Notas: "¡Phew! El capítulo más largo hasta ahora, y uno por el cual mucha gente ha estado esperando: una conversación Snape-Sumbledore sobre Harry y Connor, y exactamente qué es lo que Dumbledore sabe respecto a ambos.
¡Gracias de nuevo por los reviews! Las respuestas detalladas están en mi LJ, con liga en mi perfil."
Capítulo Once: Poder Unido Con Amor
"¿Estas bastante seguro de que no quieres un dulce, Severus?"
"Sí, Director." Snape tuvo que luchar para mantener un mal gesto a raya. Incluso después de escuchar el tema sobre el cual Snape quería hablarle, Dumbledore aún había asentido y sonreído y nunca había dejado la sonrisa en su rostro desvanecerse por un solo instante. Él había llevado a Snape directamente a su oficina, lo que era algo, pero ahora estaba acariciando a Fawkes, su fénix, y se negaba a sentarse detrás del escritorio, a pesar de que Snape pensaba debía hacerlo para tener una discusión de esta magnitud.
Al fin, y moviéndose sin prisa, Dumbledore giró y se dejó caer en su asiento. La primera cosa que hizo fue meterse un dulce a la boca, y luego intentó ofrecerle uno a Snape, de nuevo. Para entonces, Snape ya había tenido suficiente.
"Sé que el mocoso Potter en mi Casa es el Niño-Que-Vivió, Albus," dijo él.
Dumbledore parpadeó – Snape solo le había dicho que quería hablar sobre Harry – pero dijo, "Estoy sorprendido de que lo pienses, Severus, ante toda la evidencia disponible. ¿Me dirás por qué piensas que es de ese modo?"
"Es muy obvio," dijo Snape, realmente molesto. "Él es demasiado poderoso para un mago de su edad. Salvó a su hermano del trol, y una vez más hoy, de los Mortífagos. Él puede hacer magia sin varita, Albus, incluyendo, estoy seguro, Encantamientos Escudo sin varita. Creo firmemente que él podría ser el mago más poderoso que ha entrado a esta escuela desde – el Señor Tenebroso." Hábito, superstición, lealtades viejas que habían cambiado, todo lo detenía de llamar al Señor Tenebroso por su nombre demasiado seguido.
"Sí, lo sé todo sobre el joven Harry," dijo Dumbledore, y le dio una sonrisa que provocaba ira mientras golpeteaba una tetara sentada en una mesa detrás de él, la cual prontamente comenzó a silbar. "Sé que él esta haciendo precisamente lo que se supone que haga. ¿Té, Severus?"
Por un largo momento, Snape no pudo hablar – primero a causa de su desconcierto, y luego a causa de que se tuvo que recordar a si mismo que los Mortífagos reformados no se levantaban e intentaban matar a los Directores que los habían salvado de Azkaban.
Intentar matar, uno de sus pensamientos le siseó, probablemente originándose de su instinto de supervivencia Slytherin. El hechizo no conectaría, y tú lo sabes. Estamos hablando de Dumbledore.
Snape asintió a la nada, se calmó, y logró decir con una voz que contenía solo una delgada capa de hielo en lugar de furia ardiente, "¿Lo sabías?"
Dumbledore lo miró, ojos tranquilos. "Por supuesto, Severus. Desde el momento en que el joven Harry entró al Gran Comedor, he tenido que fortalecer los escudos que me protegen contra la imagen de la magia de otros magos. Empeora cuando se enfada, lo cual hasta ahora siempre ha coincidido con algo que él cree pone a su hermano en peligro. Hoy estaba ardiendo, y yo sé que fue él, y no su hermano, quien venció a los Mortífagos." Agitó su cabeza, mientras servía té de la tetera en dos pequeñas tazas. "Sé lo que sus presencias significan aquí, y estoy sorprendido y entristecido. No me había dado cuenta que las cosas habían llegado tan lejos."
Por un momento, Snape se dejó distraer lo suficiente para considerar preguntar al respecto, pero haló sus pensamientos a la razón por la cual había venido aquí. El Director había sido un Gryffindor, no un Slytherin, pero manipulaba tan bien como uno. Y Snape estaba determinado a que en esta ocasión, esta ocasión, si no había otra, él no estaría manipulando al Líder de la Casa de Slytherin a alejarse de lo que realmente era importante.
