El aroma del viento.

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Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.

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CAPITULO 11: SOLO TU ENTIENDES….

"Tengo la sensación de que algo me falta, no sé bien si seas tú o mas alcohol, así que por si no vuelves, iré a conseguir cerveza, y si vienes, por favor trae cerveza. Lo sé, yo también odio ese vicio y en ocasiones a la cerveza también."

-Charles Bukowski.

El majestuoso sol se alzaba en lo más alto del cielo completamente despejado dejando a la vista el cristalino mar a la lejanía, el sonido de las olas llegaba como música para los oídos. Tan relajante y maravilloso como la vista, todo contemplándose desde el balcón en el que se encontraba. Estaba a nada de saltar de alegría y felicidad.

Había visto el mar con anterioridad pero no de esa forma, desde una de las suites principales en el más lujoso hotel de la zona, rodeada de todo aquello que siempre soñó y sin tener que ocultarse de nadie. Quizá el único pero que podría tener, era que Sasuke se hospedaba en otra habitación.

El Uchiha menor había llamado el día anterior diciéndole-ordenándole que hiciera sus maletas porque salían de viaje al día siguiente. En el transcurso del vuelo le explico muy brevemente que Sakura e Itachi estaban de vacaciones en la ciudad de las aguas termales, lugar donde ahora estaban ellos, y no había hecho falta más por saber.

Haruno Sakura no perdía el tiempo en absoluto, con tan solo unos días de su divorcio corría de vacaciones llevándose a Itachi con ella, ¿qué conveniente no? Seguramente aprovecharía para tenerlo de su lado, decir que la odiaba, era poco. Se había ganado su odio cuando comenzó acercarse más de lo debido al Uchiha mayor.

Pretendía quitarle algo que era suyo, si, porque Itachi era de ella. Tarde se había dado cuenta de lo mucho que valía y que en realidad le quería, más de lo que debía, además el también tenía una buena posición económica para darle una buena vida. Y bueno, de la convivencia nace el amor ¿No? Si ya lo quería de estos dos últimos años de relación, bien podría amarle en el futuro, cuando fuera la nueva señora Uchiha.

Lo de Sasuke había sido un error, o al menos trataba de convencerse de ello –repítelo hasta que lo creas- , lo que sentía por él no era más que pasión desmedida y una atracción por lo prohibido. ¿Le quería? Quizá le había tomado algo de cariño en su aventura pero definitivamente el nunca la vería como ella deseaba…. Como los ojos de Itachi la contemplaban.

Con amor.

Se había dado cuenta de ello cuando, después de que todo saliera a la luz, trataba de consolarse pensando que al menos Sasuke sería un hombre libre y podría intentar iniciar algo con él. Pero que tonta había sido con esa estúpida idea, Uchiha Sasuke nunca la vería ni con la más mínima pisca de amor o cariño. Para el solo era su amante, su hobbie.

Una marga sonrisa había cruzado por su rostro al darse cuenta lo tonta que era tratando de encontrar afecto o cariño donde ya sabía de sobra que no había nada, se lo había demostrado anteriormente en el restaurante delante de toda la familia Uchiha. Y la había terminado de confirmar cuando experimento el cambio radical de humor del peli negro, era como si se hubiera desatado el infierno en la tierra.

El abandono de Sakura le había pasado factura, era como si estuviera muerto en vida.

Entonces comprendió que Sasuke nunca había sido de ella, que ni siquiera en todos esos momentos que compartieron juntos le perteneció ni un poquito… el siempre perteneció a ella. Y fue cierta su suposición cuando, aquella noche, llego a su casa contándole la maravillosa idea que se le había ocurrido, en ese momento… juró ver de nuevo brillo en esos ojos.

Y decisión ante todo…. La decisión de recuperarla.

Suspiro con resignación, al menos había sido bueno mientras duro, ahora solo le quedaba intentar recuperar al único hombre que había valido la pena en su vida…. Itachi. Lucharía con todo con tal de recuperarlo y cuando lo lograra jamás en su vida lo volvería a traicionar, se encomendaríal cada día de su vida a reparar su error. Y por ello mismo no podía dejar que Haruno se le adelantara, las cosas debían volver al orden natural en el que estaban y que nunca debieron alterar.

-Ino, nos vamos.

Sasuke apareció como huracán en su habitación, se sobresalto por semejante intromisión pero quedo bastante aturdida por la belleza de este. Vestía de lo más informal, unos pants grises que le colgaban seductoramente de las caderas y una camisa blanca pegada a su bien trabajado abdomen y pecho. Sus cabellos negros aun dejaban pequeñas gotitas de agua en el suelo como seña de que se había bañado.

Lucia increíblemente guapo y sexy aun con lo más sencillo.

Trago grueso y desvió la mirada cuando él la examino de pies a cabeza, frunció el ceño y negó con la cabeza. Se acerco a su maleta que aun no había desempacado y comenzó a sacar cosa tras cosa, aquello le indigno mucho, pues era más que evidente que no le parecía en lo más mínimo la ropa que vestía.

Estuvo a nada de protestar cuando Sasuke le arrojo un short de mezclilla casual y una camiseta blanca simple, bufo resignada y a grandes zancadas entro al baño para reemplazar el sencillo vestido lila por el nuevo atuendo. Ato su cabello en una coleta alta, retoco su maquillaje y salió al encuentro con el Uchiha, este reacciono al sonido de la puerta, la recorrió de pies a cabeza y paso por su lado indicándole que le siguiera.

Obedeció sin más, había aprendido que era un hombre de pocas palabras y sobre todo lo que sus acciones, muecas o posturas decían. Trato de seguirle de cerca pero sus grandes zancadas no se lo permitan….siempre tan lejano.

-Sasuke…podrías ir un poco más despacio.

La ignoro completamente, claro tampoco esperaba que le hiciera caso. Suspiro con pesadez y casi tuvo que correr para alcanzarle, una vez a su lado procuro mantener su paso por cansado que fuera.

Recorrieron el lugar sin intercambiar palabra alguna, en un silencio incomodo y un calor insoportable, estaba cansada y fastidiada de tanto caminar. Era rubia pero no tonta y sabia que aquel recorrido era solamente para tratar de encontrar a Sakura o Itachi, pero nada, no había ni el más mínimo rastro de ellos. Lo que hacía solo peor la situación y el estado de ánimo del hombre a su lado.

No estaba disfrutando para nada aquello, ya con su cansancio comenzó a quedarse atrás entre el tumulto de gente no logro ver a Sasuke. Irritada por todo decidió regresar al hotel. No soportaría mas esa situación, tomaría un baño e iría a descansar…. Sasuke podría irse al demonio.

Una vez en la entrada del hotel uno de los empleados la invito a visitar las aguas termales con las que contaba el lugar, le entrego un pequeño folleto con un mapa incluido señalando exactamente el punto donde se encontraban las aguas termales. Sonrió para sus adentros y agradeció por la información dada. Corrió a su habitación a preparar sus cosas y de la misma forma salió de nuevo.

