Disclaimer: Esta historia no me pertenece, es una adaptación al anime Anohana. Los personajes pertenecen al gran Mr. Warburton.
―Diálogos―
"Pensamientos"
Flashback/Pensamientos de Kuki
'A pesar de que hicimos los fuegos artificiales, Kuki no desapareció'
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― Es una pena que ese no fuera mi deseo― dijo comiendo una paleta de limón―. Tendremos que seguir pensando― se le iluminaron los ojos―. Lo bueno de todo esto es que volverán a transmitir el programa de los simios arcoíris ¡No me lo perderé!
Kuki se la paso hablando animadamente de cualquier cosa, ajena a todo lo que había pasado horas antes. Wally debió admitir que se sintió aliviado al saber que su amiga seguía con él, no obstante se sentía culpable.
Pasaron las horas y el cansancio derroto a Kuki, quien quedó dormida profundamente en la sala de la casa. Wally la miraba con pena y satisfacción a la vez, pero seguía sintiéndose incómodo.
Fue sacado de sus pensamientos con el sonar del teléfono, se levantó pesadamente y se dirigió al aparato fijo de su cocina, lo descolgó y contesto.
― ¿Bueno? ― pregunto y espero respuesta, al escuchar la voz del responsable por la llamada no pudo evitar sorprenderse― ¿Nigel? ¿Qué sucede? ―volvió a callar esperando respuesta― ¿Kuki? Está dormida― respondió aún más confundido― ¿En el parque?... De acuerdo, estaré allí en unos minutos― corto la llamada y se quedó pensado un momento.
Frunció el ceño mientras se dirigía a la puerta de su casa, tomo su suéter naranja y salió de ese lugar.
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Al llegar a su destino se sorprendió de ver a todos reunidos en los juegos del parque, ya estaban un tanto oxidados por el paso del tiempo pero aun así seguían siendo funcionales Abby estaba sentada en un columpio cabizbaja, Hoagie se encontraba con los brazos cruzados un poco alejado de la chica, mientras que Nigel se recargaba en el pasamanos hundido en sus pensamientos, al ver a Wally entrar ambos chicos levantaron la cabeza para mirarlo fijamente.
Pasaron unos segundos de silencio ya que nadie se animaba a hablar. Fue Nigel el que suspiro y dijo.
― ¿Sabes porque Kuki no desapareció? ― pregunto seriamente.
A Wally le incomodo la pregunta, pues tenía una teoría.
―Tal vez… los fuegos artificiales… no eran el deseo de Kuki…― dijo en voz baja Hoagie.
― ¿Qué no lo ven? ― dijo por fin Abby con voz tensa y entrecortada. Los tres chicos la miraron esperando a que prosiguiera, ella ni siquiera levanto la cabeza― El que Kuki no regresara al cielo no fue porque no fuera su deseo.
Wally la miro confundido, estaba a punto de preguntar pero Abby siguió hablando.
― ¿De verdad estábamos pensando en Kuki? ― pregunto mirando seriamente a los chicos―. Porque yo no, solo pensaba en mi misma. Pensaba que cuando acabara esto podría librarme y habría cumplido con mi deber.
Ella trataba de contener las lágrimas, pero su voz la delato.
―No me importaba cumplir su deseo― dijo con voz entrecortada― Solo quería que Kuki se fuera al cielo por mi propio bien― se cubrió la cara con ambas manos para evitar que la vieran― Fui egoísta.
―Yo también― dijo Nigel atrayendo la atención de todos― Apreciaba mucho a Kuki, apreciaba su gran valor y paciencia con todos los que la rodeaban, es por eso que no me parecía posible que solo Wally la pudiera ver. Me dije 'Si Kuki realmente estuviera aquí se hubiera presentado con todos'. No soportaba la idea de que él sea el único que pudiera verla― miro a Wally con tristeza―. Es por eso…
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Kuki despertó aun adormilada.
― ¿Wally? ― dijo con un bostezo, pero se preocupó pues su amigo no respondía. Temió que el chico haya salido tan noche y estuviera en peligro― ¡Wally!
