Hey, las disculpas ya no sirven ¿Verdad? No tengo excusas, bueno, sí. Pero estoy segura que no les interesa saber, jajaja.

Ugh, terrible bloqueo. Hice como... tres inicios distintos para este capítulo... No sé porque me resultó tan complicado escribirlo. Bueno, aquí esta... Después de tanto la espera a terminado.


Todo el viaje de regreso a Aoh Joksai Kageyama se mantuvo en silencio. No reclamo, grito, ni quejo. No dijo absolutamente nada. Iwaizumi entendía perfectamente que, después de aquel número que habían plantado en Suno Karak, era comprensible que Tobio no quisiera hablarles. Pero le sorprendía lo indiferente que se veía ante todo ahora. Era como si en verdad no se encontrara con ellos. El beta se sintió ansioso. No había falta decir que habían lastimado algo profundo en el omega.

Cuando por fin llegaron al campamento, muchos de sus compañeros se acercaron con alivio a ellos. Pues no habían sido notificados de lo que había pasado y varios ya se habían comenzado a preocupar por su retraso.

—¿Tobio? — Preguntó uno de ellos con gran sorpresa, al darse cuenta de su presencia.

El decir ese nombre causo confusión entre muchos de los lobos del campamento. Algunos se quedaron estáticos en su lugar, haciendo dudar a otros sobre si era correcto acercarse o no. Los murmullos comenzaron entre ellos y el omega en cuestión solo bajo la mirada y continuó caminando al lado de Iwaizumi.

"¿Es Tobio?"

"¿El omega de Tooru?"

"¿Segura qué es él?"

"¿Quién es Tobio?"

"¿Ese omega? ¡No puede ser!"

Hajime se acercó más a Kageyama, tratando de darle un poco de apoyo. El beta se sorprendió cuando el chico se aferró a su brazo con ambas manos y se apegó a él en busca de protección. Iwaizumi bajo la mirada y lo vio con preocupación. A pesar de que en su rostro se mostrara molesto y frunciera el ceño, su cuerpo y olor revelaban lo incómodo que en verdad se encontraba con toda la situación.

Dejaron de avanzar y cuando Iwaizumi miró al frente no pudo evitar sentir temor. Oikawa los estaba viendo fijamente con una expresión no muy agradable y en verdad se veía molesto por la cercanía que el beta y su omega compartían. Inconscientemente Hajime trató de alejarse de Kageyama pero este solo hizo su agarre más fuerte. El alfa frunció el ceño y miró directo a los ojos del menor.

—Ven aquí... — Dijo extendiendo una mano.

Tobio comenzó a gruñir para sorpresa de muchos.

—Tobio. —Llamó Oikawa, pero solo obtuvo más gruñidos en respuesta. Claramente no pensaba ni soltar a Iwaizumi ni acercarse a él.

—¡Chico, por fin llegas! —Interrumpió la voz de alguien más grande.

—Ah, Irihata. Sí, tuvimos un par de problemas en el camino... Pero nada imposible de resolver.

—Ya veo, ya veo. — Los ojos del viejo alfa luego se abrieron de sorpresa al ver al lobo que continuaba por abrazar al beta. —¿Es quién creo que es? — Oikawa solo asintió con la cabeza. — ¡Por Dios, Kageyama Tobio! — Dijo con alegría mientras caminaba hacía a él con los brazos extendidos.

El omega soltó de su acompañante no muy a gusto para recibir un abrazo que no tenía intenciones de devolver. El otro hombre rió y solo dio palmadas en su hombro hablando de lo mucho que había crecido.

—Que bueno verte sano y fuerte, chico. Estaba preocupado que la hubieses pasado mal en los bosques por tu cuenta.

—No estuvo tan solo como crees... ¿Sabías que Tobio-chan encontró un clan? —Dijo Oikawa mientras caminaba hacía ellos.

—¿Oh? ¿En serio?

—Así es... Se unió a Suno Karak ¿Puedes creerlo?

Kageyama solo miró con furia a Oikawa. Irihata paso de verse alegre a iracundo en momentos.

—¿Entonces decidiste dejarnos para unirte al clan de un cobarde traidor? — Preguntó el alfa.

—No fue así-

—Tú sabes bien lo que pensamos nosotros de los cobardes y traidores... ¿O acaso has olvidado todo lo que aprendiste aquí?

—... No, señor.

—¿Qué tienes, chico? Sonríe. Nada malo te va a pasar. Tienes suerte de ser el omega de Tooru, porque de lo contrario te daría otro trato. Anda, sigue a tu alfa. Tooru, hijo, por favor dale a tu omega un lugar donde pueda descansar. Estoy seguro que está agotado. Después ven a mí. Hay cosas que debemos discutir. — Luego se giró a los demás que se encontraban en el grupo y sonrió. — A los lobos de Furokadani, bienvenidos. Espero que pronto puedan llamar este lugar un nuevo hogar.


Kageyama entró a paso lento al cuarto que Oikawa lo había guiado. Tan concentrado se había encontrado en sus propios pensamientos que tardo en darse cuenta que esa habitación era la suya. Levanto una ceja, confundido al ver que ninguna de sus cosas se habían movido de lugar. Lo único distinto allí era el polvo que se había ido acumulando.

Oikawa sin decir nada cerró la puerta, dejándolo completamente solo. Kageyama solo espero un par de minutos antes de dirigirse a la puerta e intentar abrir esta. Como era de esperarse se encontraba cerrada bajo llave. Tobio maldijo frustrado, miró a su alrededor. Solo había una ventana en la habitación y esa era demasiado pequeña como para que él pudiese salir por allí. Y aunque era capaz de transformarse en lobo y fácilmente derribar la puerta eso eliminaría su anonimato y haría mil veces más fácil su recaptura.

