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Disclaimer: Danny Phantom y sus personajes (excepto el fantasma sin nombre del capítulo 3) pertencen al brillante y talentoso Butch Hartman.
Dedicado a: la memoria de David Carradine (q.e.p.d.)
La esfera del poder
Por: LP Luna Phantom
Capítulo 10: La lucha
Consiguiendo aliados
Los seis fantasmas lo miraban esperando su respuesta, la cual fue un corto y rotundo NO.
-¿No? – inquirió Technus - ¡Vaya, y yo que pensé que también la estabas buscando!
-Yo no la estoy buscando. – mintió Danny – Y ya no me hagan perder el tiempo, tengo que irme.
-¿A dónde? – preguntó Johnny curioso, acercándose lentamente.
-A... ningún lado – Danny respondió nervioso haciéndose para atrás. Pronto, todos los fantasmas comenzaron a acercarse a él.
Danny no lo pensó dos veces y se dio la vuelta dispuesto a alejarse de ahí volando, pero el grito de "¡Deténganlo!" de Skulker puso alerta al resto de los fantasmas.
Penélope (quien estaba en su forma oscura y fantasmagórica) lo alcanzó en el aire y lo rodeó con su cuerpo, atrapando sus manos y dejándolo sin posibilidad de zafarse o hacer el mínimo de los movimientos. Todos los fantasmas los rodearon.
-¿Ahora nos dirás a dónde ibas? – le preguntó Kitty sonriendo maliciosamente.
-¡No les incumbe!
-Ah, niño, entonces no nos dejas otra opción. Suéltalo Penélope -pidió Ember.
-¡¿Qué?
-Dije que lo sueltes – volvió a pedir, entonces ajustó algunos detalles en su guitarra y se preparó para atacar.
Penélope rió y entonces se apartó; Danny trató de escapar, pero en una fracción de segundo estaba de nuevo en el suelo. Ember le había lanzado un hechizo que le impedía moverse... y aún así él lo seguía intentando.
El dolor era insoportable, y su lucha contra el encantamiento lo dejó completamente exhausto; minutos después sus fuerzas parecieron ceder, y Danny cayó inconsciente.
-Creí que mi guitarra se estaba descomponiendo, veo que se ha vuelto muy fuerte.
-Ahh. – suspiró Skulker molesto – Él ya no importa, ¿ahora qué?
-Ahora sólo hay que reunir aliados – respondió Spectra – Todos hay que separarnos y juntar fantasmas, entonces los traeremos aquí.
-Alguien tiene que quedarse a cuidar a éste – dijo Johnny apuntando con un dedo a Danny Phantom.
-Yo lo haré. Si despierta, lo hechizaré de nuevo – se ofreció Ember. – Pero ustedes no pierdan tiempo, ¡váyanse ya!
-Vamos Johnny. – pidió Kitty.
Ambos se dirigieron al mismo lugar detrás de las sombras de donde salieron, y pronto se escuchó el estridente sonido de su motocicleta arrancar.
Penélope Spectra desapareció del mismo modo que utilizó para aparecerse ahí: produjo una gran nube de humo verde y morado y desapareció detrás de ella (y con ella).
Technus se fue sin efectos especiales que hicieran de su partida algo más especial.
Skulker se elevó en el aire y observó a Ember por dos segundos, sonrió y se marchó, dejándola a ella y a Danny atrás.
Aliados
-Debemos irnos hermano, alguien podría encontrarla primero si nos tardamos demasiado. – pedía Dora desesperada.
-¡Silencio! – exclamó irritado el Príncipe.
Ambos hermanos estaban en una de las torres del castillo. Minutos antes, el Príncipe Aragon había estado hablando con uno de sus hombres (fantasmas), y desde entonces estaban ahí; Dora no sabía que era lo que su hermano esperaba, pero fuera lo que fuera, no le daba buena espina.
-Siempre tan ingenua hermanita – mencionó de repente, sonriendo maléficamente. - ¿No se te ha ocurrido que puede ser una trampa? ¿Qué tal si lo que esa mocosa nos está preparando es una emboscada? Creo que lo mejor es ir bien preparados.
-No sé a que te refieres con bien preparados, y no, no se me había ocurrido esa opción porque difícilmente creo que Sam sea capaz de eso.
-Aun así, iré prevenido – y diciendo esto se asomó hacía afuera, donde un gran ejercito de fantasmas (que incluía al caballero del terror, Vortex, Hotep Ra, varias momias y otros fantasmas comunes) esperaba pacientemente.
-¿Qué estas pensando hacer, hermano?
Aunque no lo dijo en voz alta, esto era lo que planeaba hacer: si realmente era una trampa, dejaría que esos fantasmas se hicieran cargo; en caso que esa humana estuviera diciendo la verdad, entonces... bueno, no serían necesarios y se desharía de ellos fácilmente una vez que tuviera la esfera.
