Hola, hola!! Una semana exacta despues les traigo un nuevo capítulo con la enorma alegria que me ha causado el que hayamos llegado a los 70 Reviews! .
Me disculpo de antemano por no responder aquí y ahora individualemente sus reviews, durante el transcurso de la semana le mandare un mesagge a cada una! Les quiero decir muchas cosas y espero que quieran leerlas!
Pues les digo que en este capítulo sólo una corta parte es desde el POV de Hermione y Draco...lo siento, pero es necesario que veamos como poco a poco el castillo se va enterando de todo...Muhajaja...por algo el nombre del fic jejeje. No se olviden de dejarme sus Reviews. Un beso a todas!! n.n
Ah! Se me olvidaba Harry Potter, Todos sus Personajes, Lugares y todo lo demás son una marca registrada de nuestra querida J.K Rowling y... de Warner Bros, para la gran desgracia de nosotros los fans.
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11
LA HEREDERA DE SKEETER
Sólo habían bastado cinco minutos dentro del salón para lograr introducirlo en ese ambiente soporífero que hacía que sus párpados se cerraran suavemente sobre sus ojos, la voz fantasmagórica voz del profesor Binns creaba el perfecto arrullo para sumirlo en medio de una neblina que lo adormecía por completo.
El rápido y furioso sonido que producía el rasgar de una pluma sobre el pergamino le sacó bruscamente de sus ensoñaciones: Granger escribía sus apuntes como si la vida se le fuera en ello. Puso los ojos en blanco y suspiró sonoramente acomodándose en su silla, se detuvo unos instantes en la figura concentrada de la Gryffindor. Comenzó a traer los hechos de la noche anterior a su mente y, para su sorpresa, su corazón comenzó a acelerarse; se reprendió mentalmente por ello, giró su rostro a la ventana y decidió dejar de recordar. Tenía cosas más importantes en que pensar, como por ejemplo, por qué de un día para otro se había visto involucrado tan comprometedoramente con una sangresucia que se suponía había odiado desde siempre.
(…)
Faltaba poco para que terminara la clase, Hermione paró de escribir de repente y miró a su profesor, más bien miró a través de su profesor. Decidió no tomar más notas, ya se sabía de memoria todos los hechos acerca de la Segunda Convención Mágica Internacional de 1137 pues le pareció un tema interesante para estudiar durante el verano. Soltó su pluma y se estiró perezosamente, miró de reojo a Malfoy y le encontró muy distraído observando la ventana: su perfil era increíblemente encantador, tenía un indiscutible aire a esos príncipes de cuentos de hadas, de esos que su padre insistía en leerle por las noches cuando era una niña y que no le gustaban para nada; tenía un aire arrogante que sin duda hacía parecer que estaba por encima de todos los demás mortales que le rodeaban, resopló molesta y apartó su vista de él: no tenía porque sentirse inferior, era sólo un tonto presumido…un tonto presumido con el cual la había pasado bastante bien la noche anterior.
Bastó ese sólo pensamiento para que su corazón comenzara a bombear sangre más rápido de lo normal, se sintió tonta y trató de alejar de su mente los besos que el Slytherin le había dado en la biblioteca pero no lo lograba con éxito debido a la inminente cercanía que tenía con Malfoy. Genial, acaba de comenzar a recordar todas esas sensaciones. Sintió cosquillas cerca de su cuello y por un instante pensó que había sido él, pero al girarse bruscamente lo encontró tan ensimismado en la ventana como había estado hacía un momento. Pasó su mano por su nuca y cerró los ojos, tal vez era una jugarreta de su mente recordándole las caricias de chico así que decidió tomar su cabello, que hasta ese momento llevaba suelto, y recogerlo en una coleta alta. Suspiró otra vez, había comenzado a desesperarse y a sentir un extraño fogaje en el aula, su mente se debatía furiosa entre el recuerdo de las caricias con las que había recorrido su cuerpo aquel engreído que no se dignaba a mirarla, las palabras confusas del profesor Binns y las cosquillas que despertaban pequeñas gotas de sudor que comenzaban a correr por su cuerpo.
