Capítulo 11: sucesos inesperados
Salieron como si no hubiesen escuchado nada, Suki les ofreció un desayuno ligero, tras esto Zuko dijo que se marcharían, Soka los detuvo antes de que ellos se fueran.
-Zuko, queríamos pedirte algo-le pregunto nervioso
-¿Si? Dime Soka- el actuó muy bien como si no hubiese pasado nada
-La guerra es más fuerte, y tú y yo estamos solos cuidando a unas chicas, y no sé si quieras viajar con nosotros para evitar más peligros- Soka en verdad estaba nervioso por lo que decía
-Me parece bien- Contesto el príncipe-Pero no sé si ella acepte
-Por mi está bien-Comento Toph haciendo gestos con la mano
Los llevaron más adentro del bosque entonces Toph sintió la presencia de algo muy fuerte y grande.
-¿Qué es esto?- Pregunto Zuko ante ellos se encontraba un bisonte blanco gigantesco color blanco de 6 patas
-Él es Appa el bisonte volador del Avatar-Dijo Soka haciéndose el gracioso
-¿El Avatar? ¿Qué no había desaparecido?- Pregunto Toph
Soka les conto la historia del niño del iceberg, donde encontraron en el polo sur al último maestro aire encerrado en el hielo polar. También les dijo que ese sería su medio de transporte.
-¡No otra ver volar no!- Toph reclamo.
Hasta el momento Katara no decía nada, en su rostro se podía notar que ella estaba molesta. Viajaron por varios días, pero el día que descendieron comenzó a sentir algo raro Zuko. Soka le dijo a Zuko que fueran a comprar provisiones mientras sus amigas iban a hacer sus cosas, pero Katara no fue con ninguno.
Toph se había vuelto muy amiga de Suki y como cualquier mujer Suki quería ir de compras, aunque a su amiga no le agrádese mucho la idea. Soka quería charlar con Zuko del plan que tenía.
-Queremos que nos lleves a la nación del fuego, queremos rescatar a nuestro amigo, el tan solo tiene 18 años aun, no ha aprendido bien los 4 elementos del avatar, también derrotar a tu padre para poder acabar con esta guerra absurda, quisiéramos contar con tu apoyo Zuko- Le confesó Soka.
-Yo…no puedo
-¿Por qué? ¿Qué es lo que tengo que hacer para convencerte?- Pregunto Soka un poco desesperado
-Tengo que llevar a Toph lejos de la guerra, llevarla a su casa.
-¿Te parece si, dejamos a Toph primero y luego nos ayudas?
-Eso sería perfecto-Zuko fingió una sonrisa.
Por la noche Zuko comenzó a tener pesadillas, en donde tenía que dejar a Toph a su casa pero ella no quería dejarlo, la veía llorar, mientras él iba en busca de su padre para ponerle fin a la guerra. Entonces, despertó, sudando frio.
Se preguntaba si estaría bien dejar a Toph a su casa, en ella había encontrado a una muy buena amiga aunque pelasen todo el tiempo. Se levantó de la cama y la vio dormida en una cama a su lado; sintió al verla que sus mejillas se ponían calientes, la vio delicada sobre la cama, con su cabellito cubriéndole parte de la cara, suspiro.
Salió del cuarto pensando en si estaba bien dejarla en su casa; desde el primer momento quería dejarla para encontrar a su madre e ir por su padre, pero ahora dudaba.
Caminaba por el pueblo, a mitad de la noche, quería pensar muy bien que aria de ahora en adelante con Toph, cuando de entre el bosque algo lo golpeo, un pedazo de hielo.
-Te vas con tu padre a traicionarnos-Dijo una voz.
El príncipe reconoció, y la persiguió entre el bosque, llego hasta un lago que lo puso en desventaja. La maestra agua comenzó a atacarlo.
-¿Dónde ESTA? ¿Dónde TIENES ESCONDIDO A ANGG?- le dijo ella furiosa.
Zuko se defendía de los ataque de hielo de Katara-Yo no sé dónde mi padre tenga al avatar-Se defendió.
-MIENTES- le grito Katara atacándolo.
Zuko decidió no defenderse para que ella viera que él no mentía que él ni siquiera sabía que el avatar había regresado. Katara lo atrapo sin ningún esfuerzo, lo libero pronto. Katara lo abofeteo, Zuko no opuso resistencia, entonces la vio llorar, y la abrazo; Ella acepto el abrazo.
-Vamos a la pensión-Le propuso el príncipe, a lo que ella acepto, Zuko nunca la soltó en todo el camino-Te prometo que te llevare a donde tú quieras, solo déjame llevarla a casa, y luego todo estará mucho mejor-Confeso Zuko.
Pero no se había percatado de que alguien los escuchaba, desde dentro del cuarto. Katara lo abrazo muy fuerte, el recibió el abrazo; así permanecieron por mucho tiempo. Zuko se sentía un poco avergonzado por eso, pero a la vez se sentía muy como con el abrazo.
Katara se separó de él, y le dio un beso en la mejilla y de ahí paso a sus labios; Zuko se sorprendió por tal acto, hacia 20 minutos ella lo quería matar y en ese momento lo besaba, y eso le gustaba también al joven príncipe. Ese beso duro un par de minutos.
-Buenas noches- le dijo separándose de él, Zuko se quedó perdido en sus ojos color zafiro, y su piel morena. Su cabello revoloteo en su nariz y en un minuto ella se había marchado.
Zuko entro a su habitación y vio a Toph dormida destapada, él la cobijo, roso un poco su piel, era cálida y estaba tibia. Luego se acostó en la cama y cerró los ojos, recordó aquellas veces que durmieron uno muy cerca el uno del otro; recordó su aroma siempre perfumado, su piel suave y cálida.
No pudo evitar sonrojarse, era mucho menor que él con apenas 18 años y el pasaba de los 20, era tres años mayor que ella. A la vez que pensaba en lo ocurrido con aquella joven maestra agua; recordaba su sensual figura y sus increíbles ojos color zafiro. Pensó toda la noche hasta quedarse dormido.
Desde esa mañana Toph no le volvió a dirigir la palabra, Katara había comenzado a darle señales de coqueteo y estaba en la constante lucha que no le gustaba, pero a la vez le agradaba muchísimo esas insinuaciones.
