¡Ya he tenido suficiente!
Capitulo 9 parte 1.
-Hay algo brillante adelante- Dijo Harry en voz baja. El bosque era tenebroso y oscuro, y Fletch solo les había dado una débil linterna para trabajar. Ellos tuvieron mucho cuidado en seguir al arroyo, como Fletch les había dicho que hagan, pero el arroyo había desaparecido un tiempo atrás y ambos estaban preguntándose si habían tomado el camino correcto.
-Eso tiene un resplandor verdoso- Ron le recordó- Fletch dijo que buscaramos un resplandor azulado.
-Me parece que dijo verdoso-azulado- Insistió Harry.
Ron se encogió de hombros.
-Bien, vamos a echarle un vistazo.
Él se movió hacia adelante y Harry lo siguió nervioso.
Fletch había sido fiel a su palabra de que no quería que perdieran tiempo por ahí. El mismo día en que llegaron fue el mismo día en que les dio su primera misión. Como Fletch había dicho, si querían camas necesitarían ganarse las. ¿Su objetivo? Kinder Pliz, un tipo de hongo de colores que se hunde en el suelo casa vez que los adultos están presentes, pero que se queda en su sitio cuando los niños están alrededor. Los mejores especialistas en herbología seguían sorprendidos por esta reacción y pagarían una pierna y un brazo por una muestra para investigar.
Dado que los chicos tenían que viajar sin Mundungus, Fletch les dio cada uno un arsenal de artilugios mágicos que supuestamente los protegerían de los peligros del bosque, y les colocó una serie de hechizos de protección, incluyendo el encanto de pan rallado (1) y el encanto de peligro mortal. Ron estaba familiariasado con el encanto de peligro mortal, ese encanto lo conectaba al reloj de la familia, pero ahora lo conectaba para a un reloj que llevaba Mundungus para saber si estaban en peligro serio. No podía explicar bien el hechizo de migas de pan, pero sabía que servía para cuando se perdían o algo así. Y el dispositivo más importante de todo, era el que le recordaba a Harry a una granada muggle.
-Si algo pasa, tiren esto. Noqueará cualquier cosa mas pequeña que un dragón y enviara un señal de humo- Les dijo.
-¿Y que impide que no nos noqueé?- Preguntó Harry.
-Nada-Dijo el hombre- Es por eso que nadie nunca las usa. Noquea a todos, pero a ustedes les sirve. Si algo sale mal, Dung puede ver la señal de humo, buscarlos antes de que lo que sea que los atacó despierte, y traerlos aquí.
Harry frunció el ceño, acariciando la bolsa que tenía la granada.
-¿Crees que haya Dragones en este bosque?- Preguntó con nerviosismo- Fletch dijo que esto no puede noquear a un dragón.
-Nah, el ministerio capturó a todos los dragones salvajes y los envió a reservas- Dijo Ron tranquilizando a Harry.
Los chicos se acercaron a la luz, pero no encontraron los hongos que esperaba Fletch, sino que encontraron pequeñas criaturas brillantes que daban vueltas alrededor, riéndose. Eran hermosos, hombres y mujeres alados de unos cinc centímetros de altura. Los hombres irradiaban un resplandor verde suave por todo su cuerpo y este era sutilmente más brillante en las alas. Las mujeres emitían un brillo azul suave y brillan de tal forma que hicieron a Harry acordarse de las imágenes de Cenicienta de los libros de hadas de Dudley. Sus risas eran musicales y Harry podía jurar que oyó a alguno cantar una canción desconocida.
-¿Que son?- Harry preguntó sorprendido.
-Hadas- Dijo Ron examinándolas- aunque se ven diferentes a las que hay en casa.
Un par de hadas rieron y se acercaron a Harry.
-¿Son peligrosas?- Preguntó Harry con cautela.
-Pueden tirarte del pelo si las molestas, al menos hasta que les digas lo BONITAS que son- Dijo Ron, alzando la voz cuando dijo bonitas para que las hadas escucharan- Son buenas.
Las hadas se rieron por el cumplido antes de volar hacia Harry con curiosidad.
-Eh, Hola- Dijo Harry tentativamente, empujando sus gafas (todavía invisibles) hacia su nariz.
Las hadas de repente volaron al unísono hacia Harry quien se estremeció.
