La Saga crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer. La historia original es de Flamingo 1325. Este capítulo fue traducido por PiRRa y cuento con sus permisos para subir los capítulos de la historia.


Twice in a Lifetime Singer

Capítulo 11: Verdaderos Pensamientos

Bella POV

Edward quiere a otra mujer. Vino a casa, me vio y se fue. Me encerré aún más, sabía que mis ojos parecían aún más muertos de lo que antes estaban, Aunque ¿qué importaba? Mi marido quería a otra mujer, no importaba que fuera algo pasajero.

De repente sentí a Alice tensarse a mi alrededor. Forcé a mi mente a volver, quería saber que había sucedido.

La escuché decir a Jasper y Emmett que fueran a salvar a Edward. Me pregunté si ella habría decidido pararle para que no me dejara, pero no quise saber la verdad. Si ella tenía una visión, y él había tomado una decisión, ya estaba hecho.

Alice le contó a Rosalie su visión. Mi mente se inundó con más imágenes y pensamientos tortuosos al darme cuenta del efecto que tendría el que Edward fuera arrastrado lejos por otra mujer.

Sentí mi cuerpo empezar a temblar al darme cuenta de que todo se venía abajo. Edward estaba llorando en su coche, a un lado de la carretera, por esto. Estaba llorando porque quería demasiado a esa chica, pero intentaba igualmente no hacerme daño.

Y, aún peor, se quería quitar la alianza de boda. Quería quitarse el símbolo de nuestro amor. Quería esconder a Annabelle que había amado a otra. Quería parecer tan inocente como aquel día en el que me encontró. Quería reemplazarme.

Empecé a temblar más fuerte cuando el verdadero impacto de lo que estaba pasando me golpeó. Estaba siendo reemplazada. Mi perfecto, guapo, cariñoso adonis quería terminar conmigo. Él podía hacer todo con ella; si no me mató a mi como humana cuando intimamos, sabía que no tendría ningún miedo con ella.

Ella podría darle todo; todo por lo que yo había luchado. Todas sus pretensiones serían innecesarias.

Empecé a sacudirme violentamente, total y completamente perdida. Sentí los cuerpos de Alice y Rosalie intentando calmarme, pero solo parecía que estimularan a mi cuerpo y se sacudiera aún más.

Escuché a Alice llamar de un grito a Carlisle, pero no había nada que él pudiera hacer. Me preguntaba si incluso Edward podría salvarme ahora. Él codiciaba a otra mujer, no importaba como terminara su decisión.

Escuché a Carlisle preguntarle a Alice sobre qué había sido su visión, y supe que no podía soportar oírlo de nuevo. No podía soportar más pruebas de que quería quitarse la alianza. Empecé a gritar, intentando desesperadamente bloquear sus voces.

Mis gritos no fueron suficientes, y volví a oír los deseos de Edward de quitarse el símbolo físico de mi amor por él. Deje mi cuerpo a merced del dolor, y supe que estaba cayendo aún más.

Sentí mi cuerpo pasar a manos de Carlisle, y algo en si tacto me calmó suavemente. Me permití dejar de gritar, pero no pude reducir los temblores. Dejé que mis ojos volvieran a su antiguo estado, escondiendo el dolor y volviéndose muertos.

Carlisle puso su cara cerca de la mía, en un intento de tranquilizarme. Solo consiguió recordarme más a Edward, y tuve que luchar por evitar que el dolor abriera aquel agujero que se había cerrado hace 70 años.

Esme de pronto se puso en frente de mí, tomando mi cabeza entre sus delicadas manos. Intenté bloquear sus palabras, pero atravesó rápidamente mis defensas. Yo era su hija. Tenía que parar, por ella. Me relaje suavemente, permitiendo que sus palabras llenaran mi cabeza.

Pronto sentí que mi cuerpo había parado de temblar y volví a ser una masa sin fuerzas. Sentí que pasaba a manos de mi madre y me di cuenta de que sus ojos miraban intensamente a los míos. Intenté forzar una pequeña parte de mí a volver a mis ojos, pero no pude. Hacer eso significaría que estaba aceptando lo que estaba pasando, y no podría hacerlo.

Pronto escuché a Emmett irrumpir en la habitación, y sentí a Rosalie apresurarse hacia él. Me tensé en mi fuero interno, deseando que Edward aún mantuviera esa devoción por mí.

Le escuché explicar lo sucedido, y que él y Jasper iban a ir al instituto con Edward. Quise odiarle, por apoyar a Edward en esto, pero ese deseo pronto desapareció cuando sentí su gigantesca mano engullir la mía.

Él no lo supo, pero respondí a su tacto. Él podía ser grande y fuerte, pero también es increíblemente sensible y cariñoso. Hay una razón por la que Rosalie, que se centra tanto en sí misma, tiene tal devoción por él.

