Disclaimer: Los personajes son de Stephanie Meyer pero la trama es mía propia de mi propiedad, use los personajes porque AMO a Jasper!
Clasificación M por temas adultos, escenas fuertes y lemmons.
En el capitulo anterior…
-¿Quién es Ella?- pregunte desconcertada en el mismo volumen de voz.
-Charlotte- suspiró haciendo que mi corazón se detuviera y sintiera mi cerebro a punto de estallar a causa del enorme dolor de cabeza, las esperanzas que acababan de nacer en mi interior se desinflaban a gran velocidad.
Ella, viniendo aquí, venía a buscar a Jasper, mis ojos comenzaron a picarme por las lágrimas que estaba tratando de contener, traición, desilusión, rabia, eran solo unos de los muchos sentimientos que experimente en ese momento.
Pesadilla
Capitulo 11
Ella, Charlotte estaba aquí, buscando a Jasper, él había continuado con ella, todo era mentira y resultaba que ella venía a buscarlo y era yo la que tenía que esconderse como si ella tuviera más derecho de estar aquí, como si ella fuera la esposa y yo la otra.
El timbre volvió a sonar, insistente, parecía tener el dedo pegado sobre el botón. El sonido martilleaba en mi cabeza dolorida haciéndome perder la paciencia.
En un arranque de rabia, tomé el pomo de la puerta para abrir y encararla, la mano de Peter me detuvo.
-No es lo que estás pensando - me susurró apartando mi mano delicadamente -. Él nunca ha recibido a Charlotte, le hemos dicho al portero que no la deje pasar más pero parece haberse escabullido. Siempre soy yo el que abre la puerta si Jasper está aquí y siempre la despido sin que ella lo vea siquiera, créeme.
-Me has mentido otras veces, por tu amistad y lealtad a Jasper - le dije pensando en que él sabía todo y nunca me lo había dicho.
-Te oculté la verdad, nunca te mentiría- puntualizó haciendo que caminara, prácticamente me llevaba arrastras por el pasillo que daba a las habitaciones, el dolor de cabeza era tan intenso que poco hacía coordinando lo que quería hacer y lo que estaba haciendo- Quédate aquí y cierra la puerta, por favor, evítate un sufrimiento- pidió empujándome dentro de una habitación donde el aroma de Jasper era intenso.
Shockeada volteé y observé todo, su ropa, sus cosas regadas por la habitación, gritando su nombre en cada objeto que allí había. Escuché la puerta cerrarse y volví a la realidad, pegué mi oído a la puerta con la intención de escuchar qué quería la mujer, el timbre sonaba continuamente irritándome hasta que logré escuchar la puerta principal siendo abierta.
-Que insistente eres…- reclamó Peter, su voz era amortiguada. Claro a través de la puerta y la distancia que me separaba de la puerta principal.
-Está aquí, lo sé- dijo ella que al igual sonaba amortiguada, la impaciencia inundaba su voz.
-¿A quién te refieres?- preguntó mi amigo haciéndose el inocente.
-A Jasper ¿a quién más? Tardaste en abrir, se está escondiendo- aseguró convencida.
-Él no está aquí, es sábado, está con su hijo- le informó con voz cansada.
-Siempre me lo niegas de esa forma, que está con su hijo, con su esposa que cabe destacar lo botó de su casa y no voy a dejar que me lo niegues de nuevo- por como hablaba intuía que intentaba ver por encima de Peter o intentaba traspasar la puerta esquivándolo.
-Él no te quiere Charlotte, acéptalo, de hecho está pensando seriamente en demandarte por acoso, tiene pruebas, déjalo en paz, déjalo recuperar a su familia, su vida- la voz cansada de Peter me enterneció.
-Él siente algo por mí- la voz femenina sonó ahora desesperada.
-Eso no es verdad y en el fondo lo sabes, para Jasper fuiste solo un desahogo, aunque suene cruel, tienes que aceptarlo- sus palabras sonaron crueles pero yo no me sentí mal, ¿estaba mal desearle sufrimiento a la mujer que destrozó mi vida?
Unos sollozos amortiguados me indicaron que quizás mi amigo estaba ahora abrazándola a modo de consuelo.
-Él tiene que ser mío- dijo entre sollozos- Nunca me entregó su cuerpo completamente, lo deseo tanto, me aseguró que algún día me tomaría, que me haría suya, pero ese día nunca llegó y yo lo quiero, quiero ser suya, quiero disfrutar de su cuerpo tanto como de sus mandatos- esas palabras me descolocaron, no entendía a que se refería con que nunca le entregó su cuerpo.
