A/N: Hola! ¿Como están? Yo estoy muy feliz, porque el fic ya casi llega a los 100 reviews! La verdad, cuando se me ocurrió, no pensé que gustaría tanto (ni siquiera a mí, sólo pensé que sería divertido escribirlo, pero se ha convertido en mi bebé :3)

Y bueno, por esto, me gustaría agradecer a los que se toman un pedacito de su tiempo para leer y comentar :'D me hacen muy feliz y me dan motivación para seguir escribiendo :3 en verdad, muchas gracias! :D

Bueno, dejo unas cuantas notas más al final. La canción del título es de Sia :3


Capítulo 10. Breathe Me


Eren's POV

Me estaba volviendo loco.

¿Cuánto tiempo había pasado desde mi último viaje? Supongo que algunas horas, aunque se habían sentido como años. El sonido del reloj en la pared haciendo tic tac me ponía los nervios de punta y me daban ganas de tirarme de los cabellos. El reencuentro con Levi había sido algo hermoso en todos los sentidos; no obstante, nada duraba para siempre. Nuestras energías se habían agotado después de unas cuantas veces —especialmente tomando en cuenta la noche anterior— y nos habíamos quedados dormidos piel contra piel después de eso. No fue hasta que desperté a mitad de la noche que sentí los verdaderos efectos de la realidad golpeándome después de mucho tiempo de vivir en una ensoñación.(1)

Me sentía decaído. Todo parecía tan aburrido. Y a pesar de mi extraña y repentina depresión y ese vacío que sentía en mi pecho, también me sentía agitado y deseoso de algo que pudiera hacer desaparecer ese sentimiento tan horrible e intenso. Sé que había apoyado la idea de Levi de dejar las drogas hace apenas unas horas, pero era más difícil de lo que había pensado. Si este gran manojo de nervios era la realidad, prefería vivir en mi fantasía.

Me levanté impacientemente a pesar de la penumbra de la habitación. Busqué en la pequeña mochila que Levi había traído consigo, con la esperanza de encontrar al menos un porro para tranquilizarme o algo así. Desgraciadamente, no había nada importante.

Mientras me alumbraba con la luz del móvil y esculcaba su bolsa, su voz me asustó cuando habló detrás de mí.

"¿Qué putas estás buscando?"

"¡Levi!" exclamé sorprendido. A pesar de que apenas y podía distinguir su rostro en la oscuridad, me intimidó su silueta y el tono de su voz.

Suspiré.

"Me atrapaste. Pero es que Levi... ¡ya no puedo más! Necesito algo, cualquier cosa, ¡o me voy a volver loco!"

"No es fácil para mí tampoco, ¿sabes?" recriminó. Había furia contenida en su tono, pero no sirvió para menguar mi anhelo.

"¡Entonces debes entender!" rezongué desesperado, tomándolo por los hombros y sacudiéndolo ligeramente. Levi me apartó toscamente.

"Lo que entiendo es que te vale una mierda nuestra relación," sentenció con amargura. Sentí una punzada de dolor en el pecho, ¡eso no era cierto! Claro que quería cumplir con mis promesas, pero esto estaba fuera de mi control. Ni siquiera entendía por qué me sentía así. Mis manos temblaban. Nunca me había pasado antes.

"Oh, vamos, Levi, ¡sólo esta noche y ya!" insistí. "Velo como la última oportunidad de pecar antes de volver a Trost," traté de convencerlo. ¿Desde cuándo me había vuelto tan... adicto?

La palabra me asustaba.

Levi guardó silencio por un momento. Después lo escuché sentarse en la cama y soltar un suspiro.

"Bueno," aceptó de mala gana. La euforia que me invadió fue gratificante y aterradora a la vez. No era la clase de felicidad que sentía cuando Levi me miraba, sino algo más enfermizo, materialista y retorcido; pero que de alguna forma también me brindaba placer. "Pero, ¿de dónde piensas sacarlas? Yo ya no tengo nada."

