Advertencias en este capítulo:
Pareja: Alemania y Prusia
Otros personajes: Italia y Austria.
Resumen general: A veces pasan ciertas cosas en el subconsciente que no tienen explicación... y que mejor sería se quedaran ahí.
Subconsciente
Alemania, que estaba a PUNTO de levantarse, se detiene y se mueve en su lugar todavía mirando extrañamente a Prusia. Se pasa un dedo por el cuello de la camisa... Y no deja de mirar a Prusia ahora un poco incómodamente. Se levanta y se acerca al albino levantándole del sillón con fuerza, de la camiseta.
Prusia, que estaba mirando la pantalla enajenado y riendo nerviosamente de manera suave, se asusta al ver que le levanta. Con fuerza, Alemania le empuja de espaldas hasta estrellarle contra la pared.
—¡Ah! Bruder! —Protesta un poco Prusia porque Alemania no es tan delicado, pero venga...
—Bruder was? BRUDER WAS? —Grita Alemania acercándose demasiado a él, poniéndole una mano contra el cuello.
—Pues... es que yo no...
—¿Tú no WAS?
Prusia hace fuerza contra la pared intentando girarse. Alemania debe estarle enterrando algo en alguna parte, pero le da lo mismo e insiste en aplastarle contra la pared. El problema es que le está aplastando eso mismo que Alemania le clava.
El menor le respira a Prusia en el oído, quien aprieta los ojos y tiembla.
¡Bien! Tenemos a dos temblorosos... Alemania saca la lengua y le lame un poco la oreja. Prusia aprieta más los ojos reprimiendo un gemido y baja la mano por la pared, metiéndola entre Alemania y su culo a ver si tocando por ahí la cosa... bueno, no está seguro de querer que siga, pero tampoco de querer que pare.
Otro resoplido en el oído de Prusia, éste sí con un gemido imposible de ser reprimido. El albino echa la cabeza atrás... y es evidente que tiene un poco más de resistencia antes de dejarse llevar de la que tiene Alemania... exactamente por cinco segundos.
Alemania aprieta los ojos temblando y bajando una mano por el costado de Prusia... Más abajo... Más abajo... Le muerde el cuello. El mayor levanta la otra mano, que no está buscando en los calzoncillos de su hermano, tomándole de la nuca. Abre y cierra la boca como un pez en reacción a los mordiscos.
Hay que decir que Austria está mirándoles muy quieto... sí, claro que está muy quieto, está en coma.
Alemania jadea buscando a Prusia por encima del pantalón, dejando de morderle un poco sólo para tomar aire. El albino hace fuerza con la cadera para darle espacio a sus cinco metros y dejarle que meta la mano tanto como quiera, cosa que Alemania aprovecha y CLARO que le mete mano, levantando la cara y mordiéndole la mandíbula, gruñendo y teniendo un escalofrío al notar los cinco metros felizmente felices por dentro del pantalón... Acto seguido intenta meterle la mano al pantalón.
No es que vaya a encontrar ninguna resistencia u oposición a ello... Prusia le hunde los dedos en el cabello y cierra el puño apretando y tirando un poco de ellos cuando le hace daño, sin dejar de mover la otra mano.Más gruñidos y jadeos, Alemania hace los ojos en blanco cuando le jala el cabello, dejando de morderle y moviendo la otra mano con muy buen ritmo, y menos mal, porque Prusia no le ha tirado del cabello para que deje de morderle.
Y se nota porque Prusia mueve la cara hacia él buscándole. Alemania, con los ojos cerrados, le busca de vuelta apretando un poquito los cinco metros con la mano y de repente se despierta sudoroso porque tiene a Italia encima susurrando "mantenlo contra la pared, Germania".
El alemán levanta las cejas hasta el techo, se queda a oír a ver si dice a quien. Italia se despierta y Alemania se sonroja.
—Ehh...
El italiano parpadea descolocado y sonríe al verle debajo de sí mismo. Beso en los labios.
—Ciao.
—¿A quién... Querías... Qué soñabas?
—¿Eh? —Veneciano se frota los ojos.
—Estabas hablando.
—Ah... —sonríe y se sonroja. El alemán levanta las cejas.
—Era conmigo...
—Sì —sonríe nervioso, aún con la cabeza un poco embotada.
—Contra la pared... ¿A... Quién?
—A... —Veneciano sonríe sin responder.
—¿A...?
—Prussia —se encoge de hombros. Alemania parpadea.
—Ohh... Pensé... Que... —sonrojo SONROJO porque ahora cree que soñaba que eran golpes.
—Es raro porque no suelo soñar contigo con él, no tenéis esa... relación.
Alemania vuelve a parpadear.
—¡OHHH! El sueño era de... —buenos días soldadito alemáááááán.
—Seh, eso mismo —sonríe Veneciano al notar actividad ahí debajo.
—No sueñes con esas cosas —Alemania aprieta los ojos y le riñe.
—No, no, es raro, suelo soñar con el signior Austria con Prussia... o contigo y conmigo... y alguna vez contigo y el signiore...
Alemania aprieta más los ojos.
—¡No sueñes con cosas así! —insiste en reñirle.
Que no se entere tu mamá de lo que has leído, pero no olvides decirnos que te ha parecido. (y agradecer a Tari)
