Disclaimer:

Las obras de Harry Potter ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de J.K. Rowling. Solo es de mi autoría la trama de esta historia y no autorizo su publicación, entera o parcial, en otro sitio sin mi consentimiento.

Como no he contestado sus reviews por razones de enloquecido estudio, no crean que las olvide, aquí va:

Francesca Salazar: como siempre gracias por tu review y espero que no te desilucione Draco hoy, se venía portando taaan bien.. espero tu opinión, sabes que siempre me haces pensar.

Cari: si, Draco se está enamorando, pero es orgulloso para reconocerlo (es muy Sly) y además no olvidemos que es un sentimiento nuevo, totalmente desconocido para él que es tan Mafoy (no olvidemos tampoco la exigente y fría crinza de Lucius, el cual también se está reformando ahora gracias a los regaños de Narcisa). Y si, habrá más momentos, pero la boda se acerca jeje.

Ntyob: Yo pienso lo mismo, tener que pasar tu vida por obligación con alguien debe ser frustrante. Veremos cómo se las arreglan ello, ¿podrán, o acabaran pidiendo el divorcio si logran cumplir el contrato?

Chiara polarix edelstein: Gracias por comentar, y sí, poco a poco Draco se da cuenta de que tiene sentimiento. ¿Qué sentirá Luna? No olvides comentar.

Amandacastellanos: Gracias, espero que sigas comentando y que te siga gustando la historia. Espero tu opinión de este cap.

Rinnitix: Lo sé, son algo cortos los capítulos porque entrego por semana y no me dan los tiempos, para hacerlos más largos debería entregar por quincena… imagino que sí, debe ser realmente hermoso, justamente la próxima semana rindo Historia de Mexico (no sé tanto como crees) así que deséame suerte.

Advertencia: Hoy ingresa un nuevo personaje, a ver qué les parece juajaja (eso pretendía ser una risa siniestra)

Capítulo 11.

El sábado llego, Draco y Luna no habían establecido ningún hábito para ese día, ni tampoco para los domingos, puesto que no tenían clases.

Esa mañana Luna decidió desayunar en su mesa de Ravenclaw. Un apuesto muchacho de cabello rubio-rojizo vestido con los colores azul y verde se aproximó al lugar en donde Luna estaba y se sentó a su lado.

—Hola —la saludó el apuesto muchacho—.

—Hola —respondió la pequeña rubia, algo distraída y sorprendida porque alguien de su casa le hablara, situación que era muy poco frecuente—.

—Soy Chris McKinley, el otro prefecto de Ravenclaw ¿recuerdas?

—Sí, claro. ¿Has tenido problemas con tus rondas? O ¿Le sucedió algo al pequeño Colin?

—No, claro que no. Pero pronto haremos las rondas juntos, McGonagall cree que es mejor así. Te avisaré cuando sepa los horarios.

—De acuerdo, gracias. Eres muy amable.

—Pero no es por eso que me he acercado a ti, supe que has estado ayudando a Colín con sus tareas y quería agradecértelo.

—De nada, Theodore Nott también ha estado ayudándolo, es lo que hacemos en las clases de apoyo.

—Si lo sé, pero él te admira a ti, y Harry Potter claro. Es por eso que te traje un presente, es muy importante para mí que dediques tu tiempo en enseñarle a mi pequeño primo —dijo el joven tendiéndole un paquete pequeño.

—Muchas gracias, ¿qué es? —preguntó Luna curiosa y emocionada con su paquete, orgullosa de que sus clases hubieran sido de ayuda.

—Ábrelo, son varitas regaliz y chocolate. Espero que te gusten.

—¡Oh! Me encanta, adoro el chocolate —dijo muy alegre ella.

Luna abrió el paquete y le ofreció una a su compañero de casa.

—Gracias y lamento no haberme presentado antes contigo —el joven agacho un poco la cabeza —Colín tenía razón, eres muy amable. No debí hacer caso a los comentarios de otros alumnos.

—¿Te refieres a los que dicen que estoy loca y visto raro? —el chico abrió la boca sorprendido de que ella lo tomara tan a la ligera— Los he oído, pero no me preocupa. Todos somos diferentes y tenemos distintas ideas. Yo, por ejemplo, creo que existen muchos animales mágicos sin descubrir.

