CAPITULO 10: "El lado negativo"

POV Peeta.

La puerta del salón se abrió de repente ocasionando que los que estábamos ahí nos giráramos para ver qué había sucedido. El escrutinio solo ocasionó que la chica de cabello castaño y ojos grises se sonrojara intensamente al verse el centro de atención.

Katniss bajó la mirada y apresuró el paso para llegar hasta su lugar junto a Finnick. Elevé la mirada para ver la hora en el reloj al frente del aula, negué con la cabeza al comprobar que la clase tenía apenas cinco minutos de haber comenzado. Preocupado, dirigí mi atención hacia la chica Everdeen que con solo sentir mi atenta mirada se giró para enfrentarme y sonrió. Le devolví el gesto.

Esa era la rutina desde hace poco más de un mes. Katniss llegaba extrañamente tarde a cada clase, entraba apresurada y con la cabeza baja hasta llegar junto a Odair. Me sorprendía mirándola y me saludaba con una sonrisa nerviosa. Sí, podría parecer lo más normal del mundo, pero yo nunca había visto a Katniss Everdeen llegar tarde a alguna parte, sobretodo porque su condición no se lo permitía. De ahí mi preocupación.

Desde que Tom falleció, la chica de ojos grises y yo no habíamos tenido ocasión de hablar de nuevo, a excepción de los breves momentos que compartíamos cuando ella iba a mi casa para que Effie le aplicara su medicamento. Y a pesar de nuestras pocas interacciones, podía notar que algo no marchaba del todo bien.

—Y sigues sin ser un buen espía, Peeta— la voz de Delly llamó mi atención. Me giré para contemplar la gran sonrisa en el rostro de mi novia, se burlaba de mí.

—Oye, ya te lo he dicho, por eso voy a ser abogado— sonreí y me incliné un poco para besar su mejilla.

—Pero te entiendo a mí también me intriga que los dos sean novios. Creí que Finnick estaba con Johanna— esa era otra cosa a considerar, mamá me había dicho que ellos dos tenían una relación. Sin duda me intrigó demasiado pero a fin de cuentas era algo que ya se venía venir, después de todo siempre estaban juntos, incluso Odair la acompaña diariamente a mi casa.

—Yo solo puedo decir: bien por ellos— aparté la mirada y me concentré en mi novia, solo hasta que la maestra entró y comenzó la clase.

El semestre estaba por terminar y eso se reflejaba en las clases de los maestros, ya que en la mayoría de las veces terminábamos mucho antes de lo acostumbrado. Simplemente se limitaban a dar algunas consideraciones para su trabajo final y supervisaban los avances. Prácticamente nuestro octavo semestre ya había acabado.

Para cuando Delly y yo salimos del salón, Katniss y Finnick seguían en el lugar hablando. Me regañé mentalmente por prestar tanta atención a cada detalle que incluyera a esos dos, pero el saber algunas cosas solo me ayudaban para mantenerme en alerta. Sacudí levemente la cabeza con tal de alejar esos pensamientos y tomé la mano de mi novia para seguir nuestro camino.

— ¿Te comenté que Effie se ha estado portando extraña? — las palabras salieron rápidamente de mis labios. Ese era un asunto que llevaba días preocupándome y solo con mi novia podía platicar.

—No, no me dijiste nada— Delly se alarmó—. No me digas que… que ese tipo regresó y…

—No— negué rotundamente con la cabeza, reprimiendo un escalofrío ante la posibilidad que ella planteó—. No, nada de eso. Pero algo tiene que ver.

—Peeta, amor no te entiendo nada— sí, en ese momento ni yo me entendía. Lo peor de todo era que no me atrevía a decir en voz alta mis sospechas.

—Creo que mi mamá está ilusionada con un hombre de nuevo— díganme exagerado, pero decir esas simples palabras me hicieron un nudo en la boca del estómago.

