-No me agrada- respondió con su típica obstinación mientras miraba hacia otro lado, evitando la mirada del monje
-No puede desagradarte solo porque esta con la señorita Kagome, Inuyasha. Él ahora la hace feliz, tú tienes a Kikyo- le recordó Miroku con cierta molestia.
-¡Keh! ¿¡Que te hace creer que eso me molesta?!- dijo enseguida el hanyou a la defensiva
-Te conozco…-aseguro con ese tono de sabiduría que tanto detestaba el peli plata
-Lo que sea-quiso dar por terminada la conversación pues sabía que era inútil discutir, sobre todo cuando su amigo tenía razón.
-Basta con ver los hechos-continuo Miroku a pesar de la resistencia del hanyou a escuchar- pues ahora que Ryouta está con Kikyo te da absolutamente igual-comento mientras miraba a la sacerdotisa instruir con el arco al muchacho a lo lejos-Pero cuando se trata de Kagome todo cambia ¿no?
-Basta Miroku-pidió Inuyasha, su rostro parecía haber decaído- Se lo que hice, no tienes que recordármelo; pero ahora elegí a Kikyo, tomando en cuenta eso y que Kagome ahora esta con ese muchacho no hay nada que hacer…
-No seas idiota Inuyasha-lo miro mal y se levantó del pasto donde habían descansado después de ayudar a los aldeanos- Tu y yo sabemos que sigues queriendo a Kagome-miro la expresión del hanyou por un momento y entrecerró los ojos- Es más, podría asegurar que ya la amas.
El peli plata pareció estremecerse con las palabras de su amigo, y enseguida los colores se le subieron a la cara.
-N-no digas tonterías- y con más fuerza aunque antes, se alejó a toda costa de los ojos negros y sabios del monje
-Solo piénsalo Inuyasha, porque llegara el día en que Kagome realmente lo ame a él y entonces en verdad no podrás hacer nada, y ni todo el amor que te tuvo o te tiene te salvara como lo hace ahora.
-¿Estas segura de esto Kagome?-
-Claro Sango, es hora de que las cosas cambien un poco por aquí-aseguro la muchacha mientras se acercaba cada vez más rápido al pozo
-¿Y si Ryouta te busca que le diré?- la angustia se empezaba a hacer presente en la voz de la exterminadora
-Simplemente dile que volveré muy pronto que solo fui por mi equipaje
-Kagome- la llamo con preocupación y la detuvo tomándola de la muñeca justo antes de que saltara al pozo
-Prometo que volveré- su amiga parecía necia a dejarla ir al principio, pero entonces su mirada de determinación le recordó que eso era lo correcto, y confió en que ella volvería
-Te esperaremos aquí entonces.
-Solo mejora tu postura y dentro de poco podrás perfeccionar tu técnica- comento la sacerdotisa mientras daba un último vistazo al arco del Ryouta, el muchacho solo asintió y dio por terminada la clase.
-Gracias por esto- murmuro el peli negro mientras le sonreía amablemente- en verdad quiero proteger a Kagome…esto significa mucho para mi
-No es nada- respondió Kikyo mientras tomaba sus cosas y caminaba a través del campo hasta Inuyasha.
El pequeño viaje a través del pozo había mareado un poco a Kagome, después de todo llevaba un rato sin cruzar por él.
Intento mantener el equilibrio aun con todas sus cosas en la mochila y aterrizo con delicadeza; tomo una profunda respiración, se mentalizo un poco para lo que fuera que pudiese encontrarse en aquella retorcida época con monstruos y escalo con rapidez.
"¿Qué es lo peor que puede pasar?" Pensó más para mantener la calma que para tener una respuesta. "Inuyasha estará con Kikyo en todo momento: todo quedara en un recuerdo, todo se acabó entre él y yo…"
Suspiro en cuanto entendió el peso de sus palabras, esto la distrajo otra vez, y cuando estaba por darse el impulso final para salir resbalo; ella daba por seguro que se estrellaría contra el suelo, quizá se lastimaría varios huesos, ¿pero acaso eso importaba ahora? No podría hacer nada por minimizar los daños, solo cerró los ojos esperando el impacto…
-Sigues siendo tan descuidada como siempre- la voz y la piel que conocía muy bien aparecieron de la nada lo que la hizo estremecerse y abrir los ojos de golpe.