Los ojos de Ron se abrieron en Shok al ver como las hadas robaban las gafas invisibles de Harry de su nariz. En el momento en que las gafas perdieron el contacto con la piel volvieron a ser visibles ora vez y las hadas chillaron de alegría antes de llevarse las.
Ron corrió tras ellas y Harry lo siguió por atrás, pero entre la oscuridad y el hecho de que no tenía gafas no podía ver nada así que se cayó despues de unos cuantos pasos. El se puso de pie y se fue en la dirección contraria.
Sus pies sonaban en e bosque mientras seguía un resplandor brillante en la distancia. Corrió hasta que llegó a un claro y miró a su alrededor. El resplandor venía del suelo, el se agachó entrecerrando los ojos. El resplandor era demasiado brillante como para que fueran hadas, pero sin sus gafas no había forma de que supiera lo que eran. Buscó a Ron, pero no vio nada.
-¿Ron?- Preguntó, cada vez más asustado.
No hubo respuesta.
-¡¿Ron?!.
En un diferente claro del bosque Ron estaba persiguiendo a un grupo de hadas.
-¡Dámelos!- Gritó con enojo, las hadas solo se rieron. Ron maldijo, se había olvidado lo mucho que le gustaba a las hadas hacer bromas. Por lo general, las hadas de su casa se sentían como las almas gemelas de Fred y George y siempre volaban hacia ellos.
Cuando Ron se dio cuenta de que no estaba haciendo ningún progreso resopló y sacó un petardo de su bolso. Fletch les dio unas cuantas a él y a Harry para ahuyentar pequeños parásitos, como Doxies. Ron esperaba que funcionaran con hadas. Ron usó un pequeño encendedor muggle que Harry le había enseñado a usar y con éxito encendió el petardo luego e tres intentos. Ron lo lanzó y dio unos pasos hacia atrás antes de que el petardo explotara soltando miles de chispas rojas. Las hadas, en shock, soltaron las gafas de Harry y se fueron volando mientras chillaban tratando de evitar que las chispas quemaran sus alas.
Ron sonrió y levantó las gafas del boscoso suelo.
-¡Las tengo Harry!- Gritó Ron.
No hubo respuesta. Ron frunció el ceño.
-¿Harry?- Preguntó.
Ron miró a su alrededor antes de darse cuenta de que no sabía como había llegado hasta allí. Ron empezó a entrar en pánico, pero antes de que pudiera realmente enloquecer recordó lo que Fletch le había dicho.
-Si te pierdes, no entres en pánico- Dijo Fletch- Coloqué el encanto Migas de Pan en tus zapatos, solo tienes que decir "Estoy perdido" y el encanto se activará.
-Estoy perdido- Dijo Ron.
Las suelas de sus zapatos comenzaron a brillas, y para su sorpresa, también lo hicieron las huellas que lo llevaron hasta donde estaba parado.
-Que raro- Susurró Ron. Él siiguió el brilló mientras cuidadosamente busca rastros de sus amigos.
-¡Harry!- Gritó.
Harry estaba buscando algo frenéticamente en su bolso, estaba tratando de buscar el objeto que le diría a Mundungus donde se encontraba, pero tenía problemas para distinguir que era cada cosa sin sus gafas.
El estaba tan concentrado en hacer lo que estaba haciendo que no se dio cuenta de que algo grande había entrado al claro hasta que oyó un relincho. Harry miró hacia arriba, aterrorizado, y vio a un criatura con un brillo blanco. El se quedó inmóvil, luego se asustó y le tiró su bolsa a la criatura con todas sus fuerzas. Una columna gigante de humo salió en forma de explosión de la bolsa y eso fue lo último que Harry vio antes de que todo se pusiera negro.
Ron escuchó una explosión a lo lejos y vio como, a varios metros de distancia, un columna de humo brillante se formaba a la distancia.
El corrió hasta la fuente del humo, tropezando con las raíces de arboles.
Ron llegó al claro en el momento exacto en que Mundungus apareció, ambos se quedaron mirando la escena. Harry estaba acurrucado en el suelo inconsciente sobre un montón de flores brillantes. En el otro lado del claro había un unicornio acostado con elegancia en el suelo del bosque.