—Oh

—Sí, oh— suspiré sonoramente. Esperaba unas palabras más reconfortantes que eso, me pasé las manos por mi rostro.

—Pero eso es normal, Effie aun es muy joven y no puedes evitar que se sienta atraída por alguien— sin duda esas no eran las palabras que esperaba que me dijera. En el fondo quería que Delly me prometiera que me iba a ayudar a investigar a ese tipo antes de que intentara cualquier cosa con mi madre.

— ¿Y si ese resulta ser igual que Brutus? — ese era mi verdadero temor. No podría soportar ver a la mujer que me dio la vida de la misma forma que hace años. De solo recordarlo quería ir a buscar a ese bastardo infeliz y matarlo con mis propias manos.

—Debemos confiar en que tu mamá es capaz de evitar ese incidente— percibí un leve estremecimiento por parte de mi novia.

—Vale— acepté derrotado—. Es solo que…

—Amor, no puedes tratar a Effie como si fuera una adolescente— Delly entrelazó su mano de nuevo con la mía— deja que las cosas avancen y si en verdad está saliendo con alguien te lo va a decir. Una vez que tengas la información, podremos investigar al susodicho.

—Eres genial— comencé a reír. Ya n esperaba esa respuesta de su parte.

El resto de camino lo hicimos en un cómodo silencio, en más de un momento sentí como si Delly quisiera decirme algo, pero ese sentimiento ya era muy común entre nosotros y no me quedó más que obligarme a dejarlo de lado. No me hacía nada bien sobre analizar ese tipo de cosas.

Estando frente a la casa Cartwright, mi chica me sorprendió al abrazarme y recargar su cabeza en mi pecho, ese gesto tan espontáneo me hizo sonreír ampliamente. Me encantaba que ella tomara la iniciativa en las muestras de cariño.

— ¿Quieres ir a ver una película? — pregunté con mis labios sobre su coronilla.

—Peeta— Delly se apartó de mí para verme sorprendida, eso fue para mí una mala señal—. Hoy es el recital de piano de Liam, ¿no lo recuerdas?

—Hum… no me lo dijiste— fruncí el seño por sus palabras. Recordaría una invitación a ese evento.

—Estoy muy segura de que si lo hice— rasqué mi nuca y apreté los labios en una línea. No discutiría con ella sobre ese asunto.

—Vale, tal vez lo hiciste y lo olvidé.

—En verdad lo siento, preferiría pasar la tarde contigo en lugar de estar en ese recital— por sus palabras me percaté de que yo no estaba invitado al final de cuentas.

—Obligaciones de hermana mayor, supongo— me encogí de hombros y una sonrisa de disculpa en mis labios.

—Supongo— concedió. De nuevo Delly tomó la iniciativa de besarme a manera de despedida. Como no quería que fuéramos interrumpidos por alguien más, me separé lentamente de ella y dejé un inocente beso en su frente—. Te llamo cuando lleguemos.

—Suerte para Liam— algo me decía que el menor de los Cartwright no era precisamente quien necesitaría esa suerte.

Estaba medio dormido en el sillón de la sala, después de haber comido un poco de recalentado del día anterior cuando mamá entró un tanto apresurada a la casa, logrando que por poco y caiga de mi cómodo lugar. Effie rió abiertamente, no me quedó más que reír también.

—Anda, búrlate de mi desgracia— dije entre risas, acercándome para saludarla.

—Lo siento, cariño pero fue muy gracioso— no le contesté, estaba en lo cierto.

—Espera, ¿Qué hora es? — me apresuré para revisar mi celular. Si ella ya estaba en casa, eran cerca de las cuatro y Katniss no tardaría en llegar. Sin duda había perdido mucho tiempo—. Ya voy a preparar todo y…

—Cariño, tranquilo, no es tan tarde— Effie se sentó en el sillón más cercano a ella—. Llegué temprano porque hay mucho trabajo en el hospital y no alcanzaría a llegar para las cuatro, así que quiero ir a casa de Katniss y explicarle la situación para de una vez aplicarle la medicina.

