Chapter 11

Suspiré.

-¿Bella, cariño?.- dijo mi madre saliendo de la cocina con algunas bebidas. Observó mi cuerpo de pies a cabeza y una sonrisa divertida se postró en su rostro.- ¿Que tal tu día?.- dijo juguetona.

Sonreí y me espabilé un poco.

-No estuvo nada mal, mamá.- dije dándole un beso en la mejilla.- Edward es increíble y la facultad es muy buena también.- reí.

Mi madre me sonrió y me ofreció una copa de la piña colada.

-Phil, quiere que lo acompañemos a una cena de negocios en dos semanas, cariño.- dijo mientras dejaba la charola en la mesita de entrada.- ¿Crees poder liberarte un poco?.- dijo apenada. Fruncí el seño.

-Mañana te confirmo.- dije dando u sorbo a mi bebida.- Tengo que poner aún algunas fechas con dirección, pero lo más seguro es qué si, madre.- dije mientras ella frotaba mi brazo en aprobación. Le sonreí y me encaminé a mi habitación para refrescarme.

Suspiré recordando el beso de despedida de Edward al regresarme a casa. Sonreí. Nuestra cita había sido maravillosa, habíamos charlado un buen rato, me había contado de sus planes para comenzar una investigación médica en cuanto a parálisis faciales, lo interesado que estaba en mis proyectos y qué él me apoyaría en lo que pudiera. Cabe mencionar que se ofreció para posar desnudo de vez en cuando, claro, bajo la intimidad de una habitación y sin nadie más cerca. Sonreí.

Me sentía demasiado emocionada con mi vida, parecía que a pesar de que vivíamos en una ciudad nubladas, al estar con él me sentía emocionada, cálida, realmente feliz, cómo quién disfruta un día soleado.

Deje mis cosas en la mesita de la entrada de la habitación, me desvestí hasta quedar en ropa interior, necesitaba darme una ducha, olía algo especial después de ese fantástico encuentro en el auto de Edward, lo qué me recordaba que debía comprobar que mi auto hubiese regresado a casa. Estaba por checar el sistema de seguridad de la casa desde mi laptop, cuando el sonido de mi Móvil me distrajo.

Sin comprobar el identificador de llamadas, lo llevé directamente a mi oído, me aproximé a mi escritorio y me dispuse a comprobar la seguridad de mi auto.

-¿Hola?.- dije al auricular.

-Follaron.- escuché la voz de Rosalie del otro lado del teléfono. No pude contener la carcajada que se me salió.- Y fue muy bueno, mierda. Eres una perra con suerte, hermana.- reí.

-Rosalie ¿Qué demonios?.- dije mientras sostenía mi móvil con mi hombro y tecleaba la contraseña para las cámaras.- ¿De qué hablas, rubia?.- pregunté.

Escuché la risa de Rosalie.

-Sí follaron, Rose.- escuché la voz de Jasper al otro lado de la línea. Maldición, estaba en altavoz. Sentí el rubor de mis mejillas y me concentré en buscar la cámara del garaje mientras ignoraba a Rosalie.

-No seas presuntuoso Jasper.-dijo mi rubia amiga.- El que hayas follado a Bella no te hace el único que la conozca, menos cómo la conozco yo. Sentí como mi corazón caía a un acantilado, junto con mi cabeza y una piedra sobre ésta.

Jasper del otro lado parecía que se estaba atragantando con algo. La risa de Rose llenó el ambiente.

-¿Creyeron qué no me iba a dar cuenta?.- dijo entre risas.- Vamos, denme algo de crédito, mi hermano salió de la habitación de mi amiga al día siguiente, había un condón usado en la papelera de tu habitación, Bella. No soy así de estúpida.- dijo tornándose seria.

-Rose.- comencé, pero escuché como me hacía guardar silencio.

-Calma, chica.- dijo mientras movía cosas a su alrededor, escuchaba el tintineo de algo de cristal por el teléfono.- Me alegra que al menos haya sido con Jasper, es un bastardo con suerte, y no me molesta, al final, supongo qué era cuestión de tiempo.- dijo suspirando.- Pero no era para esto para lo qué te llamaba.- dijo con algo de chispa en su tono de voz.

Sentí mi alma descansar tranquila, de verdad se escuchaba como si no tuviese ningún problema con qué su hermano hubiese sido mi primero, además de que al parecer mi coche estaba en el garaje, mi padre estaría muy contento al ver que su sistema de piloto automático funcionaba de maravilla. Suspiré y cerré la portátil.

