Capítulo 11

Ha pasado un día desde que decidí abrir mi maldita boca para obtener más de lo que podía masticar. Me convertí en líder de una organización importante, recibí una reverencia del emperador y por ende mi nombre está rodeado por un: "Japón sirve a Serenity Mond", el cual causó que todos los noticieros y periódicos de la ciudad tengan mi rostro en cada uno de ellos.

Alice recibió esta mañana una llamada del Comité Noruego del Nobel, quienes desean darme el premio nobel de la paz por el servicio que he hecho por el planeta desde los 14 años, la entrega será después de mi batalla. El teléfono no ha dejado de sonar.

¿Cómo se supone que sabría que todo lo que he hecho es digno de algo semejante? Es el premio Nobel. Tuve un ataque de pánico y mi querida madre adoptiva tuvo que calmarme.

Pasé de ser una colegiala común a una heroína, luego me convertí en una adolescente rechazada sin amigos, una figura pública y finalmente esto, sea lo que sea.

-"¿Lo merezco?" Pregunté empezando a calmarme.

-"Por supuesto. Has evitado cientos de muertes, has salvado al mundo sin siquiera atreverte a esperar algo a cambio. Si alguien merece todo lo que estás ganando, eres tú." Simplemente asentí pensando en sus palabras.

Yo realmente lo he dado todo por mi deber autoimpuesto de defender este hermoso planeta. Fui rechazada por mi familia, abandoné a mis amigos para que pudieran tener vidas pacíficas, viví en la calle y muchas cosas más. Arriesgué mi vida por la tierra.

Alice me habló sobre otra ganadora del nobel, Irena Sendler, quien rescató 2.500 niños del Gueto de Varsovia. Ella no lo hizo esperando ganar nada a cambio, lo hizo porque era lo correcto. Incluso fue torturada por salvar las vidas que salvó. Me dijo que lo que yo hago no es diferente a lo que ella hizo y fue entonces que finalmente no tenía como negarme a mí misma que merecía este premio. Yo he salvado al planeta entero en innumerables ocasiones, así que tal vez realmente merezca este premio.

Después del almuerzo discutimos sobre mi plan de estudios. Aparentemente vi lo último necesario de mi pensum de varias materias y teniendo en cuenta mis inclinaciones actuales, lo más apropiado era cambiar el enfoque de mi estudio. Descartamos varias materias y convertimos mi plan de estudios de estudiante de preparatoria en uno más específico. Mis clases actuales son: estadística, sociología, economía, historia, política y leyes. Se supone que tendré que ver cosas referentes a otros países en mis clases, no únicamente Japón, así que estaré tomando las clases por un largo tiempo.

Alice me envió a su estudio cuando llegó el diseñador que se encargaría de mi nuevo vestuario, me senté en una silla para esperar. Pasaron varios minutos hasta que la puerta se abrió y Setsuna y Hotaru entraron en compañía de Alice. Quedé sin aliento por algunos minutos, indecisa sobre cómo reaccionar.

-"Serenity, ellas son Setsuna Meiou y su hija Hotaru Tomoe. La señorita Meiou es una gran diseñadora de modas que ha estado causando furor en el mundo de la moda los últimos meses. Soy una gran fanatica de su trabajo, así que la llamé e hizo un espacio en su agenda para nosotras dos". Habló mi madre y yo me limité a asentir.

-"Es un placer conocerlas". Hablé con timidez y en lugar de un saludo, mis amigas se arrodillaron y me dieron una reverencia dejándome en shock. Ellas no deben saberlo, es imposible.

-"Princesa". Dijeron con solemnidad y me quedé viéndolas en silencio.

-"¿Qué está sucediendo?" Pidió Alice con confusión.

-"Madre, ellas son mis queridas amigas. Sailor Pluto y Sailor Saturn". Expliqué intentando controlar mi respiración. "No se supone que ustedes me recuerden, no se supone que ninguna de mis preciadas sailors recuerde".

-"Princesa, hemos venido a ayudar". Dijo Setsuna aún en el piso.

-"No se supone que ustedes tengan que ayudarme. Cada vez que ustedes pelean mueren. No quiero que ustedes mueran. No quiero que ninguna de ustedes me recuerde. Quiero que ustedes sigan con sus vidas. Quiero que vivan. Quiero que me olviden. No puedo soportar verlas morir".

Podía sentir mi corazón palpitando dolorosamente, lastimando mi pecho. No era capaz de respirar, era como si el aire se hubiera vuelto mucho más pesado y ahora negara a entrar a mis pulmones. Mis manos no dejaban de temblar y mis piernas eran débiles. Un sentimiento de vértigo inundó mi cuerpo. Vi a mis sailors moverse en estado de pánico, diciendo palabras que no llegaron a mis oídos. Algo me empezó a mover hasta llegar al sofá del estudio.