-¿Niños, se asustaron por un maldito unicornio?- Resopló Mundungus.
Ron se arrodilló al lado de Harry y deslizó las gafas en su cara tan pronto como Mundungus les dio la espalda. A continuación, saco un frasco de sal con olor mágico de su mochila y la sostuvo debajo de la nariz de Harry.
Los ojos del niño se abrieron y se sentó de pronto, jadeando.
-Esta bien Harry- Dijo Ron- Era solo un unicornio.
Harry se ajustó las gafas, que volvieron a ser invisibles al tocar su piel, y miró alrededor. Su mandíbula se abrió cuando vio a la criatura.
-¿Eso es un unicornio?- Respiró Harry.
-¿Los conoces?- Preguntó Ron.
-Aparecen en historias muggles- Harry suspiró mientras veía al ser radiante- Yo no sabía que existían- Había un brillo en los ojos de Harry similar a la sonrisa de un niño que acaba de oír por primera vez del hada de los dientes. (Ratón Pérez).
-Esto es genial, mis bellos niños- Fletch no los pidió esto pero no se va quejar.
-¡No puedes matarlo!- Dijo Ron-¡Vas a estar maldito!.
-Solo la sangre esta maldita- Resopló Mundungus- El pelo, por otro lado...
Harry y Ron fruncieron el ceño al ver a Mundungus sacar un cuchillo y cortar el pelo de la cola del unicornio. Fue un espectáculo triste de ver y Harry comenzó a sentirse mal por haber activado la señal de humo.
-Ahora voy a ir por el cuerno, me va a dar una buena cantidad de galeones- Murmuró.
-¿Vas a sacarle el cuerno?-Preguntó Harry- ¿No le va a doler?.
-Le va a crecer de nuevo- Dijo el hombre, sin pasión.
-Ahora hagan algo útil y comiencen a quitarle el pelo de la melena.
Harry miró a Ron, luego miró las sales aromáticas que tenía este en la mano.
Ron miró a la criatura y a Mundungus y luego miró a Harry. Parecía que ambos tenían la misma idea. Ellos se levantaron de piso y caminaron hasta el unicornio. Ron puso cuidadosamente las sales delante del unicornio cuando Mundungus no estaba mirando y se apartó rápidamente.
El unicornio se mantuvo inmóvil por un momento, luego estiró una pierna y pateó a Mundungus en la cara. Elhombre gritó de dolor mientras el unicornio relinchaba. La criatura se paró y se enfrentó a Mundungus con su cuerno apuntándole directamente. Mundungus saltó lejos y desapareció. La criatura pisoteó con sus cascos con furia y le prestó atención a los chicos, quienes estaban acobardados cerca de un árbol. Sus ojos se centraron en Ron.
Los dos niños corrieron para estar lo más lejos que pudieran de la criatura enojada. Ellos no se molestaron en para y ver si la criatura los perseguía, simplemente corrieron y corrieron hasta el hombro de Ron golpeó contra algo suave, pero enorme. Ron cayó dolorosamente sobre sus rodillas. Cuando levantó la vista, vio a una criatura parecida a un caballo con alas y un pico. A Ron le tomó un minuto darse cuenta de que estaba mirando un hipogrifo, a un hipogrifo real, vivo. El animal lucía mucho más peligroso que los muñecos que sus hermanos le dieron.
Harry lo estaba mirando, aterrado. No tenía ni idea de a que animal estaba observando, pero por la cara de Ron, no era un bueno. Freneticamente, trato de pensar en que hacer. Ninguno tenía sus mochilas, las habían dejado junto con todas sus armas en el claro.
-L-lo siento- Dijo, no sabía el bien que iba a hacer.
La criatura lo miró y ninguno se atrevió a moverse. Ron ni siquiera se atrevía a parpadear. Entonces, la criatura se puso de rodillas, a la altura de Ron. Él tragó saliva. La criatura se sacudió su pico contra la mano de Ron y Ron acarició cuidadosamente las suaves plumas de la criatura.
Harry dio un paso hacia adelante y el hipogrifo lo miró. Harry se quedó helado.
-Creo que deberíamos irnos ahora, Ron- Dijo en voz baja. Dio otro paso hacia adelante solo para ser golpeado por una ala enorme. La criatura hizo un sonido enojado.