Emmett estaba de mi lado, aunque pareciera otra cosa. No estaba de acuerdo con Edward, pero sabía que debía proteger a su hermano y su familia. Sentí a Carlisle ponerme de nuevo en el sofá, pero no podía responder aún. No podía aguantar ver la pena en sus ojos.

Escuché a Alice decir mi nombre, pero no quise contestar. ¿Acaso sería para algo bueno?

El resto de mi familia se quedó conmigo, aunque no sabía por cuánto tiempo. Lo que aparentemente había sido menos de un día parecían cientos de años para mí. Estaba muriendo silenciosamente, y mi familia no podía salvarme.

Escuché a Carlisle convencer a los demás de que fueran a hablar con él a otra habitación; reluctantes, le siguieron.

Mis hermanos, quienes pensé que iban a protegerme, fueron con Edward para hablar con la otra mujer. El resto de mi familia se reúne lejos de mí, probablemente para discutir qué hacer conmigo.

Parte de mi la quería muerta; eso ciertamente aclararía la mente de Edward. Pero si realmente él la amaba, entonces no podía hacer nada. Él no mató a Jacob hace tantos años, a pesar de que yo sabía cuánto deseaba hacerlo. Cuando finalmente rompí toda relación con Jacob, él estuvo allí para consolarme, e insistió en que estuviera segura de que hacía lo que de verdad quería.

Si hubiera elegido a Jacob, él me habría dejado ir. Él me habría esperado hasta el día en que Jacob imprimara y fuera forzado a dejarme, y nunca habría demostrado todo el dolor que eso le habría causado. Le debía la misma cortesía a él.

Lo había dado todo por él, pero él me había devuelto 67 años de dicha. Nunca habría sido tan feliz si hubiera seguido siendo humana. Él me había dado tanto, que le debía este pequeño gesto.

Sabía que no podía quedarme en la familia si la escogía. No podría continuar viéndole cada día con ella; incluso si él no la transformara, no podía soportar tampoco verle decidirse por mí y ver como se moría por dentro por no estar con ella. Y si él se marchara, no podría ver la tristeza de mi familia. El último en llegar es el primero en salir ¿no? Así que, estoy fuera.

El pensamiento de ser dueña de mi existencia, de estar completamente sola en el mundo, era terrorífico. Seguro que tenía el control suficiente, pero la mayor parte había sido gracias a mi familia. No sabía si sería lo suficientemente fuerte por mí misma. Como imágenes mentales, las vidas de las personas que pude haber arrebatado pasaron por mi mente, en una de ellas me vi matando a Annabelle. No sólo matándola, sino haciéndolo delante de Edward.

Ante aquellos horribles pensamientos que estaban atormentando mi mente, empecé a temblar suavemente. Sabía cuando daño estaba causando a mi familia ahora mismo, y sabía lo que tenía que hacer para arreglarlo. No dejaría que esta familia se rompiera por mi culpa. No sabía si podría perdonar a Edward algún día por esto, a pesar de su experiencia con Jacob en el pasado.

Me forcé a volver, y eventualmente encontré la fuerza para sentarme. No me podía quedar allí, en aquella casa llena de recuerdos. No podía hacer como si las cosas dentro de mi estuvieran bien, había sido apuñalada.

Hice la única cosa que sabía hacer: correr. Muy despacito, fui hacia la puerta principal. La dejé abierta, no quería hacer ningún ruido. Eché una última mirada a la casa donde mi familia se quedaría y me moví rápidamente hacia los árboles.

Era rápida; podía seguir el ritmo de Edward. Sabía que era el único que podría haberme cogido, pero estaba demasiado ocupado con otra chica.

Pensé en ir al instituto, pero no quería tentarme, si la mataba Edward nunca me lo perdonaría. Parte de él siempre se preguntaría que habría pasado, y parte de él siempre estaría dolida conmigo por aquello.

Tampoco iba a dejar que esa humána me hiciera romper mi record. Incluso aunque no bebiera su sangre, me consideraría manchada si la matase, como hizo Rosalie con Royce y sus amigos.

Me esforcé por correr aún más rápido, forzando cada uno de mis músculos al límite. No tenía idea de dónde ir, solo sabía que tenía que ir tan lejos como me fuera posible.

Corrí hacia la carretera, parando al notar el glorioso olor de Edward. De pronto me di cuenta de que era allí donde había ocurrido el accidente. Lo habían limpiado, y solo quedaban unos pocos restos y fragmentos. Escuché por si se aproximaba algún coche antes de pararme donde él habría intentado quitarse la alianza.

Reprimí un sollozo cuando pasé mis dedos por las piezas de los faros de su querido coche. Quizás eso habría sido una dulce venganza, pero eso me hacía sentir intranquila. Me metí en el bolsillo algunos pedazos, algo para recordar los buenos tiempos que habíamos pasado en el coche, y para recordar que no tendría más buenos momentos con otra mujer en él.