-…Los duendes, por supuesto, no recibieron invitación para la reunión de la primavera…-la dulce evocación de un beso tras su oreja la hizo estremecer a la vez que sacaba su blusa por fuera de su falda-…Las revueltas y emancipaciones fueron organizadas…-La visión de unas manos pálidas y frías subiendo por sus piernas en medio de la casi penumbra de la biblioteca hizo que cerrara los ojos de repente y comenzara a sentirse ahogada por el aire pesado y caliente-…El Ministerio de Magia realizó notables esfuerzos…-Sintió la imperiosa necesidad de aflojarse el nudo de su corbata para que el aire acertara pasar hacia sus pulmones, tomó un pedazo de pergamino y lo comenzó a usar como abanico ¿Es que nadie además de ella sentía aquel sofocante calor? Y no ayudaba para nada recordar el abrazo que le dio Malfoy en el baño de prefectos-…Mientras los centauros y otras criaturas semi humanas…-¡Era demasiado! Soltó bruscamente el pergamino sobre la mesa y sacó el cuello de su camisa un poco por encima de su suéter de lana gris y tejido con los colores de Gryffindor, abrió un par de botones y se quitó un par de gotas de sudor de la frente. Los brillantes ojos del color del acero de Malfoy estaban en su pensamiento y por más que trataba de alejar los recuerdos que se le agolpaban en la mente todo era en vano. Cada caricia, cada beso y cada sencillo momento, se reproducían en su cabeza causándole tal estupor que apenas podía mantenerse sentada tratando de no saltarle encima a aquel hurón desgraciado que al parecer ni siquiera notaba su presencia-…Sin embargo la Segunda Conferencia Mágica Internacional fue todo un éxito y…- fue la campana, y no los casi inaudibles suspiros de Hermione, los que interrumpieron al profesor Binns de su perorata interminable.
A pesar de que sus pocos compañeros se iban retirando perezosamente del salón y de que el maestro fantasma acabara de atravesar el pizarrón sin despedirse de sus alumnos, ni Hermione ni Draco se movieron: La primera trataba de tomar un poco más de aire con sus pulmones mientras que el segundo, al parecer, ni siquiera había notado que la clase había acabado.
La chica Gryffindor trató de refrescarse un poco abanicándose con sus manos, pero se sentía igual que si hubiese corrido una maratón, fue entonces cuando Draco volteó su rostro hacia ella y la miró extrañado: estaba colorada y estaba seguro que la había visto con el cabello suelto tan sólo unos minutos antes. No había nadie más que ellos dos en la enorme aula, así que pensando en por qué Granger no le había avisado del final de la clase se puso de pie listo para irse y arrastrar a la sabelotodo tras de él, cuando sintió un fuerte tirón de la manga de su túnica que le hizo caer sentado otra vez. Ofendido retiró bruscamente la mano de la chica de su ropa y le habló con desprecio:
-¿Ahora qué quieres Granger? Quiero almorzar y el que tú no necesites de trivialidades como la comida para seguir con vida no quiere decir que los demás seamos igual a ti…
-¿No lo sientes…?-dijo mirándolo desesperada-¡Hace tanto calor!-él la miró como si estuviese loca lo que bastó a Hermione para confirmar sus sospechas-¡No puede ser! ¡Es otro puñetero efecto secundario! ¡¿Y por qué tú no lo tienes?!
