Hola a todos! ¿Qué tal el fin de semana? Bien me imagino. He tratado lo menos que pude para terminar este capítulo, pero me he tardado infinidades en subirlo. Pero bueno, mejor tarde que nunca cierto? Muchas gracias por la paciencia. Apropósito, dentro de un rato subiré el capítulo 2 de A Whisper Of Love también para aquellos de ustedes que también la leen :)

ALGUIEN PUEDE DECIRME DONDE ESTA RHAPSODY D:? Extrañe mucho su review!

Y bueno, tanto a Lyls como a angeltears:

Let the tragedy begin *inserte risa malévola aquí*

Espero sus comentarios luego :P Muchas gracias a todos por leer!


"¿Hablar con Ophanimon? Pero, ¿Cómo…?"

Todos miramos desconcertados a Hikari mientras ella seguía viendo fijamente al fuego frente a ella. Parecía perdida en sus propios pensamientos, en algún recuerdo lejano. Sus ojos brillaban tristes, perdidos, y mi primer instinto fue correr hacia ella y abrazarla; instinto que obviamente reprimí viendo al lado. La soledad reflejada en su rostro hizo que un escalofrío recorriera mi espalda. Sólo quería que desapareciera… Quería que todo rastro de tristeza desapareciera, que yo fuera quien convirtiera esa tristeza en la más pura de las alegrías.

Pero no podía…. Ya nunca jamás ese lugar sería mío. La misión era y siempre sería lo único que ocuparía mis pensamientos.

Tenía que dejar de pensar en eso. No podía dejar que todo regresara a esos pensamientos, que todo girara alrededor de nuestra inexistente relación. Tenía que dejar de verla de aquella manera que acongojaba mi alma… Aunque en el proceso me viera obligado a deshacerme de ella.

"¿A qué te refieres?" Pregunté firmemente luego de unos segundos, nublando mis ojos de cualquier sentimiento y mi cabeza de cualquier pensamiento ajeno al Digimundo.

Hikari levantó su rostro sorprendida, y me dedicó una mirada tan triste como profunda por unos segundos que se extendieron largamente. Todo pareció desaparecer entre nosotros, como en aquel primer sueño que tuve con ella. Sólo estábamos nosotros, suspendidos en un espacio negro, mirándonos fijamente mientras tratábamos de respondernos dudas que jamás serían preguntadas. Sé que algún tipo de brillo apareció fugazmente en mis ojos, pues pude ver reconocimiento y solidaridad en los suyos. En ese momento comprendí claramente que no era sólo yo quien sufría por la situación… Pero, ¿De qué modo lo hacía ella? No quería ni pensar en que ella y yo compartíamos aunque sea el mínimo de sentimientos que yo sí sentía por ella, pero mi corazón empezó a latir fuertemente mientras consideraba que no estaría nada mal poderla recoger entre mis brazos y abrazarla fuertemente.

No podía… No debía pensar en ello… Pero no podía evitarlo. La quería. Yo la quería demasiado. No sabía cuándo, ni cómo, mucho menos por qué, pero los sentimientos eran tan grandes que no podía contenerlos. No importaba qué tanto quisiera negarlos, que tanto quisiera que desaparecieran… No lo hacían. No se iban. Solo seguían aumentando, alimentados más que nunca de la presencia cálida del maravilloso ser sentado solo a unos pasos míos.

La realidad podía ser otra. Ella podía querer a quien quisiera y estar del lado de quien quisiera. Pero eso no me detendría jamás. Este sentimiento no era nada que yo había conocido, conocía o llegaría a conocer alguna vez. Así eran las cosas y no se podía ni yo haría nada para cambiarlas. Ella podía querer a alguien más, no corresponderme…

Pero si la veía sonreír de nuevo, una y otra vez, todo estaría bien.

"Por favor…" Un suspiro inaudible dejó mis labios en una plegaria que solo ella pareció escuchar. Sus ojos sorprendidos se llenaron de calidez al momento en que escucho mis palabras, y luego se llenaron de tiernas lágrimas que ella oculto justo en el momento en que volvíamos a la realidad, ni dos segundos después.

