Capítulo XI
Tuya
Se sentó en la butaca que estaba más cerca de ella. El abatimiento se hizo presente mientras veía a su amigo desaparecer escaleras arriba hacia su dormitorio. Las cosas no debían ser así… aunque en realidad, nunca pensó en como sí deberían ser. Harry ya lo sabía y nada podría cambiar eso, confiaba en que no se lo diría a nadie, así como él confiaba en que Hermione pronto dejaría ese capricho. Tanto más fácil era creerlo. Ahí en la soledad y relajo que su sala común le otorgaba, pensaba en si sería correcto ir al despacho de su profesor. Podría, como siempre, silenciar todo atisbo de rectitud y pasar otro breve momento junto a él, con sus labios recorriendo su piel, sintiendo el vaivén de su negro cabello en su rostro, su respiración agitada a cada instante, sus caricias, su cuerpo entero. No podía decir que no. No a él. ¿Cómo negarse al placer? ¿Cómo no volver a sentir esa excitación a cada paso dado antes de llegar a sus brazos? Internarse en la oscuridad para llegar nuevamente a ella con la única certeza de encontrarle, de ser suya aunque fuera un instante, arriesgando mucho…pero por una recompensa aún mayor. Olvidar, sentir, y luego volver a olvidar. Todo se traducía a eso aunque el último paso a veces no le resultara tan bien. ¿Iría? Estaba segura que de no haber tenido esa conversación con Harry no estaría en la disyuntiva, pero ahí se presentaba esa pregunta; implacable, inclemente.
Se levantó de su asiento, no había llegado hasta donde estaba pensando. Cuando salió por el retrato sólo un miedo se apoderaba de su mente: No podía decir que no.
Caminó con lentitud, creyendo que a cada paso dejaba un poco de culpa en el camino. Daba igual que así fuera, de cualquier modo ya estaba frente a su despacho. Tocó tres veces como siempre hacía y esperó. Tocó nuevamente pero igual que la vez anterior la puerta no se abrió, esperó un poco más. Nada. Tal vez estaría de guardia, o en la oficina del director. Cualquiera fuese la razón por la que esa puerta no se abriese, muy a su pesar nada tenía ya que hacer ahí, dio media vuelta para deshacer el camino andado y de paso molestar a la dama del retrato que de muy mala gana le permitiría entrar nuevamente a su casa.
………………..
- ¡Hermione! ¡Anda ya dormilona, es más de medio día! La gente podría comenzar a pensar que estás muerta.
- ¿Ginny?- Dijo mientras bostezaba, aún con ganas de seguir durmiendo.- ¿Medio día has dicho?
- Así es. Hemos llegado hace muy poco. Ron está abajo junto con Harry. Queremos pasar la tarde paseando por los terrenos, no hace tanto frío y como mañana comienzan las clases sería bueno disfrutar este último día juntos.- Dijo la pelirroja sonriendo ampliamente.
- Una idea muy buena, Ginny. Bajaré enseguida.
- Te espero abajo.
Hermione se levantó con pereza. Se vistió y tomó su varita para bajar a la sala común algo más despierta.
- ¡Hermione!- Dijo un alegre pelirrojo que la recibió con una gran sonrisa.- ¿Qué tal estuvieron las vacaciones?
- Hola, Ron.- Respondió la chica.- La verdad no me quejo, ¿Y las tuyas?
- Bastante bien.
- Estoy seguro que eso se habría transformado en un "excelente" de no haber sido por el incidente del dragón.- Dijo Fred, quien se acababa de integrar a la conversación.
- ¿Qué incidente?- Preguntó Harry.
- Oh, créeme. Será mejor que no lo sepas.- Se adelantó a decir George.- Al menos no antes del almuerzo.
Los gemelos intercambiaron una mirada de complicidad a la vez que el color rojo se hacía predominante en las mejillas de Ron, y Ginny hacía una mueca de asco. Eso fue todo lo que necesitó Harry para tener la seguridad de nunca querer enterarse de aquel "incidente". Luego se dirigieron juntos al comedor para almorzar donde se encontraron con Neville.
- ¿Qué tal las vacaciones, Neville?- Preguntó Harry a su amigo.
- Horribles.- Respondió éste desanimado.- Fui a un maldito pueblo fantasma, y lo digo literal. Se sorprenderían de las historias que contaban esos condenados entes. Escalofriantes. ¿Y las tuyas?
Harry no pudo evitar mirar a Hermione, quien se adelantó para responder.
- Sin novedad.- Dijo tal vez un poco brusca.
- Sin novedad.- Concordó Harry y apartó su mirada de los ojos castaños de su amiga.
- Cien veces hubiera preferido eso.
- Ya, ya, Neville. Ya ha terminado el suplicio. Bueno, al menos por hoy. Mañana tenemos pociones.
Al ver la mirada de desaprobación de Hermione, que siempre defendía a Neville, volvió a hablar:
- ¡Está bien, lo siento! Sólo era una broma. Pero hablando en serio, hoy lo vi y no estaba muy de buenas.
