camisa y se puso rápidamente los zapatos.

Jack dejó caer la sábana que cubría su rostro y soltó un suspiro. Vaya, no tenía idea de que esto fuera a ser tan complicado.

Bunny regresó en menos de quince minutos. Jack lo observó; ya traía la camisa bien acomodada, probablemente se la había abotonado en el camino, pero además, traía con él una bandeja con dos platos y dos vasos con naranjada. Además, tenía la cara roja como un jitomate.

-Ah… ¿Bun?

Bunny levantó la mirada y Jack pudo observar que su boca también tenía la forma extraña de una mezcla de sonrisa y mueca. Se acercó a la cama, que Jack había acomodado ya con sábanas limpias. También se había puesto su ropa y se había sentado recargado contra la cabecera.

-Creo que…mmm, no sé cómo decirlo... creo que nos escucharon anoche.

Jack se quedó quieto, viéndolo, como si necesitara procesar las palabras antes de comprender su significado. Luego de un momento, sus mejillas se tiñeron de un rosa suave.

-Oh.

Bunny se sentó en la cama y dejó cuidadosamente la bandeja entre él y Jack. Jack tomó su plato y comenzó a comer, Bunny hizo lo mismo. Hubo un rato de muy incómodo silencio antes de que el joven levantara la mirada y observara a Bunny. Se podía leer la vergüenza en su rostro.

-¿Sabes si oyeron algo…ya sabes, muy comprometedor?

Bunny se encogió de hombros.

Ambos masticaban la comida mirando hacia la bandeja, acomodada sobre la cama.

Bunny dejó su comida un momento y se mordió los labios. Jack sintió las comisuras de su boca subiendo sin que él lo quisiera.

Y de pronto, no pudo contener más el aire que se acumuló en su boca y que salió a tropezones; una fuerte y a la vez encantadora risa, que hizo que Bunny también tuviera ganas de reír con todas sus ganas. Y no se contuvo. ¿Cómo podría, si en este momento estaba mucho más feliz que en cualquier otro momento de toda su vida?

Quizás se sentía un poco apenado por lo ocurrido pero realmente ya no le importaba tanto. El éxtasis constante en que se encontraba ahora su cerebro lo hacía sentirse tan feliz que simplemente todo lo demás se borraba por completo de su mente. ¿Cómo iba a sentirse avergonzado de haber pasado la noche con su pareja, con Jack, que ahora era su esposo? Era algo simplemente absurdo y él no estaba para eso. Él quería disfrutar de él, de su compañía, de su presencia, de su amor.

Cuando terminaron de comer, ya después de haberse calmado un poco y dispuestos a enfrentar lo que tuviera que pasar, salieron de la habitación de Jack. Era casi mediodía.

Bunny llevaba con él la bandeja con los trastes ya vacíos. En la cocina no había nadie; ya todo mundo se había retirado a diferentes partes de la mansión a hacerse cargo de sus deberes.

-Iré a tomar un baño, Jackie-, sonrió Bunny, luego de dejar los trastes sucios en su lugar-, ¿quieres hacer algo hoy o…?

-No sé, ¿qué hay de ti?

Bunny no contestó nada, en realidad no querían separarse ni hacer otra cosa que no fuera descansar en los brazos del otro, pero había que volver a la vida cotidiana aunque fuera poco a poco. Y aunque fuera así, a Bunny no le parecía que comenzar a tener una vida común y tranquila con Jack fuera algo malo. ¿No era esta sensación, como de familia, lo que más había anhelado desde que salió de su hogar por primera vez?

Quizás este era su destino. Quizás había emprendido su misión para que el destino terminara de cruzar su camino y el de Jack. Quizás para esto había pasado todo lo que había pasado con él.

-Yo también me asearé entonces. Te veré en la biblioteca, ¿te parece?

Bunny sonrió y asintió. Luego, se inclinó un poco y compartieron un beso corto, pero dulce, antes de ir cada quien a lo suyo, como si fueran a separarse por días y no por unos pocos minutos.

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Bunny había perdido la cuenta de las veces que Jack había pasado la página. En realidad no estaba leyendo; estaba observándolo a él y solo a él. Desde donde estaba solo podía ver la parte de arriba y de atrás de su cabeza, su cuello, la parte superior de su espalda, sus manos, y si se asomaba por encima de su hombro, el libro que leía.

Habían decidido tomar un volumen- el que fuera, que les gustara o los llamara ambos-, y leer juntos un rato. Bunny se había sentado en posición de loto, y Jack se había acomodado entre sus piernas dobladas, con sus delgadas piernas estiradas al frente y el libro en sus manos. Los brazos de Bunny rodearon su cintura sin presionarla, descansando las manos en su regazo.

Jack trataba de leer, pero tenía que ignorar la respiración de Bunny golpeándolo en la nuca, además, que de repente le diera un beso en el cuello, o que moviera su camisa lo suficiente para descubrir y acariciar uno de sus hombros.

A estas alturas, no estaba entendiendo nada de lo que leía. Su mirada repasaba las letras pero no se hacía consciente de su significado; estaba demasiado consciente de la presencia de Bunny tan cerca de él, y no conseguía concentrarse.

Pero estaba bien. Quizás ninguno de los dos se había dado cuenta, pero estaban realmente enamorados, en serio. Ambos habían dejado madurar ese sentimiento de completo arrebato, de deseo y necesidad por el otro, y ahora, lo estaban comenzando a vivir sin inhibiciones, como nunca antes lo habían hecho.

En este momento, Bunny no tenía miedo ni desconfianza hacia Jack. En este momento Bunny sabía- no estaba seguro de cómo, pero simplemente lo sabía-, que Jack era sincero con él al mostrarle sus sentimientos. Estaba convencido de que aún si le ocultaba cosas, jamás haría intento alguno por lastimarlo, ni por humillarlo o para alejarlo de su amor.

Y Jack, por otra parte, se sentía, por primera vez quizás en toda su vida, como si nada le faltaba. La muerte de sus padres y de su hermana en su momento habían resultado dolorosas, pero siendo tan niño en ese entonces, y habiendo recibido tanto apoyo de parte de la gente que lo rodeaba, la herida sanó casi por completo. Después, Bunny había llegado como ese algo que le permitiría terminar de recuperarse y simplemente ser feliz.

Una preocupación a veces asaltaba en la parte trasera de su mente, en alguna parte a la que no quería acceder. Decidió que no revolvería esos cajones de su pensamiento y se limitaría a ser feliz…si de verdad podía serlo. Hasta ahora, todo había marchado bien.

-No entiendo nada de lo que estoy leyendo-, sonrió Jack luego de un momento, volteando a ver a Bunny que aún asomaba el rostro por su hombro. Bunny sonrió y le besó rápidamente en los labios antes de tomar el libro con sus propias manos. Buscó un párrafo una o dos páginas atrás, y luego comenzó a leer. Luego de un momento, volteó a verlo de nuevo y sonrió.