Me arrimé lo mas que podía contra la puerta, intentando escuchar porque no podía ser lo que estaba pensando, debía haber escuchado mal. Mi corazón volvía a latir desesperado contra mi pecho, mi cabeza ardía de tanto dolor, pero decidí seguir ignorándolo, tenia cosas más importantes en qué pensar.
-¿Qué quieres decir con eso Charlotte? No te entiendo…- Peter exteriorizó mi incertidumbre y le agradecí silenciosamente.
-Como sabes- la voz sonaba más cercana, como si estuvieran en la sala pero al mismo tiempo sonaba distante, como muy sumida en sus pensamientos o en sus recuerdos- lo conocí antes de trabajar en el hospital en un club de BDSM, él buscaba aprender sobre dominación y yo soy una experta en eso, hizo de sumiso en un par de ocasiones, pero siempre me detuvo antes de que realmente lo tocara íntimamente, aprendió rápido y comenzó a dominarme a mí, a mi me gustaba más ser sumisa y estuve encantada de conseguir un hombre que me dominara pero que tampoco tuviera ideas tan pervertidas, aprendió sobre el sadomasoquismo pero no era brutal como otros que me habían tenido de sumisa.
Tenía la garganta seca nuevamente, sentía mi cabeza a punto de estallar, no quería conocer esos detalles pero no podía dejar de escuchar, era asqueroso pero al mismo tiempo me intrigaba lo que había hecho mi esposo con esa mujer cuando yo suponía que él hacia guardias en el hospital.
-Pero él nunca me dejó tocarlo íntimamente- continuó ella con voz neutra, lejana, Peter parecía estar tan metido en la historia como yo, incapaces de proferir el mas mínimo de los sonidos- ni me tocó a mi más de lo necesario por así decirlo, de hecho la mayoría de las veces permanecía completamente vestido, cuando yo no soportaba mas el placer y pedía a gritos ser follada, él me ordenaba hacerlo con otro hombre, a veces observaba como un voyeur, otras se iba. Lo más que llegó a hacer fue masturbarme con el mango de un látigo- la última frase fue un suspiro, de anhelo o resignación, no estoy segura. A mí me atacaban seria arcadas y respiré profundo intentado controlarlas.
Jasper nunca estuvo íntimamente con ella, no como yo pensaba, pero nunca me había dicho esto ¿Por qué no me lo dijo? Esto sin duda le habría hecho ganarse mi perdón un poco más fácil, no completamente pero si habría menguado un poco mi dolor. Pensándolo bien, si él me hubiese dicho esto yo quizás no le hubiese creído, pero dicho por ella, por esa mujer tenía que ser cierto, ella no sabía que yo estaba escuchando y no tenía sentido que ella lo defendiera si lo quería para sí misma, si yo se lo hubiese preguntado ella me habría inventado una historia donde Jasper la follaba salvajemente hasta quedar inconscientes.
-¿Por eso estas tan obsesionada con él? ¿Por qué nunca lo tuviste realmente?- preguntó Peter, su tono de voz era compasivo, aunque sonaba un poco herido y no entendía el porqué.
-Él es diferente, creo que es el hombre perfecto para mi, tiene las mismas preferencias sexuales que yo, cuestión que es muy difícil de encontrar, es un hombre bueno, respetable y es médico, tiene los mismos locos horarios que yo- dijo soñadoramente la chica.
-Existimos más hombres en el mundo Charlotte, abre los ojos, Jasper está casado y aunque en estos momentos no esté en las mejores relaciones con su esposa, él la amara siempre, yo lo entendí, debes entenderlo tú.
-¿Desde cuándo lo amas?- preguntó con naturalidad y pensativamente, ella había pensado que las palabras de Peter eran por estar enamorado de mi esposo, escuché un bufido de parte de Peter.
-Estoy enamorado de su esposa desde siempre- suspiró en respuesta- y si ella estuviera escuchando en este momento le diría que no se sintiera culpable, en el corazón no se manda y poco a poco estoy superando eso, hay una persona nueva que ocupa mis pensamientos- sonreí tristemente por lo que me dijo veladamente.
