Día 11

Las gotas de lluvia incesantes golpean la ventana de mi habitación, el sonido cercano de los truenos y la luz que emanan cada uno de los rayos, evitan que pueda conciliar el sueño. Apenas son las 5 de la mañana, el día aún no ha empezado y ya todo se ve así. Negro, oscuro, como una señal de algún mal presagio.

Inquieta me incorporo de mi cama y me visto. Enciendo la computadora y reviso nuestro trabajo. Todo está perfectamente redactado y guardado. Únicamente faltan las conclusiones para terminar con nuestro proyecto y de esta manera con nuestra pequeña aventura en Ciudad Capital. Mañana, quizá a mediodía nos retiremos. Bra y Dan de regreso a su ciudad, a sus respectivos hogares. Y yo. Ese es el problema. ¿Qué voy a hacer yo?

Cierro todo y guardo cuidadosamente nuestro trabajo. A través de la ventana se puede observar toda la ciudad, sumida en la oscuridad y escondida en medio de la cortina de lluvia que la cubre. El frío debe ser terrible, lo sé porque el viento hace vibrar en esos momentos la fina lámina del vidrio que me separa del exterior. ¿Quién en su sano juicio saldría a la calle?

Bra y Dan:

Voy a salir a despejar mi mente un momento.

No se preocupen por mí.

Regresaré pronto para ayudarles con las conclusiones.

Lamento si les causo molestias.

Atentamente, Pan

Dejo el esfero en su respectivo lugar, y tomando la nota salgo de mi habitación y la coloco en la mesa de la pequeña sala en donde hemos estado trabajando. La tormenta no parece cesar, al contrario parece que ha incrementado su intensidad. No importa, ya he tomado una decisión. Tomo mi abrigo y un enorme paraguas y silenciosamente salgo del departamento. Bajo por el ascensor. El personal encargado de los otros pisos llegará a las 7 de la mañana así que por ese lado puedo estar tranquila de que nadie me verá.

-Señorita, ¿va a salir con este clima?

Error. Había olvidado por completo al guardia de seguridad, que en ese momento con un trapeador intenta secar el enorme charco que se ha formado por el agua filtrada desde afuera.

-Sí, es que no puedo dormir-respondo vagamente- Además no está tan mal.

El fuerte sonido de un trueno me hace callar. El hombre me observa como si yo estuviera loca. Pues quien en su sano juicio preferiría estar afuera.

-Puedo avisar al chofer de la corporación si necesita movilizarse a algún lugar, tardará un poco pero…

-No gracias…-lo interrumpo-Prefiero caminar.

Antes de que continúe, paso cerca de él y abriendo las puertas del edificio salgo hacia el exterior. El helado y húmedo viento arremete contra mi rostro. Intento abrir el paraguas para protegerme pero este sale volando, y se pierde calle abajo. El guardia me observa desde adentro esperando que reaccione y entre de nuevo. A esas alturas me he empapado por completo. ¡Bravo, Pan! Brillante idea tuviste. En fin, si he de mojarme y resfriarme, mejor hacerlo bien. Dándole la espada al sujeto que me observa impresionado desde el edificio, me alejo calle arriba.

Estoy por terminar el trabajo, y si quiero ser firme en todo lo que he decidido tengo que aprender a valerme por mi cuenta. Y esconderme. Sobre todo eso. Sé que me buscarán, al fin y al cabo mi familia no se caracteriza por dejar a los suyos atrás. Tengo que pensar lo que haré. Quizá me retire a un pueblo costero, si eso es lo mejor. En un sitio así, no me hallarán. Viviré una vida como una adolescente normal, autónoma, que no tiene nada que esconder. Buscaré un trabajo. Me estableceré y tal vez me enamoraré. Tendré una familia, un esposo apuesto y fuerte que me ame, unos hijos adorables y un perro. Y moriremos juntos como el feliz matrimonio que durante toda su relación solo tuvo amor para dar.

¿A quién quiero engañar?