-Creo que es una novela de misterio, Snowflake. Mira, el protagonista está buscando algo…

Antes de que Bunny siguiera hablando, Jack puso su mano sobre el libro, obligándolo a bajarlo. Luego comenzó a moverse, dándose la vuelta sobre tu regazo, llevando los brazos hacia su cuello. Bunny terminó por soltar el libro; el rostro de Jack, ahora apoyado contra el suyo, despedía una frescura y un aroma que no quería soltar. Lo apretó un poco más contra sí, y Jack respiró profundamente, acariciando los lados de su rostro mientras juntaba sus labios con los de él otra vez.

Compartieron varios besos cortos y caricias suaves antes de que Bunny comenzara a reír y se separaran un momento. Jack aprovechó esto para besar otras partes de su rostro; la frente, las mejillas, los párpados, la barbilla, la punta de la nariz. Finalmente, volvieron a besarse en los labios, varias veces, antes de profundizar el beso y hacerlo mucho más cálido, húmedo e íntimo. Aun así, lo mantuvieron tranquilo, suave. Jack sabía que podía recargarse contra Bunny sin preocuparse por lastimarlo; su esposo era grande, fuerte, y su peso no era nada contra la resistencia de su cuerpo perfeccionado para la sobrevivencia. Mientras tanto, Bunny siempre era cuidadoso con Jack, en todo momento. Podía tocarlo, besarlo, amarlo, pero siempre con cuidado, siempre intentando no hacerle ningún daño, ya sea por su fuerza, ya sea por la natural rudeza con la que solía moverse.

Jack hundió sus manos en el cabello de Bunny. Bunny abrazó aún más fuerte a Jack. Volvieron a besarse, profundizando el beso todo lo que les era posible. Jack comenzó a sacarle la camisa a Bunny, y al darse cuenta, él solo sonrió y lo permitió. Después, dejando que Jack se separara un poco de él, le sacó rápidamente también la camisa, y lo guio para que se levantara y le quitó los pantalones.

Jack comenzó a reír, al pensar en esto; iban a hacerlo en la biblioteca. Era una especie de sueño hecho realidad; Aster, la biblioteca, hacer el amor con la persona que más adoraba en el mundo, y además, la sensación de ser travieso en un lugar donde siempre había guardado las formas y la compostura.

De pronto, Aster tampoco tenía ya demasiadas prendas encima. Pantalones, ropa interior, calcetines, camisas…todo terminó regado por aquí y por allá, ya que en ese momento ninguno de los dos estaba poniendo realmente atención a otra cosa que no fueran ellos y este instante en específico.

Al principio Jack tuvo sus reservas, a pesar de la oleada de adrenalina con la que había tomado el control en un principio. Aún brillaba el día y aquí no había sábanas con las cuales cubrirse… se sentía algo avergonzado.

Sabía que su cuerpo no era el más atlético ni el más fuerte, no entendería porqué alguien querría ver a un chiquillo flaco y pálido desnudo, sobre todo si ese alguien tenía un cuerpo tan bien trabajado como el de Bunny. Jack conocía gente que trataba de mantener un buen físico haciendo ejercicio a todas horas, pero el cuerpo de Bunny venía de otro tipo de ejercicio; el de moverse siempre, vivir de un lado a otro, de no tenerle miedo a la naturaleza, de tirarse a un río y nadar cientos de metros a contra corriente, de escalar, de vivir. Jack solo admiraba más a Bunny por todo esto, y saberse tan poco merecedor del gusto estético de su esposo le dolía en el alma, al menos claro, hasta que los besos de Bunny continuaron viajando por su cuerpo, haciéndolo distraerse por un segundo de estas ideas.

Claro que Jack jamás vería cómo era que Bunny lo miraba. Cuando veía a Jack, Bunny no veía a un "chiquillo flaco": veía a un ser mitológico…veía una creación que no se le pudo haber ocurrido a alguien de este mundo. Veía un copo de nieve vuelto persona, veía un soplo de invierno con figura de hombre y a veces de niño. Donde Jack veía debilidad, Bunny veía la fuerte fragilidad del vidrio; bello y capaz de brillar a la luz del sol tanto como a la luz de la luna, capaz de tomar formas hermosas si se le daba la dirección correcta, pero también con la habilidad de cortar, y de proteger. Jack hacía eso no solo con su cuerpo, sino también con su personalidad, con su corazón, con su misma alma. Todas las cosas que Jack hacía todo el tiempo eran para proteger a las personas que amaba, para defenderlas si era necesario. Y Bunny encontraba que su cuerpo encajaba perfectamente con su alma; quizás era pequeño, quizás era delgado y quizás tenía una apariencia frágil, pero nada de esto desmerecía. Bunny creía firmemente que Jack era hermoso, y jamás iba a pensar lo contrario. Desde el momento en que lo vio por primera vez había quedado prendado de esa belleza propia de ángeles, y se había olvidado de todo lo demás.

Ahora Jack estaba sobre él, pero Bunny lo empujó hacia atrás y se acomodó sobre él de la manera más cuidadosa que pudo. La luz se colaba en el vitral; rojos, azules, morados, escarlatas… la piel blanca de Jack se convirtió en un lienzo sobre el que los colores se esparcieron, bañando cada relieve de su rostro, su cuello, su pecho. Incluso sus ojos tomaban otra tonalidad de azul cuando la luz colada por el vitral llegaba a su cara de esa forma. Bunny le tomó la mano y la besó.

-Te amo, mi pequeño esposo. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida.

Jack se sonrojó ligeramente, pero si acaso era posible, eso solo agregó un poco más de encanto e inocencia a la imagen que le daba a Bunny.

Volvieron a besarse, una y otra vez, y de pronto, un recuerdo llegó a Bunny. Esta no era la primera vez que estaban así, juntos, en la biblioteca. También había pasado aquella vez en que Jack había enfermado; ese momento en que Bunny se dio cuenta de lo frío que estaba su cuerpo fue quizás uno de los momentos más terroríficos de su vida.

-Jack…-Bunny se separó, rompiendo el beso, y miró al joven desde arriba con preocupación-, Jack, ¿qué demonios fue lo que pasó anoche?

Jack tardó unos segundos en procesar lo que Bunny acababa de decirle, sin poder hacer mucho más que inclinar su rostro hacia un lado y mirarlo de forma dudosa.

-¿Anoche…?

-Sí… me desperté en la madrugada y estabas helándote. ¿Qué fue lo que pasó?

-Bunny…

La situación no era demasiado oportuna para estar pensando en esto, o al menos eso fue lo que pensó Jack mientras su mente se despejaba un poco y miraba a Bunny encima de él.

