Disclaimer: Rurouni Kenshin y todos sus personajes son obra del gran Nobuhiro Watsuki. ¡NO ME DEMANDEN!
Notas de la autora: A petición del público, aquí viene el nuevo capítulo...Lo siento, NO HE TENIDO NADA DE INSPIRACIÓN TToTT Pero si es necesario reiterarlo, ¡no me he olvidado del fanfic! Se los juro. Es que si escribo sin inspiración sale un capítulo muy feo. En fin, buen provecho ;)
Hermano gemelo: peor rival
Capítulo 11: La flor de Hokkaido
Aoshi estaba atónito, varias rayitas moradas se marcaban en su rostro. Las piernas le temblaban como gelatina, a la vez que en su mente se escuchaba un potente OH POR DIOS! Aoshi jamás había abrazado a una mujer (a excepción de su madre y a Misao cuando era pequeñita) y eso era lo más cercano que había tenido a un abrazo con una mujer adulta. Pero claro, él no era el que abrazaba. Sus brazos estaban por encima de la cabeza de la muchacha bonita, pero no la tocaban. Para ser sinceros, tenía miedo. Había descubierto algo nuevo: él era tan tímido con las mujeres que incluso le atemorizaba abrazarlas. ¡Rayos! Eso era patético.
Aoshi giró levemente su cabeza para buscar consejo en sus maestros. Éstos lo miraban pálidos y rígidos y, de la manera más tiesa y robótica posible, ambos levantaron el pulgar en señal de aprobación. Pero sus caras evidenciaban que "algo" no estaba bien.
Aoshi tenía muuuucho miedo, y le suplicaba a Dios que por favor esa muchacha lo soltara. Pero no. La muy aprovechada lo abrazaba tiernamente, con fuerza, pero con dulzura a la vez. La joven hundía su cara en el pecho de Aoshi, y el ninja se espantó aún más. EL NO SABÍA QUÉ HACER EN ESE TIPO DE SITUACIONES. Lo único que quería era irse para su casita.
La joven levantó la cara para mirarlo directamente a los ojos. Sí, como había notado Aoshi antes, esa joven era muy hermosa: tenía ojos negros, una piel blanca, unos labios sensuales, y un cabello pelirrojo oscuro recogido en un moño, salvo por unos mechones que jugaban tiernamente en su cara. Pero aún así, Aoshi quería que esa muchacha se le quitara de encima.
La joven levantó una ceja confundida al ver la expresión en el rostro del ninja. Aoshi estaba rígido y pálido, con una extraña mueca que más bien parecía que tenía la cara entumida por algún perverso calambre.
— …No estás feliz de verme, ¿verdad? — preguntó la joven mientras su semblante se ponía triste. Aoshi, en cambio, permaneció tan rígido como pudo mientras en su mente intentaba recordar si ya antes había conocido a esa mujer. Nop. Le daba vueltas y vueltas al asunto, pero no recordaba haberla visto en ningún lugar… ¿Tenía que reconocerla…?
La muchacha levantó la otra ceja mientras veía la expresión de Aoshi cambiar varias veces. Sí, era muy evidente que estaba intentando recordarla. La verdad no sabía si molerlo a golpes o a esperar su cara de estúpido cuando cayera en cuenta de quién era ella. Aunque…la muchacha apoyó su barbilla en expresión pensante. Aoshi lo notó, y eso lo hizo apurarse a pensar en dónde pudo haber conocido a esa joven. Pronto los dos se estaban viendo fijamente, escudriñando en la cara del otro. Aoshi intentaba recordar a una persona que jamás había visto, y la muchacha intentaba descifrar porqué el ninja se veía tan distinto a pesar de ser tan parecido.
Cabello corto. No largo. Primera diferencia.
Sonrisa ausente. No había rastros de una sonrisa dulce y pícara a la vez. Segunda diferencia. Pero aún necesitaba más. La muchacha puso una mano sobre la mejilla de Aoshi. Sí, la piel de ese joven apuesto era tersa y firme pero aun así se sentía diferente. Digamos que esa podía ser una tercera diferencia. ¿El olor? Por supuesto, había aprovechado a respirar el aroma del joven. Es decir, ¿qué muchacha en brazos de un hombre como él no aprovecharía para oler su exquisito aroma a muchacho sexy? Él olía a incienso, calma y (no sabía porqué) a "templo". ¿Se habría hecho monje o una cosa así? Ella recordaba que su amado olía a lilas y flores silvestres, porque se cuidaba con mucho ahínco su lacio y perfecto cabello. Y ese semblante…simplemente no parecía ser el muchacho dulce y sensible que conocía. Ése de ahí más bien parecía otra persona…otra persona que se le parecía mucho.
Tin….
La muchacha sintió cómo un vacío le caía al estómago. Su respiración se agitó y tuvo que tragar saliva.
— ¿Eres…Koichi?