Draco la miró burlón: ella respiraba agitadamente, se estremecía de vez en cuando y, aunque corría el riesgo de estar equivocado, podría jurar que le miraba los labios con ansiedad de cuando en cuando. Si no fuera porque sabía que era Granger, podría haber jurado que la chica parecía…
-¿En qué pensabas Granger…?-dijo malicioso con una mueca burlona pintada en el rostro. No se sorprendió al ver como ella se ponía aun más roja y le miraba con furia-¿En mí, cierto? Luces algo…encendida-sonrió al ver su expresión-Tal vez necesites un duchazo de agua helada…
Ella abrió su boca completamente indignada, sus manos podrían estar temblando y sus piernas meneándose como gelatina, pero jamás y óigase bien ¡Jamás! Hermione Granger aceptaría que había estado recordando cosas que pusieron a trabajar su libido más de lo normal. Pero era cierto, y ese extraño y repentino calor no le ayudaba en nada, así que tomó la única decisión extrañamente razonable que cruzó su mente en ese momento.
-¿Qué crees que estás haciendo…?-no pudo seguir hablando, Hermione se había acercado a él con tal rapidez que apenas pudo verla. La joven estaba ahora sentada sobre su regazo remangándose la túnica y apartándose de la cara un par de mechones rebeldes de cabello. Sabía que era magia, ambos lo sabían, pero no conocían forma alguna de luchar contra ella y Hermione había decidido que sería mucho más placentero dejarse llevar…
-Quítate los pantalones, Malfoy…-susurró cerca del oído del joven que se quedó de piedra al terminar de escuchar esas palabras. No daba para moverse, tenía a aquella chica encima y lo único en lo que podía pensar era en cómo evitar que sucediera lo que ella quería, o al menos lo que ella pensaba que quería. Sabía que ella era una sangresucia que no tenía más derecho de estar cerca de él que el que tenía un elfo doméstico, sabía que debía tirarla al suelo y humillarla, sabía que tenía que recordarle quien era él y sabía que debía decirle que cualquier cosa que hubiese pasado entre ellos era un error casi tan grande como confundir un escreguto de cola explosiva con un centauro. Él sabía lo que tenía que hacer…-Malfoy, te los quitas tú o te los quito yo…
Suficiente. Podía ser una asquerosa sangresucia, podía ser una sabelotodo insufrible, podía ser la mejor amiga de San Potter, podía ser una mandona perfeccionista y un ratón de biblioteca…pero también era una sexy adolescente que abría la cremallera de su pantalón en ese momento así que se fue por el camino fácil: la envolvió entre sus brazos y la besó con demasiadas ansias, como si no quisiera que sus bocas se separaran nunca. Un apasionado jugueteo entre sus lenguas le hizo olvidar todo lo que había estado pensando durante la clase, aun no entendía porque Granger le atraía de aquel modo. Separó sus labios de los de ella y contempló el anhelante rostro de la chica que clamaba por otro beso, sus parpados ocultaban sus ojos y sintió la imperiosa necesidad de decirle que los abriera. Rozó sus labios con los de la Gryffindor en un beso casto, quería degustarlos, quería descubrir todo ese misterio que le significaba su presencia cercana, pero le bastó sentir las manos de la chica en su entrepierna para acostarla en la mesa, más que listo a recordarle a Granger todo lo que había pasado en la biblioteca la noche anterior…cuando sintieron un muy suave carraspeo cerca de ellos.
Se les heló la sangre. Súbitamente separaron sus labios y se incorporaron frente al curioso espectador. Draco maldijo en voz baja y Hermione, avergonzada hasta la médula, se apresuró a tomar sus cosas para huir de ahí cuando sintió la mano del Slytherin agarrarla, no podían alejarse más de dos metros…
-Siempre lo he dicho, te encanta estar entre las sombras Nott…-dijo arrastrando cada palabra como una advertencia a su amigo: debía escoger muy bien las palabras que diría pues podrían ser su sentencia de muerte.
El muchacho pelinegro sonrió burlón al ver el agarre de Draco al brazo de Granger y él la soltó inmediatamente.
