Bueno, gente, aquí está el siguiente capítulo. Se viene lo bueno. No en este capítulo, específicamente, pero, SE VIENE.
Formalidaddes: Glee no me pertenece, ni niguno de sus personajes. Las mismas reglas se aplican a ste capítulo.
Lenght: ~3300
Capítulo 11: "Wonderful" (Lady Gaga)
Hay muchas cosas de las que se caracteriza Rachel Berry y una de ellas es utilizar cada ocación que tiene para cantar sobre lo que sucede. Simplemente le entusiasma la idea de poder expresarse mediante la música porque es algo que la relaja. Después de una buena presentación donde expone sus sentimientos, sus pesares, al mundo -o por lo menos al club Glee- se siente ampliamente realizada.
Esa semana en el club Glee iba a ser un buen método de catársis, otra vez; y Rachel sonrió con esa idea en la mente mientras atravesaba los pasillos de McKinley para ir a su casillero.
Como siempre, a penas comenzaba su intercambio de libros, Finn estaba rondando en sus cercanías.
- Hola, Finn.
- ¿Cómo sabías que era yo? -preguntó sorprendido el quarterback cuyo rostro estaba siendo cubierto por la puerta del casillero y debido a éso se movió a la izquierda de Rachel, y así poder verla mejor-. ¿Eres adivina o algo así?
- No, Finn -dijo Rachel mirándolo divertida-. Llámalo sexto sentido femenino.
- Genial -respondió Finn asintiéndo asombrado. Rachel cerró la pequeña abertura y girándo, apoyó su espalda contra la fila de los compartimientos. Mientras lo hacía, vió a Quinn pasar frente a ellos, sin siquiera notarlos, hasta su casillero más adelante, donde estaba Noah esperándola. La morena pudo observar que el intercambio de sonrisas entre la porrista y el jugador de fútbol eran casi amables, genuinas, cálidas, como si se hubieran acercado con el paso de los días, sentimentalmente hablando; lo que no estaría mal, pues Quinn había dado a luz hacía sólo unos pocos meses a la hija bastarda de Noah; pero la idea le molestaba un poco.
- Rachel -dijo Finn moviéndo su mano frente al rostro de la morena-. ¿Estás viva?
- Si, Finn ¿Qué sucede? -preguntó volviéndo su mirada al rostro del QB.
- Te estaba preguntando qué clase tenías ahora.
- Ah, si. Sociología -Finn arrugó la nariz ante la mención de esa materia-. Lo sé, a mi tampoco me gusta.
. . . .
- ¿Quieres salir a cenar conmigo, algún día, a Breadstix? -le preguntó repentinamente Finn a Rachel mientras que caminaban fuera de la escuela.
- No sé, Finn, tengo que pensarlo -dijo Rachel torciendo un poco la boca.
- Vamos, sé que esa canción que cantaste la otra vez, la de Madonna, era para mí -dijo sonriéndo coquetamente mientras tocaba con el codo levemente el costado izquierdo de la caja torácica de Rachel.
- No, Finn. No era para tí.
- Pero pensé que esa canción la habías cantado para mí -dijo confundido.
- Claramente te has confundido -sentenció Rachel. Finn se quedó callado, así que Rachel dejó de caminar y se puso frente a él, mirándolo directamente a los ojos-. Mira, Finn, creo que has confundido mis intenciones. Y creo que deberíamos distanciarnos un poco... No quiero que me malinterpretes, me gusta estar contigo, de verdad.
- Pero no tanto -dijo amargado Finn. Rachel lo miró compasivamente.
- No te pongas mal, Finn. Todo va a estar bien. Sólo tienes que aprender a acostumbrarte a la idea de que seamos amigos.
- Lo sé, pero es difícil hacerlo.
- Todo estará bien, ya verás -dijo Rachel sonriéndo ampliamente.