Kageyama comenzó a temblar lleno de ira.

Se sentía atrapado. No, estaba atrapado.

¡¿Por qué le habían hecho eso?! ¡¿Qué rayos era lo que Oikawa quería?! ¿Ser su alfa? ¡Que alguien le hiciera el favor! Hacía mucho que Oikawa le había dejado en claro a él y a todos los demás que no lo quería ¿Y ahora qué? ¿De repente tuvo ganas de buscarlo para jugar a la linda pareja feliz? ¡Por Dios!

En medio de su desesperación y frustración Tobio comenzó a destruir y lanzar todo lo que tenía a su alrededor. Terminó por crear un verdadero desastre, pero eso no lo ayudaba a sentirse mejor.

Gritó. Gritó lleno de furia y dolor. Cayendo de rodillas sintiéndose cansado.

Se sentía derrotado.

Y de repente, por fin después de tanto pretender indiferencia, se quebró. Liberando la primera lágrima de muchas que se había estado guardando.


—¿Qué mierdas paso aquí?

Daichi volteo alarmado, pues no se había dado cuenta de la llegada de los lobos.

—Ah, Kinoshita, Narita... Son ustedes. Me sorprendieron. —Dijo en un tono algo agotado.

—Lo sentimos.— Dijo Narita— Pero en serio, ¿Qué fue lo que paso? ¿Te encuentras bien?

—El campamento se ve como mierda. Tú te ves como mierda, Sawamura.

—Han sido días difíciles... Fuimos atacados por Aoh Joksai. —Los ojos de los chicos se llenaron de desconcierto y preocupación.

—Por Dios, ¿Hay heridos? ¿Cómo están todos? —Preguntó Kinoshita.

—Tenemos heridos. No hay bajas. Pero... Es complicado.

—Explícanos y dinos en qué podemos ayudar. —Pidió Narita.

El alfa suspiró y les dijo a sus amigos todos los eventos recientes mientras los guiaba al lugar donde se encontraban todos los demás. Tanaka se encontraba en cama todavía, siendo atendido por Ennoshita quien estaba tratando sus incontables heridas. Sugawara continuaba en reposo, pues su cuerpo seguía estando débil por el cambio forzado de lobo a humano causado por el dardo. Yamaguchi cuidaba lo mejor que podía de Tsukishima. El omega había sido golpeado, pero lo suyo no se comparaba ni un poco a lo que le habían hecho a Kei. Kiyoko, Takeda y Hinata eran quienes en peor condición se encontraban. Sus heridas eran profundas y estaban representando un gran desafío. Yachi junto a Ukai hacían lo mejor que podían para cuidar de ellos, pero la verdad era que no habían visto mejoras.

—¿Donde están Noya y Asahi? —Preguntó Kinoshita.

—Fueron por comida y otras cosas necesarias.

—Daichi, ¿Qué es lo que quieres que hagamos?

Daichi no pudo evitar sonreír, aunque fuese de forma leve. A pesar de esos dos hubiesen decidido vivir lejos del clan siempre estaban dispuestos hacer todo lo que fuera necesario por el. Realmente se sentía agradecido que hubiesen llegado.

—Yachi y Ukai necesitan un descanso.

Ambos asintieron y rápido se pusieron ayudar. Ukai, quien se había rehusado a separarse de su pareja, termino por caer dormido sosteniendo la de Takeda. Yachi en cambio prefirió irse y comer un poco para recuperar las energías y poder regresar pronto.

—Esto está demasiado jodido... —Susurro Kinoshita.

—Lo sé, lo sé... Y lo peor es que no le dijimos a Daichi la razón por la cual estamos aquí.

—No creo que sea buena idea decírselo ahora. Ya tiene demasiadas preocupaciones con el clan así.

—¿Y no avisarle que los Nekomatas están cerca? ¿Estás loco? Las panteras y los lobos somos enemigos por naturaleza. Y no olvides que no estamos hablando de un clan cualquiera, estamos hablando de las mismas criaturas responsables de la masacre de muchos de nuestra raza.

—¡Entiendo, entiendo! Bien, le diremos a Daichi. Pero después. Ahora tenemos que concentrarnos en esto.


El chico suspiró viendo a su líder con cierta duda.

—No sé si sea buena idea.

—Vamos. No hay mejor oportunidad que esta, créeme. —El menor solo frunció el ceño, haciéndolo reír. — No te preocupes, estará bien... Ya lo verás.

—Están muy vulnerables.

—Por eso es el mejor momento para hacer una movida. Son débiles, están desesperados ¿Qué cosas es mejor que eso, Kenma? —El otro solo negó con la cabeza. No pensaba pelear contra su amigo. — ¡Bien, entonces no se diga más! Le vamos a regalar una pequeña visita a nuestros amigos de Suno Karak.


Estoy casi segura que no había mencionado a Narita ni a Kinoshita antes. Casi. Ja. Si ya los había mencionado tendré que hacer ediciones... Huh.

Espero que les haya gustado la sorpresa, espero que les haya gustado el fic y espero como siempre sus bellos comentarios (esos que alegran mi corazón3). Nos vemos en el próximo capítulo. El cual, con suerte, llegará pronto. Eso sino me llega otro bloqueo, jaja... ja.

¡Gracias por todavía seguir este fic!