-…¿de qué hablas?

-Jack, sabes perfectamente de lo que hablo-, replicó Bunny, incorporándose lentamente y atrayendo a Jack hacia él, obligándole a mirarlo-, no finjas conmigo.

-Bunny, no…-Jack lo abrazó rodeándole el cuello con los brazos, intentando besarlo una vez más. Bunny lo sostuvo firmemente de los brazos, evitando que se acercara-, ¿por qué quieres saber?

-Es importante, Jack-, repuso Bunny, y al notar que Jack estaba inquieto por esto, sujetó su rostro en sus manos y lo miró a los ojos-. Jack, mírame, no estoy molesto, estoy preocupado.

Jack lo miró, y luego volvió a alejar su mirada. A Bunny le dio la impresión de que, en cualquier momento, se las arreglaría para escapar de él. Así que lo abrazó más fuerte. Jack se sujetó de él y se recargó contra su cuerpo. Esta vez, Bunny le permitió besarlo. Luego, él tomó el control, y los besos bajaron de sus labios hacia su cuello, y luego por sus delgados brazos, y a su pecho. Jack…simplemente, Bunny sabía que era más fácil que Jack se relajara y hablara si lo seducía. Jack era mucho más débil de voluntad a la merced de sus besos, y si lo que quería era hacerlo hablar, quizás esta era la mejor forma de convencerlo.

Y cuando Jack se encontró a sí mismo otra vez debajo de él, disfrutando de sus besos y de sus caricias, encontró al fin el modo de hablar.

-…dame tiempo. Te lo prometí antes-, los besos se concentraron en su estómago y las manos de Bunny recorrían de arriba abajo sus piernas, que ahora se sentían débiles-, te lo diré, pero aún no.

-¿Cuándo, Jack?- preguntó Bunny, levantando la mirada hacia él. Jack apretó los ojos y se cubrió la cara con las manos. Bunny le abrió las piernas y se acomodó entre ellas con cuidado, y besó de nuevo su estómago, creando un camino húmedo hasta llegar a su pecho. Dejó un beso encima de su corazón, antes de acercar su oreja a él y escuchar complacido cómo latía a mil por hora.

Jack se estremeció de los pies a la cabeza al sentir su calor y su peso encima de él.

-Es…estamos a mediados de octubre-, suspiró Jack, tratando de mantener su voz firme-, mi cumpleaños…

-Es el veintiuno de diciembre- replicó Bunny con una sonrisa, levantando la mirada hacia él. Jack asintió.

-Al día siguiente…te explicaré todo. Lo prometo.

A Bunny no le agradaba tener que hacer toda esa espera. Pero supuso que era suficiente tiempo como para intentar él mismo averiguar qué era lo que pasaba. Decidió que creería en la palabra de Jack.

-¿Lo prometes de verdad?

-Claro que sí… eres mi esposo, y te amo-, Jack se descubrió la cara y lo miró-, solo necesito unas semanas. No quiero ocultarte nada, pero por ahora es necesario.

-Jack…está bien. Esperaré.

Bunny comenzó a moverse lentamente, de nuevo sobre él, y se inclinó sobre el rostro de Jack para besarse nuevamente, como si fuera un pacto que sellar entre ambos.

Tal como la primera vez, Bunny fue cuidadoso con él en todo momento. Lo preparó con toda la paciencia y delicadeza que podía, sobre todo porque esta vez no tenían nada que usar como lubricante más que la saliva del Pooka. Sin embargo, su trato amoroso, sus caricias y sus constantes besos, fueron más que suficientes para que Jack se relajara. No fue tan difícil como esperaban, e incluso Jack se sintió menos adolorido que antes. Simplemente, era fascinante para él que hubiera la posibilidad de estar unido así con alguien a quien amaba tanto y tan verdaderamente. Cerró los ojos y simplemente se dejó llevar, se perdió en él.

Hubo algo que definitivamente cambió todo en esta ocasión; ahora, todo fue mucho más lento, más medido en todos los sentidos. Se hablaban al oído como si tuvieran estrictamente prohibido elevar sus voces, y quizás ya que estaban en una biblioteca quizás así era. Las caricias eran lentas y los besos eran profundos. Cuando Bunny consiguió penetrarlo por completo, permanecieron largos minutos casi sin moverse, y cuando al fin lo hicieron, fue en movimientos largos y pausados, cada embestida era profunda y cada mirada, beso o palabra compartida entre ambos se sentía eterna.

Jack sentía a Bunny sobre él. Bunny besaba sus sienes y sus orejas mientras lo embestía, y Jack lo sujetaba contra él abrazándole la espalda, apoyando su barbilla en su hombro y hundiendo sus dedos en su cabello, enredándolos en las hebras suaves y acariciando su cabeza y la base de sus orejas.

-Hey… me gustan tus manos-, Jack rio de gusto y de placer al sentirlo cosquillear su oído con sus palabras-, no dejes de hacer eso.

-Tú tampoco te detengas-, replicó él entonces, inclinando su cabeza hacia un lado. Bunny también volteó, y lo miró. Compartieron otro beso, y otro, y otro más.

Fue una sesión larga y tranquila haciendo el amor casi en completo silencio. Era como si el resto del mundo y el tiempo se hubieran detenido. Las luces de los vitrales comenzaron a moverse y a danzar sobre ambos conforme atardecía y el sol tibio pronto dio paso a la frialdad de la noche.

Jack sonrió cuando Bunny le acarició el cabello. Ahora era él quien descansaba con la cabeza apoyada en su regazo, y esto se sentía tan malditamente bien.

Se había puesto la ropa interior y la camisa, y Bunny también estaba vestido a medias, con los pantalones mal acomodados y la camisa abierta por completo.

Se habían vestido rápido por temor a quedarse dormidos y que alguien los encontrara desnudos ahí, pero lo cierto era que aunque estaba cansado Jack sentía que la noche era joven y podía estar despierto un rato más. Sobre todo teniendo a su amado esposo con él manteniéndolo despierto.

Miró hacia arriba. Bunny lo observaba con una expresión pensativa. Jack hizo todo lo posible por sonreír.

-Son solo dos meses.

-¿Veintidós de diciembre?

Jack tomó la mano de Bunny, la llevó a sus labios y besó su dorso. Luego, extendió lo más que pudo su sonrisa.

-Veintidós de diciembre.

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La cena fue quizás el único momento del día donde vieron a los demás. Estaban ambos lo más sonrojados que pensaban que sería posible que estuvieran alguna vez, pero aunque no dejaban de mirarlos insistentemente, nadie les dijo nada. Sandy mantenía una sonrisa como de quien lo sabe todo, y los demás estaban quizás tan avergonzados como ellos mismos, así que en general fue una cena tranquila en el exterior, tensa en el interior.