La verdad que necesitaba, más que un novio, un amigo en que confiar; y Finn parecía una buena alternativa, un buen postor para ocupar ese puesto. Nunca había tenido uno, un amigo de verdad, y creía que ya era el momento. Estaba emocionada, pues una amistad significa un mundo de aventuras, pero en cuanto le propuso la idea a Finn, el mariscal simplemente pareció molesto, en parte, y desepcionado.
- Finn, no es enteramente tu culpa que no funcionemos como pareja. También es mi culpa -Finn la observó, espectante-, quiero decir, muchas veces tienes que esforzarte mucho para cumplir con mis espectativas, y éso debe ser de verdad agotador. Y... No me gusta ser así de egoísta contigo, es evidente que es agotador tener que estar haciendo un esfuerzo todo el tiempo y yo... Yo no voy a cambiar, o al menos no en mucho tiempo.
- Entiendo -dijo sonriendo Finn. No, no entendía, y Rachel lo sabía. Sabía que Finn lo estaba diciendo sólo para hacerla sentir mejor y, en parte, éso es lo que hacen los amigos ¿No? Era un comienzo.
- Gracias, Finn, eres un buen amigo -dijo Rachel abrazándolo plenamente por la cadera, apoyándo su cabeza en su gran pecho.
- Si... -dijo Finn enrollándola en sus largos brazos. Era cuestión de que se acostumbrara. Sólo debía darle tiempo.
. . . .
Querido diario,
hoy es jueves, 25 de noviembre -bueno, en realidad ya no, porque es tarde en la madrugada del viernes; pero da lo mismo en este instante; no es relevante-, y hemos tenido nuestro almuerzo de acción de Gracias, como es característico de todos los cuartos jueves de noviembre; y algo que no me pareció para nada lindo -ni relacionado con la acción de dar gracias en absoluto- del día fue el hecho de que mientras estábamos yendo a comprar un pavo vegano -que esta relleno de ricas verduras- un par de personas, al parecer muy fuera de su juicio, se aproximaron a mis padres y comenzaron a gritarles cosas ofensivas por el hecho de que son gays. ¿Cuál es la necesidad? Quiero decir, que ellos sean gays no es problema de nadie, y claramente no estaban molestando a nadie por estar agarrados de las manos mientras caminaban. De hecho, yo me siento muy orgullosa de mis padres, porque se atreven a agarrarse de las manos en público y la verdad me molesta demasiado que los demás se sigan acercando a decirles que lo que hacen es asqueroso o que va en contra de Dios, en un intento por que cambien su orientación -como si fuera algo que ellos eligieron-, por que dejen de ser lo que son, que nieguen su identidad, que se nieguen a sí mismos.
Y lo que probablemente más me molestó de todo, fue el hecho de que fundamentaban el hecho de que yo no tendría que estar con ellos porque me iban a pervertir y me iban a convertir en "otra más". ¿Qué demonios le pasa a esta gente? Su argumento tiene falencias y errores por todas partes. Quiero decir, ambos son hijos de matrimonios "convencionales", y son gays; entonces, ¿por qué creen que definitivamente dos personas del mismo sexo sólamente pueden obtener como resultado de su amor, o "perverción" como lo denomina ellos, hijos homosexuales?
No entiendo a esta gente.
Apretó el botón de la lapicera luego de terminar de escribir una nueva entrada en su diario y lo cerró delicadamente, guardándolo dentro del tercer cajón de su cómoda, donde lo guardaba siempre, y volvió a su cama, tapándose con las sábanas, y se acomodó hasta encontrar una posición confortable.
. . . .
- Cuidado, chicas, no vaya a ser que Berry les quiera saltar encima -dijo Quinn mientras pasaba al lado de ella. El grupo de Cheerios se alejó lo más que pudieron de la morena y la miraron, rebajándola y arrugando la nariz mientras decían "qué asco". Rachel se aferró a sus cuadernos y siguió caminando, pero el estómago le estaba dando vueltas de nuevo.
- ¿Qué sucede, Rachel? -preguntó Finn, que observó extrañado a la cabizbaja cantante. Al parecer no había escuchado lo que Quinn le había dicho.
