De cómo Alastor Moody, no se fía ni de su sombra.

-¡Es imposible!-Exclamó horrorizada Molly Weasley cubriéndose la boca con las manos.

-¿Es cierto Albus?-Cuestionó nervioso Arthur.

El anciano asintió y se dispuso a explicar toda la verdad a la orden.

-Hermione es la "estrella" que predijo Trelawney.-Afirmó.-El último apoyo que le queda a Harry después de la muerte de Sirius, ella esconde un gran poder, sin ella el joven chico no será capaz de seguir a adelante, y la Orden tampoco.-Añadió esto último mirando a Tonks, que enseguida lo comprendió.-Si la señorita Granger muere estamos todos perdidos.

Todos se quedaron un momento en silencio, sacando sus propias conclusiones, hasta que Molly se decidió a hablar:

-¿Por qué no la rescatamos, Albus? ¡Pobre niña!-Preguntó alarmada.

-Hay algo más.-Aseguró Dumbledore.-Recordad la profecía, "el que revela su condición con la luna llena, el vasallo del señor tenebroso, derramara la sangre de una estrella." Se trata de Remus.

-¡Por Merlín!-Estalló Tonks, con desesperación.- ¡Él no la mataría! ¡La quiere! ¡No tiene sentido!

-Es un plan brillante.-Comentó Draco, alabando la idea del que se suponía su amo.

Todos le miraron, únicamente Dumbledore lo hizo con comprensión, incluso Snape, pareció confundido.

-Así es.-Explicó el anciano director.-El señor Malfoy ha descubierto hoy las intenciones de Voldemort-No hubo ninguna reacción cuando pronunció su nombre.-, pretende utilizar a Hermione como cebo para Remus, valiéndose de la profecía, saben que él no lo iba a permitir, así que quieren ofrecerle una alternativa, podrá salvar a Hermione si a cambio mata a Harry Potter.-Acabó él ante la sorpresa general.

-¡Eso es imposible!-Se alarmó Kinsgley.

-¡Remus jamás…!-Se frenó Tonks ya no tan segura.

-¿Segura, Prima?-Preguntó Draco, divertido ante las reacciones de la Orden.-Los mortífagos le ofrecerán la alternativa y él tendrá que decidir. Tome la elección que tome, ellos ganan.

Todos le miraron de nuevo, Dumbledore asintió, otorgándole la razón al muchacho. Nerviosos, todos empezaron a verle el sentido, mas, aún había dudas y fue Molly, de nuevo, quien habló.

-Pero es por eso que debemos rescatarla y evitar que eso ocurra. ¡Es horrible!

Dumbledore negó con la cabeza y miró a la totalidad de la orden, todos le daban la razón a la mujer. El anciano estaba seguro de que esa sería la reacción cuando lo supiesen, era normal que no lo comprendieran, pero Dumbledore debía hacerles entender que no tenían más remedio que esperar y cuidar de Hermione desde la distancia.

-Quien la secuestro sigue en Hogwarts, y posiblemente esté al corriente de lo que hacemos-explicó Dumbledore, mientras todas las miradas regresaban a los dos Slytherins presentes.-, ese es el motivo por el cual no os he hablado de la participación de Draco, pero si rescatamos a Hermione, es posible que, quien sea que la raptó, se encargué de hacerla desaparecer. Lo más seguro para ella por el momento, es que permanezca donde está, bajo la vigilancia de Draco.

El aludido no se reprimió y dejó escapar un bufido escéptico, había visto a Granger, la había torturado, bien sabía que lo mejor no era que permaneciese donde estaba, no si los Cruciatus de Bella no se detenían, él no era capaz de impedirlo, aún podía escuchar sus risas. No habían pasado ni dos horas desde que le habían obligado a torturarla delante del Señor Tenebroso, y sus gritos desesperados, sus súplicas, permanecían grabadas en su mente.

Pero el chico no se había atrevido a hablarle de eso a Dumbledore, le daba vergüenza admitir que había sido capaz de hacer algo así, tenía miedo de que el anciano pensase que no era capaz de cumplir con su labor.

Todos le miraron con desconfianza, estaba seguro de que nadie se fiaba de él, ninguno creía que Draco Malfoy iba a estar dispuesto a proteger a una sangre sucia, pero tenía sus motivos, era por el bien de su familia.