-Yo no podré superarlo, Jasper será mío tarde o temprano, con esposa o sin ella, con o sin hijo, será mío- aseguró vehementemente y sentí mi cuerpo encenderse de rabia justo en ese momento sentí pasos en el pasillo.
-¿Qué haces?- preguntó la voz irritada de Peter, podía sentirlo acercarse, eso solo quería decir que ella aprovechó su guardia baja para pasar hacia las habitaciones a buscar a Jasper.
-Sé que está aquí, escondiéndose de mí pero no escapará mas- escuché la puerta del baño que estaba al lado de la habitación abrirse y cerrarse.
-Él no está aquí, ya te lo dije- un agitado Peter parecía estar siguiendo e intentando contenerla.
Me aparté de la puerta esperando que la abriera y me viera allí, a la esposa del hombre que ella quería proclamar suyo pero que era solo mío.
El picaporte se movió pero la puerta no se abrió, tenia seguro, Peter debía haberlo pasado antes de cerrar la puerta, podía abrirse desde adentro y no desde afuera.
-Jasper, sé que estas ahí, sal y acepta lo que te ofrezco- decidida fui a la puerta y la abrí, ella al principio esbozó una sonrisa satisfecha, luego me miró y el desconcierto cruzó su rostro, miró detrás de mi esperando ver a Jasper detrás de mi quizás en paños menores, después frunció el ceño durante unos momentos, seguidamente esbozo una sonrisa malvada.
-Jasper, no está pero le daré tu mensaje cuando llegue- le dije enfrentándola con voz amenazadora.
-Por supuesto que no está- dijo ella mirándome y luego volteando a ver a Peter que se había quedado paralizado al verme salir de la habitación- Ahora lo comprendo todo, Dr. Breenan usted le está comiendo el mandado al Dr. Whitlock- exclamó con sorna, su voz era extremadamente melosa para el veneno que estaba emanando.
-Solo las mentes cochinas piensan lo peor- respondí con una calma que no sentía, mi voz sonaba fría- yo solo vine a hacerle las maletas a MI marido, creo que es lo justo luego de habérselas hecho para que saliera de casa, venir a hacérselas para que regrese a ella, a su lugar, donde pertenece.
Me miró con los ojos entrecerrados, levanté la barbilla retándola silenciosamente, Peter estaba muy cerca de ella, a su espalda, los ojos de Charlotte llameaban con furia, abría y cerraba los puños continuamente, respirando fuertemente.
Sin decir una palabra más Charlotte se volteó y furiosa comenzó su camino hacia el final del pasillo, hacia la salida del apartamento, Peter la siguió con la mirada e hizo un amago de seguirla pero justo en ese momento mi cuerpo me traicionó y con una intensa puntada en la cabeza, lancé un débil quejido llevándome las manos a la cabeza, sin poder poner resistencia la oscuridad me absorbió.
Jasper POV
Desde que Peter me llamó pasaron diez largos y agonizantes minutos en los que manejé como un loco poseído, Dylan lloraba y me partía el alma la angustia de mi hijo.
Charlotte, la muy desgraciada había enfrentado a mi esposa, y por su culpa estaba inconsciente, quizás un shock emocional, pero me preocupaba el detalle que me había dicho Peter de llevarse las manos a la cabeza antes de desmayarse y recordaba que ella había dicho esta mañana de pasada que tenia dolor de cabeza, en ese momento no le di importancia, pensé que lo había dicho para excusarse de no salir con nosotros, lo que me tenia aún mas asustado, ya que podía ser cualquier cosa, desde lo más sencillo hasta un aneurisma o un accidente cerebro-vascular.
Aparqué de cualquier manera en mi puesto habitual y saqué a Dylan que se aferró a mi cuello fuertemente, apenas entré a emergencia vi a Peter caminando de un lado al otro nerviosamente.
Le pregunté cómo estaba y no sabía nada, no lo habían dejado pasar por estar ligado casi familiarmente con nosotros, intentaba que Dylan se fuera con él para yo entrar a estar con mi esposa pero el niño se resistía a soltarse de mí, el pobre temblaba de miedo, yo quería pasar y nadie me convencería de lo contrario, mi deber era estar junto a mi esposa y ni el mismísimo Dios me apartaría de ella.
-Hijo- llamé a Dylan hablándole suavemente, intentando calmarlo, él me miró con sus ojos llenos de lagrimas y un puchero en sus labios, era desolador observar en su mirada el miedo y el dolor por su madre- Papá tiene que ir con mami, la cuidaré y ella se pondrá mejor pero tienes que dejar que yo vaya con ella para que pueda curarla- le dije limpiando sus lagrimas.