Sonreí y encendí la luz, pensando en Marco y en el cara de caballo.

"No te preocupes por eso, yo sé dónde."

"Está bien. Vamos."

Torcí los labios. Estaba seguro de que a Levi no le gustaría para nada el lugar o mis amigos.

"No te preocupes. Yo puedo ir solo."

Levi negó con la cabeza. ¿Estaba desconfiando de mí?

"No. Iré."

No me quedó más opción que aceptar, o Levi no me dejaría ir y yo tenía que satisfacer esta urgencia; a pesar de que me condenara a una buena reprimenda después acerca de con quiénes me había metido durante su ausencia. Sé que lo hacía con buenas intenciones, y de alguna forma, era dulce verlo preocupado por mí —aunque no lo admitiera en voz alta— pero de cualquier forma, me hacía sentir incómodo. Oh, bueno. Al menos si me acompañaba podía mostrarle que Marco y Jean eran de confiar, al menos para conmigo.

Salimos de la posada y las preguntas no se hicieron esperar.

"Mocoso... ¿A dónde vamos?"

"Con unos amigos," respondí. Levi enarcó una ceja, una señal de que esperaba que le contara más detalles al respecto. Exhalé audiblemente. "Se llaman Marco y Jean. Estuve con ellos mientras tú no estabas."

Levi asintió. No me criticó, mas por su expresión pude adivinar que no le gustaba para nada lo que le estaba diciendo. Supongo que se contuvo de hacer algún comentario porque aún se sentía culpable de nuestra separación.

"Supongo que venden drogas," fue lo único que dijo después de un rato. Me encogí de hombros, inquieto.

"Eh, no exactamente. Eran miembros de una pandilla," admití. De todas maneras no podía ocultarlo por mucho. Cuando Levi los viera, se daría cuenta por sí solo. "Pero no te preocupes. Son mis... amigos, supongo. Y han cambiado. Al menos ya no son miembros de esa horrorosa pandilla."

Decidí evitar su nombre. Aunque fuera otra ciudad, temí que Levi hubiese escuchado de ellos antes. Para mi suerte, Levi no preguntó. Asumí que supuso que yo no sabía mucho más acerca de la pandilla. Normalmente le contaba todo, así que, ¿por qué habría de estarle ocultando cosas ahora?

"Ya veo."

"Sí. Ah, por cierto," agregué; "uno de ellos, Marco... pasó por un horrible accidente. Tiene cicatrices en la mitad del cuerpo, así que no te sorprendas cuando lo veas."

Levi me miró con los ojos muy abiertos. Creo que era tiempo de dejar de hablar tanto, antes de que se arrepintiera de lo que estábamos haciendo.

"Eren, ¿qué mierda?"

Me encogí de hombros y fingí demencia.

"No sé, no me preguntes. Nunca quisieron decirme qué pasó."

Levi bufó y pateó una piedra en el camino.

"Sólo espero que no nos estemos metiendo con asesinos o algo así. En serio, mocoso estúpido, te metes en cada jodido problema..."

No comenté nada más al respecto. A Levi no le gustaría. No lo podía culpar, todo lo que estaba diciendo no sonaba nada bien.

"Llegamos," dije al fin, deteniéndome en el viejo edificio. El rostro de Levi denotaba incredulidad y, sobre todo, asco.

"¿Aquí?"

Desvié la mirada. Levi dejó escapar un suspiro y se talló la frente con las dos manos.

"Bueno. ¿Dónde demonios estamos?" preguntó resignado.

"Solía ser el Hospital Civil. Papá trabajaba aquí antes de que todo se fuera a la mierda. En fin," seguí hablando, ahorrándonos a ambos el momento incómodo que siempre surgía cuando tocábamos el tema de nuestras familias; "vamos adentro."

"Ugh, apesta," se quejó Levi en voz baja cuando entramos. Lo ignoré. "Joder, Eren, en serio. ¿En qué diablos te metiste mientras no estaba?" volvió a comentar, aunque no estaba seguro de si querría una respuesta.