"¿Cómo puedes saber esto," demandó él, "y aún así decir que Connor Potter es el Niño-Que-Vivió? He sentido la habilidad del chico. Podría ser bueno con arduo entrenamiento—" esas palabras eran aguijones en su lengua "—pero podría decir lo mismo a cerca de todos los imbéciles de primer año que pasan por nuestras puertas. ¿Qué hay sobre Harry? ¿Por qué a él no lo celebran, lo aclaman como al héroe del mundo mágico, el chico que derrotó a Voldemort?" Se sentía agradecido de haber dicho el nombre esta vez. Se había calmado. Él haría esto, se separaría del horrible enojo que deseaba llenarlo cuando pensaba siquiera en el nombre Potter o la terca manera en que Harry se apegaba a las sombras. "Yo estoy bastante seguro de que él lo es."
"No lo es, Severus," dijo Dumbledore alegremente, y entonces le pasó una taza de té que significaba aceptar o verse ridículo al negarse. Snape la tomó, pero la sostuvo de cierta forma que esperaba mostraba su profunda desaprobación a la noción. Dumbledore continuó bebiendo su propio té y mostrando que lo disfrutaba, y no habló de nuevo hasta que se terminó la taza. Entonces sonrió. "Es verdad que Harry es un mago poderoso, pero eso no lo hace ser el Niño-Que-Vivió."
"¿Por qué no?" Snape dijo, y ahora no parecía estar tan calmado. Estaba luchando por no romper la taza en dos.
"Debido," dijo Dumbledore, "a factores que la Orden del Fénix conoce desde antes que Harry y Connor nacieran. Somos afortunados de tener un claro y cuidadoso grupo de signos para guiarnos. Los hemos leído todos con gran precisión, y hemos razonado a cerca de lo que deben significar. Estamos convencidos de que Connor es el Niño-Que-Vivió, y no habríamos anunciado que lo era después del ataque de Voldemort si no estuviéramos tan convencidos." Educadamente ignoró el pequeño salto que hizo Snape en su silla. "Puedes estar tranquilo, sabemos lo que estamos haciendo."
"¿Cuáles son estos 'signos´?" Snape soltó, dejando la taza de té en el escritorio del Director. "Quiero saber qué son."
Dumbledore parecía incómodo por primera vez – incómodo y ligeramente triste. "Severus—"
Snape se levantó. "Si no confías en mí, Albus, entonces deberías de haberlo dicho," dijo él, sintiendo como su voz caía a los registros más bajos y silenciosos, como lo hacía cuando estaba realmente enfadado. "Por supuesto, nunca se puede confiar completamente en un Mortífago, ¿o sí? Incluso en el que le dio la espalda al Señor tenebroso y todo lo que significaba. Incluso en el quien arriesgó su vida por ti como un espía, por un año y más. Incluso en el que es ahora el Líder de la Casa en la cual se sorteó a uno de esos preciados niños Potter." Se giró hacia la puerta. "Bien, ya no necesitas molestarte más por mi presencia. Adiós, Albus. Tendrás mi renuncia en tu escritorio en la mañana."
"No fue completamente mi decisión, Severus," Dumbledore le dijo a su espalda. Snape se detuvo, y no se dio la vuelta. Aún faltaba ver si su pequeño truco podría ganar algo más que esto del Director. "No todos los miembros de la Orden estaban conscientes de ello. Yo lo sabía, como lo sabían James y Lily Potter, y unos cuantos de sus amigos. Fueron James y Lily los que pidieron que la información no se esparciera más que eso. Ellos deseaban mantenerlo en secreto debido al peligro que podría significar para sus hijos."
"Soy el Líder de Casa de Harry Potter," Snape dijo, dándose la vuelta de nuevo. "Yo soy el responsable de entrenarlo, protegerlo, guiarlo a través del mundo mágico durante su estancia en Hogwarts."
"Minerva no lo sabe," Dumbledore dijo, frunciendo el ceño.
En el pasado, Snape se hubiera cohibido ante esa mirada. No lo hizo ahora. Él sabía que estaba en lo correcto, estaba tan seguro como que la magia sin varita agotaba a magos cinco veces la edad de Harry. Cruzó los brazos sobre su pecho.