Seguíamos ahí todos; ellos seguían manteniendo su mirada fija en Hikari y ella me veía a mí. Sacudió su cabeza, alborotando sus cabellos negros de lado a lado, y pasó su mirada sobre nosotros mientras respondía nuestras dudas.

"El alma de Ophanimon es lo único que queda de su yo pasado. Cuando ella murió, en la batalla que ustedes enfrentaron en su primera venida al Digimundo, su alma fue separada de su reencarnación. Todos los recuerdos de su primera vida, sus conocimientos, todo fue encerrado en su alma que fue llevada a una zona alterna. No era ni el paraíso ni la condena; era una zona neutral en la que su alma, custodiada por otros ángeles, permanecería cumpliendo su misión hasta que el momento llegará. Por ello es que el pequeño salamon ahora vive en este mundo sin recuerdos de lo importante que es".

"Espera un momento" Dijo Takuya mientras rascaba su cabeza en confusión. "Ophanimon… O más bien su alma… Se encuentra aun… aun con vida después de la batalla con Kerpymon?"

Hikari sonrió. "Así es. Como les dije, su alma fue conservada con el objetivo de continuar su misión".

"Y esa misión… ¿Era la de darte la Luz de Keiko?"

"Sí, Tommy… Pero no simplemente eso. Es gracias a Ophanimon que el Digimundo aun no ha caído por completo en las tinieblas. Ella es quién protege a los digimons que no han sido víctimas de la oscuridad… Entre ellos su reencarnación y las de Seraphimon y Kerpymon".

"Y dices que ella vive en una especie de universo paralelo".

"Así es".

"Entonces, ¿Cómo hablaremos con ella?"

Hikari suspiró con una sonrisa en el rostro. "Acérquense, por favor".

Algo confundidos, todos nos acercamos a Hikari mientras ella cerraba los ojos y sonreía distraída. Ella se encontraba feliz de que volvería a ver a Ophanimon después de quien sabe cuánto tiempo. Por la forma en la que hablaba de ella, podía saber que le tenía un enorme cariño.

"Estás feliz de volver a ver a Ophanimon, ¿Cierto?" Preguntó Kouichi mientras le sonreía y le tomaba la mano.

Mi entrecejo se contrajo en una mueca de molestia mientras volvía mi mirada al lado y tomaba la mano que mi hermano me estaba ofreciendo al mismo tiempo que Tommy me tomaba por la otra. Traté lo más que pude de ignorar todos los pensamientos tontos que se me cruzaron por la cabeza en ese momento y recordar que él era mi hermano.

"Sí, Kouichi. Estoy muy feliz".

"¿Ophanimon se encargará de decirnos todo lo demás?".

Agradecí a la curiosidad de Takuya por haber roto aquella plática tan personal entre ellos.

"Sí, Ophanimon se encargará de explicar todo".

Todos asentimos y esperamos pacientemente en lo que ella despertaba silenciosamente a palmon.

"Palmon, por favor cuida de los niños por unos momentos".

"Descuide señorita Hikari, yo los mantendré a salvo".

"Si algo llegase a suceder, sólo tócame el brazo".

"De acuerdo".

"Gracias, palmon" Hikari sonrió mientras acariciaba la cabeza de palmon de manera afectuosa y luego volvía al círculo que habíamos formado y tomaba las manos de Kouichi y Zoe. "Bueno, es la hora. Por favor no se asusten si sienten su cuerpo extraño. Relájense".

Todos asentimos de nuevo mientras Hikari cerraba los ojos y una brisa aparecía a su alrededor. Sus cabellos negros empezaron a flotar a su alrededor al momento en que una luz celeste contorneó su figura. Repentinamente sus ojos se abrieron de par en par, pero no fueron sus hermosas orbitas celestes las que contemplé, pues la luz los había embargado completamente.