-"Ataque. Hay un ataque en la torre de Tokio". Esas palabras sin duda alguna me hicieron reaccionar. Finalmente vi a mi madre arrodillada frente a mí, mis ojos se encontraron con los suyos. "Inhala profundamente". Esa era una orden. Con dolor me las ingenié para entrar aire en mis pulmones. "Exhala lentamente". A medida que repetía el proceso mi cuerpo empezó a relajarse y muy pronto pude respirar sin dificultad.

Me recosté en el sofá mirando al techo, intentando procesar lo que ocurrió. Hotaru y Setsuna aparecieron, me recuerdan, empecé a hablar y esto sucedió.

-"¿Crisis de ansiedad?" Concluí.

-"Así es". Respondió con calma dejando en mi mano un pañuelo. "Prepararé té, no tardo". Asentí en silencio y limpié las lágrimas en mi rostro. Suspiré pesadamente para ver a mis visitantes. Hotaru estaba sentada a mi lado tomando protectoramente mi mano, visiblemente preocupada e incapaz de hablar. Setsuna estaba sentada al lado de Hotaru, abrazándola con cariño para consolarla, viéndome con una mirada llena de preocupación.

-"Lo lamento. No quise preocuparlas". Hablé con vergüenza.

-"No es tu culpa". Dijo Setsuna y la pequeña Hotaru preguntó torpemente si me encontraba enferma, ganando una mirada de reproche por parte de la sailor del tiempo. Hotaru tiene 12 años, así que no la culpo, yo hubiera hecho lo mismo que ella hace unos tres años.

-"No estoy enferma, Hotaru. Tuve lo que se conoce como un ataque de pánico o crisis de ansiedad, es algo normal que puede aparecer de forma abrupta cuando una persona pasa por una situación de estrés como detonante. Causa taquicardia, dificultad para respirar, mareo, entre otros. No es peligroso en ningún sentido, simplemente incómodo. Si me preguntas, diría que es muy molesto". Respondí con serenidad causando la consternación de Setsuna y una mirada de entendimiento por parte de Hotaru.

-"Debe ser horrible". Yo simplemente asentí con solemnidad y tras algunos segundos de silencio volvió a hablar. "¿Cómo sucede?" Preguntó con intriga y no pude evitar reír un poco. Es la primera vez que la veo actuando según su edad.

-"Es algo complicado de explicar. Como sabes, el sistema nervioso controla todo lo que hacemos, al sentir miedo el cerebro genera una serie de cambios en respuesta como el aumento de la frecuencia cardiaca para transmitir hormonas que alertan al organismo. Las respuestas del organismo pueden variar, como lo notaste en un ataque de pánico la respuesta es algo exagerada. Esa es la respuesta resumida". Contesté lentamente causando el asombro de Hotaru y la incredulidad de Setsuna.

-"Increíble". Fue lo único que pudo decir la sailor más joven.

-"Pienso lo mismo. ¿Sabías que lo mismo sucede cuando peleamos? Es una reacción parecida la que nos permite luchar con todas nuestras fuerzas, sobrepasar nuestros límites y solo notar el cansancio al salir de aquella situación". Expliqué sonriendo al ver la expresión atenta de Hotaru.

-"¿Cómo sabes todo eso?"

-"Llevo algunos meses viviendo con una médica psiquiatra y me he estado esforzando un poco más en mis estudios". Contesté.

-"Psiquiatra". Repitió Setsuna.

-"Si, una psiquiatra. Yo necesitaba su ayuda, encontré su tarjeta y terminé aquí unos días antes de que revelaran mi identidad".

-"¿Qué clase de ayuda?" Insistió.

-"No deseo contestar esa pregunta en estos momentos". Contesté mirando disimuladamente a Hotaru causando la comprensión de Setsuna.

-"Lo lamento".

-"¿Cuándo y cómo recuperaron sus recuerdos?"

-"Ayer por la tarde, sucedió algún momento de gran importancia en el futuro de la tierra y fuimos despertadas". Respondió Setsuna con su calma habitual. Parece que aquello que hice ayer fue más que una simple conversación.

-"Creo que debes saber la razón en estos momentos, después de todo no creo que seas la clase de persona ajena a las noticias". Setsuna asintió con una sonrisa al escuchar mi respuesta. "¿Saben algo de Haruka y Michiru?"

-"Si ellas lo supieran, crees que serían capaces de sentarse a tomar el té y ¿Esperarnos?" Preguntó Setsuna haciéndome sentir mucho más calmada.

-"No, especialmente teniendo en cuenta que tienen permiso para entrar a la mansión en cualquier momento".

Desde aquel día de la fiesta me encuentro con ellas una vez cada dos semanas para tomar el té o acompañarlas a una carrera de Haruka o recital de música clásica. No me recuerdan pero tenemos una relación muy parecida a la que solíamos tener, exceptuando el hecho de que ahora no son propensas a estacionar su carro frente a mi casa y espiarme la noche entera en un intento por protegerme, entre otras cosas.