Nunca me voy a enamorar. En mi corazón solo habrá una persona. Trunks. Y si lo veo desde esa perspectiva, pues me estableceré en un pueblo costero y moriré como una anciana sola y amargada.

Muevo mi cabeza rechazando la idea. Intento vislumbrar en donde me encuentro pero no veo casi nada. El agua que resbala por mi cara me impide localizar algún sitio. Lo que sí sé es que poco a poco la ciudad ha ido despertando. Algunas luces de casas están encendidas, y el ruido de autos apresurados camino al trabajo llena poco a poco el sitio. Desde sus automóviles algunos conductores me observan incrédulos, al verme sin protección y completamente empapada. No les hago caso. Hace rato que he dejado de sentir el agua y el frió caer sobre mi cuerpo. Además la tormenta que cae en ese momento no se compara en nada a la que llevo por dentro.

Jueves. Hoy terminaremos nuestro proyecto y mañana a mediodía partiremos a casa. O eso es lo que mis amigos y mi familia creen. Lo cierto es que mañana emprenderé un nuevo viaje. Me marcharé lejos. Pero, es fácil decirlo pero mucho más difícil será hacerlo, ¿Qué voy a hacer? ¿De qué voy a vivir? ¿En qué podre trabajar? ¿Cómo me voy a ocultar de los demás?

Empiezo a desesperarme poco a poco.

-Tranquila, cálmate, respira…-musitó para mí misma.

-Jovencita… ¿Te encuentras bien?-una pareja de ancianos me observan preocupados desde una tienda cercana.

-Si-respondo inmediatamente-Solo estaba….Algo perdida.

-Oh pobrecilla, pero mira en el estado en el que estas. Ven ayúdanos a alzar la reja de nuestro negocio y te invitaré una deliciosa taza de chocolate caliente.

-No es necesario señora. Yo les ayudaré con gusto.

-En climas así es mejor que permanezcas en casa y abrigada. Hoy para tú mala suerte, no ha dejado de llover. ¿De dónde vienes?

- De…-dudo observando al anciano. ¿Qué le puedo decir?

-Oh entiendo-me responde interpretando mi silencio-Así que no tienes un hogar.

-Yo no diría eso…Es que…

-Aquí es…-la anciana me interrumpe para que la ayude.

Con mi fuerza subir algo así no será difícil. Después de abrir las puertas de lo que parece ser una cafetería ingreso tras la pareja. Es un pequeño lugar muy bien decorado y reconfortante. Una sensación de paz embarga mi alma.

-Ten niña. Cámbiate. No puedes seguir con esa ropa húmeda y en este clima tan frio. Te enfermarás.

-Al fondo a la derecha, está el baño. Puedes hacerlo allí.

La ropa al parecer es un uniforme de trabajo, de seguro de alguna empleada del sitio. Sonrío, y me dirijo hacia el lugar. Salgo ya vestida. El delicioso olor a café y chocolate recién hecho me atrae. Me siento en una pequeña mesa en donde la pareja permanece esperándome.

-Te quede perfecto-sonríe la mujer.

-Mira, no tenemos muchos clientes y la paga no sería muy buena. Pero será lo suficiente para que sobrevivas…

-¿Eh?..-murmuro sin entender lo que me están diciendo.

-Nos pareces una buena chica, y no mereces estar andando por las calles desprotegida, asustada y sola. Es muy peligroso.

-Te podemos dar trabajo aquí, hasta que resuelvas tus asuntos.

-Y te vamos a pagar.

- ¿Qué te parece?

Los miro sin poder creer lo que me dicen. Hace rato creía que no podría sobrevivir sola, y el destino me comprueba con hechos que eso no es verdad. Acepto. Sé que tarde o temprano tendré que explicarles quien soy, de donde vengo y para donde voy. Pero por ahora solo me conformo con escuchar sus indicaciones y ponerme manos a la obra.