- Nada, simplemente vamonos -dijo mientras comenzaba a caminar nuevamente.
- Rachel, estoy aquí para escucharte. Eso es lo que los... Amigos, hacen -dijo Finn poniéndose frente a ella y deteniéndola, con sus grandes manos apoyadas sobre los costados de sus pequeños brazos.
- No pasa nada, Finn -mintió mientras sonreía cálidamente al quarterback. A veces le molestaba engañarlo de esa manera-, estoy bien.
- Okay -asintió sonriente, y se agachó un poco, para intentar igualar la altura del nivel de los ojos de Rachel-. ¿Una sonrisa, por favor?
Rachel rió, desviando la mirada y lugo volvió a mirar a Finn, asintiéndo, y sonrió.
- Ahí está mejor -dijo mientras envolvía con su brazo izquierdo a la morena y caminaban hacia el salón de clases-. ¿Qué tenemos ahora?
- Español, con el señor Schue -respondió la morena ahora un poco más relajada.
. . . .
- Estoy tan ansioso de que las Seccionales son en una semana que me pone nervioso -dijo Finn mientras almorzaban con el resto del club Glee, a excepción de la Impurísima Trinidad.
- Ya quiero saber cuál va a ser la selección de canciones de éste año -dijo Tina.
- A mí me gustaría saber qué escuelas van a participar -dijo Mercedes.
- Escuché que hay una escuela de chicos que va a participar -mencionó Kurt.
- Se debe tratar de la Academia Dalton -dijo Rachel.
- Qué aburrido debe ser ir a una escuela donde son todos varones -dijo Artie.
- Oh, si. Qué aburrido -le susurró Kurt a Mercedes y rieron juntos.
- Yo no sé que haría sin ver chicas en todo el día -dijo Finn aterrado, tratando de imaginarse como sería.
- Moriría -dijo Puck.
- No sean exagerados -rió Rachel.
- Tu no sabes lo que es vivir sin chicas. A tí te gustan los hombres, Rachel -dijo Artie. Puck rió por lo bajó y Rachel lo miró confundida. Cuando Noah notó la mirada de la morena sobre él, se levantó, aclarando su garganta.
- Voy a ver si puedo robarle a alguien dinero para comprarme algo.
"Qué raro", pensó Rachel. "No. No puede saber". No, de seguro no. Seguramente escuchó lo que hablaban las porristas de ella. Pero igualmente nadie podía confirmar que fuera verdad, pues era simplemente un rumor que había inventado Quinn Fabray, quien la odiaba y por ende, no podía ser una fuente creíble. Sólo ella podía confirmarlo o negarlo.
Mientras que Puck le quitaba a uno de los de primer año su dinero, Rachel vió que Quinn se le acercaba a hablar. Los observó hasta que la porrista movió su mirada del jugador de fútbol frente a sí misma, hacia ella, y volvió a su conversación con los demás miembros del club Glee.
- ¿Dónde están Artie y Finn? -preguntó confundida Rachel.
- Se fueron en cuanto Kurt comenzó a balbucear algo sobre chicos en calzoncillos apretados paseandose por todo el lugar -respondió Tina.
. . . .
Por fin. El timbre que marcaba que las clases habían terminado sonó, y Rachel se levantó contenta de su asiento, saludándo amablemente al profesor que se encontraba borrando el pizarrón y se dirigió a su casillero. Esperar no era algo que le gustara hcaer en absoluto, pero aguardar por que llegara la hora de la reunión con los demás Gleeks valía la pena.
Cerró la puerta de su casillero y comenzó a caminar hacia el salón del coro, donde, antes de entrar, vio que Quinn estaba llegando, y sus miradas se cruzaron. Rachel la mantuvo, dos segundos, mirándola seria. Quinn la miró de la misma manera, decidiéndola más a cantar la canción, dándole ganas renovadas, incentivándola.
- Señor Schue, me gustaría hacer una presentación el día de hoy -dijo Rachel acercándose al profesor.
