¡Buenas tardes/noches/mañanas/loquesea! Estoy aquí de nuevo porque las amo *_* En respuesta a mi amada Liz creo que Sora ya es lo suficientemente tsundere para Kaname (?) A veces, pero estoy pensando agregar un personaje femenino, más adelante, así que si te interesa mándame una ficha con un personaje tsundere y pos yo me fijo que hago luego (?) ¡Esto va para todos!
En fin, aquí esta el maravilloso capítulo 11.
Abrió sus ojos lentamente. Era extraño, sentir los brazos de otra persona alrededor de su cuerpo, despertar y no estar sola, era extraño. Giro lentamente su cuerpo tratando de no despertar a su acompañante. Vio su pacifico rostro y sonrió, se veia tan lindo cuando dormía, tan… en paz.
Acarició su suave mejilla y se perdió en la infinidad de su mirada cuando este abrió sus ojos. Ambos sonrieron. Ahora Sora rozo sus dedos con la fina piel de sus perfectos labios, quería sentir cada parte de él y ahora que lo recordaba todo, o la mayoría de las cosas que debía recordar, se sentía en paz consigo misma.
Él pasó sus finos dedos por su cuello, sintiendo las dos heridas con recelo, por más que, según Sora, sólo con el dulce beso que había posado allí mismo había alcanzado para borrar el recuerdo de los colmillos de Zero, Kaname estaba insatisfecho.
Cuando las puertas se abrieron Sora estaba junto a Takuma. Él no había hecho ningún comentario acerca de la curita que tenía en el cuello o del hecho que estaba mucho más animada que de costumbre. Alice estaba junto a Aido, Kain junto a Ruka, Shiki y Rima eran otra pareja y, por supuesto, los hermanos Kuran estaban juntos, pero no tan cerca como normalmente lo estaban.
Los ojos color carbón buscaron por todos lados la mirada purpura grisácea de Zero, encontraron la misma dirigida con cierto fastidio hacia la pareja Kuran. Sora dejó salir un suspiro de resignación y fijó su vista en la acera. Estaba tan concentrada en sus absurdos pensamientos que quedo atrás y Alice ya ponía su mano en su hombro en señal de que la entendía.
-Supéralo, Sora. No necesitas a un pobre diablo como él. A tu alrededor hay personas mejores, no te aferres a un recuerdo.
A la albina le dolió el pecho por tales palabras. Cuando se decidió a defender a Zero la rubia ya se había adelantado y Kain, quien iba detrás de ella, le palmeó la espalda alentándola a seguir adelante. Le sonrió al pelirrojo y ambos caminaron juntos.
-Ayer… ¿Te quedaste en el cuarto de Kaname-Sama? -Sora abrió sus ojos con sorpresa y le dirigió una mirada asustada- Takuma estuvo esperando hasta tarde a que salieras –Finalizó colocando sus manos detrás de su cabeza.
No tenía ni idea de cómo responder, así que simplemente rodó los ojos hasta el rubio que caminaba delante de ellos.
Más adelante Alice luchaba con un rubio que parecía no querer sacar su mano de su cintura.
-¡Quítate Aido! –Chilló moviendo su cuerpo lejos de él.
La sonrisa traviesa del rubio pareció solo crecer. El muchacho simplemente volvió a rodear la cintura de la joven con su brazo y atrajo su cuerpo hasta él. Ni siquiera la mirada de desaprobación de Kaname logró que el rubio apartara su brazo.
La multitud de chicas empezó a gritar lo buena pareja que hacían Aido y Alice, mientras que otro grupo ya planeaba como separar a la pareja de rubios.
Sora rio ante la reacción de la clase diurna y se dispuso a cambiar de tema con Kain para que no se formara un silencio incómodo.
-Supongo que es algo que debo charlar con Takuma, pero ¿Qué hay de ti y Ruka?
El joven de inmediato desvió la mirada.
-Ruka está enamorada de Kaname.
-No es como si eso fuera un impedimento para conquistarla, ¿Verdad? Además…
Dando saltitos fue junto a Kaname y tomo su brazo, apartando a Yuuki, dándole una sonrisa simpática y una mirada inocente.
Kain solo observo como Ruka cerraba sus puños con fuerza. La chica podría haber aceptado a Yuuki, pero jamás aceptaría a la albina como parte de la clase nocturna, mucho menos como la preferida del Kuran. Era cierto que los rumores de lo sucedido anoche ya se esparcían por todos lados, quizá por eso Shiki observó aquella acción con desaprobación y Rima de inmediato le exigió que continuara caminando.