Tin…
Aoshi alzó una ceja, mientras un tic nervioso se asomaba por su ojito. La joven lo notó, y se puso roja como un tomate. Koichi. Koichi. ¡MALDITO KOICHI! Aoshi dio media vuelta. No quería tener contacto con ninguna persona que tuviera que ver con su molesto hermano. Sin embargo…
— ¡Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento…!— repetía la joven a gritos mientras agachaba su cabeza una y otra vez. Aoshi quiso salir de ahí lo más rápido posible, pero todos en Kyoto los estaban viendo. Lo último que quería era armar una escena (lo siento, Aoshi. Muy tarde) y que todos en Kyoto pensaran que él era un infeliz que trataba mal a las mujeres. Respiró hondamente, y puso su mano sobre el hombro de la joven:
— Salgamos de aquí. — dijo lo más amable que pudo, pero a la joven le salió una gotita detrás de la nuca: la voz de Aoshi era tan pesada que esa definitivamente había sido una orden. Y como una aura de energía negativa rodeaba al ninja, nada más digamos que no se sentía lo más tranquila posible en su presencia. La joven solo tuvo tiempo de asentir varias veces con su cabeza, mientras seguía a Aoshi lejos de la multitud que los estaba persiguiendo con la mirada.
...
...
...
— Lo siento. — repitió de nuevo la joven mientras hacía pucheritos, chocaba sus dedos índice en una posición infantil, y se hundía en el asiento del restaurante.
Aoshi respiró resignado. ¿Cómo había llegado ahí? Pues…para escapar de los curiosos de Kyoto, ambos entraron a un restaurante en el que solo cierta gente con dinero pueden entrar (o sea, era un lugar altamente lujoso y caro). Una cosa llevó a la otra, y la jovencita terminó invitándolo a comer.
— "Tengo que dejar de aceptar esta clase de invitaciones. La última vez que sucedió, terminé convirtiéndome en pupilo de esos dos zoquetes". — pensó el ninja con pesar. Ambos jóvenes permanecieron en silencio sepulcral por unos instantes y, por supuesto, solo la joven sudaba atemorizada y cohibida.
— "No, este no es Koichi!! ¿Por qué este muchacho es tan serio?" — pensó la muchacha mientras evitaba que dos grandes lagrimones corrieran por sus ojos. Se aclaró la garganta, e intentó entablar conversación: — Eh….Hola…Que mal nos conocimos, ¿verdad? Je, je…como se habrá dado cuenta, soy conocida de Koichi-kun. — Aoshi respiró pesadamente, y la joven se asustó al ver (de nuevo) ese extraño tic nervioso que solo aparecía cuando al joven se le decía el nombre de su hermano. — Eeeehhh…— en ese momento, los camareros trajeron la comida: dos buenos filetes, cada uno con sus acompañamientos: puré de papás, verduras, ensaladas, cremas... Aoshi no dijo nada, pero era evidente que ése sería un buen almuerzo. Además, hacía un buen tiempo que no comía comida extranjera.
— Podría empezar por decirme su nombre. — la joven sonrió intimidada. Ese tipo sí que era rarito: no había sonreído ni hecho ninguna expresión facial al hablar. Podía ser muy guapo, pero parecía extraterrestre sin emociones y eso la atemorizaba.
— Ehhh….mi nombre es Asuka Takei. Mucho gusto. —en ese momento, Aoshi tomó un cuchillo (que era para cortar el filete en su plato) y acarició el filo mientras entrecerraba la mirada sobre Asuka. La joven respingó. Era evidente lo que pasaba por la mente de Aoshi en esos momentos: el "inconveniente" con sus trabajadores, y el deseo por cobrárselas todas. Asuka ladeó la cabeza, e intentó cambiar el tema de la conversación. — Y usted deber ser Shinomori Aoshi, ¿cierto? Koichi-kun me habló mucho de usted, Shinomori-san. — el ninja entrecerró la mirada, mientras notaba cómo el semblante de Asuka cambiaba. — "Quiero verlo…"
Asuka apretó los puños sobre sus piernas. Tenía tantas ganas de ver a Koichi que cuando vio a Aoshi no lo dudó dos veces y se le tiró a los brazos. ¡Cualquiera hubiera hecho lo mismo! Kaito, Hayate, Sakura…todos los Oniwabanshuu se hubieran ido a refugiar en los fuertes brazos de Koichi, felices de haberlo encontrado. Si algo le pasaba porque el idiota no se cuidaba no se lo iba a perdonar. Ella misma había viajado hacia Kyoto con el único deseo de ver a Koichi y amenazarlo si no se tomaba su medicina. Solo quería eso: asegurarse de que Koichi estaría bien y sería feliz en donde fuera que estuviera.
— ¡Coma, coma! Seguro que tiene hambre. — exclamó Asuka al notar los fríos (pero bellos) ojos de Aoshi sobre ella. El ninja comenzó a cortar la carne, pero sin quitarle la mirada a Asuka. Aoshi estaba aplicando una tortura psicológica. — ""Un encanto de hombre", ¡sí como no! Koichi, eres un mentiroso" — pensó la joven con temor. Koichi le había contado maravillas de Aoshi, pero el joven frente a ella parecía un demonio con cara de ángel. — "Buu… ¿por qué a mí?" — Asuka también comenzó a cortar su filete de carne. Cuando probó el primer bocado, no pudo evitar pensar en algo: — ¿Koichi-kun está comiendo bien? — Aoshi casi golpea su cara contra el plato. Si esa muchacha se la iba a pasar hablando de Koichi las cosas se pondrían feas. ¡Él no quería escuchar a alguien más diciendo que su hermano era un hombre perfecto y maravilloso! — Es solo que quiero asegurarme de que así sea…A veces le da por no comer, y eso podría darle un decaída. Podría enfermarse grave. — Aoshi alzó una ceja.