—Má, yo… estuve investigando un poco— hablé pausadamente, lo que iba a decir tal vez no le agradaría— y deduje cosas, sobre la enfermedad de Katniss.

Su reacción fue la que esperaba, abrió los ojos horrorizada y se llevó una mano a su boca al tiempo que negaba lentamente con la cabeza. No le habría dicho mis descubrimientos de no ser por algunos datos alarmantes, me hubiera quedado callado.

—Peeta Mellark, no puedes entrometerte en la vida de esa chica— lo decía la mujer que apenas se enteró me dijo sobre la relación de la chica Everdeen con Finnick— suficiente tiene con lo que le ha pasado para que tu…

—El punto de todo esto es que la medicina que le están dando no es buena para ella— la interrumpí en su sermón—. Hay muchos artículos a favor, porque es un invento nuevo del Capitolio y es obvio que los laboratorios quieren ayudar pero… también existen documentos que hablan sobre el impacto negativo de…

—Eso no nos incumbe a nosotros, hijo— la voz de mamá era severa y daba a entender que ese era el fin de la conversación—. Si es bueno para Katniss y su psiquiatra la autorizó, no queda nada más que decir.

— ¡Es adictiva! Y acelera el deterioro de los pacientes a los cuales se les administra— me puse en pie, siendo incapaz de creer lo que Effie acababa de decir—. A la larga va a ser peor para Katniss.

— ¡Basta! Peeta ya no voy a discutir esto contigo porque ya se tomaron las decisiones por el bien de ella.

Estaba por contestarle cuando su celular comenzó a sonar gracias a la llamada entrante. Muchas emociones me invadieron, no podía creer que mi madre, la intachable Effie Mellark, estuviera diciendo esos disparates. Se supone que el equipo médico se preocupa por el bienestar y la calidad de vida de los pacientes.

La condición de Katniss ya no era un secreto para mí, desde aquella vez que había leído el nombre de ese medicamento, muchas dudas habían surgido y a partir de ahí las investigaciones de mi parte no pararon, en internet y con una maestra de psicología criminal de la facultad. Ahora podía decir con seguridad que la chica Everdeen padecía del trastorno obsesivo compulsivo, por eso su comportamiento y el ataque de ansiedad que la llevó a estar internada una noche en el hospital.

—Peeta, debo irme. Hubo una emergencia en el hospital, no puedo ver a Katniss— me crucé de brazos, su tono me avisaba que esperaba un favor de mi parte—. Tú ya sabes aplicar inyecciones.

—No. No estoy de acuerdo con esto— parecía un niño en medio de un berrinche, pero yo no podía ignorar la realidad y aplicarle a la chica Everdeen una medicina que le hacía mal.

—Cielo, tu no entiendes— mamá acomodó nerviosamente su cabello en su moño—. Las medicinas suelen tener esos efectos negativos— me invitó a sentarme junto a ella en el sillón— de hecho cualquier medicamento a la larga nos daña. Y si, hay puntos en contra del Aripiprazol, pero hay muchos a favor y si a Katniss le favorece hay que respetarlo. No te lo pediría si no fuera en verdad necesario.

—Al final tendré que hacerlo— dije a manera de respuesta— por lo menos dime que Kat conoce ese riesgo.

—El doctor Hawthorne debió de habérselo dicho— entonces ella estaba al tanto de todo. Seguía sin poder creer que alguien quisiera llevar ese medicamento por voluntad propia, pero yo no era nadie para juzgar, sobre todo porque no tenía esa enfermedad.

—Bien— mamá sonrió pero al ver mi semblante serio, me imitó. Se acercó para despedirse y no me alejé, aun estaba contrariado por lo que me dijo pero ella hablaba desde el punto médico.

—Sabes qué hacer si llega a ponerse mal y de todas formas Finnick siempre viene con ella— asentí con la cabeza, mamá tomó eso como señal para irse.