- Muy bien, Rachel. Adelante -dijo y agarró una silla, sentándose a espaldas de Brad. Rachel esperó a que todos su compañeros se acomodaran y la miraran, esperando, y le ordenó a la banda que comenzara.
No matter how hard I try
You keep pushing me aside
And I can't break through
There's no talking to you
Cantó mientras que movía su dedo índice de un lado al otro, haciendo enfasis en el 'no'.
It's so sad that you're leaving
It takes time to believe it
Dijo apoyando sus manos en su pecho.
But after all is said and done
You're gonna be the lonely one, oh
Dijo señalando al frente, desafiante.
Do you believe in life after love
Comenzó a cantar el coro mientras levantaba un pocos sus manos y corría su rostro hacia el costado, para concentrarse en alcanzar los tonos altos.
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough now,
Estrelló su pie contra el suelo fuertemente.
Do you believe in life after love
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough now
Volvió a la posición en la que había comenzado a cantar, con sus brazos colgando a sus costados, mirando al club frente a ella.
What am I supposed to do
Sit around and wait for you
Well I can't do that
And there's no turning back
I need time to move on
I need love to feel strong
Dijo, de vuelta, poniéndo sus manos en su pecho y cerrando los ojos fuertemente.
'Cause I've got time to think it through
And maybe I'm too good for you, oh
Y en cuanto el coro comenzó nuevamente, levantó sus brazos, imitando la posición que había tomado la primer vez, cerrando sus ojos en señal de que intentaba llegar al tono.
Do you believe in life after love
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough, now
Do you believe in life after love
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough, now
Caminó en dirección hacia Quinn, que estaba en la fila más alta de sillas, en cuanto comenzó cantar el puente de la canción, mirándola desafiante.
Well I know that I'll get through this
'Cause I know that I am strong
And I don't need you anymore
Dijo mirándola, arqueándose hacia delante.
No, I don't need you anymore
Oh, I don't need you anymore
No, I don't need you anymore
Y caminando, volvió hacia su lugar original.
Do you believe in life after love
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough, no
Do you believe in life after love
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough, no
Do you believe in life after love
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough, no
Do you believe in life after love
I can feel something inside me say
I really don't think you're strong enough, no
Y así terminó la canción; respirando fuertemente.
. . . .
Eran ya las cinco de la tarde, lo que implicaba que la reunión con el club Glee había terminado, y que empezaba el fin de semana. Sin embargo, Quinn tenía que salirse con la suya una vez más, y arruinar una vez más el día de Rachel -a pesar de que ya lo había hecho unas cuantas veces ese mismo día-, así que mientras salían chocó con el hombro a Rachel, haciendo que colicionara levemente contra la fila roja de casilleros.
- Pordrías ser un poquitito más amable, ¿Sabes? No hace falta que te comportes de esta manera -dijo Rachel mientras se arreglaba la pollera.
- ¿O qué, ManHands? -dijo Quinn, de repente muy cerca de Rachel-. ¿Le vas a decir a todos que yo fui la que te besó y no al revés? Nadie te creerá.
- No -dijo Rachel alejándo a Quinn con sus manos mientras ésta simplemente observaba el proceso, sin resistirse al contacto con la morena-, no le voy a decir a nadie. No soy como tú. Para mí fue importante lo que sucedió entre nosotras; no fue una broma, ni tampoco sólo por diversión. O sea, al principio lo fue, pero para mí se tornó en algo más. Si, fui una idiota al creer las cosas que me dijiste, pues obviamente eran mentiras -dijo Rachel y decidió terminar su discurso-; y no, Quinn, no le voy a decir a nadie. Tú acertadamente has dicho que nadie me creerá. Además de que nadie me escucharía, en realidad.
- Me voy de aquí, fenómeno -dijo Quinn, dándole una última mirada y se fue, dejando a Rachel suspirando, sola.