Desde la mesa de Slytherin un par de ojos grises observaba la escena con un rostro imperturbable.

—Draco te estoy hablando, sería educado que me escuchases.

—No fastidies Blaise.

Ante la respuesta de su amigo, Blaise siguió con sus ojos la mirada de Draco para descubrir el problema.

—Creo que alguien intenta conquistar a tu prometida Dragón —se burló el moreno.

—No se atrevería. Todos saben que estamos por casarnos, y sólo ustedes y los babosos Gryffindor amigos de ella saben los verdaderos motivos.

En ese momento el joven Ravenclaw le entregaba a Luna la caja de obsequio y ella sonreía complacida.

—Creo que si se atrevió —ironizó Blaise— Los Gryffindor también observan —comentó viendo hacia la mesa escarlata y oro.

—Draquito, no le hagas caso a Blaise, es un tonto. Además Chris McKinley no es tan apuesto como tú, aunque no está nada mal —dijo Pansy arqueando una ceja mientras observaba al Ravenclaw— ¿Porque no vas allá y le recuerdas sutilmente que ella es tuya ahora? Abrázala, bésala y listo —aconsejó Pansy—.

Draco dirigió su mirada a la mesa roja y dorada, donde Harry Potter y la Comadreja lo miraban con burla.Nadie, y mucho menos ellos, se burlarían de él por causa de un idiota inconsciente que se atreviera a coquetear con su prometida. Que él no la quisiera, que jamás hubiera pensado siquiera en elegirla y que ella estuviera bastante chiflada, no cambiaba las cosas. Era SU prometida y él debía ser respetado como tal. Además «¿Desde cuándo la lunática podía resultarle atractiva a alguien? Si hasta los Gryffindor la consideraban rara, y no es que ellos fueran precisamente normales».Una voz en su cabeza le recordaba: «A ti ya no te parece tan rara, ni desagradable». «Realmente importa un bledo lo que me parece, ni lo que los Gryffindor consideren, ni lo qué el maldito Ravenclaw quiera con ella, por mí que se case él con ella, pero mi orgullo está en juego, claro, además de la fortuna de mi familia».

Se levantó con toda la elegancia que lo caracterizaba y sin expresión en el rostro que denotara su molestia.

Con paso elegante y decidido se acercó a la mesa de Ravenclaw, ante varios ojos atónitos y chismosos que observaban la escena en el comedor. Luna comía una de las varitas que le habían sido obsequiadas, y el joven hacía lo mismo con una sonrisa pintada en el rostro.

Posó sus manos delgadas pero fuertes en los hombros de ella.

—Hola Draco, ¿Quieres desayunar con nosotros? —preguntó la chica de ojos soñadores al tiempo que se volteaba hacia el blondo, quien aprovechó el momento y se inclinó para besarla suavemente en los labios—.

—Hola Luna —susurró sobre sus labios—.

Por primera vez Luna se sintió confusa, Draco la hacía estremecerse cuando se acercaba demasiado, de un modo tan…intimo, y eso nunca le había pasado antes. Draco podía resultar muy sexy a pesar de que su cercanía parecía tan inocente. La sonrisa del Ravenclaw se borró de inmediato, y su incomodidad fue aún más evidente cuando Draco dirigió su mirada hacia él.

—Draco, él es Chris, Prefecto de mi casa. Ha sido muy agradable conmigo hoy —de eso a Draco no le cabía la menor duda —su pequeño primo va a mis clases de apoyo. Chris, él es Draco…

—Su Prometido, así que si no te importa —el tono de voz era casual, pero la mirada del Slytherin indicaba que si no se iba pronto sería hechizado —Luna ¿Quieres dar un paseo por los jardines? El clima está bastante agradable.

—Yo debo ir a mi práctica de Quiditch —murmuró el Ravenclaw.

—Claro. Adiós Chris, gracias por el obsequio. Nos vemos luego —lo saludó Luna feliz de tener un compañero tan amable, un posible nuevo amigo—.

Draco la tomó firmemente de la mano, con más fuerza de la necesaria y se mantuvo en silencio.

—¿Por qué estás molesto?