Trato de levantarse rápidamente para comenzar a buscarlo por toda la casa, pero algo se lo impidió. Dirigió su mirada a su mano donde la mancha gris había comenzado a brotar y ahora estaba completamente esparcida en todo su brazo. Miro sorprendida y sonrió con pena.
―Mi tiempo se está acabando― susurro mientras una lágrima corría por su mejilla.
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― ¡Es por eso que decidí ayudarla! ¡Quería que se fuera en paz y poder olvidarnos de esto! Al ver a mi antiguo equipo completamente destrozado, no pude soportarlo― confeso Nigel. ― Aun así lo sabía, sabía que con estos sentimientos nunca podría ayudar a Kuki― dijo completamente desanimado.
― ¿Qué importa con qué clase de sentimientos tengamos? ― dijo fríamente Hoagie mientras se acercaba al centro del grupo. Todos se sorprendieron por la actitud del chico. ― ¡Es mejor no hacer nada! ― grito y dio una patada al juego que se encontraba a su lado. Abby se levantó de golpe y se acercó un poco para comprobar que estuviera.
― ¿Qué ocurre, Hoagie? ― dijo con voz suave y a la vez asustada la chica.
―Tengo que cumplir el deseo de Kuki― dijo para sí mismo mientras se tomaba la cabeza entre las manos― ¡Tengo que enviarla al cielo! ― gritó como si eso le causara mucho dolor, sus ex amigos lo miraron preocupados― Si no… Kuki…Kuki nunca me lo perdonara― comenzó a sollozar.
―Hoagie…― Wally se comenzó a acercar a su amigo para ofrecerle consuelo
―Yo lo vi― dijo Hoagie antes de que se acercara más, con las manos en la cara comenzó a hablar un poco más tranquilo, pero aun así su voz daba a entender que tenía miedo― Ese día… busque a Kuki porque había tardado… y lo vi… la vi en el río… había…había mucha sangre… No supe que hacer― comenzó a entrar en pánico de nuevo― No la ayude… todo fue mi culpa… tenía miedo― miro a todo con una expresión de dolor indescriptible― Tenemos que ayudarla… tenemos que enviarla al cielo…― dijo antes de comenzar a llorar― ¡No puedo sacar de mi cabeza la imagen de Kuki muriendo!
Ante esto Abby no soporto más y comenzó a sollozar para terminar en un mar de lágrimas. Nigel, aunque quería ocultarlo, también lloro en silencio.
Wally solo se limitaba a mirar la escena con los ojos bien abiertos.
'Yo no era el único' pensó el chico 'Todos teníamos sentimientos egoístas por el caso de Kuki. Ninguno de nosotros realmente pensó en ella… Ni siquiera yo…'
Wally miro al cielo.
'Lo siento Kuki'
Los chicos siguieron llorando por un rato más. Necesitaban desahogar todo ese dolor que sentían y el haber confesado sus verdaderas intenciones les aliviaba un poco, pero aun así continuaron soltando todo ese estrés.
Abby se descubrió la cara.
― ¡Me voy a disculpar! ― dijo decidida― ¡Voy a disculparme correctamente con Kuki!
―Abby…― le llamo Wally conteniendo la carcajada. Nigel la miro y se tuvo que tapar la boca para no estallar en risas.
― ¿Qué les sucede? ― dijo confundida.
Hoagie fue el único que no se contuvo y comenzó a reír a todo pulmón.
― ¡Pareces un mapache! ― dijo entre risas el rubio.
Abby entro en pánico y se asomó en un pequeño charco de agua que estaba a su lado, sus ojos estaba completamente en negro, el rímel se le había corrido con las lágrimas.
― Nunca creí que número 5 usara maquillaje― susurro Nigel con una sonrisa, pero fue escuchado por todos.
― ¡Ya dejen de reírse! ― ordeno avergonzada.
― Te ves bien sin maquillaje, cinco. No lo necesitas― admitió Hoagie y los otros dos asintieron dando a entender que estaba de acuerdo.
― ¡Esta bien! ― dijo ella un poco sonrojada― Gracias, pero dejen de decirme número cinco― frunció el ceño molesta pero no duro mucho tiempo pues la risa de los chicos la contagio y comenzó a reír también.