"También le debo una Deuda de Vida a James Idiota Potter," le gruñó a Dumbledore, "y voy a proteger a Connor Potter. Si es que acaso, sé por qué debería estar protegiéndolo a toda costa, y no a su hermano en su lugar."
Dumbledore dejo salir un largo, silencioso suspiro, como si al fin se estuviera dando cuenta de su edad. "Siéntate entonces, Severus," dijo, levantándose. "Supongo que debí saber que este día llegaría. Por mientras los chicos se quedaran en la Cueva de Godric, nadie más tenía que saberlo. Pero en Hogwarts, como ampliamente me haces notar, habrá otros que podrán, tal vez, detenerse a preguntar sobre lo que parece ser una duda razonable." Miró de reojo a Severus. "Tal vez otras personas ya lo han hecho."
Snape sintió su rostro cambiar ligeramente, y suspiró cuando Dumbledore lo miró y esperó una respuesta. "Draco Malfoy," dijo de mala gana. "Él no ha hecho la conexión de que Harry es el Niño-Que-Vivió, estoy seguro de ello, pero puede sentir el poder del muchacho." Tensó los hombros, preparado para abalanzarse y defender a uno de sus estudiantes. "Pero también está—interesado en Harry, quizás fascinado, y sería extremadamente difícil deshacerse de él."}}Dumbledore asintió. "Supongo que debí darme cuenta de que algo como esto pasaría cuando Harry fue Sorteado en Slytherin," murmuró él, y Snape tuvo que ocultar la sorpresa de que el Director hubiese admitido dos errores en dos minutos. "Esa fue la única cosa que no previmos, cuando tomamos las decisiones que hicimos. Estábamos seguros de que sería un Gryffindor."
Snape observo mientras Dumbledore caminaba hacia un pequeño baúl que ocupaba la parte trasera de su oficina, debajo de una serie de instrumentos plateados que giraban y siseaban, y varias docenas de retratos de Directores del pasado. Pensó, pero no dijo, Eres un tonto, Albus. El chico es un Slytherin. ¿De que otra cosa no te diste cuenta? ¿Debería estar inclinado a desconfiar de ti incluso más de lo que lo hago ahora?
Pero no era verdad el decir que desconfiaba de Dumbledore. Tenía fe en él para que hiciera lo que pensaba era mejor para Hogwarts, y estaba siempre, siempre la deuda de gratitud, de que Dumbledore lo hubiera escuchado y le hubiera creído cuando Snape le dio la espalda a los Mortífagos. Pero tenía sospechas sobre el hombre, también. El Director favorecía a sus Gryffindors, amaba a sus Gryffindors. Era probable que cometiera equivocaciones a su favor y en contra de los Slytherins.
Y, también, estaba la pequeña semilla del enojo, enterrado hace mucho pero no olvidado, que preguntaba: ¿Por qué no expulsaste a James Idiota Potter y a sus amigos por poner mi vida en peligro? ¿Cuándo pude haberme transformado en un hombre lobo o haber muerto, por qué eran sus oportunidades de quedarse en la escuela más importantes?
Sin embargo, él no decía nada al respecto, mientras observaba a Dumbledore enderezarse con un pequeño Pensador lleno hasta el borde con líquido plateado. Dumbledore lo cargó hasta el escritorio y le hizo un gesto a Snape hacia él, con un aire extrañamente solemne.
Snape se inclinó sobre el Pensador, metió la cabeza bajo la superficie de los pensamientos colectados de Dumbledore, y se desvaneció en la memoria.
Dumbledore esperaba en un pequeño y confortable cuarto, silbando sin tonada para si y estudiando los muros como si admirara los horribles cuadros colgando de ellos. De vez en cuando levantaba la varita y lanzaba un aro de humo de colores en el aire, observándolo y riendo cuando cambiaba de forma en forma. Cuando uno se desvanecía, él silbaría, estudiaba los muros, y lanzaba otro.
Snape se entretuvo, si uno podía decirle así, al intentar adivinar donde estaba el cuarto. Las paredes eran de madera, lo cual le hacía pensar que no era parte de Hogwarts, pero no tenía ventanas que le permitieran asegurarse.
Al fin, un golpe sonó en la puerta,, y Dumbledore se giró y llamó, "Adelante."