-Cálmate- Dijo Ron acariciando a la criatura y rezando para que la criatura no se enojara más y le picara los ojos.
El pájaro lo miró.
-E-el ¿no quiso decir eso?-
Ron tenia la extraña sensación de que el pájaro le entendía ya que se calmó considerablemente. Harry esperó un minuto, se puso de rodillas, luego trató de levantarse pero el hipogrifo hizo un sonido enojado. Harry se congeló en una torpe reverencia con los ojos en la criatura. El hipogrifo lo miró a los ojos y Harry le devolvió la mirada sin saber que hacer. Después de un momento la criatura se agacho. Harry abrió la boca y lo siguiente que supo es que la criatura lo estaba empujando para que se pusiera de pie y lo acariciara. Harry le dio una palmada y compartió una mirada de incredulidad con Ron.
-Nosotros, eh, tenemos que irnos ahora- Dijo Harry a la criatura, y al igual que Ron, tuvo la sensación de que le entendía. Los chicos se alejaron lentamente.
-Estoy perdido- Dijo Ron cuando estaban o suficientemente lejos de la criatura. Sus huellas brillantes aparecieron de nuevo y él y Harry las siguieron tan rápido como pudieron. Cuando llegaron al claro, encontraron a Mundungus.
-¡Ahí están! ¿A donde fueron?- Exigió.
-Bueno, ya que te fuiste y nos dejaste con un unicornio enojado...- Ron se detuvo, enviándole una mirada.
-Solo fui al otro lado del claro- Dij Mundungus débilmente- iba a aturdirlo.
Ron volvió a mirarlo y Mundungus tosió incomodamente.
-Buen, de todos modos, tenemos el pelo de unicornio y estas flores deben valer algo. Recogamos algunas y largemonos de aquí- Dijo.
Los chicos aceptaron de buena gana, y usaron los guantes que tenían en sus bolsas para recoger puñados de flores brillantes antes de desaparecer en la noche.
Cuando regresaron a la posada Fletch los esperaba en la parte trasera de esta.
-¿Y bien?- Exigió.
-Tenemos un poco de pelo de unicornio- Dijo Harry- Y algunas flores.
Harry le tendió un manojo de flores a Fletch quien les hecho un vistazo y se burló.
-Estas son Rayos de la Noche, se usan para decoraciones pero no valen nada sin sus raíces porque sin estas pierden su brillo.
Harry frunció el ceño.
-Muy bien, ¿y donde esta el pelo de unicornio?.
-Lo tiene Mundungus- Dijo Ron.
-¡Cabeza de estiércol!- Gritó Fletch.
El hombre pegó un salto cerca de la puerta de la posada por la cual estaba intentando escapar.
-Solo iba al baño- Dijo sin convencer a nadie.
Fletch rodó los ojos.
-El cabello, dámelo. Ahora.- Dijo brevemente.
Mundungus gruñó y saco los pelos de cola de unicornio.
Fletch levantó una ceja.
-¡Esa casi una cola entera, debe valer como mil galeones!- Dijo Mundungus con una mirada codiciosa.
-Ni siguiera lo pienses, Dung- Dijo Fletch- todas tus ganancias van a tu deuda con Renette.
Mundungus frunció el ceño.
-No me mires así, sinverguenza. Se que tienes una hebras más en el bolsillo- Dijo Fletch irritado.
Fletch miró a Ron y Harry.
-Buen trabajo, niños. Se han ganado un lugar donde dormir.
Los chicos asintieron con la cabeza, demasiado cansados como para sentirse emocionados. Fletch dirigió a los chicos al desván de la posada, estaba lleno de cajas pero Fletch había puesto un par de colchones en el suelo junto con ropa de cama. Luego transformo unas cuantas cajas en dos grandes tinas de madera y las llenó de agua.
-Pueden lavarse en estas- Gruño Fletch- si necesitan jabón hay un poco en la sala de la planta baja- El miró a su alrededor.
-Se que el lugar no es mucho. Podemos arreglarlo más tarde, pero por ahora, vayan a dormir un poco.
El par de niños sintió y Fletch se fue. Abos se lavaron rápidamente y se metieron en la cama. No tenían energía suficiente como para reflexionar sobre el día, de hecho, se durmieron apenas cerraron sus ojos.
