Capítulo 11- Año nuevo:
Delante de él, un joven vestido de negro, con unas botas enormes, un cabello recogido en una caleta y una camiseta de "Judas Priest", esperaba en el rellano.
- Feliz año nuevo, Yagami kun – Elle Lawliet acababa de llegar.
Y no pudo hacer otro cosa que no fuera mirarlo. De repente, y solo habían pasado unos días, L había cambiado; y no solo en su vestuario inspirado a los 80, si no su semblante, su albino rostro mostraba la misma empatía que cuando lo conoció.
Su boca se tornó seca por un instante. Intentó articular alguna palabra inteligente, pero solo pudo gorjear una incoherencia.
Segundos después, y muy serio, Watari apareció tras su protegido.
-Buenas noches, Yagami kun- espetó el hombre, hizo una reverencia- le deseo que pase un estupendo año nuevo.
Las frías palabras del anciano lo sacaron de su aturdimiento. Carraspeó, "¿Qué diantre estaba haciendo? Parecía un estúpido al haberse quedado sin habla."
Volvió a mirar al joven inglés que continuaba esperando en el resquicio de la puerta, neutro, con un sucedáneo de sonrisa marcando la curvatura de sus labios.
- Feliz año, Ryuzaki- y inclinó brevemente la cabeza hacia él.
L le devolvió la inclinación, seguidamente prosiguió a perforar su dedo pulgar.
- igualmente Yagami san- siseó- Me gustaría felicitar a tu familia, si es posible- y observó su reloj de muñeca- si no nos damos prisa, nos quedaremos en la calle. Si me permites…- y tranquilamente, entró en aquella casa en la que había pasado aquellas fiestas.
Light escuchó el gritito ahogado de Sayu, sus pasos, y seguramente, el enorme abrazo que le estaría dando a… él.
Apretó las mandíbulas con disgusto. ¿Por qué se molestaba tanto? Él había provocado la situación. Él había dañado los sentimientos del detective, ahora él, y tras haber pasado unos días solo, había reconstruido su máscara y estrategia.
Su padre y su madre también lo estaban felicitando. Watari había entrado seguido a L, dirigiéndole al castaño la peor de las ofensas: la ignorancia.
Y tembló, tembló al sentirse humillado y cuando el corazón comenzó a retumbarle dentro de su caja torácica. ¡No quería que L lo ignorara, no lo soportaba!
Las cinco personas se acercaron a la puerta entonces. El moreno con un pedazo de pastel que Sachiko le había reservado, con Sayu agarrada a su brazo y su padre conversando con Watari.
Ryuk, que no se perdía detalle alguno, contemplaba como el portador del cuaderno enfrascaba su ira en una pequeña botella que podría romperse en cualquier momento.
- ¿Se te ponen las cosas chungas, eh Light?- rió el shinigami, como era habitual en él. Ver, oír y reír, en su caso. En eso se basaba su existencia en la tierra, y por lo que parecía, era divertido.
Lawliet se acercó entonces a él, observando su indumentaria de arriba abajo.
- estás vestido como todo un rocker, Yagami kun- siseó tranquilamente el detective.
- Y por lo que yo veo, tú has dejado en el armario tus impresentables vaqueros desgastados.
No contestó a la provocación, simplemente mordió su pulgar y se encaminó hacia la limusina de Watari.
- ¿nos vamos?- preguntó mientras subía tranquilamente, sin mediar mirada con él.
"¿Acaso pensaba dejarme aquí?"
- Si- y esperó para mirar a su familia- nos vemos dentro de unas…horas.
Sayu y Sachiko se despedían con la mano, Soichiro sin embargo se mostraba reacio a tener cualquier conversación con su primogénito.
-¡Ryuzakiiiii, dale recuerdos a Mello y Nearrrrr!- le recordaba Sayu, mientras Light subía en el asiento contiguo al del moreno. Ambos saludaron con una mano.
Segundos más tarde, el motor rugió y velozmente la limusina se dirigió a la autopista nacional.
………………………………..
Los fuegos artificiales de fin de año se superaban año a año. Rojos, verdes, azules, amarillos…plateados y dorados y cada vez con formas más curiosas.
Destellaban orgullosos sobre un cielo oscuro y las estrellas sentían su envidia. Pues brillaban fogosamente.
La autopista era larga y ancha, una delicia para conducir en línea recta y continuada. Posarse en el otro extremo de la ciudad ocupaba un intervalo de 20 escasos minutos.
Observó entonces al moreno que lucía aquella vieja camiseta de Judas Priest. Antigua si, pero seguramente con un significado especial para Ryuzaki. Los ojos descendieron ante el cuero de sus pantalones, sus botas enormes de color negro ébano, las plateadas anillas de las cadenas que corrían por su cinturón. Todo él, se lo veía iluminado por el claro de la luna.
Pero él no lo miró. Estaba muy ocupado observando el paisaje nocturno, las luces del cielo y el gentío que abarrotaba las calles.
Los impulsos crecían, la sangre borboteaba en cada vena, quería tocar aquel muslo cubierto de cuero y hacer que su mirada reposara en el centelleante color carmín.