Por un momento el mundo se detuvo y solo estaba ellos cuatro, cualquiera que los viera reír de esa manera pensaría que era un grupo de amigos disfrutando de la juventud y ellos se dieron el placer de pensar así por un rato. Dejaron que la risa fluyera en ellos dejando atrás el dolor y el rencor que había acabado con su amistad. Wally se dio cuenta de eso y sonrió, se sintió bien para él pues hacía años que no reía de esa manera, de una forma sincera.
― Es justo como lo dijiste, Nigel― dijo Wally mirándolo con una sonrisa― En alguna parte de mí, me sentía feliz de ser el único que podía ver a Kuki― admitió dando una patada al suelo con las manos en los bolsillos― Pero ella pensaba diferente, Kuki quería hablar con ustedes, pero sentía que lo mejor era que se fuera para no causarnos daño.
Aquellas palabreas hicieron sentir un poco mal a los chicos, pero Nigel no se dio oportunidad de deprimirse.
― Hay que cumplir el deseo de Kuki correctamente― dijo con una sonrisa decidida ― Llamémosla aquí y hablemos con ella a través del diario.
Hoagie asintió con los mismos ánimos.
― Si, tenemos que estar todos juntos, porque de lo contrario no seriamos un equipo…
―…Y si no somos un equipo entonces no podemos ser el Sector V― completo Abby antes de que él pudiera seguir decir algo.
― ¡Esa era mi línea! ― protesto el chico.
― Necesitamos a nuestro líder entonces― dijo Wally mirando a su amigo.
Nigel se sorprendió por lo que dijo el chico, Abby y Hoagie también lo miraban con una sonrisa. Suspiro y del bolsillo derecho de su pantalón saco un par de gafas negras algo viejas pero aun así se las puso.
― ¡Tenemos una misión! ― anunció como en aquellos tiempos― Cinco y Dos, ustedes me acompañaran a la casa del árbol y Cuatro― le sonrió― Ve por Kuki.
Wally asintió con decisión.
― ¡Chicos del Barrio, a sus posiciones!
Y tan solo escuchar esas palabras, los chicos corrieron a sus destinos. Sabían que sería difícil y tal vez en ese momento no podrían ser los mismos amigos que antes, pero se esforzarían para soldar esa amistad rota. Comenzarían de nuevo.
El Sector V comenzó se estaba levantando.
Wally corría a toda prisa a su casa. Se sentía vivo de nuevo, la oscuridad en su alma se había dispersado y ahora se sentía como aquel niño que fue tiempo atrás.
'Kuki… por fin podremos avanzar'
Su corazón palpitaba más rápido por la adrenalina. Tenía ganas de correr y correr sin detenerse, alcanzar a su felicidad. Alcanzar a Kuki.
'Podremos cumplir tu deseo'
No pudo evitar que una gran sonrisa se formara en sus labios. Quería gritar a los cuatro vientos lo feliz que era en ese momento, incluso se atrevería a cantar esa odiosa canción de los simios arcoíris como así le decía él. Y le alegro más la idea de ver sonreír a Kuki cuando le contara lo que sucedía. Se esforzaría para que pudieran volver a ser amigos.
'Te enviaremos al cielo y…'
Wally llego a su destino, entro a la casa lo más rápido que sus piernas le permitían y se detuvo frente al living. Se paralizo. Kuki no estaba.
Su cerebro tardo en procesarlo un momento y luego lo comprendió. La felicidad de hace un momento se fue un poco para dar paso al pánico.
― ¡KU...! ― iba a gritar, pero se interrumpió al verla salir de la cocina― Kuki― dijo sonriendo de nuevo.
Ella le sonrió débilmente.
― Wally…― dijo antes de desplomarse al suelo. El chico actuó rápidamente y la tomo entre sus brazos evitando que se golpeara la cabeza.
― ¡Kuki! ¿Estás bien? ¿Qué ocurre? ― pregunto algo alterado.
―Parece que mi deseo ya ha sido cumplido― dijo con una sonrisa tranquila.