El clima no ha cesado, el día continúa muy lluvioso, incluso la neblina ha cubierto la ciudad pero por dentro estoy tranquila. Siento que poco a poco las cosas se van solucionando. Y en realidad me emociona mucho saber que aun existe bondad en los seres humanos, por los que mi abuelito murió. El solo saber eso, me llena.

-Señorita un café por favor

-Yo quiero un pastel de chocolate

-¿Tiene más azúcar?

-Unos pastelillos para llevar

-¿A cuánto está el té caliente?

Corro de un lado al otro tomando las órdenes y preparándolas. El clima, al parecer, ha hecho que más gente de lo habitual, ingrese. Me alegra por los dueños del lugar.

Quien lo habría creído. En cuestión de segundos, pasé de ser una guerrera a una camarera. Pero no es algo que me avergüence. De hecho por primera vez en mi vida me siento realizada. Siempre he sido consentida por mis abuelitos, mi familia e incluso por mis amigos. Aunque me duela admitirlo, nunca me vi en la necesidad de buscar mi propia forma de sobrevivir. Ahora que pienso huir, es gratificante saber que de una u otra forma, lograré salir adelante.

"..Y pasando a otras noticias, ayer en horas de la noche, el multimillonario heredero de la Corporación Capsula acompañó a su prometida a casa, después de permanecer tres días hospitalizada…"

Así que Marón ya salió. Si sale en la televisión, debe ser cierto. De seguro ambos están juntos en este momento.

"…La boda sigue viento en popa, la feliz pareja está preparando…"

A quien quiero engañar, así me marche a la luna o a otro planeta, el recuerdo de Trunks siempre me va a acompañar. Huir no me servirá de nada mientras lo siga amando. Pero entonces, ¿qué hago?

-¡Ya supéralo!

El tono amenazador del hombre que pronuncia estas palabras llama mi atención. Se me hace familiar pero no sé porque. Algo me dice que debo prestar atención a la peculiar conversación que mantiene con su compañera.

-No puedo. Y si nos descubre. No entiendo como usted puede estar tan tranquilo.

-No lo hará. Por esta noche permaneceremos en esta ciudad, y mañana nos iremos. Y olvidaremos todo.

Así que no soy la única que piensa huir. Me pregunto de qué estarán huyendo ese par. Sigo teniendo la idea de que he visto a ese sujeto en algún lado, pero no sé en donde.

-Es que me da mucha pena el pobre chico-la cabeza de la mujer baja como si se sintiera muy culpable por algo.

Definitivamente son una pareja muy curiosa.

-Pobre, ja…. Ese tipo puede ser incrédulo y demasiado confiado pero pobre no es. Tipos como él, viven en su mundo de multimillonarios. Él jamás sabrá lo que es pasar hambre, frío, no tener trabajo ni un lugar donde vivir. No me arrepiento de nada, con el dinero que su prometida nos dio, podremos tener una buena vida.

- Pero…

-Pero nada. Piensas echarme de cabeza. Recuerda que estamos juntos en esto.

-Lo sé. Es solo que el chico se ve muy buena persona, no merece ser engañado así. Y menos con un embarazo falso.

-Eso no es nuestro problema. Mejor vámonos.

Observo como el hombre se levanta enseguida dejando unos billetes sobre la mesa y sale arrastrando a su compañera a la intemperie. Qué extraña conversación acaban de mantener. Y pobre del joven multimillonario a quien están engañando con un embarazo falso, no quisiera estar en su lugar.

Espera….

-¿Joven multimillonario?-murmuro.

El rostro del hombre que acaba de salir de la cafetería se vuelve más claro en mi mente, ya sé en donde lo he visto antes. En el hospital. Saliendo de la habitación de Maron, aquella noche, cuando la visité a escondidas. Era él que estaba conversando con la enfermera. Era él estoy segura. Soy buena recordando rostros. Es el mismo doctor.

Pero…No puede ser. Eso implicaría…

El aire empieza a faltarme poco a poco. Salgo corriendo sin importarme la lluvia, a buscarlos, pero ambos han desaparecido. No puede ser. Si mis conjeturas son correctas, Trunks no está esperando un hijo. Todo es una mentira.

