El cuerpo de Lacié bajo de él limpio sus lagrimas tiernamente con el dorso de su mano para después depositarla junto con la otra en la corbata victoria de su camisa para retirar el camafeo que la sostenía y dejarlo sobre la mesita de noche junto con su corbata. Duncan solo observaba fascinado aquellas brillantes orbes de color esmeralda que se posaban fijamente sobre sus acuosos ojos expectantes, se suponía que él seria quien tomaría la iniciativa y las riendas de aquel hermoso encuentro por tener ya experiencia en esos menesteres para darle confianza a su amado esposo, pero este hermoso joven le estaba dando una verdadera lección en el amor al tomar el mismo la iniciativa.
Shun comenzó torpemente a desabotonar su camisa después de haberse liberado de la corbata mientras sonrojado veía a Hades a los ojos regalándole una tímida y por demás nerviosa sonrisa, porque para él era Hades y no Duncan aunque de sus labios siempre escapara este ultimo nombre. Una vez que la camisa fue abierta dejando parte de aquel pálido y delicado pecho Andrómeda dirigió su manos a su vientre para liberarse del pantalón que limitaba aquel íntimo contacto que tanto deseaba, sin embargo aquella fina prenda no pensaba hacerle las cosas fáciles pero mientras aun intentaba zafarse de ella una cálida y fuerte mano se poso sobre las suyas deteniendo su lucha, al levantar la vista pudo ver la ternura reflejada en el rostros del dios del inframundo y el devoto amor que le profesaba; retiro sus manos lentamente de aquel lugar permitiendo a Duncan hacerse cargo de retirar su vestimenta, no podía negar que sentir sus manos moviéndose en su vientre mientras desabrochaba su pantalón era sumamente placentero y a la vez conmovedor.
Al ver la dificultad de su amado por deshacerse de su ropaje decidió intervenir y con un elegante movimiento logro que apartara sus pequeñas manos de aquel lugar, mientras liberaba aquel vientre que parecía clamar a gritos su presencia no pudo evitar regalarle una que otra tierna caricia como respuesta a invitación proferida, sin embargo no pudo evitar pensar que aquel hermoso e inexplorado lugar podría ser un buen refugio en el que podía habitar aquel hijo que tanto deseaba de ambos. Cuando por fin el cuerpo de su esposo se vio libre de toda prenda comenzó a regalarle aquellas caricias tan anheladas por ambos mientras se embriagaba con el perfume y el sabor de su ser más amado en los húmedos besos que sobre ella depositaba. Unas temblorosas manos en su pecho detuvieron su andar, el pequeño Lacie trataba de desabotonarle el resto de su camisa con mucha dificultad y los ojos cerrados, no pudo evitar sonreír ante ese acto mucho menos al observar los gestos de su esposo, se notaba que Edén estaba muy nervioso y apenado por ello había cerrado sus ojos a la luz nuevamente pero aun asi hacía su mayor esfuerzo para atenderlo demostrándole así cuanto lo amaba.
Duncan/Hades: .-Edén… Mírame por favor mi amado Lacie.
Aquello no parecía una orden para Shun pese a la seriedad que acompañaba a aquellas palabras aunque en un segundo pensó que sería una reprimenda a la torpeza que había demostrado hacia unos segundos, sin embargo aun cuando acato la orden del dios del inframundo la mirada permanecía baja; sentía vergüenza y asco de sí mismo, se había aprovechado de aquella situación para estar con Hades sin pensar en Lacie inclusive deseaba todas aquellas hermosas palabras, las caricias y el corazón del dios del inframundo solo para él a sabiendas de que le pertenecían a alguien más; en verdad era un maldito desgraciado por desear todo eso, quizás esa persona ya había reencarnado y lo estaba buscando tal vez ahora como una hermosa mujer capaz de darle aquel hijo que tanto desea pues es muy raro que se reencarne con la misma fisionomía que se tenía antes de morir. Que bajo había caído, como podía desearlo asi y sentir celos de aquella persona que probablemente lo había contactado para ayudarle por ser un caballero de Athena, aun asi deseaba solo por una vez todo eso para él y que fuera su nombre el que pronunciara en lugar de Edén.
Duncan/Hades: .-Por favor, te lo suplico. Quiero que veas y compruebes con tus propios ojos el amor eterno que te profeso y que en este mismo instante estoy por demostrarte aquí. Mírame, siénteme comprueba por ti mismo que todo es verdad y cuanto significas para mí. "Soy yo quien te pido que me tomes, que me hagas tuyo aunque no sea digno de ello, y me dejes agradecerte todo lo que me has dado. Te amo, te amo, te amo y aunque ya lo sepas déjame corroborártelo"
Hades se despojo lentamente de sus propias ropas mientras besaba los labios de su amante con pequeñas succiones y suaves mordidas en aquella danza de caricias a la que estaban sujetas sus lenguas. Aquellos fogosos labios pasaron al cuello del menor donde dejaban marcas por todo su andar y causando pequeños jadeos en aquel cuerpo que devoraban. Dejo caer su cuerpo desnudo sobre el de su amante sin cargarle todo el peso, el roce de sus miembros provocaba en ellos una electricidad que recorría sus cuerpos haciendo aquellas caricias que se dedicaban más demandantes y atrevidas; sus cuerpos pedían más de aquel contacto como si ello dependieran sus vidas. Los jadeos de ambos no se hicieron esperar en el momento que Duncan había tomado entre sus labios el erguido miembro del menor después de un húmedo camino de besos hasta llegar a el; lo degustaba como si de un dulce se tratara pero a la vez lo manejaba tan delicadamente como si estuviera hecho de cristal. Cada succión estaba acompañada de un vaivén de su boca en delicados y pausados movimientos, mientras el dueño de aquel miembro solo podía retorcerse entre gemidos de placer sobre el lecho. La lengua experta de Hades recorría cada parte desde aquel diminuto orificio, el glande, el tronco e inclusive los testículos mientras con su mano libre se dedicaba a acariciar el resto de la fisionomía del menor. En cada pausa se aseguraba de decirle cuanto lo amaba aunque fuera entre gemidos y jadeos como si fuera un mantra.