Estaba ahí de vacaciones y no iba a dejar que el peli negro le arruinara tal cosa, ya después lidiaría con su mal humor pero por ahora disfrutaría de un relajante baño. Recorrió un pequeño sendero iluminado por antorchas que duro alrededor de diez minutos hasta encontrarse con el acogedor lugar, lucia tan hermoso que parecía sacado de un cuento.

El encargado lo recibió con amabilidad y le indico donde estaba la sección de mujeres. Dejo sus cosas en una de las bancas y comenzó a desvestirse, se envolvió en una toalla para después dirigirse a las aguas termales. Abrió la puerta corrediza y se adentro cuidando sus pasos ya que el vapor nublaba la vista. Dejo caer la toalla que la envolvía entrando con tranquilidad al agua.

Todo su cuerpo pareció relajarse al instante de terminar de entrar, soltó un sonoro suspiro de relajación cuando el agua llego hasta sus hombros, sonrió con felicidad. El estrés del día parecía disiparse poco a poco con la maravilla de las aguas.

Pero todo enseguida regreso de golpe, como una tonelada de cemento cayendo sobre ella, cuando hecho un vistazo a su alrededor, el vapor comenzaba a disiparse y cuando creyó que estaba sola, su vista la ubico. Ahí del lado contrario estaba ella, completamente sola y tan sorprendida como ella… Haruno Sakura.

Su cabello atado en un moño desarreglado y sus mejillas rosadas quizá por el calor pero sobre todo con esos enormes jades abiertos de par en par contemplándola con sorpresa. Que ironía de la vida, hace un par de horas, Sasuke la buscaba con desesperación por casi toda la ciudad y ahora estaba ahí… al lado contrario de ella.

Sonrió para sus adentros con malicia, había tenido una maldita tarde como todo en los últimos días y ahí casi frente a ella se encontraba la culpable de todo ello…. Completamente sola.

-Si, Sasuke-kun también se encuentra aquí…

El rostro de ella se desencajo en una mueca de dolor que le causo cierta satisfacción, no necesitaba leer mentes para saber que esa era la pregunta que rondaba su mente.

-…Se encontraba demasiado tenso con la situación de los medios y los problemas del divorcio que decidió tomarse unas vacaciones y claro, me invito a venir para ayudarlo a relajarse…

Qué bien se sentía ver esos ojos jade cristalinos y con un dolor insoportable, un parte por la satisfacción de que sintiera algo de lo que ella sentía y la otra porque eso confirmaba que ella seguía queriendo a Sasuke. Observo atentamente como ella agachaba la vista escondiéndola en el flequillo mojado, mentiría si dijera que no quería verla llorar porque eso es lo que más deseaba, verla reducida a nada.

-Claro….-susurro tan bajito que casi creyó imaginarlo.-¿para qué otra cosa te invitaría Sasuke a venir? – levanto el rostro con una fingida sonrisa muy parecida al de tipo que se encontró en el elevador la otra ocasión.-Si solo le sirves para eso….

Golpe bajo, aquellas palabras recalaron en su corazón con una punzada que dolió mas de lo que esperaba. Mostro una sonrisa a pesar de todo.

-Para darle algo que en su hogar nunca encontró.- afirmo.-Eso que ni siquiera todo el amor del mundo puede cubrir…-susurro con una pequeña sonrisita coqueta.

Ella no borro esa sonrisa fingida pero en sus ojos podía notar lo afectada que estaba.

-Me sorprende que estés tan orgullosa de eso – susurro con calma, soltó un suspiro y negó con la cabeza. –aunque claro, para las mujeres como tu es como ganar la lotería..

Salió del agua tomando la toalla para envolver su cuerpo, las gotitas de agua caían por su cuerpo hasta perderse en el suelo causando un diminuto sonido lo suficientemente audible en esa situación de tensión. Le miro con enojo, furiosa por sus palabras….las mujeres como tu…

-¿Las mujeres como yo?- apretó los dientes con fuerza

Ella le miro sobre su hombro, ahora era ella la que sonreía con arrogancia y esos ojos jade demostraban arrogancia, por un momento se le figuro a Sasuke.

-Bonita con aires de grandeza, crees que por el simple hecho de ser bonita te mereces todo, que todo el mundo debe servirte. –soltó una leve carcajada cargada de burla.-Maldices el hecho de haber nacido en una familia sin nombre ni prestigio. Que no tiene lo suficiente para darte todo lo que según tu mereces. –cada palabra que salía de sus labios le causaba mas y mas enojo e ira, dolor. –No eres la primera que se cruza en mi vida, pero si eres la primera que logro meterse con Sasuke y enamorar a Itachi…. Y eso te vuelve aun más despreciable que todas ellas.

Le dedico una última mirada hostil y comenzó a marcharse, apretó los puños con fuerza. ¿Cómo se atrevía? Ella que nunca había carecido de nada y no sabía nada de la vida que ella había llevado o más bien que le toco sufrir. Esa maldita niña rica era igual a todas las que conoció en las escuelas a las que asistía, siempre humillándola por su origen… haciéndola menos.

¡Basta de eso!

Salió del agua a toda prisa, se envolvió en la toalla y corrió a alcanzarla, la encontró a punto de marcharse de los vestidores, y cambiada con un short rosa pálido y una blusa de vuelo blanca, su bolso en la mano derecha sin siquiera darse cuenta de su presencia. Sin pensarlo dos veces y dejándose llevar por la ira, la sujeto de los cabellos rosados con fuerza y tiro de ella hacia atrás haciéndola regresar y soltar un grito de dolor.

-¡Suéltame!

Logro tirarla al suelo en medio de gritos y se coloco encima de ella aprisionando sus brazos a sus costados con sus rodillas, su mueca de dolor no se hizo esperar.

-¿Qué sabes tú de mi vida? – grito con toda esa furia que había contenido durante años y quizá por la misma, le soltó una cachetada que resonó en todo lugar y dio paso a la mejilla derecha roja de ella. -¡Tu! ¡Una estúpida niña rica que nunca ha sufrido de nada! –otra cachetada de regreso. -¡Que todo te han dado a manos llenas!

Sin darse cuentas las lagrimas habían comenzado a resbalar por sus mejillas.

-¡Que nunca has sido humillada por nadie!- le miro con todo el odio posible.-tú que nunca has sufrido por nada….

Quería seguir golpeándola, desquitar todo eso que había cargado por años pero la carcajada que ella soltó le tomo por sorpresa, comenzó a reír como loca mirando hacia el techo. - ¿Y se supone que deba sentirme mal por eso?- murmuro con tono sombrío.