-Ella no pudo haberle hecho esto. No pudo.

La sangre poco a poco empieza a hervir por mis venas. Una mezcla de sentimientos se apodera de mí. Disculpándome con la pareja de ancianos dejo mi puesto y parto rumbo al departamento. Tengo que decirle a mi amiga que debo volver a casa. Necesito comprobar si lo que escuche es real. Y si lo es…

-¿Se puede saber que traes puesto?

En el entrada del edificio, Dan me observa entre divertido y preocupado. No entiendo a que se refiere hasta que el vidrio de la puerta me devuelve mi imagen. No puede ser, por el apuro de regresar rápido al departamento olvidé devolverle el uniforme a la pareja de ancianos de la cafetería, y encima más lo mojé. No fui cuidadosa y corrí de regreso, sin importarme el clima lluvioso que desde la madrugada se ha mantenido.

-Es una larga historia…-contesto aun sin saber cómo justificarme.

-Mírate como estas-sonríe sacándose su chaqueta y colocándola sobre mis hombre-Estas completamente mojada. No crees que ya estas grandecita como para salir a jugar bajo la lluvia.

-Yo…-bajo mi mirada. ¿Qué puedo decirle?

-Bra y yo estábamos preocupados.

-Solo fui a dar un pequeño paseo...

-¿Pequeño? Es la una de la tarde.

Lo observo incrédula. El cielo sigue igual de nublado que en la mañana, el frio y la lluvia no han cesado, no puedo creer que haya pasado tanto tiempo.

-Yo…las conclusiones…me demore tanto…lo siento-murmuro aun confundida.

-No te preocupes por el trabajo, Bra y yo nos encargamos de terminarlo. Da por terminado el proyecto…

-¿En serio? ¿Ya nos podemos ir? Tengo que volver hoy mismo a casa.

-¿Volver? ¿Paso algo?

-No…Bueno mi familia está bien es solo que…-no sé cómo explicarle la situación.

-Es por Trunks ¿verdad?

-¿Qué?-no puedo evitar sonrojarme al verme descubierta.- ¿Cómo lo sabes?

- Es el único capaz de descontrolarte. O me lo vas a negar.

-No. Tienes razón. A veces me sorprende lo mucho que me conoces.

-Supongo que uno no puede evitar estar pendiente de la persona que le gusta.

-Si supongo…Espera…-acabo de caer en cuenta de lo que él acaba de decir- Yo… ¿Yo te gusto?

- Así es.

Su respuesta me deja sin habla. No sé en realidad que decir, acabo de conocerlo. Yo solo lo veo como un amigo. No estoy preparada para olvidar a Trunks. Además, no quiero hacerlo. Pero y Dan.

-Tranquila, Pan-el rostro sonriente de mi amigo me confunde aún más-Yo sé que no te gusto. No necesitas decirme nada. En tu corazón hay alguien más. Y estoy bien con eso. Prefiero cuidarte como tu gran amigo, que ser un desconocido más en tu vida.

No pudo contenerme más, entre lágrimas, lo abrazo. Desearía poder corresponderle con todo mi corazón, pero no puedo. Aun así, estoy feliz de no perderlo como mi amigo. Sé que es muy egoísta, pero si en ese momento lo perdiera, no sabría que hacer. Él y Bra se han convertido en esos hermanos que nunca tuve. Y no podría continuar si me faltaran.

-Yo…lo...siento...-sollozo.

-Tranquila, todo está bien-siento sus manos acariciar mi cabello con delicadeza.

-No puedo obligarte a quedarte conmigo-murmuro-Si quieres irte…

-Pan...-siento como se separa de mí-No oíste lo que te acabo de decir. Prefiero ser tu amigo a un completo desconocido. No me voy a separar, quiero que cuentes conmigo para lo que sea, y si me necesitas allí estaré. Seré tu apoyo, y no te dejaré caer.

Lo vuelvo a abrazar. No tiene idea de cuan feliz me hace saber eso.