Adentro, en el calabozo, Sam seguía preocupada por lo que acababa de pasar, y lo que pasaría cuando llegaran a la jungla o selva esa. Pero, ¿qué hacer? Estaba encerrada, sin la posibilidad de escapar o... o tal vez si tenía esa posibilidad.
"Yo soy una humana, y los humanos somos los fantasmas aquí".
Se levantó del suelo propulsada por un brinco de emoción y caminó hacia la pared, un golpe bastante doloroso le indicó que no había logrado su acometido.
-¿Por qué no puedo atravesar esta pared?
-Por la misma razón por la que no pudiste escapar la ultima vez que estuviste aquí.
-¡Dora!
Ella acababa de entrar al calabozo.
-El Príncipe no quiere dejarte libre. ¿Ves esa tobillera en tus pies?
-La veo en mis botas.
Era una pequeña tobillera que rodeaba su bota derecha, parecía ser de metal; pero, ¿cuándo se la pusieron? ¡Ni siquiera la había notado!
-Mi hermano ordenó que te la pusieran mientras estabas dormida, funciona igual que la corona que usaste cuando pretendía hacerte su esposa... aunque, creo que aún lo desea.
-¡¿Qué? – gritó Sam espantada.
-No te preocupes Sam, veré qué puedo hacer. Por ahora, voy a quitártela para que nos guíes a ese lugar donde la esfera está.
Y así lo hizo.
Minutos más tarde, ambas se dirigían hacía afuera. Sam puso cara de terror cuando observó el enorme grupo que estaba reunido afuera: eran cientos y cientos de fantasmas. ¡Oh, no!
-Humana, dirígenos – fue el Príncipe Aragon quien lo dijo.
-Yo... – no quería decirlo; ahora parecía aun menos apropiado, ¡y qué tal si Danny seguía ahí! ¿Acaso ella se atrevería a llevarle todo un ejército de fantasmas? - yo... olvidé dónde era – rió nerviosa. – Lo siento.
El enojo del Príncipe fue evidente, pero luego pareció calmarse. Tronó los dedos y unos segundos más tarde aparecieron dos fantasmas... ¡los que la habían capturado!
-¿Les importaría llevarnos a todos al lugar donde la encontraron? – exclamó apuntando a Sam.
-Si, señor, fue...
-No, no, no. Vayan adelante con los buitres, guíenlos para que ellos nos guíen.
Así partieron: al frente de todos iban los buitres, cuya función era avisar de cualquier cosa que se presentara en el camino; enseguida iban varias momias y fantasmas insignificantes, los peones; más atrás estaban Vortex, Hotep Ra y el caballero del terror; y por último ella, Dora y el Príncipe Aragon.
-¿Por qué estas nerviosa, Sam? – le preguntó Dora unos minutos más tarde.
-No... no es nada...
De pronto, llegó un buitre jadeando, se paró en uno de los hombros del Príncipe y le susurró algo al oído, al parecer eran malas noticias, la cara de enojo del hermano de Dora era un claro signo de que algo iba mal... muy mal.
-¡Ataquen! – gritó a todos los fantasmas, entonces él se convirtió en un dragón oscuro.
-¿Qué pasa? – preguntó Dora.
-Hay un grupo de fantasmas esperándonos, era una trampa. – le respondió. - ¡Nos engañaste! ¡Pagarás! – rugió furioso el dragón ahora viendo a Sam.
-¿Es eso cierto? – preguntó la hermana del Príncipe.
-No, no fue así.
...Un momento, ¿un grupo de fantasmas? Pero allí solo estaba Danny, ¿o no?
Dora se transformó también en dragón y, con Sam pescada de su cuello, emprendió el vuelo hacía el frente, huyendo de la furia de su hermano.
Sam observó los grandes árboles, estaban aproximándose al lugar donde había estado con Danny tiempo atrás, pero ahora estaba llena de otros fantasmas (entre los cuales pudo observar a Skulker, Technus, Penélope, Maleza, Kitty y muchos más).
-Pero, ¿qué... – se interrumpió a sí misma, ahí abajo, atado en suelo y susceptible a ser atacado, estaba Danny. - ¡Oh, cielos! ¡Danny, noooo!
"¡Ahí vienen!"
En la misma "jungla", unas horas antes, Danny recobró la conciencia. Se sentía mareado, desorientado y aturdido. Sintió una fuerte presión sobre sus manos, las cuales se encontraban atadas detrás de su espalda, y como refuerzo, algo le sujetaba los brazos al cuerpo (poco después descubrió que era uno de los murciélagos de Lydia); por supuesto, también tenía atados los pies.