Como antaño. Como aquella noche de helada lluvia en la que su cuerpo se fundió en un orgasmo entero, que bañó nuestros sudados cuerpos.
El te quiero en sus labios se hacía tan delicioso, un caramelo para los oídos…
"- dímelo, dime que me quieres y que esta noche quieres hacer el amor conmigo. Dime que no te importa que no te quiera, aunque en el fondo lo haga…házmelo un poco más fácil, pues mi orgullo no quiere resquebrajarse."
Entonces el hombre de los enormes ojos negros lo observó quedamente. Yagami enrojeció por un instante.
-¿estás contento? Este concierto te hacía mucha ilusión, Yagami kun- comentó el detective, el cual miraba su reloj nuevamente- nos queda muy poco trayecto que recorrer. El lugar tiene que estar abarrotado de cerveceros y motoristas.
Molestia.
- ¿Y eso te gusta?- preguntó el hijo de Soichiro.
- Perdona, ¿el qué?- inquirió el detective alzando una ceja subjetivamente.
- El que haya motoristas y cerveceros y todo tipo de pervertido sexual- graznó por lo bajo, no le gustaba que Watari estuviera allí para escuchar sus intimidades.
Pudo escuchar un agudo "OH", un leve mordisqueo al pulgar y una contestación simple.
- Pervertidos creo que vamos dos más al lugar, Yagami kun, y a tu pregunta: ¿quién lo pregunta, Kira o Light Yagami?
Enfureció, y quiso darle un buen puñetazo en esa boquita venenosa e irónica. Se controló.
- tengamos la fiesta en paz, por favor- siseó amablemente- es año nuevo.
- Tiene razón- asintió con la cabeza Lawliet- mil disculpas, Yagami kun.
De nuevo el silencio. Condujeron durante diez minutos más y Watari cogió la salida 123.
- Ya estamos llegando, Ryuzaki- comunicó el anciano. Poco a poco se iban acercando al Tokio Dome, y a lo lejos podía apreciarse un gran arco luminoso con un cartel enorme. Una banda roquera cubierta en llamas y una guitarra eléctrica de colores luminosos se veían a lo lejos.
Ambos jóvenes esperaron impacientes hasta llegar al gran arco que representaba la entrada al concierto. Se formó un pequeño atasco de quince minutos, al final pudieron llegar a su destino.
Cientos de heavys, góticos, moteros y roqueros de diferentes nacionalidades entraban en el lugar, esperaban en las filas y bebían enormes litronas de cerveza.
El lugar olía a cebada, vino y whisky. Varías chicas saltaban bajo el arco, echándose fotos y gritando: ¡Feliz año nuevo!
L y Light bajaron de la limusina. De su chaqueta encuerada, L extrajo sendas entradas; el moreno se agazapó hasta la ventanilla.
- Cuando te llame Watari ven a buscarme- siseó tranquilamente.
- Me alojaré en un hotel cercano hasta la nueva orden, Ryuzaki- contestó el hombre; le dio un golpecito en el hombro y miró a Light con cara de pocos amigos- ten cuidado.
Lawliet sonrió.
- lo haré- su enorme sonrisa destacaba entre aquel pálido rostro- llame a los niños en cuanto pueda, por favor.
Watari asintió, bajó la ventanilla sin despedirse de Light y se marchó por la calle continua. Castaño y moreno, quedaron solos entre el gentío.
Se miraron.
- ¿entramos?- preguntó Light entonces, con un nudo en la garganta y comenzando a sentir el calor que le proporcionaba la música que ya se escuchaba desde la cola.
- Si.
Hicieron una corta cola de cinco minutos, le entregaron las entradas a un robusto guardia de seguridad y al fin cruzaron el arco.
El interior del lugar era indescriptible. Gente por doquier, personas con bebidas alcohólicas estiradas en el suelo; parejas, músicos, tiendas, un enorme escenario luminoso… y más gente.
- Vaya- suspiró Ryuzaki, el cual no tenía costumbre por salir- hacía años que no me encontraba en un lugar con tanto ambiente.
- Salir no ha sido lo tuyo, por lo que veo- afirmó Light mientras continuaba un paso adelante, adentrándose en aquel maravilloso mundo de rock and roll.
- He tenido cosas más importantes a las que atender, Yagami kun- siseó el detective, siguiéndolo, mientras se apretujaban entre diferentes cuerpos ajenos.- por cierto, cabe la posibilidad de que nos perdamos entre este gentío.
Light se detuvo en seco, por un momento quiso alargar la mano a Lawliet; pero desistió de la idea tan rápido como cuando ésta había surcado en su mente.
- si nos perdemos, Ryuzaki- no podía quitarse de la cabeza su verdadero nombre: "Elle Lawliet"- siempre podemos quedar aquí, en la entrada.
- Me parece bien- contestó el moreno mientras observaba las taquillos y el enorme arco de colores- por cierto, es fin de año…- siseó gravemente.
El impulso por mofarse se vio ahogado por un suspiro.
- No me digas- ironizó el castaño- creo que no me había dado cuenta, vamos- negaba con la cabeza, riendo, acercándose al primer puesto de bebidas que se encontraron.