-¿Eso debe tranquilizarnos?-Inquirió burlón, Ojoloco.-Creo en tus palabras, Albus, pero este chico hijo de mortífagos no es la mejor de nuestras alternativas.

Dumbledore miró a Moody, cuyo ojo mágico permanecía clavado en el aparentemente altivo muchacho.

-Lo lamento, Alastor-Repuso Dumbledore.-, pero este muchacho es nuestra única alternativa.

Draco y Dumbledore regresaron a Hogwarts vía Red Flu, el chico enseguida se marchó hacia su Sala Común, dispuesto a maldormir, hacía varias noches que no era capaz de conciliar el sueño, las pesadillas le acosaban y las escenas se repetían en su mente, una y otra vez.

De camino a las mazmorras, en la oscuridad del pasillo, únicamente iluminado por la luz de su varita, escuchó voces, voces que provenían de un despacho y que no tardó en reconocer.

Potter y Lupin.

Se acercó a la puerta del despacho y trató de escuchar la conversación.

-¡Debe hablar con él!-Exclamaba Potter.-Si sabe algo debe contárnoslo, no puede dejarnos al margen, a pesar de…-Se frenó, incapaz de terminar, le incomodaba decirlo en alto.

-Le prometí que no intervendría, no puedo faltar a mi palabra.-Draco, en la puerta, se mordió el labio, disgustado.

Su carta había llegado a destino, de eso debían estar hablando, pero la lealtad de Lupin era realmente fastidiosa, tenía que hacerle reaccionar, debían ayudarle a encontrar a Hermione.

Si la opinión de Dumbledore era permanecer al margen y rezar por que todo fuese bien, Draco tenía una opinión diferente, la Orden podía atacar a los mortífagos y salvar a la chica, pero no entendía por qué no lo hacían. Y poco le interesaban los motivos, sus ansias de venganza eran más poderosas, debían pagar por el modo en que trataban a su familia, por el daño que les habían hecho, a su madre y a él mismo.

Así que si la Orden no estaba dispuesta a hacerlo, un hombre lobo furioso y deseoso de recuperar a la mujer que amaba, tal vez, sí que lo estaba, Lupin era suficientemente poderoso como para dar escarmiento a los mortífagos, si se le ofrecía un poco de ayuda.

Apartando la oreja de la puerta, se encaminó con paso lento y silencioso de regreso a su Sala Común, maquinando su siguiente paso.

La mirada que había seguido a Draco Malfoy mientras se alejaba por el pasillo, volvió a centrar toda su atención en la puerta del despacho de Lupin, llevaba allí escondido desde que la aurora había llegado, después Harry Potter, por último Malfoy, pero el Gryffindor todavía no había salido, y podía escuchar las voces claras que le llegaban del interior.

Permaneció allí hasta que la puerta del despacho se abrió y Harry Potter salió de allí, con la varita en la mano y a paso presto, sin siquiera intuir su presencia.

Esperó a que el rastro del niño que vivió se perdiera por el pasillo y a que Lupin volviera a cerrar la puerta tras de sí, y se escabulló siguiendo los pasos de Potter, tal y como había hecho con Hermione la primera noche del curso.

Harry parecía no notar la presencia que le seguía por el pasillo, pero instintivamente, apretó la varita con más fuerza, desde la desaparición de Hermione había elevado la guardia.

Aceleró el paso, sin apenas darse cuenta, con la intención de llegar cuanto antes, escuchó pasos tras él, no era su imaginación.

-¡Nox!-Susurró justo antes de girar por el recodo y quedar oculto.

Un rayo de luz roja, atravesó el pasillo, procedente de la varita de su perseguidor, Harry rezó por que se tratase de un hechizo aturdidor.

-¡Expellearmus!-Tanteó el muchacho contra el oscuro pasillo, nada pareció ocurrir, a los pocos segundos otro rayo pasó muy cerca de Harry.

Consciente de que había revelado su posición, abandonó su escondite y se aventuró pasillo arriba a todo correr, perseguido muy de cerca por la negra figura que lanzaba hechizos en todas direcciones.

-¡Maldita sea! ¿Quién anda ahí?-Por primera vez en su vida, Harry se alegró de oír la voz de Filch.

Cuando el conserje giró el recodo, Harry paró la carrera en seco, otro rayo de luz impactó directamente en el pecho del squib que salió disparado por los aires, inconsciente.

Harry volvió a correr.