-Pedo yo quedo estar con mami también- dijo entre hipidos
-No puedes campeón, los niños no pueden pasar para allá, tienes que quedarte aquí con tu tío Peter- le expliqué intentando que se fuera con Peter nuevamente y el volvió a aferrarse a mí, esta vez de la camiseta.
-Pedo yo estuve allá- dijo señalando la puerta del área donde se atienden a los pacientes de emergencias.
-Porque estabas enfermo, pero si un niño sano pasa se enferma ¿como haría yo entonces teniendo que cuidar de tu mami y a ti al mismo tiempo? No podría cuidar bien a ninguno de los dos- le expliqué rogando al cielo que funcionara, estaba desesperado por saber el estado de Alice.
Él miró a Peter, con la indecisión y el miedo en su mirada.
Se inclinó hacia mi amigo y éste lo tomó en brazos, inmediatamente Dylan aferró sus brazos al cuello de Peter mirándome de tal manera que sentí el corazón en la garganta, la confianza que había en ellos era abrumadora, mi hijo confiaba en mi para curar a su madre y yo no lo defraudaría, primero moría yo antes de dejar que a Alice le pasara el mas mínimo daño.
-Cuídala- musitó Peter con voz rota y yo asentí, mi hijo me seguía mirando con admiración, amaba esa mirada en mi hijo.
-Si papi, cuídala- pidió fervientemente y yo revolví su cabello para dirigirme a la sala de emergencias, con el corazón en la boca.
-¿Qué haces aquí Jasper?- preguntó mi colega Fred Anderson intentando detenerme.
-Alice está aquí- le dije soltándome de su agarre.
-Lo sé, yo la estoy atendiendo- dijo calmadamente, iba a preguntarle por su estado pero a su espalda logre ver como la trasladaban en una camilla, se veía tan pálida, tan desvalida, sentí el piso abrirse a mis pies, el centro de la tierra intentando tragarme.
Me apoyé en Fred un momento pero luego como si una gran fuerza me arrastrara corrí hacia ella, Fred intentó detenerme pero no pudo hacerlo, el camillero que la llevaba y la enfermera que estaba a su lado me miraron sorprendidos cuando llegué junto a ella y siguiendo el movimiento de la camilla tomé su mano besándola con devoción. Mi ángel, mi vida, mi luz en medio de la oscuridad se estaba apagando, tan débil.
Fred me alcanzó y se colocó al otro lado de la camilla.
-Está estable, en primera instancia parece un simple shock emocional pero ha tardado en reaccionar y cuando llegó su pulso era muy irregular, la llevamos a hacer una tomografía porque no me gusta nada esta falta de respuesta- me explicó y yo asentí.
-No ha reaccionado, puede deberse a un millón de razones- le apunté el mayor de mis miedos.
-Confío en que sea solo un mecanismo de defensa de su cuerpo, pensemos lo mejor Jasper, tu eres el neurólogo aquí y aunque es tu esposa y no deberías estar aquí, confío en tu sensatez- me dijo y yo suspiré acariciando el rostro de Alice mientras entrabamos al ascensor.
-Tengo miedo Fred- le dije con sinceridad mientras veía cada rasgo del rostro de mi esposa- Ella lo es todo y no puedo perderla- declaré.
La enfermera me miraba con una pequeña sonrisa y el camillero extrañado.
-Ella es tu punto débil ¿No Jasper?- dijo Fred mirándola también.
-Ella y mi hijo son lo más importante que tengo- afirmé con convicción.
-No la perderás colega, se nota que es una mujer fuerte- afirmó dándome ánimos.
-Se ha aguantado las que le he hecho, ha sido lo suficientemente fuerte como para botarme de la casa amándome y yo cometí error tras error- esto lo dije calladamente, en un susurro tan bajo que yo fui el único que supo lo que dije.
Unos minutos después cuando la ingresaron a la sala de tomografías, el aparato enorme donde acomodaron a Alice pareció absorberla en su gran capsula pero respiré profundo y solo en ese momento me aparté de ella solo lo necesario para ir a ver los resultados en la computadora del cuarto de maquinas, allí estaba, un pequeño aneurisma, una bomba de tiempo en el cerebro de mi esposa presionando el lóbulo frontal, delicado, nos arriesgábamos a perdida de destrezas motoras o de lenguaje, necesitaría cirugía, era algo delicado, debíamos deshacernos de él antes de que explotara, quien sabe desde cuando lo tenía amenazando su vida silenciosamente, casi inmediatamente le pedí a Fred que me remitiera el caso.