El más afectado por ver al Kuran y a la albina juntos fue Zero. Yuuki se lo esperaba, la castaña sabía que algo así tarde o temprano pasaría, siempre desconfió de Sora por ello, pero no le molesto demasiado, simplemente se limitó a atraer la atención de Zero con una sonrisa cómplice y seguir caminando.
Cuando Zero desapareció entre los arboles Sora por fin soltó al de cabellos granate.
-¿Qué estás tramando? -Cuestionó sonriendo.
-No me agrada Yuuki para ti.
Cuando llegaron al salón fue la primera en sentarse, sorprendiéndose por la persona que acabó a su lado; Un Shiki serio e indiferente.
Kain le dirigió una mirada cómplice y enarcó una ceja. Sora solo se encogió de hombros y se dedicó a dibujar en su cuaderno. Cuando Shiki por fin hablo ella no estaba lista para responder.
-¿De verdad no recuerdas nada?
Kaname le había dicho que por el momento no hablara con nadie sobre ese tema… pero Shiki había sido parte importante en esos cuatro años y, realmente no quería mentirle.
-Ojos tristes, gracias por todo. Estuviste ahí para mí cuando… Eso sucedió –Respondió con la mirada aun puesta en el dibujo que estaba haciendo.
Shiki hubiera querido abrazarla, si las cosas fueran así de sencillas. Él seguía sintiéndose culpable, por todo, por su padre, por la forma en que trato a Rima, por haber abandonado a Sora.
Sora levanto la vista, lo miro y sonrió, entendiéndolo perfectamente. Levanto la hoja con el dibujo enseñándoles a dos niños mirando la luna, tomados de la mano.
Shiki y ella habían sido como hermanos durante los años en los que Rido la había secuestrado. Rido había obligado al chico a ser la compañía de Sora ya que esta no tenía ningún amigo. Las veces en las que Rido bebía mucho de Sora y este se negaba a darle su sangre, Shiki siempre se ofrecía para devolverle el color a la pálida piel de la joven.
Eran mucho más que simples amigos, Shiki había sido el primer beso de la albina. Pero la relación de ambos jamás hubiera funcionado, Sora siempre pensó que él y Rima harían buena pareja, porque ambos se entendían. Además existía una única razón por la que Shiki se interesaría en ella; Por su sangre, porque su padre lo había obligado a probar la sangre de la albina una vez y nunca había superado este hecho.
-Está bien, ojos tristes, no es tu culpa. Rima lo sabe, yo lo sé.
Shiki decidió cambiar de tema a la razón por la que realmente se había sentado junto a Sora.
-¿Estás consiente de lo que le sucede a Takuma? Es una de las personas que no ha probado tu sangre y aun así se ha enamorado de ti.
¿Por qué todo el mundo trataba de hacerla sentir culpable por Takuma? Trataba de no sentirse afectada, de negarlo todo. Takuma era su mejor amigo, nada más.
-¿Qué hay de ti y Rima?
-Deja de cambiar de tema, te conozco, Sora, temes que él cambie cuando este contigo, cuando… Beba tu sangre, pero si debes confiar en alguien, confía en él.
-¿Tan fácil lo dices? Todo el mundo viene a mi vida y se va o cambia. ¿Cómo quieres que confié si siempre es así? Decepción tras decepción.
Sora se incorporó, la clase ya estaba acabando.
-Si nunca lo intentas, nunca lo sabrás –Finalizó con la voz más monótona que tenía.
Ese día se topó con Takuma en la biblioteca. Él estaba sentado leyendo un libro, llevaba puestas unas gafas. Sora lo observo con media sonrisa y decidió hablarle, curiosa.
-¿Usas esas gafas para parecer más intelectual?-Él no le hizo caso, ni siquiera la miró- Hey, no me ignores –Exigió.
Takuma bajó el libro, se quitó las gafas y dejó todo sobre una mesa. Paso a su lado y a Sora se le heló la sangre por la frialdad con la que la miro. Cuando él estaba por tocar el pomo de la puerta para marcharse Sora inquirió:
-¿Qué te sucede?
¡Qué tonta fue! Esa fue la gota que rebalso el vaso. No debió intentar parecer inocente, porque no lo era. Takuma dio media vuelta y se acercó a ella hasta que ambos pudieron sentir la respiración del otro.
-¿Qué crees que me sucede?
Sora se alejó unos pasos juntando el coraje suficiente para enfrentar la situación.
-Estás celoso -El rubio sonrió y volvió a acercarse a ella, expectante por ver lo que decía continuación-. Eres posesivo, más aun que Kaname, finges que todo está bien con una sonrisa y palabras amables, pero nunca estas realmente bien.