Una mujer pasó por la puerta, parpadeando ante la luz de las antorchas que abrazaban los muros. Snape sintió su labio retorcerse con desdén. La mujer era Sybill Trelawny, la inútil excusa de Hogwarts para una maestra de Adivinación. Tenía sus túnicas enredadas a su alrededor como la piel floja de una serpiente, y tampoco hacía un gran paso hacia el director, avanzando tan rápido como un caracol lo haría.
"¿Director?" preguntó ella dubitativamente. "No lo entiendo. ¿Creí que me había ofrecido el puesto de Adivinación, que ya tenía un puesto seguro como Profesora?" Ella hablaba de un modo tímido y humilde que Snape jamás había oído. Pensaba que lo prefería al tono usual de la mujer.
"Lo tienes, Sybill, nunca temas," Dumbledore dijo, sonriéndole. "Sin embargo, te llamé aquí porque no escuché por completo la profecía que me recitaste esa noche en la Cabeza de Puerco. Hubo un—poco de conmoción, y me temo que me perdí el resto. ¿Podrías por favor decírmela de nuevo?"
Snape se tensó. Él había sido la conmoción, ya que había escuchado la primera parte de la así-llamada profecía que Trelawny había recitado. Entonces alguien había visto su Marca Tenebrosa, habían gritado, e hicieron que los acaran. Se había apresurado al Señor Tenebroso y reportó todo lo que pudo, lo cual eran unas pocas líneas. Era una sorpresa el saber que Dumbledore tampoco había escuchado el resto.
Trelawny parpadeó. "¿Qué profecí-?"
Entonces sus ojos se giraron a la parte trasera de su cabeza, y comenzó a hablar en una voz mucho más poderosa de lo que Snape había escuchado jamás de su parte, incluso en esa noche en la que ella había comenzado a recitar la profecía.
"El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca...Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes..."
Eso era todo lo que Snape mismo había escuchado. Y Dumbledore estaba asintiendo su aprobación, aunque Trelawny no podía ver nada de ello. Snape se inclinó hacia delante para escuchar el resto.
"Es el más joven de dos, y él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce... Ya que el mayor es poder, pero el menor es poder unido con amor... O cuidarlo, O protegerlo, ya que de otro modo la oscuridad por la que pasará será viciosa y horrenda, y el amor tendrá solo la mínima oportunidad para sobrevivir... El mayor estará en su hombro derecho, amándolo, pero el menor amará a todo el mundo mágico... El señor tenebroso lo señalará como su igual, y al hacerlo marcará su corazón... El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso nacerá al concluir el séptimo mes..."
La profecía terminó. Snape no quería esperar a escuchar los sonidos mascullados que Trelawny de seguro haría; la mayor parte de los Adivinos reales no recordaban sus propias profecías después de hacerlas. Sacó la cabeza de la memoria.
Él estaba temblando, por las memorias que habían retornado y por el poder entonado en las palabras. Se sentó en su silla, y no dijo nada mientras Dumbledore cubría el Pensador y cuidadosamente lo regresaba al baúl. Fawkes, mirándolo con la cabeza en un costado, súbitamente dejó salir una pequeña melodía. Dumbledore se detuvo para acariciar al ave. Snape notó que sus manos estaban temblando.
Snape susurraba, "¿Así es que esa profecía encaja con los gemelos Potter?" Él nunca había sabido, nunca había sospechado. El Señor Tenebroso normalmente tenía tanto uso para la Adivinación como lo tenía para la gentileza. Y él había arreglado las cosas casi completamente solo, con la ayuda de Peter Pettigrew, el Guardián Secreto de los Potter que ahora se pudría en Azkaban, y Bellatrix Lestrange, quien había torturado a los Longbottom hasta volverlos locos. Snape había pensado que él había atacado a los Potter por sus expediciones en su contra en el pasado, no porque realmente creyera que un infante podría ser una amenaza para él.
"Lo hace," dijo Dumbledore, moviéndose hacia delante y sentándose tras de su escritorio de nuevo. "Ellos nacieron a finales de Julio – como también Neville Longbottom, incidentalmente, pero ellos eran los únicos gemelos mágicos 'nacidos de los que lo han desafiado tres veces' en ese entonces. Harry es el gemelo mayor—"
"¿Estas completamente seguro de eso?"