— ¿Una decaída? ¿Tiene ese resfriado desde que salió de Hokkaido? Pensé que lo había pescado de camino aquí… — Aoshi se calló por unos instantes. ¿Había…sonado preocupado por su hermano? ¡NOOOOO! — De todas maneras, no es como si se fuera a morir por una gripe. Ya es un adulto: es su decisión si se cuida o no.
— ¿Resfriado, gripe? — preguntó Asuka confundida. La joven puso sus manos sobre la mesa, y se levantó de golpe. Inclinó su rostro sobre el de Aoshi, y obligó a que el ninja la mirara directo a los ojos. — Shinomori-san, ¿Koichi-kun le contó lo que le sucedió en Hokkaido? — Aoshi permaneció serio como siempre pero, al ver que la muchacha no iba a ceder, respondió:
— ¿Tenía algo que decirme? Solo mencionó que se vino para Kyoto después de romper su compromiso.
— ¿Solo eso? — Aoshi y Asuka se miraron fijamente por unos segundos. El ninja comprendió que la joven era muy perseverante. Probablemente por eso se aguantó por dos años a esa peste llamada Koichi.
— Sí, solo eso. — Aoshi esquivó la mirada mientras pensaba en lo molesto que le parecía Koichi. — Mi hermano y yo no nos llevamos bien, a pesar de lo que él diga. Incluso si me hubiera dicho algo importante, no le habría puesto atención. Él no me importa.
Asuka miró sorprendida a Aoshi. ¿Qué no le importaba esa maravilla de hombre llamado Koichi? ¡Pero si era lo más hermoso sobre la faz de la tierra! Y eso era extraño. ¿Por qué Koichi insistiría en hablar maravillas de su hermanito, si éste lo trataba a la patada?
— "Tonto Koichi…otra vez te estás tragando tus emociones, ¿verdad? Los hombres son estúpidos, nunca aprenden. Pero está bien. Si no quieres que tu hermano se entere, no se lo diré. Quizá no quieres preocuparlo." — pensó la joven mientras se sentaba de nuevo. Aoshi comía tranquilo, sin decir ni una palabra.
No importaba lo que el ninja dijera: nadie, NA-DIE, podía odiar a Koichi. NADIE podía decir que no le importaba aunque fuera un poquito una persona como él. Tenía sus defectos, como todo ser humano, pero sin lugar a dudas era fácil llegar a querer a una persona tan amable y caritativa como Koichi.
— Ne…Shinomori-san... ¿No va a preguntar porqué estoy aquí? — Aoshi se sintió feliz con la pregunta. La verdad es que ya lo había pensado.
— Viene para llevarse a Koichi a Hokkaido. Después de comer yo mismo se lo traeré. "Así se lo llevará lejos de aquí, y mi vida se arreglará."
— No. — dijo Asuka. — Mis trabajadores no hicieron caso a mis órdenes. Les pedí que trajeran a Koichi porque tenía algo que darle en Hokkaido. Allá aún hay gente enferma y no podía irme así no más. Tampoco podía enviarle lo que dejó, porque aún no estaba listo. Ahora vengo a traerle eso para asegurarme de que esté bien. Después, nada más me iré. — Aoshi se quedó frío como piedra.
— ¿Está segura que no se lo quiere llevar? ¿Ni un poquito? Yo mismo lo ato, si es necesario. — Asuka rió con gana. Eso había sido "muy humano", nada extraterrestre. Quizá Aoshi solo aparentaba ser frío, pero era evidente que se comportaba con su hermano de la misma manera que el resto de los hombres con hermanos mayores. Es más: hasta se imaginaba a Aoshi y Koichi peleando por cosas tan bobas como una croqueta, o un pedazo de pescado. La imagen era encantadora.
— Lo siento. — dijo. — Es que apuesto a que se ven muy lindos a la hora del desayuno. — Aoshi ladeó la cabeza sin entender perfectamente a qué se refería Asuka. La joven se corrió un mechón de cabello, y soltó la pregunta: — pero está bien, ¿verdad? Apuesto a que lo están atendiendo mucho. En Hokkaido todos los Oniwabanshuu lo quieren mucho, y siempre están preguntando por él. Yo fui la que vine, pero muchos querían visitarlo para asegurarse de que está bien. A veces es muy majadero e infantil, y saca de quicio a cualquiera, pero sin lugar a dudas es alguien muy amable. Tiene mucha suerte de ser su hermano, Shinomori-san. — Aoshi golpeó la mesa y se levantó. No quería tener esa conversación. No quería volver a sentirse nada en comparación con el magnífico Koichi. Estaba listo para irse, cuando Asuka dijo algo más para ella que para él. — Y pensar que él lo admira tanto a usted…
Tin….