Y sin previo aviso, tomándola completamente con la guardia baja, sintió un fuerte golpe en su frente, quizá por la rapidez no había sentido el dolor pero si el aturdimiento, enseguida sintió como su cuerpo era arrojado aun lado, intento levantarse lo más rápido posible pero solo logro gatear como un bebe que recién comienza a aprender. Grave error, todo su cuerpo tembló con un nuevo golpe que la dejo sin aire, había dado justo en la boca de su estomago. Juro que se desmayaría por su visión borrosa pero no, aun logro ver a la peli rosa de pie junto a ella, la furia dominaba todo los rasgos de su rostro y su cuerpo.

-No eres más ¿que una estúpida que escogió el camino fácil. -Susurro con toda la furia posible. –Tu maldito destino o suerte fue nacer en una familia de clase media pero tu maldita decisión fue seguir así, sin cambiar nada. Ni siquiera lo intentaste ¡Maldita sea! – gruño acuclillándose a su lado. – Fue más fácil ¡Engatusar a Itachi! ¡y al estúpido de Sasuke!

La furia precio regresarle la fuerza que había perdido, se aseguro d que la toalla siguiera en su lugar y al ver que si, se lanzo de nuevo contra ella. Ambas comenzaron a rodar por el suelo, en medio de gritos y golpes como les fueran posibles. Parecían unas malditas adolescentes pero poco le importaba con tal de acabar con ella.

-¡No eres tan diferente de mi, ahora estás haciendo lo mismo!

-¡Que te den!

-¡Púdrete!- grito de vuelta logrando dejar un arañazo en la mejilla derecha de la ojijade. - ¡Primero Sasuke y ahora su hermano! ¿Itachi es el premio de consolación o algo así?

-La diferencia entre tú y yo es muy grande – susurro mordiendo su mano, soltó un grito de dolor. – y por la forma en que hablas puedo notar que Itachi nunca te conto nada – siseo con un sonrisa de satisfacción y de nuevo le atesto un golpe, solo que esta vez fue un puñetazo en su ojo derecho.

La maldita pegaba duro, gruño por lo bajo dispuesta a lanzarse de nuevo pero esta vez su intento se vio frustrado, antes de que siquiera lograra acercarse a menos de 30 centímetros…

Itachi la coloco detrás suyo para protegerla.

Algo dentro de ella se removió al ver la imagen que seguramente quedaría gravada en su memoria por mucho tiempo. El Uchiha mayor la observaba con esos ojos oscuros sin expresión alguna, su postura rígida cubría por completo el pequeño cuerpo de la ojijade.

-It… Itachi..

Se maldijo mentalmente por titubear al decir su nombre, el no se inmuto en lo absoluto, solo se inclino a recoger la toalla que estaba a sus pies y se la arrojo, sus mejillas tomaron un ligero rubor al darse cuenta que estaba desnuda delante suyo. Se envolvió lo más rápido posible cubriendo su desnudes. Lucia tan jodidamente bien, con unos bermudas blancos y una playera azul cielo con corte V. su cabello mojado atado en una coleta, completamente hermoso ante los ojos de cualquiera.

-¿Estás bien?- estuvo a nada de contestar que si pero su corazón se estrujo al ver que la pregunta no era para ella. El miraba con preocupación a la peli rosa por encima de su hombro.

-¡Maldita frente de marquesina!- quería calmar ese dolor que punzaba en su corazón, quiso golpearla de nuevo pero el duro pecho de Itachi se lo impidió. Golpeo con sus puños y con la poca fuerza que le quedaba pero era inútil. - ¿Por qué ella Itachi?

-Porque no soy una cerda como tu – grito la ojijade intentando pasar al Moreno para alcanzarla también.

-Suficiente- Itachi elevo la voz por primera vez, la sujeto de sus puños con poca delicadeza y la aparto con la fuerza suficiente. –No quiero volver a verte cerca de ella o la próxima vez no seré tan amable.

Sin esperar respuesta se giro hacia la chica que protegía, le acaricio el cabello y le cargo al estilo princesa. Solo se detuvo a recoger la bolsa de ella para después abandonar el lugar, al fondo solo se podían escuchar las protestas de ella.

Aquellas palabras, aquella imagen, habían sido mucho más dolorosas que todos los golpes de la pelea….esa peli rosa había ganado en todos los aspectos.

-X-

La primera impresión que tuvo de ella fue que parecía una niña a pesar ya de ser adulta, sus facciones aniñadas no le ayudaban mucho. Con su sonrisa tierna y sus ojos marrones parecía una dulce pequeña. Definitivamente ella no era como las demás mujeres, ella no se había deslumbrado con su belleza y le había visto directamente a los ojos con seguridad y una pizca de nerviosismo. Tenía carácter, era decidida y contesto hábilmente cada una de sus preguntas en la entrevista de trabajo.

Era un poco joven para el puesto pero su impecable historial de una universidad pausada por motivos personales, le dio puntos a su favor, pero sobre todo fue su sinceridad lo que lo llevo a contratarla.

"Nunca en mi vida eh trabajado como secretaria o asistente pero aprendo rápido y si usted me da el puesto prometo que no se va arrepentir señor Uchiha."

Recordaba perfectamente como en sus ojos había aparecido una chispa de suplica cundo dijo aquello, una chispa de desesperación. Aunque eso no basto para convencerlo del todo, y ella al ver eso, le conto sobre su situación. Yoshi* Matsuri, hija de una familia bien acomodada en la ciudad de la arena, ella estaba ahí para estudiar la universidad pero por giros del destino, su familia había terminado en la banca rota.

Sin dinero ni siquiera para la universidad, su padre había tenido que vender casi todo y cancelar todas las tarjetas de crédito, su vida había cambiado de un momento a otro dejándola sin nada, ni siquiera para comer y completamente sola en esa ciudad. Así que tomo la decisión que mejor le pareció, dejar la universidad para buscar un empleo de tiempo completo que le permitiera solventar sus gastos, alimento y alojamiento más que nada.

Su oficina era el decimo lugar que visitaba en la semana, sus esperanzas eran ya vanas, tenía hambre, no había dormido bien en los últimos días y nadie quería darle trabajo a una chica sin experiencia. Estaba desesperada y en esa vida nada es gratis, ya que se amiga de universidad comenzaba a cobrarle el alimento y el hospedaje.

En la vida había personas que no habían tenido la misma suerte que él, de nacer en una familia importante donde prácticamente su vida estaba resuelta. En ese momento pensó que en el mundo había mucha gente como esa chiquilla, que un día comía y al otro no, que un día tenia donde dormir y al otro nada. Lo medito bastante, pero termino por darle el empleo, era una niña rica pero no lo parecía, tenía ganas de aprender y salir adelante, pero sobre todo era sincera.

Muy directa…muy honesta….siempre pensando en voz alta.

La chica se lo agradeció y salto de alegría, corrió a abrazarlo y le juro que nunca se arrepentiría de su decisión.

Y no lo hizo.