Jack y Bunny fueron los primeros en retirarse de la mesa. No fueron en seguida a dormir. En lugar de eso, Jack tomó la mano de Bunny y lo guio con entusiasmo, una gran sonrisa estaba marcada en su rostro. Entraron al ático y subieron por las escaleras. Una vez que abrieron la portezuela que daba a la azotea, Jack se acostó en el sitio de siempre, y esperó pacientemente a que Bunny, con todo el cuidado del mundo, llegara a su lado. Ahora, Jack estaba bastante consciente del miedo que le tenía Bunny a las alturas, así que se sentía muy feliz cuando por lo menos hacía el intento, como cada vez que lo acompañaba aquí. Por supuesto que estaba listo para irse en el momento en que Bunny lo pidiera, pero como no lo hacía, supuso que estaba dispuesto a pasar por esto. Además, un rato de conversación entre ambos era suficiente, casi todo el tiempo, para que se olvidara de lo que ocurría y en qué lugar estaban.

Se acostaron uno a lado del otro, y miraron las estrellas y la luna. Realmente no importaba demasiado lo que hicieran en este momento.

Habían pasado un día perfecto juntos; despertaron tarde abrazados en la cama, desayunaron, fueron a la biblioteca al menos por un rato con la intención de leer juntos, hicieron el amor, descansaron un rato, cenaron con su familia…

¿Qué más podía pedirle Jack a la vida?

-Oye, Jack…-la voz de Bunny interrumpió sus pensamientos repentinamente, y Jack volteó a verlo-, sé que dijiste que no ibas a poder decirme nada hasta después de tu cumpleaños…pero quisiera que me contestaras algo…

-N…no lo sé Bunny…depende de qué se trate.

-Solo quiero saber si las cosas están bajo control. ¿Puedo hacer algo para ayudarte?

-Bunny…

-Soy tu esposo, Jack-, Bunny volteó a verlo, recargándose en sus codos e incorporándose ligeramente-, si algo llegara a pasarte ¿qué se supone que haga? No podría vivir si tuvieras algún problema y yo no supiera cómo actuar...

Jack sonrió ligeramente antes de tomar la mano de Bunny con la suya.

-Gracias…

-¿Jack?

-¿Qué fue lo que hiciste anoche? Cuando te diste cuenta de que algo pasaba.

Bunny se quedó callado un momento, mirándolo. Luego contestó, aún sin estar demasiado seguro.

-Solo te abracé y traté de asegurarme de que recuperaras calor. No se me ocurrió otra cosa.

-Está bien. Es precisamente lo que debes hacer. Yo estaré bien, Bunny, lo prometo.

Bunny volvió a mirar hacia el cielo. Jack apretó su mano y se aproximó a él.

-Amor, créeme, por favor. Todo está bajo control. Estaré bien…mucho más si estás conmigo. Es todo lo que necesito, que estés aquí, y que sigas queriéndome.

Bunny sonrió. Se le antojaba tan inocente la forma en que Jack decía estas palabras... parecía lo más sencillo de hacer. Quizás Jack tenía razón, quizás simplemente quedarse a su lado y esperar era lo mejor para ambos desde ahora. Bunny había decidido que iba a confiar en Jack, y lo iba a hacer, aunque le costara trabajo pasar por alto el hecho de que su pequeño le ocultaba algo importante. Jack había prometido que se lo diría y ansiaba que llegara el momento. Todo lo que quería era ser feliz con él. Y hacerlo feliz también.

-Bunny…

-¿Sí, amor?

-Me gustaría conocer a tu familia. Me gustaría… formar parte de ellos también, aunque fuera un poco- pudo ver a Bunny sonreír-, es decir, si pudieron criar y soportar a alguien como tú me imagino que deben ser admirables…

Bunny tomó a Jack con fuerza y le revolvió el cabello, fingiendo molestia mientras Jack se deshacía en carcajadas. Y mientras tanto, supuso que podía enviarle una carta a su madre para comenzar a planear. La verdad, pensar que Jack fuera parte de su familia era un sentimiento cálido que lo hacía sentir bien, y era algo que, aunque no lo hubieran mencionado antes ninguno de los dos, significaría cumplir uno de muchos sueños que tenía en relación a su joven esposo.

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Esa noche durmieron cómodamente sin haber hecho mucho más que acurrucarse uno con el otro. Fueron algunas horas tranquilas en las que no hubo problemas, no hubo consciencia, no hubo preguntas ni dudas, pero sobre todo, no hubo despertares helados por la madrugada.

-¡Hora de despertar, holgazanes!

Bunny abrió los ojos solo para ser casi completamente enceguecido por la brillante luz que entraba por la ventana. La voz era de Tooth…ella había corrido la cortina. Junto a él, Jack comenzó a removerse también, frotándose los ojos, incómodo por esta forma de despertar tan abrupta. Tooth puso los brazos en jarras y volteó a verlos.

Caminó hasta la cama y comenzó a jalar las sábanas hacia ella.

-Bueno, al menos están vestidos. Vayan rápido a ponerse algo de ropa de trabajo, hoy es día de limpieza.

-¿Día de limpieza..?- preguntó Bunny volteando a ver a Jack y este sonrió un poco.

-Sí, unas dos o tres veces al año hacemos una limpieza profunda a la mansión…es decir, todo lo que no se puede limpiar de diario…

-Y ustedes, tortolitos, tienen que ayudar quieran o no.

Jack soltó un gruñido, puso los ojos en blanco y se incorporó.

-Como digas, mamá

Tooth tomó la almohada más cercana y le dio con ella en la cabeza, para sorpresa de Aster que solamente pudo observar mientras Jack caía de regreso en la cama, un poco aturdido. Compartió una mirada con la mujer, y ella lo miró levantando las cejas como con advertencia.

-Ah…ya vamos, Toothie.

-No tarden.

La mujer salió de la habitación. Jack no había dejado de reír ante todo lo ocurrido. Bunny seguía un poco sorprendido de la dinámica en las relaciones de estas personas, a pesar de llevar ya cuatro meses viviendo con ellos. Jack era muy humilde para ser un noble, tanto que sus "sirvientes" se permitían tener todas las libertades con él. Y ciertamente, esto se debía a que había sido la forma en que lo habían educado. Y si acaso, todo esto hacía que Bunny admirara aún más a todos, por haber criado y protegido a un ser tan maravilloso como era su pequeño Jack.

Lo buscó con la mirada y lo encontró revolviendo su ropero, buscando ropa de trabajo. Bunny se dio cuenta de que estaba descalzo, y supuso que lo encontraría así todo el día, como le era costumbre cuando estaba en casa. En la mano de Jack brillaba el anillo que Bunny le había dado, y él pudo verlo perfectamente mientras el joven repasaba las camisas colgadas frente a él. Bunny caminó hasta él, lo abrazó por la cintura y lo levantó en el aire, dando vueltas con él varias veces, sobrepasado por el amor que sentía por esta bella criatura.