Aoshi se sentó de nuevo, apartó su comida y se apoyó a la mesa, invitando a Asuka con la mirada a terminar la frase. La joven pestañó extrañada, la verdad era que no se había dado cuenta de lo que dijo.
— También es un pésimo cocinero, ¿verdad? — dijo la joven de repente mientras sonreía. — Una vez me enfermé y me preparó una "sopa Misou".
— Oh, detesto sus sopas…— comentó el joven.
— ¿¡Verdad!? Lo curioso es que cuando las prepara sigue todos los pasos correctamente. Creo que simplemente no tiene mano de cocinero. Pero en parte también tienen la culpa los Oniwabanshuu de Hokkaido, porque no dejan que se acerque a la cocina.
— No es la cocina. — corrigió Aoshi. — Cuando éramos pequeños casi enciende el Aoiya. Desde entonces, todos le prohibimos acercarse incluso a una vela si es que quiere cocinar algo.
— ¿En serio? — dijo la joven mientras reía. — Yo había escuchado que una vez envenenó a casi todos en el Aoiya.
— No, ellos creen que fui yo. — dijo Aoshi mientras, completamente sin quererlo, recordaba los buenos tiempos.
— O sea…— Aoshi asintió.
— Me convenía que todos pensaran que era yo el que cocinaba mal, así que dejé que Koichi cocinara, lo entretuve, y luego les di de comer a los demás. Nunca más me pidieron hacerme cargo de la cena. — Asuka entreabrió la boca. ¡Esa había sido una anécdota tan hermosa y divertida! Solo podía imaginarse a un Koichi versión chibi esmerándose en la cocina, mientras una versión Aoshi versión chibi sonreía malévolamente oculto detrás de la puerta. Asuka sonrió mientras se imaginaba la imagen. ¡Se veían tan lindos! Y casi sin darse cuenta, los dos empezaron a conversar con mayor naturalidad, como si se conocieran desde siempre.
...
...
...
Aoshi estaba frente a Asuka, ambos sentados en un carruaje. La joven había insistido en dejarlo cerca del Aoiya, ya que aún se sentía apenada por el incidente del abrazo. Pero la verdad es que a Aoshi ya no le molestaba. Había pasado una buena tarde con la joven. Asuka le contó que los Oniwabanshuu de Hokkaido estaban mejor después de la peste de tuberculosis, pero que ellos no habían podido venir a Kyoto porque ella se los prohibió porque temía que les diera una decaída con el viaje.
Aoshi ponía atención a cada palabra y movimiento de la joven. Ella hablaba con bastante naturalidad, y era evidente que se había educado con mucho recato. Era simpática, y bonita, aunque también muy molesta cuando hablaba de Koichi. El ninja no sabía porqué, pero había algo en ella que le recordaba algo de él. Así que se puso a hacer una lista:
1. Se sonrojaba cada vez que mencionaba a Koichi.
2. Bajaba la mirada cada vez que mencionaba a Koichi.
3. Jugueteaba tontamente con su cabello cada vez que mencionaba a Koichi.
4. Se llevaba una mano a la boca del estómago cada vez que mencionaba a Koichi.
¿Por qué esas tonterías lo hacían recordarse así mismo? Piensa Aoshi, piensa.
"Bueno, Aoshi, cuando un joven está enamorado, presenta síntomas que lo evidencian: siente mariposas en el estómago, y su cara hierve al ruborizarse por estar cerca de la persona a la que ama. ¡Créeme, me daré cuenta de si un muchacho está enamorado de Misao o no! ¡Ja, ja, ja!"
Tin…
— Está enamorada de Koichi…— Asuka, que había estado hablando durante el viaje (una conversación a la que, como vimos, Aoshi no prestaba mucha atención) se paralizó con un dedo en el aire. El ninja alzó una ceja al ver cómo la cara de la muchacha pasaba por todas las expresiones habidas y por haber: en un momento se puso verde, morada, azul, amarilla y finalmente se puso roja como un tomate.
— ¡No se lo diga, por favor! — dijo mientras subía y bajaba frenéticamente su cabeza. La ceja de Aoshi se alzó con un tic nervioso. Esa muchacha sí que era rarita.
— Yo no hablo con mi hermano. — dijo el ninja mientras cruzaba los brazos. — Así que no se tiene que preocupar por eso. — Asuka suspiró aliviada. — Sin embargo…— la joven comenzó a sudar frío nuevamente. — entonces sí vino por él, ¿cierto?
— Nop. — dijo la joven mientras sonreía al ver la cara de Aoshi. En la expresión del ninja se podía leer claramente un "rayos, ¡lléveselo de aquí!"
— ¿Quiero verlo y hablar con él? Eso quizá lo convenza…
— Nop. — Asuka comenzaba a divertirse. Aunque Aoshi la mayor parte pasaba rígido como una piedra, se comportaba un poco infantil cuando se hablaba de su hermano, ¡y eso era encantador!
— ¿Entonces porqué está aquí? — Asuka sonrió mientras se encogía de hombros.