El chico también lanzaba hechizos, que el supuesto mortífago repelía sin dificultad, hasta que uno, un hechizo aturdidor que Harry no había lanzado, impactó contra la espalda del desconocido.

Éste, en lugar de caer al suelo inconsciente, profirió un gemido de dolor, y ante la mirada atónita de Harry, se Desapareció.

-¡Lumos!-Habló la otra voz en el pasillo, Harry la reconoció aliviado como la de Remus Lupin.-¿Estás bien, Harry?

El chico asintió, iluminando también su varita.

-¿Sigue creyendo que no debemos hablar con Dumbledore?-Inquirió, mientras juntos emprendían la marcha hacia la torre de Gryffindor.

-¿Le viste la cara?-Preguntó, eludiendo la pregunta del chico.

Este negó y suspiró con frustración, en un gesto muy típico de su amigo Ron que a Remus le provocó una sonrisa.

-Iremos mañana por la tarde, después de clase.-Exigió Harry, nada dispuesto a dar su brazo a torcer.

Lupin se encogió de hombros, no estaba dispuesto a discutir.

-¿Le vio desaparecer?-Preguntó Harry inquieto.-Es imposible aparecerse en Hogwarts, ¿Cómo lo hizo?

-No lo sé, los encantamientos Antiaparición son muy potentes, nadie puede evitarlos, excepto…-Se detuvo Remus, ante lo estúpido de la idea.

-¿Excepto?-Insistió Harry, deseoso de entender que pasaba.

-El director y los elfos domésticos-Explicó Lupin.-, pero ninguna de las dos opciones es posible.

Dumbledore era completamente descartable, jamás hubiese permitido entrar a un mortífago a Hogwarts, a excepción de Snape, pero cabía la posibilidad de que el encapuchado se hubiese valido de un elfo para aparecerse. Si era el tipo que había secuestrado a Hermione ya sabían cómo la había sacado del castillo. Lo que significaba que no tenían ningún modo de saber dónde estaba.

-¡Maldita sea!-Estalló Lupin, consciente de que las posibilidades de encontrar viva a Hermione descendían con cada nuevo dato que conocían.-¡Nada de esto tiene sentido! No vamos a encontrarla, a estas alturas, es demasiado tarde.

Harry se mordió el labio, tratando de mantener la esperanza por ambos, se aproximó a Lupin cuyo rostro, triste y demacrado, apenas podía ocultar una mueca de dolor, acrecentada por la luz de la varita.

Harry debía decirle algo que le calmara, y le devolviera la esperanza de ver a Hermione de nuevo, pero no sabía cómo consolar al hombre, si ni siquiera sabía cómo consolarse él mismo.

-No diga eso, profesor.-Y aunque su voz quiso parecer segura, sonó más a una súplica que no a una orden.-Ella es fuerte y sabe defenderse, no tiene nada que temer.

Lupin miró al moreno y esbozó una sonrisa, apenado asintió con cuidado, le gustaría poder creerlo, pero en manos de los mortífagos, sucumbiría hasta el más poderoso mago, Ella era una bruja poderosa, seguramente, resistiría una pelea contra ellos en condiciones justas, pero los seguidores de Voldemort no eran justos, le quitarían la varita y la torturarían, posiblemente Bellatrix disfrutaría de ello y Snape…

-¡Snape!-Exclamó Remus, casi gritando, cuando la obviedad le golpeó el cerebro con la fuerza de un puñetazo. ¿Cómo no lo había pensado antes? Snape, por fuerza, tenía que saber algo, entonces ¿Por qué no hablaba? A Remus se le ocurrió que podría haberlo hecho, que habría hablado con Dumbledore, pero de ser así, Hermione estaría en Hogwarts, a salvo, en esos momentos.

Se separó bruscamente de la pared, ante la sorprendida mirada de Harry. Decidido a hablar con Severus, a pesar de lo que le había prometido a Dumbledore, ahora sabía que no podía esperar más.

-¿Qué ocurre?-Preguntó Harry algo alarmado.

-Nada, Harry.-Acertó a responder Lupin, algo emocionado, tratando de contenerse.-Es tarde, ve a la cama, mañana te lo explicaré.

Harry no parecía tan dispuesto a ceder.

-Pero ¿Qué tiene que ver el profesor Snape con…?

-Mañana.-Le acalló Remus una vez más.-Te lo prometo.

