Sebastian veía alejarse la delgada figura de quien amaba, sentía que debía dejar que se tranquilizara pero algo le decía en lo profundo de su corazón que no podía dejarlo ir, si en un pasado él se había acobardado no se repetiría ahora, si Ciel estaba temeroso y lleno de dudas, el debía darle la fuerza necesaria, caminando de prisa lo alcanzó y lo abrazó fuertemente por la espalda, la brisa fría los acompañó fuera de esa mansión.

-Te dije que me dejaras… Le gritaba Ciel luchando por mantenerse firme en la decisión que había tomado, pero a la vez sentía como ese abrazo casi desesperado lo abrigaba y le daba la calidez que nunca su ser había sentido.

-no… No te dejaré… no lo repetiré… Decía sollozando Sebastian aferrándose fuerte a la pequeña cintura del que amaba sinceramente, el joven comenzaba a ceder, pues dos fuerza luchaban dentro de sí, una era el resentimiento y odio y por otro un amor dulce y profundo.

-¿Qué me garantiza que no volverás a dejarme? Se cuestionaba el más joven sintiendo el respirar agitado de su amante tras suyo, su corazón se llenaba de pesar, pues era una batalla de emociones y sentimientos el estar ahí, pero el miedo le invadía pero parecía que cedía lentamente.

-No lo haré… solo te amo… ¿No es suficiente?... estaría perdido sin ti… Por favor… no me dejes… Decía llorando Sebastian que sentía su ser desfallecer era un oscuro sentimiento conocido como que lo hubiera experimentado antes, se aferraba a él con fuerza arrodillándose no lo dejaba alejarse, Ciel se conmovió entrando un poco en razón, el Sebastian que estaba ahí rogándole no le había hecho algo malo, por algo del pasado lo culpaba ahora, otra persona en su lugar no se humillaría por eso, pero él estaba ahí significaba algo… él lo amaba de verdad.

-Idiota Sebastian… Decía malhumorado y confundido Ciel, sacudiendo la cabeza como queriendo alejar pensamientos que lo atormentaban, suspirando fuertemente se volteó firme y se agachó, abrazándolo con sus pocas fuerzas, levantando su rostro besaba con ternura cada lágrima de su amado.

-¿Cuánto más pagaré mi falta? Cuestionaba Sebastian con los ojos que parecían nublados, Ciel se asustó un poco porque su mirada se apagaba.

-Soy un demonio que ha vivido en el peor infierno… Perdóname Ciel… Decía el pelinegro con la voz apagándose al igual que su mirada, el jovencito se angustió al tener entre sus brazos a su amado que de desvanecía,

-¿Qué pasa Ciel? Le decía preocupada Alice que venía corriendo a ellos, Ciel se angustiaba, rápidamente sintió su pulso, aunque era un poco débil estaba bien.

-No sé… Replicaba arrepentido Ciel ahora se daba cuenta que no solo el sufría con esa dolorosa verdad, Sebastian lo hacía también, con esa precipitada decisión solo complicó más la situación.

-Este taxista no viene… Refunfuñaba Alice intentando llamarlo, pues ya todo se estaba tornando un poco peligroso, mientras tanto Ciel sentado en el suelo tenía a su amante en sus pierna acogiéndolo en su regazo con devoción, lo acariciaba para que recobrara la consciencia, al parecer Sebastian había en un trance sobrenatural más fuerte y al parecer su cuerpo no lo soportó,

-Sebastian… soy un tonto… no quiero perderte… nuestro pasado fue trágico, pero si me dejas ahora ¿Qué haré?... Decía con mucha tristeza Ciel hablándole a su desmayado amante, que pálido no recobraba la consciencia, lo que angustiaba más al jovencito.

Ciel… musitaba confundido Sebastian abriendo lentamente sus ojos y ver el rostro angustiado de su pequeño amante.

-No vuelvas a asustarme así… idiota… Murmuraba conteniendo las lágrimas Ciel, y se abrazaba a él uniendo sus labios en un tierno beso, Alice los miraba de reojo, se sentía aliviada que no hubiera pasado algo peor fue cuando el taxi llegaba.

-Vámonos de aquí de inmediato… Advertía Alice con seriedad ayudando a su hermano a llevar a su debilitado Sebastian. Los tres subieron al taxi y era el mismo de antes, el chofer los miraba con recelo a los jóvenes.

-Parece que no les fue muy bien… Decía el hombre que veía por el retrovisor a los amantes abrazados pero con sus rostros confundidos. Alice se había sentado en el asiento delantero junto al chofer, medio respondía a las palabras del hombre, luego se quedaron callados hasta que llegaron al hotel.

-Hoy ha sido un día muy complicado… Voy a comer algo en el restaurante, ¿vamos?... Dijo Alice después de unas horas de extraño silencio, cuando se había bañado y estaba lista para salir a cenar, miró como Sebastian estaba en la cama recostado muy callado y así mismo Ciel pero este miraba pensativo parado al pie de la ventana mirando la oscura noche teniendo el diario en su mano.

-No tengo hambre Alice… ve tú… No sé si Sebastian quiera ir… Decía seriamente Ciel mirando a su hermana.

-No tengo hambre, Dijo en un murmullo Sebastian sin ánimo para levantarse,

-Bueno iré sola… pero que esto no les afecte, ¿Cómo piensan solucionar esto si se ponen así? Deben ser fuertes, es su pasado y el pasado no se repite, a menos que ustedes quieran. Hablaba sabiamente la joven viendo a los dos jóvenes, los dos sonrieron sutilmente y se miraron entre sí.