"Por supuesto," dijo una fría voz detrás de él. "Yo debería saberlo. Yo estuve ahí."
Snape se giró rápidamente. Lily Potter estaba parada en la puerta, fulminándolo con la mirada de ojos más profundos y agudos que los de su hijo. Snape se preguntó que decir, hasta que vio a James Potter detrás de ella, la cara roja de furia.
Siempre toma refugio en el odio, Snape se aconsejó a si mismo, y lanzó una sonrisa socarrona. "¿Viniste a escuchar las inesperadas noticias sobre tus hijos, Potter?" molestó él. "¿Has venido a escuchar que el Slytherin es el que va a salvar al mundo mágico?"
"Severus."
Snape dio un salto y volvió a mirar sobre su hombro. Dumbledore se había levantado y estaba lanzándole una fea mirada. Snape se dejó caer en su asiento, y miró con resentimiento vacío mientras los Potter tomaban sus asientos junto a él.
"Nuestras disculpas, Director," Lily dijo, ignorando a Snape por completo, sin sonar apenada en absoluto. "Vinimos a verlo respecto a algo que concierne a nuestros niños, pero cuando escuchamos lo que se estaba discutiendo, sentimos que teníamos que entrar."
"Esta bien, querida." Dumbledore le dirigía una brillante mirada, y le ofreció una Paleta Ácida, la cual ella aceptó. "Creo que Severus merece saberlo, ya que ahora es el Líder de Casa de Harry."
"No por mucho tiempo," James Potter masculló.
Snape miró por el rabillo del ojo para encontrarse con una mirada fulminante de igual intensidad. Hizo un gesto de desdén a la expresión, y regresó a mirar al Director.
"Así que Harry es el gemelo mayor, Connor el menor," dijo él.
"Por casi quince minutos," Lily añadió."
Dumbledore asintió. "Y Harry es más poderoso, no hay duda sobre eso. El mayor es poder... Cuando llegamos a la Cueva de Godric esa noche de Halloween, para encontrar a Voldemort derrotado y Peter en fuga, pudimos sentir la magia de Harry soplando a su alrededor como una tormenta. Creemos que la presencia de tanto poder en el cuarto – la magia de Voldemort, la pureza e inocencia esencial de Connor – liberó el de Harry, mucho más pronto que lo que debería haber sido liberado." Los ojos de Dumbledore se oscurecieron. "Tanto poder no es natural en un niño, Seeverus."
Él no tenía que mencionar que Voldemort había sido igual. Snape podía sentirlo pensándolo.
Quería agitar al Director. Quería gritar, No todos los Slytherin son el Señor Tenebroso. ¡Deja de reflejarnos con un espejo de tu propia creación!
En lugar de eso, arqueó una ceja y dijo, "Me parece claro a mi que eso lo hace el Niño-Que-Vivió."
"No es así," Dumbledore dijo. "Recuerda el resto de lo que la profecía habla, Severus. Un poder que el Señor Tenebroso no conoce. Voldemort conoce todo sobre poder mágico. Él esta versado en las más sombrías de las Artes Oscuras, y muchos más conocimientos que ningún infante de once años podría esperar adquirir, mucho menos un bebé. Pero el amor – ah, de eso no conoce. Y Connor será poder, poder bien-entrenado al final, unido con amor. Él ama sin esfuerzo, fácilmente."
Snape rechinó los dientes. "¿Y cómo puedes estar tan seguro de que el amor es este poder desconocido?"
"Olvidas," Dumbledore dijo gentilmente. "Que estas hablando con el hombre quien venció al último Señor Tenebroso, Severus."
Snape abrió la boca, y luego la cerró firmemente. Era verdad; lo había olvidado. Había conocido a Dumbledore como director por tanto tiempo que a veces le hacía olvidar que había hecho otras cosas, como vencer a Grindelwald.
"Cierto," murmuró él. "Mis disculpas, Director. Continúe."
"Fue mi amor por el mundo mágico lo que me permitió vencer a Grindelwald," dijo Dumbledore, y cerró los ojos con un suspiro. "El verlo parado ahí, a sabiendas de que iba a envenenar todo los que somos si no lo destruía—eso es lo que hizo que mi mano se moviera como lo hizo. Pero yo era un adulto, Severus, y había tenido largos años para obtener experiencia, sabiduría, y amor. Connor y Harry son solo niños. No podemos confiar solamente en poder puro, no importa que tan grande sea. Debemos confiar en aquél que ama más. Y ese es Connor. Harry ama y se preocupa solo por su hermano."
