Capitulo 11:

Una tormenta inesperada se presentó al mes siguiente, nadie lo comprendía y menos siendo 14 de febrero. Era una de esas lluvias que auguraban cosas terribles. Truenos y relámpagos se hacían presentes, sobre todo al caer la noche, donde aumentaron su poder.

Mis pasos se hacían más ruidosos mientras corría sin parar hacia los terrenos del castillo. Estaba empapada completamente, sintiendo como las gotas de lluvia lavaban las lagrimas que salían sin parar. Me hallaba perdida, desesperada, no sabia que hacer. Las cadenas que me tenían atrapada en el problema más grande de mi vida, ardían sin parar, pero ese no era el dolor que me atormentaba, era un dolor mas profundo, más severo, más… más… no podía explicarlo.

Mis manos comenzaron a temblar sin control, mientras se podían escuchar los gritos de agonía de mi herido corazón.

Cómo no llorar – me preguntaba una y otra vez – si imposible evitarlo.

En mis manos llevaba una carta, enviada hace unas pocas horas, pero mi reacción había tardado demasiado. El shock fue total.

Ya, lejos de la vista de todos, me derrumbo cerca del árbol más próximo. Con mis brazos me escudo, como si pudiera defenderme con ese simple hecho, pero era lo único que podía hacer.

La carta se había convertido en una bola de papel, pero su huella seguía ahí, marcándome, ensuciándome, asqueándome, era lo peor.

No lo puedo creer – me decía a mi misma. Era simplemente repugnante.

Además no podía acudir a nadie. Mis amigos me abandonaron, mis padres están fuera de esto y mi peor enemigo y aliado no me habla desde hace más de un mes. Me evita.

Los acontecimientos se dieron solos, se limito ha indicarme que lo mejor para los dos era no dirigirnos la palabra hasta que alguno encontrara una pista de lo que podía hacer con el contrato. Por mi parte, no había encontrado nada más y asumí que por su parte tampoco. Por fuera aparentábamos cortesía, pero no hablábamos, solo eran gestos actuados para los demás.

Estaba sola y desprotegida.

Mis padres están a salvo – pero sabia que era mentira. En cualquier momento Lucius Malfoy podría volver a atacar. Corrección ya lo hizo, pero la venganza sigue cayendo en mí.

Tenía miedo de moverme. La lluvia seguía implacable, aterradora. Estaba mojada hasta los huesos, pero me sentía un poco más protegida con barro en mis ropas, que en mi habitación donde mi queridísimo suegro me esperaría en la noche.

Según la carta, tendríamos una reunión a la noche para definir ciertos detalles del contrato, detalles que consistían en una tradición familiar. Fuera lo que fuera, no sería agradable.

Con pesadez me levante del barro y sucia como estaba me puse en rumbo hacia el castillo.

Los pasillos estaban desiertos, así que concluyo que fue un largo periodo que estuve afuera mojándome en la lluvia. Lo único que espero es que así como estoy no me dé alguna enfermedad de tipo muggle como la neumonía.

Lentamente, llegue a mi habitación. La sala común de los premios anuales estaba desierta, así que asumí que Malfoy estaba en su habitación o por ahí montándome los cuernos.

Jaja – me rio ante es a perspectiva. Malfoy engañándome, es tan cierto y a la vez tan arriesgado.

Entre al cuarto y ahí esta él. Se veía su silueta al lado del fuego de mi pequeña chimenea, que me imagino que los elfos domésticos instalaron por el temporal de afuera.

Señorita Granger – me murmura bajo, mientras se gira.

Su mirada me congela de inmediato. Esta llena de odio, ¿deseo?, ¡¿lujuria?!, pero que esta pasando.

Buenas noches – respondo tímidamente, acercándome nuevamente hacia la puerta. Instinto de supervivencia.

De repente las muñecas, como si se mandaran solas, se juntan como si me arrestaran. Quemaban, de una manera increíble, con lo que fue imposible suprimir un gemido de dolor. Los ojos de Lucius Malfoy, ante ese sonido, brillan aún más.