La tomo bajo su mando y se encargo personalmente de enseñarle todo, porque si quieres que algo salga bien, debes hacerlo tú mismo. Y él quería que todo saliera siempre bien, nunca tuvo consideraciones con ella, la trato con mano dura para que rozara a la perfección casi, de ese modo, si algún día se marchaba… tendría con que defenderse en la vida.

Ella a pesar de su apariencia aniñada le demostró su carácter de mujer, soporto arduamente a su lado, cambio fines de semana de fiestas por horas y horas de oficina. Dejo la vida social con sus amigos por viajes de negocios largos a su lado. Aprendió a usar la tecnología a su favor para hacer más sencillo su trabajo pero aun así no renuncio a los viejos hábitos.

Aprendió a lidiar con su carácter, con sus pocas palabras, memorizo su fecha de cumpleaños y las fechas importantes para él, su comida favorita, su café favorito, su traje favorito, el orden de su ropa, zapatos, de su departamento. Gracias a su origen no tuvo problemas en su comportamiento, excelente modales, de caminar, de vestir y de comer.

Y por si fuera poco, durante sus horas libres, se dedicaba a estudiar un poco de lo que alguna vez estudio en la universidad. Era tal y como ella lo había dicho….

No se arrepentirá….

Matsuri era la segunda mujer que lo conocía a la perfección, la primera era Mikoto. Se había ganado su lugar a su lado, que la viera y la tratara como su igual. La admiraba pero eso era algo que no le diría. Por ello mismo no dudo en arrastrarla con él a la ciudad de las aguas termales, si, ella lo había metido en esa situación, entonces ella iría también.

Necesita unas vacaciones también…

Le había dicho cuando ella protesto sobre ir, definitivamente no esperaba eso pero era su culpa por hacerlo ir a donde no quería. Porque si, no quiera ir de vacaciones con Sakura y su sobrina, ¿La razón? No lo sabía aun, solo sabía que todo estaba muy reciente aun, que el divorcio acababa de ser un hecho hace exactamente cuatro días y que Haruno necesitaba procesarlo sola.

Así como el procesaba el hecho de que quizá y solo quizá, Ino y su hermano estarían juntos a partir de ese momento. Se había negado a ir a la oficina por temor de encontrarlos juntos, porque hasta el tenia miedos. Y uno de esos era verlos pasear de la mano como noviecitos.

Una cosa era saberlo y quizá verlo mediante fotos pero otra muy distinta era verlos directamente.

Por eso era un proceso que debía hacer solo.

Pero todo eso se fue al demonio cuando Matsuri acepto las vacaciones.

-¡Jefeeeeeeee!

El grito de la pequeña lo trajo a la realidad, la observo a unos cuantos pasos contemplando maravillada el hotel en el que se hospedarían las próximas dos semanas. Corría de un lado otro haciendo comentarios acerca del lugar, suspiro por lo bajo y decidió ignorarla, su vista se detuvo en Sakura. La linda peli rosa con una sonrisa amable hablando con la recepcionista.

Lucia tan bella como de costumbre, aun con esas enormes ojeras debajo de esos ojos jade, debía de estar pasándola mal con la noticia. No le había dirigido la palabra más que para los "Bueno días". A pesar de que el camino había sido en auto, si, más de medio día en auto porque a todos les había parecido una excelente idea para convivir. Desgraciadamente el había tomado el rol de conductor designado en el que viajaban, Sakura, su sobrina, Karin y Mtasuri. Afortunadamente Suigetsu había corrido con Naruto. No soportaría demasiado escándalo.

El trayecto fue tranquilo, solo platicas entre las chicas y casi la mayoría del tiempo Haruno durmió. Así que no tuvo que preocuparse por iniciar alguna conversación. No le agradaba mucho la idea de salir con la familia Uzumaki, no es que no fueran de su agrado, simplemente no terminaba de confiar en Naruto plenamente.

Porque a pesar de todo era el mejor amigo de su hermano.

No estaba de mas tener sus dudas al respecto, además, también estaba Hyuga Hinata, no había tratado mucho a la chica. Simplemente saludos de cortesía y solo le conocía por ser compañera de instituto de ellos y por su padre. Hisashi. De ahí en fuera, nunca se había preocupado por socializar con ella o algo, sin embargo, le sorprendió saber que era la abogada de Sasuke.

No tenía pinta de abogada y sinceramente, nunca le preocupo saber a qué se dedicaba. En fin, la vida si que, daba muchas sorpresas.

Una vez que llegaron al hotel al que se hospedarían, todos esperaban en recepción mientras Sakura y Naruto pedían sus reservaciones. El ambiente era algo tenso, nadie emitía palabra alguna y el en definitiva no sería el primero en hacerlo. Karin al parecer tampoco parecía llevarse bien con Hinata, ja, y eso que eran familia o algo así. La pelirroja era prima de Naruto asi que eso los convertía en familia ¿no? Suigetsu estaba de lo lindo de entretenido con Matsuri y el simplemente se limitaba a observar a cualquier punto.

-El lugar es muy bonito.

El susurro de Sarada atrajo su atención, la pequeña sujetaba su mano derecha mientras recorría el lugar con la vista. Le sonrió por naturaleza y asintió.

-Y eso que solo es la recepción. No quiero ni imaginar lo demás.

Karin suspiro, sus ojos marrones observaron a los otros dos que gritaban por aquí y por allá lo bonito que estaba todo y algo acerca de que era su primera vez en un lugar así. Una muy diminuta sonrisa asomo su rostro, para Matsuri definitivamente debía ser maravilloso regresar a lo que alguna vez disfruto cuando su familia estuvo en la cima.

-Algo tan típico de la familia Haruno.- murmuro recordando las exquisiteces a las que estaba acostumbrada la familia. Todo era tan digno de Sakura. – Siempre debe ser lo mejor….

Afianzo el agarre a la mano de su sobrina al momento en que su vista viajaba de nuevo a la peli rosa. Por obra del destino ella también desvió la mirada encontrándose con la suya, por una milésima de segundo juro sentir su corazón brincar de una forma extraña cuando ella le dedico una sonrisa amable. Desvió la vista l instante encontrándose con Matsuri de frente.

-¡Jefeeee! –Lloriqueo.- ¡Todo esto es muy bonito! ¡Gracias por traerme!- realizo una reverencia algo exagerada.

-Ne, Ne, Karin-chan – Suigetsu se pego a su novia. - ¿Todo esto disfrutas cuando sales de viaje con Sakura-chan?

Karin asintió, valla que debía de disfrutar eso y más, como asistente, más bien, mano derecha de la peli rosa salía a todos lados con ella. Estaba seguro de que ella conocía ya casi medio mundo, no por nada tenía un amplio conocimiento sobre las culturas y lenguajes.

Si había alguien a quien podía confiarle la vida Sakura, era a esa pelirroja.