Snape miró a Lily sonrojarse por el rabillo del ojo, y se preguntó, ¿Cuánto de eso fue a causa tuya? Pero lo que dijo en voz alta fue, "¿Y la parte sobre marcarlo como su igual?"
"La cicatriz de Connor," dijo Dumbledore. "Y al hacerlo marcará su corazón. La cicatriz de Connor tiene la forma de un corazón."
"Harry tiene una en forma de rayo," dijo Snape, determinado a excavar lo más profundo que pudiera, porque no podía creer que todo fuera así de limpio.
"Causado por un pedazo de techo al caer la noche del ataque," dijo Dumbledore, agitando la cabeza.
"No puedes estar seguro de eso," dijo Snape. Él iba a seguir presionando esto hasta que marchitara, había decidido. Le había sacado sangre a piedras más duras. Y la oportunidad de un Slytherin héroe que pudiera hacer lo que el chico había hecho ese día, en defensa de alguien más, estaba más cerca de lo que jamás había estado.
"No," Dumbledore admitió. "Pero las palabras de la profecía, y la presencia de pedazos de techo cerca de la cuna de Harry, lo hace casi-seguro. Aún así, solo dos personas podrían decirnos la verdad sobre lo que pasó esa noche, y una de ellas estaba muerta en el piso a causa de un Avada Kedavra reflejado." Sonrió, como si la mera mención de el triunfo del mocoso Potter fuera digno de asombro.
"¿Quién es la otra?" Snape dijo, inclinándose hacia delante.
"Peter," dijo James, con un odio incluso más profundo en su voz que el que reservaba para Snape.
"Peter," Dumbledore coincidió, con un largo suspiro, y una sombra en sus ojos. "Los Aurores lo atraparon el día siguiente. No hubo necesidad de un juicio, o Veritaserum. Cuando le preguntaron si había traicionado la locación de los Potter a Voldemort y creado el rumor de que sus hijos ya habían sido secuestrados, admitió que lo había hecho. Se fue a Azkaban riendo, como si ya estuviera loco. Lo he visitado muchas veces desde entonces, tratando de confirmar lo que ya sabemos acerca del ataque, pero progresivamente se vuelve más y más loco. Me temo que no podremos sacarle nada que sea de utilidad."
Snape se reclinó en su asiento, atascado. No podía pensar en ningún otro blanco sobre el cual enfocar sus preguntas. Regresó su memoria a la profecía una y otra vez en su mente, pero no podía pensar en nada más. En todo caso, el hecho de que Connor había nacido antes que Harry parecía sellar sus respectivos destinos.
"Ahora," dijo James Potter, inclinándose hacia delante en su asiento, "nosotros también vinimos a hablar con usted respecto a Harry, Director." Le lanzó a Snape una mirada fulminante sospechosa. "Estoy doblemente agradecido de que lo hiciéramos, ahora que escucho sobre la preocupante obsesión de Severus con él. Nos gustaría que lo Re-Sortearan a Gryffindor."
Y ahí hay otro blanco para mis preguntas.
"¿Va a permitir esta farsa, Director?" Snape dijo lentamente, volteando sus ojos hacia Dumbledore. "Entonces podré saber de una vez por todas a cuál Casa realmente favorece, y a cual no."
Miró con diversión mientras la cara de Dumbledore luchaba a través de varias expresiones. Al final, Dumbledore agitó la cabeza. "Debemos confiar en el Sombrero Seleccionador," le explicó a un visiblemente deprimido James. "Colocó a Harry en Slytherin por una razón, estoy seguro. Tal vez fue para permitirle aprender un control incluso más estricto sobre su magia, que al final podrá usar para proteger a Connor."
Esto de nuevo, Snape pensó, siseando detrás de su calmada máscara exterior. Estoy seguro de que Harry podría matar al Señor Tenebroso frente a ti, Dumbledore, y aún así insistirías que su hermano lo había hecho con su misterioso poder del 'amor'. Detesto tu romanticismo. No es el modo de ganar una guerra.