- Light kun, es muy posible que veas esta noche a Takada san- inquirió L, poniéndose en la cola junto a Light y buscando en su bolsillo algún billete con el que pagar.
"- ¿Diablos, que tiene que ver Takada ahora en este tema?".
Carraspeó, sin perder la compostura.
- Lo dudo mucho Ryuzaki, Takada san no es muy aficionada a estos ambientes y música.- informó el primogénito de Soichiro. Comenzó a leer la lista de bebidas que se erguía en el techo de la caseta azul marino.
El moreno perforaba su pulgar, con exagerada inocencia.
- Podría venir solo para verte, a la gente le gusta empezar con "buen pie" el año nuevo.- puso especial énfasis en la frase "buen pie"- y aunque no fuera Takada san, ¿quién te dice a ti que dentro de unas horas no encuentres a una guapa chica que quiera pasar una alocada noche contigo?
¡El siguiente!- el motero que vendía las bebidas llamó a la pareja que estaba justo delante de Light para ser atendidos.
El castaño lo escrutó con ira desmesurada. ¿A qué venía esa pregunta? ¡Quería tocarle los huevos, de eso estaba segura!
- ¿a qué viene esto Ryuzaki?- su semblante ensombreció.
El protegido de Watari se encogió de hombros, mientras leía el cartel y siseaba: mmmm cubata con licor de frambuesa.
- Solo es preocupación, Light Kun. No me gustaría que me dejarás aquí tirado sin avisar si una dama te ofreciera compañía- explicó- ¡Nosotros!
Tocaba el turno de ellos y L se adelantó en pedir una litrona de cubata de lima, licor de frambuesa y tgv.
-¿qué quieres tomar tú, Light? ¡Invito yo!- y sonrió efusivamente.
Light, enfadado, lo apartó de un golpe y sacó un billete de 1000 yens.
- Whisky escocés- atajó con una mirada de asesino que incluso al camarero le entró el pánico- y me lo cobras aparte- casi escupió.
- Muy bien señor- con un baño de sudor cubriendo su frente, el hombre se dispuso a preparar el pedido de ambos.
Si alguien hubiera tocado a Light, estaría seguro de que se hubiera quemado vivo, o incluso electrocutado, pues no era 100% seguro que tipo de fuerza irradiaba en él en aquellos instantes.
- Aquí tienen- las bebidas en una bolsa de plástico- ¡Que tengan una buena noche!
- Gracias- contestó L cogiendo la bolsa y ambos siguieron caminando.
Había numerosos puestos de comida y bebida, también de camisetas y merchandising y algunos talleres de concursos varios.
El protegido de Watari se detuvo ante el puesto de pastelería occidental cuando Light lo agarró por los hombros con fuerza.
- ¿ocurre algo?- preguntó tranquilamente, sin cambiar un ápice de su soñadora expresión.
- Me estás tocando los cojones- siseó éste venenosamente.
Inocentemente, L descendió la mirada hacia la baja cintura de su compañero y negó haciendo una mueca.
- Creo que deliras Light kun, yo no te estoy tocando nada.
El menor agarró a su compañero con más fuerza. Lawliet endureció las facciones.
-¿Qué te pasa ahora?
-¿Por qué no dejas de pincharme? ¡No voy a irme con Takada ni con nadie!- enfureció Yagami, soltándolo de golpe y marchándose de la tienda de dulces.
L puso los ojos en blanco, lo persiguió.
- Solo estaba pensando en la remota posibilidad, Light kun. Además, ¿y si soy yo el que me voy?- preguntó, y Light estuvo seguro de que el cabrón mal nacido (mente de Light), se estaba riendo de él como quería.
Se rió en voz alta. Kira, dentro de él, le instaba a que lo matara de una condenada vez "¡Quiere reírse de ti!, de Kira, del Dios del nuevo mundo", mientras que su corazón y orgullo de hombre enamo... ¡Que coño!, ¡SU ORGULLO SE RESENTÍA!
- ¿Y tú con quien te vas a ir?- intentó humillarlo mientras arrugaba la nariz- Tendrías que pagar por que te follen.
Agarró la botella de la bolsa, la abrió y dio un largo trago. No se separó de la boquilla en diez segundos.
- Yo no te estoy faltando el respeto- inquirió el inglés, con cara de pocos amigos.
- Ni yo tampoco, solo soy realista- negaba con la cabeza, avanzando entre el resto de puestos. Camisetas, bisutería, incluso complementos para las motos.
- Yo también puedo ser realista- lo había imitado y había sacado su botella de tgv con licor- y en vez de perder el tiempo y el dinero contigo, como tu has dicho: lo podría perder con alguno de estos moteros.
- ¡Vete a la mierda!- escupió Light la bebida.
- ¿Tampoco querrán follarme si les pago?- se acercó a él L, los ojos color negro ébano refulgiendo y derritiéndose ante la disputa- ¡Ohhhh, que buena es la humanidad! ¿Va a matar Kira también a todo aquel que busque consuelo en la prostitución?