«¿Realmente se atrevía a preguntarle eso?» Era evidente porque estaba molesto. A veces no lograba descubrir si le tomaba el pelo o realmente era ingenua. No, no existía nadie tan ingenuo como para no darse cuenta…

—A veces no sé si eres tonta o sólo lo aparentas. Podrás ver bichos imaginarios, pero el coqueteo con el Ravenclaw era bastante real, y no es que me interese, pero no dejaré que me hagas lucir como un idiota frente a todo este estúpido colegio. Aunque la idea no me guste, eres mi prometida y más te vale comportarte como tal.

Mientras hablaba atravesaban el jardín, Draco había empezado a apurar el paso e iba tirando de su mano.

—Chris McKinley sólo fue amable conmigo, estaba agradecido porque ayudo a su primo favorito con las clases de apoyo mágico.

—¡Por supuesto! —repuso irónico— y fue por eso que te obsequio esos asquerosos dulces. Me pregunto si también se los habrá regalado a Nott —teatralizó—.

—Sí, fue por eso. Pero a mí me parecieron bastante ricos.

«¡Eso ya era el colmo! Una insignificante loca no iba a burlarse de él».

Se detuvo de golpe junto al árbol cercano al lago, donde Luna solía sentarse, aun tomando con fuerza su muñeca y acercándola a él hasta hacerla chocar contra su pecho.

—¿Acaso te estás burlando de mí? ¿Crees que ese idiota se hubiera acercado a ti sabiendo que eres una lunática si no fuera porque mi madre hizo que dejaras de usar esa ridícula y horrenda ropa, si no fuera porque te consideran una heroína de guerra amiga del cicatrizado y si no fuese porque creen que si yo, un apuesto heredero de la familia más rica e importante del mundo mágico, soy tu prometido es porque vale la pena mirarte? Nunca has sido lo suficientemente importante como para que alguien pensara siquiera en hablarte, hasta ahora —siseó suave para no ser escuchado si algún otro alumno pasaba cerca—.

Los ojos de él eran hielo impenetrable, más que nunca. Ella levantó sus ojos hacia Draco, su brillo soñador se había opacado, pero su expresión no demostraba rasgo de dolor ni enojo alguno. Lo miró como si viera su alma, y eso lo incomodó al punto de soltarla como si su piel le quemara.

Ella hizo una mueca de dolor y esbozo una sonrisa triste. Fue entonces que él notó el daño que le había provocado, pero antes de poder decir algo ella habló con su tono habitual mientras se masajeaba la muñeca enrojecida.

—Tienes razón, nunca he sido importante para los demás —afirmó— ¿sabes? Harry ha sido mi primer amigo —sonrió tristemente al decir eso, como si recordara algún bello momento— pero aún así, Chris McKinley sólo fue amable conmigo, no hace falta que seas cruel o me lastimes sólo porque tienes miedo de lo que los demás digan. Sé que estamos prometidos y que serás mi esposo aunque no sea nuestra decisión, y te respeto y seré fiel como tal.

Las palabras de él le habían dolido, generalmente era inmune a las crueldades que muchos le decían, pero esta vez había sido diferente. Había guardado la esperanza de ya no ser una lunática, de no ser tan insignificante a los ojos de él después de haber compartido momentos agradables, pensó que podrían llevarse bien después de todo. Pero había dolido y en parte sospechaba que se debía a que había empezado a apreciar la compañía del chico.

—Adiós Draco —susurró casi inaudible—.

Él se quedó parado en el mismo lugar, entre sorprendido y culpable. Sorprendido porque había pretendido dañarla cruelmente con sus palabras, realmente quería que sufriera por atreverse a contestarle de ese modo, como si se burlara de él. Pero ella no había mostrado señales de sentirse afectada, excepto por sus inquietantes ojos, en los que por un momento le pareció ver tristeza y dolor. Cualquier otra chica se hubiera ofendido o largado a llorar, o lo hubiera hechizado, pero lunática en vez de eso lo miró a los ojos como si lo atravesara, como si pudiera ver más allá de su cuerpo, dentro de su alma. Aún así sabía que su veneno le había afectado, le había dicho que no hacía falta que la lastimara… «¿Se referiría a la muñeca que le apretujo o a todo lo que le había dicho?» Y he ahí la culpa, un sentimiento extraño para él, pero la había dañado físicamente sin proponérselo.