- Es Snape, Ron. Dudo que alguna vez haya estado de buenas.- Acotó Harry.
- Es cierto.- Dijo Ginny.- Pero para que Ron haya lo haya notado… Habría de haber estado muy de malas, ¿No creen?
Ante el comentario de Ginny todos rieron excepto Neville, quien tragó audiblemente haciendo notoria su preocupación.
- ¿Qué sucede? ¿Ahora analizamos los enojos de Snape?- Dijo Hermione, quien comenzaba preguntarse si el no haber concurrido a la cita con Snape sería el causante de su mal humor.
- No, nada me podría importar menos que Snape.- Dijo Ron distraído.- Hey, Harry. ¿Esta noche iremos donde Hagrid?
- Ehh… era mi plan en un principio, pero aún me queda un par de redacciones que terminar.- Admitió el chico.
- Mucho mejor porque a mí también me faltan algunas. ¿Mañana entonces?
Harry asintió. Ya le había dado demasiadas excusas al semigigante, y aunque sabía bien que no tendría nada de relevancia el asunto por el que los citaba, se lo había prometido. Además siempre era agradable pasar un momento charlando y viendo cómo Ron hacía un sobrehumano intento por comer lo que el guardabosques había cocinado. Rió al recordar la última visita que le hicieron. Casi por inercia Ron había estirado el brazo hacia el plato que contenía unos pastelitos, fue tarde cuando sintió el codazo de Hermione pues ya lo tenía en la mano, lo miró con resignación y se lo llevó lentamente a la boca por educación. Entre disimuladas risas sus dos amigos le vieron terminarlo como si se tratara de una gran tortura.
Cuando terminaron de comer, se levantaron para dirigirse a las afueras del castillo. Era una tarde muy agradable, un sol de invierno aparecía intermitente entre algodonadas nubes y aunque no emitía calor, no hacía demasiado frío para ser pleno invierno lo que no les hacía ser los únicos en su paseo. Alumnos de todos los cursos se congregaban en pequeños grupos charlando animadamente, otros corrían alegremente partícipes de algún inocente juego y algunas parejas se fundían en un esperado reencuentro, todos aprovechando el último día libre.
Los cinco Gryffindor se sentaron en dos banquitos conjurados por Hermione y se pusieron al tanto de lo sucedido en las vacaciones. Por supuesto hubo una historia que nunca sería contada.
Cuando el sol comenzó a bajar y ya no quedaba nadie por los alrededores, decidieron entrar a la calidez del castillo y terminar sus redacciones para el día siguiente. Al entrar a su sala común, vieron a Fred y George rodeados de envoltorios de golosinas de Honey Dukes.
- ¿Y esto?- Preguntó Ron al acercárseles.
- Una apuesta…ganamos mucho dinero…y…fuimos a Honey Dukes.- Contestó Fred con dificultad.- Creo que ya no puedo comer nada más… pueden llevarse el resto.
- En…realidad nos harían un gran favor si lo hacen.- Dijo George finalizando la oración con una mueca de asco.
- ¡Encantado!- Dijo Ron y se apresuró a tomar una enorme bolsa con golosinas. Luego se dirigió hacia la mesita donde Harry y Hermione comenzaban a abrir libros y desenrollar pergaminos para comenzar el trabajo pendiente. Así permanecieron hasta que el cansancio pudo con ellos y se fueron a dormir en espera de un nuevo día de clases.
....
Caminaban en silencio tras un altanero grupo de Slytherin. La puerta estaba abierta y se sentaron en silencio en los puestos de siempre. Puntualmente, entró su profesor de pociones con violencia mientras su capa ondeaba tras de sí. Se cruzó de brazos frente a la clase y miró a cada alumno con intensidad, con mayor violencia que nunca dio las indicaciones para que los asustados alumnos comenzaran a trabajar.
Los estudiantes comenzaron a preparar la poción, y salvo algunas excepciones, la cosa iba de mal en peor, y es que la poción en cuestión era muy difícil de realizar.
- ¿Le parece eso…?- Bufó indignado- ¿le parece siquiera que aquello en su caldero sea una poción?. 5 puntos menos para Gryffindor.
- Señorita Hallberd, no dudo de su capacidad de lectura…- dio un suspiro.- No, en realidad sí lo hago. Vuelva a leer el segundo párrafo.
- Wells, podría ir a buscar agua del retrete y le aseguro que tendría una mejor calificación. Otros cinco puntos de Gryffindor.
Ni los Slytherin se estaban salvando de sus comentarios, aunque por supuesto no les restaba puntos. Así iba avanzando puesto por puesto, lanzando hirientes comentarios a los estudiantes. A Hermione le sorprendió que Snape siquiera la mirara. No se acercó a su puesto ni le dirigió algún comentario que evidenciara lo horrible de su poción y eso que era una de las raras ocasiones en las que Hermione Granger no podía con una poción. Pasó la hora lanzando miradas furtivas a su profesor pero nada en él parecía notarlas. Eso al menos, hasta cuando la clase hubo terminado y los alumnos amedrentados se dirigieron en tropel hacia la salida como si su vida dependiera de ello, o al menos un par de puntos. Ella en un contexto diferente que el de sus compañeros, arriesgó un poco más.