Teniendo en cuenta los antecedentes de Harry, a Remus debió extrañarle que el chico se diese por vencido tan pronto y se encaminase en solitario, hacia su Sala Común, sin decir nada más.

Harry esperó a perder de vista la luz de la varita de Remus, una vez se hubo asegurado que ya no podría verle, se desvió de su camino hacia la torre de Gryffindor, encaminándose hacia abajo, pensando que podría hablar con alguien que si se podía desaparecer en Hogwarts.

Caminó hacia las cocinas más por intuición que por conocimiento, sus respuestas podrían no encontrarse allí, pero algo le decía que debía ir, y su intuición no acostumbraba a fallarle.

Al entrar, la envolvente oscuridad no le permitió distinguir a la pequeña figura que se golpeaba la cabeza contra la pared, una y otra vez, pero Harry, sí que oyó el sonido, y un escalofrío le recorrió al saber lo que ocurría.

-¡Para! ¡Para, ahora!-Exigió el chico, acercándose a todo correr hacia el elfo, quedándose helado al reconocerlo.-¡Dobby!

El elfo detuvo los golpes y miró a Harry con los ojos anegados en lágrimas y una horrible marca en al frente.

-¿Qué deseas, Harry Potter?-Habló Dobby, con voz quejumbrosa.

El muchacho se adelantó y lo miró sin comprender.

-¿Qué ha pasado? ¿Por qué te golpeabas?-Inquirió molesto el chico, no soportaba cuando hacían eso.

Dobby le miró compungido y dejó escapar un sollozo antes de sentarse y abrazarse las rodillas con los brazos.

-Dobby ha sido malo, señor Harry Potter, Dobby ha cometido un error.-Explicó el elfo entre sollozos.-Dobby ha sido malo, Dobby ha sido malo.-Repetía.

A Harry se le aceleró el corazón y trató de hacer callar al elfo que cada vez sollozaba más fuerte.

-¡Cálmate!-Exigió con tono autoritario.-¡Cuéntame qué has hecho! No puede ser tan malo Dobby.

-El señor Harry Potter no va a perdonar a Dobby cuando Dobby se lo diga.-Gimoteó.

Harry soltó un bufido y miró con afecto al pequeño elfo doméstico.

-No es cierto, no voy a odiarte, habla tranquilo.-Solicitó con su mejor sonrisa.

-Dobby ha sido malo, el amo contactó con Dobby, prometió perdonar a Dobby, el amo fue bueno con Dobby y le pidió un favor.-Explicó el elfo.-Dobby aceptó el trabajo, Dobby no sabía lo que iba a pasar, Dobby no quería hacerle daño a Harry Potter o a su amiga.

A Harry le dio un vuelco el corazón y sus nervios le pidieron saltar sobre el elfo en aquel mismo instante.

-¿Qué favor, Dobby? Habla.-Exigió Harry, perdiendo la paciencia.

-El amo quiso que Dobby se desapareciese con él, Dobby lo hizo, el amo llevaba a la chica con él la primera vez. El amo se la llevó, se la llevó.-El elfo sollozaba continuamente, cada vez con más intensidad.-El amo atacó a Harry Potter esta noche.

Harry miró a Dobby y sintió lástima por él, Hermione tenía razón respecto a los elfos domésticos.

-Dobby, tu eres libre, no tienes ningún amo.-Aseguró el muchacho.

-El antiguo amo de Dobby todavía acude a él, el antiguo amo de de Dobby confía en Dobby.-Lloraba el elfo.

Harry dio un respingo nervioso, Lupin había acertado desde el principio, Malfoy tenía algo que ver, a pesar de no ser mortífago, su familia estaba detrás.

-¿Cuándo vino a verte Malfoy?-`Preguntó ansioso.

Dobby le contemplo pensativo, las lágrimas caían silenciosas por su rostro.

-El amo Lucius vino a ver a Dobby hace dos semanas.-Explicó el elfo al cabo.

¿El amo Lucius? ¿Lucius Malfoy? Eso era imposible, estaba en Azkaban.

Bueno, por fin el Capítulo 11, espero que os guste

la "charla amistosa" entre Remsie y Severus me la reservo para el próximo capítulo, pues tampoco quería que este fuese muy largo y todo viniese de vez, jajaj

así que tendreís que esperar un poquitin más, pero tranquilos valdrá la pena, jaja

bueno gracias a todos por leer, comentar y los que me teneis en favoritos

besos.