Ella se giró y caminó hasta el árbol para luego sentarse y sacar un ejemplar del Quisquilloso que puso del revés.

No quería estar cerca de él, se perdió en sus pensamientos en vez de hacer su búsqueda habitual en la revista.Draco había dicho la verdad,lo sabía,pero ser despreciada nunca había dolido tanto antes. «Qué extraño»,pensó. Sentía un dolor leve en el pecho y los ojos le picaban, la extraña felicidad que sentía cerca de él había dado paso a ese dolor, parecido al que sentía cuando estaba triste por pensar en su madre.Las personas que uno quiere pueden provocar ese dolor,y entonces lo entendió: quería a Draco Malfoy.

Draco, por su parte, se quedó clavado en el suelo. Su furia había desaparecido en un pestañear y sentía culpa por haberla dañado, casi nunca sentía culpa y no sabía cómo encarar ese sentimiento.«¡Maldición!

Ella no le había gritado, ni había llorado, pero en sus ojos la ausencia de brillo lo alertó. Se estaba acostumbrando a la presencia de ella, y ahora que lo pensabatal vez si era posible que Luna fuera demasiado inocente y no pensara en las intenciones del idiota del Ravenclaw o les restara importancia, si por lo general era brutalmente sincera.

Se acercó al árbol y la halló con la mirada perdida, más que de costumbre. Se acomodó en el suelo y sin pedir permiso posó su cabeza en las piernas de ella como ya se había acostumbrado a hacerlo durante muchas tardes. Ella se sobresaltó, saliendo apenas de su estado pensativo, y sintió el impulso de alejarse de él, pero no quería provocar otra oleada de enojo en el rubio, estaba cansada y algo le decía que era mejor quedarse, que él no era tan malo.

—Ya no estás enojado —dijo—.

—Sólo espero que cumplas lo que dijiste si no quieres que esté enojado (refiriéndose a lo de respetarlo y serle fiel) —hizo una breve pausa— Y no me gusta que te relaciones con ese Ravenclaw —lo último lo dijo sin pensar, pero era verdad, le molestaba que ese idiota rondara a Luna por motivos en los que ahora no quería ahondar. Se estaba empezando a preocupar«¿Desde cuándo era Luna y no Lunática?»

Ella no le contestó, y el silencio incomodo los invadió.

—¿Por qué lees la revista del revés? —preguntó él rompiendo el silencio, ya que era evidente que ella no iba a hablar de nada después de lo sucedido—.

—Mi padre deja mensajes para mí o adivinanzas. Sólo debo voltear la revista y leer las palabras escondidas en la sopa de letras para niños.

—Entiendo, creí que era sólo por…

—Soy rara —lo cortó ella haciendo uso de su sinceridad.

—Capricho iba a decir —sí, creía que era una más de sus rarezas, pero no le diría algo ofensivo de nuevo, al menos no hoy—.

Ella hizo a un lado la revista para verlo mejor y él recordó como había lastimado su mano. No era de los que piden perdón, no recordaba haberlo hecho nunca, pero sabía que debía hacerlo de alguna forma. Así que tomó la mano de ella en una suave caricia y la observó con el ceño fruncido.

—¿Duele?

—Un poco. Yienes fuerza —ella agachó la mirada para verlo—.

—Estaba enojado —quiso excusarse, aunque sabía que no había excusas válidas. Ni siquiera había notado que la lastimaba, pues ella no se había quejado de su fuerte agarre—.

—Eras cruel —los ojos azules de ella lo acusaban y se sintió pequeño— Eres cruel cuando te enojas o no obtienes lo que quieres.

—Siempre soy cruel. No volverá a pasar.

—¿No volverás a ser cruel?

—No volveré a lastimarte así —señaló su mano—.

—Oh

Era lo más parecido a un "lo siento".

—Está bien, quizás con suerte también dejes de ser cruel.

«Quizás contigo»,pensó en algún lugar escondido de su mente

No olviden los review! Hemos llegado a los 35, estoy entre los 22 Draco-Luna con más reviews, ayúdenme a salir del puesto 22 ): jeje