- ¡QUE TE CALLES!- Light echó abajo un tenderete de camisetas. La dueña, con cara de pocos amigos, salió agresivamente de la tiendecita, con el puño en alto.
- ¡Hijo de la gran puta! ¡Te voy a cortar los huevos!- gritaba mientras le pegaba puñetazos en el brazo; sin embargo, y ante la expectación, L y Light se miraban sin decir nada. Asesinándose con la mirada.
- Calla la puta boca- y le lanzó al suelo un billete a la mujer; que cuando vio la cantidad, se calló de golpe y casi cae de bruces en el suelo.- vamos- se dirigió a Ryuzaki, ambos callados, serios, apáticos.
La bebida de ambos caían por sus resecas gargantas, hiriéndola, adentrándose en la sangre a la velocidad de la luz; la vista comenzaba a nublarse, el calorcillo del alcohol sofocándoles.
"- Me quiere- atajó para así, intentando auto convencerse de sus posibilidades- no puede dejar de quererme por unos días que haya pasado sin mí. Se fue justo por eso, por que no soportaba que no lo quisiera."
Lo miró por el rabillo del ojo.
"Lo que no entiendo, es por qué intenta celarme, por que intenta hacerme enfadar con su ignorancia. Si él cree que no le quiero, entonces no haría esas cosas por que supuestamente no servirían de nada, ¿No? ¡Mierda, mierda, pero si me importan!"
- Haz lo que quieras- nació la voz desde lo más hondo de su garganta- pero tengamos la noche en paz.
El moreno no contestó al instante, antes dio un nuevo sorbo a su bebida.
- Eso mismo pensaba hacer- contestó éste sin más premura.
"- También esta bebiendo sin control, incluso ha bebido más que yo, no puede estar tan tranquilo, en el fondo se está sodomizando. Lo que no se si sabe, es que yo me he puesto celoso… ¡¿Por qué yo, siendo el dios que soy, me tengo que comer la cabeza por éste piojoso detective estrambótico?! Me lo he follado dos veces, ¡No tendría que significar nada más que orgullo masculino para mí!"
La voz de Kira se entrometió cual intruso.
"- ¿Lo que yo no entiendo, es por qué no lo has matado ya? Te lo has tirado, lo has humillado a más no poder, y aunque ahora se haya fortalecido un poco está por tus huesos. ¿Quieres más papeletas para matarlo? ¡Sabes su nombre!".
"Si, eso haré. Lo mataré, esta noche lo mataré. Así todas estas tontería que siento se disiparan y éste desgraciado no me molestará más. Disfruta de tu última noche, Elle Lawliet".
Y rozó instintivamente su reloj, en el que escondido a buen recaudo, tenía un pequeño trozo de papel de su Death Note.
-Mira, Yagami kun, un concurso de bebedores compulsivos- siseó el moreno con el pulgar arrastrando los restos de licor.
Un hombre gordo con una reluciente calva señalaba a una docena de heavys ebrios. Todos llevaban una botella en la mano, una botella de un litro.
- Señoras y señores, todos estos caballeros y señoritas- dos chicas destacaban entre las filas- van a beberse una caja entera de seis botellas de cerveza, ¡pero cerveza de un litro la botella! Un total de seis litros de cerveza.
Los murmullos de asombro, los vítores y los aclamos se concentraron en el aire.
- ¡El primero o primera en acabarse toda la bebida, ganará un premio especial de una noche en el Rich Tokio, en hotel más lujoso de todo Japón!
Cinco personas más levantaron la mano para querer unirse a la participación, algunos gritaban los nombres de sus amigos o parejas.
- ¡Vamos Yuri!
- ¡Adelante Rutsiko, demuéstrale que eres el mejor bebedor de cerveza del mundo Hard Roquero!
Light y L se lo quedaron mirando. L con expresión divertida, Light con semblante asqueado.
- menuda panda de ceporros.- siseó con escrupulosidad.
- Serán todo lo que quieras- exclamó L- pero tienen un estómago lo suficientemente fuerte como para soportar tal cantidad de bebida.
El castaño resopló.
- Solo tienes que ver sus barrigas cerveceras. Tienen capacidad para eso y más.
Lawliet se rió por lo bajo. Light alzó una ceja.
- ¡Vamos señores, aún quedan plazas libres!- gritaba con voz de poseso el presentador- ¡Cerveza fresquita!
- ¿de qué te ríes?- preguntó el menor de ambos con el ceño fruncido.
Éste negaba con la cabeza, agarrándose el estómago para no carcajearse delante de él.
-Nada en especial, Light kun, simplemente, me preguntaba como te verías tú allí arriba, con todos esos monstruos chupa cerveza. ¡No llegarías a beberte ni la primera botella!- y no pudo más, rió.
El castaño apretó los puños, abrió las aletas de la nariz desmesuradamente y jadeó un "Ja, Ja" con aspereza.
- ¿Y tú podrías, listillo de pacotilla?- inquirió el universitario.
- No, no me gusta la cerveza…- mordió su dedo pulgar- aunque si fuera de comer pasteles, mmmm- y se le cayó la baba solo de imaginárselo.