-No tengo porque dar explicaciones.-dijo tranquilamente Theodore alzando los hombros-Te esperé fuera del salón casi diez minutos, decidí entrar y acabo de descubrir la nueva forma que ha encontrado el director para que casas enemigas fraternicen…-Ante las irónicas palabras, Hermione se puso tan roja como un tomate y desvió la mirada de aquellos inexpresivos ojos verdes-En cualquier caso, sé que te mueres por explicarme lo que vi, y créeme, no necesito que lo hagas…me voy a almorzar, pero supongo que no vienen al Gran Salón.-dio media vuelta y dijo como despedida-Los veo en clase de Runas, por si no lo recuerdan hoy hay un trabajo de traducción en grupos de tres.
Hermione lo vio salir y después miró a Draco buscando una respuesta a la rara actitud de su amigo, que por cierto no se parecía nada a la de la histérica (y desmemoriada) Pansy.
-El muy estúpido.-dijo Draco arreglándose un poco y tomando sus cosas mientras Hermione hacía lo mismo-Tendré que contarle todo, otra vez…
Salieron rápidamente del salón y se dirigieron a las cocinas en absoluto silencio. Sabían perfectamente que se habían dejado llevar nuevamente por el cúmulo de efectos secundarios del hechizo de Dumbledore, efectos que ambos estaban aprendiendo a identificar. Sin embargo había algunas preguntas que le daban vueltas a la cabeza de Hermione sin hallar respuesta: ¿Malfoy le había contado de su encuentro con una sangresucia a Nott? ¿Y este había reaccionado tan tranquilamente? ¿Por qué debía darle explicaciones a él? Vio con detalle el rostro del chico, se veía enfadado a pesar de su insistente máscara de frialdad y bufó con desesperación al saltar un escalón falso. Decidió que sería mejor hacerle esas preguntas a Malfoy en otro momento.
(…)
Después de haber dejado a Hermione con Draco, Ron y Harry caminaban hacia su sala común bastante preocupados. Una vez allí se sentaron frente al fuego en un par de cómodos sillones. Trataban de comenzar a hablar acerca de sus planes para cuidar a Hermione después del almuerzo cuando, en la casi vacía habitación, apareció Lavender acompañada de Parvati, bajaban de su habitación murmurando como siempre.
El par de chicos se calló inmediatamente sin notar el brillo que habían tenido los ojos azules de Lavender. La joven acababa de encontrar la oportunidad perfecta para interrogar a los dos amigos de Hermione sin que ella o Ginny estuvieran alrededor. Puso su mejor sonrisa y se acercó a los sillones donde estaban sentados, seguida de cerca por Parvati que puso los ojos en blanco y suspiró ante la insistencia de su amiga por averiguar lo que pasaba con Hermione.
-¡Hola chicos!-dijo sentándose junto a Ron, pues afortunadamente para la chica él se encontraba en un sillón de dos puestos. Sabía que para sacarle información a Potter y a Weasley lo primordial era confundirlos, así que descuidadamente puso su mano sobre la pierna de Ron que automáticamente se comenzó a poner rojo mientras miraba alternativamente a la chica sorprendido y a Harry clamando auxilio. Su amigo se acomodó las gafas sobre la nariz y comenzó a sonrojarse también a la vez que pensaba en lo rara que podía resultar Lavender, sin podérsele ocurrir una forma para sacar a su amigo de la incómoda situación. Tosió levemente y la chica sonrió al notar que su plan daba resultado, ahora para romper el ambiente tenso estarían dispuestos a hablar de cualquier cosa. Quitó su mano de la pierna de Ron, fingiendo que se arreglaba su falda y que no se había dado cuenta de nada-¿Saben dónde está Hermione?
-En Historia de la Magia.-se apresuró a responder Harry mientras que Parvati se sentaba en un sillón cerca a ellos.
-¿Por qué toma esa clase?-dijo Lavender girando los ojos-¡Es tan aburrida! ¡Y los EXTASIS deben ser tan difíciles! ¡No podría tolerar al profesor Binns hablando sin parar dos años más! Hermione está loca…
-Sí, está loca.-respondió Ron sin lograr que se le pasara el fuerte sonrojo. Harry lo miró reprendiéndolo y él sólo alzó los hombros con sinceridad. Lavender, que no pasó aquellos gestos por alto, se acercó más a Ron y le preguntó melosamente:
-Necesito hablar con Hermione, ¿No saben si va a ir a almorzar?