-Estás loco Jasper, no puedes operar a tu esposa. Lo remitiré al otro neurólogo- me dijo escribiendo en la historia.
-No dejaré que el idiota de James Tracker ponga sus manos en el cerebro de mi Alice- afirmé con vehemencia.
-Eso sonó tan bizarro Jasper, como un ataque de celos pero profesional- dijo con una sonrisa y yo lo fulminé con la mirada.
-No bromeo con la salud de mi mujer- dije secamente y debí sonar amenazador porque me miró con miedo.
-¿Qué sugieres? Eres tu o James y es obvio que tú no puedes, no es ético, ni esta permitido. - dijo volviendo a escribir en la historia.
-Mi mentor, Carlisle, puedo llamarlo y él vendrá- se me ocurrió de repente y fue un gran alivio, si Alice podía estar en mejores manos que las mías era en las de Carlisle Cullen.
-Está bien Jasper- Fred suspiró resignado- Necesitará un permiso del Jefe de Cirugía para realizar la intervención- dijo sonriendo y yo lo miré exasperado- Llámalo mientras preparan a Alice para la cirugía, me avisas, tengo que apartar un quirófano- dijo saliendo para darle las instrucciones a la enfermera.
En ese momento me permití alejarme de Alice, subí de nuevo al piso de emergencias y cuando salí al área de espera me conseguí a Peter hablando con Bella mientras Dylan jugaba con un desconocido, fruncí el ceño.
A ellos le confiaba a mi hijo si Alice y yo faltábamos y de buenas a primera lo dejan a cargo de un desconocido. Bella volteó y cuando me vio corrió hacia mí.
-Jasper ¿como esta Alice?- Peter estaba detrás de ella y el hombre que tenia a mi hijo lo tomó en brazos, iba a gritar que lo dejara y correr a arrebatárselo cuando vi que también se acercaba a nosotros.
-¿Quién es ese que esta con mi hijo?- pregunté con recelo ignorándolo.
-Es mi novio- dijo Bella enojada y yo la mire extrañado, ella nunca llamaba "novio" a sus conquistas, respiré profundo quitándome esa preocupación de encima- ¿Cómo esta mi amiga?- volvió a preguntar impaciente.
-Esta estable por el momento, su situación es delicada, no ha recuperado la conciencia porque tiene un pequeño aneurisma que presiona el lóbulo frontal, necesita cirugía, hay que actuar rápido antes de que el aneurisma reviente y no se pueda hacer nada por Alice- dije pasando mis manos por mi rostro y Bella me miró con los ojos inundados en lagrimas.
-La salvaras ¿verdad? Tú la operaras y mi amiga seguirá siendo la misma de antes- musitó de manera vehemente tomándome de la camisa, el hombre puso una de sus manos en su hombro y ella se relajó un poco.
-No puedo operarla yo- dije frustrado.
-No dejaras que Tracker la toque ¿cierto?- aseguró Peter y sonreí con tristeza porque ambos habíamos pensado en lo mismo.
-Por supuesto que no dejaría que ese matasanos la toque, llamaré a mi mentor Carlisle Cullen- le anuncié y Peter soltó un suspiro aliviado y se notó más tranquilo, el solo hecho de pensar en Tracker tocando el cerebro de mi esposa nos causaba escalofríos a ambos.
Fui a recepción, no tenía fuerzas para llegar hasta mi oficina a realizar la llamada, Carlisle estaba en su consulta en el Mercy West, quedaba a una media hora de Seattle Grace pero accedió inmediatamente a venir hasta aquí en helicóptero lo que convertiría la distancia en unos diez o quince minutos cuando mucho. Canceló todas sus consultas, avisé a Fred e hice el papeleo rápidamente para autorizar la cirugía tanto como responsable del paciente como por Jefe de Cirugía para que Carlisle pudiera operarla sin problemas, comencé a prepararme, sabía que no podría participar en la intervención pero quería estar presente, simplemente observando.
Carlisle entró a la antesala del quirófano en el mismo momento en que entraban con ella en la camilla.