-Karin-chan disfruta mucho más- Sakura le enseño la lengua Suigetsu. – Ya está todo listo. ¿Nos vamos?- enseño las llaves de lo que debían ser sus respectivas habitaciones y tomo la mano de Sarada.

-Saaakkkuuurrraaa-chhaann- Naruto se quejo con fuerza.- ¿Por qué tú tienes que estar en el mismo piso que Itachi?

El silencio reino por unos segundos, inmediatamente su vista viajo hacia ella que lo evito y comenzó a caminar a los elevadores, juro haber visto un leve rubor en sus mejillas pero quizá lo había imaginado, ¿su habitación estaba en el mismo piso que el de ella?

-Porque ha habido un error a la hora de acomodarnos- explico apretando el botón del elevador. – además, ustedes necesitan su espacio como familia.

-Eso es injusto- hizo un puchero infantil.-yo quería ser tu vecino, dattebayo.

-estás diciendo acaso, ¿Qué ser mi vecino es malo?

-Je je Nop, ser tu vecino también es genial Karin-chan.

-Eso no fue lo que me pareció entender-Suigetsu sonrió malvadamente. –eres tan malo Naruto-kun, despreciando a tu familia.

Su sobrina soltó una pequeña risa al ver a Naruto tragar grueso por el problema que se había echado encima.

-No quisiera ser el – susurro Matsuri a su lado. – su esposa tampoco parece muy contenta.

Por el rabillo del ojo observo a Hinata, a pesar de su apariencia tranquila, lucia algo tensa y molesta. Regreso su vista a la castaña que contaba los pisos que faltaban para que las puertas se abrieran. Se encogió de hombros y el sonido típico del ascensor aviso que era hora de entrar, sujeto con fuerza la mano de Sarada para no soltarla e ingresaron.

El recorrido fue entre peleas de parte Naruto que lloriqueaba como niña, regaños de Sakura intentando controlarlos, Karin diciéndole a Baruto lo idiota que era su padre y el niño estando de acuerdo con ella. Y con su sobrina, Matsuri y el tarareando la música de fondo del elevador.

Los Uzumaki bajaron todos en el penúltimo piso, mientras que ellos continuaron al último.

-Bueno, este es nuestro piso. – extendió un par de llaves hacia la castaña. –aquí esta su habitación, y la de nosotras es la del fondo.- señalo el pasillo a sus espaldas. Si necesitan algo no duden en hablar.

Compartir habitación con su secretaria no era nada del otro mundo, no era la primera vez que sucedía algo como aquello. Ya que por una u otra razón siempre terminaban así en los viajes de negocio. Sarada lo soltó mostrándole una de esas sonrisas que tanto adoraba, se despidió con un beso en la mejilla y dijo que lo vería mas tarde. Con un asentimiento de cabeza se despidió de la ojijade. Le arrebato las llaves a Matsuri e ingreso a la habitación sin más.

-Jefe.

-Hn.

-¿Sucedió algo con la señora Haruno?

-¿Tendría que suceder algo?

-No contestes con otra pregunta- rodo los ojos. –No lo sé, es solo que…. Olvídalo.- susurro dándose por vencida.- ¿usas el baño primero?

-Primero las damas.

Ella dio saltitos de felicidad y salió corriendo. No es que hubiese sucedido algo, simplemente no deseaba verla, no se sentía preparado para estar con ella y verla sufrir por la situación actual, y sentirse inútil por no ser capaz de ayudarla. El estaba igual o peor que ella, suspiro con pesadez sacudiendo su cabeza como si con eso alejara todo ello.

El celular en su bolsillo vibro como señal de que había llegado un mensaje…

A las 4:00 saldremos a comer y a dar un paseo por la ciudad. Espero que Matsuri y tu nos acompañen.

Una sonrisa se formo en su rostro al ver que Haruno aun no perdía esa costumbre de poner caritas en los textos. Pensó en contestar pero decidió dejarlo así, fue a su habitación y se dejo caer en la mullida cama. El techo se volvió repentinamente más interesante que todo en la habitación, podía jurara que solo escuchaba el segundero de su reloj de muñeca, se dejo envolver por la tranquilidad y poco a poco el sueño se fue apoderando de él.

-¡Oh por kami-sama!

Pego un salto de la cama al escuchar el grito de Matsuri, aun algo aturdido corrió a la habitación de la chica y entro sin importarle nada.

-¿Qué pasa?

-¡jefe se puede ver el mar desde aquí!- grito emocionada desde el balcón. Sintió que el alma le volvía y que unas ganas de matar lo invadían. Esa pequeña chiquilla casi lo mata de un susto. -¡Todo es tan hermoso!

Avanzó a grandes zancadas al balcón dispuesto a regañarla pero todo quedo olvidado cuando la encontró apoyada en la orilla contemplando con un brillo especial el paisaje. Nunca la había visto tan calmada, serena y feliz como ahí. Hundió las manos en sus bolsillos y se posiciono a su lado.

-¿nunca habías visto el mar?

-Claro que si jefe –susurro con tranquilidad. –cuando tenía 12 años, con mi familia.- comento nostálgica.

Comprendió de inmediato porque la nostalgia, Mtasuri tenía años sin ver sus padres. ¿La razón? Ellos prácticamente la habían votado de sus vidas cuando ella dejo de darles dinero para ayudarles, sus estudios merecían prioridad y comenzó a utilizar ese dinero para ello. Al igual que para todos sus gastos, cosa que sus padres no se tomaron muy bien. Al parecer ya dependían mucho económicamente de su hija.

¿Qué clase de padre eran esos?

-Bueno, ahora estas aquí, conmigo. No necesitas a más que eso.- susurro dándose la vuelta. -prepárate que iremos a comer a las 4:00.

No espero respuesta y marcho a su habitación, despejo su mente y comenzó a desvestirse, era su turno de tomar un baño y prepararse. El agua de la regadera destenso todos sus músculos, agradeció mentalmente por haber elegido el agua fría, con el calor infernal que hacia quedaba como anillo al dedo.

Al terminar opto por utilizar bermudas blancos y una playera tipo polo azul cielo, tomo sus gafas de sol, ato su cabello en la típica coleta baja y salió a encontrarse con la castaña. Ella mostro una amplia sonrisa al verlo salir de su habitación, dejo de lado la revista que hojeaba y tomo sus gafas de sol.

Le sonrió, lucia bien con esa sencillez tan característica de su persona. Vistiendo unos shorts caqui a juego con una blusa de tirantes, curiosamente, azul cielo y por ultimo unas sandalias de meter del misto tono que su blusa. Arqueo una ceja al verla y ella soltó a reír.

-Juro que ni estando de cuerdo combinamos tan bien.

Su risa lo contagio. Ambos se alistaron y salieron con tranquilidad de la habitación. Bajaron al Lobby donde seguramente los esperaban todos. La pequeña animada saludo a todos una vez que los visualizo, por un instante juro ver algo de sorpresa y ¿desilusión? En los ojos de Sakura al verlos pero quedo olvidado al verla sonreír tan alegre como siempre.