Pasamos entre la gente, los vagabundos, los drogadictos diciendo incoherencias y fulminándonos con la mirada por invadir 'su hogar'. Levi maldecía entre dientes cada vez que tenía que esquivar basura o personas.

"Shhh," murmuré, tratando de tranquilizarlo y tomando su mano. La gente aquí no era pacífica, y si se sentían ofendidos quién sabe lo que eran capaces de hacer.

Subimos las escaleras, y como ya lo había notado antes, había menos personas en el segundo piso. Me encaminé hacia la pieza donde normalmente se encontraban Jean y Marco.

Sorprendentemente, estaban despiertos a esas horas, cuchicheando entre sí de un tema que parecía serio. Los llamé en voz baja y voltearon a vernos de inmediato. La expresión de Marco se iluminó con una de sus sonrisas amables que regalaba tan fácilmente; mientras que Jean sólo abrió los ojos a forma de sorpresa y luego desvió la mirada.

"¡Eren!" exclamó Marco, acercándose y dándome un abrazo que devolví. Jean se quedó parado a su lado.

"Hey."

"¡Qué bueno que estás bien!" dijo Marco, aliviado. "Nos preocupaste cuando te fuiste así como así. Sobre todo a Jean, no dejaba de preguntarse cómo estarías."

"¡M-Marco!" Jean se ruborizó. "Claro que no," negó, mirándome con expresión obstinada. "Jamás me preocuparía por alguien como tú."

Sonreí socarronamente. Jean podía decir lo que quisiera, pero el color en sus mejillas lo delataba.

"Me tenías con el pendiente, cara de caballo," me burlé.

"¡Hey! Cállate, maldito bastardo suicida—"

"¿Y quién es él?" nos interrumpió Marco, clavando su mirada en Levi y sonriendo a manera de disculpa. Me avergoncé un poco de mi falta de modales, aunque no era algo que importara mucho en ese ambiente.

"Oh, lo siento, él es Levi, mi novio," lo presenté.

"¿El que te engañó y después huist— Olvídalo, no importa," balbuceó Jean cuando Levi carraspeó y dio un paso hacia el frente de forma amenazadora. Lo tomé por la muñeca y lo atraje hacia mí, apenado.

"Ehh... sí, pero ya resolvimos eso... De hecho, mañana nos regresamos a Trost juntos, pero..." bajé la voz, "primero queríamos algo con qué pasar la noche, ya saben."

Marco asintió.

"Vinieron en el momento exacto. Jean y yo justo íbamos a conseguir más. Ya casi no tenemos nada."

"Oh," dije. "Bueno..."

"Pueden acompañarnos, si quieren," ofreció. Le eché un vistazo a Levi, inseguro, y Marco pareció notarlo. "Tranquilos. La persona es de nuestra confianza."

"Eren—"

"Pues... Supongo que está bien, entonces," sentencié antes de que Levi pudiera decir algo. En verdad estaba necesitado, tanto que no me importaba si después me daba una paliza. Tenía que deshacerme de esa maldita ansiedad.

"Vamos."

Jean y Marco salieron primero, guiándonos. Podía sentir la mirada, resignada pero implacable de Levi. Volteé a verlo para descubrir que en efecto me miraba con reprobación.

"Oh, vamos, Levi," susurré. "En verdad lo necesito."

Debí haberlo dicho con verdadera angustia, porque Levi no dijo nada. Un reflejo de ¿tristeza? cruzó sus ojos, y no supe definir porqué. Torció los labios pero siguió caminando conmigo, señal de que estaba en desacuerdo con lo que estaba haciendo, pero que me reprendería luego. Ya me podía imaginar lo que me esperaba.

Suspiré. Caminamos algunas cuadras en silencio, hasta llegar a una casa pequeña y austera.

Marco y Jean se detuvieron. "Aquí es," murmuró Marco. Asentí, apretando fuertemente la mano de Levi debido a la ansiedad. Levi murmuró algo que no pude entender.