— Vine a darle esto. — dijo la joven mientras sacaba de la manga de su kimono un estuche circular con forma de relicario. — Es medicina. Él es un irresponsable y si no se cuida esa…ese resfriado se le va a complicar feo. ¡Es patético! En Hokkaido Hayate-kun, Kaito-kun, y como mil Onis más tenían que sostenerlo mientras yo le hacía beber esto. Quería regañarlo por haberse ido sin su medicina pero…— Asuka se sonrojó y bajó la mirada…— bueno, je, je, como me lo topé estaba esperando que usted se lo diera de mi parte, ¿sí? — Asuka terminó con las manos en actitud suplicante, a la vez que le hacía ojitos de cachorrito a Aoshi. Probablemente, Asuka y Misao se llevarían muy bien. El ninja suspiró mientras extendía la mano para recibir la medicina. — ¡Mil gracias!
— Adivino: es amargo y no tiene ni pizca de Asuka. — Aoshi y Asuka se miraron por breves instantes, antes de terminar la frase a la vez:
— Koichi es como un niño pequeño. — en ese momento, el carruaje se detuvo mientras se escuchaba al cochero:
— Ojou-sama, ya llegamos al Aoiya.
— Aquí me bajo. — dijo Aoshi mientras abría la puerta del carruaje. No estaban frente del Aoiya, sino a 50 metros a la izquierda del restaurante. Aoshi bajó y así lo hizo Asuka para despedirlo.
— De nuevo, mil gracias y…
— ¡…NO VENGAS MÁS! — en ese momento, Aoshi y Asuka se voltearon con dirección al restaurante. Había una pelea: Koichi vrs un tipo ebrio cualquiera. El tipo se volvió al ninja y gritó:
— ¿y--quuuwn ereeezzz tu pa decirrrrrrme qui azer? — El tipo sacó un cuchillo y Koichi le dirigió una gélida mirada al ebrio, mientras atrás de él aparecían Okon y Omasu.
— Koichi-sama, no se preocupe por nosotras.
— ¡NO! — exclamó Koichi. — No lo permito. ¡No permito que este infeliz les haga preposiciones tan asquerosas! — el ebrio se tiró a Koichi con la intensión de apuñalarlo pero, obviamente, el ninja resultó más rápido: tomó al tipo del brazo y se lo torció, le quitó el cuchillo, y le dio una serie de golpes y patadas que solo se veían cuando Koichi estaba muuuuuuy enojado. Finalmente, la paliza terminó con un golpe por las partes bajas del extraño y un puñetazo en la cara. — Si te vuelvo ver por aquí, y si tan siquiera pretendes acercarte a alguna de las chicas de mi familia con tus intenciones asquerosas, te juro que te daré un peor castigo que la muerte. Ahora vete mientras me contengo de hacerte sufrir torturas que jamás imaginaste posibles. — El extraño se fue cojeando y sosteniendo su hombría herida, mientras hombres y mujeres de la cercanía veían la gravedad de la paliza con la boca abierta.
— Gracias, Koichi-sama. — dijo Omasu.
— Sí, gracias, pero no debe ponerse en peligro por intentar…— en ese momento, Koichi rodeó a ambas kunoichis en un tierno abrazo y, después de besar a cada una en la frente, dijo:
— Cualquiera que le diga eso a alguna mujer debería sufrir en grande. Solo hice lo que todo hombre honorable habría hecho. No quiero que nadie se pase de listo con mis hermanas, así que si tienen de nuevo alguna clase de problema como este no duden en llamarme, ¿de acuerdo? — Aoshi alzó una ceja al ver cómo las mujeres de la cercanía suspiraban por su hermano. Incluso Okon y Omasu estaban sonrojadas y se abrazaban con fuerza a él.
— ¿Puede creer a este…? — Aoshi alzó una ceja al dirigirse a Asuka. La muchacha prácticamente estaba babeando por Koichi: se mordía los labios, estaba sonrojada, y miles de corazones salían de su cabeza.
— Aaahh…. ¡es el hombre más magnífico sobre la faz de la Tierra! — Aoshi se golpeó la frente con la palma de la mano. ¿Es que solo a él le parecía que estaban sobreactuando mucho al babear de esa manera por Koichi? De repente, una idea llegó a la mente de Aoshi.
— Tome. — dijo el ninja mientras ponía el estuche de medicina en las manos de Asuka. — Acérquese y háblele. Estoy seguro que le será más grato si usted le va a pedir que se cuide. — Aoshi le dio unos empujoncitos a Asuka. La muchacha dio un par de pasos, pero en ese momento Koichi comenzó a voltearse hacia donde estaban ellos.
— ¡Ay, no! ¡Qué vergüenza! — en menos de un santiamén, Asuka ya estaba montada en el carruaje y con la puerta cerrada. — ¿Cree que me haya visto? — A Aoshi le salió una gota detrás de la cabeza.
— No, ni siquiera yo noté en qué momento se subió…—sí, las mujeres pueden ser veloces cuando se lo proponen. — "Pero es una estupidez. Seguro que Koichi reconocerá al cochero." — Aoshi se volvió al cochero, y le salió otra gotita detrás de su cabeza al ver el disfraz del hombre: una máscara con forma de conejo. ¿Por qué? Nadie lo sabe…
— Ne…Shinomori-san…— dijo Asuka. — Tengo que hacer otro mandado en Kyoto…¿Podría por favor decirme donde está la comisaría? Es que tengo que arreglar el problema de mis trabajadores. — Aoshi le dio las direcciones y, por un momento, meditó recomendarle a alguien a Asuka:
— No sé si esto le va a ayudar, pero en la estación pregunte por "Fujita".