Los labios se movieron como si recitaran algo y la luz nos envolvió repentinamente en un brillo despampanante que nos cegó por unos momentos mientras sentíamos como nos precipitábamos a un vacío rápidamente y sin poder mover un músculo. Sentí como Tommy apretaba mi mano fuertemente y le devolví el apretón para asegurarle que todo se estaba bien.

La caída duró unos segundos más hasta que al fin otro haz de luz nos cubrió y nos encontrábamos sentados de la misma forma en que estábamos alrededor de la fogata pero sobre pasto suave y fresco en un jardín inmenso y bajo la sombra de un árbol frondoso que se agitaba por la suave brisa. A lo lejos podíamos ver un río que atravesaba dos montañas verdes y majestuosas, nubes algodonadas moviéndose en el perfecto cielo celeste mientras el sol brillaba en lo alto. Podía sentir como si mi cuerpo era tan pesado que ni siquiera me motivaba a moverme, pero todo dentro de mí parecía flotar.

"Pero, ¿En dónde nos encontramos?" Preguntó Takuya de repente. Al parecer sólo nosotros nos encontrábamos en aquel paraíso.

"Se encuentran en Midora, la tierra intermediara entre las vidas".

Todos volvimos nuestros rostros sorprendidos hacia donde provenía la voz. Esa voz…

"Es un gusto verlos de nuevo, niños elegidos".

"¡Ophanimon!" Exclamó Zoe, sonriendo de oreja a oreja al momento en que pudimos apreciar la figura del ángel recostado sobre el tronco del árbol y que nos veía fijamente.

Sonreí al ver que, en efecto, Ophanimon se encontraba con nosotros. Su imagen se mantuvo fiel al retrato que yo guardaba de ella. Su largo cabello rubio como los rayos del sol caía lacio sobre su espalda y sus alas doradas brillantes. No se encontraba protegida con su armadura de siempre, sino simplemente con una toga de seda blanca, manteniendo la máscara sobre su rostro. Pero la alegría se cortó de golpe al ver que Hikari estaba recostada completamente inconsciente sobre el ángel mientras este le acariciaba los cabellos.

Sentí como mi pulso disminuía de golpe y un escalofrío me recorría. "¿Qué le pasa a Hikari?"

Todos en ese momento parecieron fijarse en el ser de cabellos negros inconsciente sobre Ophanimon.

"¡Por todos los cielos! ¡Hikari! ¿Está herida?"

Ophanimon sonrió tristemente al bajar el rostro enmascarado para ver a Hikari mientras seguía acariciando su cabellera que se veía aún más oscura sobre el resplandeciente ángel. Hikari tenía una expresión pacífica en su rostro, sus labios casi mostrando una sonrisa, pareciendo familiarizada a estar en la posición en la que estaba.

"Hikari se encuentra bien. Es sólo que traerlos hasta acá ha consumido sus energías. Pronto despertará".

Un suspiro de alivio dejó mis labios mientras me acomodaba sobre el pasto sintiéndome más tranquilo. Sólo estaba descansado, ya pronto estaría bien. Levanté el rostro sólo para encontrarme con la mirada conocedora de mi hermano acompañada con una sonrisa que podía ser descrita hasta como maliciosa. Al principio me sorprendí, pues no entendía que de aquella situación podía causarle aquella sonrisa y aquel brillo especial en sus ojos. Pero luego de unos segundos sentí como mi cara se calentaba y el rubor llenaba mis mejillas. No podía ser que él supiera… Yo solo pregunté si le había pasado algo…

Volví mi rostro a Ophanimon para encontrarla a ella viéndome directamente con una sonrisa en el rostro... Una sonrisa parecida a la de Kouichi.

¿Pero qué estaba pasando? ¿Por qué me veían de aquella manera?

Ophanimon, viéndose tan relajada y tranquila en aquella posición, pareció inclusive juvenil al reírse suavemente al ver mi cara perpleja, conmocionada y roja ante las sonrisas conocedoras de ella y de mi hermano.

"¡Vaya! Parece que han cambiado mucho desde la última vez que los vi".