Y es que había momentos donde lo que sentía por Jack era simplemente como el agua; en algunas partes, un sentimiento inmenso, pero quieto y reposado, lleno de vida, puro, transparente, pero había veces donde se convertía en enormes olas que lo hacían moverse y actuar de una forma que jamás antes hubiera pensado posible. Jamás antes le había expresado a alguien cariño de la forma en que lo hacía con Jack. Jamás antes había reído a carcajadas en los brazos de alguien pero sobre todo, nunca nadie fuera de su familia había conseguido desatar este sentimiento salvaje de deseo y protección, de posesión y amor.

Jack no dejó de reír hasta que Bunny lo depositó de regreso al suelo. Se dio la vuelta y le dio un pequeño beso antes de empujarlo un poco.

-Anda, ve a cambiarte. Tooth se molestará si la hacemos esperar.

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.

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Como medida preventiva para evitar las distracciones, Tooth mandó a cada uno a lugares diferentes de la casa. Mientras Jack tenía que quedarse abajo ayudando a una de las doncellas con la cocina, Bunny iría con North al ático a revisar todo lo que se había acumulado ahí y a tirar las cosas que simplemente ya no sirvieran.

Mientras subían las escaleras, North le explicó que originalmente era el lugar donde guardaban cosas viejas pero procuraban mantener aquellas que tuvieran un valor sentimental principalmente, sin embargo, casi siempre terminaban arrojando ahí cosas que se descomponían o que se cambiaban. Por ejemplo, a veces cambiaban las cortinas de alguna parte de la casa y después de lavarlas las traían aquí, con la intención de buscarlas después si se decidía volverlas a usar. En la mayoría de las ocasiones, esto no pasaba.

En fin. Hoy era día de deshacerse de todas esas cosas que ya no sirvieran y tratar de acomodar lo mejor posible el lugar, limpiar el polvo y asegurarse de que no hubiera termitas o polillas.

Cuando llegaron allí, North encendió una lámpara que había en el techo; este era bastante bajo, de manera que el hombre podía simplemente estirar su brazo y jalar un hilo, que hacía que la luz se encendiera. Bunny nunca había visto el lugar iluminado; siempre había venido aquí de noche y nunca se le había ocurrido que hubiera una lámpara. Además, solamente era un lugar a donde ir antes de subir al techo, así que nunca había reparado realmente en la importancia que podría tener este lugar.

-Bien, supongo que nos lo dividiremos-, propuso North, tronándose los dedos y mirando a su alrededor-, tú comienza con las cajas que hay de aquel lado y yo revisaré por aquí.

Bunny asintió.

Comenzó a hacer lo que North le había indicado, y entre ellos se produjo un silencio confortable. Sin embargo, pronto Bunny lo rompió.

-Quiero hacerte una pregunta, North.

-Dime…

-¿Cómo fallecieron los padres de Jack?

North parecía bastante concentrado en lo que hacía, de modo que cuando lo escuchó, tardó un poco en contestar. Al voltear a verlo, Bunny esperaba verlo tenso, o molesto por la pregunta, pero lo veía muy tranquilo, acuclillado revisando el contenido de un baúl viejo.

-Fue algo muy trágico, Bunny- repuso, poniéndose de pie y volteando a verlo un momento antes de alcanzar otro baúl y buscar entre sus llaves la que serviría para abrirlo-. Iban en el carruaje, pero había una fuerte tormenta de nieve.

Bunny no dijo nada, simplemente esperando que North prosiguiera con su relato.

-Venían de una ciudad vecina, habían ido a visitar a unos amigos. El señor Overland conducía el carruaje. No sabemos qué fue exactamente lo que pasó, pero… cuando terminó la tormenta, Jack llegó a casa solo.

Bunny miró a North, sorprendido. Según lo que sabía, Jack tenía apenas cinco años en ese entonces.

-No me mires así, a mí también me sorprendió. Él era muy pequeño. Nos contó lo que pasó como pudo y yo…fui a buscarlos en uno de los caballos. No hubo nada que pudiera hacer.

-Ya veo- la idea era terrorífica por sí sola-. Jack me habló del accidente, y que ocurrió cuando él tenía cinco años, pero yo asumí que él no iba con ellos en esa ocasión.

North lo miró un momento y luego se encogió de hombros.

-Quizás no quiso revivirlo. Para él resulta muy doloroso…ni siquiera puede explicarnos cómo fue que volvió aquí. Quizás es porque era muy pequeño, pero también pensamos que podría haber sido amnesia.

Bunny asintió y continuó llevando a cabo su trabajo.

En el lugar había varios muebles viejos; había cajas con libros arrumbados, había bolsas llenas de ropa vieja y baúles con los goznes oxidados. A Bunny se le hacía interesante ver esto porque era como ver de cerca la historia de la familia Overland y tratar de rehacerla basándose en pistas.

Encontró algunos viejos vestidos y pantalones que debieron pertenecer a los padres. En otro baúl encontró una muñeca vieja, casi deshecha por el desgaste.

Luego, vio recargados contra una de las paredes de la habitación varios cuadros. Estaban vueltos a la pared; eran dos, y bastante grandes.

Bunny trató de pensarlo un momento y luego se dio cuenta de que en el pasado había visto varios cuadros de la familia de Jack, tenía una idea vaga de cómo lucían sus padres y su hermana pero nunca había visto un cuadro de todos juntos, como solía acostumbrarse en esas familias.

Era obvio que Jack había nacido con algún tipo de variación en el color de su cabello y piel, ya que sus padres, aunque eran de piel clara, no eran tan blancos como Jack, y ambos tenían el cabello de un tono castaño rojizo, al igual que la pequeña hija. A Bunny no le sorprendía nada de esto, pues había estudiado algunos casos así con uno de sus hermanos y había visto casos en algunos de los lugares que visitó.

Y sin embargo, al darle vuelta a aquél cuadro, casi lo deja caer de la impresión.

Era un cuadro familiar como el que nunca había visto; estaban los padres de Jack, con sus rostros serios pero amables. El señor Overland estaba de pie junto a su esposa, y en las rodillas de esta, que estaba sentada, descansaba una pequeña niña de grandes ojos y cabello lacio, con un moño en la cabeza. De pie frente a su padre, y tomando ligeramente su mano, estaba un pequeño niño, delgado y de mirada traviesa…con el pelo castaño, la piel rosácea ligeramente besada por el sol, y dos enormes ojos cafés, suaves como el caramelo.

Bunny se quedó un momento mirando la pintura.