Me volví a esconder entre los árboles y continué corriendo, hacia el oeste. Era temprano, pero si tenía suerte habría algunos osos despiertos aún en las montañas. Quizás eran las constantes bromas que Edward y yo hicimos cuando era humana, pero me puse de parte de Emmett, los osos eran mis favoritos.

Me alejé más y más rápido, queriendo estar lejos de donde sabía que Edward había cometido su última traición tan pronto como pude.

Finalmente llegué a las afueras de las montañas Rainier, y bajé el ritmo. Me adentré más en las montañas, buscando alguna señal de osos. Me crucé con un ciervo y un coyote, pero no estaba interesada en ninguno de ellos. Ahora mismo quería una lucha.

Sonreí de oreja a oreja, de todas maneras, cuando escuché el familiar sonido de un gato montés. El favorito de Edward; de algún modo, era irónico. Me dirigí hacia el sonido, inmediatamente captando su olor. Le aceché, y luego embestí contra él. Forcejeé con él manteniéndolo contra el suelo, estaba siendo una lucha dura.

Sentí sus garras intentar arañarme varias veces, pero pronto había roto su cuello. Presioné mis dientes contra su cuello y empecé a beber la caliente y dulce esencia que tenía en su poderoso cuerpo. Una vez su cuerpo estuvo seco, e sentí algo mejor. La resolución en mi decisión definitivamente se acrecentó.

Aún queriendo una batalla de verdad, continué deambulando por la sierra, con la esperanza de encontrar un oso. Ese deseo, de todas maneras, se esfumó cuando capté la esencia de Edward. Era muy tenue, pero estaba ahí. Pronto encontré un claro, y rápidamente me di cuenta de que allí era donde había venido cuando salió corriendo.

Aquí era donde mi marido se escondía mientras pensaba en otra mujer. Aquí era donde mi marido tomó la decisión de volver, pasar la noche viéndola dormir a ella y no a mí. Aquí es donde mi marido inconscientemente se comprometió a sí mismo con ella.

Sentí un sollozo sobrevenirme, y pronto estaba hecha un ovillo en la suave y húmeda tierra. Me quedé allí probablemente una hora, sin capaz de sobrellevar la idea de que verdaderamente no me quería.

Sabía que necesitaba salir de allí, ese lugar no estaba ayudándome en esa situación. Me puse de pie, preguntándome dónde debería ir. Entonces la realidad me golpeó, estaba cerca de Forks. Me encontré preguntándome sobre Jacob, pero sabía que no podía acercarme a la línea del tratado.

Primero, porque realmente no deseaba morir; al menos por ahora. Aunque puedo asumir que actualmente no estarán en fase. Pero no podía hacerle eso a Jacob. Podía estar siendo feliz ahora, o había muerto en la miseria. No quería interrumpir su vida.

Corrí hacia Forks, luchando contra la urgencia de volver a la preciosa mansión. Sabía que había demasiados recuerdos en esa casa; no podía hacerme eso. El único lugar al que conocía era la casa de Charlie.

Corrí por el bosque, llegando al final a un terreno olvidado. Sentí una parte de mi corazón romperse cuando vi que la casa había sido demolida, y por el estado del terreno, había sido un terreno vacío por bastante tiempo.

Sentí que mis piernas se movían hacia el terreno, y me senté en medio de la suciedad. Dejé que todos los recuerdos de Charlie me inundaran, echándole de menos más que nunca. Sabía que mi muerte le había roto; nunca se recuperó completamente. Me pregunté cuanto tiempo después de su muerte habían demolido la casa, pero decidí que eso no importaba.

Más y más recuerdos se precipitaron sobre mí, pensé en todas las noches que Edward pasó en mi habitación. Específicamente, pensé en la primera noche. Él finalmente se deshizo de todas las barreras, y me dejó ver su "yo" real. Al menos tan real como me permitió mientras fui humana.

Antes de darme cuenta, estaba corriendo hacia nuestro prado. Sabía que me arrepentiría, pero tenía que hacerlo. Llegué al final de la carretera y me paré. Tomé aliento, que parecía más necesario de lo que debería serlo en este punto, y seguí corriendo hacia el prado.

Cuando llegué, solté un grito sofocado. Era tan milagroso como lo había sido el primer día. Si acaso, el tiempo había incrementado su belleza. Pasé mis manos por los árboles, recordando el que golpeó. Finalmente me senté en el medio del prado, dejando que los sollozos sin lágrimas me envolvieran.

Me quedé allí tanto tiempo que no estaba segura de cuanto, hasta que el viento se levantó. Capté el olor de Emmett y Rosalie. De alguna forma me habían encontrado. Entrando en pánico, me levanté rápidamente y salí corriendo, lejos de la carretera. Anduve haciendo zigzag, con la esperanza de que no tuvieran éxito siguiendo mi rastro.