Recordé a mi amiga en mi teléfono y me encaminé a la silla que colgaba del techo con el remoto de la habitación en mi mano.

-¿Qué necesitas Rose?.- dije mientras me sentaba a admirar el paisaje, estaba oscureciendo, el sol se comenzaba a ocultar detrás de las montañas, y el cielo estaba de un tono violáceo.

-¿Crees que puedas acompañarnos mañana de compras?.- dijo emocionada.- Hoy no fuimos a Montreal, hay ofertas y outlets, Bella.- dijo emocionada. Reí.

-Lamento no haberte devuelto la llamada, y supongo que iré.- dije resignada.- Tal vez pueda comprar algo para la Universidad.- dije mientras jugaba con mi cabello.- por cierto, hay algo que quieras decirles.- dije nerviosa.

Rose río.

-Ya sabemos que follaste, querida.- dijo a lo que yo bufé.

-La vida no es solo sexo, Rosie.- reímos.- Es acerca de Edward, hoy se puede decir que formalizamos.- dije mientras cubría mi cara con mi mano y la recargaba en mis rodillas. El gritó de mi amiga me hizo reír.

-Eso es genial, Bella!.-gritó.- Jasper, parece que nuestra chica ya tiene novio.- reí más fuerte.- Espera, no, márcale tú.- escuché el movimiento brusco y algunos golpes en el teléfono.

-¿Bella?.-la voz de Jasper me hizo sonreír, al entender que se debía lo último.- Me alegro mucho que todo este saliendo bien, cariño.- asentí.- Sólo tómalo con calma, está bien?.- dijo como un verdadero hermano, sentí mi corazón cálido.

-Sí, Jazzy.- Dije conmovida ante lo dulce que era.- Edward es increíble, y me alegra que les agrade, saben que ustedes son muy importantes para mí.- dije lanzándoles besos por el móvil.

-Nosotros también te amamos, pequeña.- dijo Jasper. Hubo algo de silencio y luego un bufido.- Te paso a Rose, nos vemos mañana para viajar, cariño, recuerda traer un chaqueta.- Reímo ante el tono "maternal" que había usado.

Me despedí de Jasper y le desee buenas noches. Había pasado casi tres horas hablando semidesnuda en mi habitación con Rosie al teléfono, me había preguntado del sexo con Edward, la facultad y le había comentado incluso de lo que había pasado con ese chico de la facultad.

-No lo sé, Bells.- dijo contrariada.- En verdad siento que es algo a ponerle atención, pero eso no significa que sea bueno, chica.- Asentí.

-Lo sé, Rosie, todos fueron amables, pero Dimitri, no lo sé.- dije exasperada, me dejé caer en la cama y suspiré.- Espero que no sea un problema.-dije suplicante.

-También yo cariño.- concordó.- pero tranquila, para eso está Jasper, y ahora Edward dijo pícara.- reímos.-No lo puedo creer, Bells, ese doctor es caliente.- dijo suspirando como adolescente.

Reí.

-Claro, pero según recuerdo no tanto como su amigo, no?.- dije para ver si Rose mordía el anzuelo. Escuche solo el silencio y podía imaginar a mi amiga ruborizándose al otro lado de la línea.-Vamos, Rosie. Habla.- la insté.

Soltó un pequeño y agudo grupito y reímos.

-Emmett es realmente caliente, Bella, pero debo tomarlo con calma.- dijo seria.- Me gusta ese hombre, para más allá de un revolcón, en lo cuál no es nada malo.- dijo sugestiva. Reí.- pero es un playboy.- suspiró.

Fruncí el seño.

-¿Quién mejor que tú para lidiar con él, Rosie?.- dije dándole ánimos.- Eres hermosa, con una gran personalidad y siempre que se equivoque, puedes patear su trasero.- reímos.

-Así es chica.- seguimos riendo. Mi amiga suspiró y sonreí al imaginarla enamorada.- Espero que todo salga bien, Bells.- dijo bajito.

-Por supuesto que sí, Rosie.- la animé.-Tu te encargarás que Emmett McCarthy se vuelva loco por ti amiga.- sonreí.

-Gracias.- dijo lanzándome un beso.- En fin, debo dormir algo, descansa igual, Bella. Pasaremos por ti al medio día.- dijo lanzando dos besos.- Nada de sueños calientes, debes descansar. Reímos.

Corté la llamada y me quede un momento mirando el techo, disfrutando de la tranquilidad y emoción en mi pecho. Hice un pequeño baile de victoria y suspiré.

Me puse de pie y me encaminé a tomar un relajarte baño.