-Paguen.-Karin extendió la mano a Suigetsu y Naruto que sacaban efectivo de su cartera. –Les dije que vendría.

-Eres bruja, dattebayo.

-Sigo sin entender cómo es que estabas tan segura zanahoria.

-Hn, simplemente lo sé.

Karin le guiño un ojo, observo a todos, todos tan casuales y despreocupados como nunca antes. Naruto, Suigetsu y Boruto vestían bermudas como él, el primero de color negro con una camiseta naranja chillón y sandalias, el segundo bermudas blancos con violeta y camisa totalmente violeta. Y el último bermudas igual que su padre y playera blanca. Sencillo pero con estilo, por mucho más estilo que su padre. Todos con gafas de sol y las típicas sandalias.

Las mujeres, todas lucían bellas, por no decir menos.

Hyuga vestía un sencillo vestido de tirantitos blanco, una cinta roja cruzaba por debajo de su pecho delineando sus para nada discretos pechos, el vuelo le llegaba gasta las rodillas y entonaba con unas sandalias rojas de tacón. Se cabello corto caía en forma alborotada dándole un toque glacial. Su rostro al natural le daba el toque perfecto.

En cuanto a la pequeña Himawari, vestía un linda falda rosa de holanes con una camisa amarilla y sandalias de mismo tono. Llevaba un sombrero de playa completando su atuendo. Sarada-chan, vestía unos short blancos con una camisa roja que dejaba al desnudo sus delicados hombros, sus lentes de sol y sandalias de meter del color de su short, lucia tan hermosa como solo las mujeres Uchiha pueden serlo.

Sakura, ella era tan, Sakura. Unos short desgastados de mezclilla y una camisa blanca sin mangas a los codos y de hombros al descubierto, dejando a la vista el comienzo de sus pechos también. Con un como de vuelo, su cabello atado en una coleta alta y sandalias de plataforma adornaban su atuendo. Sus gafas de sol y su bolso afirmado a su hombro izquierdo le daban ese toque tan distinguido con el que había sido criada.

Estuvo a punto de sonreír al verla, tan bella como siempre.

Pero sin lugar a dudas, Uzumaki Karin se llevaba todas las miradas y halagos posibles. Esa mujer era tan malditamente hermosa que hacía que cualquiera perdiera la autoestima en segundos, y lo peor era que ella lo sabía, era consciente de su belleza y eso la hacia letal.

A ese tipo de mujeres había que tenerles miedo.

Vistiendo una falda veraniega de color roja de la cintura hasta los pies, una brecha en el lado izquierdo dejaba ver su larga y torneada pierna y sus sandalias de tacón negras. Un top de tiras negro complementaba su atuendo dejando expuesta la piel del firme abdomen. La melena roja se alzaba en un elegante moño dejando algunos mechones regados y sus habituales gafas.

-Decidido, comeremos rameen.

Quien sabe en qué momento habían decidido ir a comer rameen, y mucho menos en qué momento gano Naruto para decidir el lugar. Torció los ojos y se dispuso a seguirlos, no tenia caso refutar algo como eso. El rubio guiaba la expedición al frente con la pequeña Himawari en sus hombros, Hinata a su lado y Boruto atrás de ellos platicando con su sobrina. Entrecerró los ojos al verlos platicar tan animadamente, tendría en la mira a ese niño.

Sakura le seguía a lado de Karin que le platicaba algo acerca del lugar, Suigetsu les rondaba como perro guardián, gruñendo a cualquiera que se atreviera a desvestirlas con la mirada. En el fondo se sintió más tranquilo por aquello, esas dos mujeres atraían la mirada de cualquiera, incluso hasta de su mismo sexo. En ningún momento perdió de vista a nadie, ni siquiera a Matsuri que venía a su costado izquierdo deslumbra por todos los aparadores que pasaban.

Estaban dentro de la zona turística, la gente iba y venía, el bullicio cada vez aumentaba mas conforme avanzaban y solo llevaban quince minutos. Todo el tiempo no perdió de vista a la ojijade o su sobrina, ambas estuvieron dentro de su perímetro de visión y de vez en cuando escucho las risas de ambas. Sin embargo, su campo de visión también capto a la pequeña Matsuri siendo arrastrada por una ola de gente, todo sucedió tan rápido que apenas le dio tiempo de reaccionar.

Alcanzo a sujetar a Matsuri de la mano, tiro de ella lo suficientemente fuerte para no lastimarla y la pego a su cuerpo para resguardarla de la multitud. Aunque no pudo evitar el pequeño gritito que soltó al sentir un empujón por parte de alguien.

-¿Estás bien?

El rostro de ella estaba totalmente rojo de la vergüenza. Asintió torpemente sin dejar de verlo, lo cual era curioso ya que él era como dos cabezas más alto que ella, su cintura era tan pequeña como la de una niña. Sonrió burlonamente al verla tan avergonzada.

-¿todo está bien?

La suave y preocupada voz de Sakura llamo su atención, aclaro su garganta y soltó a la castaña.

-Sí, solo fue un pequeño accidente.

-G..Gracias, es solo que - se apresuro a decir la castaña.-el jefe brilla demasiado.- se puso sus gfas de sol y se parto de su lado.

A todos les escurrió una gotita estilo anime, Matsuri definitivamente era diferente.

Haruno no dijo más, soltó una pequeña sonrisa y asintió, giro sobre sus talones y siguió su camino. Solo unos cuantos pasos más y entraron a un bello restaurant, situado al aire libre con sombrillas para cubrir de los incesantes rayos de sol. Tuvieron que juntar dos mesas para estar juntos todos, para su buena o mala suerte, le toco a lado de Karin, y de Matsuri. Aunque esta platicaba animadamente con Sakura acerca del menú, algo sobre asesorarla con que pedir.

-Tu asistente es bonita.

Estuvo a punto de girar el rostro completamente confundido pero prefirió seguir observando el menú. ¿A qué venía eso?

-Si algo como eso viene de ti, entonces debe ser cierto.

Una pequeña sonrisa torcida se formo en el rostro de ella.

-¿Qué fue exactamente lo que sucedió ahí afuera?

Su vista por primera vez viajo hacia ella, estaba entretenida leyendo el menú o al menos eso aparentaba. ¿Por qué tanto interés en eso? Solo había sido un accidente donde había ayudado a su pequeña asistente, nada más.

-¿acaso estas celosa?- sonrió para sus adentros. – sabes que solo tengo ojos para ti.

Una suave risa escapo de sus labios carmín.

-Yo no soy quien quiere toda tu atención.

La observo con curiosidad y ahora fue su momento para reír burlona, ¿a qué se refería? Quiso preguntarlo pero el mesero llego pedir sus órdenes comenzando por ella. Tendría que dejarlo para más tarde.