Eran cerca de las cuatro quince de la tarde cuando escuché el timbre de la puerta, sin duda se trataba de Katniss, que llegaba un poco tarde, interiormente luché por apartar los pensamientos negativos sobre el medicamento. Ya le estaban afectando, ella nunca hubiera llegado tarde. Antes de abrir tomé una bocanada de aire con tal de reunir el valor para actuar de manera natural.

Abrí la puerta de par en par y me topé con la figura pequeña de Katniss, llevaba la misma ropa que en la mañana en clases, unos simples jean de mezclilla y una blusa de cuello redondo color celeste. Se veía igual como la recordaba, a diferencia de las marcas bajo sus ojos que no había podido apreciar por la lejanía.

—Hey, hola señorita Everdeen— saludé con una sonrisa y tratando de ignorar el pequeño tic en su ojo izquierdo, era apenas imperceptible para cualquier persona, pero no para mí que ya conocía ese efecto secundario del Aripiprazol.

—Hola Peeta— me sorprendió saludándome con un pequeño beso en la mejilla.

—Pasa— logré articular una vez que salí de la sorpresa y me hice a un lado para dejarle el camino libre— ¿Y Finnick?

—Oh, él no pudo venir— la chica Everdeen se sentó en el sillón individual y bajó la mirada ante la afirmación—. Su abuela Mags se encuentra un poco enferma. Finn quería venir, pero le dije que lo correcto era que estuviera con ella.

—Espero que se recupere pronto.

—Gracias— nos quedamos en silencio. Estuve tentado a hacer algún comentario sobre su retraso, pero me mordí la lengua para evitar problemas, a Katniss le afectaría mucho— ¿Effie ya llegó?

—De hecho vino más temprano, pero le llamaron por una emergencia.

—Espero no haya sido Mags— ella expresó exactamente el pensamiento que había pasado por mi cabeza sobre la abuela de Finnick.

—Creo que fue de sus pacientes del área pediátrica— mentí en parte, sabía que mamá estaba hoy en el área pediátrica pero no sabía sobre la emergencia—. Así que yo seré el encargado de inyectarte.

— ¿Sabes hacerlo? — levantó su vista hacia mí y en ella pude ver un brillo parecido al que tienen los niños por la curiosidad.

—Oye mi madre es una enfermera, sería una deshonra para mi familia si no supiera hacerlo— me escudé con una media sonrisa.

—Apuesto que no quieres deshonor sobre toda tu familia y menos sobre tu vaca— los dos reímos. Ella había entendido la referencia que hice.

—No, para nada. Mis ancestros estarían muy enojados— era fácil bromear con Katniss una vez que ella se permitía conocer a las personas. Fui consciente de que ese cambio también se debía a la medicación y tuve que darle ese punto a favor.

Dejamos las bromas de lado. Invité a la chica de ojos grises a recostarse en el sillón más grande para aplicarle la inyección en su antebrazo, era muy posible que se mareara y lo mejor era que se encontrara en un lugar cómodo donde descansar antes de que se sintiera completamente bien.

Hice todos los pasos que Effie me enseñó años atrás cuando debía de aplicarle el medicamento a ella después de que saliera del hospital. Me alarmé un poco cuando Katniss hizo una mueca de dolor, pensé que la había lastimado, estuve a punto de preguntárselo pero me tranquilizó con una pequeña sonrisa.

Fue un tanto alarmante observar el cambio en su rostro cuando todo el líquido estuvo por completo en su sistema. Su piel palideció y sus manos se hicieron puños, sus pupilas se dilataron pero no me permitió seguir viendo sus ojos porque de inmediato los cerró, seguramente tras ser víctima de un intenso mareo.

No importaba cualquier cosa que me dijera Effie o los demás, no importaba que fuera lo "mejor" para Katniss. Ese medicamento tenía un lado negativo que se debía de considerar.