Jean y Marco miraron en todas direcciones, asegurándose de que nadie estuviera viendo. Todo parecía muy tranquilo, excepto...

"La puerta está abierta," siseó Jean. Marco y él se miraron con nerviosismo y, como si fuera una reacción automática, entraron rápidamente.

Iba a ir detrás de ellos, pero Levi me dio un tirón. Lo miré y noté que había desconfianza en su rostro.

"Vámonos," dijo urgentemente. "Algo no anda bien."

"Pero Levi," reproché. "Si ya estamos aquí..."

Levi frunció el ceño profundamente.

"Eren, no."

Me solté de su mano, comenzando a impacientarme. No estaba de humor para nada.

"Entonces vete. Al rato te alcanzo."

"¡¿Estás jodidamente loco?!" siseó, mas yo ya iba acercándome a la entrada. Escuché a Levi bufar detrás de mí y echar maldiciones: y a pesar de eso, me siguió. Normalmente, ese sencillo gesto de que estaba a mi lado me hubiera derretido, pero no era tiempo ni humor para ese tipo de cosas.

Entré a la casa y me quedé paralizado.

Todo estaba hecho un desastre.

Había cosas y muebles tirados en el suelo, rotos, toda clase de destrozos... El olor tan concentrado a sangre hizo que se me revolviera el estómago, y tuve que llevarme una mano a la boca para no vomitar. Un sudor frío cubrió todo mi cuerpo: la escena era tan parecida a aquel día en el que...

"¿M-mamá?" pregunté con la voz temblorosa. La sala estaba en ruinas, los muebles estaban desacomodados y las figuritas, adornos y otras cosas que tanto cuidaba mi madre normalmente estaban tiradas en el piso, la mayoría hechas añicos. Un escalofrío recorrió mi cuerpo. ¿Eso significaba que mamá y papá habían peleado de nuevo?

"¿Papá?" pregunté esta vez. No hubo respuesta, así que...

"Me las vas a pagar después, maldito mocoso imprudente..." farfulló Levi detrás de mí, pero sus palabras ya no tenían sentido para mí. Comencé a temblar violentamente, los contenidos de mi estómago amenazaban con salir.

"¿Eren?" lo escuché preguntar detrás de mí. "¿Qué...?"

Por si fuera poco, en ese momento aparecieron Jean y Marco con expresiones tristes y alarmadas.

"Vámonos," dijo Jean en tono cortante. "Alguien lo mató."

Las palabras no me sentaron nada bien, pero reaccioné cuando Levi me dio un jalón. Nos encaminamos en grupo hacia la salida sin decir nada, todos en estado de alerta. No obstante, justo a unos pasos antes de que llegáramos, un disparo retumbó en la casa.

"¡Agh!" vociferó Jean, cayendo al piso y llevándose la mano al hombro donde la bala lo había golpeado. Como si fuera instintivo, Levi me empujó al suelo, cayendo sobre mí y cubriéndome con su cuerpo. Marco gritó el nombre de Jean y se inclinó sobre él. Todo pasó tan rápido que mi mente apenas y tuvo tiempo de registrar los sucesos. Marco sacó su pistola y disparó, desencadenando una lluvia de balas en la casa.

Mi voz se quedó atrapada en mi garganta. "Mierda," murmuró Levi. De no ser porque estaba encima de mí, no lo hubiera escuchado a través de la balacera. "Tenemos que irnos."

Asentí automáticamente, como un animal asustado. Levi se separó de mí, y, justo antes de que nos arrastráramos a la salida, Marco se desplomó frente a mí.

Gotas de sangre salpicaron mi rostro. El líquido rojo comenzó a emanar de su cuerpo y a expandirse como una epidemia incontrolable...

...decidí caminar por el pasillo. Sin embargo, la imagen con la que me encontré...

Volví el estómago y un grito instintivo desgarró mi garganta. Todos mis sentidos se nublaron y por un momento, lo único que pude ver era...

...Sangre... Sangre, corriendo por mis manos...