Por un momento, se quedó pensando si se trataba de un retrato de otra familia. Pero no. Estas personas…eran muy parecidas a Jack, la única diferencia eran los colores. Ese niño…ese pequeño chiquillo era igual a Jack. No solamente físicamente a excepción de los colores, como el resto de la familia retratada, sino en todo lo demás. Quien hubiera hecho aquella pintura había sabido perfectamente captar no solo la belleza élfica de su pequeño, sino también la travesura de sus ojos y el brillo de su sonrisa inocente. Aquél niño era Jack, no había manera de dudarlo.

Así que Bunny se dio la vuelta y miró a North, tratando de mover el cuadro con la mayor delicadeza que podía, dado su tamaño.

-North…

North estaba de espaldas a él, así que no se dio por enterado de lo que pasaba, sólo hizo un sonido como indicándole que lo escuchaba. Bunny respiró profundo y se acercó un poco más. Al escucharlo detrás de él, North finalmente se dio la vuelta, y se quedó pasmado cuando vio el cuadro entre sus manos.

-North…este niño de aquí…es Jack, ¿me equivoco?

North guardó silencio. Dejo a un lado lo que estaba haciendo, y avanzó hacia el cuadro. Lo sujetó de una esquina, y lo observó con un poco de nostalgia. Bunny esperó a que se decidiera a explicarle. Finalmente, luego de unos segundos de tensión, North levantó la mirada hacia él y suspiró.

-No te lo puedo explicar, Bunny.

El calor subió al rostro de Aster como el agua al hervir. Como detestaba que le dieran esa maldita respuesta siempre, ¡demonios! ¿Qué no sabían decir otra maldita cosa?

-¡No me salgas con ese cuento tú también! ¿Qué mierda tengo que hacer para que me expliquen qué demonios pasa aquí? Todos me ocultan cosas, incluso mi adorado "esposo"- agregó, haciendo comillas con los dedos-, ¡estoy harto!

Se dio la vuelta y se dirigió a la salida, seguido por North.

-Espera, Bunny, realmente no hay nada que pueda decirte…por favor escúchame…

Pero Bunny lo ignoró. Abrió la puertecilla que había en el piso y se deslizó escaleras abajo. La cabeza le iba dando vueltas, los pensamientos rodando y chocando en su interior. ¿Qué nadie podía siquiera darle pistas, algo a qué atenerse?

Mientras North caminaba apurado tras él, Bunny iba caminando hacia la cocina, repasando en su mente todo lo que tenía que hablar con Jack, todo lo que tenía que decirle, preguntarle e incluso reclamarle.

Es decir, esta era la gota que derramaba el vaso. Si había ocurrido algo tan grave, algo lo suficientemente grave como para cambiar su tono de cabello y de ojos y de piel, él merecía saberlo, por todos los cielos, ¿qué se suponía que pasaba con él? ¿Quién había hecho todas esas cosas…?

O qué había hecho Jack para que algo así pasara porque…

A veces, hacer tratos con brujas y magos era relativamente fácil… Bunny sabía de magia, por supuesto que no la sabía usar tanto como su madre, por ejemplo, pero estaba bien informado y … este pensamiento era algo que había temido mucho tiempo. Sabía que había algo que Jack le estaba ocultando pero…si había algo de magia, magia verdadera, involucrada en esto… una maldición, un conjuro, un daño, un límite de tiempo… era algo demasiado grave, algo que lo estaba llenando de terror, ¿en qué estaba metido realmente? ¿Qué demonios era lo que sucedía con Jack? ¿Lo iba a perder? ¿Sería traicionado después de todo? ¿Abandonado? ¿Porqué era tan importante que él no supiera nada? ¿PORQUÉ?

…Y tantas cosas pasaron por su pensamiento en ese momento que apenas lo pudo soportar.

Entró a la cocina de una manera tan intempestiva que asustó a la doncella, y Jack se incorporó de donde estaba, arrodillado limpiando dentro de la alacena.

Se sorprendió, por supuesto, pero aún más cuando Bunny avanzó hacia él y lo tomó de los hombros.

Lo sacudió un poco y Jack, confundido, solo pudo quedársele mirando.

-¿Bunny? Aster…amor, ¿pasó algo…?

Bunny miró a Jack, y en el instante en que sus ojos se encontraron, todo lo que se había acumulado dentro de él simplemente se… se deshizo, se derritió. No pudo contestar. Respiró profundo una, dos, tres veces, y finalmente salió por la puerta de la cocina, refugiándose en las caballerizas.

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Jack miró hacia el suelo y luego volteó a ver a North. North solo inclinó la cabeza. Jack cerró los ojos.

-North…el frío no se va.

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Bunny se quedó un buen rato en las caballerizas. Toothiana lo vio allí, y le dijo que ya que no había ayudado a North con el ático debía limpiar las caballerizas. Por supuesto, la mujer no tenía idea de lo que había sucedido dentro de la casa y Bunny no tenía intención alguna de hacérselo saber, así que simplemente hizo caso de lo que le ordenaba.

Amontonó la paja, le dio de comer a los caballos, se deshizo de la suciedad, y en poco tiempo había terminado. Sin embargo, no encontró la voluntad de volver al interior de la casa. Se quedó allí, sentado contra la puerta de uno de los caballos, escuchándolo masticar la comida. Y mientras tanto, reflexionó.

Le había prometido a Jack que esperaría. Quizás esto era algo que tenía que esperar también. Quizás todo estaba relacionado, quizás todo fuera coherente cuando Jack se lo explicara. Pero, ¿qué podía haber pasado? No podía imaginárselo, al menos, no de una manera que resultara tranquilizadora para él.

¿Y si Jack había sacrificado algo? ¿Y si estaba en peligro?

….¿Y si era algo que él realmente había buscado?

¿Qué era lo que había arriesgado, y qué había pedido a cambio?

Pero no. Bunny tenía que guardar silencio, y esperar. Había sobreactuado, tenía que admitirlo, había dejado de nuevo que su desconfianza enferma acabara con su cordura por unos instantes. Simplemente, no le quedó más que esperar a que no fuera demasiado malo para arreglar las cosas.

Lo que le daba esperanza sin embargo, era la manera en que Jack era capaz de mirarlo con amor, aun cuando tenía miedo de él.

Demonios, Jack tenía miedo de él. Pero viéndolo bien, Aster pensó que quizás era justo. Después de todo, él se encontraba constantemente temiéndole a Jack también.

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Bunny no fue a la cena. En lugar de eso, se entretuvo en el jardín, que ya había descuidado por dos o tres días. Igualmente, aunque una de las doncellas vino a buscarlo, a avisarle que ya estaba la cena, él declinó, diciendo que estaba ocupado, y agradeció de la mejor manera que pudo. Era la que había estado en la cocina cuando había sucedido todo con Jack, así que ella pareció darse cuenta de que algo pasaba. La chica lo miró con preocupación, pero aún así, no insistió, sino que simplemente volvió al interior de la mansión.