-X-

Sin lugar a dudas su sobrina seria una linda mujer cuando creciera, lo podía jurar. Tan solo bastaba verla ahora para confirmarlo, por ello mismo debía cuidar de ella siempre, por eso, cuando la encontró en los jardines del hotel paseando con Boruto, supo que su trabajo comenzaba desde ese momento.

-Sarada-chan.

-Tío.

-Creí que estabas con tu madre- dijo casualmente. Ignoro olímpicamente al niño. –ya es tarde para andar por estos lugares.

-Mama fue a las aguas termales con las demás – explico- y no es tan tarde.

Oh si, Matsuri le había dicho algo sobre visitar las aguas termales del hotel. A él también lo habían invitado Naruto y Suigetsu pero había decidido pasar, no era sano para el estar demasiado tiempo con esos idiotas. Prefirió dar un paseo por los alrededores pero las mujeres comenzaban a acosarlo, así que cuando iba de regreso, oh sorpresa, Sarada-chan paseando con ese niño.

-Creo que será mejor regresar, Sakura no debe tardar.

-No puedo, mama me dio permiso de ir con Boruto.

Quizá no debió preguntar ¿A dónde? Ya que con ello tuvo que acompañarlos, y ahora estaba en la habitación de Naruto pidiendo servicio a la habitación un arsenal de postres y golosinas. Al parecer verían películas hasta tarde con Himawari. Pero eso no bastaba para que él los dejara solos, no señor, él como hombre sabía como funciona aquello y no pensaba dejar a su sobrina expuesta a eso. Además la niña Uzumaki no estaba por ahí.

Se sentó en medio del sillón haciendo que Sarada quedara a su costado derecho y Boruto al izquierdo, comenzaron con una película de ninjas, apagaron las luces y comenzaron a disfrutar. Se recostó en el sillón mientras comía una magdalena, pronto sintió como la pequeña Uchiha se acurrucaba a su lado. Sonrió.

El sonido de la puerta los distrajo, Hinata apareció en pijama con las mejillas sonrojadas y el cabello húmedo. Sonrió amable y lo saludo, correspondió el saludo y pregunto por las demás, todas estaban en su habitación a excepción de Sakura que había decidido quedarse un rato mas en las aguas termales.

Se disculpo diciendo que tenía que ir dormir, ahora sabía que Sarada estaba a salvo ya que Hinata ocupo su lugar n medio del sofá. Sonrió para sus adentros, beso en la frente a la pequeña y tras desearle buenas noches salió.

Su celular vibro en el bolsillo de su bermuda. Se detuvo en el pasillo para revisar su mensaje.

Podrías ir a ver si Sakura-chan ya esta en su habitación?

Karin sí que debía estar loca, ¿acaso no poda ir ella? Rodo los ojos, contestarle eso era ofenderla y eso significaba que no le hablaría los siguientes días. Suspiro resignado y fue hasta la habitación de la peli rosa. Llamo un par de veces pero nadie atendió. Apoyo la frente en la puerta, ¿aun no había regresado de las aguas termales?

No está y antes de que lo digas, iré a buscarla.

Guardo su celular de nuevo y resignado bajo a buscarla. Llego al lobby, pidió instrucciones en la recepción de cómo llegar a la zona y siguió su camino, todo era muy bello si se lo preguntaban, recorrió el sendero iluminado por antorchas hasta llegar al lugar.

Entro y lo primero que hizo fue pedir informes, después de todo, dudaba mucho que hubiera más mujeres con el cabello rosa por ahí. Desafortunadamente no había nadie, el lugar se encontraba solo, se dispuso a salir del lugar en busca de alguien.

-¡Púdrete!- se detuvo en seco en la entrada, esa voz. - ¡Primero Sasuke y ahora su hermano! ¿Itachi es el premio de consolación o algo así?

En definitiva esa voz la conocía, maldición, la reconocería en cualquier lugar. Giro sobre sus talones, con grandes zancadas atravesó el lugar deteniéndose justo en la entrada a los vestidores de las mujeres.

-La diferencia entre tú y yo es muy grande – escucho un suave susurro y enseguida un grito de dolor. – y por la forma en que hablas puedo notar que Itachi nunca te conto nada – de pronto un golpe seco.

Titubeo en si entrar o no. ¿Qué debía hacer?

Al diablo que fuera el vestidor de mujeres, entro sin importarle más. En un instante sintió todo su cuerpo tensarse al ver la escena. Ahí delante suyo Ino-desnuda, se abalanzaba contra la peli rosa que no parecía querer evitar el ataque. No necesitaba ser un genio para saber lo que sucedía, verlas a ambas en condiciones pésimas le decía todo.

Quizá fue su instinto de protección, quizá no, pero solo sabía que su cuerpo se había movido solo y para cuando se dio cuenta, protegía a Sakura detrás de él.

-It… Itachi..

Maldijo en su interior por sentir algo removerse cuando la escucho decir su nombre, la ignoro y la observo para darle a entender que estaba desnuda.. Se envolvió lo más rápido posible cubriendo su desnudes. Lucia tan jodidamente bien, tan hermosa como siempre, desnuda ante su vista como en muchas ocasiones en el pasado….y como quizá muchas veces la había visto Sasuke.

-¿Estás bien?- miro por encima de su hombro a Sakura, ahora su prioridad debía ser ella. Se preocupo al ver el arañazo sangrante en su mejilla.

-¡Maldita frente de marquesina!- grito de pronto la rubia al momento que golpeaba su pecho fuerza en un vano intento de alcanzar a la peli rosa. - ¿Por qué ella Itachi?

-Porque no soy una cerda como tu – grito la ojijade intentando pasarlo para alcanzarla de igual forma.

-Suficiente- elevo la voz por primera vez, la sujeto de sus puños con poca delicadeza y la aparto con la fuerza suficiente. –No quiero volver a verte cerca de ella o la próxima vez no seré tan amable.- amenazo.

Sin esperar respuesta se giro hacia la chica que protegía, le acaricio el cabello y la cargo al estilo princesa. Solo se detuvo recoger la bolsa de ella para después abandonar el lugar, con ella protestando por todo.

Ella no dejaba de refunfuñar completamente molesta. La ignoro hasta llegar a su habitación de ella, una vez dentro la deposito con suavidad en el sofá y comenzó a buscar el botiquín de primeros auxilios.

Una vez que lo encontró se coloco a su altura y comenzó a revisarla. Tenía las mejillas rojas y algo arremolinadas de los golpes. El rasguño en su mejilla derecha seguía sangrando, de verdad que lo había hecho con odio. Sus brazos tenían uno que otro moretón por la pelea y ni hablar de sus piernas.

Destapo el botiquín, abrió el alcohol y el algodón.

-¿Qué haces?- pregunto horrorizada la peli rosa al verlo humedecer el algodón.