― ¿Eh?
― Recordé la promesa que le había hecho a tu madre― explico pacientemente.
―Estoy preocupada― confeso la señora Beetles.
― ¿Qué es lo que sucede? ― pregunto inocentemente la pequeña Kuki.
―Wally se ha vuelto muy serio últimamente― confeso ella después de pensar por unos momentos― Ya no ríe, ni se enoja, solo permanece callado y siento que es por mi culpa.
Kuki la miro con pena.
― Sé que puedo llegar a morir, pero no estaré tranquila si Wally no demuestra sus sentimientos…
― ¡Lo entiendo! ― le interrumpió Kuki― ¡Haré que Wally llore! ¡Es una promesa!
La cara de confusión de la mujer se cambió por una cálida sonrisa.
― Gracias, Kuki. Entonces te lo encargo
Kuki sonrió con emoción.
― ¡Sí!
― No sabía cómo lograrlo, así que les pedí ayuda a los chicos. Pero, al final, no salió como esperaba― sonrió apenada― A veces creo que fue un castigo por ocultarte un secreto…
― No fue un castigo.
'Tú todavía tienes cosas que hacer'
― Yo me hubiera enterado de cualquier forma― le dijo. ― Siempre me gusto la casa del árbol.
― Estás llorando de nuevo― puso su mano en la mejilla del chico― Pero me gusta más cuando sonríes― su mano lentamente fue cayendo a causa de la falta de fuerza― Ya casi es hora de decir adiós.
― ¡Espera! ― dijo tomando su mano― ¡No te vayas ahora! ¡Espera un poco más! ― suplico mientras la cargaba tras su espalda― No puedes decir adiós solo a mí― con fuerza se levantó y camino a la salida― Quería verte, quería llamarte por tu nombre, pedirte disculpas, decirte lo mucho que te quiero.
―Wally…
― ¡Pero! ― le interrumpió rápidamente― No soy el único. Los demás quieren hablar contigo, ellos también te quieren. Ellos… ¡nos están esperando!
Wally comenzó a correr a toda velocidad en dirección a su antigua Casa del Árbol.
'Tienes que aguantar Kuki'
'Wally… te quiero'
'Voy a cumplir tu deseo'
'Me he divertido mucho'
'Quiero estar contigo… para siempre'
'¿Para siempre? Realmente… Wally eres…'
Wally abrió estrepitosamente la puerta de la casa y llego jadeando. Abby, quien era la más cercana, se asustó por la repentina llegada del chico.
― ¿Wally? ― dijo sorprendida.
― ¡Chicos…!― llamo Wally pero se detuvo al instante y se paralizo, ya no sentía el peso de Kuki en su espalda― ¡¿Kuki?! ― la llamo asustado y preocupado― ¡KUKI!
― ¿Qué ocurre? ― pregunto también asustado Hoagie.
Kuki miraba todo paralizada. Wally ya no la podía ver. Miro la cara asustada de sus amigos y eso hizo que ella se preocupara más.
― Wa…lly… ― pronunció ella.
― ¿Kuki? ― dijo él al escucharla.
La chica se sorprendió.
― ¡Kuki! ― siguió llamando él con desesperación. Kuki le dolió verlo así y no pudo evitar que las lágrimas comenzaran a brotar― ¡KUKI!
― Estoy… jugando a las escondidas― dijo como pudo.
― ¿Eh? ― dijo confundido― ¿Las escondidas?
―Wally…― trato de llamar Abby, pero sin aviso el chico salió corriendo en dirección al bosque.
― ¡KUKI! ― escucharon los chicos.
― ¡Hay que ayudarlo! ― propuso Hoagie, los otros dos asintieron y corrieron en la misma dirección que Wally, dejando a Kuki en la deriva.
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― Aun no… ― se dijo así misma Kuki― Todavía… tengo que despedirme de todos.
― ¡KUKI! ― se escuchaba a lo lejos los gritos de sus amigos repitiendo su nombre una y otra vez.