— ¡Ah! ¿Un conocido suyo? — preguntó la joven con dicha. Aoshi ladeó la cabeza.
— Sí…más o menos.
— Ah, muy bien, muchas gracias. ¡Ahí vamos! — dicho esto, el cochero dio la orden a los caballos y el carruaje se marchó a una velocidad sorprendente...
— …y descarriadamente…— comentó Aoshi al ver la nube de polvo que dejaba detrás de sí, y al montón de personas que apenas lograron salir del camino y que ahora estaban cubiertas por una capa grisácea. Aoshi suspiró. Iba a iniciar su marcha hacia su casa pero, enfrente a él, tenía a Koichi…como ampliado mil veces. — ¡Idiota! — exclamó el cubo de hielo mientras se llevaba una mano a su corazoncito que esta amenazando con salirse de su pecho por el susto. ¡No había sentido el ki de Koichi tan cerca!
Koichi permaneció en silencio, con la mirada fija en su hermano. Estaba serio, con un aura de maldad y frialdad detrás de él. Aoshi sintió que se estaba reflejando en un espejo: ese Koichi no tenía ni rastro del ser humano infantil y bobo que todos conocían. Más bien se veía frío, calculador y rencoroso…como su hermano. Aoshi evadió a Koichi y continuó con su camino. Koichi entrecerró la mirada y siguió la espalda de su hermano antes de volverse a la nube de polvo que había dejado el carruaje.
...
...
...
Aoshi entró a la cocina de la casa para cenar. Ya todos habían recogido el Aoiya y, a pesar de haber comido tan bien, tenía hambre (es un muchacho que sigue en crecimiento). Además, no se iba a perder la cena. En ese momento podía estar cerca de Misao y contemplarla sin que nadie se diera cuenta porque todos estaban siempre hablando. Cuando entró, casi todos estaban sentados a la mesa. Todos, menos una personita.
— ¿Dónde está Misao? — preguntó Aoshi.
— Oh, se siente mal. — dijo Koichi mientras jugaba con unos kunais. Les daba vueltas amenazadoramente, sin prestarles mucha atención. — Le duele el pecho, como si alguien hubiera atravesado su corazón con un kunai de 50 centímetros de largo…Quizá también le duele la espalda, como si alguien la hubiera apuñalado por detrás….Creo que a mí también me duele mucho, ya sabes, como si alguien me hubiera hecho así, así y así…— dijo el gemelo mientras asimilaba que apuñalaba a alguien con el kunai. Finalmente, lanzó el arma al marco de la puerta y puso sus codos sobre la mesa. — Pero no hablemos de esto, ¿cómo te fue a ti? — Aoshi entrecerró un poco los ojos.
— Bien. — su gemelo estaba más rarito de lo normal. Aoshi se sentó a la mesa, justamente frente a Koichi. Ya iba a comenzar a comer, cuando Okina exclamó:
— ¡Oh, mi ángel! ¿Ya te sientes mejor? — preguntó el anciano al ver a Misao entrar a la cocina.
— Sí…— respondió la joven mientras se sentaba al lado de Koichi. No se le veía muy bien, pero ella deseaba ver a Aoshi una vez más. Si tenía novia o cosa semejante, quizá diría algo al respecto durante la cena. No era que quisiera escuchar algo así, pero quería saberlo: quería sentir su corazón romperse ante la verdad para después reponerlo ante el dulce pensamiento de que ella siempre estaría a su lado aunque fuera en las sombras.
Durante la cena, la conversación estuvo muy animada, a pesar de que Misao no hablaba mucho. Todo iba bien hasta que…
— Uy…. ¿te ibas a comer esto? — preguntó Koichi, cuyo palillo estaba sosteniendo una croqueta que Aoshi iba a coger.
— No, adelante. Cómetela. — dijo el ninja.
— De acuerdo. — respondió su gemelo mientras cogía la gran mega súper deliciosa croqueta que Aoshi se quería comer, y se la tragaba de un solo bocado. Bueno, no importaba. También había pescado pero…
— ¿También quieres pescado? Te vas a engordar. — dijo Koichi cuando, una vez más, le ganaba a Aoshi en coger un pedazo de pescado.
Aoshi no dijo nada, sino que sus palillos comenzaron a buscar otro tipo de alimento en la mesa. ¿Pero qué creen? Adonde se movieran sus palillos, los palillos de Koichi llegaban antes. A todos les salió una gota detrás de la cabeza: ninguno de los gemelos veía la comida. Solo se veían fijamente, sumidos en una batalla de palillos para ver quién se dejaba el último manjar…
Aoshi sabía que estaba perdiendo. Cuando se trataba de comida, Koichi siempre había sido más glotón y, por tanto, más rápido para lograr el último pedazo de algo. Aoshi puso un poco de atención a la comida, ideando una forma de ganarle a su gemelo. De repente, lo vio. Dirigió sus palillos a un cuadrante de la mesa pero…disminuyó un poco la velocidad, haciendo que Koichi tomara primero el alimento y que, con ello, se rompiera el balance en el que ninguno de los dos cogía nada. Koichi se llevó la comida a la boca.