Y ahí estaba el: su cabello largo y plateado que colgaba y que siempre olía a agua salada y bosque; sus manos fuertes con uñas largas y peligrosas pero que nunca la lastimaron y que ahora la sostenían para evitar su caída; su boca que estaba apretada y que mostraba una mueca de molestia constante; y finalmente sus ojos dorados, esos que le revelaban todo de él y que justo ahora le rogaban perdón a gritos, todo eso a pesar de que sus acciones y su actitud demostraran lo contrario.
Todo lo que causaba que ella se perdiera terriblemente estaba justo delante del el: sosteniéndola de la mano y mostrándose como su héroe, y ella lo único que podía hacer para reaccionar a ello era mantenerse quieta, como si estuviera en shock.
Pues ambos se miraban; Kagome parecía intentar descifrar que pensaba Inuyasha, intentar averiguar de el mismo que había pasado durante su ausencia, en tanto Inuyasha no sabía que hacer ¿Qué debía pensar? ¿Cómo podría actuar? En general todo el asunto lo estaba alterando, le ponía los nervios de punta el que ella lo mirara con tanto significado, su presencia simplemente bastaba para que el perdiera las ideas, toda la lógica se había esfumado en cuanto la toco.
-Inuyasha- le hablo por fin la muchacha con calma, su expresión tomo con la guardia baja a Inuyasha, hizo que se perdiera en ella y que el corazón se le volcara
-¿Qué?- contesto de mala gana el hanyou, intentaba ocultar el nerviosismo y sonrojo de su rostro
-No pensé que fuera a decir esto…- ella continuo hablando con suavidad dejando pasar su anterior tono, se estaba dejando llevar, ni siquiera pensaba en las consecuencias de lo que podría llegar a decir; estaba perdida en esos ojos dorados- pero…
-¡Inuyasha!- la voz de Shippo interrumpió estrepitosamente el ambiente tenso y serio que se había creado entre ellos, Kagome reacciono y asusto a Inuyasha que por poco dejaba que cayera de nuevo, sin embargo el peli plata reacciono y la tomo, estaba vez por la cintura, la saco de una buena vez por todas del aquel lugar, la deposito en el suelo y retrocedió para darle un poco de espacio
-Kagome…- espero su reacción esperanzado, quizá aún tenía algo que decir, completar la frase por lo menos, entonces rápidamente ella se giró hacia él y con una sonrisa deslumbrante (de esas que son totalmente peligrosas y que presagiaban la furia de Kagome) se limitó a decir:
-Gracias-
Y seguido de esto se marchó con paso firme y rápido, desapareciendo enseguida entre el bosque.
-…Shippo…-Inuyasha hablo entre dientes
-Inuyasha- la voz le tembló un poco al pequeño zorro darse cuenta que había metido la pata
-¡Tu, pequeño idiota!- y se abalanzo contra el para enseguida golpearle la cabeza
El corazón le latía como loco ¿Qué estaba por decirle si Shippo no los hubiera interrumpido?
Lo admitía; tener a Inuyasha así la había dejado rara. En cuanto lo vio supo que estaba perdida.
Eso no la justificaba, lo sabía a la perfección, pues no podía volverse a permitir cometer ese error.
Ya estaba cansada de que para Inuyasha, cualquier cosa que hicieran o hablaran enfrente de Kikyo estuviera mal; estaba harta de que Kikyo siempre estuviera primero que ella, a pesar de que estuvieran juntos. Claro, todo esto había sido antes; se estaba molestando otra vez por cosas del pasado.
Recordar por que se había ido, eso siempre hacia que la determinación de Kagome de superar a Inuyasha y recolectar los fragmentos se renovara enseguida
Entonces termino el camino que la separaba de la aldea corriendo mientras apretaba su equipaje a sus espaldas.
Al carajo la debilidad…
