NOTAS: Gracias por aguardar pacientemente por el nuevo capítulo, siento la espera. Espero que les guste. Intentaré tener listo el siguiente capítulo en unos días.
Diez individuos se abalanzaron sobre ella cuando puso su mano sobre el hombro de Lauren. Ella golpeó en el pecho a uno de ellos con una patada, su puño voló hacia el rostro de otro que se acercó por su derecha y empujó a un tercero contra el verdugo, aprovechando la situación para arrebatarle la espada a éste. Entonces, se dio la vuelta ágilmente y el arma rozó en el pecho del hombre que trató de atacarla. Ella sintió la resistencia de la carne mientras la sangre de su agresor salpicaba el suelo cuando la hoja recorrió su torso. La sala se enmudeció ante los gritos de doler del hombre, que caía de rodillas al suelo llevándose las manos a la herida. Entonces, el ataque por parte de los demás cesó y la propia Ash retrocedió cuando la hoja manchada de sangre se alzó hacia ella.
—Antes de que se forme una montaña muy desagradable de cadáveres en esta sala, quisiera decir que lo único que quería, era aclarar que esta humana es inocente —dijo sosteniendo el arma firmemente.
—Eso es falso —la incriminó la Ash.
Lauren elevó la vista hacia su salvadora. Vio dibujado en su piel unos símbolos rúnicos que brillaban tenuemente. Su boca se abrió sorprendida, jamás había visto a una valquiria luchar en todo su esplendor. Era fascinante comprobar que lo que había leído sobre ellas era real. Tamsin parecía más rápida, poderosa y hábil de lo que recordaba Lauren. Sus movimientos eran precisos y de una agilidad y flexibilidad deslumbrantes. Incluso la propia Ash estaba asombrada por semejante maestría a la hora de luchar. Sin embargo, Lauren no sabía si estaba más sorprendida de la exhibición del potencial de la valquiria o de que estuviera interviniendo a su favor.
—Puedes permitirme mostrarte las pruebas y que me lleve a la doctora conmigo o puedo llevarme simplemente a la doctora —anunció con cierta arrogancia.
Los presentes guardaban silencio, pero era imposible no sentir el miedo en el ambiente, incluso en la firme mirada de la líder fae, que observaba a Tamsin de manera cauta.
—Aunque Lauren fuera inocente y tuviera que perdonarle la vida, sigue siendo de mi propiedad —le espetó la Ash tratando de mantener la autoridad.
—Quizá estuvieras un poco ocupada urdiendo los hilos para hacerte con el poder —dijo la valquiria bajando el arma—, pero el Morrigan ha anunciado que la doctora Lewis estará bajo su protección por posibles represalias hacia su persona, sabe demasiadas cosas sobre los faes y es muy valiosa. Como los ancianos están muy ocupados escondiéndose como ratas cobardes, pues no hubo demasiada objeción.
La líder fae la miró desconfiada. Tamsin soltó la espada, cayendo al suelo con gran estruendo, rebuscó en uno de los bolsillos de sus vaqueros y sacó un pendrive que ofreció a la otra mujer.
—Aquí están todas las pruebas que demuestran que lo que digo es verdad —insistió.
—¿Podemos discutir esto en privado? —le dijo la otra mientras tomaba lo que le dio.
Tamsin se encogió de hombros. Acto seguido, tomó a Lauren bajo el brazo con cuidado y la puso de pie. En seguida, dos secuaces de la Ash dieron un paso hacia ella y la valquiria dirigió una mirada de fastidio hacia la líder de la Luz.
—¿En serio quieres que acabe con todos tus guardias? —le dijo la rubia fae—. Con los tiempos que corren no es conveniente para ti.
—Dije en privado. Ella se queda aquí —le contestó la Ash molesta.
—No —le respondió negando con la cabeza—, no soy tan idiota para dejarla aquí sola. Ya sabes qué condiciones he puesto y no me apetece mancharme de sangre, esta camisa es mi favorita.