-hay que curar esas heridas antes de que se infecten.

-pero va doler….- se quejo.-…mucho.

-No más de lo que te dolerá mañana. –susurro y sin previo aviso coloco el algodón. Solo escucho un grito de dolor. – No dolió tanto ¿verdad?

Ella inflo los cachetes y miro a otro lado, comenzó a limpiar hasta que dejo de sangrar, todo en absoluto silencio. Suspiro, se sentía molesto, molesto consigo mismo…. Si quizá la hubiera ido a buscar antes. Nada de eso habría ocurrido.

Ni siquiera podía protegerla….

-Nadie hubiera podido predecir que ella estaría ahí- susurro de pronto Sakura. – No es culpa de nadie.

Su vista se clavo en ella que contemplaba el ventanal. Suspiro con resignación y coloco una bandita en su mejilla, humedeció más algodón para pasarlo por los golpes y por ultimo en sus nudillos. Estos también se encontraban abiertos debido a los golpes infringidos. Se aseguro de colocar cintas para cubrirlos.

La sensación de verla completamente mallugada era indescriptible. No se comparaba con nada que hubiese experimentado en el pasado, aparte de que lo hacia sentirse miserable, miserable por no poder protegerla como algún día lo prometió, miserable por comportarse como un idiota en el día. Esa mujer delante suyo aun lo justificaba para no hacerlo sentir mal, maldición, el debió ser quien recibiera todos esos golpes. Apretó los puños con fuerza.

-Lamentarte por todo lo sucedido no va cambiar las cosas.- Ella le observaba con curiosidad.-deja de lamentarte, que de esa forma no conseguirás nada.- le dio un pequeño golpecito en la frente como el solía dárselos cuando eran pequeños.

Se sorprendió por tal acción, era increíble que ella aun lo recordara. Sin darle tiempo a reaccionar se levanto y corrió a su habitación diciendo que iba a cambiarse. Decidió esperarla, era lo mínimo que podía hacer por ella.

Tardo lo que pareció ser una eternidad pero al final termino dejándolo entrar, vestía su pijama rosa pálido con adorno de flores de cerezo y había cepillado su cabello. Estaba sentada en el centro de su cama sacando cosas de su bolso, unos cuantos dulces y pastelillos fueron el resultado de la búsqueda.

Era extraño aquello, ella no había llorado o se miraba triste por la situación. Se acercó con paso titubeante y tomo asiento a su lado. Ella le compartió de sus dulces, ambos se recostaron en la cama y comieron en silencio por unos minutos.

-Matsuri-san es bonita…-¿de qué estaban hablando? Le miro de reojo, ella observaba el techo como si fuera lo más interesante del mundo. -…acaso ¿hay algo entre ustedes dos?

Aquella pregunta le resulto familiar, se acostó en la cama y se posiciono de lado para poder verla, apoyo so cabeza en su mano y suspiro. El solo estaba siendo amble con Matsuri, quizá por el hecho de sentirse responsable de ella por llevarla con ellos y porque la chica en eso momentos solo lo tenía a él. No conocía a nadie más lo suficiente como entablar una charla amistosa como con él.

-No entiendo porque piensas eso.

Claro que lo entendía, Sakura había mal interpretado las cosas en la tarde, como todos los demás. Sin embargo molestarla un poco no estaba mal para aligerar la situación. Mostro su cara más inocente al momento que ella giro a verle.

-Bu…Bueno …- carraspeo.-…ustedes dos pasan mucho tiempo juntos. Es natural que algo sucediera.

-Hn, puede ser – comento pensativo.-pero… ¿tendría algo de malo si tuviéramos un romance?

Sus enormes ojos jade se abrieron por la sorpresa, su boca formó una pequeña "O" pero fue sustituida por una mueca de dolor, giro su rostro de forma rápida y lo escondió detrás de las cortinas de cabello rosa que se formaban al traerlo suelto. Se posiciono en forma de genio y jugueteo con algunas envolturas de las golosinas.

El silencio reino en el lugar, un silencio incomodo, tenso.

Está bien, la broma había ido demasiado lejos, pero ¿Por qué esa reacción? Otro suspiro, últimamente se, le daba mucho por soltarlos, se levanto tranquilamente de la cama, hundió las manos en su bolsillos y decidió explicarle todo antes de que se tornara aun peor.

-Sakura no…

-Ne, ¿ella tiene razón verdad?

-¿razón?- frunció el ceño confundido. –Sakura no se dé que…

-Soy una egoísta, demasiado diría yo.- susurro interrumpiéndolo por segunda ocasión. –porque yo… Yo no quiero que Itachi me abandone.

Alzo su rostro encontrándose directo con su mirada, los ojos llorosos y unas cuantas lagrimas resbalando por sus mejillas rojas como un tomate. Sintió que algo dentro de su corazón se removía al verla así de vulnerable, de frágil. Soltó el aire que había estado conteniendo sin darse cuenta, se acerco a ella sigilosamente y la envolvió en sus brazos. Acaricio su cabello con suavidad para tranquilizarla y apoyo su mentón en su cabeza.

-Entre mi asistente y yo no hay nada que valla mas allá de una amistad. – comenzó a explicar. –Y en caso de que, por azares del destino lo hubiera, nunca te dejaría.- los sollozos pararon. -Sakura, no eres alguien a quien pueda dejar tan fácilmente.

Sonrió de lado.

-No puedo abandonar una persona tan importante en mi vida.

Sintió como si hubiera liberado algo que tenia atrapado desde hace días, con ello prácticamente le estaba diciendo a ella que no importaba cuan indiferente o lejos estuviera de ella, siempre estaría ahí para cuidarla. Solo esperaba que ella pudiera entenderlo sin necesidad de más explicaciones.

-No quiero quedarme sola – susurro.-solo tú puedes entender…

Itachi la abrazo fuerza para hacerla sentir lo que las palabras no podían explicar. Haruno tenía miedo, miedo de quedarse sola con toda la situación que los envolvía ambos actualmente, claro que él era el único que podía entenderla. Entender lo que es el dolor y la soledad aun cuando estas rodeado de tantas personas.

-Siempre voy a estar contigo…

Su último susurro lo hizo comprender que no importaba cuanto lo evitara, ella siempre estaría ligada a él, como si alguna especie de fuerza se empeñara en mantenerlos juntos. No importaba cuanto intentara cargar las cosas solo, Sakura siempre aparecería para hacerle ver que no debió ser así.

Que quizá no debía complicarse tanto la vida, y simplemente compartirlo con ella.

Después de todo, era el único que entendía, así como ella era la única que… entendía.

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¿y bien? Hasta aquí el capitulo… dios mio ¿Qué esta sucediendo?

¿sakura esta siendo un poco egoísta no lo creen?

Y bueno, ahora sabemos un poco mas de algunos personajes jaja

¡saludos!

¡nos leemos en la próxima!