Las lágrimas se agolparon en mis ojos. Mi cuerpo temblaba, pero no podía moverme a voluntad...

"¿M-mamá?"

Estaba paralizado, lleno de miedo. ¿Qué estaba pasando?

"¿Papá?"

Los recuerdos eran tan vívidos que me costaba respirar.

"No..."

Sus cuerpos inertes, descansando en mis brazos...

"¡NO!"

"¡SUÉLTAME! ¡SUÉLTAME! ¡SUÉLTAME!" lloré desconsoladamente, golpeando la espalda de Levi. No supe en qué momento habíamos salido de ahí, pero ahora la escenografía era diferente. Estábamos en la calle y Levi me llevaba cargando sobre su hombro como si fuera un costal de papas.

Me retorcí entre sus brazos. No quería... que nadie me tocara...

Después de una lucha que pareció interminable, Levi me dejó caer bruscamente sobre el pavimento.

"Mierda Eren, ¡¿qué chingados te pasa?!"

Lo miré desde el piso, hecho un desastre y con ganas de vomitar de nuevo, aunque no hubiera nada en mi estómago.

"Levi... ¡¿Qué tal si ellos fueron los que mataron a mis padres?!" exclamé lleno de miedo. Me puse de pie con mis piernas temblorosas y lo zarandeé. "¡¿Qué tal si vienen por mí?! ¡Van a matarnos, Levi! ¡VAN A MATAR—!"

Levi me silenció con una bofetada. Caí al suelo una vez más y me hice un ovillo. No podía dejar de sollozar ni de temblar, por más que lo intentara.

Levi me miró con compasión, una expresión poco común en él. Se hincó y tocó mi mejilla enrojecida con delicadeza, pero no pude evitar dar un respingo.

"Lo siento," dijo Levi con un deje de dolor. Sentí mis ojos arder y lo abracé con todas mis fuerzas. Levi soltó un grito ahogado. Escondí mi rostro en su hombro y me eché a llorar desconsoladamente, liberando toda la tensión que llevaba dentro.

Sentí los brazos de Levi rodearme y acariciar mi cabello.

"Shhh... vamos a estar bien," aseguró con voz ronca. "Mañana a primera hora nos vamos a Trost, donde nadie se meterá con nosotros. Te lo prometo," juró; "vamos a estar bien."

Sollocé más fuerte y lo apreté más contra mí, tratando de creer en sus palabras. No sé qué pasó después, porque tantas emociones y recuerdos me habían dejado tan exhausto que me quedé dormido en sus brazos, y cuando desperté ya estábamos en la cama de la posada y el cuarto estaba en penumbras. Levi dormía a mi lado y traté de no despertarlo, de por sí dormía muy poco. Intenté acompañarlo al mundo de los sueños, pero me fue imposible porque cada vez que cerraba los ojos aparecía la imagen de los cadáveres de mis padres tirados en el piso. Así que mordí las sábanas y lloré lo más bajo que pude hasta que el cansancio me venció.


A/N: (1): Eren hace referencia al síndrome de abstinencia. Varía según las sustancias que dejes de consumir y el tiempo, pero yo me enfoqué principalmente a la cocaína. A Levi no le hace tanto efecto porque el no ha abusado de las drogas tanto como Eren.

Y que tal? Les gustó el cap? No me maten! XD tenía que pasar! -se esconde-

Sólo me queda avisar que el fic ya está llegando a sus últimos capítulos. No puedo decir cuántos en específico, porque ni yo sé cuánto me tomará desarrollar las ideas que me faltan, pero creo que uno más. Solo para que sepan! :P

Por cierto, ¿a alguna de ustedes les gusta Free!? Es que recientemente he empezado a escribir un fic rinharu que será de varios capítulos. Se llama "12 semanas" por si alguna está interesada... me encantaría saber su opinion! :D

Bueno, creo que es todo. Dejen review para que pase los 100 y pueda conquistar el mundo (?) ereri para todas! 1313 ;)