Agarró su botella de whisky, dio un enorme tragó que apuró el contenido de la misma; la lanzó contra el suelo haciéndose añicos y se dirigió hacia el escenario.
-¿Light…?- preguntó el atractivo ojeroso-¿vas a…?
- A callarte la boca, Ryuzaki, y a demostrarte que puedo beberme seis litros de cerveza y lo que se me ponga por delante- lo penetró amenazante mientras subía por las escaleras, dirección al escenario.
El concurso comenzó entonces, un centenar de vítores se escucharon en el recinto y había 30 participantes que lo darían todo por ganar.
En la esquina izquierda del escenario, Light, botella en mano, se disponía a beber sin control. Observó al hombre de cabellos oscuros, que lo observaba entre el gentío.
"- ¡Ahora verás quien soy yo!"- y levantó la cerveza, cuando el ruido del gong cortó el repentino silencio.
Y desde el gentío y asintiendo triste y excitadamente, estaba L, mirándolo.
- Eres tan Kira, que hasta sería de tontos no pensar en esa posibilidad.
…………………………………………
- Y aquí tenemos al campeón de la noche, ¡Yagami Light!- el brazo de Light fue levantado por el presentador. Todos aplaudieron y él, siendo él, se infló como un globo.
No podía mantenerse recto, tenía muchas ganas de reírse, e incluso de empezar a cantar algo parecido a "Soy Kira y voy a mataros a todos, la, la, la". Tragó saliva, aún sentía el sabor a cerveza en la lengua.
"No beberé cerveza en mi vida"- observó al público que se erguía ante él, sintiéndose más dios que nunca alzó ambas manos. El resto de concursantes, sorprendido por como un joven tan joven y delgado podía haberles ganado a todos, se fueron retirando.
- Y aquí está su premio, la entrada para el Hotel Rich Tokio, para dos personas, ¡Así que chicas…- se dirigió al público- ¡Ya sabéis a quien tenéis que ligaros esta noche!
Risas, aplausos, y Light daba besos al público femenino.
L, esperando en la escalera a que Light bajara, frunció el ceño con molestia. Se agarró el pecho con una mano y suspiró. Sin perder la templanza, esperó a que su compañero de juerga nocturna se reuniera con él.
Light bajó a duras penas, sin poder dar un paso recto y cuando vio a L, rió con estrépito.
-¡IEE! ¿Qué te ha parecido? ¡¿Soy o no soy el mejor?!- inquirió tronchante, mientras se sacudía el pecho en modo: macho ibérico.
Lawliet procuró no mofarse, lo agarró de un brazo y lo cargó sobre él.
- Lo que eres es el tío más borracho de éste lugar- espetó- te meteré la cabeza en una fuente, así se te pasará un poco.
- ¡¿Qué FUENTE Y QUE OCHO CUARTOS?!- se negaba Light, mientras se dejaba arrastrar por el moreno.
No le dio tiempo a decir nada más, pues su cabeza se encontraba metida dentro de un gran embalse de agua. L lo agarraba por la coronilla.
Diez segundos más tarde, el moreno dejó de sumergirlo.
-¡Gilipollas!- lo empapó entero con el cabello chorreando dando estragos- ¡¿Querías matarme!?
-¿Mejor?- se limitó a preguntar un L de brazos cruzados, mientras apuraba la botella.- ¡UPS! Ahora soy yo quien me he quedado sin suministro.- la tiró a la papelera.
Light se sacudió el cabello, el flequillo pegado en su frente y empapándose la ropa. Observó a L, que a su vez, éste lo miró a él. Apartó la mirada sonrojado.
- Mucho mejor.- se acerco a él por detrás, con una mano rozando la cintura ajena con extrema calidez-¿y tú?
A gran velocidad, el detective se zafó de tan peligroso roce, y de aquella conversación amenazadora. Lo apretó del brazo y lo arrastró.
- El concierto está a punto de empezar- informó sin contestar a la pregunta del otro hombre- y no me lo quiero perder.
Uno inquieto, el otro dubitativo. Ambos se acercaron a la gran masa de gente, que con las camisetas de sus músicos preferidos, esperaban poder vibrar a aquellas altas horas de la noche.
………………………………..
El primer grupo local comenzó a tocar a las 03:30 AM. Se llamaban "God Hill" y por la gran cantidad de encarnizados fans, tenía que ser un grupo bastante importante en Japón.
- Roy, Thika, Mero, Jasse, ¡Sois los mejores!- una chica de la misma edad de Light, gritaba con fervor.
Entonces aparecieron en el escenario, las luces se encendieron y los cuatro jóvenes se presentaron.
Aclamaciones, sobretodo de chicas.
-¡Guapos! ¡Daos un beso, Roy, Thika!
Light y L, estaban aproximadamente por la mitad de la concentración. Alucinaron cuando el grupo de chicas, que era casi más grande que el de chicos, llevaban unas pancartas con fotos explícitas de los dos músicos.
- ¿pero que significa esto?- preguntó Light, el cual no conocía a aquel grupo.
L perforaba el pulgar, divertido ante la reacción de las chicas.
- Por lo que veo es un grupo gay, Yagami kun, el vocalista y el guitarra, son pareja.