La mujer asintió con mucha resignación y pidió a alguno de sus hombres que mantuvieran la sala en orden y en calma. Entonces, se dirigieron al pequeño cuarto que la Ash había procurado como su despacho temporal. Cuando las tres estuvieron allí, la líder de las Luces se aseguró de que la puerta estuviera bien cerrada. Luego, caminó hasta su silla de piel y se sentó sobre ella, fingiendo aparente calma.
—No puedo permitir que te vayas con ella, los faes buscan un culpable —dijo lentamente—. Ellos necesitan estabilidad.
—¿Así que has planeado todo esto para tu propia conveniencia? —la acusó Tamsin—. ¿Esta es tu manera fácil de llegar a ser Ash? Y luego dicen que los de las Sombras somos los tipos malos.
La Ash comenzó a reír sarcásticamente ante su comentario. La valquiria se cruzó de brazos mientras la miraba con un gesto serio lleno de indiferencia. Lauren permaneció en silencio, sin apenas moverse, aún aturdida por todo lo que estaba sucediendo.
—En serio, Tamsin, ¿qué quieres? ¿Hacerme sentir culpable? —le dijo aún riendo—. Los demás solo buscan poder, lo que yo quiero es un verdadero cambio, un compromiso por parte de los faes para poder convivir con los humanos sin comprometer nuestra existencia. Para ello, hay que arreglar este desastre y eso conlleva tomar algunas decisiones. No se trata de lo que yo quiera hacer, es sobre lo que se debe hacer por el bien de los nuestros.
—Tu mierda de política no me importa, así que ahórrate tus discursos baratos para esos idiotas de ahí fuera. La doctora Lewis ha sido declarada bajo protección de las Sombras y si te atreves a tocarle un pelo se considerará un ataque de las Luces, y tú no quieres una guerra estúpida, ¿verdad?
—Me sorprende que de repente las Sombras se hayan vuelto tan compasivos con los humanos. Felicidades para los tuyos, pero si no soy yo quien acabe con su vida, será la gente de ahí fuera —dijo con cierta arrogancia la Ash—. Están convencidos de que es una traidora y ni siquiera yo seré capaz de detener su sed de venganza. Por otra parte, me da igual lo que diga tu jefe, he condenado a la doctora con razones de peso y mi palabra se va a cumplir, incluso los tuyos estarán de mi parte en esto, tú lo sabes, no me costará demasiado convencerlos.
—Vale —respondió la otra apoyándose sobre la mesa de la Ash con las dos manos—. Entonces, te recomiendo que seas igual de ingeniosa y de convincente a la hora de contarles que Lauren Lewis es inocente y no debe morir, porque si no, de lo que vas a tener que rendir cuentas va a ser de tu turbio pacto.
—¿De qué hablas? —preguntó frunciendo el ceño.
—No juegues conmigo, sabes perfectamente de lo que hablo —le dijo con una sonrisa altanera en su boca—. Tú y yo tenemos un amigo en común y no creo que les guste demasiado a tus colegas de las Luces, y menos aún los tratos que andas haciendo con esa persona para llevar a cabo tu escalada de poder. Ahora, si me disculpas, debo llevarme a la doctora. Que tengas un buen día, Ash —concluyó tomando a Lauren del brazo y saliendo de la habitación.
La gente las miraba con miedo, furia e impotencia, mientras caminaban entre ellos hasta la salida. Oyeron murmullos, pero nadie se atrevió a decirles nada directamente. La piel de Tamsin aún brillaba, aunque los símbolos se iban apagando poco a poco. La valquiria la llevaba hasta el exterior, todavía tenía las manos atadas a su espalda y caminaba a su lado torpemente. Lauren la miró de reojo y vio un gesto firme y serio, había algo diferente en su expresión, y sintió que Tamsin estaba ocultando algo, pero por un momento no le importó, la había liberado.