— ¡Ja, ja! Te gané. — y de inmediato pegó su cara contra la mesa mientras se tragaba el gran pedazo de cebolla cruda que, por error, alguien había dejado sobre la mesa.
— El que se distrae pierde. — dijo Aoshi mientras tomaba el último pedazo de pescado y lo salvaguardaba en su plato. Por su parte, Koichi golpeaba la mesa al sentir el mal sabor de la cebolla en su boca. Por supuesto, todos estaban boquiabiertos ante ese… "juego de hermanos". Marcador (de este día): Aoshi 1- Koichi 0
— Ehhh…Aoshi-sama…— Aoshi se volvió a Shiro. Aparentemente, durante su batalla de palillos, Shiro se había ido a hacer un mandado.
— Alguien lo busca en la puerta. — Aoshi alzó una ceja. Terminó su pescado (para asegurarse de que su hermanito no se lo comiera mientras él no estaba) y salió de ahí. Shiro sudaba.
— ¿Qué pasa, Shiro? — preguntó Okina. Conocía esa expresión en el muchacho: había algo que le urgía decir.
— Es que…la persona que busca a Aoshi-sama es…una chica muy bonita…creo que es su novia.
— ¡¡QUÉ?!
...
...
...
Aoshi suspiró cansado. ¿Quién lo iba a buscar a esas horas de la noche? Más valía que no fuera ni Saito ni Hiko porque los iba a moler a golpes si se atrevían a desperdiciar su valiosa hora de "mira a Misao todo lo que quieras" (cena). Corrió la puerta y encontró a Asuka recostada a la pared de afuera, contemplando la luna.
— Wow…— dijo Kuro. — ¡Es una preciosidad de mujer! — Okon le metió un costalazo.
— Sí lo es, pero no es una belleza sobrenatural. — Lo que en verdad quería decir era "Misao también es muy bonita", pero Koichi también estaba ahí y no, eso podía ser incómodo para Misao. Y hablando de Koichi y Misao…
Okon buscó a los jóvenes y lo que encontró no le gustó nadita nadita: Misao y Koichi contemplaban la escena con aura de completa negatividad. Pero el que más miedo daba era Koichi: estaba serio, rígido, frío…parecía poseído por un demonio….Se parecía a Aoshi
— ¿No podemos escuchar lo que dicen? — preguntó Kaoru curiosa.
— ¡Diablos! Es que están acomodados de manera ni que podemos leerles los labios. — dijo Omasu, molesta con Aoshi. ¿Que se había conseguido novia? ¿Y Misao qué? ¿Y KOICHI QUÉ? Por eso ellos dos estaban molestos: Aoshi los estaba engañando a los dos.
— Este lugar está muy apretado. — se quejó Yahiko. — Casi no puedo respirar.
— Shhhh….— lo calló Sanosuke. — Éste era el único lugar en el que podíamos espiar sin ser descubiertos.
— ¡SHHHHH! — exclamaron todos los curiosos, que estaban en el cobertizo de la casa y asomados por una ventana.
...
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— Muchas gracias por el consejo, Shinomori-san. Saito-san fue muy amable conmigo. Dentro de poco podré sacar a mis empleados de la cárcel. Sin embargo…— Asuka golpeó tiernamente el suelo con sus pies. — Bueno, me siento muy mal por todos los problemas que le he causado. Por eso quisiera pagárselo.
— No tiene que preocuparse, aunque si quiere puede entrar, hablar con Koichi y…— Asuka rió. Aoshi en verdad se quería deshacer de su hermano.
— No, no, me da mucha pena. — dijo la joven mientras se sonrojaba. — Pero agradeceré que le dé esto. Es que me la devolvió para que yo se la diera, pero él se acercó y me dio mucha vergüenza y me fui sin pensarlo…— en ese momento, Asuka se levantó de puntillas y se acercó un poco a Aoshi para darle el estuche de la medicina. Pero ciertos curiosos malpensados…
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— ¡Oh, le dio un beso! — exclamó Shiro sorprendido. Es que desde el ángulo en el que ellos estaban, parecía que Asuka estaba besando a Aoshi.
— Pero qué mal besa. — dijo Megumi. — Se queda ahí, como una piedra. Ese cubo de hielo no es nada bueno para las relaciones, ¿verdad? — ¡pero a Aoshi no lo estaban besando! Por eso estaba parado como si nada…
— ¿Vieron? ¡Le metió algo entre las manos! ¿Se van a poner a hacer "cositas" en media calle? — preguntó Sano, completamente indignado.
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Aoshi miró sus manos. Tenía el estuche de la medicina.
— ¿Está segura de que…? — en ese momento, Asuka puso sus dedos sobre los labios del ninja. Obviamente, los curiosos dejaron caer la boca al suelo.