Roy, teñido de rojo y extremadamente delgado, besó a su compañero: Moreno, altísimo, con la guitarra en la mano.
- ¡Feliz año nuevo a todos y a todas!- gritó el muchacho, que no pasaría de los 23 años- ¡Good Hill, en directo y para todos vosotros!
Las luces los alumbraron y las chicas gritaron desesperadamente. Segundos más tarde, el batería y el bajo, comenzaron a relinchar gravemente.
Thika, el guitarrista comenzó a perforar su guitarra y el falsete de Roy, el vocalista, hizo estallar más de un tímpano.
- Suenan bien- siseó L, que con la música y el sonido, tuvo que acercarse mucho al oído de Light.
El castaño torció los labios con una mueca.
- No son nada del otro mundo…
El moreno negó tranquilamente.
- ¿Estás un poco más sobrio?- le preguntó directamente.
- Si, creo que si. – y así era, aunque la cabeza le daba vueltas y se sentía "contento", podía mantenerse en pie.
Good Hill eran potente, un grupo fresco y heavy metalero, tocaron durante 45 minutos y al final, dejaron con un buen sabor de boca a las fans: morreo al canto, de la parejita principal.
Escucharon entonces dos grupos más. Uno de ellos se llamaba Dark House, y eran unos heavys con tendencias "black metal" con bastante buen material. El bajista era un crack, un diamante en bruto.
Los siguientes fueron los Rocky Team, y versionaban a Judas Priest. Light pudo apreciar el ligero cambio de L cuando empezaron a tocar "Electric Eye", "Breaking the law" (Curioso tema…) o el "Painkiller".
Y es que había tantas cosas que no sabía del detective, tantas facetas de él inexploradas, y que así se quedarán; pues él, iba a matarlo.
Un fuerte dolor atravesó su pecho. Los Rocky Team empezaron a cantar "The Ripper".
- Light kun- el moreno lo sacó de sus pensamientos y cavilaciones.
- ¿si?- contestó este, tembló un poco; era como si L lo hubiera pillado pensando en matarlo.
- Me apetece beber un poco más, ¿quieres que te traiga algo suavecito?- preguntó el protegido de Watari.
"- ¿Cómo puede ser tan apetecible?"
El alcohol continuaba con su propósito de hacer estragos en él; anhelaba el contacto, quería tocarlo y apresarlo bajo su pecho.
-¿Light kun?- preguntó el protegido de Watari, ceja y voz al alza.
Se removió, saliendo de tu letargo.
- Un chupito, pero que no sea muy fuerte- pidió el castaño. L asintió con la cabeza, dio media vuelta y se perdió entre la multitud.
Un nuevo grupo preparaban los instrumentos para la siguiente actuación. Echó un vistazo hacia atrás, no veía a Lawliet en aquel momento. El dolor de cabeza machacó sin piedad a sus neuronas ebrias.
- Ahora sería un buen momento, el idóneo…- siseaba en voz baja, delirante, observando aquel reloj de pulsera que contenía su mas letal arma.
"- L, tengo que matarte, voy a matarte- su corazón bombeaba con frenesí- ¡Ahora, ahora!"
Pero su mano no pudo separarse de su bolsillo, el lápiz continuaba escondido y la aguja del reloj seguía avanzando.
La música comenzó a sonar, el fuerte y agudo riff de guitarra hizo vibrar al personal y él, Light, se sentía como una de esas cuerdas metálicas…atizadas sin piedad hasta ahogarse en jadeos.
Miró de nuevo el reloj, habían pasado veinte minutos. ¡¿VEINTE MINUTOS?! ¿Dónde se había metido ese idiota?
Se alejó del tumulto dirección a las casetas, mirando de un lado para otro buscando al detective.
- Será mejor que lo llame…- estaba a punto de coger el teléfono cuando miró en frente, en una caseta de licores y chupitos a 300 yenes.
Su voz, grave y suave penetró en sus tímpanos. También una débil risita… sus retinas almacenaron su imagen como si fueran información confidencial de gobierno.
Allí estaba él. Con las bebidas en la mano y apoyado en una barra, hablando, hablando con otro hombre.
El susodicho era un alto y fornido muchacho con largas greñas pelirrojas. Su cara le sonaba mucho, le era familiar…
"- ¡Kuso!- una batería, un grupo gay en su máxima potencia- ¡Es el batería del primer grupo local que habían tocado aquella noche! ¿Pero que hace con…? ¡¡¡ Hijo de puta!"
El músico arrancó una risotada de los labios albinos del moreno, acarició su mentón y lo miraba con adoración. ¿Qué coño se creía? ¡Quería ligárselo!
¡Su nombre! Tenía que saber su maldito nombre y matarlo en aquellos instantes de la manera más retorcida que pudiera imaginar.
Que se le gangrenen las manos que le están tocando, ¡No! Peor aún, la cara sonriente y la polla que quiere follarle. ¡Aquello no iba a quedar así!
Dio un paso adelante, bravucón, buscando jaleo con la mirada. Una mueca de odio encendía su rostro.