Los demás, que se habían mantenido atentos en Ophanimon desde que llegamos e ignoraban la escena que acababa de pasar, seguramente pensaron que el comentario se debía a lo crecidos que estábamos. Kouichi le siguió la risilla a Ophanimon, y yo sentía como la sangre se seguía apuñando en mis mejillas. Esa no era exactamente la escena en la que me vi al ver a Ophanimon luego de tanto tiempo, en especial en la situación que nos encontrábamos.

"Dinos, Ophanimon, ¿Qué está pasando con el Digimundo?" Preguntó curioso Takuya, algo confundido por las risillas de Ophanimon y Kouichi. Sacudí la cabeza y me concentré de nuevo en Ophanimon, que al oír la pregunta de Takuya tomó una postura más rígida.

"El Digimundo está cayendo en un agujero oscuro" Empezó Ophanimon lentamente, volviendo su mirada hacía Hikari de nuevo, pero en ese momento con un aire melancólico, nostálgico. "Cuando se pierden las esperanzas y nuestros propios miedos nos absorben, el salir adelante es mucho más difícil".

"¿A qué te refieres?".

"Luego de que Los Diez Guerreros Legendarios derrotaran a Lucemon hace muchos años, Kerpymon, Seraphimon y yo fuimos creados para balancear y mantener el Digimundo en paz. Sin embargo, con sus últimas fuerzas, Lucemon maldijo al Digimundo con una oscuridad prometedora. 'La luz depende de la oscuridad para existir' dijo mientras era encerrado, 'Para cada ángel existe un demonio que encierra las sombras que ustedes quieren ignorar'".

"¿Un demonio que encierra la oscuridad… del ángel a quien corresponde?"

"Así es, J.P. Según Lucemon, al momento en que éramos creados nosotros, los digimons tipo ángel, un demonio equivalente a la parte oscura que debía existir en orden para nuestra propia existencia nacía en algún lado del universo".

"¿Eso es cierto?"

"Me temo que sí, Tommy. En esos momentos nunca lo vimos ocurrir, pero temiendo que las palabras de Lucemon se hicieran realidad, Los 10 Guerreros Legendarios decidieron concentrar los sueños y las esperanzas de los digimons en un poder del que ya Hikari les ha hablado: La Luz de Keiko. Luego ellos desaparecieron, dispersando su poder en el Digimundo hasta cuando fuera necesario de nuevo" Explicó Ophanimon mientras quitaba unos cabellos del rostro de Hikari.

"¿Y la maldición de Lucemon?".

"Hasta esos momentos, pensamos que posiblemente sólo habían sido palabras. Seraphimon, Kerpymon y yo nos quedamos en Digimundo para mantener la paz. La creación de la Luz de Keiko y los Digi-Spirits fueron creados como armas preventivas, para el cuido y la seguridad de los digimons. La custodia del la Luz de Keiko fue dada a mí junto con las siguientes palabras: "La Luz de Keiko iluminará las tinieblas más oscuras del Digimundo en las manos del ser que intermediará este mundo con el otro".

"Hikari…" Suspiré perdidamente mientras contemplaba su rostro, blanco como la nieve, durmiendo pacíficamente bajo el cuidado del ángel.

"Sí. Durante mucho tiempo pensamos que la luz no sería utilizada nunca, pues esta era y sigue siendo el símbolo de las buenas intenciones de los digimons.

"Luego llegó la batalla que tuvieron contra Kerpymon. Seraphimon y yo pensamos que eran las palabras de Lucemon que se convertían en realidad, pues Kerpymon había sido dominado por las sombras. Después llegaron ustedes, los niños elegidos, que al pasar del tiempo se fueron volviendo más fuertes mientras se adueñaban de los Digi-Spirits de Los 10 Guerreros.

Pero La Luz de Keiko no reaccionó nunca en ese momento, ni siquiera cuando estaban batallando contra Kerpymon. No reaccionaba ante ninguna de sus presencias. Y aunque era su guardiana, yo no era capaz de controlar la luz, menos de manipularla. En esos momentos intenté de todos los medios usarla, pues sabía que sería una ayuda invaluable para ustedes en esos momentos".

"¿No podías usarla?"