Sin saber qué hacer, decidí ir al lugar que finalmente entendí que se encontraba el verdadero amor de mi familia. Fui al lugar que me devolvería a ellos, o me partiría en dos.

Emmett POV

"¿A dónde vamos?" preguntó Rosalie, que nunca había visto el prado.

"A su prado."

Abruptamente se paró.

"¿Qué?" pregunté, sin saber por qué se había parado.

"¿Por qué iría allí?" preguntó Rosalie, con molestia en sus ojos.

"¿Qué quieres decir?" pregunté, sin saber porque le parecía tan insólito.

"¿Por qué se haría eso a sí misma?"

"Ella le ama, Rose. Es donde ella le dijo por primera vez que le amaba, y donde él finalmente se deshizo de sus barreras."

"Lo sé. Emmett, ella no puede perderlo. No puede con esto. ¿Por qué crees que corre? Ella piensa que ya lo ha perdido."

La estreché entre mis brazos.

"Rose, tenemos que encontrarla. Da igual las razones que tenga, necesitamos encontrarla."

"Es su lugar especial, Emmett. No deberíamos ir allí."

"Rose, Edward está tan convencido de lo del perro que no está considerando otro lugar al que ir. Nos dijo que fuéramos a su casa por una razón; no está pensando en nada más que si ella ha vuelto o no con Jacob."

"¡Ella debería!" Siseó Rosalie, con su cara contra mi hombro.

"No, no debería, y lo sabes." Dije, haciéndolo lo mejor que podía para consolar a mi esposa. Ella no lo admite, y es raro que me deje ver los verdaderos efectos que provocó en ella, pero la traición de Royce aún la recorre por dentro.

"Emmett, el quiere a otra mujer. Aún si escoge a Bella, el daño está hecho. ¿Qué se supone que va a hacer ¿Decir, vale, te dejo volver y las cosas vuelven a estar bien? Esto la va a atormentar por el resto de la eternidad. Ella siempre se estará preguntando si él habría preferido a la otra chica, y estará preocupándose de que esto vuelva a ocurrir otra vez."

La acerqué más a mí, sabiendo lo destrozada que estaba realmente por todo esto.

"Rose, necesitamos encontrarla. Nunca ha estado sola. Por favor, ella no sabe que hacer por si misma, ni siquiera lleva dinero. Aunque elija huir, por favor, por mi paz mental, al menos tenemos que ayudarla."

Dejé a Rosalie asentir contra mí, abrazándola más fuerte antes de soltarme.

Nos dimos la mano y corrimos hacia el prado. Podía olerla de nuevo, pero era un rastro muy débil. Empecé a preocuparme porque ella hubiera comenzado a moverse más rápido.

Llegué al claro, y casi caí al suelo cuando me di cuenta de que Bella se había ido. Había estado sin duda alguna allí, pude ver el hueco en el suelo en el que ella se había hecho un ovillo. Se acababa de ir ahora mismo.

"Ella está dejándose completamente al dolor," dijo Rosalie en voz baja mientras se arrodillaba en el perturbador hueco.

"Lo sé. Vamos, sigamos buscando."

"¿Deberíamos llamar a los demás?"

"No. Dejemos que Edward se imagine esto por si solo." Dije con tono amargo.

¿Cómo no podía ser capaz de saber a donde iría ¿Por qué pensaba él que ella volvería con el perro, después de todos estos años? Aún si siguiera vivo, sería muy viejo probablemente.

Ella asintió, me tomó de la mano y seguimos. Pronto capté de nuevo el olor de Bella, pero estaba disperso. Rosalie y yo fuimos más despacio, expandiéndonos un poco. No nos tomó mucho tiempo darnos cuenta de que no estaba corriendo en línea recta.

Continuamos lo más recto posible de todas maneras, vislumbrando el rastro que nos guiaba. Nos metimos en una pequeña parcela de árboles que nos era familiar, y fuimos más despacio.

"¿Qué pasa?" me preguntó, aunque vi que ella, también, empezaba a darse cuenta de dónde estábamos.

"Vamos a ir despacio, pero creo que ya sé donde está." Dije agarrándola por la cintura con mi brazo.

"Yo también," contestó Rosalie. "Pasaron tantas cosas aquí."

"Lo sé. Esperemos que se dé cuenta de lo mucho que nuestra familia la ama, y siempre la ha amado estando aquí."

Salimos por el claro lentamente, y me sentí aliviado cuando vi a Bella de pie en el medio de allí. Empecé a caminar hacia ella, pero ella se dio la vuelta lentamente. Había fuego en sus ojos, y me quedé congelado. ¿Qué le había pasado a mi hermana?


Bueno, en verdad ya era hora que Bella corriese... detesto a Edward T.T