-Creo que no.-dijo Harry comenzando a sospechar, para luego apresurarse a mentir-Tiene que estudiar para su clase de Runas después de mediodía...
-No importa, yo tengo Adivinación, supongo que tiene libre la hora antes de la cena ¿O no…?-dijo enarcando una ceja y sonriéndole muy sugestivamente a Ron. Él le devolvió la sonrisa tontamente y abrió la boca para hablar, cuando Harry le interrumpió antes de que la chica lograra sacarle algo acerca de la comprometedora situación de su amiga y que nadie podía conocer.
-No.-dijo secamente logrando que Lavender confirmara que definitivamente pasaba algo-Ella debe…-Harry se masajeó la nuca tratando de inventar algo rápidamente-Ella dijo…dijo que iba a comenzar su proyecto de Transformaciones.
Harry, sin quererlo, había logrado dar en el clavo; logrando que Lavender le mirara fijamente mientras sonreía y Parvati, que había estado concentrada en Corazón de Bruja, le prestara atención. Ron aprovechando la distracción de las dos jóvenes, se pasó desesperadamente un dedo por la garganta repetidas veces y movía negativamente la cabeza para indicarle a su amigo la metida de pata que acababa de cometer.
-Sí…Transformaciones.-dijo maliciosamente Lavender-Con Malfoy, supongo…-la chica rubia se puso de pie y comenzó a acercarse a Harry lentamente-Es extraño que McGonagall les haya puesto juntos en un trabajo luego de lo que ha pasado entre ellos…
-Eh…tal vez-dijo Harry completamente arrepentido.
-Pero es aun más extraño que pudiesen trabajar tan bien juntos hoy…-dijo mirándolo de forma que lo asustaba. Ron respondió por él, cosa que agradeció:
-No es extraño que Hermione haga las cosas bien.-dijo convencido, pero su firmeza flaqueó cuando los ojos azules de la chica le miraron presionándolo.
-Es cierto, pero lo extraño es que haya terminado convertida en una chica Malfoy…-volvió sus ojos a Harry-Y que hayan salido juntos del salón…
-¡Lavender tiene razón!-exclamó Parvati emocionada, su amiga estaba consiguiendo una historia… ¡Y una muy buena!
-No es extraño…-dijo Harry quedándose sin excusas-¡Tienen la misma clase!-Estaba desesperado, quería salir corriendo de ahí. Era la misma sensación que había tenido frente a los jueces del Wizengamot el año anterior.
-¡Harry tiene razón!-dijo Ron poniéndose de pie y apoyando su amigo, tal cual lo había hecho Parvati con la suya.
-¡Claro que no tiene razón, Ronald!-dijo Lavender golpeándole con su índice en el pecho-Malfoy jamás compartiría más tiempo del necesario con un Gryffindor…sobre todo si es Hermione ¡Se supone que se odian! Pasa algo extraño…un día llora porque él la humilla en el campo de Quidditch, y al otro van y vienen juntos de clase…
-¡Estás imaginando cosas, Lavender!-exclamó Harry saliéndose de sus casillas y poniéndose de pie. Apretó fuertemente sus puños y continuó en un tono amenazador-¡Hermione se está comportando igual que siempre!