-Vamos Pan. Limpia esas lágrimas y vete a casa. Haz lo que tienes que hacer.

Asiento. Y me separo de él.

Su madurez al aceptar sus sentimientos, y aún así continuar siendo solo mi amigo me ha hecho considerar la forma en la que hasta ahora he enfrentado mi situación con Trunks. Quería salir huyendo. A pesar de que Trunks es "mi mejor amigo" quería dejarlo para no enfrentar mis sentimientos. Pero si Dan hubiese pensado lo mismo, jamás lo habría conocido, ni hubiese tenido la dicha de ser su amiga. ¿Quién sabe las cosas que me perderé si escapo? Tengo que madurar. Ser responsable de lo que siento, y actuar honestamente de acuerdo a ello.

-Voy a avisarle a Bra que regreso a casa.

-¿A Bra?

-Sí, para que no se preocupe-contesto entrando al interior del elevador que me llevará al departamento.

-Pero ella no…

No puedo terminar de escuchar a Dan porque el elevador se cierra. Poco a poco empiezo a subir. Es increíble la cantidad de cosas que pudieron pasarme en un día. Con la lluvia mañanera salí a dar un paseo, me mojé, conseguí empleo, descubrí un posible engaño lo que quizá me puede dar una oportunidad con el amor de mi vida, y recibí una confesión. Muchas cosas sucedieron, y aunque mi mente es un mar de pensamientos y sentimientos, solo tengo una cosa clara. Lo más importante en ese momento: Maron y el bebé.

Si llega a ser cierto, si lo que escuche en esa cafetería es verdad. Ella va a tener que dar muchas explicaciones. Si nada lo ata a Trunks. Entonces, yo… Yo podré decirle lo que siento. ¿Tendré el valor para hacerlo?

La puerta del ascensor se abre en el piso en el que los últimos días he estado viviendo. Rápidamente coloco mi tarjeta frente al lector de la entrada e ingreso.

-Bra, ¿Dónde estás?

No escucho ningún ruido, pero una taza de café humeante sobre la mesa me indica que alguien ha estado hace poco allí. Observo a través de la ventana. La lluvia ha cesado, y las nubes al fin empiezan a despejarse. Hasta puedo ver como los rayos del sol empiezan a calentar la fría ciudad. Siento como si el clima se identificara con mi estado de ánimo. A pesar de todo lo que ha pasado hasta hoy, existe una pequeña probabilidad de que Trunks y yo al fin podamos estar juntos. Y eso basta para confortar mi alma. Un pequeño rayo de esperanza en medio de la oscuridad.

-No quiero jugar a las escondidas-murmuro mientras coloco sobre una silla la chaqueta de mi amigo. Al parecer no está. Me cambiaré de ropa y le dejaré una nota. No tengo tiempo que perder.

- La única que juega a las escondidas…-esa voz provoca que mi corazón se acelere- Eres tú.

Poco a poco giro mi cuerpo para localizar al dueño de esas palabras. Frente a mí, saliendo de la cocina, la figura de quien desde hace rato ha estado solamente en mis sueños se perfila.

-Tr...Trunks-tartamudo. Retrocedo lentamente hacia la ventana, con la intención de huir.

-Oh, no eso si que no-murmura colocándose a gran velocidad tras de mí.-No te me vas a escapar.

-¿Escapar? ¿De ti? ¿Por qué haría eso?- pregunto alejándome cautelosamente.

Tengo que irme, no estoy psicológicamente preparada para enfrentarlo. No ahora.

-Es lo mismo que quiero saber.

Con decisión se acerca hacia mí. Sin quererlo me he acorralado yo misma entre la pared y él. Antes de que pueda deslizarme hacia mi izquierda para ganar espacio, Trunks coloca sus brazos sobre la pared, quedando aprisionada por él.

-No te pienso dejar ir, nunca más.

Me sonrojo. Jamás pensé que lo escucharía decir eso. Decirme eso. A mí. A quien se supone es su mejor amiga.