Verá señorita Granger, el motivo de mi visita, es que como ya se aproxima la fecha de su inminente boda con mi hijo, tengo que comenzar a realizar los preparativos de las…. Como le diré… tradiciones de nuestra familia. – me dice despacio y tranquilo, mientras siento un dolor más agudo en mis muñecas.

No lo puedo soportar.

En la familia – me dice mientras que con un hechizo me lanza contra mi cama – debemos probar las cosas nuevas que adquirimos – las muñecas quedan mirando hacia arriba, como si una extraña cuerda visible me las levantara. – por eso, es mi obligación realizar este trabajo.

Poco a poco se va a cercando a mi. Me encuentro tendida en mi cama, con los brazos amarrados por las cadenas grabadas en el, en el respaldo de mi cama. Llega a mi lado y se sienta en el borde de la cama. De un momento a otro ya no tiene puesta la capa de viaje, sino en su lugar apareció un traje refinado, con una camisa desabrochada en los dos primeros botones.

¿Qué es lo que quiere? SUELTEME – le grito mientras me revuelvo para soltarme las manos, pero mientras más lo intento, más insoportable es el dolor. Entonces lo intento con los pies, pero antes de que hiciera cualquier cosa, me lanza un hechizo, para amarrarlos uno en cada esquina inferior de la cama. Estaba atrapada.

Tranquila leona – me dice con tono divertido y con un dejo de maldad – o sino te voy a morder. Recuerda que estas en mi poder, firmaste un contrato y por ende eres de mi propiedad. Y a mi me gusta disfrutar de mi propiedad.

Se acerca a mi y comienza a olerme el cabello. Siento asco y repulsión hacia esa persona que este sentado frente mio.

Es primera vez que tocare una sangre sucia – me dice despacio, seductor, con lo que se me revuelve el estomago – pero veo tu piel – me levanta un poco la falda dejando indefensa mi piel – me pregunto a que sabrás.

MALDITO, ALÉJESE DE MI, NO ME TOQUE, NO QUIERO….DEJEME - le grito mientras me remuevo para que no toque nada. Pero es imposible. Bruscamente mete su mano en mi falda y manosea con violencia mi muslo. Comienzo a temblar de pánico y las lágrimas comienzan a salir de mis ojos.

Es inútil que te resistas, sangre sucia – lo dice mientras saborea cada palabra, esto aterrada – es un deber que debe cumplir debido a que será un nuevo miembro de la familia.

Y con un movimiento de la varita, me desprende una a una mis ropas. Lloro, grito, pataleo, pero pareciera que nada podrá evitar ese desastre.

Lo lamentaras - le susurro mientras desvío la mirada. No quiero que me vea llorar, no quiero que sienta mi debilidad, por lo menos es mi única herramienta, no mostrar que se llevará mi orgullo en estos momentos.

Lo dudo – me dice – pero lamentablemente, tendrás que mantenerlo en secreto, ya que estas tradiciones son… poco ortodoxas con las sangres sucias.

Se comienza a desvestir, dejando su ropa apartada arriba de mi escritorio. Se quita la camisa despacio y se puede ver un pectoral trabajado, que lo hace lucir mucho más joven de lo que es.

Ahora me observa y noto la maldad en sus ojos, el deseo mezclado con excitación y curiosidad.

Crucio – Murmura mientras me apunta con la varita. Un dolor sin igual se desata en mi cuerpo, como si miles de dagas estuvieran clavándose. Hasta que para.

Quiero saber… - se dice a si mismo, mientras se acerca a mi despacio, como una serpiente ágil y desalmada.

Y mis ojos se abren sin poder creer lo que esta a punto de hacer.

Hola a todos:

Disculpen la tardanza de meses. He estado ocupada, por lo menos ya tengo mi titulo, como Dios manda y encontre trabajo. Así que comencé una nueva etapa de mi vida.

El capitulo lo tengo pensado hace meses, pero lo dividí en dos partes. Por ende, no me maten por el pobre capitulo. Se que es horrible, pero ojala me perdonen la tardanza. Prometo hacer mi mejor esfuerzo.

Tengo muchas ideas. Ojala pueda concretarlas.

Saludos

PD: si me lo merezco, dejen su opinion RR.