-¿Sabes Harry? No te creo.-dijo ella volteándose hacia él y acercándosele lentamente-Creo que Hermione oculta algo y estoy convencida que tiene que ver con un sexy Slytherin…
Parvati chilló emocionada, mientras que Harry y Ron se crisparon de furia: ¡¿Cómo se atrevía Lavender a insinuar que Hermione tenía algo con Malfoy?! El fuego de la chimenea crepitó violentamente mientras que las llamas crecían de forma anormal, Ron se percató de ello y supuso que era producto de la furia que comenzaba a sacar de quicio a su amigo. No quería que Lavender terminase convertida en un globo flotante así que se interpuso entre Harry y ella para recibir las preguntas que comenzaban a aflorar de su boca y evitar alguna reacción violenta de su amigo:
-¿No han notado el escandaloso olor a jazmines que llena el lugar cuando entra Hermione…? ¿Y cómo se multiplica cuando Malfoy llega?-dijo alzando una ceja incrédula-¿No les parece extraño que él le regalara libros nuevos…? ¿Y más extraño cómo ella casi lo besa en el comedor…? ¡Pero lo realmente impresionante es la forma en la que Malfoy se sonrojó al escucharla!-El fuego se movió aun más violentamente pero Lavender estaba tan ocupada atosigando al par de chicos que ignoraba aquella advertencia.
Por su parte, Harry lamentaba que Lavender no fuese un hombre pues ya le hubiese estampado un puñetazo en la cara, trató de apartar a Ron cuyas orejas estaban tan rojas como tomates, éste se quitó de frente suyo y entre los dos trataron de fulminar a Lavender con miradas, como sin con estas lograran que ella olvidara aquellas coincidencias que involucraban a Hermione con el odioso, prepotente y estúpido hurón saltarín que era Malfoy.
-¡¡No tengo la más remota intención de decirte lo que pienso acerca de tus absurdas ideas!!-gritó Harry llamando la atención de unos cuantos alumnos de séptimo que acababan de llegar a la sala-¡¡No creas que cuentas con nosotros para crear tus maliciosos chismes!! ¡Hermione es mi amiga y nada de lo que dices es cierto!-respiró profundo y apretó más sus puños mientras le lanzaba una mirada furiosa a través de los cristales de sus lentes. Más calmado añadió con desprecio-Es mejor que te calles y no nos preguntes más nada, busca tu veraz libro de Adivinación y nos avisas si encuentras algún indicio en la bola de cristal que te dé las respuestas que tanto quieres.
Fue entonces que Lavender, enojada, notó que perdía el control de la situación, por lo que sería más sutil con el contraataque. Debía buscar algo en común que les doliera a los chicos pero no se le ocurría nada, hasta que recordó como atrapó a Harry mirando a cierta pelirroja durante una cena de la semana pasada. Sonrió muy conciliadoramente y alzó los brazos en señal de disculpa:
-¡Oh, chicos….! No tengo intenciones de pelear con ustedes, saben lo mucho que les aprecio…-miró a Ron significativamente y añadió con una mirada coqueta-Sobre todo a ti Ron…-él no supo que decir ante esto y se sonrojó otra vez. Harry puso los ojos en blanco desesperado-Es una lástima que pienses que soy una chismosa, sólo estaba preocupada por Hermione…En todo caso es normal que ella no confíe lo suficiente en ustedes para contarles esas cosas, son chicos, siempre se necesita una buena amiga…Ginny me comentó algo acerca de eso…quiere mucho a Hermione, ella guarda todos los secretos de tu hermana y ella los suyos…Digo, cualquier cosa que sienta Ginny, Hermione debe conocerla…
Certero. El golpe llegó justo donde debía llegar. Harry y Ron se quedaron sin saber que decir, un profundo sentimiento de decepción les llenaba, aplacando la rabia que habían sentido anteriormente. Lavender había escogido muy bien sus palabras: no sólo los puso a dudar acerca de que tanta confianza les tenía Hermione, sino que también mencionó un objeto de cariño para ambos jóvenes, Ginny. Harry dudaba ahora si debía preguntar algo a su mejor amiga sobre la pelirroja y no pudo pensar más, quedándose por completo callado. Mientras Ron tragó saliva y dijo con la con la voz un poco cortada:
-Hermione confía en nosotros…somos sus mejores amigos…-dudó un momento y pronunció palabras que alentaron a la perspicaz rubia a seguir-Ella no nos mintió…
-¡Por supuesto que no nos mintió!-dijo Harry, mientras su mente se perdía entre una larga cabellera roja-¡Ella dijo que McGonagall…! ¡Ron!-gritó de repente aterrizando de toda la distracción plantada por Lavender-¡Debemos pensar cómo ayudar a Hermione antes del almuerzo! ¡Recuerda que no puede separarse de Malfoy…!