-tienes razón… Dijeron los dos de forma sincronizada sin quererlo, mirándose tiernamente entre los dos.

-Regreso enseguida… Solo hablen… Advirtió Alice insinuando que no podían tener intimidad mientras ella no estaba, segundos después la joven salió y los dos se quedaron solos.

-Ciel… ¿Estas bien? Preguntó Sebastian intentando iniciar conversación,

-Si… confundido pero bien… Le respondió caminando pretendía acostarse junto a su amado que le hacía espacio en la cama, segundos después los dos estaban recostados en la cama mirándose fijamente.

-Pensé que te perdería cuando te desmayaste… me llené de miedo… ¿Cómo podría vivir sin ti? No quiero que nos separemos, tú lo dijiste el destino nos da otra oportunidad… no quiero desaprovecharla. Dijo Ciel con la mirada llorosa pues recordaba esos momentos de angustia, Sebastian lo miraba con ternura.

-No recuerdo muy bien después de que me decidiste alejarte de mí… ¿Qué hice?. Dijo Sebastian con más tranquilidad después de la confesión de su pequeño.

-Creo que el otro Sebastian se posesionó de ti… porque dijo "soy un demonio que ha vivido el peor de los infiernos" luego me pediste perdón… Le contaba Ciel sin bajarle la mirada sintiendo las caricias de su cariñoso amante, pensaba en cómo pudo haber pensado en alejarse de él, se sentía tonto por haberlo pensado pero sin duda el temor le embargó

-Eso dije… Susurró el mayor tratando de encontrar sentido a esas palabras que no recordaba, se quedaron en silencio por unos segundos.

-Creo que esto se solucionará, tanto si Ciel y Sebastian del pasado se reconcilian. Advertía Sebastian pensándolo mejor, pues era lo único que se le ocurría.

-Debemos ayudarlos… Dijo el jovencito de mirada azulina con aire pensativo, parecía la mejor solución pero llevarla a cabo era algo que no sabían cómo hacerlo.

-Mi antepasado está lleno de dolor y resentimiento. Murmuraba Ciel recordando el sentir que le provocaba su antepasado esos recuerdos eran llenos de nostalgia pero a la vez había una enorme furia contenida.

-Al mío lo embarga la culpa… solo dolorosa culpa… Aclaraba Sebastian también recordando el sentir que provocaba ese pasado.

-como dijo tu hermana debemos ser fuertes, mañana volveremos y solucionaremos esto. Hablaba Sebastian con mejor ánimo y muy seguro, no estaba dispuesto a sacrificar su presente y futuro con Ciel por algo del pasado, más animado los dos se regalaron un beso, un dulce y profundo beso de reconciliación, cuando escucharon la puerta abrirse, Alice los miraba sospechosos a los dos.

-No estábamos haciendo algo malo… Decía avergonzado Ciel levantándose de la cama ante la mirada acusatoria de su hermana.

-No, todavía… Aclaraba Sebastian con una pícara sonrisa haciendo avergonzar más a los hermanos.

-Cállate… no digas mentiras… Le gritaba el jovencito a su amante que se disponía a levantarse también.

-Por lo menos ya están más animados… Confesaba con una sonrisita Alice mirando a la pareja discutir cómo era normal entre ellos.

-Alice… vamos a salir a caminar, un poco de aire nos hará bien. Dijo Sebastian como pidiéndole permiso a su mamá, un extraño sentir pero era mejor ir de buenas con su cuñada si quería estar con Ciel.

-Si pero no tarden… y no vayan tan lejos… Les dijo la joven que estaba cansada y quería recostarse en su cama a dormir, los dos jóvenes salieron a recorrer el centro de Londres, estaba concurrida suponían que era normal en una ciudad así, caminaron algunas calles hasta que encontraron una pastelería entraron y pidieron unos deliciosos dulces.

-No hay nada como un buen dulce para quitar las penas. Decía alegremente Ciel unos minutos después cuando salieron satisfechos de la pastelería.

-Si… Murmuraba con una sonrisa Sebastian tomando la mano de su amante, ambos caminaron un poco más tratando de despejar su mente de lo ocurrido en ese atareado y extraño día, cuando en una plaza un poco solitaria los dos jóvenes juntaban sus labios en un dulce beso ya que no eran vistos por nadie, pero algo los interrumpió.

-Oigan… Se escuchó decir a una escandalosa voz, miraron a su alrededor y no vieron a alguien cerca, algo asustados decidieron que era mejor irse de ahí y regresar al hotel.

-¿Quién es usted? Fue la pregunta de Sebastian cuando caminaban y una extraña silueta se paró frente a ellos.

-A ustedes los he visto en algún lado… Decía esa voz con tono dudoso, la luz no dejaba a los amantes ver con claridad quien era, instintivamente Sebastian colocó a Ciel tras suyo para protegerlo.

-Debemos irnos… Aclaraba algo atemorizado Ciel estando detrás de su amante, y esa persona frente a ellos no se movía y los miraba de pies a cabeza.

-Ya lo recuerdo… pero no es posible… Dijo sorprendido aquella voz y acercándoseles se dejaba ver, el shinigami de cabellos rojos los miraba confundido, mientras los amantes también en su confusión querían alejarse de ese extraño ser que estaba frente a ellos.

Gracias por leerme espero actualizar prontito... besos :*