¿Cómo liberarse? No podía moverse y... y su poder de congelación no necesitaba movimiento alguno. Se concentró y pronto todo su cuerpo se encontraba rodeado de un gran destello azul, la presión en sus manos y pies cedió. ¡Bien! Ahora solo tenía que deshacerse de eso que le rodeaba todo el cuerpo. Concentró nuevamente la energía y... algo le golpeó la cabeza.
-Ni siquiera lo intentes, perdedor – Ember McLain le ordenó desde atrás-. No esta en mis planes dejarte inconciente de nuevo... a menos que me obligues, ¡así que no lo hagas!
Danny lo pensó mejor, en sus planes tampoco estaba el estar inconsciente por otras... ¿horas? ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Y cuánto más estaría ahí? No mucho, decidió, pronto encontraría una forma de escapar.
Mientras tanto, para distraerse, se dispuso a observar a todos los fantasmas ahí presentes. ¡Eran muchos!
Primeramente distinguió a Nocturno y sus noctámbulos... digo, sonámbulos; enseguida a Maleza, quien se encontraba muy a gusto entre tanta vegetación; más allá estaban Walker y su sequito de guardias; más lejos estaban Freakshow y Lydia, el fantasma escritor, el capitán sangre joven, Technus y otros tantos que no conocía.
Tres parejas de fantasmas fueron quienes llamaron más su atención.
El fantasma de las cajas y la dama de los almuerzos charlaban sobre algo, al parecer, muy interesante. Danny recordó esa vez en el pasado cuando una niñita se presentó como la hija de ambos; parecía que ahora ya se estaban interesando el uno en el otro. Soltó una risa.
La siguiente pareja eran Kitty y Johnny, ellos estaban... besándose... ¡Eso era raro!
La última pareja era la de Skulker y Ember McLain. El cazador no dejaba de verla con unos ojos tan... ¡extraños! Esa mirada simplemente no encajaba en su silueta de "el mejor cazador en la Zona Fantasma".
El amor también hacía de las suyas en esta dimensión. ¡Vaya momento que habían elegido estas parejitas para mostrarse su amor!... amor... inmediatamente pensó en Sam, perdida en algún lugar con Lobo.
Danny se reprochaba tanto por estar ahí atrapado, cuando ella podía estar en cualquier parte de la inmensa Zona Fantasma; se culpaba por no poder hacer nada para encontrarla. Cuando la viera la abrazaría sin pensarlo, la besaría, la mantendría prisionera en sus brazos, no la dejaría ir de nuevo. ¡Cómo deseaba que ella estuviera con él!
Unos segundos más tarde, Penélope Spectra apareció seguida por Bertrand, Sidney Poindexter y muchos fantasmas que no conocía.
-Ya era tiempo de que aparecieras Spectra – exclamó Technus molesto.
-No veo por qué molestarse mi querido techno-amigo, traje a muchos fantasmas conmigo, ¿no era eso lo que queríamos?
-¿Ahora sí nos van a explicar para qué estamos aquí? Dijeron que tenían un plan para conseguir la esfera, pero la verdad es que no veo cómo. – Freakshow dijo.
-Silencio – ordenó Ember apartándose de Skulker y caminando hacia el centro. – Lo que les han dicho es verdad, es un plan que nos conviene a todos... por ahora.
-¿Por ahora? – preguntó Maleza. – Y dinos otra cosa, ¿por qué Danny Phantom esta atado en el suelo?
-A él solo ignórenlo. Muy bien, este es el plan...
Y justo antes de que pudiera empezar a explicar, un gran rayo cayó en el centro del círculo que se había formado alrededor de Ember McLain.
-¡Ahí vienen! – gritó Poindexter.
-¡Es una trampa! – exclamó el fantasma escritor.
-¡¿Cómo va a ser una trampa, idiota? – espetó furioso Skulker – Ember fue la atacada. Entonces...
Todos dirigieron su vista al cielo, donde una parvada de buitres fantasma pasaba volando, dejando caer toneladas de desechos orgánicos (si saben a lo que me refiero).
-¡Oh, no! Mi cabello – se quejó Kitty.
"¡Oh, genial!" Pensó Danny, quien no podía ni siquiera intentar esquivar el "ataque".
Detrás de estos emplumados fantasmas, apareció un gran dragón celeste... ¡Dora! Al parecer los fantasmas antiguos habían decidido venir a pelear.
"Uff... ¡Qué bueno que Sam no esta aquí!" Ahora se encontraba aliviado de que ella no se encontrara con él en ese lugar y no se viera envuelta en esta batalla... un momento, ¿cómo lo supieron? ¿Por qué supieron que estaban ahí?
La respuesta a esas preguntas estaba en el lomo de la dragona celeste, era Sam... ¡Pero, ¿qué?
(CONTINUARÁ...)
¡Gracias otra vez!
¡Nos vemos!