Bien hecho Potter. ¿Por qué no llegaba un dragón volando y se lo tragaba? Había metido la pata hasta el fondo y tanto Parvati como Lavender le miraban con la expresión un tanto desencajada. Ron tenía una mano cubriendo su rostro y movía negativamente la cabeza, Harry se reprendió mentalmente y comprendió la expresión y decepción de su amigo: era usual que fuese siempre Ron quien lo arruinara, no él. Bien, ahora debía remediarlo.
-Harry…-murmuró Ron mientras se le volvían a colorear las orejas.
-Lavender…-dijo Harry sin encontrar las palabras correctas-Eh…bueno…yo…creo que debo explicarte lo que dije…
-¡Oh! No, tranquilo Harry-dijo la chica fingiéndose desinteresada-Es una cosa entre amigos….-y añadió maliciosa-Ya con lo que escuché fue suficiente.
-¡¡NO!!-exclamaron el par de amigos alarmados.
-¡No!-repitió Harry mientras su mente ideaba a toda velocidad una mentira medianamente creíble y con suficiente potencial de chisme trivial para contentar a la cotillera chica-Sucede que Malfoy y Hermione tuvieron un accidente con una poción…-Era una verdad necesaria (al menos él creía que era una verdad)-Y el efecto se incrementó por…por el jabón de baño de los prefectos-Era lo primero que se le había venido a la mente recordando las palabras de Hermione el domingo por la mañana. Aquello, le pareció extraño en ese momento ¿Por qué ella repetía tan insistentemente esa historia? ¿No significaba eso que Malfoy había estado con ella en el baño? ¡Un momento! ¿Tomando un baño con ella? Imposible, él también era prefecto, pudo entrar a bañarse después…con eso se tranquilizó un poco, pero se recordó a sí mismo que debía preguntarle a Hermione después.
-¿Y bien?-dijo Lavender impaciente.
-Pues, como casi nos asfixian a todos en el Gran Salón, McGonagall les puso un hechizo para suavizar el olor pero no se pueden alejar el uno del otro hasta mañana a medio día…-dijo lo último con mucha naturalidad, tratando que la chica no le diera mayor importancia a sus palabras, pero un grito de emoción le sobresaltó de sobremanera:
-¡Es decir que Hermione tiene que dormir esta noche con Draco Malfoy!-Harry y Ron se quedaron de piedra al escuchar aquellas palabras. ¡No habían pensado en eso! ¡Jamás permitirían que algo así sucediera! ¡Habían olvidado por completo la noche! ¡Sólo dos metros de distancia con Malfoy en la noche! Ron abrió la boca dispuesto a insultar fuertemente a Lavender pero ella ya había tomado de la mano a Parvati y la arrastraba por el agujero del retrato para salir de la sala común.
El par de amigos se dejó caer sin esperanza sobre el sillón de dos cuerpos frente al fuego. El enojo se había convertido en una fuerte preocupación, Hermione los mataría, habían caído redonditos en la trampa de Lavender.
-¿Qué vamos a hacer ahora Harry?-preguntó Ron bastante abatido llevándose las manos a la cabeza.
-Rogar porque el chisme que acaba de comenzar Lavender no llegue a sus oídos…-dijo Harry acomodándose sus gafas mientras Ron le miraba sorprendido-Lo siento. No sé tú, pero yo no tengo la más leve intención de contarle que esto pasó…Nos matará.