-¿Ahora vas a darme clases de psicología? –Cuestionó divertido, pero sin dejar de lado ese aura peligrosa que poseía- Ahora es mi turno. Sólo eres una niña, Sora. Temes que te lastimen y por eso te cierras al mundo, y a pesar de eso te sigues arrastrando por Zero, te creía más inteligente.
La albina termino acorralada contra la pared, respiraba agitada, furiosa por lo que el rubio acababa de decir. Sin encontrar mejor respuesta le dio un fuerte cachetazo. La sonrisa del muchacho se desvaneció y los ojos de Sora estaban llorosos, pero no iba a llorar, no le iba dar ese placer.
Le dolía mucho el pecho, el corazón. Porque él era su mejor amigo y ella estaba arruinando su relación. Le dolía porque todo lo que dijo era cierto. Le dolía porque sabía que si le decía la verdad a Zero sobre sí misma, sobre su familia, él la odiaría y sin embargo ella seguía enamorada de él.
Le dolía porque todo el mundo le había dicho lo mismo y ella se había negado a escuchar, pero ahora que lo decía el rubio todo era diferente.
-Lamento haberte decepcionado –Bajo la vista, evitando ver el hilo de sangre que caía por el labio del joven.
Takuma golpeó la pared con su puño y Sora se estremeció.
-No es tan sencillo. Odio sentirme así, odio querer tenerte si no somos absolutamente nada, me odio por tener que hacer esto pero me odiaría más si no lo hiciera.
Él la tomo de las mejillas y poso sus labios en los de ella, con cuidado, como si ese momento fuera el más frágil y perfecto que algún día tendría. Sora se sintió rara, sentía las famosas mariposas en el estómago, sentía como si aquel momento fuera algo tan irreal, tan perfecto. Parecía de novela, salido de esos mangas que ella tanto amaba leer.
Él se separó de ella cuando ella por fin empezaba a gustarle el beso. Clavó su vista en Sora y murmuró:
-Esto… No cambia nada, ¿Verdad? Tú seguirás con Kaname y seguiremos siendo amigos, ¿No es así?
La albina no respondió, no sabía qué responder ni cómo decirlo. No quería admitir que le gusto, que desearía ser besada de esa forma todos los días, que realmente extrañaba la noche de películas y palomitas de maíz porque Kaname… La necesitaba.
Takuma se fue con la mirada gacha, luego de tocar el pomo de la puerta dio una última mirada suplicando una respuesta. Sora sólo desvió la mirada.
Una vez que el rubio abandono la habitación Sora dejo salir un suspiro, estaba confundida, pero cerro los ojos y alejo cualquier pensamiento negativo de su mente. Se decidió a buscar una buena historia para leer y así quizá distraerse y olvidar lo sucedido.
Sus finos dedos acariciaron uno a uno todos los libros de la repisa, hasta que pararon en uno muy grueso lleno de polvo y con unos grabados en otro idioma. Cuando tomó aquel pesado libro este se le escapó de las manos, pero nunca chocó contra el suelo. Un hombre que ya se incorporaba con elegancia y cierta mirada peligrosa tenía el libro entre las manos. Sora susurró su nombre y se alejó un par de pasos.
-¿Esto es tuyo? –Cuestionó sonriendo para luego apartar unos cabellos ondulados de su rostro y dejar expuesta su iris color celeste.
El hombre le acercó el libro, pero ella volvió a dar dos pasos hacia atrás con creciente desconfianza.
-No tengas miedo.
-Lo recuerdo. Sé quién eres y qué hiciste, Rido.
Él sólo eliminó la distancia entre ambos y acarició la mejilla de la muchacha, Sora alejó su rostro, desafiante.
-No es así, ¿Qué secretos te esconde Kaname? No lo recuerdas todo, de ser así no me temerías.
La albina bajó la mirada. No, él no le mentiría, ¿Verdad? Es decir, Kaname no… no le mentiría, ¿O sí?
Rido la calló con un beso, antes de que Sora pudiera alejarse él mordió el labio inferior de la chica e hizo que sangrara. Sora sintió revolverse su estómago, parecía que tuviera murciélagos. Cuando ella se separó de él bruscamente, pudo verlo relamerse los labios y un escalofrió recorrió su espina dorsal.
-¿No te tienta descubrir la verdad? ¿Saber la razón por la cual eres tan importante? ¿La razón por la que Kaname te rescató aquella noche?
Los ojos bicolores estaban abiertos de par en par como los de un loco…
¡Qué momento RidoxSora más tenso! ¿Que secretos le esconderá Kaname? Confíen en Rido (?)
Me intriga saber por qué Kaname la rescató, es decir, no es como si Kaname rescatara niñitas de Rido sólo para molestarlo, ¿O si? Lol
En fin, ¡Nos leemos luego! ¡Dejen reviews!