Sin dar ni una explicación apartó de un manotazo la mano del pelirrojo y seguidamente, le propinó un fuerte puñetazo en la nariz.
El detective si vio desplazado por el brutal movimiento, las bebidas se les cayó sobre la camiseta.
- ¡Light!- exclamó el detective, agarrándolo por el hombro para detenerlo- ¿Qué te crees que haces?
El músico se puso en pie de golpe, levantando su puño a la vez y dispuesto a contrarrestar el ataque de aquel desconocido. Sin embargo, Light le dio de pleno un golpe en el estómago y se cayó de rodillas.
Con semblante de dolor, el hombre, que no tendría más de 23 años, susurró incoherente:
- ¿Pero quien coño te has creído…?- pero una potente patada lo hizo callar.
Un muro de espectadores observaban con sorpresa y otros con excitación.
- ¿Te crees que por ser un musiquillo de tres al cuarto puedes intentar ligar con cualquiera?- siseó venenosamente, enloquecido, sus ojos denotando maldad en estado puro.
- ¡YAGAMI!- rugió L, interponiéndose en su camino.
- ¡Cállate estúpido calienta…!- escupió Light, pero fue L esta vez quien le propinó un fuerte golpe en la mandíbula. Escupió un borbotón de sangre.
- Te estás pasando de la raya…- ladró el interpelado.
Ayudó al pelirrojo a levantarse, este se apoyo sobre su hombro, rozo todo pedazo de piel que podía en el intento.
- ¡Esto no quedará así!- y lo señaló con un dedo-¡Te desafío! ¡Al alba, en el descampado del Tokio Dome! ¡Dime tu nombre maldito!
- Light Yagami- siseó Light, midiendo cada roce de aquellos dígitos repugnantes y rechonchos- ¿y tú eres?
Evitó de todas las maneras encontrarse con la mirada inquisidora del detective, pero podía sentirla, clavada sobre sus ojos con el rabillo del ojo.
- "Me da igual todo, que me descubra si quiere, ¡Esto no va a quedar así!".
- Mi verdadero nombre es Suguru Thika, batería de los God Hill, y te voy a machacar.
Su ira menguó, se transformó en una especie de calma y su victoria fue concebida tras verse sabedor de aquel nombre.
- Perfecto, allí estaré- y sus ojos brillaron- vámonos- se dirigió al moreno, semblante hostil, con los ojos entrecerrados.
Extrañamente, L no se opuso. Siguió a Light sin rechistar hasta poder respirar el aire puro que la muchedumbre no podía ofrecer. Se cruzó de brazos.
-¿Y?- frunció el ceño.
- Vámonos- siseó el castaño- quiero decirte algo muy importante.- intentó tocarlo, agarrarlo del hombro. El mayor se negó, apartándolo.
- Eres consciente de que si ese hombre muere vas a ser condenado de ser Kira, el asesino de masas, ¿verdad?
"- Así era, lo sabía, y el momento crucial estaba allí delante de sus narices. ¿Ahora que debía hacer? Debía llevarse a L a un lugar apartado y entonces, allí… decidir. Matar o amar. Matar o amar.".
- Te repito que quiero hablar contigo. Es importante.- siseó Light.- si no me vas a seguir me iré solo a casa.
- ¿A casa? Yo no quiero acabar con la fiesta, Yagami san- resopló con frialdad este. La música aún no había dejado de sonar, la gente vibraba, reía y disfrutaba bebiendo de una botella de alcohol…otros, con la compañía de un buen amante a escondidas del mundo.
- Tampoco voy a dejar que tu fiesta consista en ser empalado por otros- atajó con firmeza.
Éste se rió con sorna.
- ¿Te estás escuchando?- no sabía se reírse descaradamente o montar en cólera y acabar con sangre en las manos. Sangre de Light Yagami, claramente.
- Si, por eso quiero que hablemos.
Quedaron en silencio, uno en frente de otro. Pasaron varios segundos hasta que el moreno lamió su pulgar y contestó.
- muy bien, acepto hablar contigo. ¿A dónde quieres que vayamos?- preguntó entonces.
Fue en ese momento cuando Light extrajo la invitación del hotel que había ganado. Se la enseñó a su compañero.
- Creo que aquí será un buen lugar.- propuso.
L alzó una ceja con diversión.
- ¿Me vas a llevar a un hotel Yagami kun? Pensaba que con tu "buen humor" podrías hacérmelo aquí mismo si te apetecía, ya que haces lo que te da la gana y cuando te da la gana- lo provocó.
Inspiró profundamente.
- ¿vendrás o no?- preguntó malhumorado, sin contestar a la provocación del mayor.
- Muy bien, iremos. Creo que será interesante...- siseó este. Ambos caminaron entonces hasta el arco de la entrada; Light delante de L, y este escribiendo un mensaje en su teléfono móvil.
- ¿A quién mandas un mensaje? – preguntó el castaño.
- A Watari, claramente, por si no salgo vivo de esta, ¿Qué te pensabas?
- Será mejor que llame a un taxi.
Y así hizo, diez minutos más tarde un taxi aparcó en la entrada. Ambos subieron en él y Light le enseñó al conductor el folleto del hotel.