-Ya veo porque Hermione no nos cuenta sus cosas…-suspiró Ron-Somos unos tontos de los que no se puede fiar…
Harry sabía que Lavender lo había dicho para presionarlos, pero no pudo hacer nada distinto a suspirar y asentir en silencio.
(…)
-¿A dónde vamos Lav?-pregunto Parvati intrigada y aun sorprendida por lo logrado por su amiga.
-A un lugar donde podamos sacar conclusiones correctas.-dijo avanzando al Gran Salón. Aun faltaba para la hora del almuerzo pero había uno que otro estudiante por ahí. Una vez sentadas empezó a armar la historia-Al parecer el domingo después de las innumerables discusiones entre ese par, tuvieron ese misterioso accidente con una poción. Doblemente extraño porque primero, no se soportan como para trabajar juntos un día libre y segundo, ambos son muy buenos en pociones. Luego el olor se multiplica misteriosamente el lunes en la noche por el jabón de baño, según Harry, aunque no creo mucho en eso, pero dudo…-se detuvo para reír burlonamente-que Malfoy se haya bañado con Hermione. Lo siento, pero francamente no es de ese tipo de chica arriesgada. Lo que pasó para acrecentar el perfume pasó por la noche del lunes porque hasta ese día Hermione olía bastante pero no nos asfixiaba. Amanece hoy y el aroma es insoportable, Malfoy le regala los libros y ella le coquetea descaradamente frente a la escuela entera…-tomó aire y continuó-La profesora McGonagall nos pone en parejas y ellos están juntos por el hechizo para aplacar el olor que casualmente hace que no puedan separarse por dos días. Se dan los rasgos de uno y otro durante la clase, para fastidiarse o para recordarse cuánto se gustan, una de las dos, no hay duda. Y se van muy felices a compartir todas sus clases, ratos libres… y una cama en la noche. Un final perfecto para una idílica historia perfecta.
Parvati veía emocionada a su amiga. Era un genio para esas cosas, ya tenía la historia de lo que pasaba con Hermione y Malfoy, y no sólo eso: había logrado descubrir ¡Qué debía compartir la noche con él! Todas las chicas de Hogwarts envidiarían cuando la historia comenzara a rodar, era tan afortunada…En cuanto a Lavender, Parvati no podía sino admirarla, ahora daría el siguiente paso: Escogerían a una persona adecuada en cada casa para contarle lo que "Se dice por ahí" y el resto tenía vida propia…su amiga agregaría detalles que debían haber sucedido (por no decir inventados) y ella se encargaría de los cliché "No se lo digas a nadie" y "No digas que yo te lo dije". Lavender era tan buena averiguando cosas y difuminándolas a su parecer que además de ser la reina del chisme en Hogwarts, podría llegar a ser algún día la sucesora de aquella periodista mágica que ellas tanto admiraban: Rita Skeeter.
Ambas sonrieron al ver entrar a Hannah Abbot al comedor con su mejor amiga Susan Bones, se acercaron a la mesa de Hufflepuff y Parvati les dijo muy casualmente, como si lo hubiesen ensayado:
-¡Hola chicas! ¿Qué cuentan de nuevo?-tras la decepcionante respuesta, continuó emocionada-Nosotras hemos escuchado algo bastante curioso… ¿Verdad, Lav?
-Sí…bastante curioso…
Draco y Hermione no tenían ni idea que acaba de comenzar a rodar un chisme que aumentaba en magnitud y gravedad en cada boca que lo repetía: No por nada Hogwarts era el lugar más indiscreto del mundo mágico. Ni Draco ni Hermione sospechaban que, para después de la hora del almuerzo; el colegio entero, desde primer hasta último año, sabría que esa noche tendrían que compartir la misma cama…Y, que los mayores y menos castos, sospechaban que una chica y Draco Malfoy en la misma cama harían cosas muy diferentes a dormir…
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Y que les pareció? Espero que les haya gustado y me lo hagan saber en los Reviews! Les mando un beso gigante a todas(os) y en una semana más o menos esperen un próximo capítulo.
Londony S.