― Aun no… solo… un poco más― dijo ella mientras muy apenas logra escribir la última nota.― Un poco más…
~Operación: D.E.S.E.O~
Wally respiraba pesadamente frente a un pequeño río, pero no era cualquier rio, ese lugar es en donde la vida de Kuki Sanban había terminado. Wally bajo la cabeza en señal de frustración.
Hoagie, al divisar a su amigo, corrió hacia él igual de cansado.
― ¡Wally! ― dijo con voz jadeante― ¿Encontraste a Kuki? ― Pero abrió los ojos desmesuradamente cuando vio los pies de su amigo― Tus pies….― en el tiempo de búsqueda Wally había perdido sus zapatos pero eso no le había importado y siguió con su camino y ahora tenía los pies llenos de pequeños cortes.
Abby y Nigel se acercaron también al poco rato. Todos miraron el río melancólicamente, el cielo comenzaba a teñirse de naranja en señal de que comenzaba a anochecer, pero eso no le interesaba a nuestro pequeño grupo de amigos pues pensaban en cosas más importantes.
―Así que Kuki… ya no…― susurro Hoagie con un nudo en la garganta.
Nigel retiro la mirada antes de comenzar a llorar, otra vez. Wally, al igual que su amigo, bajo la cabeza tratando de evitar el dolor que sentía en su pecho.
― ¿Qué es eso? ― pregunto Abby acercándose a la orilla del río. Los chicos la miraron detenidamente mientras ella señalaba en un punto fijo― Es del diario― dijo sorprendida mientras tomaba una de las hojas que tenía su nombre escrito. Se tapó la boca para evitar que un grito se le escapara― La letra es de Kuki― comentó mientras miraba a los chicos quienes también se sorprendieron y se acercaron para encontrar otros tres sobres con los nombres de ellos.
"Para: Número Uno (Nigel)
Gracias por protegerme todo este tiempo, estoy orgullosa de que hayas sido mi líder"
Nigel miraba fijamente la carta y, una por una, las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos.
"Para: Número Dos (Hoagie)
Gracias por hacerme reír, sigue haciendo todas tus bromas"
Hoagie lanzó un grito lastimero a todo pulmón.
"Para: Número Cinco (Abby)
Gracias por ser mi mejor amiga, te extrañare mucho, hermanita"
El labio le Abby temblaba al leer lo último, fue tanta su tristeza que tomo la hoja entre su brazos y se aferró a ella como si fuera a escapar.
Y en frente de ellos tres estaba su amigo rubio.
"Para: Número Cuatro (Wally)
Te amo, güero. Mi amor por ti es como para casarme contigo"
Con esa simple frase, la fortaleza de Wally se hizo añicos dejado solamente dolor y tristeza. Wally comenzó a llorar.
Pero lo que no sabía el Sector V era que, en el río, se encontraba la fuente de todo ese dolor y cariño. Kuki sonreía ya más tranquila.
'Lo logre a tiempo' se decía mientras miraba a sus amigos del alma 'Esta vez pude despedirme adecuadamente. Ya puedo…'
― ¿Qué es esto? ― dijo entre sollozos.
Todos miraron al dueño de aquella voz con pena y tristeza.
― ¿Qué es esto, Kuki? ― pregunto más fuerte Wally― ¡Dijiste que estabas jugando a las escondidas! Así que… a menos de que aparezcas… ¡Esto no terminara nunca!
― Wally…― dijo con un nudo en la garganta la pelinegra.
― ¡La misión no ha acabado! ― grito a todo pulmón el chico― ¡La misión no ha acabado! ― repetía una y otra vez, con la esperanza de que su amiga lo escuchara.
No paso mucho hasta que una voz femenina se le uniera; era Abby. Apoyo a su amigo porque estaba de acuerdo con él, no se rendiría hasta ver a su amiga. En seguida se les unieron Hoagie y luego Nigel. Repetían lo mismo hasta que sus gargantas comenzaron a dolerles, pero aun así siguieron.
Kuki miro con dolor a sus amigos, quería correr y abrazarlos, pero de nada serviría pues ahora ni siquiera Wally la podía ver. Bajo la cabeza tratando de acelerar el proceso y que el dolor acabará. Tomo aire y grito.