"No, no podía… No podría ni siquiera en estos momentos. La Luz solo puede ser controlada por el destinado a ayudar a los elegidos a salvar al Digimundo de la más profunda oscuridad. Es la Luz de Keiko quien debía elegir a aquel con un alma pura y un corazón bondadoso. Cuando yo morí y mi alma, con todos los recuerdos de mi vida pasada, fue separada de mi reencarnación y traída a ese universo pensé que era porque el momento de usar la Luz llegaría pronto. Pero La Luz siguió sin reaccionar inclusive cuando Lucemon fue liberado de su prisión y casi invade al mundo de los humanos".

Nos quedamos un momento todos en silencio mientras tratábamos de digerir las palabras de Ophanimon. La Luz de Keiko había sido creada desde la primera invasión de Lucemon al Digimundo con el objetivo de salvar al Digimundo de la oscuridad más profunda. Si ese no había sido el momento, no lo fue cuando peleamos contra Kerpymon y tampoco lo fue cuando peleamos contra Lucemon la primera vez que vinimos a este mundo, entonces…

El aire abandonó mis pulmones de golpe. "La Luz de Keiko ha reaccionado en estos momentos…"

"Sí, Kouji. La Luz de Keiko finalmente empezó a reaccionar hace ya algún tiempo…. Y lo hizo solo días antes de que Hikari viniera a este mundo".

"Entonces este es el peor reto del Digimundo" Concluyó Kouichi, con sus ojos dilatados en sorpresa. "Si la predicción de la Luz de Keiko es cierta, significa que el Digimundo está pasando por su oscuridad más profunda".

Ophanimon bajó la cabeza por unos momentos para luego subirla al confirmar nuestras sospechas. "Me temo que así es".

"Es increíble" Dijo Takuya con tono molesto mientras apretaba las manos en puños fuertemente. "Entonces las palabras del cobarde de Lucemon sí fueron ciertas. El Digimundo si se sumergiría algún día en la oscuridad… Lo está haciendo en estos momentos, ¿Verdad?"

Ophanimon se limitó a asentir con su cabeza.

"Pero, entonces…" Empezó Zoe, su cara contraída en una expresión de profunda angustia. "La parte de los demonios… Esa parte también…".

"Tardó más de lo esperado, pero también se hizo realidad".

Todos vimos con sorpresa como Hikari se levantaba lentamente de Ophanimon. Había hablado en un tono un poco más alto que un suspiro, pero la habíamos oído claramente, sus palabras haciendo eco en nuestro interior.

"¿Te encuentras bien?"

"Sí" Respondió Hikari a Ophanimon con una sonrisa débil en su rostro. "Lamento haberte preocupado". Le dedicó una mirada prolongada, contemplativa, como si quisiera guardar esa imagen en su memoria para siempre.

Luego suspiró por lo bajo y volvió su mirada seria hacia nosotros.

"Lucemon maldijo al Digimundo prediciendo el nacimiento de la parte oscura de cada ángel creado luego de su captura a manos de Los Diez Guerreros. Aquellos demonios se encargarían de traer las sombras y la desgracia al Digimundo con sus propias debilidades.

"Desde que el Digimundo entró en caos hasta este momento, cada vez aparecen más ángeles oscuros, uno tras de otro, esparciendo el miedo y la confusión entre los digimons".

"Estos demonios… ¿Cómo son?"

"Ladydevimon y Devimon son los más comunes. Son los némesis de los Angemon y Angewomon que existen".

"Cada ángel tiene su contraparte oscura" Las ideas se fueron hilando en mi cabeza una tras otra mientras mis ojos se dilataban. "Entonces… Seraphimon… Ophanimon… Kerpymon…"

Hikari me devolvió una mirada fría. "Sí, Los Tres Reyes son las antítesis de Ophanimon, Seraphimon y Kerpymon".

"¡No puede ser!" Exclamó Zoe aturdida, llevando sus manos a su cara para cubrir su boca. "¿Ustedes también?"