-Ya no bromees, déjame salir-sonrío intentando aligerar la tensión pero no funciona.

Simplemente porque el rostro decidido que en ese momento me examina no es el de un amigo bromista es el de un hombre, seguro y decidido. Su firme mirada, con el ceño fruncido y su mandíbula fuertemente cerrada me indican que no llego allí para irse con las manos vacías.

-Pan, ¿Por qué te fuiste?

-Tenía un proyecto, de la universidad-respondo torpemente mirando hacia otro lado.

-¿Esa es la razón? O, ¿hay algo más?

- ¿Por qué no me dices lo que quieres escuchar?-mis ojos se clavan sobre los suyos. La última vez que estuvimos así las cosas no terminaron muy bien-Además, no entiendo que haces aquí. No deberías estar con tu prometida organizando su boda.

-No quieres que me case, ¿verdad? Eso es lo que te molesta.

Niego con fuerza. No puedo creer como pudo leer mi mente con tanta facilidad.

-Trunks, eres libre de hacer lo que te plazca con tu vida. A quien le importa lo que yo quiera.

-A mí-la cabeza de Trunks cae baja hasta reposar sobre mi hombro izquierdo. Si él no me tuviera atrapada, hace rato que habría escapado. Tenerlo tan cerca simplemente no me deja pensar con racionalidad. Al estar así solo quiero abrazarlo, besarlo, tocarlo…

-Te...Tengo mucho que hacer…Puedes irte…-pronuncio nerviosamente.

-Tu corazón late muy rápido-sonríe divertidamente elevando su cabeza y quedando a solo unos centímetros del mío- ¿Estas nerviosa?

-Yo, nerviosa…-empiezo a reír.

-Pues la forma en la que respiras, tus latidos, el color de tu rostro, incluso tus ojos me dicen otra cosa.

Él esta tan cerca. Peligrosamente cerca.

-Ya vete….-sacando fuerzas de mi condición de guerrera, logro sacármelo de encima, empujándolo.

-No me pienso ir-sonríe-Y menos sin ti.

-Pues no me pienso mover de aquí. Así que tendrás que esperar sentado.

-No pienso seguir esperando más.

Siento como rápidamente se coloca a mi lado, y tomándome de la cintura me bota sobre sus hombros. Desde mi posición solo puedo ver el suelo del departamento, sus pies y piernas. Nada más. Empiezo a patalear, intentando golpear su pecho para que me suelte pero no lo logro. Antes de que intente defenderme con mi fuerza, sale disparado rompiendo la ventana del edificio.

-¿¡Qué te pasa!? Trunks, suéltame. Me las vas a pagar si no me dejas. ¡Déjame!

-No, no lo haré. Desde ahora, no te soltaré jamás-escucho su voz.

No entiendo nada. Trunks no ha sido claro en nada de lo que ha dicho desde que llegó, tampoco he comprendido la razón exacta por la que me buscó, y menos cómo me ubicó. Pero lo que sí sé, es que después de tanto tiempo al fin estoy con él. Colgada cual costal de papas sobre su hombro, pero estoy con él. Siento su aroma, su calor, su fuerza. Estoy a su lado y mi cerebro no logra pensar en nada más.

Tengo que decirle muchas cosas pero ahora solo puedo concentrarme en disfrutar ese maravilloso momento.

Marón, su bebé, si es mentira o no. Mañana lo averiguaré.

Hoy solo quiero impregnarme de esta situación.

-No pienses en huir Pan. Si lo haces, no importa dónde. Te encontraré.

Sonrío. Es verdad, nunca podría escapar de él. Ni aunque me lo propusiera. Porque puedo huir de todo, menos del amor.


Y ya regresé! Gracias a quienes me dejaron sus comentarios. Y pues sí, ya poco a poco las mentiras se están descubriendo o la gran mentira mejor dicho.

Pero...

Será que se descubren a tiempo para impedir la boda?

Eso solo yo lo sé...Muajajaja

No olviden comentar, y nos vemos en el siguiente capitulo...

:)

Saludos a todos