Cada vez que Quinn le decía esas cosas, el tono en que se las decía, le revolvía el estómago; y siempre necesitaba respirar profundo y tranquilizarse para evitar tener una crisis y llorar hasta morir. Levantó su rostro, la luz de afuera volviéndo el pasillo algo oscuro, y comenzó a caminar hacia la puerta; estaba cansada.
. . . .
Cuando se fue a dormir la sensación volvió nuevamente; esa que hace su estómago retorcerse. Quizás Quinn tenía razón con lo de que era un fenómeno pues, después de todo, la seguía queriendo; seguía queriendo abrazarla, besarla... Todavía. Era de verdad un fenómeno.
Quizás los demás; la familia de su padre Evan y todas aquellas personas que se acercaban a decirles barbaridades sin sentido, tenían razón en decir que dos hombres homosexuales sólo podrían criar hijos homosexuales.
Pero ella quería tan fervientemente demostrarles lo contrario... Demostrarles que estaban equivocados y que ella era perfectamente normal -dejando de lado esa parte de ella que todavía quería tocar a la rubia-. Por éso tenía que hacer algo...
Finn.
Si. Finn era su escapatoria. Con él les demostraría a los demás que era todo lo contrario; y una vez que se fuera de Lima ya nada importaría. Ella se convertiría en una estrella y nunca más la molestarían. Se tragarían sus palabras. Les probaría lo equivocados que estaban todos.
Al parecer Quinn no la quería más -lo que le hacía fruncir el ceño de dolor-, pues si no, no la hubiera humillado en frente de todos. No la hubiera herido ni la seguiría hostigando; y todas las mentiras, todas las cosas lindas que le había dicho y lo bella que la había hecho sentir, la predispusieron aún más a probar su punto.
Si la quería fuera de su vida, entonces lo iba a obtener.
La mataba la idea de que todavía le quedaba un año más en ese maldito lugar; y sabía que iba a necesitar mucha energía para lograr aguantar un año más de lo mismo.
Incluso aunque sabía que Quinn se había alejado de ella porque tenía miedo de lo que pensaran los demás, no pensaba en absoluto sentarse a esperar a que la rubia se decidiera. Igualmente, ya no importaba.
Ya no. Ya no debería importar.
Pero si, un poco lo hacía. Todavía le dolía el hecho de que Quinn se atreviera a herirla después de las cosas que habían pasado; después de decirle que le gustaba estar con ella. Después de que ella le entregara su virginidad, que si bien no era que estaba tan arraigada a ésta, el hecho de que se la haya dado a Quinn y a nadie más, tenía que significar algo. Algo. Dolía mucho. Dolía de verdad, y Rachel no podía hacer nada para evitarlo. Si, con el tiempo el dolor se iría, pero simplemente deseaba poder adelantarse hasta que por fin desaparezca, porque en ese momento el dolor era insoportable. ¿Por qué se dejó llevar por la emoción de estar con Quinn? ¿Por qué Quinn tenía que seguir con todo éso? Pudieron haberlo terminado a tiempo. Pudo haberse salido a tiempo y evitarse todo el dolor. ¿Por qué no lo hizo? ¿Por qué?
¿Por qué seguía pensado en Quinn? ¿Por qué le dolía tanto que la porrista la trase mal y que no quisiera estar más con ella? ¿Por qué le costaba tanto querer estar lejos de la porrista? No era muy inteligente de su parte sentir sentimientos tan fuertes por una persona que disfruta haciéndola sufrir, que cree que es insoportable. ¿Por qué siempre tenía esta loca idea de que las personas podían mejorar? Las personas nunca cambian.
Quinn era la prueba. No después de la bebé, no después de que la sacaran de las Cheerios, no después de quedarse sola y que sólo tuviera al club Glee, no después de estar con Rachel. No, Quinn Fabray iba a ser siempre la misma.
Cerró sus ojos, mientras las lágrimas caían silenciosamente por sus mejillas, mojando su almohada, y cantó por lo bajo.
Smile, though your heart is ackeing.
Smile even though it's breaking.
When there are clouds in the sky,
you'll get by.
Y se quedó dormida.