"Lilithmon, Beelzemon y Barbamon son los demonios equivalente a Ophanimon, Seraphimon y Kerpymon". Dijo Hikari mientras volvía una mirada triste hacia Ophanimon. "Los Tres Reyes"

"Pero… ¿Cómo es que han aparecido hasta hoy? A pasado muchísimo tiempo desde que Los Diez Guerreros encerraron a Lucemon" Preguntó Kouichi mientras me dedicaba una mirada preocupada.

"La existencia de los Tres Reyes tomó fuerza luego de que Los Tres Ángeles dejaran el Digimundo, después de que ustedes vencieran a Lucemon y se marcharan al mundo de los humanos".

Takuya rió irónico. "Ese era el plan, ¿Cierto? Esas eran las intenciones de Lucemon".

"Lucemon sabía que el Digimundo tendría bajas luego de la batalla con Kerpymon y en especial luego de ustedes batallaran con él. Quizá ser derrotado por ustedes no estaba en su plan original, pero definitivamente el nacimiento y expansión de los ángeles de la oscuridad era algo que estaba en rumbo sin importar el desenlace de su batalla contra él".

"Pero, Hikari… ¿Cómo es que pasó todo esto?"

"Hikari aun no se encontraba en este mundo cuando esto empezó. Un día el Digimundo se cubrió de una neblina extraña, densa… Los digimons empezaron a llenarse de ansiedad y de miedo, pensando que Lucemon había regresado. Fue ahí cuando culminó el nacimiento de los ángeles de la oscuridad".

"¿Y los niños?" Preguntó Zoe, lágrimas saliendo de sus ojos.

"Los niños empezaron a venir luego de que se le fue entregada a Hikari la Luz de Keiko" Explicó Ophanimon, mirando a Zoe mientras Takuya se acercaba a ella para pasarle un brazo sobre los hombros. "Al principio no sabíamos la razón de la venida de aquellos niños tan pequeños a este mundo… Pero luego la respuesta se hizo obvia".

Hikari cerró los ojos y suspiró. "La Luz de Keiko es sumamente poderosa, y pertenece al Digimundo y a sus habitantes. Pero inclusive su brillante luz se veía opacada ante las sombras. Un día la luz se expandió hasta el cielo y se mantuvo así por un par de días. No sabíamos que estaba pasando, pero fue luego de eso que los niños empezaron a venir uno a uno".

"¿Con qué motivo?"

"La Luz se expandió y recorrió este y otros universos en busca de pureza. Pureza de sueños, pureza de intenciones… La misma esencia de La Luz que se encuentra perdida en el Digimundo actual. Desde que los niños aparecieron la presencia y fuerza de la luz se ha vuelto mayor".

"¿Los niños son la base de la fuerza?"

"De un modo, sí" Respondió Hikari, abriendo sus ojos y mirando a Tommy. "La inocencia y pureza de los niños es demasiado grande. A pesar de que la luz pertenece y es de los digimons, ha tomado fuerza por la presencia de los niños acá. Por eso los ha traído.

"Por la existencia de los niños en el Digimundo es que dejé este lugar para viajar en el Digimundo y protegerlos hasta que ustedes llegaran. Pero la misión de los niños no es solo esa. Cada niño es un representante de Los 10 Guerreros Legendarios. Cada niño posee en su interior la fuerza de uno de ellos".

"¿Te refieres a un Digi-Spirit?"

"No exactamente a un Digi-Spirit. Cada niño está destinado a un guerrero, a luchar con él contra la oscuridad".

"La luz necesita ser increíblemente fuerte para vencer a las sombras" Explicó Ophanimon. "Es por ello que La Luz de Keiko trajo a los niños; para canalizar la Luz necesaria a ustedes".

"¿Y Hikari? ¿Cómo es que ella…?"

Justo cuando iba a terminar la pregunta Hikari empezó a toser fuertemente mientras sus ojos se dilataban en puro horror.

"¿Qué sucede? ¿Te encuentras bien?"

Hikari levantó su rostro en el momento en que logró controlar su respiración para decir llena de pánico "Los niños están siendo atacados".