- ¿Sucede algo, señorita Granger?- Preguntó Snape al verla detenida frente a su escritorio mientras él sostenía la puerta.
- Esa pregunta debió de haber salido de mi boca.
Él no dijo nada, pero una expresión de duda se dibujó con sutileza en su rostro. Cerró la puerta sin dejar de observar a la Gryffindor, en busca de una respuesta.
- ¿Fue porque no llegué anoche?- Preguntó Hermione.- Quiero decir… su estado de ánimo…ehh…
Se dio cuenta de su error, pero muy a su pesar no fue a tiempo. ¿Preguntarle a Snape por su comportamiento? En realidad, ella quería excusarse, saber si es que él la había esperado.
- Creo que está confundiendo las situaciones, Granger. Se queda terminada la clase, ocupa mi tiempo, critica mi actuar… y encima cree que es lo suficientemente importante como para influir en mis estados de ánimo. Déjeme decirle que no es tan inteligente como se jacta de ser.- Dijo el hombre con frialdad clavando sus ojos negros en los suyos.
Tal vez un tiempo atrás, Hermione hubiese retrocedido. Pero comprendió su equivocación: había bajado la guardia y ahora debía volver a situarla en el nivel correspondiente.
- Nunca he escuchado reproches cuando le hago perder el tiempo algunas noches, profesor. Tampoco cuando lentamente desabrocho todos y cada uno de los botones de su túnica, o cuando hacemos eterno algún encuentro por los pasillos.
No hizo movimiento alguno mientras su alumna se acercaba a él, despacio mientras las palabras salían seductoras de sus labios y en sus ojos brillaba el deseo. Supo que no habría explicaciones o relatos que aclararan lo sucedido la noche anterior.
Mucho mejor así. Al menos para él, porque ella tuvo la inquietante certeza de pertenecerle. Pertenecerle aunque él se mostrara frío y distante, aunque sus palabras le hirieran y sus actitudes le alejaran.
Era suya, eso era cierto pero, ¿Él lo sabría?
Hola! Un gusto volver a encontrarnos
Primero, les respondo sus reviews:
Aide: Me costó un monton escribir sobre la reacción de Snape! al final opté porque se hiciera el desentendido y actuara como si no le mportara y para demostrarlo, un par de cosas pesadas, no fuera a mostrar debilidad! Gracias por tus reviews! siempre me escribes :)
Juliacesar: Cada vez que leo un review tuyo mi mente se llena de ideas! Aún no sé como va a terminar la historia... pero si concuerdo en que hay bastante drama en la vida real así que pondré todos mis esfuerzos para que esto resulte bien, pero por sobretodo quiero que sea lo más creíble posible y pueda mantener la personalidad de Snape. Ya sabes que toda mi dispocición está a tu alcance si alguna vez te animas a escribir y quieras mi opinion :) muchas gracias por ser tan fiel a mi fic!!
Sirenitus: gracias nuevamente por un review tuyo, me alegra mucho tener tu apoyo y q leas mi historia!
Jesica: Gracias por tanto cumplido! jeje espero que tambien te guste este capitulo!
Lunnaris: Si, antes ya me has dejado reviews! muchas gracias, es lindo saber que hay quienes leen mi historia y me lo hacen saber, gracias por seguir leyendo!
Loki: jaja con esa motivacion en historia!! (te envidio un poqito eh!). Harry se enteró porque...bueno porque vendría a ser la conciecia de Hermione y porque alguna consecuencia tenían que tener esas escapadas no te parece? jeje
Minerva: Agradecida por otro de tus reviews! Y bueno, eso pasó cuando Hermione no fue al despacho de Snape, auqnue en realidad ella sí fue pero eso él nunca lo supo. De todas formas él no podría pedir explicaciones porque de esa forma mostraría "interés" así que sólo se defiende con palabras hirientes. Simplemente Snape.
Valblack: Embarazadaa! es una idea espeluznante pero lo he visto en otros fics, una vez leí uno en que Harry quedaba embarazado (de Snape) así que tendremos que buscar otra forma de ponerlos a prueba! gracias por tu review! :)
Gracias a todos quienes leen, ponen mi historia entre sus favoritas y alertas =)
Un último punto.. hubo varios comentarios sobre poner algo de amor entre la pareja. No me ha desagradado del todo la idea a decir verdad, aunque siempre pensé en hacer de este fic una historia de deseo y lo mas cercano al amor sería la obsesión (no la locura, que no se malinterprete). Me gustaría saber que piensan para así tomar una decision...pero no prometo nada porque incluir amor sería alargar el fic, nunca nunca sería un amor "normal" eso sí porque Snape es demasiado frío y ni por Hermione va a cambiar (asi como yo lo veo). Bueno, eso. Espero me respondan!
Espero que les haya gustado este capitulo que llegó tarde pero llegó
muchos saludos y un beso!
Asorthya