Bunny decidió que esperaría un rato más, pero luego pensó que quizás sería mejor darse un baño antes de poder hablar con Jack.

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Jack estaba agotado y decaído. Quería culpar al otoño por la frialdad que comenzaba a esparcirse en el ambiente, pero sabía que era un caso perdido. Había algo mal, muy mal, y aunque quisiera mantenerse positivo, era algo muy difícil cuando tu esposo entra y te toma de los hombros al borde del colapso emocional.

Jack no recordaba haber visto esa mirada en Bunny, ni siquiera aquella vez del juicio y todo lo que se desencadenó después. North le había explicado lo ocurrido con el cuadro, pero aún así, Jack estaba preocupado porque detrás de eso debía haber mucho más que no le estaba diciendo.

Por un lado, entendía que Bunny no le tuviera confianza. Por el otro lado, le dolía hasta el alma.

Y quizás esa era la fuente del frio. Pero no lo explicaba por completo, y lo que Jack sentía ahora, era el más completo terror.

Subió las escaleras pesadamente, apenas había comido lo suficiente para que nadie lo regañara, y también para no verse en la necesidad de vomitar. Lo cierto es que tenía un nudo en las entrañas, y unas ganas incontenibles de llorar.

Sin embargo, cuando abrió la puerta de su habitación…

-Hola, Jack. Solo…solo quería darte esto.

Bunny estaba parado allí, con un pequeño ramo de flores en sus manos. Jack sintió una fuerte tensión acumularse en él, y sin dudarlo corrió hacia sus brazos, deshaciéndose en el alivio que sintió cuando se encontró allí, en el único lugar seguro que realmente conocía.

Bunny lo sujetó contra sí, sintiendo que el ramo caía de sus manos, pero sin importarle con tal de sujetar mejor a Jack.

Esto era… era demasiado extraño. Era…como si ambos estuvieran constantemente en el filo de un cuchillo, cada uno cayendo hacia un lado diferente a la mínima provocación. Jack estaba seguro de que cualquier muestra de enojo, tristeza o frustración, solo eran señales de que Bunny no lo amaba, y en cambio, cualquier cosa fuera de su lugar que Bunny conseguía captar, le hacía pensar en dolor, en traición, en que se le estaban ocultando demasiadas cosas que debía saber. Porque Jack era su esposo, ¿no? Debía amarlo, respetarlo, y sobre todo confiar en él.

Pero…cada vez lo encontraba más difícil.

Bunny no quería pensar en ello, pero cada vez le era más difícil entender y confiar. Quizás porque se sentía vulnerable, porque sabía el poder que Jack tenía sobre él. Porque él más que nadie tenía en sus manos el poder de destruirlo. Jack debía saberlo y no quería que se aprovechara de ello.

Y ahí estaban esos pensamientos otra vez. ¿Porqué se empeñaba en pensar en eso?

De pronto sintió una tensión terrible en su cabeza, tan fuerte, que le dieron ganas de enroscarse en sí mismo y desaparecer. Sintió sus ojos arder, y sus músculos dormidos, y la angustia acumulándose en su garganta, en su cuello, en unas ganas imposibles de ponerse a gritar y salir corriendo y escapar y tirarse a un río, y golpearse contra las paredes y rodar por el pasto, y permitirse a sí mismo desaparecer…

Pero no podía hacer ninguna de esas cosas teniendo a Jack en sus brazos. Quizás era lo único que lo detenía en ese momento.

Jack se separó de él, se inclinó y recogió el ramo. Eran tres rosas rojas rodeadas de jazmines amarillos. Una combinación extraña, pero con un mensaje que llenaba de amor a Jack. Aunque también, en cierta forma, comenzaba a preguntarse si Bunny de verdad sentía todo lo que le expresaba con flores.

Deseaba desesperadamente que sí.

Lo tomó de la mano con su mano libre, y lo guio hacia la cama. Dejó el ramo en la mesilla que había a un lado, y se sentó en la orilla. Bunny se sentó a su lado.

-Lamento lo que ocurrió hacer rato. Jack… lo siento. Es que a veces no sé qué pensar.

-Lo sé. Lo entiendo.

No soltaron sus manos. Jack se recargó contra él…porque si eran los últimos momentos que iban a pasar como una pareja, quería robar todo el calor y todo el amor que pudiera a su piel. Como si eso fuera posible…

-Puedo resistir. Pero necesito… necesito algo que me demuestre que estoy haciendo lo correcto.

-Necesitas… pruebas. Para creer en mí.

Dicho así, sonaba mucho peor. Bunny sintió que se quedaba sin poder respirar. Una lágrima bajó por la mejilla de Jack antes de que la limpiara con cierto enojo.

-¿Es eso?

Bunny no contestó. Y en ese momento se dio cuenta de que estaba siendo injusto. Porque realmente…Jack no tenía ninguna prueba que darle, y eso lo sabía, lo entendía, lo presentía.

-¿No te ha parecido suficiente todo lo que hemos vivido hasta ahora?

Y cómo demonios podría dudar de eso. Jack era su esposo. Aún si no en el mundo de los humanos, su unión era perfectamente válida para la cultura Pooka, y eso indicaba que debía creer y confiar en él más que nadie en el mundo, ¿por qué demonios no podía simplemente hacerlo?

Jack soltó su mano, y cuando lo hizo, Bunny se dio cuenta de lo mucho que dolía, de repente, sentirse completamente solo.

-No, Jack, no…- antes de que Jack se fuera de su lado, lo tomó de las manos otra vez, y lo atrajo hacia él-, perdóname. Lo lamento, de verdad…lo lamento.

Jack miró un momento a Bunny y éste pudo ver cómo le era difícil respirar. Parecía completamente perdido, abandonado. Como si hubiera extraviado el camino y se hubiera desesperado al buscar el regreso. Como si estuviera atrapado. Bunny lo atrajo a sus brazos, pero Jack no lo abrazó de vuelta. Y quizás fue entonces que Bunny se dio cuenta de que su desconfianza podría hacerlo perder a Jack.

Por favor, que lo abrazara de nuevo, que lo disculpara, que comprendiera.

Y Jack finalmente lo hizo. Le costó mucho, pero lo hizo.

Por momentos, Jack comenzaba a dudar que Bunny fuera…que Bunny fuera a quien él…

Pero no, tenía que ser. Tenía que ser, porque lo amaba. Porque lo amaba con toda su alma, y no podía dejarlo…

No podía.

Bunny consiguió que Jack se relajara un poco en el abrazo, y después de un momento, lo besó. Jack le correspondió a duras penas, y al separarse, lo miró con ojos llorosos.

-Solo…solo es el segundo día, Bunny…

-Lo sé.