― ¡Esto ya acabo! ― Su voz entre cortada llego a oídos de Wally, quien al escucharla comenzó a girar su cabeza para ubicar en donde se encontraba ella, grande fue su sorpresa al ver las caras en shock de sus amigos.
Los otros tres no podían ni respirar, sus oídos no los engañaba ¡Esa había sido Kuki!
― La voz de Kuki…― murmuro sorprendido Nigel.
― Ku…ki― tartamudeo Hoagie.
Abby seguía en shock, dirigió su mirada al río y su corazón dio un vuelco al ver eso. Su ojos se llenaron de lágrimas.
― ¡Kuki! ― grito con emoción.
Los chicos miraron a donde ella tenía posada su mirada y les sucedió lo mismo un nudo se formó en sus gargantas.
― ¿En verdad eres tú, Kuki? ― dijo Abby con voz dulce.
― ¡Kuki! ¡Es Kuki! ― dijo con emoción Nigel.
― ¡Puedo verla! ― Hoagie seguía sin creérselo, pero sus ojos decían la verdad.
Lo que sintió Kuki fue indescriptible, fue como si un rayo de luz la iluminara después de haber estado años hundida en la oscuridad, las lágrimas se formaron en sus ojos violetas, iba a correr a brazos de su amiga pero se contuvo.
― Kuki…― dijo Wally con la misma alegría.
― En estos momentos no deberían decir mi nombre ¿verdad? ― dijo ella con voz tranquila. ― Soy muy mala jugando a las escondidas― sonrió tímidamente― Hey, Wally, dilo adecuadamente.
― ¿De que estas hablan….?
― Entonces, este será el verdadero adiós― dijo antes de que él pudiera terminar su frase. Una luz amarilla comenzó a emanar del pecho de la chica.
Wally no sabía que decir, pero antes de que pudiera protestar Hoagie se le adelanto.
― ¡Leí tu carta! ― le dijo a su amiga― ¡Yo también te quiero, Kuki!
― ¡Yo también te quiero mucho! ― le grito Abby.
― ¡Por supuesto que yo también te quiero! ― Nigel le dijo con mucha energía.
Kuki los miro conmovida por el cariño que le daban.
― Que cruel, Kuki. ―le dijo Hoagie con los brazos cruzados― Todos tenemos que despedirnos ¿no, Wally?
Wally bajo la cabeza y sonrió, por fin lo había entendido, tenía que dejar que Kuki se vaya.
― Gracias a todos, por cumplir su deseo― agradeció mirándolos de reojo para después mirar fijamente a la chica― Te quiero mucho, Kuki.
Las lágrimas corrieron libremente por las mejillas sonrojadas de la chica. De pronto vio como si todos volvieran a ser los pequeños de hace años, vio a Nigel con su seriedad y control, a Hoagie haciendo bromas sin sentido, a ella jugando con sus simios arcoíris, a Wally queriéndose hacer el rudo y a Abby con su serenidad y madurez admirables.
― ¡Yo también quiero pasar tiempo con ustedes! ― dijo al fin― ¡Quiero que juguemos juntos! Así que… ahora tengo que irme, pero no por eso quiero que dejen de ser amigos, hemos vivido una infancia increíble y eso no es cualquier cosa ¡Es un lazo que no se debe romper por nada en el mundo! ― sollozo un poco― Así que… ahora que Wally lloro… y ustedes volverán a ser amigos… puedo despedirme… de ustedes… así que…
Wally vio que su amiga no sabía que más decir, tenía que irse, ahora. Pero nuevamente se le adelantaron.
― ¡Cinco! ― grito Abby.
Todos la miraron con una sonrisa.
― ¡Cuatro! ― le siguió Wally.
― ¡Tres! ― logro decir Kuki.
― ¡Dos!
― ¡Uno! ― Nigel sonrió ― ¡Chicos del Barrio, misión cumplida!
Kuki suspiro, la luz comenzó a envolverla completamente.
― Logramos completar… la última misión…
Y la chica desapareció.
Este último capítulo es dedicado a mi mejor amiga; Irma. Te extrañare mucho, buen viaje, hermanita.