Su viaje hasta la ciudad lo hicieron en silencio. Lauren se quedó dormida después de unos minutos en el asiento del copiloto. Tamsin observó de reojo el aspecto demacrado de la doctora y los rastros de sangre seca en su rostro y cuello. Tomó aire mientras un sentimiento de miedo se apoderaba de ella. Él la había forzado a liberar a la humana de las Luces y a salvar su vida. La incertidumbre por conocer cuál era su plan estaba aterrando a la valquiria. No quiso pensar en eso, tenía que entregar a la doctora a Morrigan como Él quería y esperaba que luego no tuviera que hacer nada más, pero sabía que eso no iba a ser así. Trató de mantener su atención en la carretera en su camino a la ciudad. Vio el sol en el horizonte porque comenzaba a anochecer.
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—Lauren, eh. Despierta —escuchó decir.
La doctora abrió los ojos con dificultad y vio una figura borrosa a su lado. Se quejó cuando sintió todo su cuerpo entumecido y dolorido. Estaba exhausta, apenas podía moverse. Escuchó a Tamsin murmurar algo y sintió como la tomaba entre sus brazos para sacarla del coche. Lauren quiso preguntarle muchas cosas, pero simplemente apoyó la cabeza sobre su hombro y cerró los ojos. La valquiria la llevó en brazos hasta algún lugar. Ella estaba demasiado cansada para preocuparse por algo.
—Estamos en la ciudad —trató de explicarle Tamsin, como si supiera en lo que pensaba—. He parado en este motel para que descanses, estás hecha una mierda. Mañana te llevaré a ver a Morrigan, quiere hablar contigo.
Eso fue lo último que le oyó decir antes de volver a quedarse dormida. La siguiente vez que se despertó estaba en una habitación con poca iluminación y la valquiria estaba curando sus heridas. Lauren se dio cuenta enseguida que también había limpiado la suciedad de su piel cuando observó el cubo de agua sucia y el paño oscurecido que colgaba en el borde, puestos en el suelo a los pies de la cama.
—¿Te sientes con ganas de comer? —le preguntó la fae.
Lauren trató de incorporarse, pero Tamsin la detuvo en su intento, aunque posiblemente no hubiera hecho falta porque cada uno de sus músculos dolía horrores. La doctora la miró asintiendo y la valquiria acercó un plato con comida hacia ella. Lo último que hubieran imaginado ambas era verse envueltas en esa escena, sobre todo recordando que la última vez que habían hablado Tamsin había recibido la mano abierta de la doctora en su cara por la insolencia que había demostrada la detective al hablarle del beso que había compartido con Bo. La fae acercó el cubierto lleno de comida a la boca de la humana y ella se quedó mirándola en silencio sin moverse.
—Esto también es incómodo para mí, así que abre la boca y acabemos con esto de una vez —dijo la valquiria.
La doctora no le respondió, pero dejó que Tamsin la alimentara, no estaba en condiciones de quejarse y sabía que tenía que alimentarse urgentemente. La valquiria no le habló más, y dio gracias, porque no sabía cómo manejarse con ella, era imposible leer sus intenciones o pensamientos y había algo en ella que despertaba la inquietud en Lauren.
Una vez que terminó de comer y se sintió con algo más de fuerza, no pudo permanecer más en silencio y se dirigió a ella con total franqueza:
—Tú tienes que saber dónde está Bo —le habló con esfuerzo— y Dyson, ¿verdad? Quiero que me lo digas.
Tamsin no fue capaz de dirigirle una mirada, su vista se perdió en algún punto indefinido del suelo mientras fruncía su entrecejo con gesto de contrariedad. Primero temió no obtener respuesta, pero Lauren fue paciente y aguardó en silencio durante el medio minuto que para ella se convirtió en una eternidad.
—Voy a ser directa —dijo por fin con la cabeza gacha—, Bo y Dyson…
—Dilo —apremió la humana desesperada.
—Están algo así como muertos.