-¿Esperarás?

Bunny asintió.

-Veintidós de diciembre.

Jack dio una respiración rápida, casi como si estuviera asustado por algo, pero asintió. Bunny besó su frente.

.

.

.

Era de madrugada cuando Bunny sintió una caricia fría sobre su pecho. Había tenido miedo de lastimar a Jack, así que antes de dormir, en lugar de sellar una reconciliación con algo apasionado y desbordándose de deseo como hubiera querido, se había limitado a besarlo y acariciarlo, hasta que su joven esposo había alcanzado un clímax reposado y pleno. Dentro de los besos, había conseguido hacerlo sonreír. Era todo lo que Bunny deseaba en esta vida, ver a Jack sonreír.

Luego, lo había abrazado, y se había quedado dormido después de pasar un rato murmurando las cosas más dulces que se le ocurrieron, para arrullarlo, para que se quedara entre sus brazos y no le tuviera miedo, que no huyera de él…que confiara en él, tanto como él intentaba confiar.

Ahora sabía que a pesar de haber caído en el sueño un rato antes, Jack estaba despierto otra vez, muy probablemente más que él mismo.

Y entonces, un murmullo suave llegó a sus oídos.

-Find me here, and speak to me…I want to feel you…I need to hear you,- Jack estaba murmurando una canción contra su oído, y era la cosa más dulce y relajante que Bunny había escuchado alguna vez-…you are the light that's leading me to the place… where I find peace again…

Bunny apretó un poco más a Jack por la cintura, como para indicarle que estaba despierto, pero haciendo lo posible por no romper el encanto. Jack sonrió contra su cabello.

-You are the strength that keeps me walking…you are the hope that keeps me trusting…- Bunny depositó un beso en su cuello, y Jack tembló ligeramente antes de volver a esconder su rostro contra él-, you are the life…to my soul… you are my purpose…you're everything …

Jack siguió cantando, dos o tres estrofas más, hasta que la voz finalmente se le quebró dentro del susurro, y Bunny simplemente le permitió desplomarse. Lo sujetó contra él firmemente, y no lo dejó ir.

Solo era el segundo día, y ya comenzaba a sentir que si no hacía algo pronto, esto podría destrozar por completo a Jack. Tenía que confiar en él. No podía pedirle pruebas ni explicaciones porque no podía dárselas. Lo de hacía un rato no hubiera pasado a mayores de no ser por esta simple implicación de que Bunny no podía creerle, no podía esperar y no podía confiar. Pero ahora sabía que lo único que no podía, era permitir que algo así pasara de nuevo.

Jack era aún más frágil de lo que él había podido ver en un principio. Se maldijo a sí mismo, una y mil veces, por haberse permitido llegar al extremo de hacerle daño.

Y supo que realmente, era lo único que podía hacer; tendría que esperar.

Continuará

Y la canción…la estaba escuchando hace un rato y se me rompió el corazón. Simplemente me pareció perfecta…la recomiendo. Al final tiene una parte intensa que no podía incluir en la escena, pero la primera parte de la canción fue perfecta. Es decir, la canción lo es, es muy buena, pero no en particular el final para este capítulo, bueno, yo me entiendo.

Ahora, las contestaciones como siempre, por Inbox, FB o por aquí:

Nelson: ¿Cómo has estado? Espero que muy bien, puedo ver que te has divertido con tus idas al cine y todo n.n no he visto La Bella y la Bestia, pero planeo ir pronto. Ya veo que compartes mi sufrimiento por Logan, de verdad que aún no me repongo luego de casi tres semanas. Anyway, contestando a tus preguntas: el fic va a tener unos cinco capítulos más según mis cálculos, hay una parte en particular que si la incluyo lo alargaría uno o dos más y aún estoy decidiendo si incluirla en la trama o no. Eso se relaciona con tu segunda pregunta, así que la dejaré sin contestar. Solo puedo decirte que pasaría algo muy malo (jejeje). Aún estoy yendo a entrevistas de trabajo, deberías de ver las cosas que me han dicho y las barbaridades que he tenido que presenciar ._. la verdad, es gracias a mi terapeuta que no he caído en un empleo mal pagado o algo así (ella cree mucho en mí y se enoja de pensar que me lleguen a explotar en algún empleo XD) así que por el momento sigo desempleada, pero satisfecha con mis decisiones hasta ahora. ¿Tú como estás? Espero que muy bien, con tu esposo y todo *-* realmente no sabes lo mucho que quisiera tener tu suerte, y encontrar a alguien que me ame y construir una vida juntos. Se me ocurre que es la mejor cosa que le podría pasar a uno, ¿no es así? Ay dios mío…de verdad que de solo pensarlo me pongo sentimental. En fin. No sé qué más puedo decirte, solo que espero que te encuentres muy bien, disfrutando tu vida de casado y siendo feliz. Besos y abrazos.

Sora Heartless: Wow, ¿de verdad hiciste todo eso para leer el capítulo? Esperar un momento adecuado, hacer un playlist… me siento tan halagada que quiero llorar TTwTT … ya, ya, me controlo. Es que es un honor que alguien se de el tiempo para hacer eso por un fic mío. Muchas gracias, como siempre, por tus palabras. Con respecto a lo que dices acerca de cómo se va formando la relación de Bunny y Jack, realmente creo que lo que pasa es que en cada historia que hago quiero romper un poquito con lo que he hecho antes. Aquí Jack es mucho más animoso de lo que lo suelo hacer (siempre he pensado que es una persona extremadamente deprimida que usa defensas maniacas contra la depresión, a juzgar como es en la película), así que también quería que tomara más la iniciativa en su relación con Bunny. La idea sinceramente me encanta, que lo invite a su habitación, que le ponga apodos cariñosos…sí, creo que eso me hacía falta. El lemon siempre es un poco difícil, sobre todo si es la primera vez, creo que precisamente por lo que dices, de la torpeza y la inocencia. Era justo lo que quería expresar y no sabes cuánto me alivia haberlo logrado :D Me encanta Stephen King, es increíble que me pongas en una línea cerca de él TT-TT me emociono como no tienes idea. Sé que me falta muchísima experiencia para llegar a tal nivel, pero quiero pensar que voy por buen camino. Creo que buscar llegar a los sentimeintos de los lectores, y conseguir que sientan lo que tú sientes y visualizas, es la mejor manera de escribir, y es lo que siempre busco lograr. Más o menos el mismo efecto tienen tus reviews sobre mí así que estamos a mano XD ¿cómo te ha ido en la escuela y con todas esas entregas que te traen tan apurada? Espero que bien. Creo que nunca pregunté que estudias, me gustaría saber :D Te mando besos y abrazos, y muchas gracias como siempre por tu review.

...

Besos a todos!
Aoshika