"Pero el Sombrero pudo haber cometido una equivocación—" James comenzó.
Lily lo tomó por el brazo, y el hombre se silenció. Eso decepcionó a Snape. Le habría gustado ver más papanatadas que él pudiera atacar y refutar. Pero Lily se giró hacia el Director y dijo, "¿Por qué estuvo nuestro hijo en peligro hoy, Director? ¿Quiénes eran esos Mortífagos?"
"Los Lestrange," dijo Dumbledore silenciosamente, su rostro decayendo a preocupadas, graves líneas. "El Ministro ha hablado conmigo. Alguien que decía actuar bajo mi autoridad – y con credenciales impecables, aparentemente – le dijo que los Lestrange debían ser removidos de Azkaban para ser colocados en una locación más segura. Fueron liberados, y entonces viajaron hasta aquí. La misma persona, por seguro, bajó las protecciones Anti-Aparición que estaban alrededor del campo de Quidditch. No parece haber duda de que los Lestrange planeaban Aparecerse fuera del lugar cuando hubieran terminado." Cerró los ojos. "Tenemos a un traidor en la Orden del Fénix."
Lily se desplomó en su asiento, viéndose pálida. James Potter, por una vez, no tenía nada que decir.
Snape se encontró a si mismo atónito, y luego aterrorizado, por un momento, cuando el significado de las palabras del Director por fin se registraron en su mente, y luego más enojado que nunca. El enojo estaba combinado con un orgullo fiero, la cual era una mezcla muy peculiar.
¡Los Lestrange! Algunos de los mejores Aurores cayeron bajo la varita de Bellatrix. Ellos torturaron a los Longbottom hasta enloquecer. No puedo contar por cuántas atrocidades fueron responsables durante mi tiempo en el Circulo más Cercano del Señor Tenebroso. ¡Y el chico los venció con unos cuantos Encantamientos sin varita y una Bludger!
Snape cambió su mente en ese momento. No podía seguir insistiendo que Harry era el Niño-Que-Vivió. Dumbledore no le creería, y tampoco lo harían los Potter. Ellos ya habían decidido en qué creer. Por lo que Snape sabía, ellos incluso pudieron haber buscado "controlar" el poder de Harry al insistir en que se enfocara en proteger a su hermano. Parecía algo probable.
Eso no quería decir que tenía que quedarse quieto sin hacer nada.
La Orden – con un traidor en medio de ella, que maravilloso para todos los involucrados – podía tener a su Niño-Que-Vivió. Él trabajaría con Harry. Se aseguraría de que el malditamente terco niño aprendiera a ver más allá de la piel de su hermano, y cuidar la suya propia, y luego la de los demás Slytherin. Y entonces, si tenían el tiempo para ello, tal vez empujaría a Harry a pensar sobre el resto del mundo mágico, incluyendo al padre que estaría hecho pedazos por el hecho de que Snape tuviera tanto control sobre uno de sus hijos.
¿Y si decidía pagar su deuda a James Potter al proteger a Harry, quien iría en su contra?
Se sentó mientras discutían al traidor, sin interés; justo como había sospechado, ninguno tenía la menor idea de quién era. Dumbledore confiaba en demasiadas personas, y Lily y James se habían aislado demasiado del mundo en la Cueva de Godric para tener alguna idea de las realidades políticas actuales.
Snape se levantó cuando le fue posible excusarse seguramente, y comenzó su camino de vuelta a las mazmorras, agradecido de no encontrarse a nadie a quien tuviera que explicarle la sonrisa socarrona y placentera halando las comisuras de su boca.
No había ningún punto en tratar de obtener crédito ahora, no con el Director tan firmemente en contra de darle al chico mención alguna, incluso pensando que el chico podría volverse otro Voldemort si recibía cumplidos sobre su poder. Snape trabajaría en secreto, y entonces empujaría Harry hacia la luz cuando la situación estuviera lo suficientemente avanzada para que nadie pudiera detenerla.
Primero, por supuesto, necesitaba tener una pequeña charla con Harry. Snape no anticipaba que eso sería fácil. Pero ya que tenía el arma perfecta en mente, no se preocuparía demasiado al respecto.
A medio camino a las mazmorras, estuvo horrorizado de descubrir que casi estaba tarareando bajo su aliento, y se forzó a detenerse.