Eran las cinco y media de la mañana, y el negro del cielo comenzaba a tornarse un poco más liviano. El trayecto duró apenas quince minutos.
Cuando bajaron del vehículo, sin decir nada, ambos entraron en la recepción del hotel. El susodicho era altísimo, de al menos 30 plantas, de un color azul celeste por fuera y acristalado por dentro. La recepción era enorme y majestuosa, y un elegante hombre esperaba para poder atenderlos.
- ¿En qué puedo servirles?- preguntó cortésmente, mientras les servía a ambos una copa de champagne francés.
Light le enseñó la invitación y éste la cogió entonces.
- OH, perfecto, habitación para dos entonces- los miró- ¿cama de matrimonio?- inquirió, esperando una respuesta de aquellos extravagantes clientes.
- ¿Hace falta una cama?- siseó L, meticuloso.
- De matrimonio, por favor- afirmó Light cortésmente.
- Muy bien.
El hombre se dirigió a su ordenador, registró la reserva y se dirigió a Light para darle la tarjeta.
- Planta 30, suite número 5- hizo una reverencia- la duración de la invitación es de 24 horas, si tienen equipaje se lo subiremos a su estancia.
- No, gracias- espetó Light.
No dijo nada más, se dirigió al ascensor y L lo siguió. 30 plantas eran muchas plantas, y tras el relax que supuso el montar en taxi sus músculos comenzaron a entumecerse a causa del cansancio.
Ambos se miraban, desafiándose, esperando llegar a la dichosa planta superior para poder hablar cara a cara y enfrentarse a la verdad. Enfrentarse a la verdad…
- "Light, acaso, tú… ¿vas a mostrarte ante mí como Kira? ¿Vas a enseñarme como matas y acabarás conmigo después?
- "L, si sigues mirándome así no se si voy a poder matarte. No he estado seguro de hacerlo en toda la noche, y ahora, al tenerte tan cerca, me lo pones más difícil".
- "Light…"
- "… L"
- ¡¡"Llega el momento de la verdad"!!
- Planta 30, que tengan una buena estancia.- la voz mecánica del ascensor los avisó de que habían llegado a su destino. Se encontraron con un largo pasillo de cristal, en el cual se podía ver todo Tokio. Plantas tropicales decoraban el mismo, y enormes puertas de roble daban paso a las habitaciones.
Caminaron hasta encontrar la puerta número cinco. Light sacó la tarjeta de su bolsillo y se dispuso a introducirla.
Se escuchó un crujido y la puerta se abrió. Todo lo que pudieron ver allí dentro escapaba a sus imaginaciones.
La suite a la que habían llegado era una hermosa sala rectangular, con unas vistas preciosas que dejaban ver los edificios más altos de Tokio en todo su esplendor.
Una enorme cama con dosel de seda llamaba la atención pues, docenas de pétalos de rosa la decoraban, y una botella de champán y una caja de bombones esperaban en la mesita de cristal.
El moreno detective ascendió por el pasillo, observando aquella oscuridad exquisita y aquellas luces de colores que alumbraban cada mueble en una auténtica perfección. Armonía en estado puro.
- Bonito lugar para morir- siseó entonces, Light había cerrado la puerta y caminaba hacia él. Despacio, muy despacio, bombeando sangre-¿No crees Kira?- preguntó.
El hermano de Sayu quedó parado detrás de él, no habló, pero su respiración se tornó vertiginosa.
- "Hazlo ya, mátame. Aunque sepas que Watari te va a detener a primera hora de la mañana por ello… vamos, acaba con mi vida, ya que si no puedo estar contigo, no la quiero para nada."
Entonces lo abrazó, lo abrazó con fuerza por la cintura y lo atrajo contra su cuerpo. Los ojos del detective se bañaron en lágrimas ante el contacto.
- "Si está sensación es la muerte, ¿quién tiene miedo a morir? ".
Pero no se separó, tampoco se desplomó en el suelo con el corazón en la mano… si no que él se aferró más a su cintura, lo apresó, exhaló su aliento en el nacimiento de su cuello y habló, le habló sensual y exasperadamente.
- Te quiero.
Continuará.
N/a: ¡Hola a todos! ¡NOOOOO, BAJAD LAS ARMAS! ¡HE VUELTO! ¡HE VUELTO TRAS MUCHOS MESES Y SÉ QUE MEREZCO LO PEOR! U_u. Espero que a pesar de todo os haya gustado. Y este final, bueno, seguramente el siguiente será el último capítulo, lo que no sé es si habrá el final y un pequeño réquiem jajajaja, eso será si alguno de los dos muere, claro ^^. Jujuju.
Espero vuestras opiniones con anhelo.
¡Por cierto! Estoy haciendo otro fic de Death Note, se llama "Your World, your Doll" y espero que os guste ^^.
Además de: "La rebelión de los ukes". Un fic humorístico que os gustará mucho. Con series como Naruto, Gravitation, Full Metal Alchemist, Yu Yu Hakuso y Death Note, por supuesto, como protas. ^^.
Un beso, espero vuestros reviews.
Bergdora.