-"Serena, queremos ayudar". Habló Hotaru con decisión. Suspiré dolorosamente al ver sus miradas, ellas querían luchar, son guerreras, no pueden simplemente cruzar sus brazos y dejar todo el trabajo a su princesa. No puedo hacer que se aparten del campo de batalla ahora.

-"Solo si prometen no arrastrar a las demás en esto". Dije con resignación y tras compartir una mirada indecisa, el par se resignó y cedió a mi demanda. "Tengo un plan de ataque, atacaremos en una semana la base enemiga con colaboración de las fuerzas militares de 30 paises, los restantes se encargarán de proteger las fronteras de posibles ataques generados por la migración de enemigos. Según informes de mis aliados, nos enfrentamos a aproximadamente unos 350 enemigos". Informé causando la consternación del par. "El plan es eliminar al líder y contener al mayor número de enemigos posible, al eliminar el orden crearemos confusión en sus marionetas y nos retiraremos. Necesitaremos de unos encuentro adicionales para erradicar completamente la plaga, pero eso no es ningún problema teniendo en cuenta las medidas de contención establecidas".

-"Princesa, ¿Usted lo planificó todo?" Preguntó Setsuna con asombro.

-"Si, lo hice en colaboración con 135 países. Es mucho más seguro que simplemente saltar a la fortaleza enemiga y esperar un milagro, ¿No les parece?" Ellas simplemente asintieron en silencio con vergüenza. Perece que realmente pensaron que haría eso, aunque no las culpo teniendo en cuenta nuestros antecedentes.

Cinco o seis personas contra ejércitos completos, ¿En qué estábamos pensando? ¿Éramos dementes o simplemente suicidas? Haruka y Michiru fueron las más cercanas a crear planes útiles. Lo sé, sus planes fueron caóticos, pero por lo menos lo intentaron.

Ahora que las voy a tener como apoyo supongo que tendré que hacer algunos arreglos en mi plan. Debo encargarme de asegurar su seguridad y aumentar las probabilidades de éxito con sus fuerzas. Mis amigas no volverán a involucrarse en ningún tipo de plan suicida, no lo permitiré.

-"Tiene razón, princesa". No pude evitar gemir ante el constante recordatorio de Setsuna.

-"Princesa, princesa, princesa. ¿Cuándo me dejarás de llamar así?" Pregunté con irritación causando la diversión de la sailor del tiempo.

-"Cuando se convierta en reina, la llamaré mi reina, princesa". Suspiré con pesadez al escuchar aquella respuesta.

-"Cambiando de tema, ¿Qué estuvieron haciendo mis queridas amigas todo este tiempo?" Pregunté con intriga. Ese par básicamente desapareció del mapa, por mucho que llegué a intentarlo era imposible para mí obtener información sobre ellas.

Aparentemente el par tuvo su buena dosis de felicidad. Hotaru está estudiando en una escuela normal, tiene muchas amigas y excelentes calificaciones. Setsuna despegó su carrera de diseñadora, obteniendo un gran éxito, tal y como me dijo Alice. Ambas viven juntas en un apartamento cercano al hospital infantil y reciben periódicamente visitas de Haruka y Michiru.

Mi madre llegó con el té que nos había prometido y unas cuantas galletas, conversamos un poco y finalmente Setsuna tomó mis medidas.

-"¿Qué clase de atuendos necesita, princesa?"

-"Ropa elegante para reuniones extremadamente formales con hombres de negocios y políticos extranjeros y algunos vestidos para fiestas". Contesté intentando ignorar la felicidad y el orgullo de Setsuna. Lo juro, jamás la había visto sonreír de esa forma.

-"Tienes unas amigas interesantes, Serenity".

-"Y eso que no sabes ni la mitad de su historia, mamá". Hablé causando el asombro de Setsuna y Hotaru. No sabían que Alice es mi madre adoptiva, parece que tendré que decirles un par de cosas. Esta es una de las grandes desventajas de tener sailors que me recuerden, la obligación de explicar lo que me sucedió sin ellas. Por lo menos no son Haruka y Michiru, ellas me asesinarían después de la forma en la que me encontraron, después de todo ellas me encontraron en todo mi esplendor patético y casi suicida.

-"¿Princesa?"

-"Fue algo parecido a lo que harías con cualquier animal callejero, entré a su casa, le parecí bonita y decidió que quería adoptarme. Esa es la historia corta". Respondí con diversión causando la risa de mi madre y los rostros en estado de shock de mis amigas.

Supongo que esta historia es mejor que explicar la historia larga y triste de cómo una heroína suicida busca ayuda y termina encontrando un hogar, comida, ropa, cuidados médicos y comprensión.