-Jasper- me saludó con un abrazo que respondí a medias ya que tenía las manos enjabonadas hasta los codos- Todo saldrá bien muchacho- dijo dándome unas palmadas para luego comenzar a prepararse el también.
-Gracias por venir Carlisle, no puede estar en mejores manos, confío en ti- le dije con el nudo en la garganta.
Él me miró mientras comenzaba a lavarse también- No intervendrás pase lo que pase- me dijo con advertencia y yo fruncí el ceño ¿esperaba que le prometiera que si mi esposa comenzaba a morir yo me quedaría parado sin hacer nada? Está loco si cree que dejaré morir a mi esposa -.Júramelo o no pasaras esa puerta, Jasper- me dijo severamente, lo mire retándolo y tragué grueso.
- Lo juro- dije a regañadientes, este hombre era como un padre profesional para mí- Júrame tu que no me harás romper mi palabra- le pedí.
-He hecho miles de intervenciones de este tipo, puedo hacerla con los ojos cerrados, ya estudié las tomografías al llegar y te aseguro que no habrá ninguna complicación, pero tienes que mantenerte al margen- me dijo terminando se sacarse el jabón de sus manos y brazos e ingresando al quirófano por la puerta automática, lo ayudaron a colocarse toda la indumentaria y yo me quedé allí, observé el cuerpo de mi esposa en esa fría tabla cubierta apenas con esas mantas azules, respiré profundo y seguí a Carlisle y los asistentes de quirófano me pusieron la bata, los guantes y el tapabocas.
Cuando me acerqué a la mesa de operaciones Carlisle me miró severamente pero lo ignoré y me dirigí a un espacio vacío al lado del instrumentista y tomé la fría mano de Alice en la mía, me dediqué a observar su rostro dormido mientras escuchaba a Carlisle comenzar la intervención, aislé mi atención al constante pitido de la maquina que media el pulso de Alice, tomando ese ritmo para dedicarle pequeñas caricias en la mano.
Dos horas después apenas me había movido y ocasionalmente levantaba la cabeza para supervisar lo que hacía Carlisle, no porque no confiara en él, sino para asegurarme de que todo iba bien y no tenia que intervenir, podía sentir en algunos momentos la mirada curiosa de las enfermeras o demás miembros del equipo sobre mí pero los ignoré centrándome en la que en verdad me importaba, Alice.
-Listo, Jasper- por primera vez desde que entramos al quirófano escuché realmente la voz de Carlisle, la había ignorado deliberadamente mientras solicitaba los instrumentos, no quería obstaculizar su labor y él sabía lo que hacía, yo solo estaba allí porque no hubiese soportado la angustia teniéndola lejos, sin saber que estaba pasando adentro, aquí me mantuve calmado escuchando el latido de su corazón en las maquinas, sabiéndola viva y en las mejores manos.
La pasaron al cuarto de rehabilitación y mientras Carlisle y yo nos quitábamos y desechábamos los implementos de quirófano él me miró de manera extraña.
-¿Había estado sometida a presión últimamente?- interrogó mientras yo me afincaba en el lavamos de la antesala del quirófano respirando profundo, entre aliviado y asustado todavía.
-Estamos separados- respondí simplemente a punto de derrumbarme- Yo…- dudé pero debía admitirlo, debía ser un hombre y hacer frente a las consecuencias de mis decisiones-Yo la engañé, le mentí- dije con un suspiro pasando mis manos por la cabeza y deshaciéndome del gorro que sostenía mi cabello- Soy un imbécil Carlisle, le hice daño a lo que más amo en la vida y mira hasta dónde ha llegado, el aneurisma también es mi culpa ¿verdad?
-Por el sitio donde estaba ubicado el aneurisma, puedo decir que no es de los espontáneos, éste tenía motivos, llámalo estrés, presión, tensión, angustia. Recuerda lo que nos enseñan, el cerebro es el órgano más complejo y tiene sus propias medidas tanto de defensa como de destrucción, quizás ella ha estado deseando secretamente morir, dormir profundamente y eso es lo que su cerebro estaba preparando para ella, la psiquis influye y no eres culpable de sus pensamientos más profundos- me dijo colocando una mano sobre mi hombro consolándome.
-Alice no es así, ella no pensaría en morir, no desearía la muerte simplemente por no dejar solo a nuestro hijo- dije negando con la cabeza tercamente.