Shun se estaba volviendo loco de placer no solo en su cuerpo si no también en su corazón al escuchar aquellas declaraciones de amor tan sentidas, que durante todo el acto lo hicieron olvidar que no era él a quien estaban dirigidas. Después de la felación, de millones de besos, caricias y declaraciones de amor había llegado el momento en que por fin Hades entraría en el, a decir verdad sería la primera vez para él pero no sabía si para Edén y Hades lo sería también. Fue depositado cariñosamente bocabajo sobre las blancas sabanas de seda en la cama, justo después de que su piernas fueron separas pudo sentir como se erizaba la piel de su nuca al sentir el aliento de su amante sobre ella, él cual después de preguntarle si estaba listo comenzó un descenso desde la parte posterior de su cuello con húmedos besos y caricias de su dedo anular a la par como siguiendo el camino marcado por su espina dorsal hasta llegar a su entrada. Aquellas electrizantes caricias provocaban el él una excitación incontrolable, su respiración entrecortada, una sucesión de potentes gemidos y la palpitación de su vientre pidiendo agritos tener a aquel hombre dentro de su ser a la brevedad.
Su amado se había venido incontables veces entre sus manos y en su boca demostrándole cuan placenteras eran aquellas caricias que le regalaba, ahora lamia fervientemente la entrada del menor a modo de preparación antes de consumar el matrimonio con la unión de sus cuerpos, nunca en su vida le habían atraído los hombreas hasta ahora y a decir verdad solo había tenido sexo con mujeres contando a Perséfone porque eso no podía llamarse de otro modo por ello pernso que de cierta forma seria lo mismo. Entro dentro de aquella criatura en un rápido movimiento, en su experiencia con mujeres vírgenes había aprendido que al hacerlo de esta manera les dolía un poco menos que al entrar poco a poco, cuan equivocado esta al hacer lo mismo con aquel joven hombre; aquel desgarrado grito que emitió al ser penetrado por él y estremecimiento que se dejo sentir en el cuerpo del menor lo aterro por completo, lo único que quería era lastimarlo lo menos posible pero fue todo lo contrario. Sintió un tibio liquido envolver su miembro en las entrañas de aquella criatura por lo que decidió salir de él despacio para no generarle más daño y dolor.
Shun/Lacie: .-ESPERAAA!
Aquel ultimo alarido llego demasiado tarde, Duncan ya había salido de su cuerpo junto a un hilo de sangre que parecía no detenerse. Sentía como si lo hubieran partido en dos, sabía que la primera vez le dolería y sangraría un poco pues era dentro de lo normal y aun cuando su esposo hubiera entrado de aquella abrupta manera todo estaría bien si permanecían quietos los segundos que necesitaba su cuerpo para adaptarse a aquella inesperada intromisión, pero Hades había salido tan rápido como había entrado causando en él un profundo desgarre y por ende la hemorragia. Se volvió un poco para observar la cara aterrada del que se suponía era su cónyuge; vaya quien diría que ambos serian tan inexpertos en esos menesteres, por un momento olvido aquel dolor que sentía al pensar lo cómico que se veía aquella escena con el dios de los muertos y la expresión en su cara desencajada. Dificultosamente se puso de rodillas y haciendo acopio de toda su fuerza y auto control le dedico a Hades la mejor de sus sonrisas diciéndole que todo estaba bien y eso que paso era algo normar la prime vez, se acerco hasta él como pudo e intentando no dejar escapar ni un quejido o algo que pudiera hacerle saber al peli negro cuanto lo había herido y una vez que tomo el miembro de su pareja lamio con devoción e infinita tristeza los restos de sangre en él para después decirle:
Shun/Lacie: .-Todo está bien, ya no me duele. Lo intentamos de nuevo?
En verdad el dios de los muertos estaba aterrado pese a las palabras del menor, sin embargo el placer que sentía cuando Edén comenzó con la felación de su miembro lo hizo olvidar casi por completo el incidente. Una vez más penetro al chico pero esta vez fue despacio y con Lacie bocarriba, siempre mirándole a los ojos y regalándole besos y caricias especialmente cuando podía notar los gestos de dolor en su rostro; permaneció dentro de él sin moverse un poco más de lo necesario hasta el joven bajo su cuerpo comenzó a mover sus caderas indicándole que comenzara, los movimientos fueron lentos y delicados en un principio pero llenos de amor e infinita ternura por parte de ambos incluso cuando estos se hicieron más demandantes. Siempre que estaban llegando al clímax Edén/Shun se vino en los vientres de ambos mientras que Duncan/Hades se vino en las entrañas de este.
Shun: .-Sabias que te amo mucho?
Hades: .-Sip lo sé. Tanto como para haberte aguantado el gran dolor que te cause hasta desde hace un momento hasta ahora.
Shun: .-Tu sabias que yo…
Hades: .-Siempre lo supe perdóname. Oh es verdad ya debe pasar de la media noche, Feliz cumpleaños Lacie.