— Sí, estoy segura. Shinomori-san… ¿puedo pedirle un favor? — Aoshi había perdido el habla con esa sola acción. ¡Es que era un completo nerd cuando se trataba de mujeres! — ¿Puedo abrazarlo por un instante…? Sé que es mucho pedir pero es que en verdad me hace falta un amigo, y como hoy hablamos tan bien….no sé cómo decirlo… ¿cree que podamos ser amigos? — Aoshi parpadeó perplejo por unos instantes, pero podía entenderlo. Asuka tenía muchos sentimientos hacia Koichi, y no se los podía expresar a él y tampoco tenía a un amigo cerca para desahogarse. Aoshi asintió. Dejó que Asuka lo abrazara y, torpemente, le devolvió el abrazo.
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Silencio total. Todos tenían la boca por el suelo. Sus rostros estaban blancos, y tenían muchas rayitas debajo de los ojos. Koichi apretó la pared, y varias grietas se formaron.
— "Pobrecito Koichi-sama" — pensó Omasu— "Está celoso porque su hermano le está poniendo los cuernos con una mujer"
— "Pobrecita Misao" — pensó Kaoru— "Oh, amiga. Esto debe ser doloroso para ti"
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— ¡Muchas gracias! — dijo Asuka mientras se separaba de Aoshi y le sonreía. — Me gustan sus abrazos. Son muy cálidos. Pondré eso en la lista de "pros" — Aoshi ladeó la cabeza sin entender. — Ne, Shinomori-san… ¡Nos vemos mañana! Tengo algo para usted que creo le puede servir.
— Mañana debo ver a alguien más. No creo que pueda…
— ¡Tranquilo! — dijo Asuka mientras cambiaba tiernamente su peso de una pierna a otra, como si se tratara de una niña. — Mañana verá de lo que estoy hablando. Y dígale por favor a ese cabeza hueca que debe tomarse una taza de té con la medicina una vez al día. Preferiblemente en la tarde, que es cuando empieza a hacer frío. — Aoshi solo alcanzó a asentir. Asuka sonrió y se dirigió feliz a su carruaje. Cuando se montó, se volvió a Aoshi y exclamó:
— ¡Entonces nos vemos mañana, Shinomori-san! ¡ES UNA CITA! — después de eso, cerró la puerta y el cochero inició la marcha.
— ¿Una cita? — preguntó Aoshi con varias rayitas en su cara.
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— ¿UNA CITA? — preguntaron los curiosos.
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Aoshi se masajeaba las sienes mientras se imaginaba el día que iba a tener mañana. Fue a la cocina, pero ahí solo estaba Omasu quien le dijo (no de muy buena gana) que todos ya se habían retirado a dormir. Aoshi no le vio mucha importancia a eso. Él también se iría a dormir. Ya iba de camino a su habitación cuando, apoyado a una pared, encontró a Koichi con los brazos cruzados sobre el pecho.
Aoshi se detuvo. Sabía que su hermano estaba molesto. Lo podía sentir en el aire. Koichi se volvió a él con una mirada llena de odio y desprecio.
— Déjame decírtelo solo una vez, Aoshi. Si te le acercas a Asuka soy capaz de matarte. Así que aléjate de ella y ni se te ocurra invitarla a salir, ¿entendiste? — Koichi terminó la oración con un dedo amenazador. ¿Así que por eso era? ¿Por eso se dio la conversación de la "puñalada por la espalda" y la guerra de palillos? ¿Sería posible que Koichi estuviera…. ¡celoso de él!? Aoshi tuvo que aguantarse sonreír.
— Lo que yo haga no es asunto tuyo, hermano. — comenzó su caminata a su cuarto feliz, pero se detuvo al recordar algo. — Por cierto, ella me pidió que te diera esto. — Aoshi le dio el estuche a Koichi. El hermano mayor miró la medicina sorprendido, y entró en cólera:
— ¡¿TE LO DIJO?! ¿Te dijo qué pasó en…?— Aoshi alzó una ceja.
— Me dijo que si no te cuidabas ese resfriado se te iba a complicar. También dijo que lo tomaras en té todas las tardes. — Koichi miró el estuche por unos segundos.
— ¿Solo te dijo eso? ¿No mencionó nada más? ¿Por qué no me lo dio ella misma? — Aoshi casi sonríe.
— No dijo nada más, supongo que no era tan importante. Y no sé porqué te lo quiso dar ella misma. Solo me pidió hacerme cargo yo. — Aoshi dio media vuelta. Estaba saliendo victorioso.
— ¡Si te le acercas te juro que…!
— Buenas noches, Koichi. — dijo Aoshi mientras entraba a su cuarto. Contador de ese día: Aoshi 2- Koichi 0. Era hora de que Koichi también sintiera celos.
Nuevamente, lo siento. Es grave no tener inspiración. A tods, muchas gracias por seguir leyendo y por sus lindísimos comentarios de apoyo. Me sonrojan cada vez que leo sus reviews. Sepan que SÍ me esfuerzo con este fic, pero que a veces no hay inspiración TToTT Espero que la espera valga la pena. Cualquier comentario, duda, queja...para eso están los reviews. Si no respondo a sus dudas como quieren, es porque, eventualmente, en el fic lo verán. Lo bueno se hace esperar ;)
Mil gracias, y ciao ;)