-Quizás ni ella misma sabía de esos pensamientos, su subconsciente preparaba un mecanismo de defensa contra el dolor, eso es todo, no te culpes, todo está dentro de la naturaleza humana y si tu continuas así al próximo que tendré en esa mesa de operaciones es a ti. Cálmate para que puedas cuidar de ella y recuperarla, si se aman podrán resolver sus diferencias y perdonarse- me dijo antes de salir de la antesala.
Lo seguí y cuando salí él estaba dándole las noticias a nuestros amigos, todos me miraron con sonrisas en sus rostros y yo fui hacia Peter que tenia a Dylan en brazos dormido, sin decir una palabra tomé a mi hijo en brazos y me senté en un sillón de la sala de espera, abracé el pequeño cuerpo del niño con fuerza y me permití llorar, sin importarme quien estuviera viéndome mientras me quebraba.
Había tenido miedo como nunca, había sido un niño prácticamente de lo aterrado que había estado de perderla para siempre, había sido duro mantenerme en pie hasta este momento y ahora sabiéndola segura no pude contener el cumulo de miedo, tristeza y culpa que me estaban consumiendo.
Sentí unos brazos delgados rodearnos y al percatarme que era Bella quien me estaba consolando me tensé un poco, las pocas veces que la había visto desde que me fui de casa ella prácticamente me había fulminado con la mirada en cada microsegundo que nos encontrábamos en la misma habitación. Luego me relajé y me dejé consolar mientras mecía a mi hijo en brazos, mi llanto había menguado y no me apenaba de ser un hombre adulto llorando en la sala de espera en un hospital. De hecho mi momento más vulnerable había sido allá adentro cuando le estaban abriendo el cráneo a mi esposa, este momento no era más que un desahogo de todos mis miedos a perderla.
-Está bien ya, Jasper- dijo Bella apretando su abrazo y acariciando mi espalda confortablemente.
-Temí perderla para siempre, Bella- le dije luego de que ella se separa un poco y nos miramos a los ojos.
-La amas de verdad- afirmó pensativamente.
-Claro que la amo, Bella, Alice es mi vida y pensar que es mi maldita culpa todo lo que le está pasando- me recriminé.
-Lucha por ella, por recuperarla, corrige tus errores, hazla feliz nuevamente, pero feliz de verdad, no la farsa de felicidad que tenían antes- dijo y yo comencé a negar con la cabeza
Si de algo me había convencido todo esto era que debía dejar a Alice libre, no podía seguir haciéndole daño insistiendo por un perdón que no me merecía.
-No le voy a seguir haciendo daño, Bella, lo que yo hice es imperdonable y ella no se lo merecía, no me va a perdonar y yo no insistiré, le daré el fulano divorcio si eso la hace feliz- dije con voz quebrada pero seguro.
Había actuado mal y las consecuencias tenía que afrontarlas tarde o temprano, había llegado la hora de actuar como un hombre adulto y no como un adolescente caprichoso, levanté la vista y todos me miraban entre incrédulos y acusadores. ¿Quién los entiende? Ahora le daré a Alice lo que tanto desea, estará libre de mí, de mis errores, de mis aberraciones, será libre…
-::-
Nota de Autora: I´m Back… Si mis chicas he regresado para que me insulten! Extrañe por montones a mi Jazz y aquí estoy aun sin poder mover mucho la muñeca pero ya me quitaron el yeso y he recuperado la movilidad de mis dedos por lo menos.
Explico, el cap pasado dije que este lo tenia casi listo pero la verdad es que lo que tenia no me gusto y decidi cambiarlo y al cambiarlo me dio un par de capis mas antes del final de esta historia.
Gracias a todas por sus buenos deseos por mi cirugía y por sus reviews en el capitulo pasado: alijazz4ever, Asira Cullen, Dafne Clarisa Cullen, Adriu, Yuri, adriana cullen hale, betzacosta, Romy92, dracullen, MarVe.S, ari, carly360
No recuerdo si les fui contestando los reviews cuando los fui recibiendo, lo siento… a las chicas sin cuenta se los debo pero es para subir mas pronto el capi…
Gracias Totales a mis amadas y adoradas Betas, Ginegine que pelea con mis acentos o la falta de ellos en realidad y betzacosta que esta pendiente de mis cabos sueltos… Las Adorooooo!
¿Merezco Review? ¿Ahora si se divorciaran? ¿No hay nada que hacer? ¿Qué hara Alice cuando despierte?
